<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-27036666</id><updated>2012-02-10T20:04:14.215+01:00</updated><category term='Dany Vargas'/><category term='Evento'/><category term='Julio García Camarero'/><category term='Metáfora'/><category term='Suricato'/><category term='Jorge Riechmann'/><category term='Jean-Claude Besson-Girard'/><category term='desarrollo'/><category term='Amaia Pérez Orozco'/><category term='AltermundistaCR'/><category term='Leyes'/><category term='Blai Dalmau'/><category term='Pedro Pérez Prieto'/><category term='MuchachitoOrdinario'/><category term='Félix Rodrigo Mora'/><category term='Primera visita'/><category term='Monográfico'/><category term='Videos'/><category term='Carlos Taibo'/><category term='Fuentes'/><category term='Max Neef'/><category term='Traducciones'/><category term='Joan Martínez Alier'/><category term='Yayo Herrero'/><category term='Cristóbal Cervantes'/><category term='Publicidad'/><category term='Humor'/><category term='Giorgio Mosangini'/><category term='Juan Jesús Bermúdez'/><category term='El blog alternativo'/><category term='Energía'/><category term='Matria'/><category term='Arquitectura'/><category term='Miguel Valencia'/><category term='Jesús Soto'/><category term='Tiempos pasados'/><category term='Entropía'/><category term='Serge Latouche'/><category term='Paul Ariès'/><category term='Otras maneras'/><category term='Enric Duran'/><category term='Ramón Fernández Durán'/><category term='pobreza'/><category term='crítica'/><category term='Marta Pascual'/><category term='Javier Arias'/><category term='Iván Flamarique'/><category term='Alfonso López Rojo'/><category term='Anna'/><category term='riqueza'/><category term='Acción'/><category term='Nuevo modelo'/><category term='Ser humano'/><category term='Decresita'/><title type='text'>decrecimiento</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://www.decrecimiento.info/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.decrecimiento.info/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Compartiendo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16608731102828619076</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_-D3Dq5p0xyM/SeNQIOy9ZyI/AAAAAAAAAvo/peX38aTrGZI/S220/tony.png'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>1023</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27036666.post-5405231329582778416</id><published>2012-02-10T19:40:00.000+01:00</published><updated>2012-02-10T19:42:34.986+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Joan Martínez Alier'/><title type='text'>Encuentro con Joan Martínez Alier</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-mZxoQIUDP6I/TzVkZqk8aAI/AAAAAAAACFU/dr9-4tWxqbA/s1600/encuentro.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/-mZxoQIUDP6I/TzVkZqk8aAI/AAAAAAAACFU/dr9-4tWxqbA/s1600/encuentro.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="GENERALTXT"&gt;Joan Martínez Alier (Barcelona, 1939) es uno de los fundadores del ecologismo político, una corriente de académicos y activistas que plantea que los problemas medioambientales y de manejo de los recursos naturales no deben separarse de las relaciones de poder, explotación y desigualdad. Autor de más de veinte libros, entre los que destacan &lt;em&gt;Introducción a la economía ecológica&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;De la economía ecológica al ecologismo popular&lt;/em&gt;, y coordinador de treinta números de la revista &lt;em&gt;Ecología Política–Cuadernos de debate internacional, &lt;/em&gt;Martínez Alier estuvo en agosto de 2011 en el ITESO, donde ofreció una conferencia a maestros y estudiantes. Además impartió un taller a los pobladores de Temacapulín que se oponen a la construcción de la presa El Zapotillo. Para el profesor catalán, luchas como las de Temacapulín —que se presentan por todo el mundo y que él llama “ecologismo de los pobres”— pueden constituirse en la alternativa para enfrentar los problemas medioambientales que padecemos en la actualidad&lt;/div&gt;&lt;div class="GENERALTXT"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-preguntasubtitulos"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;¿Qué plantea el acercamiento a la ecología desde la posición política?&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-preguntasubtitulos"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-respuesta"&gt;La ecología política empezó en la geografía, en la antropología y, sobre todo, en el sur del planeta. El libro que fundó la ecología política es de Blaikie y Brookfield, se llama &lt;em&gt;Degradación de los suelos&lt;/em&gt; y plantea que cuando hay erosión se pierden los suelos, y que esto no se debe tanto a la sobrepoblación sino con mucha frecuencia a un exceso de producción para la exportación o para otros mercados. O sea que los culpables de la erosión no eran tanto campesinos pobres sino mas bien el sistema exterior de producción para exportar. [Blaikie y Brookfield] plantean que no hay presión de la población sobre los recursos sino presión de la producción sobre los recursos. Para ello analizaron tipos de tenencias de la tierra en México, en Honduras, en Ecuador, donde se veía que muchas veces los campesinos estaban cultivando en las laderas porque los fondos de los valles había sido absorbidos por fincas de terratenientes… Entonces, la relación que hay entre el uso de los recursos naturales y las estructuras sociales y económicas es lo que se puede llamar ecología política. ¿Por qué no es ecología apolítica? Porque se tienen en cuenta las luchas por el poder, los conflictos sociales, en los que se explica el uso de los recursos y sus relaciones con las desigualdades sociales y con el poder político y con la economía también.&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-respuesta"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-preguntasubtitulos"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Parece que estamos en una crisis medioambiental de enormes proporciones. ¿Qué vendrá de esta crisis?&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-preguntasubtitulos"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-respuesta"&gt;Bueno, creo que en este conflicto entre economía y medio ambiente una parte quedará para generaciones futuras y no sabemos todavía cómo lo van a sufrir… El cambio climático es el tema del que se habla…&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-respuesta"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-destacados" style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&amp;nbsp;“Es el sistema industrial moderno lo que lleva a que no se cuenten los daños ambientales y a que este esquema industrial necesite petróleo, necesite gas, necesite carbón, necesite cobre, es el metabolismo, necesita deforestar”&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-destacados" style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-preguntasubtitulos"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Pero, ¿el medio ambiente ya está perdido o se puede hacer algo?&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-preguntasubtitulos"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-respuesta"&gt;No, no, claro que se puede hacer algo. Un lado positivo es que la población mundial ya no va a crecer mucho más de su nivel actual de 7 mil millones de habitantes; parece que va alcanzar su punto máximo de 9 mil millones hacia 2050. Pero antes del pico de población vamos a tener el pico [de extracción] del petróleo: entonces hay motivos para alarmarse por los recursos. El otro motivo de optimismo que encaja con la ecología política es que hay muchos conflictos actuales, mucha gente que protesta. Y desde la ecología política se ve a estos conflictos como una fuerza que puede ayudar a la sustentabilidad. Por ejemplo, quieren frenar La Parota [proyecto hidroeléctrico ubicado a 30 kilómetros de Acapulco, promovido por la Comisión Federal de Electricidad] porque va a afectar a la gente que vive ahí y puede afectar al medio ambiente; lo mismo en Temacapulín con la presa El Zapotillo [promovida por la Comisión Nacional del Agua y el gobierno de Jalisco]; hemos pasado dos días en Temacapulín y la gente dice que una represa es algo malo para la biología de un río y también para la gente. Y si la gente protesta, estas manifestaciones pueden llevar la economía a un área más sostenible, poco a poco.&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-respuesta"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-preguntasubtitulos"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;¿Quiénes son los responsables de esta crisis medioambiental? ¿Tienen nombre y apellido? ¿Son los gobiernos que no han actuado, son las empresas, o es el capitalismo?&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-preguntasubtitulos"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-respuesta"&gt;Desde mi punto de vista, el nombre es “metabolismo” y el apellido es “social”, que es el aumento de uso de energía y de materiales. Pasaría lo mismo con otro sistema mundial que no fuera el capitalismo, pero como no hay ningún otro, no lo sabemos. Es el sistema industrial moderno el que lleva a que no se cuenten los daños ambientales y a que este esquema industrial necesite petróleo, necesite gas, necesite carbón, necesite cobre… Es el metabolismo. Necesita deforestar. Son también conflictos de biomasa, conflictos de minería, conflictos de agua y conflictos de combustible fósil, esto es, extracción. A esto le llamamos capitalismo desde un punto de vista más social y económico, porque el deseo de tener ganancias es lo que impulsa a los empresarios. La acumulación de beneficios directos, de capital, les lleva a buscar los recursos donde estén, sin misericordia, y se avanza hacia las fronteras de la extracción.&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-respuesta"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-respuesta"&gt;&lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="COLLOQ-respuesta"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-respuesta"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-preguntasubtitulos"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;¿Se llegó ya a un límite en la expansión de este modelo industrialista o capitalista moderno por no haber interiorizado los costes medioambientales?&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-preguntasubtitulos"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-respuesta"&gt;Si se metieran estos costes, la contabilidad sería totalmente distinta. En realidad no sabemos cuánto sería, cuánto vale destruir a un grupo indígena con su idioma y todo, cuanto vale destruir la biodiversidad que no está catalogada, porque no sabemos qué especies están desapareciendo… Es difícil ponerle un precio. Entonces es inviable que dure mucho tiempo, puede durar 30 o 40 años, pero ya se van a advertir cambios climáticos y la gente se dará cuenta de que desaparecen glaciares o de que va a aumentar un poquito el nivel del mar. Ya hay gente que vive en islas del Pacífico y protesta. El hecho es que podríamos cambiar la economía. Creo que podríamos ir en dos sentidos: en el Norte con un decrecimiento que sea socialmente aceptado, un decrecimiento material y energético, o un crecimiento cero —dejar de pensar en el crecimiento en los países ricos porque ya somos muy ricos—; y en el Sur, un crecimiento de otra manera.&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-respuesta"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-preguntasubtitulos"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;El decrecimiento en la economía es uno de los planteamientos de la ecología política, pero parece que lo toman a broma en los consejos de administración de las corporaciones, de los gobiernos…&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-preguntasubtitulos"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-respuesta"&gt;Es que depende. Como política económica se lo toman a broma, pero ya hay algunos objetivos de decrecimiento. Decrecer la cantidad de bióxido de carbono que se emite hasta parar la pérdida de biodiversidad es un objetivo de política pública; por otro lado, los economistas mandan y dicen: “No, hemos de salir de la crisis para pagar la deuda, y hace falta crecer”. Hay como una esquizofrenia.&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-respuesta"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-preguntasubtitulos"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;¿Cómo se imagina que se puede salir de este atolladero y qué alternativas ve?&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-preguntasubtitulos"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-respuesta"&gt;El decrecimiento es tema para los estados ricos del Norte: Japón, Europa, Estados Unidos. No creo que América Latina tenga que decrecer, y la India mucho menos. Tendrían que crecer de otra manera, no copiar las tecnologías tan exactamente, como el automóvil. Ahora en la India todo mundo tiene la idea de comprar un automóvil. Tendrían que haber pensado en no copiar el tipo de urbanización que se hace.&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-respuesta"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-destacados" style="text-align: right;"&gt;&amp;nbsp;&lt;span style="font-size: large;"&gt;“El otro motivo de optimismo que encaja con la ecología política es que hay muchos conflictos actuales, mucha gente que protesta. Y desde la ecología política se ve este conflicto como una fuerza que puede ayudar a la sustentabilidad”&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-destacados" style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size: x-small;"&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-preguntasubtitulos"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Pero la solución viene de otro lado.&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-preguntasubtitulos"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-respuesta"&gt;Sí. Desde el Norte se dice: “Ya estamos en un ingreso per cápita anual de casi 40 mil dólares y a este nivel se puede vivir bien”. El tema es cómo repartir el ingreso mejor y cómo repartir el trabajo mejor, porque si no, no hay crecimiento. Hay gente que se queda sin trabajo, entonces hay que solucionar esto de alguna manera. Por ejemplo, disminuir horarios de trabajo, dar una renta o ingreso ciudadano a todo el mundo, apoyar nuevos sectores. Hay dos libros recientes, uno de Tim Jackson (&lt;em&gt;Prosperidad sin crecimiento&lt;/em&gt;) y otro de Peter Victor (&lt;em&gt;Managing Without Growth&lt;/em&gt;), que se llaman casi igual, y son libros que se van a convertir en libros de texto de macroeconomía ecológica. En el Norte nunca se había atrevido ningún economista respetable a decir que el objetivo no es continuar creciendo. En el Sur, los movimientos que podemos llamar del ecologismo popular y la justicia ambiental dicen: “No queremos continuar vendiendo materias primas baratas, no queremos cumplir con la regla de San Garabato, de compre caro y venda barato”, porque así se empobrecen a la larga.&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-respuesta"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-preguntasubtitulos"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;¿La alternativa sería ya no más crecimiento en el Norte?&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-preguntasubtitulos"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-respuesta"&gt;Creo que sí, mientras demos espacio a las economías del Sur, pobres, para que crezcan. Es la cuestión del cambio climático, por ejemplo, porque la atmósfera ya está llena, ya los chinos se dan cuenta de que ya está llena y también los océanos. Aliados a estos conflictos o movimientos de justicia ambiental del Sur que propongan nuevas alternativas, están los gobiernos de Bolivia y de Ecuador que, por ejemplo, en sus constituciones dicen que el objetivo de las políticas ya no es el desarrollo sino el &lt;em&gt;buen vivir,&lt;/em&gt; y además lo dicen en quechua. Para mí esto es algo antiguo, Aristóteles ya lo dijo, pero me parece mejor que se encuentren expresiones antiguas de que el objetivo de la vida es ser feliz y vivir bien, no es tener o ver cuántos carros más tengas.&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-respuesta"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-preguntasubtitulos"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Pero tendría que ser un movimiento muy fuerte para oponerse a la política del crecimiento; no se ve a la clase empresarial norteamericana o europea renunciando a sus intereses.&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-preguntasubtitulos"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-respuesta"&gt;Hay una discusión sobre el crecimiento cero en el Norte. Esto ya lo discutieron en los años setenta, por ejemplo, André Gorz ya lo dijo, esto significaría el fin del capitalismo. Sí, del capitalismo tal como lo conocemos,&amp;nbsp; pero no de otro capitalismo que persistirá, por ejemplo, en sectores como la informática, que no es muy pesada ambientalmente. Pero otros sectores como la agricultura orgánica, la energía fotovoltaica, la arquitectura, muchos tipos de medicina podrían crecer; muchas cosas, como el sector de la educación o la economía ecológica tienen que crecer, la biología genética tiene que crecer y quizás alguna ingeniería tendría que decrecer, y esto sería compatible con el capitalismo, pero no con el capitalismo financiero que se basa en aumentar las deudas. Esto tiene que acabarse.&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-respuesta"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-preguntasubtitulos"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;¿No es lo que planteaban el keynesianismo y la socialdemocracia hace 50 años?&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-preguntasubtitulos"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-respuesta"&gt;Sí, la economía verde va a ser el lema que viene. Yo creo que se podría pensar en otra cosa, que el capitalismo está invadiendo la naturaleza, por ejemplo, con el pago por servicios ambientales, pago por captura de carbono, y podría ser un sector del capitalismo que crezca. Yo creo que es muy mala idea, porque al fin y al cabo hay dinero en la conservación y vemos que no se conserva bien, que hay mucha mentira en el mercado del carbono; les conviene mentir porque el tema es el dinero.&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-respuesta"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-respuesta"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;En este sentido, ¿cree que la noción de desarrollo sustentable ha sido más dañina al legitimar procesos de acumulación?&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-respuesta"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-respuesta"&gt;Fue una reacción contra el crecimiento del ecologismo más radical de parte de la señora Brundtland [ex primera ministra de Noruega que encabezó en 1987 un estudio internacional que lleva su nombre], una representante del keynesianismo socialdemócrata. Como los keynesianos pensaban que tenían la varita mágica para conseguir eso [un crecimiento económico sin conflictos sociales] —me refiero a la socialdemocracia europea de los años cincuenta, sesenta [del siglo XX]—, igualmente pensaron que podría haber un desarrollo económico que fuera ecológicamente sostenible. No es verdad, lo hemos visto a lo largo de veinte años desde la Cumbre de Río de Janeiro en 1992, cuando se creó una corriente internacional con la bandera del desarrollo sostenible. Se hizo el acuerdo sobre biodiversidad, el acuerdo de cambio climático, y veinte años después vemos que se continúa perdiendo biodiversidad y que continúa habiendo más bióxido de carbono en la atmósfera. Desde mi punto de vista es un fracaso, lamentablemente.&lt;/div&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;div class="COLLOQ-preguntasubtitulos"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;“El hecho es que podríamos cambiar la economía en dos sentidos: en el Norte con un decrecimiento que sea socialmente aceptado, un decrecimiento material y energético, o un crecimiento cero (…) y en el Sur un crecimiento de otra manera”&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;div class="COLLOQ-preguntasubtitulos"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;¿Cuáles son las fortalezas que se están viendo en el ecologismo popular?&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-preguntasubtitulos"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-respuesta"&gt;Está creciendo porque las agresiones son mayores por el lado de la extracción y por el lado de los residuos. Por ejemplo, hay un grupo que se llama Movimiento Internacional por la Justicia Climática Internacional que apareció en Cancún (en la Cumbre contra el Cambio Climático en 2010) y que va a ir a Durban en diciembre [de 2011] a las reuniones internacionales de cambio climático. Hay gente en Bolivia, por ejemplo, que está viendo que los glaciales se van fundiendo y que se van a quedar sin esa reserva de agua. Recién está empezando, pero ya hay un movimiento por la justicia climática… Luego, hay redes que defienden los ríos, redes internacionales que han nacido desde abajo, que dicen que las plantaciones de árboles no son bosques, las plantaciones son monocultivo de eucalipto o monocultivos de acacia para pasta de papel, que se chupan el agua y desplazan a la población. Y hay movimientos parecidos en México en defensa del maíz, contra las pérdidas de biodiversidad agrícola, movimientos contra la biopiratería; hay redes internacionales contra la minería. Y no es porque haya un politburó o un comité central en algún lugar del mundo organizándolo. Es al revés: de abajo para arriba ha nacido un movimiento antipresas, puede haber un movimiento mundial de pesca artesanal, porque muchas costas se ven invadidas por la pesca industrial, de españoles o de japoneses.&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-respuesta"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-preguntasubtitulos"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Estos movimientos ecologistas populares, ¿están teniendo fuerza para cambiar políticas&amp;nbsp; de gobierno?&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-preguntasubtitulos"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-respuesta"&gt;Hay señales de esto en Ecuador y en Bolivia. En Ecuador con el parque nacional Yasuní, en la frontera con Perú, donde hay mucha biodiversidad y poblaciones indígenas no contactadas que se han ido refugiando ahí. Ahí hay petróleo. Y desde antes de que subiera a la presidencia Rafael Correa, ha habido una propuesta de dejar el petróleo en tierra. Es una novedad la iniciativa. Si al final se hace o no, pues vamos a ver, pero son 850 millones de barriles de petróleo pesado. Y esto es lógico, porque si sacamos todo el petróleo y todo el carbón de la tierra a la velocidad actual, se acumula bióxido de carbono en la atmósfera. Por lo tanto, hay que reducir la velocidad de extracción, dejar en tierra petróleo, carbón, gas, ahí en donde hace mas daño la extracción. Entonces esto tan lógico parece una cosa insólita. La idea de dejar el petróleo en tierra viene de grupos de acción ecológica en Ecuador en 1997 y vamos a ver cómo acaba.&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-respuesta"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-preguntasubtitulos"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;¿Es usted optimista sobre que se puedan resolver los desafíos presentes?&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-preguntasubtitulos"&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="COLLOQ-respuesta"&gt;Claro, primero hay que ser optimista, y entre más viejo eres más optimista; tienes que serlo para dejar una buena memoria. Optimista de los movimientos de justicia ambiental que están creciendo y no tan optimista en cómo procesar la crisis, de quién va a salir beneficiado políticamente de la crisis en Estados Unidos, en Europa y Japón —porque en China y en la India no hay ninguna crisis, están creciendo. ¿Qué va a salir políticamente de esto? No lo sabemos, pero yo creo que algo saldrá de la crisis. A mí me asusta un poco Estados Unidos, esta bola de irracionalismo que hay. Por ejemplo, la gente que niega el cambio climático, la gente que dice que Charles Darwin es irrelevante, que enseña la Biblia sin darse cuenta de que una cosa es la escuela y otra la religión. Ese irracionalismo me asusta, porque en Europa con la crisis de los años treinta del siglo xx hubo una ola de irracionalismo político y Hitler inventó que la culpa era de los judíos y los mató. Es en las crisis cuando la gente se puede volver políticamente irracional.&amp;nbsp;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;g:plusone&gt;&lt;/g:plusone&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27036666-5405231329582778416?l=www.decrecimiento.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.decrecimiento.info/feeds/5405231329582778416/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27036666&amp;postID=5405231329582778416&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/5405231329582778416'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/5405231329582778416'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.decrecimiento.info/2012/02/encuentro-con-joan-martinez-alier.html' title='Encuentro con Joan Martínez Alier'/><author><name>Compartiendo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16608731102828619076</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_-D3Dq5p0xyM/SeNQIOy9ZyI/AAAAAAAAAvo/peX38aTrGZI/S220/tony.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-mZxoQIUDP6I/TzVkZqk8aAI/AAAAAAAACFU/dr9-4tWxqbA/s72-c/encuentro.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27036666.post-7506601090550551885</id><published>2012-02-08T17:45:00.002+01:00</published><updated>2012-02-08T17:49:04.946+01:00</updated><title type='text'>Procomún, propiedad y comunidades</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-sdgmYRuLI6c/TzKmoYTiZpI/AAAAAAAACFM/VczhjBRMwVM/s1600/procomun.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="142" src="http://2.bp.blogspot.com/-sdgmYRuLI6c/TzKmoYTiZpI/AAAAAAAACFM/VczhjBRMwVM/s320/procomun.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;Rubén Martínez Dalmau&lt;/b&gt; -&lt;a href="http://leyseca.net/"&gt;Ley Seca&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los &lt;a href="http://en.wikipedia.org/wiki/The_commons"&gt; commons &lt;/a&gt; son un fenómeno complejo y a la vez complicado. Complejo porque depende de varios elementos que hay que tener en cuenta a la vez; complicado porque parece haber un exceso de definiciones o de acercamientos diferentes que expanden su significado. En la última &lt;a href="http://medialab-prado.es/article/ciudad_y_procomun"&gt; reunión general del Laboratorio del Procomún de Medialab Prado &lt;/a&gt; (febrero 2012) &lt;a href="http://nomada.blogs.com/"&gt; Juan Freire &lt;/a&gt; abría la sesión comentando que “&lt;b&gt;lo que hace interesante al procomún es esa incapacidad para ser definido&lt;/b&gt;” citando la entrevista en el &lt;a href="http://blogs.20minutos.es/codigo-abierto/2012/01/23/el-estado-nacion-es-torpe-burocratico-y-homogenizador/"&gt; blog código abierto &lt;/a&gt; a &lt;a href="http://medialab-prado.es/article/entrevista_con_antonio_lafuente"&gt; Antonio Lafuente &lt;/a&gt;. Si bien estoy de acuerdo con muchas cosas que se comentaron durante la sesión, la verdad es que me cuesta un poco celebrar que algo esté poco definido. Bien visto, si así fuera, me pasaría todo el día de fiesta ya que de indefiniciones sin duda andamos bien servidos. Pero temo que el problema sea el inverso, que más bien se está vaciando «procomún» de significado –por saturación–y que hay ciertas nociones, al parecer algo incómodas, que no acaban de relacionarse con el concepto. Como ya adelanta el título de este post, me refiero a conceptos como el de comunidad y, especialmente, el de propiedad.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entraré un poco a lo bruto. Desde mi punto de vista, la falta de definición no hace especialmente interesante al procomún y, de hecho, creo que no es algo que lo caracterice. Sí me parece que pensar procomún como «experiencia» o como «ausencia» (ambas usadas en la sesión de Medialab Prado) son buenos acercamientos poéticos pero añaden a su vez filtros borrosos que no nos permiten ver lo evidente. Por otro lado, se mezcla procomún con otras ideas de tono más esotérico como «lo común» o «el común» que estiran tanto el concepto que acercan su significado a un resbaloso “todo vale”. Como le he oído decir varias veces a &lt;a href="http://medialab-prado.es/person/margarita_padilla_"&gt; Marga Padilla &lt;/a&gt; “&lt;b&gt;Cuando todo vale, nada importa&lt;/b&gt;” y no podría estar más de acuerdo. Que el error pueda generar conocimiento no quiere decir que la confusión sea algo más que..confusión. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez, para analizar un fenómeno social éste ha de ser observable y, para ser observable debe no solo contar con alguna definición sino que es conveniente encontrar aquellas variables que nos permitan reconocerlo. De hecho, suena obvio pensar que si algo es algo es porque no es otra cosa, y si no es otra cosa es porque hay una serie de elementos que lo caracterizan. Estaremos de acuerdo que estos niveles de concreción son, como mínimo, deseables. Y es cierto que hay conceptos poliformes, polisémicos y poligoneros, pero me ilusiona pensar que cuantos menos, mejor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt; 1. Procomún y propiedad&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Es probable que el tema no sea el procomún en sí mismo o cómo podemos rellenarlo de significado. Creo recordar que «procomún» era la consecuencia, no el objetivo. Es decir, que frente a la ineficacia de lo público/estatal y la voracidad de lo privado/mercantil –ambas esferas cada vez más alejadas de formularse bajo principios de justicia social– el procomún (su marco conceptual, histórico y político) parecía responder necesidades sociales y situar modelos de gestión más eficaces para generar beneficio colectivo. Es más, &lt;b&gt;la propiedad bajo régimen comunitario fue y es a día de hoy una fórmula que asegura medios de existencia y producción para segmentos sociales que, en la lógica del capitalismo tardío, claramente padecen procesos de desposesión&lt;/b&gt;. Propiedad bajo régimen comunal; justamente la propiedad, ese concepto que una y otra vez entra en el tablero pero que nos permitimos eludir. Desde mi punto de vista, el procomún ha de servirnos precisamente para repensar la propiedad, tan marcada por un rumbo que parece incuestionable. Difícil nos lo ponemos si decimos que “el procomún es lo que es de todos pero no es de nadie”, ya que en el rincón oscuro y caliente que deja esa frase descansa plácidamente la propiedad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esa misma sesión del Laboratorio del Procomún, Eduardo Serrano de &lt;a href="http://www.lainvisible.net/"&gt; la Casa Invisible &lt;/a&gt; de Málaga añadió cierta concreción respecto a la estrecha relación entre propiedad y procomún. Comentando las actuales necesidades de La Invisible, Eduardo añadía que: “&lt;b&gt;Necesitamos dotar de un estatuto jurídico al procomún&lt;/b&gt; (…) Es necesario un desarrollo protojurídico alimentado por la jurisprudencia y, si bien no leyes (trascendentes), sí necesitamos normas (inmanentes)”. Es decir, protocolos legales, contexto jurídico, procesos para instituir otra manera de entender y gestionar la propiedad. Vías concretas que permitan pensar otro régimen de propiedad donde los/as comuneros/as puedan defender sus estatutos e ir ensamblando el modelo de gobernanza que haga sostenible el recurso que producen, difunden y que, en muchas ocasiones, es de acceso público (como sin duda es el caso de La Invisible). Con algunos matices, esta misma reivindicación nos puede servir para imaginar (o recuperar) esa otra forma de propiedad tanto para recursos materiales, inmateriales o directamente no-recursos (la democracia, por ejemplo). &lt;b&gt;¿Qué eran los commons históricos sino una forma de propiedad diferente? ¿Qué significa entender el software libre como un procomún sino es como un cambio en la concepción misma de la propiedad?&lt;/b&gt;. Más anclados en el presente que en el pasado, parece que miramos la propiedad de reojo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De manera también clara y directa, en &lt;a href="http://www.traficantes.net/index.php/editorial/catalogo/otras/La-Carta-de-los-Comunes.-Para-el-cuidado-y-disfrute-de-lo-que-de-todos-es"&gt; La Carta de los comunes &lt;/a&gt; del &lt;a href="http://www.observatoriometropolitano.org/" target="_blank"&gt;Observatorio Metropolitano de Madrid&lt;/a&gt; publicada por Traficantes de Sueños la propiedad aparece como tema central: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;«Este libro singular actualiza una propuesta antigua: una forma de regulación y propiedad llamada comunal (…). La Carta de los Comunales desarrolla la puesta en práctica de esta gestión comunal adaptada a nuestro tiempo: normas para velar por la sostenibilidad de los bienes naturales; para asegurar que la ciudad y lo que ésta produce sea de todos; para que el trabajo de cuidado sea repartido y la salud, un valor no mercantilizable; para evitar la segregación en la escuela y garantizar que el conocimiento y sus aplicaciones pertenezcan a la sociedad entera. Recoge también los principios de los comunes antiguos: toda la comunidad debe participar y trabajar por la buena gestión y sostenibilidad de los recursos, ya que solo así todos podrán beneficiarse de sus frutos.» &lt;/blockquote&gt;En definitiva, el procomún no es solo un marco para reflexionar sobre otra forma de propiedad, es la evidencia de que esa otra forma ya existe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt; 2. Procomún y comunidades&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Le toca el turno a «comunidad». Una interesante definición de procomún –sintética pero compleja– y que debe su origen al trabajo de &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Elinor_Ostrom" target="_blank"&gt;Elinor Ostrom&lt;/a&gt; nos la recordaba &lt;a href="http://twitter.com/LumumbaJr/status/157417552136507392"&gt; Isidro López, del Observatorio Metropolitano de Madrid, a través de un tweet (con los límites que exige el medio) &lt;/a&gt;: “&lt;b&gt;Los commons son comunidades activas de gestión&lt;/b&gt;“. Como comentaba &lt;a href="http://twitter.com/subirats9"&gt; Joan Subirats &lt;/a&gt; en la sesión del Laboratorio del Procomún, esta concepción del procomún es problemática, ya que efectivamente otorga excesivo protagonismo a la comunidad. La comunidad –continuaba Subirats– puede ser un organismo que homogeneiza a los actores que pueden gestionar un procomún, incluso puede comportarse como un dispositivo excluyente que limita la diversidad y el acceso público al recurso. Si bien cabría ver si esto siempre es un problema o si no es tanto la comunidad en sí (la relación dependiente y cooperativa entre diferentes sujetos) como las formas en las que ciertas comunidades tradicionales se han constituido como organismos cerrados, sin duda es un tema que ha de mantenernos alerta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Partiendo de esa mini-definición del procomún que ofrecía Isidro (“Los commons son comunidades activas de gestión”) añado algunas notas para ir concluyendo y situar más elementos que, unidos a su relación con la propiedad, creo enfocan mejor el concepto: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;1.&lt;/b&gt; En esa definición se entiende el procomún como verbo, no como sustantivo. Cuando se habla de «comunidades activas» se subraya la necesidad de «poner en acción», es decir, la necesidad de «procomunizar» recursos, entornos, infraestructuras, tecnologías, etc. O, dicho de otra manera, nada es procomún por naturaleza, nada es procomún para siempre, hay que activarlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;2.&lt;/b&gt; Se suele entender el procomún como el recurso (el software, el agua, el conocimiento) pero, como decíamos, esta definición que ahora manejamos pone énfasis en la comunidad. Sin comunidad, no hay procomún. Sin modelo de gobernanza no hay procomún. Tal vez esa tríada (recurso, comunidad, modelo de gobernanza) es la que constituye el procomún. Esa articulación es la que genera beneficio colectivo y evita (o intenta limitar) los procesos de cercamiento y de privatización. Esos tres elementos son los que fundan una propiedad distinta, con derechos de uso, acceso y explotación del recurso.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;3.&lt;/b&gt; La propia comunidad ha de entenderse como un conglomerado de intereses recíprocos, afectos, cuidados, e interdependencias. Si la comunidad no comparte un «sentimiento colectivo», si la comunidad no comparte que su trabajo productivo y reproductivo estimula y es a la vez estimulado por el beneficio que produce el procomún, esta espiral virtuosa puede romperse. De hecho, es interesante pensar en el free-rider (traducido como «polizón»), ese agente que se aprovecha del procomún maximizando sus beneficios sin participar en su gestión y regulación, como alguien carente de «lazos afectivos» con la comunidad. No se inserta en la comunidad pero, sobre todo, no se articula con sus vínculos afectivos porque su racionalidad le lleva a “quererse más a sí mismo” que a la comunidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;4.&lt;/b&gt; El procomún existe cuando es sostenible, cuando perdura, cuando genera beneficio colectivo, pero, sobre todo, cuando su propiedad depende del modelo de gobernanza de la comunidad. Por eso Google no es procomún. Por eso Megaupload no era procomún. Tal vez generen beneficio colectivo –habría que matizar que entendemos por beneficio colectivo– pero es evidente a quién pertenece Google y a quién pertenecía Megaupload y, desde luego, es evidente quien impone las normas de uso, acceso y explotación.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez es cierto que no podemos considerar el procomún como una categoría cerrada pero no por ello indefinida. Hay procesos o recursos que tienden hacia el procomún, su estatuto de verbo –ese «poner en acción»– hace que usarlo como sustantivo o como adjetivo sea más una cuestión formal que una realidad. Como decíamos, ciertos recursos y procesos pueden devenir procomún de la misma manera que pueden haber procesos de cercamiento o tendencias hacia el free-rideo en sus propios usuarios y usuarias.&lt;b&gt; Pero no solo su naturaleza y los usos reales que derivan del procomún, también la emergencia actual reclama pensarlo como otra forma de entender la propiedad y como una acción que ha de venir empujada por comunidades activas. En ese mismo proceso se repiensan ambas nociones (propiedad y comunidad) alejándolas de aquellas más hegemónicas que han servido para naturalizar prácticas de exclusión social&lt;/b&gt;. Tal vez así, cuesta menos pensar que estamos viviendo un cambio de época. Uno deseable.&lt;br /&gt;&lt;g:plusone&gt;&lt;/g:plusone&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27036666-7506601090550551885?l=www.decrecimiento.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.decrecimiento.info/feeds/7506601090550551885/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27036666&amp;postID=7506601090550551885&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/7506601090550551885'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/7506601090550551885'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.decrecimiento.info/2012/02/procomun-propiedad-y-comunidades.html' title='Procomún, propiedad y comunidades'/><author><name>Compartiendo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16608731102828619076</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_-D3Dq5p0xyM/SeNQIOy9ZyI/AAAAAAAAAvo/peX38aTrGZI/S220/tony.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-sdgmYRuLI6c/TzKmoYTiZpI/AAAAAAAACFM/VczhjBRMwVM/s72-c/procomun.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27036666.post-7598443007800457266</id><published>2012-02-07T18:41:00.000+01:00</published><updated>2012-02-07T18:43:07.673+01:00</updated><title type='text'>¿Qué es la horizontalidad en una organización?</title><content type='html'>&lt;b&gt;&lt;a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/"&gt;Florent Marcellesi&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-CAmy8QetLWE/TzFiJ8S3ixI/AAAAAAAACFE/GpHOwvaov2I/s1600/horizontalidad.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/-CAmy8QetLWE/TzFiJ8S3ixI/AAAAAAAACFE/GpHOwvaov2I/s1600/horizontalidad.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Con el surgimiento del1 15-M, la horizontalidad ha vuelto a ser un concepto motor en la construcción de nuevos movimientos sociales y políticos. Sin embargo, ¿qué entendemos por “horizontalidad”?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al repasar algo de bibliografía, constato que se suele definir en negativo como oposición o rechazo a otros términos como la verticalidad o la jerarquía, puesto que, de forma consciente o no, entendemos mejor las implicaciones de tales conceptos que culturamente impregnan nuestras sociedades y nuestros cerebros. Asimismo, tanto en el espacio público (Estado, escuela, hospital, trabajo remunerado, etc.) como en el privado (como la familia), vivimos en un mundo principalmente jerarquizado donde en el mejor de los casos elegimos nuestra cadena vertical de mandos (la democracia representativa) o en el peor sufrimos una dominación no deseada (véase el parto medicalizado o el significado de la relación asalariada). Sin embargo, pocas veces encuentro definiciones en positivo de la horizontalidad. Con esta voluntad constructiva, definiré la horizontalidad de la manera siguiente: una profundización de la ética de la liberación, una actitud (y un camino) y un modelo organizativo.&lt;span id="more-686"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;h3&gt;La profundización de la ética de la liberación&lt;/h3&gt;André Gorz solía conceptualizar la ecología política como una ética de la liberación donde “la expansión de la autonomía [del sujeto] se halla en el centro de la exigencia ecologista. Ello supone una subversión de la relación de los individuos con sus herramientas, con su consumo, con su cuerpo, con la naturaleza” (1975).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta óptica, desarrollada también por Illich y Castoriadis, la ecología política es una apuesta decidida por la autonomía del sujeto y por su capacidad de cooperar de forma voluntaria y en igualdad de condiciones con otros sujetos para oponerse a cualquier deriva liberticida e insostenible de las “mega-máquinas” mercantiles, estatales o tecnócratas y para construir alternativas concretas al productivismo actual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esta visión emancipadora nace la voluntad de poner en pie sociedades —u organizaciones— autónomas, hechas de individuos a su vez autónomos y cooperativos. Estas sociedades (u organizaciones) se convierten en ágora permanente sobre lo que es conveniente producir (y cómo), además siempre dentro de la capacidad de carga de los ecosistemas. Por esta razón, las empresas tendrían que ser controladas por sus personas empleadas, un partido o un sindicato por el conjunto de sus militantes y la esfera política por el conjunto de la ciudadanía. Es un llamamiento hacia organizaciones donde los sujetos autónomos no estén subordinados a ninguna estructura, ni órgano de ésta. En este tipo de horizontalidad también existen límites, pero no provienen de una autoridad superior (el Líder, el Órgano central, la Tradición, la Autoridad, etc.) sino que se basan en la deliberación y la decisión colectiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;h3&gt;Una actitud (y un camino)&lt;/h3&gt;Encontramos en la educación horizontal una gran ayuda para conceptualizar la “actitud horizontal”. Esta rama educativa entiende la horizontalidad “como una disposición psíquica y social, interior y exterior al sujeto, en la cual ningún hombre y mujer anula la libre expresión de otro, de manera que todos pueden manifestarse sin hallar un obstáculo en el otro, sino más bien un apoyo para el propio crecimiento” (Santos, 2006). Así, primero, es una facultad del sujeto a vivir su libertad desde el encuentro positivo con la libertad de otras personas que a su vez, dentro una dinámica ganador-ganador, refuerza el propio desarrollo personal. Dicho de otro modo, “se puede concebir el aspecto interno (…) de la horizontalidad como una suerte de receptividad y apertura al otro.” Exactamente lo que los manuales de educación no violenta o de resolución pacífica de los conflictos aconsejan, respectivamente, a los padres y madres con su prole o a los negociadores con las partes en conflicto o con otros negociadores: respeto, escucha activa y empatía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, en una organización social, política, sindical, etc. sus formas de proceder —es decir su actitud que la definirá y le dará credibilidad en el día a día— tienen que ser acordes en cualquier momento con los objetivos planteados. Obviamente no se puede llevar la paz o la emancipación con métodos violentos que sea aquí o en el Sur, no se puede enseñar a nuestros hijos el respeto desde la metodología de la bofetada, ni se puede pedir a las instituciones transparencia y participación sin aplicarlo internamente. Dicho de otro modo y parafraseando a Gandhi, podríamos decir que “no hay camino para la horizontalidad, la horizontaliidad es el camino”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;h3&gt;Un modelo organizativo&lt;/h3&gt;No se trata de un concepto totalmente nuevo: tiene mucho en común con —y hereda de— las teorías y las prácticas de la autogestión del sindicalismo de finales del siglo XIX, de los consejos obreros húngaros o de las experiencias post-68. Sin embargo, las posibilidades abiertas por las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC) y, sobre todo, por las dinámicas cooperativas en torno al conocimiento, la cultura y el software libres o en las actuales dinámicas post-crecentistas (colectivos de decrecimiento, de ciudades en transición, de cooperativa integral, etc.) aportan a la horizontalidad su plena capacidad como modelo organizativo. En las brechas del sistema, la propia existencia y praxis diaria de una organización horizontal son pruebas de insumisión y gérmenes de alternativa a la megamaquina técnica, económica y política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho esto, destaco algunas características de una &lt;a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2011/03/06/trucos-de-cocina-para-el-movimiento-verde-del-siglo-xxi-la-cooperativa-politica/" target="_blank"&gt;cooperativa política&lt;/a&gt; funcionando sobre el modelo de la horizontalidad:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;em&gt;Trabajo en red:&lt;/em&gt; “La red” es ante todo una mentalidad y una forma de trabajar adaptada al siglo XXI: prima la inteligencia colectiva y la propriedad común, como puede ser la lógica cooperativa del software libre. Es una búsqueda de sistemas organizativos basados en la igualdad, la participación activa de todo/as y la voluntad de consenso. En esta estructura líquida y partidaria de la adhocracia, todos los miembros pueden tener autoridad para tomar decisiones y llevar a cabo acciones. Asimismo la fuerza de las redes, físicas o virtuales, reside en su capacidad de mover y mezclar personas y organizaciones de diferentes intereses o círculos, con compromisos flexibles según objetivos y afinidades, desde lo territorial a lo sectorial. Dicho así, no hay que confundir el uso intensivo de Internet (o de comunidades virtuales) con alcanzar una estructura en red presencial y virtual.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;em&gt;Flujos de información y transparencia:&lt;/em&gt; la información es poder, y el poder es compartido entre todos los miembros en igualdad de condiciones. Lo que significa que la información tiene que fluir en cualquier momento hacia todos los miembros del a organización sin exclusión, dentro de un marco que hace de la transparencia un pilar de su desarrollo. No solo requiere un fácil acceso a las fuentes de información sino una política activa personal y colectiva de transmisión de la información a todas las partes de la organización-red sin que ellas las tengan que pedir. Es también la capacidad de poner en marcha la información &lt;em&gt;peer to peer,&lt;/em&gt; donde cada neurona se convierte en un nudo de información seguro para otras neuronas. Con unas reglas de juego claras y sin necesidad de un órgano central, la red valida la veracidad y legitimidad de la información.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;em&gt;Confianza multidireccional y cooperativa:&lt;/em&gt; tal y como lo desarrollo más en detalle en el artículo &lt;a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/2012/01/10/reflexion-sobre-la-confianza-en-un-partido-horizontal/" target="_blank"&gt;Reflexiones sobre la confianza en un partido horizontal&lt;/a&gt;, no solo se trata de una confianza undireccional desde las personas asociadas hacia los cargos (y órganos) electos sino también de una “confianza de todas a todas”. Tanto las personas electas como cualquier persona asociada “depositan” en cada una de las personas de la organización o de la red, con o sin responsabilidad interna o externa, la misma confianza. De esta manera, damos un margen de confianza a la inteligencia colectiva que emana de la conexión de nuestras energías y reflexiones.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;em&gt;El conocimiento libre:&lt;/em&gt; más allá de tener transparencia e información disponible para todas las neuronas, la inteligencia colectiva —es decir el resultado del trabajo cooperativo y en red (que va más allá de la suma de las individuales de la organización)—, pertenece a todos y todas. Decimos que se trata de una propiedad común, cuyo código fuente y posibles mejoras están en la organización, en la red o en el espacio público a un coste nulo.&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;En resumen, una organización horizontal es un nodo más de una sociedad que pugna por la “democracia de lo común” (véase Subirats, 2011), es decir que favorece los bienes comunes, la lógica cooperativa y la capacidad de compartir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Referencias:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;Gorz, A. (1975): Ecologie et politique, Galilée.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Santos, M (2006): “De la verticalidad a la horizontalidad, reflexiones para una educación emancipadora”, Revista de ciencias sociales y humanidades, enero-marzo 2006.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Subirats, J. (2011): Otra sociedad, ¿otra política? Del “no nos representan” a la democracia de lo común, Icaria Asaco.&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;g:plusone&gt;&lt;/g:plusone&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27036666-7598443007800457266?l=www.decrecimiento.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.decrecimiento.info/feeds/7598443007800457266/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27036666&amp;postID=7598443007800457266&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/7598443007800457266'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/7598443007800457266'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.decrecimiento.info/2012/02/que-es-la-horizontalidad-en-una.html' title='¿Qué es la horizontalidad en una organización?'/><author><name>Compartiendo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16608731102828619076</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_-D3Dq5p0xyM/SeNQIOy9ZyI/AAAAAAAAAvo/peX38aTrGZI/S220/tony.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-CAmy8QetLWE/TzFiJ8S3ixI/AAAAAAAACFE/GpHOwvaov2I/s72-c/horizontalidad.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27036666.post-7778001417271017503</id><published>2012-02-05T11:56:00.001+01:00</published><updated>2012-02-05T11:56:55.381+01:00</updated><title type='text'>Apuntes taller decrecimiento</title><content type='html'>&lt;a href="http://es.scribd.com/doc/27455500/Apuntes-Taller-Decrecimiento-Nov-dic-09" style="-x-system-font: none; display: block; font-family: Helvetica,Arial,Sans-serif; font-size-adjust: none; font-size: 14px; font-stretch: normal; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; margin: 12px auto 6px auto; text-decoration: underline;" title="View Apuntes Taller Decrecimiento Nov-dic 09 on Scribd"&gt;Apuntes Taller Decrecimiento Nov-dic 09&lt;/a&gt;&lt;iframe class="scribd_iframe_embed" data-aspect-ratio="0.706697459584296" data-auto-height="true" frameborder="0" height="600" id="doc_4675" scrolling="no" src="http://www.scribd.com/embeds/27455500/content?start_page=1&amp;amp;view_mode=list&amp;amp;access_key=key-1pjtlonv0wvrrbdpamsa" width="100%"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script type="text/javascript"&gt;(function() { var scribd = document.createElement("script"); scribd.type = "text/javascript"; scribd.async = true; scribd.src = "http://www.scribd.com/javascripts/embed_code/inject.js"; var s = document.getElementsByTagName("script")[0]; s.parentNode.insertBefore(scribd, s); 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text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/--ZuZIfs_sek/Tyq8Cc6_qPI/AAAAAAAACEk/K3m8-z0JXJA/s1600/transportedecre.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="213" src="http://3.bp.blogspot.com/--ZuZIfs_sek/Tyq8Cc6_qPI/AAAAAAAACEk/K3m8-z0JXJA/s320/transportedecre.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;a href="http://decrecimientosanjose.blogspot.com/"&gt;Decrecimiento San José&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;Tratar el tema de la Automoción desde un punto de vista decrecentista y referido a los hábitos de consumo&amp;nbsp; requiere cuestionar previamente el desarrollo económico como está entendido en la actualidad y por tanto el mito por el cual se afirma que las infraestructuras de transporte son estratégicas para dicho desarrollo. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;Lo que llamamos transporte, esto es, el movimiento horizontal masivo de personas y mercancías, es en su esencia una anomalía en el orden natural, que la Naturaleza no resiste. Aceptar esta realidad es imprescindible para entender las conflictivas relaciones que aparecen en todas partes entre medio ambiente y transporte. En realidad, a partir de un cierto punto, lo que se presenta es una elección: o medio ambiente, o transporte. La conciliación no es posible. No existe el transporte mecanizado masivo respetuoso con el entorno, ni la movilidad sostenible, si se está aludiendo a la movilidad motorizada masiva. Esas nociones son simples construcciones publicitarias, imprescindibles para tranquilizar a la población frente al crecimiento indefinido del transporte, y a sus visibles consecuencias. (“La enfermedad del transporte”, Antonio Stevan).&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;El proceso de internacionalización y globalización de la economía provoca el tráfico de mercancías y personas de una parte a otra de la Tierra…Este desarrollo exige la utilización de enormes cantidades de materiales y combustibles que no son renovables. Las infraestructuras del transporte consumen gran cantidad de espacio e inducen al crecimiento y la dispersión de la ciudad, disminuyendo el suelo fértil disponible, afectando a los cursos de agua, creando barreras en el territorio, empobreciendo con ello el medio natural y acentuando la pérdida de diversidad…La movilidad se entiende como un símbolo de libertad que es proporcionada por el automóvil. La velocidad se ha convertido en un valor en sí mismo y las autopistas y el AVE símbolos de bienestar y progreso. Aumentan los usuarios cautivos del coche y aumenta la exclusión de los que no lo utilizan. (Miguel Angel Llana).&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="mso-line-height-alt: 11.4pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;André Gorz indicaba en su ensayo&amp;nbsp; “La ideología social del automóvil” (1973), que: “La alternativa al automóvil debe ser global. Para que la gente pueda renunciar a sus automóviles no basta con ofrecerles medios de transporte colectivo más cómodos. Es necesario que la gente pueda prescindir del trasporte al sentirse como en casa en sus barrios, dentro de su comunidad, dentro de su ciudad a escala humana, y al disfrutar yendo a pie, o en bicicleta, de su trabajo a su domicilio&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-image: initial; background-origin: initial; color: #515756;"&gt;”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="mso-line-height-alt: 11.4pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;span style="background-attachment: initial; background-clip: initial; background-color: white; background-image: initial; background-origin: initial; color: #515756;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;Por su parte Iñaki Bárcena, Profesor e investigador en la Universidad del País Vasco, afirma que el pico del petróleo, gas natural y uranio marca un principio y un final para el abusivo uso de recursos energéticos, de los cuales el transporte motorizado se lleva la parte del león. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="mso-line-height-alt: 11.4pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;Según dicho autor el trasporte mundial consume anualmente cerca de 2.000 millones de TeP( toneladas equivalentes de petróleo), lo que supone un 26 por ciento de la demanda total de energía de la humanidad. En 2004 se estimó que el trasporte motorizado produjo cerca de 5000 millones de toneladas equivalentes de CO2 lo que supone el 21 por ciento del total de gases de efecto invernadero emitidos.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="mso-line-height-alt: 11.4pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="mso-line-height-alt: 11.4pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;Datos también de 2004, de la Red de Acción del Clima, señalan que del total de las emisiones derivadas del transporte motorizado, el 79,5&amp;nbsp; por ciento correspondía al transporte por carretera, el 13 por ciento al aéreo, el 7 por ciento al marítimo y tan sólo el 0,5 por ciento al ferroviario.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="mso-line-height-alt: 11.4pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="mso-line-height-alt: 11.4pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;Sin olvidar que diariamente 3000 personas mueren en accidentes motorizados, el 90%&amp;nbsp; en países empobrecidos (OMS).&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="mso-line-height-alt: 11.4pt; mso-margin-bottom-alt: auto; mso-margin-top-alt: auto; text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;La construcción de nuevas infraestructuras genera más consumo de recursos (cemento, petróleo, agua) y a mas larga distancia… por ello sería necesario plantear una moratoria para vías de gran capacidad y alta&amp;nbsp; velocidad (autopistas y autovías), ya que favorecen el uso del coche y generan más tráfico y mayor ocupación del territorio, la expansión urbana y el mercado global. Para trenes de alta velocidad, porque tienen un alto impacto ambiental, crean desequilibrios territoriales, favorecen la larga distancia sobre la cercanía, asumen precios elitistas, tienen escasa utilidad social y no reducen el tráfico de la carretera o el avión sino que crean nuevas necesidades. Para aeropuertos, ya que su proliferación aumenta el tráfico aéreo, cuyas emisiones tienen gran&amp;nbsp; impacto atmosférico. Los desplazamientos en avión tendrían que limitarse a largas distancias (más de 500 Km.) y a lugares inaccesibles por medios terrestres…La moratoria debería afectar a la ampliación de grandes puertos que favorecen el mercado global frente al local…. En las ciudades, la moratoria debería aplicarse a túneles, aparcamientos y nuevas vías de circulación. (Ecologistas en Acción).&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;Alta velocidad: “Si quieres llegar antes madruga” (Activismo ecologista vasco)&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;Se trata de potenciar nuevos valores como la cercanía y la parsimonia para calmar el tráfico, de convertir la industria automovilística y la de los combustibles fósiles para avanzar hacia medios de transporte colectivos basados en la energía solar y de defender la justicia social impidiendo que la movilidad siga creando marginación y graves desequilibrios entre las clases sociales. (Iñaki Barcena).&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; “A causa de la multiplicación de los transportes por carretera, por barco y por avión, la deslocalización económica provoca un gran despilfarro de energía y una gran producción de gases de efecto invernadero. La fabricación de unos vaqueros requiere, en total, un periplo de 30.000 Km. para reunir materiales y componentes; la de un yogur de fruta, 10.000 Km.” (Edgar Morin- La Vía).&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;El transporte es el sector que más energía consume en España, alcanzando un 40% del total nacional. Por su parte, el vehículo turismo representa aproximadamente el 15% de dicho total. Las emisiones de C02 derivadas del uso de vehículos de transporte por carretera se estima que suponen un 48 por ciento del total de emisiones causadas por el consumo de energía.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;El transporte es responsable en España, de más del 20% de las emisiones totales de GEI (Gases de Efecto Invernadero), y de este, el 80% corresponde al uso del transporte privado, es decir, unas 75 millones de toneladas de CO2e.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;España es el país de la UE que más utiliza el vehículo privado en trayectos menores de 3 Km. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;El avión es el medio de transporte que arroja una mayor tasa de emisión de CO2 por Km. y pasajero, pudiendo llegar a ser esta hasta 10 veces superior a la del tren o autobús. Un viaje Madrid-Londres de ida y vuelta en avión genera una cantidad de 811 Kg. de CO2e.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;¿Qué podemos hacer?&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;En la etapa de cambio de civilización en que nos encontramos, la transición es obligada y hay que ser permisivos con nuestras incoherencias y contradicciones. Habrá que ir clarificando el camino y contagiándonos unos a otros de nuestros progresos a nivel individual y social.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ol start="1" style="margin-top: 0cm;" type="1"&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="mso-list: l1 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt; text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;Uso del transporte público      (trenes tradicionales, metro...).&lt;/li&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="mso-list: l1 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt; text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;Hacer todo lo posible para      que los viajes en avión sean una excepción.&lt;/li&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="mso-list: l1 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt; text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;Oponernos radicalmente al      AVE.&lt;/li&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="mso-list: l1 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt; text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;Caminar y extender el uso      de la bicicleta : carriles, aparcamientos, reparaciones (Acciones pro      Bici).&lt;/li&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="mso-list: l1 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt; text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;Oponernos a los transportes      privados de lujo, jets privados, cruceros, petroleros y a los deportes de      élite y su despilfarro energético y contaminante. (Automovilismo-Fórmula      1, Paris-Dakar, moto GP etc.).&lt;/li&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="mso-list: l1 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt; text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;Cambiar el concepto de      Turismo radicalmente.&lt;/li&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="mso-list: l1 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt; text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;Evitar las grandes      superficies y promover la compra de productos locales. Trabajar cerca de      donde vivimos.&lt;/li&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="mso-list: l1 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt; text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;Oposición a la industria      automovilística en su totalidad e industrias satélites.&lt;/li&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="mso-list: l1 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt; text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;Antimilitarismo &lt;/li&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="mso-list: l1 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt; text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;Si no hay más remedio que      tener un vehículo: Compartir la gasolina y trayectos con otras personas.      Evitar trayectos largos y de una sólo persona. Mínimo consumo y mínimas      emisiones. Consume poco agua en el lavado (¿50 litros?) . No sirve de nada      doblar la eficiencia energética de los motores de los automóviles si      doblamos el kilometraje: el consumo de carburante no habrá disminuido      (Joaquim Sempere, fiolósofo, sociólogo y editor del libro “El final de la      era del petróleo barato”).&lt;/li&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="mso-list: l1 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt; text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;Promover la vela.&lt;/li&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="mso-list: l1 level1 lfo1; tab-stops: list 36.0pt; text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;Crecer en el concepto de      Despacio, disminuir en la Velocidad.&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt; text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt; text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;Hay que tener en cuenta que el coche ecológico no existe y no solo por su consumo energético o sus emisiones contaminantes. Todos los accesorios son perjudiciales para el planeta…usamos artefactos cuyas materias primas vienen de África, se elaboran en industrias asiáticas y se ensamblan en Centroamérica para su envío a su destino final en Europa. &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;De cara al Proyecto de Cooperativa en San José:&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul style="margin-top: 0cm;" type="disc"&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="mso-list: l0 level1 lfo2; tab-stops: list 36.0pt; text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;El Bus del Parque: proyecto      de un minibús con recorridos intrapueblos. Precios populares (para socios;      con buena musiquita). Para excursiones comunales, visitas a ecoxarxas,      viajes a Almería.&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin-left: 18.0pt; text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul style="margin-top: 0cm;" type="disc"&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="mso-list: l0 level1 lfo2; tab-stops: list 36.0pt; text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;Puntos de salida      señalizados para viajes compartidos. (Pizarras informativas de madera en      plazas públicas. Información de viajes a través de correos electrónicos).&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul style="margin-top: 0cm;" type="disc"&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="mso-list: l0 level1 lfo2; tab-stops: list 36.0pt; text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;En el centro social de la      cooperativa “Pez Verde” disponer de amarres para bicis y de un pequeño      taller de reparación. Luchar por una red de carriles bici que conecte      diferentes pueblos del Parque.&lt;/li&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="mso-list: l0 level1 lfo2; tab-stops: list 36.0pt; text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;Jose&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;Bibliografía:&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Automóvil y Greenpeace: &lt;a href="http://www.greenpeace.org/espana/Global/espana/report/other/2010-10-26-2.pdf"&gt;http://www.greenpeace.org/espana/Global/espana/report/other/2010-10-26-2.pdf&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;La ideología social del automóvil, por André Gorz&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://www.letraslibres.com/revista/convivio/la-ideologia-social-del-automovil?page=full"&gt;http://www.letraslibres.com/revista/convivio/la-ideologia-social-del-automovil?page=full&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Iñaki Bárcena:&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Decrecimientos. Sobre lo que hay que cambiar en la vida cotidiana. Decrecimiento y transporte.&amp;nbsp;De los mitos del transporte a la utopía ecologista.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://www.catarata.org/libro/mostrar/id/593"&gt;http://www.catarata.org/libro/mostrar/id/593&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Ecologistas en Acción:&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Infraestructuras de transporte y crisis. Mitos y realidades.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://www.ecologistasenaccion.org/IMG/pdf/cuaderno_infraestructuras_crisis.pdf"&gt;http://www.ecologistasenaccion.org/IMG/pdf/cuaderno_infraestructuras_crisis.pdf&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Ecologistas en Acción:&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Los medios de transporte en la ciudad. Un análisis comparativo&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://www.ecologistasenaccion.org/IMG/pdf_Cuaderno_2_Comparativa_medios.pdf"&gt;http://www.ecologistasenaccion.org/IMG/pdf_Cuaderno_2_Comparativa_medios.pdf&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Ecologistas en Acción&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Ideas y buenas prácticas para la movilidad sostenible.&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://www.ecologistasenaccion.org/IMG/pdf_Cuaderno_3_Buenas_Practicas.pdf"&gt;http://www.ecologistasenaccion.org/IMG/pdf_Cuaderno_3_Buenas_Practicas.pdf&lt;/a&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Ecologistas en Acción&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Los problemas del coche en la ciudad&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;a href="http://www.ecologistasenaccion.org/IMG/pdf_Cuaderno_3_Buenas_Practicas.pdf"&gt;http://www.ecologistasenaccion.org/IMG/pdf_Cuaderno_3_Buenas_Practicas.pdf&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;g:plusone&gt;&lt;/g:plusone&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27036666-3586350726476370390?l=www.decrecimiento.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.decrecimiento.info/feeds/3586350726476370390/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27036666&amp;postID=3586350726476370390&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/3586350726476370390'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/3586350726476370390'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.decrecimiento.info/2012/02/transporte-y-decrecimiento.html' title='Transporte y decrecimiento'/><author><name>Compartiendo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16608731102828619076</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_-D3Dq5p0xyM/SeNQIOy9ZyI/AAAAAAAAAvo/peX38aTrGZI/S220/tony.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/--ZuZIfs_sek/Tyq8Cc6_qPI/AAAAAAAACEk/K3m8-z0JXJA/s72-c/transportedecre.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27036666.post-5698907473545770347</id><published>2012-01-31T18:39:00.001+01:00</published><updated>2012-01-31T18:46:50.149+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Decresita'/><title type='text'>Proceso de dominación</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-q_gr63ZQIMc/TygnMtsVf5I/AAAAAAAACEc/exyVXU9dq-E/s1600/proceso+dominaci%C3%B3n.jpeg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="213" src="http://2.bp.blogspot.com/-q_gr63ZQIMc/TygnMtsVf5I/AAAAAAAACEc/exyVXU9dq-E/s320/proceso+dominaci%C3%B3n.jpeg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;decresita&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ser humano mediante la tecnología &amp;nbsp;dispone de la energía y los recursos naturales que constituyen su entorno, transformándolos, y obteniendo los bienes necesarios para satisfacer sus necesidades.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Este proceso productivo tendría como finalidad la supervivencia y el ‘disfrute’ de la vida por parte de las personas; pero a lo largo de la historia de la humanidad algunos individuos se han aprovechado de determinadas circunstancias para intentar poseer determinadas ventajas respecto al resto de sus congéneres.&amp;nbsp;Para poder disfrutar de determinadas ventajas (mejor alimentación, menos esfuerzo físico, mejor abrigo…), han tenido la posibilidad de hacerse con la disponibilidad de los recursos y la tecnología y así tener la capacidad de influir en la conducta de sus coetáneos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Para ello se han utilizado diferentes estrategias:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Por un lado, el uso de la fuerza. Quien poseía mayor disponibilidad energética y capacidad tecnológica, fácilmente podía imponerse por medio de la violencia, y así podía eliminar a sus adversarios o competidores; pero la mejora de &amp;nbsp;las condiciones de comodidad implicaba que otras personas debían de realizar ciertas tareas imprescindibles (tareas de cuidado, tareas de construcción, tareas de esfuerzo…).&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Pero el uso de la violencia tiene sus límites. Se requiere para determinadas tareas un nivel mínimo de confianza.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Se hacía entonces imprescindible legitimar el que unas personas disfrutasen de determinadas ventajas a partir de las tareas que hacían las demás, y así tuvieron que convertirse determinadas diferencias entre las personas en desigualdades (el sexo, el color, la raza, la condición social…), y naturalizar (que aparezcan como normales) esas desigualdades.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Se hizo necesario la aceptación de realidades que incluyeran la naturalización del poder y la formación de jerarquías (a partir de la división de tareas). Hubo tareas más físicas que eran llevadas a cabo por las escalas inferiores, y tareas más intelectuales llevadas a cabo por las escalas superiores. Llegamos así a una estratificación social, que permitía a las clases superiores (reyes, soldados, sacerdotes) &amp;nbsp;acumular recursos, y a las clases inferiores (esclavos, campesinos, mujeres) que eran despojadas de ellos.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Por otro lado, el control ideológico mediante la creación de un imaginario simbólico nuevo. En los primeros momentos, esta &amp;nbsp;labor se llevó a cabo mediante la religión, la idea de dios y el miedo al más allá y a la muerte.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Más tarde el uso de un aparato burocrático permite que las élites elaboren discursos para estipular la conducta de los demás, mediante una orientación moral para relacionarse siempre funcional al sistema de estratificación social que se consolida además mediante la forja de un sentido de pertenencia común de sus miembros.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La conjunción de estos dos aparatos ideológicos (religioso y burocrático) &amp;nbsp;unido al sistema de violencia lleva a cabo un proceso de control social basado en el Estado y cuyos componentes dominantes (soldados, burócratas y sacerdotes) elaboran una realidad legitimadora del sistema social.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;De esta manera podríamos esquematizar los procesos de dominación mediante los siguientes diagramas de flujo:&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;Proceso productivo&amp;nbsp;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Recursos + Energía + Tecnología (R+E+T) =&amp;gt; Transformación =&amp;gt; Bienes + Residuos&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;Proceso político&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Poder [disponibilidad de R+E+T] =&amp;gt; Bienes =&amp;gt; Acumulación =&amp;gt; [Derecho - burocracia] =&amp;gt; Propiedad&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;Proceso cultural&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Poder&amp;nbsp;[disponibilidad de R+E+T]&amp;nbsp;=&amp;gt; &amp;nbsp;Creación de imaginario simbólico =&amp;gt;&amp;nbsp;Diferencias =&amp;gt; [aparato ideológico] =&amp;gt; &amp;nbsp;Elaboración de desigualdades =&amp;gt;&amp;nbsp;Naturalización de las desigualdades&amp;nbsp;=&amp;gt;&amp;nbsp;legitimación del poder&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;i&gt;Proceso social&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Poder&amp;nbsp;[disponibilidad de R+E+T]&amp;nbsp;=&amp;gt; División de tareas &amp;nbsp;=&amp;gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;Formación de jerarquías =&amp;gt; Estratificación social =&amp;gt;&amp;nbsp;Control Social =&amp;gt; Represión&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;g:plusone&gt;&lt;/g:plusone&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27036666-5698907473545770347?l=www.decrecimiento.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.decrecimiento.info/feeds/5698907473545770347/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27036666&amp;postID=5698907473545770347&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/5698907473545770347'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/5698907473545770347'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.decrecimiento.info/2012/01/proceso-de-dominacion.html' title='Proceso de dominación'/><author><name>Compartiendo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16608731102828619076</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_-D3Dq5p0xyM/SeNQIOy9ZyI/AAAAAAAAAvo/peX38aTrGZI/S220/tony.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-q_gr63ZQIMc/TygnMtsVf5I/AAAAAAAACEc/exyVXU9dq-E/s72-c/proceso+dominaci%C3%B3n.jpeg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27036666.post-3555926390622641490</id><published>2012-01-29T21:12:00.003+01:00</published><updated>2012-01-29T21:12:43.354+01:00</updated><title type='text'>Ecología, austeridad y hedonismo. Un apunte sobre necesidades y satisfactores</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-0dJS2H9srKM/TyWoIZ7bWyI/AAAAAAAACEU/GU2HhFbqgTQ/s1600/necesidades.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://3.bp.blogspot.com/-0dJS2H9srKM/TyWoIZ7bWyI/AAAAAAAACEU/GU2HhFbqgTQ/s320/necesidades.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;Carlos Verdaguer Viana-Cárdenas&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El concepto de necesidad se refiere intrínsecamente a la interrelación entre el sistema cuerpo-mente de cada ser vivo y el ecosistema del que forma parte y que le provee los recursos para autorregularse (mantener su estabilidad como organismo) y constituye, por tanto, el núcleo de la visión ecológica. Desde este punto de vista, unos elementos del ecosistema constituyen recursos necesarios para otros elementos, es decir, recursos sin los cuales estos segundos elementos pierden su identidad como tales y experimentan transformaciones hacia su disgregación y recomposición. Puede decirse, así, que una cadena trófica está ligada por unas relaciones de necesidad que se inician con la necesidad de energía solar, agua y minerales por parte de la base productiva de la pirámide trófica y van avanzando hasta la necesidad de los organismos descomponedores de disponer de suficiente biomasa muerta que descomponer y reincorporar en forma de minerales y nutrientes al inicio del ciclo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde este punto de vista, la idea de necesidad puede ser objeto de análisis cuantitativo: la pregunta ¿cuánto es suficiente? en relación con cada organismo del sistema puede ser contestada identificando las variables fundamentales que precisa para automantenerse y los umbrales máximos y mínimos para cada variable por encima o debajo de los cuales ese automantenimiento no es posible y la integridad-identidad del organismo desaparece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La idea de umbral máximo, desde la perspectiva ecológica, adquiere una importancia fundamental, sobre todo de cara a la visión antrópica de necesidad en su versión más extrema acuñada por la sociedad de consumo, que ha privilegiado la atención exclusiva a la superación de los umbrales mínimos. En efecto, frente a una determinada visión mecanicista dominante que, una vez identificado un recurso como necesario, aboga por maximizar su consumo, la visión ecológica permite constatar que la estabilidad de los sistemas depende tanto de sus umbrales máximos como mínimos: el consumo excesivo de un determinado recurso por parte de un determinado organismo se salda en la escasez de dicho recurso en el futuro o, en caso de hipotética abundancia ilimitada del mismo, en el desequilibrio interno del organismo en relación con otras variables: el hartazgo del depredador disminuye su agilidad y lo hace más vulnerable frente a otros depredadores competidores. Esta misma eco-lógica impera en los ecosistemas mismos: el exceso de agua en un determinado suelo genera el arrastre y la lixiviación de sus nutrientes, disminuyendo su fertilidad, o incluso su desaparición como tal suelo. Esto es aplicable incluso en términos abióticos en relación con la geomorfología: una cantidad suficiente de agua puede contribuir a la estabilización de una pendiente mediante la creación de una cubierta vegetal; el exceso puede provocar el deslizamiento y el desplome.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, el conocimiento sobre los mecanismos de reproducción de los seres vivos nos ofrece una idea del concepto de despilfarro desde el punto de vista ecológico: podría asociarse este concepto con la teoría de la estrategia R, según la cual determinados organismos se aseguran la supervivencia como especie mediante la producción de una enorme cantidad de descendientes cuando las probabilidades de subsistencia de cada uno de ellos es muy baja, adoptando la estrategia contraria, la denominada K, consistente en producir muy pocos descendientes y protegerlos al máximo durante su periodo de crecimiento, cuando las condiciones son inversas. En el caso de los mamíferos, por otra parte, la fecundación de un óvulo se lleva a cabo mediante la producción de un número ingente de espermatozoides. Sin embargo, la constatación de que dichas estrategias, en las que parece imperar la desproporción entre medios y fines, son en realidad las que el sistema determinado precisa exactamente para su supervivencia, permite reinterpretar el aparente despilfarro como necesidad, es decir, como adecuación entre el organismo y las condiciones particulares del medio. Por otra parte, tal como señala Monod, esta heterogeneidad de estrategias es debida al carácter intrínsecamente azaroso (estocástico) del proceso de evolución de las especies, no a una necesidad en el sentido teleológico, tal como pretenden las visiones religioso-deterministas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuanto más evolucionado el organismo, es decir, cuanto mayor es su complejidad sistémica, mayor es el abanico de necesidades que presenta, es decir, mayor es el número de recursos que necesita para su subsistencia y más heterogéneas las fuentes a las que debe acudir para satisfacerlos. Así, los requisitos del sistema nervioso de los mamíferos introducen nuevas necesidades que se superponen a las exclusivamente fisioquímicas del sistema vegetativo. Estas nuevas necesidades se controlan a través del sistema neuronal mediante los mecanismos de placer y dolor, que, al multiplicar el número de niveles y formas de interrelación del organismo con su medio, incrementa enormemente su versatilidad y su flexibilidad y, por tanto, su capacidad de adaptación a situaciones y estados diferentes. Existe así una relación directa entre capacidad de adaptación y abanico de necesidades: el precio de la flexibilidad es un incremento de la necesidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este proceso alcanza su nivel máximo de complejidad en términos ecológicos con la aparición de la memoria y la imaginación al introducir la posibilidad de que los mecanismos de placer y dolor no actúen exclusivamente en función de los estímulos inmediatos del medio, sino de estímulos recordados o imaginados, es decir, estímulos existentes en un mundo, como es el mental, en el que los intercambios de materia y energía son mínimos. De acuerdo con la formulación anterior, esto supone un incremento exponencial del nivel de necesidades asociado al enorme incremento de la flexibilidad y la versatilidad de adaptación al medio que supone el cerebro humano como maquinaria de inusitada eficacia ecológica por su capacidad de operar en términos literalmente inmateriales. 1 Los niveles de la necesidad humana y la irrupción del deseo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De acuerdo con este incremento en los niveles de complejidad en la interacción con el medio, en el ser humano se superponen, pues, diversos niveles de necesidad que podrían agruparse en tres ámbitos principales: las necesidades exclusivamente fisicoquímicas comunes a todos los seres vivos, las necesidades derivadas de los mecanismos básicos de placer y dolor comunes a todos los mamíferos por el hecho de poseer un sistema diferenciado de control e interrelación con el medio como es el sistema nervioso, y las necesidades derivadas de la memoria y la imaginación, como productos emergentes del hiperdesarrollo del sistema nervioso en los homínidos que traducen y hace trascender los mecanismos fisiológicos de placer y dolor a un espacio nuevo e inmaterial como es el de la noosfera. En este ámbito nuevo de creciente complejidad, el cerebro humano se transmuta en psique y las necesidades se hacen emocionales y psicológicas, dando lugar a un concepto puramente antrópico como es el de deseo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos tres ámbitos, naturalmente, no están regidos por una interrelación simplemente jerárquica, puesto que el sistema cuerpo-mente humano opera como un continuum en el que los procesos fisico-químicos son los que hacen posibles los procesos mentales y en el que, a su vez, los procesos mentales, a través de las emociones, generan procesos fisicoquímicos, disparando un ciclo de retroalimentación que liga indisolublemente el mundo inmaterial con el mundo de la materia y la energía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es esta irrupción del mundo inmaterial en el ámbito de las necesidades en la forma de deseos la que dificulta la aplicación del análisis meramente cuantitativo en el caso de los seres humanos y, a su vez, es esta dificultad la que, sesgadamente interpretada, se usa habitualmente como argumento para justificar el mito de que los deseos y necesidades del ser humano son ilimitados, un mito claramente instrumental para un modelo organizativo basado en el incremento del consumo. La aplicación mecánica de este mito, enfrentada a la constatación de la limitación de los recursos materiales y energéticos, conduce inevitablemente a la consideración de dos únicas opciones: desde una perspectiva solidaria, a la insatisfacción colectiva de un creciente número de necesidades y deseos, es decir, la austeridad obligada como frustración de los deseos; desde una perspectiva insolidaria, a la lucha sin cuartel por la posesión de los escasos recursos disponibles para la satisfacción de los deseos y necesidades de un número decreciente de seres humanos.[1]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A este callejón sin salida conceptual, que ha ocupado el núcleo del debate ambiental a lo largo del último medio siglo, contribuyen dos errores epistemológicos básicos: el primero es la idea ya comentada de que el único umbral a considerar cuando se trata de necesidades es el mínimo, de la cual se deriva la idea mecánica de que, si algo es bueno, más de lo mismo es mejor; el segundo es la idea de que para cada necesidad y, por ende, para cada deseo, existe un único medio de satisfacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al poner en evidencia estos dos errores de concepto, el paradigma ecológico nos permite romper el nudo gordiano, ampliando el número de opciones con el que hacer frente a la creciente escasez de recursos, aunque el factor tiempo incremente progresivamente el carácter de reto de estas opciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frente al primer error, el enfoque ecológico opone la idea de que todos los procesos de interrelación entre los organismos y el medio se mueven entre un umbral mínimo y un umbral máximo, de tal modo que, aunque algo sea bueno, un exceso de lo mismo puede ser peor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frente al segundo de los errores, la visión ecológica demuestra que para la satisfacción de una misma necesidad, entendida en términos ecológicos como la consecución de un estado final determinado, existen diversos medios de satisfacerla, es decir, existen varias vías que conducen al mismo estadio final: el proceso de sucesión ecológica que conduce a un clímax climácico similar a partir de condiciones edafológicas, climáticas y geomorfológicas diferentes constituye un ejemplo. Naturalmente, cuanto menos compleja es la relación entre necesidad y medio de satisfacerla, menor es el número de vías posibles o más estrecha la franja de valores que puede adoptar la variable que represente dicho medio de satisfacción. Cuanto más simple el organismo, menor es, pues, el número de opciones de autorregulación y mayor su vulnerabilidad como unidad individual, y, por tanto, las estrategias de supervivencia de la especie han de basarse en incrementar el número de individuos o la amplitud de la franja de valores admisibles de las variables implicadas. 2 Rompiendo el nudo gordiano: el concepto de satisfactor&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acuñado por Max-Neef y Elizalde, el término satisfactor para referirse sintéticamente a cada medio concreto para satisfacer una determinada necesidad es de una gran utilidad para incorporar esta visión ecológica al ámbito específico del ser humano. De acuerdo con esta terminología, para cada necesidad establecida existirían varios satisfactores, cada uno de los cuales, a su vez, llevaría asociadas redes de interrelaciones diferentes entre el organismo en cuestión y el medio y, por tanto, diferentes cadenas de impactos y diferentes niveles de consumo de recursos. La posibilidad de sustituir unos satisfactores por otros en relación con una necesidad u objetivo determinados y en función de sus diferentes niveles de impacto sobre determinadas variables, permite ampliar enormemente el margen de maniobra colectivo, es decir, multiplica los grados de libertad del sistema y por tanto su autonomía y su capacidad autopoiética.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aplicado a los tres ámbitos de necesidad anteriormente identificados en relación con el ser humano, el concepto de satisfactor nos permite aventurar la siguiente formulación: cuanto más avanzamos en complejidad a través de estos tres ámbitos, mayor es el número de satisfactores identificables y más difícil resulta su traducción a términos exclusivamente cuantitativos. Al mismo tiempo, esta formulación, que desagrega fines y medios en relación con la idea de necesidad, permite constatar que en cada uno de los niveles, sin embargo, las necesidades identificables como básicas pueden formularse de manera sucinta y manejable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, en el ámbito de los procesos físico-químicos, el número de satisfactores precisos para asegurar la necesidad básica de conservación del organismo viene impuesto por la lógica estricta de los flujos de materia y energía que caracterizan la vida. La cantidad de calorías que necesita un organismo humano para mantener sus constantes vitales se mueve dentro de una franja finita de valores, aunque sea relativamente abundante el número de alimentos y combinaciones de alimentos que permiten mantener la dieta dentro de dicha franja de valores. Del mismo modo, la franja de temperaturas dentro de las cuales es posible la vida humana se mueve entre umbrales sólo superables mediante aportaciones exógenas. A este nivel fisico-químico es posible establecer, pues, franjas de valores determinados que contemplen adecuadamente las variaciones entre los individuos de la especie humana y, como se observa desde la perspectiva de la ecología social, es posible conseguir consensos basados en criterios objetivos que permitan de forma más o menos fácil la sustitución de unos satisfactores por otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El siguiente nivel, el correspondiente a los mecanismos básicos de placer y dolor asociados al sistema nervioso, característicos de los mamíferos, está estrechamente ligado al anterior, del que supone un desarrollo evolutivo. El placer y el dolor no son, en términos cibernéticos, sino mecanismos de control y protección asociados a los flujos físico-químicos y destinados a incrementar la autonomía y la flexibilidad del organismo en sus interacciones con el medio: las sensaciones de placer o dolor asociadas a la temperatura, por ejemplo, no son sino indicadores internos de los umbrales de seguridad del organismo, que puede moverse así en un mayor número de medios diferentes. Determinados olores o sabores son codificados por el sistema nervioso de los mamíferos como indicadores de peligro[2].&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, como tales mecanismos, tienen una lógica propia emergente, ajena a la físico-química, que se mueve en torno a una necesidad básica consistente en maximizar el placer y minimizar el dolor. Dentro de esta dicotomía placer-dolor se desarrolla a modo de cualidad emergente el universo de lo emocional, donde operan el deseo, el afecto, la pasión como puente directo con la esfera de lo mental o noosfera. El placer sexual asociado al apareamiento, al margen de la función de reproducción, o el papel de la gastronomía en relación con la alimentación, son los ejemplos más evidentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hecho de que esta lógica esté basada precisamente, como hemos mencionado, en la función de hacer frente a un mayor número de situaciones, estados y medios por parte del organismo, hace que el número de satisfactores se multiplique enormemente, así como el rango de variaciones entre los individuos y colectivos de la especie: ya hemos visto que para conseguir la ingesta del número de calorías necesario para el organismo humano existe un amplio número de alimentos y combinaciones de alimentos posibles: la función de placer de las papilas gustativas humanas, a su vez, multiplica las posibilidades de tratamiento y preparación de los alimentos. A este nivel, sin embargo, se incrementan las dificultades de cuantificación de los umbrales implicados en el caso de cada satisfactor y, por tanto, la posibilidad de llegar a consensos basados en criterios puramente objetivos unívocos, por mucho que sea lo que hay escrito ya sobre gustos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta dificultad de cuantificación llega al máximo cuando nos introducimos en el último nivel, el correspondiente a la noosfera, donde la memoria y la imaginación, características emergentes del cerebro humano, respondiendo al mismo tiempo a las solicitaciones de los anteriores niveles relacionados con el sistema vegetativo y el nervioso, operan sin límites con un mínimo coste metabólico. Las necesidades básicas a este nivel pueden reducirse a la de mantener la autoconciencia y la identidad de cada individuo a lo largo del tiempo y la de posibilitar la socialización, es decir, la interrelación del individuo con los restantes miembros de la especie de cara a su autoorganización colectiva. Sin embargo, los mecanismos de memoria e imaginación, al igual que ocurría en el anterior nivel con los del placer y el dolor, operan con una lógica propia emergente que genera un salto cualitativo de la idea de necesidad a la deseo. Para operar con la idea de deseo, sin embargo, se mantiene la utilidad del concepto de satisfactor. En efecto, al igual que para cada necesidad básica identificada, para cada posible deseo se puede formular una batería de satisfactores aplicando diversas opciones y lógicas de uso en función del contexto, el medio y los recursos disponibles. 3 La necesidad de la política&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La anterior exposición nos permite entender la potencia de esta formulación de cara a la resolución de la falsa dicotomía antes enunciada entre austeridad frustrante y reparto desigual como únicas opciones frente a la crisis de los recursos. En efecto, al convertir en variables una gran parte de los datos de partida que en este momento se consideran como constantes, es decir, al redefinir como satisfactores solicitaciones que en estos momentos se presentan como necesidades invariantes desde la lógica de la sociedad de consumo, se multiplican considerablemente las posibilidades de utilización sinérgica de los recursos existentes, sin poner en cuestión las necesidades identificadas como básicas. Desde esta perspectiva, las opciones del tipo mejor con menos, o "Factor 4" se ven reforzadas desde el punto de vista conceptual al ampliar su campo de acción más allá (o más acá) del recurso a la idea de eficiencia técnica. Por otra parte, esta formulación posee el valor añadido de ayudar a disociar la idea de austeridad de la idea de frustración del deseo, una asociación firmemente anclada en el imaginario colectivo de los países hiperdesarrollados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera tarea que se impone a partir de esta formulación es doble: por una parte, identificar con claridad las necesidades básicas asociadas a cada uno de los tres niveles y, por otra, elegir aquellos satisfactores que respondan dichas necesidades con el menor impacto sobre el entorno. Y es en estas tareas donde tiene cabida el conocimiento experto, cuya función es identificar de forma adecuada las redes de relaciones entre necesidades básicas, satisfactores y recursos, con el fin de ayudar a la adecuada selección. Paradójicamente, la importancia de este conocimiento puramente técnico disminuye a medida que se que se incrementa el nivel de complejidad del sistema implicado (vegetativo, nervioso, mental) debido precisamente a la creciente dificultad de establecer mecanismos de identificación de umbrales en función de criterios objetivos unívocos y en relación con los satisfactores. En términos sintéticos, la voz técnica debe perder volumen a medida que recorre la distancia entre la necesidad y el deseo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así, la tarea principal desde el punto de vista de la especie humana, que aparece a la luz de esta formulación, es literalmente política y consiste en poner en marcha mecanismos para la elección colectiva de aquellos satisfactores que, sin poner en riesgo el adecuado mantenimiento de las variables metabólicas y vegetativas básicas, es decir, sin generar impactos en el entorno que hagan crecientemente difícil tal mantenimiento, y haciendo disminuir el nivel general de sufrimiento de la totalidad de seres humanos presentes y futuros, respondan de la forma más placentera posible al mayor número de deseos y anhelos generados desde la memoria y la imaginación en el ámbito de la noosfera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Naturalmente, una de las mayores dificultades para llevar a cabo esta tarea es la carga profundamente adictiva inherente al modelo de consumo dominante, cuya lógica exige el continuo incremento en el consumo de bienes y productos crecientemente banales y perecederos (obsolescencia programada) y la inducción de satisfactores (enmascarados como necesidades) en función de los intereses del mercado dentro de un marco de sobrecarga estimular (medios de comunicación y publicidad agresiva dirigidos a la fidelización del consumidor). La miseria de la vida cotidiana, interpretada como ausencia de significado, generada por este modelo contribuye a fortalecer el carácter adictivo de la relación entre el ser humano (noosfera-biosfera) y sus realizaciones (tecnoesfera). Este contexto dificulta enormemente el éxito de aquellos vectores de cambio que vinculen desde una visión laica y materialista conceptos como contención, austeridad, frugalidad con objetivos como calidad de vida, placer y belleza, pero resulta imprescindible instituir las bases de un nuevo imaginario hedonista concebido y construido desde la perspectiva ecológica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Notas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[1]: Aquí habría que abrir un pequeño paréntesis referido a las necesidades del sistema económico dominante: se trata de nuevo de funciones emergentes derivadas de la propia lógica estructural del sistema, a las que no resulta en absoluto útil aplicar criterios morales o éticos. Al igual que el escorpión del conocido relato, la sociedad de consumo precisa ciertamente para su subsistencia de un consumo creciente de recursos y, también al igual que el contradictorio artrópodo, esas necesidades indudables le conducen inevitablemente a su autodestrucción.&lt;br /&gt;[2]: Y de protección de la otra especie que genera el olor o el sabor; el sabor extremadamente dulce de determinados frutos constituye una estrategia ecosistémica por parte de las plantas fanerógamas para asegurar su reproducción aprovechándose de los mecanismo de placer gustativo de los mamíferos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b class="pers"&gt;Verdaguer Viana-Cárdenas, Carlos&lt;/b&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp;(2011)&amp;nbsp; &amp;nbsp;«Ecología, austeridad y hedonismo. Un apunte sobre necesidades y satisfactores»,&amp;nbsp; &amp;nbsp;&lt;em class="trevista"&gt;Boletín CF+S&lt;/em&gt;, 50, pp. 89-92. Recurso electrónico en línea: &lt;a href="http://habitat.aq.upm.es/boletin/n50/acver2.html"&gt;http://habitat.aq.upm.es/boletin/n50/acver2.html&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;g:plusone&gt;&lt;/g:plusone&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27036666-3555926390622641490?l=www.decrecimiento.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.decrecimiento.info/feeds/3555926390622641490/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27036666&amp;postID=3555926390622641490&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/3555926390622641490'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/3555926390622641490'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.decrecimiento.info/2012/01/ecologia-austeridad-y-hedonismo-un.html' title='Ecología, austeridad y hedonismo. Un apunte sobre necesidades y satisfactores'/><author><name>Compartiendo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16608731102828619076</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_-D3Dq5p0xyM/SeNQIOy9ZyI/AAAAAAAAAvo/peX38aTrGZI/S220/tony.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-0dJS2H9srKM/TyWoIZ7bWyI/AAAAAAAACEU/GU2HhFbqgTQ/s72-c/necesidades.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27036666.post-7490839660994352354</id><published>2012-01-27T16:30:00.001+01:00</published><updated>2012-01-27T16:30:04.073+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Videos'/><title type='text'>Alberto Acosta: decrecimiento y democracia</title><content type='html'>&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="315" src="http://www.youtube.com/embed/VrHH6JhkDHk" width="560"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;g:plusone&gt;&lt;/g:plusone&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27036666-7490839660994352354?l=www.decrecimiento.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.decrecimiento.info/feeds/7490839660994352354/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27036666&amp;postID=7490839660994352354&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/7490839660994352354'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/7490839660994352354'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.decrecimiento.info/2012/01/alberto-acosta-decrecimiento-y.html' title='Alberto Acosta: decrecimiento y democracia'/><author><name>Compartiendo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16608731102828619076</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_-D3Dq5p0xyM/SeNQIOy9ZyI/AAAAAAAAAvo/peX38aTrGZI/S220/tony.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/VrHH6JhkDHk/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27036666.post-955492520433468334</id><published>2012-01-25T18:44:00.000+01:00</published><updated>2012-01-26T16:51:47.765+01:00</updated><title type='text'>La salida del capitalismo ya ha empezado</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-tOPZ-oRuWPQ/TyA_RYTf0-I/AAAAAAAACEM/YwUmj_Hvnuc/s1600/salida+capitalismo.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://2.bp.blogspot.com/-tOPZ-oRuWPQ/TyA_RYTf0-I/AAAAAAAACEM/YwUmj_Hvnuc/s320/salida+capitalismo.jpg" width="264" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;André Gorz&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Traducción y revisión de Florent Marcellesi y Lara Pérez Dueñas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Poco antes de darse muerte, André Gorz envió a la revista ecorev este artículo. Escrito en julio del 2007, en él, Gorz constata que el sistema está en permanente crisis, y analiza de forma muy original lo que él entiende que es su principal causa, vaticinando la salida del capitalismo e interrogándose sobre si esta salida será bárbara o civilizada&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuestión de la salida del capitalismo nunca ha sido tan de actualidad: se plantea hoy de una manera novedosa y con la necesidad urgente de una radicalidad nueva. Debido a su propio desarrollo, el capitalismo ha alcanzado un límite interno y externo que es incapaz de superar y que le convierte en un sistema que sobrevive gracias a subterfugios a la crisis de sus categorías fundamentales: el trabajo, el valor, el capital.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La crisis del sistema se manifiesta tanto a nivel macro-económico como a nivel micro-económico. La principal causa es el cambio radical tecno-científico que introduce una ruptura en el desarrollo del capitalismo y arruina, con sus repercusiones, la base de su poder y su capacidad para reproducirse. Intentaré analizar esta crisis primero bajo la perspectiva macro-económica [1], y segundo a través de sus efectos en el funcionamiento y la gestión de las empresas [2].&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La informatización y la robotización han permitido producir cada vez más mercancías con cada vez menos trabajo. El coste del trabajo por unidad de producto no ha dejado de disminuir y el precio de los productos tiende a bajar. Sin embargo, cuanto más disminuye la cantidad de trabajo para una producción particular, más tiene que aumentar el valor producido por trabajador -su productividad- para que la masa de beneficio no disminuya. Obtenemos por tanto esta paradoja aparente : cuanto más aumenta la productividad, más tiene que aumentar ésta para evitar que el volumen de beneficio disminuya. La carrera hacia la productividad tiende a acelerarse, los recursos humanos a reducirse, la presión sobre el personal a endurecerse, el nivel y la masa salarial a disminuir. El sistema evoluciona hacia un límite interno donde la producción y la inversión en la producción dejan de ser lo suficiente rentables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cifras prueban que se ha alcanzado este límite. La acumulación productiva de capital productivo no ha dejado de experimentar una regresión. En los Estados-Unidos, las 500 empresas del índice Standard &amp;amp; Poor'fs disponen de 631 millones de millones de reservas líquidas ; la mitad de los beneficios de las empresas americanas proviene de operaciones en los mercados financieros. En Francia, la inversión productiva de las empresas del CAC 40 ni siquiera aumenta cuando sus beneficios se multiplican.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puesto que la producción ya no es capaz de valorizar todos los capitales acumulados, una parte creciente de ellos se queda bajo la forma de capital financiero. Se constituye una industria financiera que no deja de refinar el arte de hacer dinero comprando y vendiendo solamente diversas formas de dinero. El dinero mismo es la única mercancía que produce la &amp;nbsp; industria financiera &amp;nbsp; a través de operaciones cada vez más arriesgadas y cada vez menos controlables en los mercados financieros. La masa de capital que la industria financiera drena y gestiona supera desde luego la masa de capital que valoriza la economía real (el total de los activos financieros representa 160.000 millones de millones de dólares, es decir de tres a cuatro veces el PIB mundial). El “valor” de este capital es puramente ficticio ; descansa en gran parte sobre el endeudamiento y el “good will”, es decir sobre anticipaciones : la Bolsa capitaliza el crecimiento futuro, los beneficios futuros de las empresas, el futuro alza de los precios inmobiliarios, las ganancias que podrán aportar las reestructuraciones, fusiones, concentraciones, etc.. Las cotizaciones de la Bolsa se hinchan de capitales y de sus plus-valías futuras : los bancos incitan a las familias a comprar (entre otras cosas) acciones y certificados de inversión inmobiliaria, a acelerar así el alza de las cotizaciones, a pedir prestado a sus bancos importes crecientes en la medida que aumenta su capital ficticio bursátil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La capitalización de las anticipaciones de beneficios y crecimiento mantiene un endeudamiento creciente, alimenta la economía en liquidez, debidos al reciclaje bancario de plus-valías ficticias, y permite a los Estados-Unidos un “crecimiento económico” que, basado en el endeudamiento interno y externo, es claramente el motor principal del crecimiento mundial (incluso del crecimiento chino). La economía real se convierte en un apéndice de las burbujas especulativas sustentadas por la industria financiera. Hasta el inevitable momento en que las burbujas estallan, arrastran a los bancos hacia bancarrotas en cadena que amenazan de colapsar el sistema mundial de crédito, y que amenazan a la economía real de una depresión severa y prolongada (la depresión japonesa dura ya quince años).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre podremos culpar a la especulación, a los paraísos fiscales, a la opacidad y a la falta de control de la industria financiera (en particular los “hedge funds”), pero la amenaza de depresión, incluso de colapso que pesa sobre la economía mundial, no se debe a la falta de control : se debe a la incapacidad del capitalismo de reproducirse. Sólo se perpetua y funciona sobre bases ficticias cada vez más precarias. Pretender la redistribución, a través del impuesto, de las plus-valías ficticias de las burbujas precipitaría exactamente lo que intenta evitar la industria financiera: la desvalorización de masas gigantescas de activos financieros y la quiebra del sistema bancario. La “reestructuración ecológica” sólo puede agravar la crisis del sistema. Es imposible evitar una catástrofe climática sin romper de manera radical con los métodos y la lógica económica que impera desde hace 150 años. Si prolongamos la tendencia actual, se multiplicará el PIB mundial por un factor 3 o 4 hasta el 2050. Sin embargo, según el informe del Consejo sobre el Clima de la ONU, las emisiones de CO2 tendrán que disminuir de un 85% hasta esta fecha para limitar el calentamiento climático a 2ºC máximo. Más allá de 2ºC, las consecuencias serán irreversibles y no controlables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por tanto el decrecimiento es un imperativo de superviviencia. Pero supone otra economía, otro estilo de vida, otra civilización, otras relaciones sociales. Sin estas premisas, sólo se podrá evitar el colapso a través de restricciones, racionamientos, repartos autoritarios de recursos característicos de una &amp;nbsp; economía de guerra. &amp;nbsp; Por tanto la salida del capitalismo tendrá lugar sí o sí, de forma civilizada o bárbara. Sólo se plantea la cuestión del tipo de salida y su ritmo con el cual va a tener lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya conocemos la forma bárbara. Prevalece en varias regiones de África, dominadas por jefes de guerra, por el saqueo de las ruinas de la modernidad, las masacres y tráfico de seres humanos, en un panorama de hambrunas. Los tres &amp;nbsp; Mad Max &amp;nbsp; eran novelas de anticipación. En cambio, no se suele plantear una forma civilizada de salida del capitalismo. La evocación de la catástrofe climática que nos amenaza conduce generalmente a considerar un necesario “cambio de mentalidad”, pero la naturaleza de este cambio, las condiciones que lo hacen posible, los obstáculos que hay que saltar parecen desafiar la imaginación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Proyectar otra economía, otras relaciones sociales, otros métodos y medios de producción y otros modos de vida se tacha de “irrealista”, como si la sociedad de la mercancía, del asalariado y del dinero fuera infranqueable. En realidad una multidud de indicios convergentes sugieren que ya se ha iniciado esta superación &amp;nbsp; y que las probabilidades de una salida civilizada del capitalismo dependen ante todo de nuestra capacidad de distinguir las tendencias y las prácticas que anuncian su factibilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El capitalismo debe su expansión y su dominación al poder que ha adquirido en un siglo, tanto en la producción como en el consumo. Al privar primero a los obreros de sus medios de trabajo y de sus productos, se ha garantizado progresivamente el monopolio de los medios de producción y ha conseguido subsumir el trabajo. Con la especialización, la división y la mecanización del trabajo en grandes instalaciones, los trabajadores se convirtieron en los apéndices de las megamáquinas del capital. Se tornó así imposible para los productores apropiarse de los medios de producción. Gracias a la eliminación del poder de aquéllos sobre la naturaleza y el destino de los productos, se ha asegurado al capital el cuasi-monopolio de la oferta, es decir el poder de anteponer en todos los ámbitos las producciones y los consumos más rentables, así como el poder de crear los gustos y deseos de los consumidores y la manera con la que iban a satisfacer sus necesidades. Este poder es el que la revolución informacional empieza a agrietar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un primer momento, el objetivo de la informatización fue la reducción de los costes de producción. Para evitar que esta reducción de costes conllevara la correspondiente baja de los precios de las mercancías, había que, en la medida de lo posible, sustraerlas a las leyes del mercado. Esta sustracción consistía en conferir a las mercancías cualidades incomparables gracias a las que parecen no tener equivalente y dejan de ser por tanto simples mercancías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El valor comercial (el precio) de los productos tenía, por lo tanto, que depender más de sus &amp;nbsp; cualidades inmateriales &amp;nbsp; no medibles que de su utilidad (valor de uso) sustancial. Estas cualidades inmateriales -el estilo, la novedad, el prestigio de la marca, la rareza o “exclusividad”- tenía que conferir a los productos un estatuto comparable al de las obras de arte. Éstas últimas tienen un &amp;nbsp; valor intrínseco &amp;nbsp;: no existe ningún patrón que permita establecer entre ellas una relación de equivalencia o “precio justo”. No son por tanto verdaderas mercancías. Su precio depende de la rareza, de la reputación del creador, del deseo del comprador eventual. Las cualidades inmateriales incomparables proporcionan a la empresa productiva el equivalente de un monopolio y la posibilidad de asegurarse una &amp;nbsp; renta &amp;nbsp; de novedad, rareza, exclusividad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta renta esconde, compensa y a menudo sobrecompensa la disminución del valor en su aceptación económica que la reducción de los costes de producción genera para los productos en tanto que mercancías por esencia intercambiables entre sí según la relación de equivalencia. De un punto de vista económico, la innovación no crea valor : es el medio para crear una rareza fuente de renta y conseguir un sobreprecio en detrimento de los productos competidores. La parte de la renta en el precio de una mercancía puede ser diez, veinte o cincuenta veces más grande que su coste de producción, y no sólo se aplica a los artículos de lujo; también se aplica a los artículos del día a día como zapatillas de deporte, camisetas, móviles, discos, pantalones vaqueros, etc..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, la renta no tiene la misma naturaleza que el beneficio : no corresponde a la creación de un aumento de valor, de una plus-valía. Redistribuye la masa total del valor a favor de las empresas rentistas y en detrimento de los otros ; no aumenta esta masa [1].&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el incremento de la renta se convierte en la meta determinante de la política de las empresas -más importante que el beneficio que, por su parte, choca con el límite interno que hemos indicado antes- la competencia entre empresas descansa ante todo sobre su capacidad y rapidez de innovación. De ella depende ante todo la amplitud de su renta. Por tanto intentan superarse con el lanzamiento de nuevos productos o modelos o estilos, con la originalidad del diseño, con la inventiva de sus campañas de marketing, con la “personalización” de sus productos. La aceleración de la obsolescencia, que va de la mano con la menor durabilidad de los productos y de la menor facilidad para repararlos, se convierte en el medio decisivo para aumentar el volumen de ventas. Obliga a las empresas a inventar continuamente necesidades y deseos nuevos, a atribuir a las mercancías un valor simbólico, social, erótico, a difundir una “cultura del consumo” que apuesta por la individualización, singularización, rivalidad, envidia, es decir, lo que he llamado en otro escrito la “socialización antisocial”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este sistema todo se opone a la autonomía de los individuos ; a su capacidad de reflexionar juntos sobre sus objetivos y necesidades comunes ; de concertarse sobre la mejor manera de eliminar el despilfarro, de ahorrar recursos, de elaborar juntos, como productores y consumidores, una norma común de lo suficiente -lo que Jacques Delors llamaba una “abundancia frugal”. Sin duda alguna, la ruptura con la tendencia del “producir más, consumir más” y la redefinición autónoma de un modelo de vida que aspira a hacer más y mejor con menos, supone la ruptura con una civilización donde no se produce nada de lo que se consume y no se consume nada de lo que se produce ; donde los productores y consumidores están separados y donde cada uno se opone a sí mismo ya que es siempre lo uno y lo otro a la vez ; donde todas las necesidades y todos los deseos se centran en la necesidad de ganar dinero y el deseo de ganar más ; donde la posibilidad de autoproducción para el autoconsumo parece fuera de alcance y ridículamente arcaico - sin razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, la “dictadura de las necesidades” pierde fuerza. La influencia que las empresas ejercen sobre los consumidores se vuelve más débil a pesar del aumento exponencial de los gastos para el marketing y la publicidad. La tendencia a la autoproducción gana de nuevo terreno gracias al peso creciente que tienen los contenidos inmateriales en la naturaleza de las mercancías. El monopolio de la oferta escapa poco a poco al capital.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No era difícil privatizar y monopolizar contenidos inmateriales mientras los conocimientos, ideas, conceptos utilizados en la producción y concepción de las mercancías se definían en función de máquinas y de artículos en los que se incorporaban para un uso concreto. Máquinas y artículos se podían patentar y la posición de monopolio quedaba protegida. La propiedad privada de los conocimientos y de los conceptos se hacía posible, ya que eran inseparables de los objetos que les materializaban. Eran un componente del capital fijo.&lt;br /&gt;Pero todo cambia en el momento en que los contenidos inmateriales no son inseparables de los productos que los contienen, ni siquiera de las personas que los poseen ; cuando acceden a una existencia independiente de todo uso particular y se convierten en susceptibles de ser reproducidos en cantidades ilimitadas por un coste ínfimo, tras su traducción en programas. Entonces se pueden convertir en un bien abundante que, por su disponibilidad ilimitada, pierde cualquier valor de cambio y cae en el dominio público como bien común gratuito - salvo si se consigue impedirlo al prohibir el acceso y el uso ilimitados para los cuales está hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema que enfrenta “la economía del conocimiento” proviene del hecho de que la dimensión inmaterial de la que depende la rentabilidad de las mercancías no es, en la edad de la informática, de la misma naturaleza que éstas últimas : no es propiedad privada ni de las empresas ni de sus colaboradores ; no tiene un carácter privatizable y no puede por consiguiente convertirse en una verdadera mercancía. Sólo se puede disfrazar de propiedad privada y mercancía al reservar su uso exclusivo a través de artimañas jurídicas o técnicas (códigos de acceso secretos). No obstante este disfraz no cambia nada a la realidad de bien común del bien así disfrazado : sigue siendo una no-mercancía no vendible cuyo acceso y uso libres están prohibidos porque permanecen siempre posibles, porque le amenaza las “copias ilícitas”, las “imitaciones”, los usos prohibidos. Incluso el autodenomidado propietario no los puede vender, es decir transferir la propiedad privada a otro, como lo haría con una verdadera mercancía ; sólo puede vender un derecho de acceso o de uso “bajo licencia”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así la economía del conocimiento se basa en una riqueza cuya vocación es la de ser un bien común, y los patentes y copyrights que debieran privatizarlo no cambian nada : la era de la gratuidad se expande de manera irrefrenable. La informática y el Internet atacan las bases del reino de la mercancía. Todo lo que se traduce en lenguaje numérico y reproducible, comunicable sin gastos tiende irresistiblemente a convertirse en un bien común, incluso en un bien común universal cuando es accesible a todos y utilizable por todos. Cualquiera puede reproducir con su ordenador contenidos inmateriales como el diseño, planes de construcción o de montaje, fórmulas y ecuaciones químicas ; inventar sus propios estilos y formas ; imprimir textos, grabar discos, reproducir tablas. Más de 200 millones de referencias están actualmente accesibles bajo licencia “creative commons”. En Brasil, donde la industria del disco comercializa 15 nuevos discos al año, los jóvenes de las favelas graban 80 discos por semana y los difunden en la calle. Las tres cuartas partes de los ordenadores fabricados en 2004 se construyeron en favelas con los componentes de materiales desechados. El gobierno apoya a las cooperativas y agrupaciones informales de autoproducción para el auto-abastecimiento. Claudio Prado, que dirige el departamento de cultura numérica en el ministerio de Cultura de Brasil, hace poco : “El empleo es una especie en vía de extinción Tenemos la intención de saltarnos esta fase sin interés del siglo XX para pasar directamente del siglo XIX al siglo XXI”. Por ejemplo se ha apoyado oficialmente la autoproducción de ordenadores : se trata de favorecer la “apropiación de las tecnologías por los usuarios con un objetivo de transformación social”. La próxima etapa será lógicamente la autoproducción de medios de producción. Volveré sobre este tema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo importante por el momento es que la principal fuerza productiva y la principal fuente de rentas caen progresivamente en el dominio público y tienden hacia la gratuidad ; que la propiedad privada de los medios de producción y por tanto el monopolio de la oferta son cada vez menos posibles ; que por consiguiente la influencia del capital sobre el consumo se relaja y éste puede tender a emanciparse de la oferta mercantil. Se trata aquí de una ruptura que ataca la base del capitalismo. La lucha emprendida entre los “programas propietarios” y los “programas libres” (libre, “free”, es también el equivalente en inglés de “gratuito”) ha sido el inicio del conflicto central de esta época. Se extiende y se prolonga en la lucha contra la mercantilización de las riquezas primas -la tierra, las semillas, el genoma, los bienes culturales, los saberes y las competencias comunes que constituyen la cultura cotidiana y que son las condiciones previas a la existencia de una sociedad. Del resultado de esta lucha dependerá que la salida del capitalismo tenga lugar de forma civilizada o bárbara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salir del capitalismo implica necesariamente nuestra emancipación de la influencia que ejerce el capital sobre el consumo y de su monopolio sobre los medios de producción. Significa restablecer la unidad del sujeto de la producción y del sujeto del consumo y retomar la autonomía en la definición de nuestras necesidades y de su modo de satisfacción. El obstáculo insalvable que el capitalismo había colocado en este camino era el carácter mismo de los medios de producción que había creado : constituían una megamáquina donde todos eran sirvientes y que nos dictaba qué fines perseguir y qué vida llevar. Este periodo llega a su fin. Los medios de autoproducción high-tech convierten la megamáquina industrial en virtualmente obsoleta. Claudio Prado alega “la apropriación de las tecnologías” porque todos pueden apropiarse la clave común de todas : la informática. Porque, como lo pedía Iván Illich, “cada uno puede utilizarla sin dificultad tan a menudo o tan poco como lo desea” sin que el uso que hace de ella usurpe la libertad de otros de hacer lo mismo” ; y porque este uso (se trata de la definición de Illich de las herramientas conviviales) “estimula la realización personal” y amplía la autonomía de todos. La definición que Pekka Himanen da de la Etica Hacker es bastante parecida : un modo de vida que antepone “la felicidad de la amistad, del amor, de la libre cooperación y de la creatividad personal”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las herramientas high-tech existentes o en curso de desarrollo, generalmente comparables a periféricos de ordenadores, apuntan hacia un futuro donde prácticamente todo lo necesario y deseable podrá ser producido en talleres cooperativos o comunales ; donde las actividades de producción se podrán combinar con el aprendizaje y la enseñanza, con la experimentación y la investigación, con la creación de nuevos gustos, perfumes y materiales, con la invención de nuevas formas y técnicas agrícolas, de construcción, de medicinas, etc.. Los talleres comunales de autoproducción estarán interconectados a escala global y podrán intercambiar o poner en común sus experiencias, invenciones, ideas, descubrimientos. El trabajo será productor de cultura, la autoproducción un modo de plenitud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos circunstancias abogan en favor de este tipo de desarrollo. La primera es que existe bastante más know-how, talento y creatividad de lo que la economía capitalista es capaz de utilizar. Este excedente de recursos humanos sólo puede ser productivo en una economía donde la creación de riqueza no se someta a criterios de rentabilidad. La segunda es que “el empleo es una especie en vía de extinción”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No digo que estas transformaciones radicales vayan a tener lugar. Sólo digo que por primera vez podemos querer que se realicen. Los medios existen, así como la gente que los ponen en práctica metódicamente. Es probable que sean los sur-americanos o sur-africanos los primeros que decidan recrear en los suburbios desheredados de las ciudades europeas los talleres de autoproducción de su favela o de su township de origen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;André Gorz, el 17/09/2007.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Traducción y revisión de Florent Marcellesi y Lara Pérez Dueñas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Notes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[1] El valor trabajo es una idea de Adam Smith, que veía en el trabajo la sustancia común de todas las mercancías y pensaba que éstas se intercambiaban según la cantidad de trabajo que contenían.&lt;br /&gt;El valor trabajo no tiene nada que ver con lo que entenderíamos hoy en día y que (en el caso de Dominique Méda y otros) se tendría que designar como trabajo valor (valor moral, social, ideológico, etc.).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[2] Marx afinó y siguió trabajando en la teoría de A. Smith. Simplificando al máximo, se puede resumir la noción económica de la manera siguiente : una empresa crea valor al producir una mercancía vendible con trabajo para cuya remuneración pone en circulación (crea, distribuye) poder adquisitivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[3] Si su actividad no aumenta la cantidad de dinero en circulación, no crea valor. Si su actividad destruye empleo, destruye valor. La renta de monopolio consume el valor creado en otras partes y se lo apropia.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;g:plusone&gt;&lt;/g:plusone&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27036666-955492520433468334?l=www.decrecimiento.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.decrecimiento.info/feeds/955492520433468334/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27036666&amp;postID=955492520433468334&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/955492520433468334'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/955492520433468334'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.decrecimiento.info/2012/01/la-salida-del-capitalismo-ya-ha.html' title='La salida del capitalismo ya ha empezado'/><author><name>Compartiendo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16608731102828619076</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_-D3Dq5p0xyM/SeNQIOy9ZyI/AAAAAAAAAvo/peX38aTrGZI/S220/tony.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-tOPZ-oRuWPQ/TyA_RYTf0-I/AAAAAAAACEM/YwUmj_Hvnuc/s72-c/salida+capitalismo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27036666.post-254294827424826110</id><published>2012-01-23T17:12:00.002+01:00</published><updated>2012-01-23T17:14:06.315+01:00</updated><title type='text'>Debates sobre desarrollo y bienestar desde la economía feminista</title><content type='html'>&lt;i style="font-weight: bold;"&gt;Yolanda Jubeto Ruíz -&lt;/i&gt;&amp;nbsp;&lt;a href="http://www.revistapueblos.org/"&gt;Revista Pueblos&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-Buz-Pu_04Ww/Tx2G3aZv8DI/AAAAAAAACD8/686xrKbrziQ/s1600/desarrolloybienestar.gif" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="127" src="http://4.bp.blogspot.com/-Buz-Pu_04Ww/Tx2G3aZv8DI/AAAAAAAACD8/686xrKbrziQ/s320/desarrolloybienestar.gif" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;El término “bienestar” se ha elaborado a partir del expolio de los recursos naturales, de la esclavitud de los miserables del mundo, de la devaluación de las mujeres, del uso intolerable de los niños y niñas –como productos y mano de obra barata– y de la utilización de la fuerza bélica irracional. (Marilyn Waring, 1994)&lt;/i&gt;&lt;/b&gt; [1]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta reflexión tan inspiradora de la economista y agricultora neozelandesa Marilyn Waring recoge de forma escueta y clara una crítica profunda al sistema económico capitalista que es compartida por muchas economistas feministas que llevan décadas denunciando la utilización fraudulenta de conceptos como “bienestar”, “desarrollo”, o “progreso”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siendo conscientes de que la economía feminista es un concepto amplio y diverso, puesto que igual que no existe un único feminismo tampoco existe una única visión de la economía, sí podemos partir de algunos elementos comunes sobre los que reflexiona y hace propuestas que resultan muy significativos en estos debates, para pasar a centrarnos en aquellos que son críticos con este sistema expoliador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En primer lugar, la economía feminista es consciente de que muchos de los supuestos y metodologías que utilizan las escuelas de pensamiento económico más influyentes, y predominantemente la teoría económica hegemónica, la neoclásica, tienen un fuerte sesgo de género, ya que han considerado como universales e imparciales normas masculinas burguesas y etnocéntricas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta visión androcéntrica de la economía ha condicionado las categorías analíticas básicas utilizadas (desde el concepto de trabajo vinculado exclusivamente con el empleo, el de actividad con la participación en el mercado, el de la unidad doméstica con un espacio en armonía, hasta el de bienestar y desarrollo vinculados a la maximización de la utilidad y al crecimiento del Producto Interior Bruto). Por ello, la economía feminista ha realizado una revisión crítica de los contenidos del pensamiento económico, haciendo hincapié en la invisibilización de muchas actividades desarrolladas históricamente por mujeres que han sido relegadas a la esfera de lo “no económico”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asimismo, ha subrayado la discriminación a la que deben hacer frente las mujeres en la esfera socio-económica (tanto en la productiva doméstica, en la de cuidados, como en la del trabajo mercantil), como en la esfera política (niveles de participación en los procesos de toma de decisiones políticas que influyen directamente en nuestras condiciones de vida), y ha apostado por nuevas categorías analíticas no androcéntricas, que contribuyan a visualizar y valorizar las experiencias y actividades desarrolladas a lo largo de la historia primordialmente por mujeres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este esfuerzo por superar las fronteras impuestas sobre “lo económico” [2] afecta directamente a las políticas públicas, puesto que el pensamiento dicotómico sobre lo que es objeto de análisis de la economía y lo considerado extra-económico impacta directamente en lo que debe ser abordado por la política pública y lo que se puede “excluir” de la actuación pública.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;¿Es el desarrollo un proceso lineal universal?&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La parcialidad en los análisis económicos también es aplicable a los conceptos de “progreso” y “desarrollo”, puesto que durante décadas el modelo a seguir ha tenido como patrón principal el de acumulación de capital practicado por el mundo occidental en los últimos siglos. Esta pauta de comportamiento hegemónica ha marginado y despreciado otras propuestas alternativas a este modelo, provenientes tanto de pueblos autóctonos no occidentales, como de los colectivos subordinados o subalternos, entre los que destacaríamos las mujeres de grupos considerados “marginales” por los teóricos occidentales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, el modelo de desarrollo que ha servido de base a las políticas de desarrollo económico impulsadas por las agencias internacionales se ha centrado en el impulso de una rápida acumulación de capital y en la industrialización como medio principal para obtener el bienestar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este enfoque a favor de la modernización capitalista se suponía aplicable a todas las sociedades de una forma lineal y consistía en una serie de estadios que les llevaría de sociedades agrarias “atrasadas” a sociedades industriales “modernas” [3]. Además, esta propuesta se combinaba con las teorías del capital humano para abogar por una ampliación de los sistemas educativos que permitiera formar a un suficiente volumen de personal que participara en el proceso de cambio propuesto. Se sostenía que los bene- ficios del crecimiento y la modernización conducirían a mejores condiciones de trabajo, mayores salarios, educación y bienestar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta propuesta modernizadora ha tenido una visión explícita o implícita del papel que tenían que jugar los hombres y las mujeres en este proceso. Los hombres modernos eran los equivalentes del hombre económico que propugnaba la teoría económica neoclásica, ya que en ambos casos el comportamiento racional era su característica principal, comportamiento regido siempre por la autonomía, el interés propio, el egoísmo, el dinamismo, la capacidad de innovación, la competitividad y la capacidad de asumir riesgos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el caso de las mujeres, desde un principio se presuponía que todos los cambios hacia la modernización las beneficiarían, tanto a las que entrarían en el mercado laboral –dado que los procesos de cambio tecnológico les permitirían dedicar menos tiempo a los trabajos domésticos (en ningún momento, por supuesto, se planteaba la posibilidad de compartir estos trabajos con los hombres)–, como a las que ejercieran exclusivamente tareas domésticas y de cuidados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre los economistas las referencias a las implicaciones del desarrollo para las mujeres fueron menores que en otras disciplinas, como la sociología, pero tal como recoge Kabeer [4], cuando estos se posicionaban solían considerar que las mujeres se bene- ficiarían siempre de estos procesos. Así, Arthur Lewis, uno de los economistas defensores del crecimiento industrial en el Tercer Mundo que tuvo mayor influencia, declaraba que discutir la conveniencia para las mujeres del crecimiento económico era “como discutir si las mujeres deberían tener la oportunidad de dejar de ser bestias de carga e incorporarse al género humano”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Algunos mitos del sistema&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos estos planteamientos ignoraban que la acumulación primaria de capital se había basado en los procesos de colonización de la mayor parte del mundo, que se fueron extendiendo a partir de finales del siglo XV, y que consistían en la usurpación de tierras y de sus productos y de la expulsión/ marginación de sus habitantes. Esta necesidad de acaparar recursos ha promovido enfrentamientos y sucesivas guerras a lo largo de los últimos siglos (muchas de ellas silenciadas), que han desembocado en unas sociedades altamente militarizadas y en unos organismos internacionales que no han servido hasta la fecha para garantizar la paz mundial ni la seguridad alimentaria [5].&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mito de que todas las sociedades, si querían progresar, debían atravesar las mismas fases que habían tenido lugar en el occidente capitalista por medio de unas etapas de crecimiento (véase nota 3), se une al mito de que el ser humano podía controlar totalmente la naturaleza. Así esta pasó a ser considerada un factor de producción más (la tierra y sus componentes pasaron a ser recursos naturales explotables), y por lo tanto, privatizables, comercializables y al servicio de los intereses del capital [6]. El objetivo último del sistema capitalista, que fue madurando y extendiéndose por el mundo, consistía en obtener el mayor beneficio económico posible a corto plazo, ignorando la sostenibilidad del sistema a largo plazo, al no tener en cuenta en sus cálculos los límites del planeta ni las consecuencias que tenían para la mayoría social las prácticas capitalistas de explotación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una visión cada vez más reduccionista de las actividades económicas, que prioriza las mercantiles por encima del resto, fue aislando progresivamente la actividad económica mercantil de la esfera política así como del resto de las actividades básicas para la reproducción de la vida, en las que se sostenía. La falacia de los mercados autorregulados, base de la economía de mercado, solo puede funcionar “si la sociedad se subordinara de algún modo a sus requerimientos” [7].&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asimismo, este patrón de mercado excluye como no económicas al conjunto de actividades relacionadas con la sostenibilidad de la vida que no pasan por el mercado, justificando que al no tener un componente mercantil son difícilmente cuantificables y fácilmente excluibles [8].&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del mismo modo, aunque el sistema capitalista ha aumentado exponencialmente las posibilidades de producción de mercancías, promoviendo un aumento de la capacidad de consumo por parte de las personas con ingresos económicos –potenciando al mismo tiempo su endeudamiento–, ignora las necesidades de todas aquellas personas que habitan en el planeta que no tienen recursos monetarios suficientes para participar en el mercado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Voces críticas al modelo hegemónico de acumulación&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los modelos de desarrollo basados en la acumulación de capital han hecho caso omiso a las voces críticas que ha suscitado este modelo por autores que han definido el capitalismo norteamericano como la sociedad del despilfarro y como un modelo inviable [9].&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta la década de los años 70 del siglo XX, aunque habían aparecido voces críticas en el Sur respecto a estos procesos, la visión hegemónica del Norte y de sus organismos internacionales se había impuesto tras el fin de la II Guerra Mundial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las políticas de desarrollo que se exportaron al resto del mundo consideraban a las economías agrarias como “atrasadas”, y a sus pueblos y culturas “inferiores” vinculadas a lo “salvaje” e “irracional” [10]; discursos que habían prevalecido incluso tras la independencia de las zonas colonizadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El personal político y técnico que dirigía las políticas de desarrollo no tenía en cuenta las consecuencias de esos procesos históricos, muchas veces con altas dosis de racismo y androcentrismo, sobre las diversas etnias que habitaban los pueblos del Sur (muchas de ellas ignoradas y marginadas completamente por los poderes dominantes en sus países) ni para las mujeres de los diversos estratos sociales sobre los que se querían aplicar estas políticas de desarrollo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las décadas de los 50 y 60 del siglo XX pocas veces se mencionaban a las mujeres como protagonistas activas del desarrollo, y cuando se hacía, se las suponía beneficiarias potenciales de los programas de desarrollo, desde una posición paternalista, ya que se subrayaba su rol maternal, ignorando su papel como sustentadoras y actoras activas de la organización socio-económica en la que vivían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las economistas feministas, principalmente del Sur, comenzaron a expresar en la década de los 70 sus valoraciones críticas ante una representación de la modernización como un proceso universal y lineal, cuando en la práctica demostraba ser un una visión parcial y androcéntrica del desarrollo que defendía un mundo dual que anteponía lo moderno frente a lo tradicional, y que ignoraba y manipulaba los roles de los diversos colectivos sociales y especialmente los de las mujeres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante, la aportación que tuvo más repercusión en esa década fue la de Ester Boserup, ya que desveló la marginación a la que estaban siendo sometidas las mujeres del Sur por los diseñadores de programas de desarrollo, al ser consideradas receptoras pasivas de las políticas implementadas. Durante una década el enfoque “Mujeres en Desarrollo” (MED), fruto de las anteriores reflexiones, influyó en los donantes y en el movimiento internacional de mujeres. Intentó que se tuvieran en cuenta las necesidades y opiniones de las mujeres en el diseño de los programas de desarrollo para que fueran incluidas en los procesos de desarrollo. Su crítica principal se basaba en las carencias de recursos para los proyectos de desarrollo económico destinados a las mujeres, ya que solo se les destinaban recursos para políticas sociales basadas en las necesidades básicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pronto fue patente que no era suficiente con incluir a las mujeres en planes de desarrollo que no eran diseñados desde sus propias necesidades y que no cuestionaban el orden patriarcal en el que se hallaban, es decir, las relaciones de poder existentes entre mujeres y hombres y su construcción social. Esto impulsó en la década de los 80 un cambio en el enfoque dominante que pasará a ser denominado Genero y Desarrollo (GYD), puesto que la construcción social en la que se basaban las relaciones entre mujeres y hombres y también entre los diversos colectivos de mujeres tenía que ser tenida en cuenta a la hora de diseñar las políticas, no solo microeconómicas, sino macroeconómicas, y ahí las voces de las propias mujeres cada vez se consideraban más importantes, en algunas propuestas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las dificultades para aplicar este enfoque aumentaron en una época de ajustes estructurales y visiones neoliberales de la economía, así como por la falta de comprensión de la centralidad de esta problemática. No obstante, en esta época se impulsaron conceptos como “transversalidad de género” y de “empoderamiento de las mujeres” que serán objeto de debates y propuestas prácticas hasta la actualidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La transversalidad de género (gender mainstreaming) implica un proceso sistemático de situar los temas relativos a la equidad entre mujeres y hombres en el centro de los procesos de decisión política, de las estructuras institucionales y de la asignación de recursos, incluyendo las propias visiones de las mujeres respecto a los procesos y sus prioridades en la toma de decisiones sobre el desarrollo. Este concepto va a conseguir una repercusión internacional al ser incluido en la Declaración de Beijing y de Plataforma de Acción acordadas en la IV Conferencia Internacional de la Mujer de la ONU.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asimismo, también se fue incorporando la necesidad del “empoderamiento de las “mujeres, idea surgida años antes y que fue expresada con fuerza por la plataforma de mujeres del Sur, DAWN. Para ellas, el empoderamiento suponía un cambio interno así como de las relaciones de dominación y jerarquización existentes a otras en las que los hombres y el sistema asumieran su nivel de responsabilidad, de cuidados, apertura, y negación de las jerarquías preexistentes. Además, el empoderamiento, aunque sea un concepto utilizado con diversas acepciones, está muy vinculado con otro tipo de desarrollo, un desarrollo que surge desde las mujeres y hombres por medio de procesos participativos que permiten expresar, consensuar y decidir sus proyectos de futuro en pie de igualdad. Por ello, cuando aparece el concepto de desarrollo humano a finales de los 80 hay quien vincula ambas propuestas por el potencial de cambio que inicialmente mostraban. Hoy en día existe un gran debate sobre el concepto y contenidos del desarrollo humano. No obstante, existe un gran consenso sobre los graves problemas que genera la discriminación secular de las mujeres, entre los que destaca la violencia sistemática que se ejerce contra sus vidas en todo el mundo, y con especial virulencia en países asiáticos como China o India, problemática ya denunciada por Amartya Sen hace unas décadas en su famoso ensayo “Faltan más de 100 millones de mujeres”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este sentido, resulta muy inspirador el pensamiento feminista que proviene del Sur y es crítico con los procesos y discursos impulsados por las agencias internacionales de desarrollo, denominado pensamiento postcolonial por su crítica al modelo colonial dominante. Como ejemplo mencionar la aportación de Vandana Shiva, pensadora e investigadora india, doctora en Física Cuántica por la Universidad de Ontario, que ha cuestionado también el orden económico imperante a partir de una crítica abierta a los procesos impuestos por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional en el Sur, siendo muy consciente de los perjuicios que están generando una visión economicista y de mal desarrollo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la actualidad consideramos imprescindible tener en cuenta la visión postcolonial en el análisis de los procesos relativos al desarrollo de los pueblos del Sur, ya que nos permiten ser conscientes de cómo tenemos construida nuestra mirada sobre los mismos y sobre las relaciones entre las mujeres y hombres que habitan en ellos. Esta nueva lectura desvela también la influencia cultural, en general, y del proceso educativo, en particular (desde los medios de comunicación hasta los libros de texto), en nuestras simplistas visiones de estos pueblos, diversos y muy frecuentemente mucho más complejos y desconocidos de lo que pensamos, dadas las distorsiones con las que los observamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Yolanda Jubeto Ruiz es profesora agregada del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este artículo ha sido publicado en el nº 49 de Pueblos - Revista de Información y Debate, especial diciembre 2011.&lt;br /&gt;Notas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[1] Marylin Waring, Si las mujeres contaran. Una nueva economía feminista, Vindicación Feminista, Madrid, 1994.Tomado de Carmen Alborch, Libres, Santillana, 2004.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[2] Marianne A. Ferber y Julie Nelson (eds.), Beyond economic man. Feminist Theory and Economics, The University of Chicago Press, 1993.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[3] Walter W. Rostow, Las etapas del crecimiento económico. Un manifiesto no comunista, Madrid, Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, 1993.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[4] Naila Kabeer, Realidades trastocadas. Las jerarquías de género en el pensamiento del desarrollo, Ciudad de México, Paidós, 1998.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[5] En la actualidad, el acaparamiento de tierras continúa y se está intensificando especialmente en África y en América del Sur, incluso con el apoyo del Banco Mundial (ver informes en www.grain.org).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[6] Karl Polanyi, La Gran Transformación. Los orígenes políticos y económicos de nuestro tiempo, Ciudad de México, FCE, 2003.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[7] “[…] Una economía de mercado debe comprender todos los elementos de la industria, incluidos la mano de obra, la tierra y el dinero. Pero la mano de obra y la tierra no son otra cosa que los seres humanos mismos, de los que se compone toda sociedad, y el ambiente natural en el que existe toda sociedad. Cuando se incluyen tales elementos en el mecanismo de mercado, se subordina la sustancia de la sociedad misma a las leyes de mercado”, Polanyi (nota 6, p. 122).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[8] Marilyn Waring, If women counted, Londres, Macmillan, 1988; Michèle A. Pujol, Feminism and Anti-feminism in Early Economic Thought, Vermont, Edward Elgar, 1992.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[9] John K. Galbraith, La cultura de la satisfacción, Barcelona, Ariel; y Waring (nota 8).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[10] Ver Boaventura de Sousa Santos, El milenio huérfano: ensayos para una nueva cultura política, Trota/Ilsa, 2005.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;g:plusone&gt;&lt;/g:plusone&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27036666-254294827424826110?l=www.decrecimiento.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.decrecimiento.info/feeds/254294827424826110/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27036666&amp;postID=254294827424826110&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/254294827424826110'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/254294827424826110'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.decrecimiento.info/2012/01/debates-sobre-desarrollo-y-bienestar.html' title='Debates sobre desarrollo y bienestar desde la economía feminista'/><author><name>Compartiendo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16608731102828619076</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_-D3Dq5p0xyM/SeNQIOy9ZyI/AAAAAAAAAvo/peX38aTrGZI/S220/tony.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-Buz-Pu_04Ww/Tx2G3aZv8DI/AAAAAAAACD8/686xrKbrziQ/s72-c/desarrolloybienestar.gif' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27036666.post-193157301253102867</id><published>2012-01-21T14:13:00.001+01:00</published><updated>2012-01-21T14:13:20.252+01:00</updated><title type='text'>Desarrollo, decrecimiento y economía verde</title><content type='html'>&lt;b&gt;&lt;a href="http://florentmarcellesi.wordpress.com/"&gt;Florent Marcellesi&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-ZQHb2actubE/Txq5ps71iHI/AAAAAAAACD0/TQOfeQQKbVY/s1600/economiaverde.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="221" src="http://1.bp.blogspot.com/-ZQHb2actubE/Txq5ps71iHI/AAAAAAAACD0/TQOfeQQKbVY/s320/economiaverde.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;La protesta ante el crecimiento económico y del productivismo es un fundamento de la ecología política. No es posible un crecimiento económico en un planeta finito donde los recursos son por definición limitados. Según los ecologistas, nuestros modos de vida son perjudiciales tanto para los recursos naturales y ecosistemas como para la cohesión social y los individuos. Por lo tanto, hace falta reflexionar sobre un nuevo modelo de desarrollo basado en una verdadera sostenibilidad y la justicia global.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. SALIR DEL DOGMA DEL CRECIMIENTO Y DEL PRODUCTIVISMO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sistema socio-económico actual, apoyándose en las ideologías dominantes dentro de las izquierdas y de las derechas, sigue esperando con paciencia el regreso del crecimiento económico que permitirá, según las diferentes teorías, conseguir el pleno empleo y el bienestar social (1). Sin embargo, este planteamiento no toma en cuenta el carácter finito de la Tierra que le impide soportar un desarrollo económico que supere la capacidad de carga de los ecosistemas (2).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, a pesar de vivir en un mundo tecnológicamente cada vez más eficiente, asistimos a un aumento de la presión sobre los ecosistemas y del consumo energético. Esto debilita la teoría productivista, que afirma que la cantidad de recursos naturales requerida por unidad de producto disminuye con el progreso técnico. El aumento general de la brecha entre pobres y ricos contradice también la dudosa teoría según la cual el crecimiento económico es capaz de reducir las desigualdades y de reforzar la cohesión social (3). Estos errores teóricos se materializan en el cálculo actual de la “riqueza de la nación” a través del PIB (4), herramienta parcial que sólo suma las riquezas llamadas productivas y no el conjunto de las riquezas sociales y ecológicas (5).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desarrollo reciente de conceptos como la huella ecológica (6) o la deuda ecológica (7) pone en evidencia que los modelos socio-económicos vigentes no son viables a largo plazo. Además de ser insostenibles, tampoco son justos, ya que actualmente un 20% de la población mundial (de los países del Norte) consume el 80% de los recursos planetarios. La reflexión ecológica no se puede desvincular por lo tanto de una reflexión social sobre el reparto justo de los recursos naturales. En otras palabras, la justicia global tiene relación directa con el espacio ecológico ocupado tanto por los países mal-llamados “desarrollados” como por las elites de los países del Sur.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta situación viene provocada por varios siglos de un sistema capitalista y productivista basado en la acumulación y la explotación de los ecosistemas. Sin embargo, no tenemos que olvidar que, más allá del capitalismo, es la ideología productivista dominante la que está arruinando el planeta. El conjunto de los productivismos mantienen una fe ciega en el progreso tecnológico y en la dominación del ser humano sobre la Naturaleza. En este sentido, la construcción de un nuevo modelo de desarrollo supera la cuestión de la propiedad de los medios de producción y del reparto de las riquezas producidas. Más allá de la lucha entre capital y trabajo, es crucial la cuestión del sentido, la calidad y la finalidad de la producción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. HACIA UN DECRECIMIENTO SELECTIVO Y JUSTO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El concepto de “desarrollo sostenible” elaborado en el Informe Bruntdland (8) y popularizado en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro en 1992 es una definición consensuada que proviene de una correlación de fuerzas entre fuerzas productivistas y ecologistas. A pesar de representar una inflexión positiva en la reflexión sobre la finitud del planeta, este concepto se sigue basando en el dogma del crecimiento (9) y no fija ninguna prioridad entre lo económico, lo social y lo medioambiental. Dicho de otra manera: confunde fines y medios y ha resultado ser presa fácil para las fuerzas políticas y mercantiles dominantes. Por lo tanto, parece imprescindible que el concepto de “desarrollo sostenible” pase a una segunda fase de su existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ello, es posible apoyarse en un principio básico de la “bioeconomía” (10): un subsistema no puede regular a un sistema que le engloba. Dicho de otra manera, la regulación del conjunto, del sistema vivo, no se puede realizar a partir de un nivel de organización inferior como es la economía, que actúa con sus propias finalidades. La economía es parte íntegra de la sociedad, ella misma parte de la biosfera. Por lo tanto, el mercado –que no es más que una parte de la economía– no puede imponer su modo de funcionamiento al resto de los niveles. Sólo una organización controlada por finalidades globales tiene legitimidad en un sistema ecologista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, el desarrollo humano y sostenible, fenómeno cualitativo y cuantitativo, sólo se puede conseguir si se respetan los mecanismos reguladores de las esferas humanas y naturales en las cuales se encuentra. El objetivo es una mejora en la calidad de vida de las poblaciones humanas y la sostenibilidad de los ecosistemas que permite la regeneración de nuestro medio ambiente. Si queremos dejar en herencia a las generaciones futuras un mundo viable, cualquier actividad humana se tiene que situar en los límites de las capacidades de regeneración de los ciclos naturales, es decir respetando la capacidad de carga de los ecosistemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para lograr esta meta, es decir un desarrollo tanto humano como sostenible, se plantea la idea de un decrecimiento selectivo y justo. Sin dogmatismos, se trata de alentar a través de vías únicamente democráticas el decrecimiento donde resulta necesario y el crecimiento donde es posible y deseable. El término “decrecimiento” (11), por su impacto y su significado semántico, resulta mucho más difícil de fagocitar como ocurrió con el término “desarrollo sostenible” y, como lo recuerda Serge Latouche –principal teórico del decrecimiento en Francia–, “tiene como objeto primordial marcar fuertemente el abandono del insensato objetivo del crecimiento por el crecimiento” (12).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin duda, queda todavía por realizar un estudio más profundo de los aspectos teóricos y prácticos del “decrecimiento”, principalmente en relación con el desarrollo de los países del Sur. Además recordamos que por “decrecimiento” no hay que entender un crecimiento negativo de la economía instituido como un fin en sí mismo, ni tampoco una búsqueda del decrecimiento por el decrecimiento, metas tan absurdas como el dogma del crecimiento. Por “decrecimiento” entenderemos más bien un cambio radical de modelo socio-económico tanto en las estructuras como en las mentalidades que permite concebir las finalidades y las riquezas humanas de otro modo. Un cambio imprescindible hacia la sostenibilidad ecológica y la justicia social, porque la verdadera utopía es pretender que podremos seguir desarrollándonos así mucho tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Florent Marcellesi es ingeniero urbanista y especialista en cooperación internacional. Conjuga su trabajo como experto en participación ciudadana y sostenibilidad con una intensa actividad política en el movimiento verde español, francés y europeo. Es miembro de Bakeaz y, en la actualidad, coordinador nacional de Jóvenes Verdes (www.jovenesverdes.org)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Notas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(1) Aunque existen en Europa corrientes verdes minoritarias tanto dentro de la social-democracia como dentro del marxismo (ver el ecosocialismo por ej.), la publicación del Informe del Club de Roma que propone un crecimiento 0 provoca un escándalo tanto en el seno de la izquierda como de la derecha. Ambos sectores consideran el informe como una herejía contra el “progreso”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(2) La capacidad de carga es el nivel de población que puede soportar un medio ambiente dado sin sufrir un impacto negativo significativo. La capacidad de persistencia puede variar a lo largo del tiempo, en función de los factores de los que depende: cantidad de comida, hábitat, agua y otras infraestructuras vitales. Para saber más: http://www.eurosur.org/futuro/fut53.htm&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(3) Para desarrollar estos dos aspectos, ver el artículo de Jean-Marie Harribey “Alternativas: Por una sociedad ahorrativa y solidaria” publicado en Le Monde Diplomatique y disponible en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=4293&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(4) El PIB (Producto Interno Bruto) es el valor monetario de los bienes y servicios finales producidos por una economía en un periodo determinado. Hoy en día el uso del PIB per cápita como medida de bienestar se ha generalizado. Para saber más: http://www.econlink.com.ar/dic/pib.shtml&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(5) La definición de las riquezas productivas encuentra sus raíces teóricas en economistas como Smith, Malthus y sobre todo Ricardo. (6) Definida en 1996 por William Rees y Mathis Wackernagel en la School for Community &amp;amp; Regional Planning de la Universidad de la Columbia Británica, “la huella ecológica es un indicador ambiental de carácter integrador del impacto que ejerce una cierta comunidad humana, país, región o ciudad… sobre su entorno. Es el área de terreno necesario para producir los recursos consumidos y para asimilar los residuos generados por una población determinada con un modo de vida específico, donde quiera que se encuentre esa área”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(7) El concepto deuda ecológica sigue todavía en debate. M. Robleto y W. Marcelo (Instituto Ecología Política) sostienen que “es el patrimonio vital de la naturaleza, necesario para su equilibrio y reproducción, que ha sido consumido y no restituido a ella”. Según Acción Ecológica de Ecuador, “la Deuda Ecológica es la obligación y responsabilidad que tienen los países industrializados del Norte con los países del Tercer Mundo, por el saqueo y usufructo de sus bienes naturales como petróleo, minerales, bosques, biodiversidad, conocimientos, bienes marinos y por el uso ilegítimo de la atmósfera y los océanos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(8) Ver Florent Marcellesi, “Historia del movimiento ecologista y verde (parte II): hacia la ecología política”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(9) El informe Bruntdland enuncia: “Lo que necesitamos es una nueva era de crecimiento, un crecimiento vigoroso y, al mismo tiempo, social y ’medioambientalmente’ sostenible”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(10) René Passet, “Principios de Bioeconomía”, Economía y Naturaleza 5. Fundación Argentaria-Visor Distribuciones, 1996&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(11) El economista de origen rumanés Nicholas Georgescu-Roegen es considerado como el padre de la idea de decrecimiento. Ver su libro “La Ley de la entropía y el proceso económico”. Madrid. Fundación Argentaria, Visor , 1996.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(12) Serge Latouche, “Décoloniser l’imaginaire: la pensée créative contre l’économie de l’absurde”. Editions Broché, 2003.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Florent Marcellesi, Artículo publicado en el número 31 de The Ecologist para España y Latinoamérica, 2007.&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;g:plusone&gt;&lt;/g:plusone&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27036666-193157301253102867?l=www.decrecimiento.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.decrecimiento.info/feeds/193157301253102867/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27036666&amp;postID=193157301253102867&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/193157301253102867'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/193157301253102867'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.decrecimiento.info/2012/01/desarrollo-decrecimiento-y-economia.html' title='Desarrollo, decrecimiento y economía verde'/><author><name>Compartiendo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16608731102828619076</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_-D3Dq5p0xyM/SeNQIOy9ZyI/AAAAAAAAAvo/peX38aTrGZI/S220/tony.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-ZQHb2actubE/Txq5ps71iHI/AAAAAAAACD0/TQOfeQQKbVY/s72-c/economiaverde.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27036666.post-544299053801878486</id><published>2012-01-19T17:36:00.001+01:00</published><updated>2012-01-19T17:38:01.734+01:00</updated><title type='text'>Dialéctica del cénit y el ocaso</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-kG5CQFGd7tU/TxhGeN_p_UI/AAAAAAAACDk/edHWxNjH9Sg/s1600/cenitocaso.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/-kG5CQFGd7tU/TxhGeN_p_UI/AAAAAAAACDk/edHWxNjH9Sg/s1600/cenitocaso.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;Miguel Amorós&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El capitalismo ha alcanzado su cenit, ha traspasado el umbral a partir del cual las medidas para preservarlo aceleran su autodestrucción. Ya no puede presentarse como la única alternativa al caos; es el caos y lo será cada vez más. Durante los años sesenta y setenta del pasado siglo, un puñado de economistas disconformes y pioneros de la ecología social constataron la imposibilidad del crecimiento infinito con los recursos finitos del planeta, especialmente los energéticos, es decir, señalaron los límites externos del capitalismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ciencia y la tecnología podrían ampliar esos límites, pero no suprimirlos, originando de paso nuevos problemas a un ritmo mucho mayor que aquél al que habían arreglado los viejos. Tal constatación negaba el elemento clave de la política estatal de posguerra, el desarrollismo, la idea de que el desarrollo económico bastaba para resolver la cuestión social, pero también negaba el eje sobre el que pivotaba el socialismo, la creencia en un futuro justo e igualitario gracias al desarrollo indefinido de las fuerzas productivas dirigidas por los representantes del proletariado. Además, el desarrollismo tenía contrapartidas indeseables: la destrucción de los hábitat naturales y los suelos, la artificialización del territorio, la contaminación, el calentamiento global, el agujero de la capa de ozono, el agotamiento de los acuíferos, el deterioro de la vida en medio urbano y la anomia social. El crecimiento de las fuerzas productivas ponía de relieve su carácter destructivo cada vez más preponderante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fe en el progreso hacía aguas; el desarrollo material esterilizaba el terreno de la libertad y amenazaba la supervivencia. La revelación de que una sociedad libre no vendría jamás de la mano de una clase directora, que mediante un uso racional del saber científico y técnico multiplicase la producción e inaugurara una época de abundancia donde todos quedaran ahítos, no era más que una consecuencia de la crítica de la función socialmente regresiva de la ciencia y la tecnología, o sea, del cuestionamiento de la idea de progreso. Pero el progresismo no era solamente un dogma burgués, era la característica principal de la doctrina proletaria. La crítica del progreso implicaba pues el final no sólo de la ideología burguesa sino de la obrerista. La solución a las desigualdades e injusticias no radicaba precisamente en un progresismo de nuevo cuño, en otra idea del progreso depurada de contradicciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como dijo Jaime Semprun, cuando el barco se hunde, lo importante no es disponer de una teoría correcta de la navegación, sino saber cómo fabricar con rapidez una balsa de troncos. Aprender a cultivar un huerto como recomendó Voltaire, a fabricar pan o a construir un molino como desean los neorrurales podría ser más importante que conocer la obra de Marx, la de Bakunin o la de la Internacional Situacionista. Eso significa que los problemas provocados por el desarrollismo no pueden acomodarse en el ámbito del saber especulativo y de la ideología porque son menos teóricos que prácticos, y, por consiguiente, la crítica tiene que encaminarse hacia la praxis. En ese estado de urgencia, el cómo vivir en un régimen no capitalista deja de ser una cuestión para la utopía para devenir el más realista de los planteamientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si la libertad depende de la desaparición de las burocracias y del Estado, del desmantelamiento de la producción industrial, de la abolición del trabajo asalariado, de la reapropiación de los conocimientos antiguos y del retorno a la agricultura tradicional, o sea, de un proceso radical de descentralización, desindustrialización y desurbanización debutando con la reapropiación del territorio, el sujeto capaz de llevar adelante esa inmensa tarea no puede ser aquél cuyos intereses permanecían asociados al crecimiento, a la acumulación incesante de capital, a la extensión de la jerarquía, a la expansión de la industria y a la urbanización generalizada. Un ser colectivo a la altura de esa misión no podría formarse en la disputa de una parte de las plusvalías del sistema sino a partir de la deserción misma, encontrando en la lucha por separarse la fuerza necesaria para constituirse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final de la era fordista, tras la subida de precios del petróleo como consecuencia del cenit de la producción en Estados Unidos, conocemos la salida que buscó la clase dirigente para preservar el crecimiento: un desarrollismo de nuevo tipo, neoliberal, basado primero en el fin del Estado-nación, la privatización de la función pública, el abandono del patrón oro, la energía nuclear, la eliminación de las trabas aduaneras, el abaratamiento del transporte, la globalización de los mercados, la expansión del crédito y la desregulación del mundo laboral. Una segunda fase, algo más keynesiana, rentabilizaría la destrucción acumulada mediante un desarrollismo llamado sostenible, integrando el punto de vista ecologista en un capitalismo “verde”. El Estado recuperaría un tanto su papel de impulsor económico que tenía en la época anterior de capitalismo nacional financiando dicha modernización y forzando el reciclaje de la población en el consumo de mercancía labelizada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También conocemos las alternativas progresistas neokeynesianas que en el marco del orden establecido reivindicaron “otra” globalización en donde las cargas estuvieran mejor distribuidas, o lo que viene a ser lo mismo, una mundialización tutelada por los Estados que respetara los intereses de la burocracia obrerista y el estatus de las clases medias. Esta propuesta descansaba en la falsa suposición de que el Estado era un instrumento neutral frente al capitalismo, y no la adecuada expresión política de sus intereses. Como quiera que fuera, ambas políticas –la neoliberal conservadora y la neokeynesiana socialdemócrata– fracasaron al tropezar el capitalismo con sus límites internos. La liquidación de las economías locales arruinó poblaciones enteras que se fueron acumulando en las periferias de las metrópolis, dando vida a inmensos poblados de chabolas. Innumerables masas emigraron a los países “desarrollados”, extendiendo las consecuencias de la crisis demográfica a las zonas privilegiadas del turbocapitalismo. Esta nueva mutación del capital creaba una nueva división social: los integrados y los excluidos del mercado. La contención de la exclusión quedó fundamentalmente en manos del Estado, en absoluto neutro, obligado a desarrollar para la ocasión políticas represivas de control de la inmigración y extenderlas a cualquier forma de disidencia. Por otro lado, el carácter eminentemente especulativo de los movimientos financieros internacionales y las políticas estatistas clientelares, tras una década de euforia, condujeron a la bancarrota general del 2008, agravada por las deudas que los Estados no habían podido rembolsar, precipitando una vuelta al neoliberalismo mucho más dura. Las medidas draconianas son necesarias para traspasar la crisis provocada por los Bancos y los Estados a la población asalariada, mayoritariamente hipotecada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pauperización material de un tercio de la población se suma a una pauperización moral vieja de años, pero la incapacidad irremediable de crecer lo suficiente de los Estados Unidos y la Unión Europea si no es compensada con una demanda emergente, china o india, proporcionará un marco crítico duradero donde podrá invertirse el proceso de anomia. Potencialmente, y por mucho tiempo, el espectro de Grecia –las condiciones griegas—asediará la conciencia de los dirigentes. La venganza o la voluntad de desquite dominarán en los primeros momentos con toda la secuela de conflicto y violencia, pero para construir habrá de darse en las masas vapuleadas un sentimiento de dignidad a la par que el desarrollo de una conciencia verdaderamente subversiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paradójicamente, en la fase actual de descomposición del sistema dominante, las contradicciones internas ocultan las externas. El drama de la exclusión, el paro, la precariedad, los recortes, los desahucios y el empobrecimiento de las clases medias asalariadas, al poner por delante sus intereses inmediatos todavía ligados al mantenimiento de un estilo de vida urbano, artificial y consumista, han oscurecido momentáneamente la cuestión esencial, el rechazo del credo del progreso, y, por consiguiente, el del modelo social y urbano que le es inherente. En consecuencia, la creciente “huella ecológica” y la insostenibilidad intrínseca de la supervivencia bien o mal abastecida bajo el capitalismo no se han tenido en consideración, por lo que las exigencias desindustrializadoras y desurbanizadoras parecen fuera de lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La protesta urbana, obrera o populista, rechaza pagar la factura de la gestión desarrollista anterior y así se contenta con exigir “otra” política, “otra” banca u “otro” sindicalismo, a lo sumo, “otro” capitalismo, pero jamás se planteará seriamente la ruralización o la desaparición de las metrópolis, es decir, otra manera de convivir, otra sociedad u otro planeta. La mayoría de los habitantes de las conurbaciones solamente busca o aspira a encontrarse con la naturaleza los fines de semana, en tanto que consumidores de relax y paisaje, por lo que una crítica antidesarrollista tiene serios problemas para darse a conocer fuera de estrechos círculos, ya que la mentalidad urbana es incapaz de asumirla y los desertores del asfalto son todavía pocos. Por otra parte, la población campesina, residual, sufre un deterioro mental aún peor, fruto de su suburbanización, y las más de las veces reproduce estereotipos ideológicos urbanos. La crítica antidesarrollista no cuaja pues, ni en el medio rural, que debía ser el suyo, ni en el medio urbano, mucho menos propicio. Por eso la materialización en la práctica del antidesarrollismo como defensa del territorio se ve sometida a multitud de inconsecuencias y limitaciones. El carácter específicamente local de dicha defensa juega en su contra. Apenas se conforma una oposición contra una nocividad particular, surgen acompañantes municipalistas, verdes o nacionalistas, que tratan de confinarla como “nimby” en la localidad, exprimirla políticamente y empantanarla en marismas jurídicas y administrativas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solamente en los casos en que ha conseguido aliados de las conurbaciones gracias precisamente a los irregulares de la post ciudad, ha podido formularse un interés general y desarrollarse un conflicto de envergadura (p. e. contra trasvases, contra las líneas MAT, contra el TAV, contra autopistas, centrales eólicas, etc.). Resumiendo, la defensa del territorio está lejos mostrarse como el único conflicto realmente anticapitalista, ya que, debido a las condiciones hostiles que debe afrontar, no consigue constituir una comunidad de lucha estable y suficientemente consciente que contribuya con eficacia a incrementar el número de renegados de la urbe. Todavía no ha logrado transformar la descomposición urbana en fuerza creativa rural, ni la oposición al desarrollismo territorial en barrera contra la urbanización total.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Será necesaria otra vuelta de tuerca en la crisis para que la cuestión urbana –el problema de desmontar la conurbación– aparezca en el centro de la cuestión social. En efecto, la conurbación es la forma ideal de la organización del espacio por el capitalismo; una gran concentración de consumidores hecha posible por la abundancia hasta ahora ilimitada de combustible fósil barato y de agua potable. Es de suponer que un encarecimiento del combustible conduciría a una crisis energética que pondría en peligro la agricultura industrial, el sistema de vida urbano y la existencia misma de las conurbaciones. Igual sucedería con una sequía prolongada que exigiera la construcción de numerosas desaladoras funcionando con petróleo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese es el horizonte que perfila a corto plazo la gran demanda de los países emergentes y el cenit de la producción petrolífera a medio: el fin de la era de la energía barata. No hay remedio posible puesto que la energía nuclear y las llamadas “renovables” son caras, necesitan igualmente para su puesta en marcha ingentes cantidades de combustible fósil cada vez menos al alcance y el ritmo de su producción nunca podrá satisfacer las exigencias de un consumo creciente. El capitalismo verde es una falacia y la globalización está entrando en su fase terminal; las innovaciones tecnológicas no podrán salvarla. La perspectiva de un declive de la producción industrial de energía pinta de negro el futuro de las conurbaciones, puesto que un encarecimiento del transporte paralizará los suministros y las volverá inviables. Los bloques de viviendas, los rascacielos, los centros comerciales, los adosados residenciales, los polígonos logísticos, las autopistas y demás se deteriorarán a gran velocidad. Entonces, los sofisticados materiales de construcción, el aire acondicionado, los electrodomésticos, los ordenadores, la calefacción central, la telefonía móvil y los automóviles serán cosas del pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, el calentamiento global es imparable puesto que el consumo de energías contaminantes es imposible de aminorar, y, en pocos años, cuatro o cinco, desbocará el cambio climático y entonces los daños provocados serán irreversibles. El decaimiento de la agricultura industrial –esclava del fuel, de los abonos y herbicidas petroquímicos—junto con las secuelas del calentamiento –incremento del efecto invernadero, deforestación, erosión, salinización y acidificación de los suelos, desertificación, sequías e inundaciones– desembocarán en una crisis alimentaria de graves consecuencias. La mayoría de la población urbana quedará desabastecida, viéndose impelida violentamente a buscar comida y combustible fuera, desperdigándose por un campo esquilmado. El que este proceso de expulsión del vecindario se efectúe de forma caótica y terrorista o transcurra positivamente dependerá de la capacidad integradora de las comunidades de lucha surgidas de la deserción y la defensa del territorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si éstas son débiles no podrán enfrentarse a la avalancha de una población hambrienta y transformar su desesperación en fuerza para el combate por la libertad y la emancipación. La desagregación del turbocapitalismo daría lugar entonces a un reguero de formaciones capitalistas primitivas defendidas por poderes locales y regionales autoritarios. Será inevitable que la sociedad se contraiga y se vuelva intensamente localista, pero lo pequeño no siempre es hermoso. Puede ser horrible si la necesaria ruralización que habrá de afrontar las consecuencias de una superpoblación repentina y brutal, no discurre por vías revolucionarias, es decir, si se limita a una producción centralizada y privilegiada de comida y energía en lugar de orientarse hacia la creación de comunidades libres y autónomas capaces de resistir a la depredación post urbana. En definitiva, si el proceso ruralizador no respira esa atmósfera de libertad que antaño se atribuía a las ciudades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A fin de no caer en profecías apocalípticas y evitar que la ciencia ficción se adueñe de los análisis futuristas postulando retornos al paleolítico o a la barbarie de género cinematográfico, conviene considerar la crisis energética como un marco general y un horizonte temporal que condicionará cada vez más el acontecer social con el chantaje consabido de ‘o la energía o el caos’ sin por lo tanto determinarlo completamente. La especulación novelesca es deudora de la actitud contemplativa frente a la catástrofe, típica de la religión –o de su equivalente secular, la ideología historicista– que considera lo que adviene como resultado forzoso y no como una posibilidad entre muchas, un desenlace en el tiempo fruto de múltiples variables: la conciencia del momento, la inteligencia de los cambios, la configuración de fuerzas independientes, la habilidad en captar las contradicciones que se manifiestan y en aprovechar las ocasiones que se presentan… Ni el resultado explica enteramente el proceso, ni el proceso, el resultado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cenit no precede necesariamente a la extinción. Entre los dos interviene el juego dialéctico de la táctica y de la estrategia entre contrincantes con fuerzas desiguales, a corto y medio plazo. El juego de la guerra social. Las esperanzas de los sectores aferrados a la conservación del capitalismo de Estado en un decrecimiento paulatino, pacífico y voluntario serán prontamente desmentidas por la brutalidad de las medidas de adaptación a escenarios de escasez y penuria y la dinámica social violenta que van a originar. Si bien el colapso catastrófico no va a producirse en fecha fija, inminente, tampoco va a ser inevitable la entronización de un régimen ecofascista; sin embargo, la probabilidad más o menos cercana de ambos fenómenos puede servir para llevar la acción por derroteros consecuentes, lográndose así en las sucesivas confrontaciones una salida favorable al bando de los partidarios de un cambio social radical y libertario. Nada está decidido, por lo que todo es posible, incluso las utopías y los sueños.&lt;br /&gt;&lt;span style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="text-align: justify;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Texto de Miguel Amoros basado en la charla de título “Desarrollismo y Progresismo” enmarcada dentro de las “Jornadas Crítica al Progreso” organizadas por la Federación de Estudiantes Libertarios de la Universidad Autónoma de Madrid(FEL-UAM).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://dl.dropbox.com/u/1466770/Audios/Amoros-Desarrollismo%20y%20Progresismo%28FEL%29.3gp"&gt;Audio de la Charla&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="text-align: justify;"&gt;Charlas de Pineda de Mar organizada por la sección local de la CNT en Can Comas (30 de junio de 2011), de Segorbe, en el Ateneo Libertario Octubre del 36 (2 de julio), de La Llagosta, en les Jornades de l’autogestió de Can Piella (24 de julio), de Lleida, en el CSA La Maranya (30 de julio), de Valladolid, en las Jornadas Agroecológicas del BAH, (6 de noviembre) y de Madrid, en las Jornadas de Critica al Progreso organizadas por la Federación de Estudiantes Libertarios (8 de noviembre).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;g:plusone&gt;&lt;/g:plusone&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27036666-544299053801878486?l=www.decrecimiento.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.decrecimiento.info/feeds/544299053801878486/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27036666&amp;postID=544299053801878486&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/544299053801878486'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/544299053801878486'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.decrecimiento.info/2012/01/dialectica-del-cenit-y-el-ocaso.html' title='Dialéctica del cénit y el ocaso'/><author><name>Compartiendo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16608731102828619076</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_-D3Dq5p0xyM/SeNQIOy9ZyI/AAAAAAAAAvo/peX38aTrGZI/S220/tony.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-kG5CQFGd7tU/TxhGeN_p_UI/AAAAAAAACDk/edHWxNjH9Sg/s72-c/cenitocaso.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27036666.post-1876032953911533179</id><published>2012-01-17T18:31:00.003+01:00</published><updated>2012-01-17T18:33:14.982+01:00</updated><title type='text'>Salir de la sociedad de crecimiento es salir de las dinámicas de desigualdad</title><content type='html'>&lt;b&gt;&lt;i&gt;José Bellver entrevista a Serge Latouche&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&amp;nbsp;&lt;b&gt;&lt;i&gt;en&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&amp;nbsp;&lt;a href="http://diagonalperiodico.net/"&gt;Diagonal&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-eifBbSvvf_g/TxWwRbFCwSI/AAAAAAAACDc/q4Zb5X7a0QM/s1600/properidad.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="213" src="http://4.bp.blogspot.com/-eifBbSvvf_g/TxWwRbFCwSI/AAAAAAAACDc/q4Zb5X7a0QM/s320/properidad.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;DIAGONAL: &lt;b&gt;¿Qué relación hay entre la idea de decrecimiento y la crítica del concepto de desarrollo?&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;SERGE LATOUCHE: ‘Desarrollo’ y ‘crecimiento’ son dos palabras que suelen utilizarse indistintamente, aunque existan matices. Generalmente, cuando hablamos de ‘desarrollo’ pensamos en los países del Sur, mientras que cuando hablamos de ’crecimiento’ nos referimos más bien a los países del Norte, pero en cualquier caso es siempre la misma lógica de la acumulación, de la utilidad. Después de la caída del muro de Berlín, se pone en marcha lo que llamamos la mundialización, es decir, la mercantilización del mundo: el mercado único con un pensamiento único. Y entonces, en ese momento, el desarrollo, como un proyecto del Norte hacia al Sur, pierde su sentido ya que sólo hay una economía de mercado: es la lógica del mercado la que es la misma en todas partes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y curiosamente, el desarrollo no desaparece del horizonte: retoma una nueva vida con la adición del adjetivo "sostenible", porque al mismo tiempo el mundo está unificado pero es alcanzado por la crisis ecológica. Y para afrontar la crisis ecológica sin modificar fundamentalmente el funcionamiento del sistema encontramos esta estrategia verbal, esta extraordinaria invención lingüística del “desarrollo sostenible”, un bonito oxímoron. Es para oponerse al “desarrollo sostenible”, que se convertía en la ideología dominante de la globalización, para lo que hemos utilizado este eslogan de “decrecimiento”. Este concepto refleja que lo que está en cuestión es la sociedad del crecimiento, la cual hay que volver a cuestionarse para no caer en la trampa de “otro crecimiento”, como los expertos en desarrollo caían en la trampa de “otro desarrollo”.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;D.: &lt;b&gt;Cuando hablamos de decrecimiento suele pensarse que se trata de invertir el problema ecológico sin prestar suficiente atención a las desigualdades sociales. ¿Es así?&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;S.L.: No, la sociedad de crecimiento es una sociedad de desigualdades. La dinámica del crecimiento es la dinámica de las desigualdades sociales. Siempre ha estado ligado a una dinámica de desigualdades sociales, en parte ocultadas en el Norte durante 30 o 40 años por culpa de la explotación masiva de los recursos naturales de países lejanos, pero ahora podemos ver claramente que, a partir de las primeras crisis de 1974-75, la dinámica de las desigualdades nunca ha sido tan fuerte.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;D.: &lt;b&gt;Entonces, ¿este decrecimiento debería producirse de la misma forma en el Sur que en el Norte? ¿Deberíamos decrecer al mismo ritmo en los distintos países del Norte?&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;S.L.: Claramente no. Detrás del eslogan de decrecimiento y su correspondiente ruptura con la sociedad de crecimiento está la apertura en positivo a proyectos extremadamente diversos que simplemente tienen en común proyectos de sociedad austera, de no ser sociedades de despilfarro, de sobreconsumo, etc. Pero ser una sociedad austera para un país africano quiere decir producir y consumir más, porque no están actualmente en la situación de austeridad, están por debajo de ella. Para nosotros, es evidente que tenemos que producir y consumir menos dependiendo de cada país, incluso entre los países del Norte. Es evidente que el proyecto de una sociedad de decrecimiento es una etiqueta que constituye todavía un proyecto por definir. Es un proyecto esencialmente político. Corresponde a la sociedad, de la forma más democráticamente posible, decidir lo que quiere hacer y lo que quiere producir y consumir, respetando siempre los equilibrios de la naturaleza. En ese sentido existe un enorme terreno para desarrollar.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;D.: &lt;b&gt;¿Qué líneas podrían definir la práctica del decrecimiento? ¿Podría tratarse de un ‘keynesianismo verde’ o de ‘New Deal Verde’?&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;S.L.: De ninguna forma. Porque el ‘New Deal Verde’ es también típicamente otro oxímoron, es decir, el deseo de no querer salir de la lógica del sistema, de volver a parchear el sistema. Podemos precisar lo que yo llamaría “los fundamentos de la sociedad de decrecimiento” en negativo con respecto a la sociedad de crecimiento. Es lo que he tratado de formalizar a través del círculo virtuoso de las ocho ‘R’: reevaluar, reconceptualizar, reestructurar, redistribuir, relocalizar, reducir, reutilizar, reciclar. Más allá, esto nos da un horizonte suficientemente ancho, pero en el seno de este horizonte, la etapa ulterior depende de cada sociedad. Esto es, de qué programa político concreto nos dotamos para avanzar hacia ese horizonte de una sociedad de anticrecimiento o de no crecimiento y de democracia ecológica.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;D.: &lt;b&gt;En un contexto de crisis, la palabra ‘decrecimiento’ puede estar asociada a la pérdida de empleos.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;S.L.: Es cierto, pero es al contrario. El decrecimiento, a diferencia del crecimiento negativo o de la crisis, consiste precisamente en salir de esa lógica que condena, de forma obligatoria, a destruir el planeta para crear empleos. A través del decrecimiento, al contrario, crearíamos empleos salvando al planeta; no sólo porque lo reparamos, sino también porque al reducir nuestro consumo, tendremos que producir menos, y teniendo que producir menos, tendremos que trabajar menos. Así, trabajamos menos, pero trabajamos todos. Lo primero que tenemos que repartir es el trabajo, frente al sistema totalmente absurdo en el que hoy vivimos, en el que incluso en Francia hemos suprimido las 35 horas y los trabajadores hacen 40, 50 o incluso 60 horas, mientras que otras personas que querrían trabajar un poco, no pueden hacerlo. Por otra parte, otras propuestas del decrecimiento, como el regreso a una agricultura tradicional y ecológica conllevará la creación de millones de empleos en este sector. La utilización de energías renovables también los creará, al igual que el sector de la reparación y del reciclaje. Algunos incluso piensan que llegaremos a una situación invertida en la que existirán demasiados empleos y faltará mano de obra, porque evidentemente, al no utilizar más el extraordinario potencial energético del petróleo (no hay que olvidar que un bidón de 30 litros de petróleo es el equivalente del trabajo de un obrero durante cinco años), por lo tanto, si ya no nos queda petróleo habrá que trabajar más. Pero tampoco tendremos que trabajar mucho más, porque reduciremos nuestras necesidades, las cuales trataremos de satisfacer sin trabajar demasiado porque también es muy importante no trabajar demasiado. Trabajar demasiado es muy malo.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;D.:&lt;b&gt; La idea de decrecimiento parece estar atrayendo la atención de cada vez más gente.&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;S.L.: Esto es algo que he constatado, es un hecho, aunque hayamos partido de la nada. El motivo es que, como decían Marx y Engels, los hechos son testarudos. Nos enfrentamos a verdaderos problemas y, como decía Lincoln, se puede engañar a algunos todo el tiempo y a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo: en este sentido, por ejemplo, todos los días estamos viendo noticias sobre el cambio climático, la desertificación, etc. Podemos seguir diciendo alegremente que la ciencia resuelve todos los problemas, pero podemos comprobar que la ciencia no ha resuelto nada sobre estas cuestiones. Por lo tanto las personas se están haciendo cada vez más preguntas y buscan alternativas porque están inquietas por ellas mismas, por sus hijos, etc. Y cuando ven todo lo que pasa y oyen lo del decrecimiento se dicen a sí mismos: “En el fondo estas personas tienen razón: es cierto que no podemos crecer indefinidamente en un planeta que es finito, lo que proponen es de sentido común”. Estas son reacciones con las que nos encontramos todos los días.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;D.:&lt;b&gt; Carlos Taibo acaba de publicar En defensa del decrecimiento, en el que advierte seriamente acerca del peligro de que pueda surgir una especie de “ecofascismo”. ¿Las opciones se limitan por tanto a decrecimiento o barbarie, tal como titula su libro Paul Ariès?&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;S.L.: Me temo que así es. Las opciones son: decrecimiento, fin del mundo y barbarie. Y de hecho tampoco tienen porque ser opciones absolutamente exclusivas: la barbarie puede ser la antesala del fin o la amenaza del final puede conllevar la barbarie… Si no logramos construir una sociedad de decrecimiento, de sobriedad voluntaria, basada en una autolimitación, iremos efectivamente hacia la barbarie. Porque la gestión de un medioambiente degradado por parte del capitalismo sólo puede darse mediante una transformación del capitalismo en una forma de autoritarismo extremamente violento, duro, que de hecho ha sido bastante bien explorado por la ciencia-ficción.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;g:plusone&gt;&lt;/g:plusone&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27036666-1876032953911533179?l=www.decrecimiento.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.decrecimiento.info/feeds/1876032953911533179/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27036666&amp;postID=1876032953911533179&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/1876032953911533179'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/1876032953911533179'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.decrecimiento.info/2012/01/salir-de-la-sociedad-de-crecimiento-es.html' title='Salir de la sociedad de crecimiento es salir de las dinámicas de desigualdad'/><author><name>Compartiendo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16608731102828619076</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_-D3Dq5p0xyM/SeNQIOy9ZyI/AAAAAAAAAvo/peX38aTrGZI/S220/tony.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-eifBbSvvf_g/TxWwRbFCwSI/AAAAAAAACDc/q4Zb5X7a0QM/s72-c/properidad.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27036666.post-2284529494393253050</id><published>2012-01-15T10:30:00.000+01:00</published><updated>2012-01-15T10:30:00.080+01:00</updated><title type='text'>La hoguera del decrecimiento</title><content type='html'>&lt;div class="entry"&gt;&lt;b&gt;Miki&lt;/b&gt; - &lt;a href="http://sindominio.net/wp/decrecimientomadrid/"&gt;Decrece Madrid &lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-SCA-vRq1Oy8/TxKcHjc8TTI/AAAAAAAACDQ/V50KGCxgzBw/s1600/hoguera.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="256" src="http://4.bp.blogspot.com/-SCA-vRq1Oy8/TxKcHjc8TTI/AAAAAAAACDQ/V50KGCxgzBw/s320/hoguera.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Hace poco oí que alguien explicaba el decrecimiento mediante el tamaño de la hoguera. Aunque no pude encontrar nada en internet (nada, que no hay link) sí que recuerdo el ejemplo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;En una hoguera grande, la gente hace un círculo grande y se separan las unas de las otras. Si no, se queman debido al abrasador calor que desprenden kilos y kilos de madera ardiendo. Si acaso, tienen relación con aquellos que están a su lado. Si la hoguera es pequeña, la gente se aproxima al fuego, hace un círculo más pequeño. El calor es reconfortante, con poca madera varias personas se mantienen calientes. Al ser pequeño el círculo, las personas puede mirarse a la cara, sonreírse, contar chistes, tener una conversación común, sentir, después de todo, que están en un grupo y forman parte de él.&lt;/em&gt;”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ejemplo me recordó a las palabras de un familiar mío, muy de derechas él, que recordaba con sereno anhelo un tiempo en el que las cosas eran distintas y él era más feliz:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;Recuerdo cuando, con las ascuas de la chimenea, calentábamos el brasero que poníamos debajo de la mesa-camilla. Cenábamos todos juntos y, antes de irnos a dormir, mi madre cogía del brasero las brasas que aún daban calor y las metía en una plancha hueca de metal, con la que calentábamos las camas. Recuerdo que era una época feliz, en la que no aspirábamos a tener más, porque las cosas eran así. Aprovechábamos todo lo que consumíamos, le dábamos varios usos, vivíamos con poco, era una vida sin grandes lujos pero éramos una gran familia y éramos felices.&lt;/em&gt;”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este profundo sentimiento de recogimiento, de sencillez, de calor… contrasta claramente con el sentimiento de prisa, de falta de tiempo, de permanente necesidad de más y más, de compras desbocadas, de envoltorios y sobras que acaban en el cubo, de grandes bolsas de basura, de estrés, lujo y desigualdades sociales, de tiempos convulsos… El ser humano no es así, nunca ha sido así. De hecho, siempre ha sido sencillo, salvo unos pocos que ostentaban riqueza y acumulación (nobles, reyes y obispos) y que, a pesar de ser minoría, adquieren un papel protagonista en nuestra imagen de la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El decrecimiento no es algo extravagante. Es simplemente vivir mejor. En el sobreconsumo (donde consumimos y nos consumimos más rápidamente), está claro que “vivir mejor” es necesariamente “vivir mejor con menos”, pues no hay otra opción. En países explotados por los países sobreconsumidores, “vivir mejor” puede ser “vivir mejor con más”, pero los eslóganes “vivir mejor con más” y “vivir mejor con menos” se acabar sustituyendo por “vivir sencillamente bien”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la sociedad del decrecimiento no tiene por qué ser estática. Cómo combinar el dinamismo tranquilo, la innovación creativa y la alegría, con la simplicidad, el no aspirar a más y el recogimiento reconfortante de lo sencillo es la clave para que la humanidad alcance unos modos de vida que puedan llevar todas las personas del mundo durante un número infinito de generaciones. Tan sólo así podremos vivir bien y justamente. Es una aventura necesaria, trepidante y llena de aprendizaje y desaprendizaje… es el camino a una vida que merezca la pena ser vivida.&lt;/div&gt;&lt;g:plusone&gt;&lt;/g:plusone&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27036666-2284529494393253050?l=www.decrecimiento.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.decrecimiento.info/feeds/2284529494393253050/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27036666&amp;postID=2284529494393253050&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/2284529494393253050'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/2284529494393253050'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.decrecimiento.info/2012/01/la-hoguera-del-decrecimiento.html' title='La hoguera del decrecimiento'/><author><name>Compartiendo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16608731102828619076</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_-D3Dq5p0xyM/SeNQIOy9ZyI/AAAAAAAAAvo/peX38aTrGZI/S220/tony.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-SCA-vRq1Oy8/TxKcHjc8TTI/AAAAAAAACDQ/V50KGCxgzBw/s72-c/hoguera.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27036666.post-2342151582011781686</id><published>2012-01-12T14:21:00.000+01:00</published><updated>2012-01-12T15:45:07.421+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Entropía'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jorge Riechmann'/><title type='text'>Entropía, recursos naturales y economía ecológica</title><content type='html'>&lt;b&gt;Jorge Riechmann&lt;/b&gt; – &lt;a href="http://tratarde.wordpress.com/"&gt;Tratar de comprender, tratar de ayudar&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-oP8FkLOihas/Tw7dxK2sOMI/AAAAAAAACDI/aB19jzvzm6U/s1600/entrop%25C3%25ADarecursos.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="238" src="http://3.bp.blogspot.com/-oP8FkLOihas/Tw7dxK2sOMI/AAAAAAAACDI/aB19jzvzm6U/s320/entrop%25C3%25ADarecursos.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Ha caracterizado a la doctrina económica convencional una irresponsable despreocupación por el sustrato material, biofísico, sobre el que se construyen las economías humanas. Buena muestra de ello son dos creencias que, a modo de incuestionados axiomas, subyacen al entero edificio de la mainstream economics: la creencia en que existe una cantidad infinita de recursos naturales, y la creencia en que estos son indefinidamente sustituibles entre sí, y con el capital y el trabajo humanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ninguna de ambas creencias tiene fundamento en la realidad. La primera viene a ser la quintaesencia de lo que Kenneth E. Boulding bautizó como la “economía del cowboy”; habría que rogar a nuestros economistas que se quitasen el sombrero de ala ancha, pues dificulta bastante la visión, y tomasen nota de que la expansión hacia el salvaje Oeste hace ya tiempo que topó con la barrera del Océano Pacífico. En cuanto a la segunda creencia –la sustituibilidad indefinida–, es tan razonable como la actitud de aquel señor del chiste que, al ver que con cierta estufa sus gastos en combustible se reducían a la mitad, se compró otra estufa del mismo tipo convencido de que con dos ¡podría calentar la casa sin combustible alguno!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La crisis ecológico-social ha puesto de manifiesto que semejante despreocupación por el sustrato biofísico sobre el que se apoyan las economías industriales, y la atención prioritaria a los flujos monetarios y el intercambio mercantil, conduce finalmente a tener que pagar un precio trágico (en devastación ambiental, sufrimiento humano y aniquilación de vida).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde hace decenios, y con intensidad renovada en los cuatro últimos, se consagran muchos esfuerzos a una reformulación de la teoría económica que sea capaz de dar cuenta de lo que Wendell Berry llamó la Gran Economía: la “economía” de la biosfera, la economía que sostiene la red total de la vida y todo lo que depende de la buena salud de la Tierra y sus ecosistemas. Una parte importante de estos esfuerzos se centran en esclarecer lo que ciencias naturales como la física y la biología tienen que aportar a la ciencia económica: por ejemplo, conocimientos sobre los límites con que topan los sistemas económicos a causa de su inserción en sistemas biofísicos que contienen a los primeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre los fenómenos y nociones biofísicas esenciales para la comprensión de aquella Gran Economía se encuentran, muy en primer lugar, las leyes de la termodinámica, en especial la segunda (conocida como principio de entropía), o lo que es lo mismo: las constricciones que los principios termodinámicos imponen sobre los procesos socioeconómicos. El gran economista rumano –afincado en EEUU— Nicholas Georgescu-Roegen fue un pionero en la exploración de estas cuestiones a partir de los años sesenta del siglo XX.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;g:plusone&gt;&lt;/g:plusone&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero si –por la primera ley de la termodinámica– la materia-energía no se pierde, sino que solamente se transforma, ¿no desaparecen como por ensalmo todos los problemas de límites al crecimiento económico que preocupan a los ecologistas? Pues no, a causa del segundo principio (o la segunda ley) de la termodinámica. Los diversos tipos de energía (de trabajo almacenado) no son igualmente convertibles en trabajo útil. Si se quiere decir de otra forma: existen formas de energía de “buena” y “mala” calidad para nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La entropía es una medida de la disponibilidad de la energía: mide la cantidad de energía que ya no se puede aprovechar transformándola en trabajo. Un aumento de la entropía supone una disminución de la energía disponible: ni el carbón ni el petróleo pueden quemarse dos veces. Podemos vincular la idea de entropía con los recursos naturales que empleamos para nuestra subsistencia de la siguiente forma: el recurso natural más básico y fundamental es la materia-energía de baja entropía (vale decir: materia-energía con alto grado de orden y disponibilidad). El mineral de hierro con alta concentración de metal es un recurso precioso para nosotros, mientras que el hierro disuelto en el océano es prácticamente inutilizable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la Tierra existen de forma natural “depósitos de baja entropía”, islas de entropía negativa o “neguentropía” que desde los comienzos de la Revolución Industrial hemos ido agotando rápidamente: se trata de las reservas de combustibles fósiles, los yacimientos minerales, etc. Dilapidar de forma irresponsable la riqueza natural que constituyen estos “depósitos de baja entropía” restringe cada vez más las opciones vitales de los seres humanos que nos sucederán. En cierto sentido, el imperativo de una sociedad ecológicamente sustentable podría formularse como un imperativo de minimización de entropía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La economía convencional ha tenido en cuenta, más o menos, la primera ley de la termodinámica; pero no la segunda, que es incomparablemente más importante que la primera a efectos prácticos. Si uno observa la representación clásica del proceso económico en los manuales al uso, verá que en realidad se trata de una máquina de movimiento perpetuo, o sea, un objeto imposible. La termodinámica enseña que esos diagramas circulares, ese movimiento pendular entre producción y consumo en un sistema completamente autárquico, no corresponde a la realidad. El hecho de que el sistema económico se halle inserto dentro de sistemas biofísicos que forman una biosfera altamente compleja, y que dependa para su funcionamiento de fuentes de materiales de baja entropía y de sumideros para los desechos de alta entropía producidos; el hecho de que el principio de entropía gobierna todos los procesos del mundo material, sencillamente se ignora en la economía convencional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cierta ocasión Kenneth Boulding afirmó que “quien crea que el crecimiento exponencial puede durar eternamente en un mundo finito, o es un loco o es un economista”. Podríamos parafrasear la humorada del modo siguiente: quien crea que se puede violar la ley de la entropía, o es un loco o es un economista convencional. Pues, en efecto, los economistas convencionales tienen tantos problemas con la ley de la entropía como con los fenómenos de crecimiento exponencial en sistemas cerrados (y por razones parecidas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La economía ecológica, por el contrario, sitúa la segunda ley de la termodinámica en el centro de sus reflexiones. Parte de la premisa de que el proceso económico es entrópico en todas sus etapas materiales. La segunda ley de la termodinámica tiene importantes implicaciones económico-ecológicas. Lo que muestra es esencialmente que la actividad económica está constreñida por ciertos límites insuperables. Señala, así, los límites al reciclado: el reciclado perfecto es imposible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo se puede recuperar una parte de los materiales; siempre hay un resto que se pierde irrecuperablemente. (Por lo demás, el problema se desplaza al terreno de la entropía energética: reciclar exige siempre utilizar energía, en cantidades que pueden ser muy grandes, inabordables.) Los neumáticos pueden reciclarse; las partículas de neumático adheridas al asfalto no. El plomo de las baterías puede recuperarse en un alto porcentaje; el plomo emitido a la atmósfera junto con los gases de escape de los automóviles no. El cierre total de los ciclos es imposible, y las pérdidas de materia inevitables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien tan lúcido como Barry Commoner pecó, sin embargo, de optimismo tecnológico insuficientemente consciente de los límites que las leyes de la termodinámica imponen a la ecologización de la economía. En efecto, hace años postulaba que “los elementos químicos que constituyen los recursos del planeta pueden ser reciclados y reutilizados indefinidamente, siempre y cuando la energía necesaria para recogerlos y refinarlos esté disponible”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien: sin entrar en otros problemas que plantearía la extremosidad de este planteamiento, el reciclado perfecto es un imposible termodinámico, y por eso esta “solución” falla. Un ejemplo aducido a veces en este contexto prueba en realidad lo contrario de lo que se supone que tendría que probar. “A pesar de su enorme dispersión, más de la mitad del oro extraído hasta ahora sigue controlado hasta hoy día, siendo reunido cuando es necesario gastando energía”. El ejemplo se vuelve contra la intención de quien lo propuso: a pesar de que el oro ha sido un metal valiosísimo para todas las civilizaciones, y de que los seres humanos lo han reunido, atesorado y conservado (o sea, reciclado) como ningún otro material en toda la historia humana, sólo algo más de la mitad de todo el oro extraído en toda la historia humana está hoy disponible. ¡Piénsese lo que ha ocurrido y ocurrirá con materiales menos preciados! Y no vale replicar que, con las escaseces crecientes o con los nuevos impuestos ecológicos, el latón o el papel llegarán a ser tan valiosos como el oro: sería una salida por la tangente fraudulenta, que no tendría en cuenta hechos termodinámicos básicos, por no hablar de los supuestos irreales sobre la organización social y la psique humana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En definitiva, el reciclado perfecto es imposible; y precisamente podríamos enunciar el segundo principio de la termodinámica también de la siguiente forma: la energía no puede reciclarse, y la materia no puede reciclarse nunca al cien por ciento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La segunda ley de la termodinámica también impone límites al aprovechamiento de los recursos naturales. Detrás de las distintas leyes de rendimientos decrecientes con que tropieza el género humano se halla por lo general la estructura entrópica de nuestro mundo. Por ejemplo, en lo que se refiere a los recursos naturales: a medida que consumimos los mejores yacimientos minerales, los depósitos de combustibles fósiles más accesibles, sólo nos van quedando (en una corteza terrestre progresivamente más desorganizada) depósitos de materia-energía con mayor entropía, y por ello menos disponibles, menos útiles, menos aprovechables y cada vez más caros de explotar. “Cada vez nos acercamos más al momento en que la obtención de una tonelada de petróleo implique el consumo de tanta energía como la que contiene ese petróleo. En esa tesitura de nada sirve ya la sabiduría del economista, según la cual todo es sólo una cuestión de precios, pues el precio debe ser pagado en la única divisa fuerte de este mundo, a saber, en energía” (Christian Schütze).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Entropía, recursos naturales y economía ecológica”. &amp;nbsp;Artículo publicado anteriormente en Daphnia 53, Madrid 2010, p. I-III del dossier central (De la cuna a la cuna. Cómo cerrar el ciclo en la gestión de los residuos).&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27036666-2342151582011781686?l=www.decrecimiento.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.decrecimiento.info/feeds/2342151582011781686/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27036666&amp;postID=2342151582011781686&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/2342151582011781686'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/2342151582011781686'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.decrecimiento.info/2012/01/entropia-recursos-naturales-y-economia.html' title='Entropía, recursos naturales y economía ecológica'/><author><name>Compartiendo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16608731102828619076</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_-D3Dq5p0xyM/SeNQIOy9ZyI/AAAAAAAAAvo/peX38aTrGZI/S220/tony.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-oP8FkLOihas/Tw7dxK2sOMI/AAAAAAAACDI/aB19jzvzm6U/s72-c/entrop%25C3%25ADarecursos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27036666.post-8669958457345746737</id><published>2012-01-10T11:22:00.000+01:00</published><updated>2012-01-10T11:30:46.993+01:00</updated><title type='text'>Conferencia Internacional sobre decrecimiento en las Américas</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-OhMvHOzEGHA/TwwROsQqLbI/AAAAAAAACDA/f1D4YWqnlWY/s1600/DecrecimientoenlasAmericas.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="99" src="http://3.bp.blogspot.com/-OhMvHOzEGHA/TwwROsQqLbI/AAAAAAAACDA/f1D4YWqnlWY/s640/DecrecimientoenlasAmericas.jpg" width="640" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Conferencia Internacional sobre decrecimiento en las Américas&lt;/b&gt;&lt;b&gt;En Montreal – Quebec – Canadá del 13 al 19 de mayo de 2011&lt;i&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veinte años después de la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro, el acoplamiento del desarrollo sostenible al desarrollo económico requiere una revisión profunda. No ha ofrecido una solución persuasiva a una de las crisis más dramáticas de la historia: ¿cómo evitar el co lapso ecológico al mismo tiempo que mejorar la justicia social y mejorar las perspectivas de la vida? Antes de Rio +20, nuestra conferencia busca desafiar y sobrepasar la agenda del desarrollo sostenible. Una perspectiva de decrecimiento nos ayudará a visualizar y construir hacia un mundo verdaderamente prospero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de conferencias anteriores sobre el decrecimiento en Paris y Barcelona en 2008 and 2010 respectivamente, la Conferencia de Montreal se centrará en las situaciones particulares y las dinámicas de las Américas. ¿Qué quiere decir decrecimiento por nuestras Américas, con sus situaciones geográficas, culturales, sociales y económicas tan diversas? ¿Cómo pueden los modelos de decrecimiento aplicarse a contextos diferentes, desde el Ártico hasta Tierra del Fuego? ¿Qué significa el decrecimiento para los pueblos indígenas de las Américas y sus aspiraciones por sus tierras y pueblos? ¿Cómo se puede hacer audible, entendible y aceptable para los norteamericanos ricos?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta conferencia reunirá académicos, activistas, ecologistas y pueblos indígenas para discutir las propuestas del buen vivir y decrecimiento, con el fin de fortalecer la construcción de una nueva sociedad y seguir un proceso de descolonización en el norte y el sur.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contacta en: montreal@degrowth.net.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más información:&lt;a href="http://montreal.degrowth.org/index_es.html"&gt;Conferencia Internacional sobre decrecimiento en las Américas&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerda también:&lt;a href="http://www.decrecimiento.info/2011/11/venezia-2012-3a-conferenza.html"&gt;3 ª Conferencia Internacional sobre Decrecimiento Económico para la Sostenibilidad Ecológica y la Equidad Social (Venecia, del 19 hasta el 23 septiembre de 2012)&lt;/a&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;g:plusone&gt;&lt;/g:plusone&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27036666-8669958457345746737?l=www.decrecimiento.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.decrecimiento.info/feeds/8669958457345746737/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27036666&amp;postID=8669958457345746737&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/8669958457345746737'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/8669958457345746737'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.decrecimiento.info/2012/01/conferencia-internacional-sobre.html' title='Conferencia Internacional sobre decrecimiento en las Américas'/><author><name>Compartiendo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16608731102828619076</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_-D3Dq5p0xyM/SeNQIOy9ZyI/AAAAAAAAAvo/peX38aTrGZI/S220/tony.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-OhMvHOzEGHA/TwwROsQqLbI/AAAAAAAACDA/f1D4YWqnlWY/s72-c/DecrecimientoenlasAmericas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27036666.post-3382813539886220186</id><published>2012-01-09T11:20:00.001+01:00</published><updated>2012-01-09T11:20:45.559+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Videos'/><title type='text'>Poner en riesgo el planeta sale rentable - Naomi Klein</title><content type='html'>&lt;object width="526" height="374"&gt;&lt;param name="movie" value="http://video.ted.com/assets/player/swf/EmbedPlayer.swf"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true" /&gt;&lt;param name="allowScriptAccess" value="always"/&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="bgColor" value="#ffffff"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="flashvars" value="vu=http://video.ted.com/talk/stream/2010W/Blank/NaomiKlein_2010W-320k.mp4&amp;su=http://images.ted.com/images/ted/tedindex/embed-posters/NaomiKlein-2010W.embed_thumbnail.jpg&amp;vw=512&amp;vh=288&amp;ap=0&amp;ti=1054&amp;lang=es&amp;introDuration=15330&amp;adDuration=4000&amp;postAdDuration=830&amp;adKeys=talk=naomi_klein_addicted_to_risk;year=2010;theme=celebrating_tedwomen;theme=bold_predictions_stern_warnings;theme=not_business_as_usual;event=TEDWomen;tag=Business;tag=Culture;tag=Science;tag=activism;tag=economics;tag=social+change;&amp;preAdTag=tconf.ted/embed;tile=1;sz=512x288;" /&gt;&lt;embed src="http://video.ted.com/assets/player/swf/EmbedPlayer.swf" pluginspace="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" bgColor="#ffffff" width="526" height="374" allowFullScreen="true" allowScriptAccess="always" flashvars="vu=http://video.ted.com/talk/stream/2010W/Blank/NaomiKlein_2010W-320k.mp4&amp;su=http://images.ted.com/images/ted/tedindex/embed-posters/NaomiKlein-2010W.embed_thumbnail.jpg&amp;vw=512&amp;vh=288&amp;ap=0&amp;ti=1054&amp;lang=es&amp;introDuration=15330&amp;adDuration=4000&amp;postAdDuration=830&amp;adKeys=talk=naomi_klein_addicted_to_risk;year=2010;theme=celebrating_tedwomen;theme=bold_predictions_stern_warnings;theme=not_business_as_usual;event=TEDWomen;tag=Business;tag=Culture;tag=Science;tag=activism;tag=economics;tag=social+change;&amp;preAdTag=tconf.ted/embed;tile=1;sz=512x288;"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27036666-3382813539886220186?l=www.decrecimiento.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.decrecimiento.info/feeds/3382813539886220186/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27036666&amp;postID=3382813539886220186&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/3382813539886220186'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/3382813539886220186'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.decrecimiento.info/2012/01/poner-en-riesgo-el-planeta-sale.html' title='Poner en riesgo el planeta sale rentable - Naomi Klein'/><author><name>Compartiendo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16608731102828619076</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_-D3Dq5p0xyM/SeNQIOy9ZyI/AAAAAAAAAvo/peX38aTrGZI/S220/tony.png'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27036666.post-8190373371978015149</id><published>2012-01-06T23:02:00.000+01:00</published><updated>2012-01-07T11:38:52.497+01:00</updated><title type='text'>La economía, siempre política</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-93Dxn3fT0Yw/TwdvGobP2JI/AAAAAAAACC4/2MRa5OJRpG4/s1600/economia+politica.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="262" src="http://2.bp.blogspot.com/-93Dxn3fT0Yw/TwdvGobP2JI/AAAAAAAACC4/2MRa5OJRpG4/s320/economia+politica.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;Fernando Llorente&lt;/b&gt;&amp;nbsp; - &lt;a href="http://www.diagonalperiodico.net/"&gt;Diagonal&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los efectos de la crisis que más desasosiego provoca es que casi todos los discursos políticos han sucumbido a la hegemonía que ha impuesto lo ‘económico’ sobre cualquier otro orden de la realidad. Economía que, además, se autopresenta como un campo meramente científico y técnico –tan así que el Gobierno puede entregarse ya directamente a los llamados ‘tecnócratas’–, una realidad objetiva y contundente cuyas leyes y determinaciones escapan a cualquier control extraeconómico y por supuesto a cualquier deseo social de cambio o utopía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El más claro síntoma de esta generalizada crisis de ideas, no digamos ya de ideologías, es que incluso los críticos del neoliberalismo no van más allá de un neo o poskeynesianismo y una resistencia numantina en torno a los restos del Estado del bienestar en medio de la tormenta de recortes y ajustes dictada por los sacrosantos mercados. Desmoviliza y causa desaliento contemplar cómo las izquierdas más o menos clásicas y las derechas más o menos neoliberales coinciden en entonar el mismo mantra del crecimiento –aunque sus caminos para llegar a él difieran–, esa vieja promesa de que si desarrollamos más y más las fuerzas productivas... tendremos empleo y seremos felices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tragedia y paradoja de este relato economicista heredado del XIX es que en el contexto actual en que se combinan el agotamiento de los recursos energéticos y naturales, la explosión demográfica, el cambio climático y la exacerbación de la competencia internacional, el crecimiento económico de las economías maduras del Norte es injusto, es indeseable y además es imposible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá deberíamos preguntarnos si el verdadero problema de nuestras economías sea acaso el exceso de riqueza, el exceso de productividad –y por consiguiente de impacto ambiental– y no lo contrario, porque resulta que el mal reparto de la riqueza social y la excesiva acumulación de riqueza en unas pocas manos en forma de capital financiero es lo que se ha convertido en una fuerza destructiva de la economía productiva –y reproductiva–. Desde esta óptica el problema no es de reactivación y crecimiento, sino de reparto de la riqueza, de justicia social, de fiscalidad progresiva que ponga coto y revierta la actual exacción masiva de riqueza de las clases bajas hacia la cúpula del uno por ciento... y esto es política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Igual que quizá tampoco la recesión económica e incluso la depresión sean el problema porque de hecho es un imperativo ineludible el decrecimiento de las economías que como la nuestra superan con creces la “capacidad de carga” planetaria, la cuestión es sobre qué espaldas se acomete esta reducción del transumo, si sobre las de los pobres como hasta ahora o sobre las de los ricos... y esto también es política. Asimismo el problema no es que haya cinco millones de parados, aún más gente podría y debería liberarse de trabajos alienantes y poco útiles socialmente –incluso destructivos–, el problema es que no hay otras formas de renta social que cubran las necesidades de toda la población aunque de hecho hay riqueza suficiente para todas; el problema también es de reparto del trabajo socialmente necesario, de revalorizar tareas indispensables como las de los cuidados de la vida y de reproducción social… y esto es política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En definitiva: la gran batalla que se dirime en esta crisis es si la economía de mercado capitalista domina y gobierna a la sociedad, a la naturaleza y a la política –y ya vamos viendo lo que eso significa en cuanto a cancelación de los mejores ideales humanos y a destrucción medioambiental– o si la política, otra política, podrá gobernar y domesticar a la economía, otra economía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Artículo original:&lt;a href="http://www.diagonalperiodico.net/La-economia-siempre-politica.html"&gt; La economía, siempre política&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;g:plusone&gt;&lt;/g:plusone&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27036666-8190373371978015149?l=www.decrecimiento.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.decrecimiento.info/feeds/8190373371978015149/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27036666&amp;postID=8190373371978015149&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/8190373371978015149'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/8190373371978015149'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.decrecimiento.info/2012/01/la-economia-siempre-politica.html' title='La economía, siempre política'/><author><name>Compartiendo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16608731102828619076</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_-D3Dq5p0xyM/SeNQIOy9ZyI/AAAAAAAAAvo/peX38aTrGZI/S220/tony.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-93Dxn3fT0Yw/TwdvGobP2JI/AAAAAAAACC4/2MRa5OJRpG4/s72-c/economia+politica.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27036666.post-1102219933411708836</id><published>2012-01-03T18:04:00.000+01:00</published><updated>2012-01-03T18:04:01.678+01:00</updated><title type='text'>Decrecimiento y poder</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-2Xw6zX0MtB8/TwM07Z_iw_I/AAAAAAAACCw/2CyF4rks99s/s1600/poderydecrecimiento.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://3.bp.blogspot.com/-2Xw6zX0MtB8/TwM07Z_iw_I/AAAAAAAACCw/2CyF4rks99s/s320/poderydecrecimiento.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;Vicente Manzano Arrondo&lt;/b&gt; - &lt;a href="http://www.sustentabilidades.org/revista/"&gt;Sustentabilidades&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La idea del decrecimiento toma forma especialmente en la década de los 70, especialmente en torno a posturas asociadas a la economía ecológica (Martínez Alier, 2009). A pesar de su juventud, el concepto &lt;strong&gt;decrecimiento&lt;/strong&gt; está siendo objeto de una notable generación de ideas, debates y controversias. El propio término de-crecer suscita tanta curiosidad como aversión, puesto que se encuentra situado en las antípodas del discurso hegemónico sobre la dinámica social, económica o política.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Desde un caldo de cultivo intelectual afín, el concepto toma forma originalmente asociado a una postura sensible con el destino del planeta como dimensión física y biológica, pero termina siendo complementado por la dimensión social. La esencia del concepto en el imaginario colectivo viene a ser, poco más o menos: es necesario ejercer contención sobre los comportamientos de consumo y modificar los objetivos y procesos de producción, de tal forma que el efecto destructor sobre el medioambiente sea cada vez menor. Este modo de asentar la propuesta del decrecimiento en el imaginario colectivo es contraproducente, puesto que la &lt;strong&gt;contención &lt;/strong&gt;es psicológicamente desagradable.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Considerando el estilo de vida estándar o modélico en estos momentos, la contención se percibe inevitablemente como una acción aversiva, un retroceso en el bienestar, un anquilosamiento en épocas ya superadas, incluso una pérdida de libertad. Es importante, pues, destacar el error conceptual de esta creencia. El decrecimiento es, no sólo una forma respetuosa, lógica y necesaria de estar en el mundo, no sólo se refiere a las dimensiones física, biológica o social, es también un ejercicio de liberación (Lodeiro, 2008), una apuesta por la libertad individual y por la construcción de poder, por lo que transita también por las dimensiones comunitaria e individual.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Desde esa perspectiva se ha elaborado el presente documento, inspirado en dos principios. El primero es ético: del mismo modo que la tradición kantiana establece que toda persona es un fin en si mismo, la boffiana aplica la sentencia al planeta. Si el planeta (por tanto, su biosfera y su humanosfera quedan incluidas) es un fin en sí mismo, la gestión política, social o económica debería ser acorde con la ética planetaria (Boff, 2003). El segundo principio es práctico: teniendo en cuenta la trascendencia de la dimensión simbólica&lt;a href="" name="01"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.sustentabilidades.org/revista/#01a"&gt;[1]&lt;/a&gt;, la constancia de que los conceptos atan o liberan, animan o deprimen, llaman a la acción o a la desidia, construyamos conceptos que liberen, que lleven en su esencia el inicio de la acción. Con ambos principios como referentes, propongo en lo que sigue una línea de diez puntos para conceptualizar, comunicar y contagiar el decrecimiento, lo que seguirá con la exposición de algunas ideas en torno al concepto de poder y su relación con este asunto de la sostenibilidad a partir del decrecimiento.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;10 puntos sobre decrecimiento sostenible&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;1. El crecimiento ilimitado en un espacio limitado es imposible&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La frase es de perogrullo. Surge de la conciencia de un mecanismo y de un ritmo. El mecanismo queda muy bien expresado por Wackernagel y Rees (1996) al señalar que la Humanosfera toma recursos de la Ecosfera pero le devuelve desechos que ésta se afana en transformar de nuevo en recursos. El ritmo: la velocidad con que la Humanosfera toma recursos y devuelve desechos en superior a la capacidad de ésta para realizar la transformación, es decir, se ha superado la capacidad de carga (Rees, 1996) del planeta para albergar una sociedad que se comporta de tal modo. Este ritmo descabellado se alimenta en la creencia de que no hay límites que lo sometan o que la ciencia tendrá respuestas para la solución de los límites (Espejo, 2008).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La sentencia de que un contexto limitado no puede alimentar un crecimiento ilimitado constituye el nudo rector del famoso Informe de Roma de 1972 (VV.AA., 2006) que disparó la voz de alarma. De cuantos temas se discuten en torno al crecimiento, éste es el que menos energía consume. Salvo algunas voces residuales, existe ya unanimidad práctica o efectiva al respecto. La lógica es que un crecimiento infinito no cabe en un espacio finito (Elizalde, 2009; García, 2007) y que, por tanto, resulta imperiosa instalar lo que Tierno Galván (1975) denominaba &lt;strong&gt;conciencia de finitud&lt;/strong&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Frente a esta constancia, existe una confianza difusa que más o menos puede expresarse así: “Hemos estado viviendo y creciendo durante toda nuestra historia, con altibajos, crisis y remontadas, nos hemos ido enfrentando a numerosos problemas, la ciencia y la tecnología los ha ido resolviendo, esto que ocurre ahora no es una excepción, saldremos igualmente triunfantes del reto”.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los acontecimientos contradicen las expectativas sobre la viabilidad del crecimiento ilimitado. Sabemos, por ejemplo, que la contaminación se acumula pues crece con más rapidez que la capacidad del planeta para absorberla, que cada vez hay más personas, más vehículos de motor que recorren más kilómetros, que se agotan las materias primas como el petróleo, el gas, el carbón, etc. Existen ya muchas evidencias, estudios y publicaciones que muestran fuera de toda duda que estamos sometiendo al planeta a una prueba ante la que carece de capacidad de respuesta exitosa. Así pues, las sentencias sobre la situación actual difieren en la intensidad del fenómeno, pero no en su existencia.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Aceptada la sentencia, una de las preguntas más frecuentes en ello es ¿cuándo habrá que parar en esta tendencia de crecimiento continuo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;2. El momento de parar fue ayer&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Uno de los aspectos que no han cesado de crecer, con sus propios altibajos, es el conocimiento sobre las consecuencias que nuestro comportamiento tiene en el planeta. De cuantas herramientas se han elaborado para medir estas consecuencias, la &lt;strong&gt;huella ecológica&lt;/strong&gt; es tal vez la más interesante.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La huella ecológica es la cantidad de superficie que se requiere para mantener un estilo de consumo (Cano, 2004). Puede calcularse para una persona, una familia, una organización, una ciudad, un país... Existen muchos recursos para facilitar los cálculos y mucha información disponible con respecto a todas las regiones del planeta. Gracias a estos datos sabemos, por ejemplo, que la huella ecológica de un habitante de la tierra es, por término medio de 2,23 hectáreas (Venetoulis &amp;amp; Talberth, 2005). Para situarnos, una hectárea viene a ser poco más o menos lo que ocupa un campo de fútbol. Existen también diversas mediciones y diferentes actualizaciones, por lo que varias fuentes indican cantidades superiores a 2,23.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¿Y bien? ¿Qué hacemos con eso?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Para que la huella ecológica muestre su potencial es necesario combinarla con otro concepto: la capacidad de carga. La capacidad de carga es la superficie que nos corresponde a cada habitante del planeta. Al multiplicar esta capacidad por el número de habitantes, tenemos la superficie total de la tierra que podría ser utilizada con fines de producción y consumo (realmente lo hacemos al revés: dividir la superficie disponible entre el número de habitantes). La lógica está clara: la capacidad de carga marca el límite de crecimiento para el valor de la huella ecológica. Si ocupamos más de lo que hay, nos hemos pasado.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Pues bien, nos hemos pasado (Wackernagel, 1996). La capacidad de carga para el planeta se encuentra en torno a 1,78. En primaria nos enseñaron que 1,78 &amp;lt; 2,23. Pero ¿cómo es posible gastar más de lo que hay? La respuesta es sencilla: el cálculo de la huella ecológica se establece &lt;em&gt;suponiendo&lt;/em&gt; la reversibilidad de los efectos, es decir, que el planeta se recupera del daño. Así, por ejemplo, si contamos con un bosque capaz de absorber mil toneladas de CO2 al año, mientras no se supere ese umbral, el bosque será capaz de revertir la contaminación. En el momento en que se rebase esa cantidad, la contaminación se va acumulando en la atmósfera. Imaginemos una hucha que cuenta con cien monedas. Cada día se introducen cinco y se extraen seis. Extraer más de lo que se pone no es sorprendente al tener en cuenta que la hucha ya tenía riqueza en su interior. El problema que observamos hoy es que la velocidad de extracción ha superado la de reposición. En el ejemplo, la hucha quedará vacía en 99 días.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Luego, si ya nos hemos pasado, no es cuestión de parar el crecimiento. Es cuestión de reducir su nivel, decrecer.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;3. Un primer intento de solución: el crecimiento sostenible&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Al comenzar a comprender la envergadura del asunto, el primer impulso ha sido sacar menos de la hucha. La extracción sostenible de monedas es 5, así que procuremos no obtener más de esa cantidad. En principio ello implicaría parar el crecimiento y estancarse. Esta posibilidad, la del estancamiento, provoca un profundo malestar en el sistema. Hay que hacer cualquier cosa antes de permitir un sistema económico estancado. Observemos con qué pasión las autoridades políticas de todo el mundo se han embarcado en salvar el sistema financiero insuflando una cantidad de dinero impresionante.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Es difícil, por lo tanto, vender la idea de estancarse. Así que se nos ocurrió otra, tal vez más digerible: la de crecer pero de otra manera. La propuesta que se ha elaborado se llama &lt;strong&gt;crecimiento sostenible&lt;/strong&gt;. En palabras de Lucena (2002:76): “Se entiende como desarrollo sostenible aquel que permite satisfacer las necesidades de las generaciones actuales sin poner en peligro la satisfacción de las necesidades de las generaciones futuras”. ¿Cómo fundamentar esta pretensión cuando estamos diciendo que vivimos en un planeta finito?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La idea es separar el crecimiento en dos componentes: número de unidades (elemento 1) y tasa por unidad (elemento 2). Pensemos por ejemplo en los automóviles. Cada automóvil implica una huella ecológica. A más automóviles, más huella y por tanto menos sostenibilidad... Sin embargo, esta lógica puede variarse disminuyendo la huella por automóvil. Así, con vehículos que consuman menos carburante, más eficientes, con un programa de reciclado, etc. se disminuirá el segundo elemento de la ecuación. En términos algo más formales:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;huella ecológica = número de unidades x huella por unidad&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De esta forma, el crecimiento sostenible propone utilizar automóviles menos contaminantes, reducir las emisiones de gases por unidad de fabricación, recurrir a energías renovables como la eólica o la solar, etc. Parece una buena salida: el sistema puede seguir siendo el mismo, altamente dependiente del crecimiento en el par producción-consumo, pero de forma sostenible pues al disminuir la huella por unidad se corrige el aumento en el número de unidades.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;4. El crecimiento sostenible no funciona como tampoco el objetivo de la lavadora&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La idea del crecimiento sostenible no se sostiene. No funciona, ni en la práctica ni en la teoría. Para Latouche (2004), es una propuesta que no consigue crear empleo como el crecimiento desaforado, ni mantener el planeta como el decrecimiento sostenible. A ello se le suma que acompañamos con el atributo “sostenible” a tantas categorías de prácticas que está ya perdiendo su significado (Barzena, 2005).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En la práctica observamos un crecimiento imparable de la huella ecológica, a pesar de la implantación de modelos de crecimiento sostenible. Ocurre porque el crecimiento en el número de unidades es más rápido que el decrecimiento en la huella por unidad. Al final continuamos en nuestra tendencia de aumentar el daño.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En la teoría tampoco es una idea viable. Un crecimiento del primer elemento que tienda a infinito requiere una disminución del segundo que tienda a cero. Y si bien el primer objetivo es imprescindible para que el sistema que conocemos tenga expectativas de supervivencia, el segundo es físicamente imposible. Pensemos por ejemplo en dos situaciones de moda: los vehículos eléctricos y las energías renovables.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En estos momentos los medios de comunicación se hacen eco de la pasión por los automóviles eléctricos y la apuesta clara de la Administración. Muchas personas creen que tales coches no contaminan. Es como decir que no hay homicidios en el mundo porque jamás vimos uno. La contaminación no se ciñe a eso oscuro que sale del tubo de escape. Poner el automóvil a mi disposición (fabricar sus componentes, montarlos y transportar el resultado hasta mis manos) ha implicado una huella ecológica muy importante. Que el automóvil sea eléctrico no reduce un ápice la huella previa. Es más, la electricidad ¿cómo se produce? Si se genera a partir de combustión de petróleo o de carbón, el remedio es peor que la enfermedad, pues en los procesos de transformación de energía se pierde parte de ésta, de tal forma que sería más ecológico que la combustión se realizara en el propio automóvil sin mediar transformación eléctrica.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Las energías renovables constituyen también otra fuente de confusión. Es cierto que contaminan &lt;strong&gt;menos&lt;/strong&gt;, pero incierto que no contaminen. Es cierto que el viento que mueve el molino que traduce ese movimiento en energía eléctrica es un ente natural no contaminante. Pero el molino no es un arbusto que ha surgido espontáneamente. Se trata de una mole que ha requerido ocupar una superficie importante (algunos parajes están abarrotados de molinos), ha consumido mucho cemento (las cementeras no son fábricas ecológicas), y su mantenimiento es ecológicamente no nulo. El viento es renovable, el molino no. No hay cemento ni amianto en el mundo suficientes para construir los molinos que necesitaríamos para saciar las necesidades de consumo energético.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La tecnología hace cosas sorprendentes, pero no milagros. No parece que vaya a llegar el día en que cuarenta vasijas de agua se transformen en cuarenta vasijas de vino sin que medie consumo energético por medio. Ni llegará la energía estrictamente renovable. Es algo físicamente imposible.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El ejemplo del invento de la lavadora constituye una forma pedagógica de comprender estos argumentos. La lavadora es uno de los avances tecnológicos mejor recibidos. Aunque lo que recreo a continuación constituye una realidad frecuente en el Sur, vamos a situarnos en un ejercicio de imaginación referido al Norte. Las mujeres acarreaban cestos de ropa hacia ríos y fuentes públicas y se deslomaban restregando el tejido por piedras. La gente olía a sudor porque no era cuestión de pasar ese mal rato todos los días. Entonces inventamos la lavadora. Si antes se necesitaba mucho trabajo y tres horas de implicación, ahora basta con los minutos que se dedican a poner en marcha y apagar el artilugio. Me imagino la liberación que tuvo que suponer el invento. Pero no fue así. Se nos ocurrió que ya que era más fácil lavar la ropa, en lugar de ocupar menos tiempo en lavar la misma cantidad, íbamos a ocupar el mismo que antes, pero lavando más. Nuestras vestimentas comenzaron a someterse al proceso con más frecuencia. Ello implicó la necesidad de tener más ropa, que terminó transformándose en un hábito. Más ropa es más tiempo comprándola, mirando escaparates, dudando, alimentando la expresión “ir de compras”, más tiempo trabajando para obtener el dinero que se requiere gastar en este menester, etc. Nos inventamos la frustración ante un armario no demasiado repleto, donde millones de personas con cientos de tejidos se dicen cada día “Hoy no tengo nada que ponerme”. El olor desapareció y prosperaron los desodorantes, las colonias, los perfumes, para mujeres y después también para hombres. Había también que comprar la lavadora y mantenerla, procurar el buen estado de la electricidad, pagarla, trabajar más tiempo para esos nuevos gastos asociados, etc. Al inventar la lavadora tuvimos una buena oportunidad de liberación, pero la dejamos pasar. Nos complicamos la vida con el invento. Hágase la misma reflexión con el automóvil, la computadora, el correo electrónico, el teléfono celular... Somos una especie especializada en inventar cosas para facilitarnos la vida y complicárnosla después. Tanuro (2009), entre otros, expone un ejemplo contundente en este mismo sentido: con el objetivo de reducir la dependencia del petróleo y la contaminación derivada del uso de combustibles fósiles, la apuesta por los agrocombustibles es cada vez más fuerte, generando más inconvenientes que soluciones, al menos al observar las crueles consecuencias en las sociedades locales que ven sustituir sus bosques por plantaciones destinadas a proveer combustible.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;El crecimiento sostenible tal vez fue una buena idea. Pero nos lo estamos tomando al estilo lavadora: ya que una unidad consume menos, consumamos más unidades. No resulta pues asombroso que cada vez sea más habitual encontrar voces incrédulas frente al propósito de crecer de forma sostenible. Así, tanto encuestas a expertos como la propia Unión Mundial por la Naturaleza, que participó en la promoción del concepto de crecimiento sostenible, consideran esta opción con mayor incredulidad (García, 2007).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;5. El decrecimiento no es una opción sino una necesidad&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Si el crecimiento es insostenible por definición, sólo nos queda un camino: decrecer. Parar no es suficiente, pues ya hemos visto que al día de hoy la capacidad de regeneración del planeta se ha superado. Y el crecimiento sostenible tampoco es solución: ni está funcionando, ni puede teóricamente funcionar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La idea del decrecimiento, como acción individual y colectiva, consiste no sólo en reducir la avidez consumista (Honorant, 2006), sino en actuar sobre los dos elementos de la ecuación: no sólo reducir el segundo (unidades menos dañinas) sino también el primero (menos unidades).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La propuesta es sencillamente lógica, realista e inevitable. El problema no se encuentra en la propuesta simple, sino en llevarla a cabo de forma planificada. Lo que está claro es que sino decrecemos voluntariamente, inteligentemente, conscientemente, lo haremos a la fuerza pues no habrá posibilidades de seguir comiendo de un manzano que ya no da suficientes manzanas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De cuantas posibilidades existen para hacer efectivo el decrecimiento, sus promotores han optado por, a mi juicio, la mejor de todas: incidir en los estilos de vida voluntarios (Chaney, 2003). La propuesta es modificar la forma de estar en el mundo, entre otros aspectos, consumiendo menos y mejor.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La elección es fruto de una capacidad de observación en buen estado. Se podría solicitar a la clase política que pusiera manos a la obra para hacer realidad el proyecto. Tal vez se trate de una petición ingenua. No hay recetas probadas y estandarizadas para la gestión política del decrecimiento. No hay cultura del decrecimiento. No hay organismos de envergadura, oficiales, cuyo cometido sea el decrecimiento. Mientras eso no ocurra, los gobiernos locales van a seguir tirando de los organismos que sí existen, de las gestiones ya estandarizadas, de los modelos ya probados (aunque sean tan malos como son); en fin, seguirán haciendo lo que están haciendo los demás, pues si nos equivocamos al menos lo hacemos todos y la responsabilidad queda diluida. Es imprescindible contar con una política valiente, sin la que es posible una apuesta gubernamental por el decrecimiento. Se requiere perder el miedo a ser pioneros. Tal vez funcione para los hermanos Wright, pero no para quienes se encuentran a la cabeza en los ministerios y las presidencias. El decrecimiento establecido a ese nivel significa impacto, un fuerte impacto. En parte sabemos qué pasaría. En parte nadie puede saber cómo se va a comportar el nuevo sistema hasta que no eche a andar. Esta incertidumbre es literalmente insoportable a escala de clase política que, además cuenta con la presión de efectos inmediatos, sólo viables desde los modos de funcionamiento del momento.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Así que al día de hoy el decrecimiento es una propuesta para la gente, para las personas individualmente o en grupos, que planifican y llevan a efecto una reducción sensible de su consumo y un mejoramiento de éste, practicando consumo responsable. Conforme la idea del decrecimiento vaya afianzándose, conforme más grupos de estudio vayan dando forma a propuestas concretas para la cotidianidad política profesional, más cerca estaremos de que las medidas vayan adoptándose en las altas esferas de la gestión. De momento es sobretodo una opción para la calle. Esto no resta un ápice de fuerza al cometido fundamental de la presión, de la denuncia y de la protesta. Sin estos ingredientes, aquéllos generan difícilmente transformaciones.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;6. Decrecer no es retroceder&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ante muchos ojos, decrecer es una aberración. Un niño chico que desee ir al parque a jugar con los columpios no aceptará fácilmente que el parque esté cerrado por obras. Pero son causas mayores. Podemos decirle: “Cariño, estás viendo que el parque está cerrado. Ya sé que eso no te ha hecho ninguna gracia, pero es lo que hay. ¿Alguna sugerencia?”. En muchas ocasiones suelo decir: “No quiero problemas, quiero soluciones”. Ya sé que decrecer no gusta a muchas personas, pero ¿qué alternativa tienen? Vemos que diferentes tipos de crecimiento, mientras sigan siendo crecimiento precisamente, no constituyen ninguna solución sino, en el mejor de los casos, una ampliación de plazo. Por esta razón, se han vertido varias críticas a la idea del decrecimiento. Me parecen particularmente interesantes tres de ellas: retroceso, inviabilidad psicológica e injusticia con los países menos desarrollados.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Una de las más sonadas es que decrecer es retroceder.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Imaginemos a alguien que padece numerosos trastornos asociados con la alimentación y que muestra una visible obesidad. Que tome la decisión de perder peso no es retroceder a la infancia, sino progresar hacia una vida más saludable. Será una persona con más años, jamás volverá a ser niño, pero sí llevará una vida más operante.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Conscientes de la complejidad de los sistemas y de los acontecimientos, no es inteligente aceptar una visión de paquete: o civilización y crecimiento, o barbarie y decrecimiento. La opción es decrecimiento y civilización, progreso y decrecimiento, avance, evolución positiva, vida más felicitante pero con sentido, es decir, con decrecimiento.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Entre las muchas facetas de esa evolución no-en-paquete tomemos una concreta. Antes la gente no tenía conciencia de daño ambiental. Durante siglos hemos vivido sin que las consecuencias de nuestros actos en la naturaleza nos reboten. Si antes la humanidad vivía de forma sostenible no es porque se preocupara por ello sino porque carecía de la tecnología de envergadura suficiente como para generar el daño que se hace visible e incómodo. Pero en la práctica llevaban estilos de vida menos consumistas que ahora y conocían mejor su entorno inmediato. La propuesta del decrecimiento, en este sentido, sería tomar el conocimiento que tenemos hoy, que hemos generado hoy con respecto a la relación entre nuestros actos y sus consecuencias y a la capacidad limitada del planeta para regenerarse, y combinar ello con el conocimiento que se tenía antes sobre comportamientos de la naturaleza como la época en que se recogen unas u otras hortalizas, la visibilidad de los desechos, o el grado de conocimiento y seguridad de las gentes sobre su entorno local. Ni retrocedemos al pasado, ni nos hundimos en un futuro imposible.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;7. Decrecer es psicológicamente viable&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;La opción por el decrecimiento tiene fuertes inconvenientes en el campo de batalla donde se libra la historia: la mente y la actitud. Para alguien que posee un automóvil resulta más fácil pasar a tener dos que ninguno. Es difícil luchar contracorriente en medio de una cultura tan fatalista, dependiente, ciega, consumista y hedonista como ésta. En términos psicológicos, parece difícil de asumir la propuesta del decrecimiento (Espejo, 2008).&amp;nbsp; Principalmente son tres los aspectos que dificultan la labor. Resulta muy útil conocerlos someramente pues constituyen frentes de acción.&lt;br /&gt;&lt;ol&gt;&lt;li&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Invisibilidad.      Cada vez es más difícil saber de dónde vienen y hacia dónde van los      comportamientos y los objetos. La invisibilidad nos vuelve ciegos. Quien      no ve no puede considerar las ausencias en sus argumentos y decisiones.      Los efectos de los comportamientos de consumo permanecen difusos. La      mayoría de las personas desconocen en qué medida sus decisiones trabajan      para unas configuraciones u otras de mundos. Esta situación es más      pronunciada hoy que nunca antes especialmente por dos motivos: la      complejidad creciente de los procesos que exigen mayor esfuerzo para su      comprensión y la abundancia de intermediarios a todos los niveles y en      todas las dimensiones. Sin embargo, el decrecimiento requiere      conocimiento, visibilidad.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Dependencia.      Nuestro estilo de vida ha generado una enorme dependencia. Un buen ejemplo      lo constituye de nuevo la ayuda astronómica que los gobiernos han otorgado      a las entidades financieras para salvar al planeta de la crisis que ellas      mismas han causado en su afán de enriquecimiento. La maraña del sistema      actual de funcionamiento hace muy difícil la intervención sistémica. El decrecimiento      requiere una fuerte apuesta por liberarse de las dependencias. Recuerdo,      por ejemplo, a un profesor universitario que entró en una depresión tras      jubilarse, pues el decremento de su sueldo le impedía seguir abordando un      avión para comprar los zapatos en Londres, como había hecho siempre. Su      tratamiento psicológico consistió en liberarse de esa dependencia.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Consumismo      hedonista. Llevamos hoy el consumismo hedonista en sangre. Si alguien es      incapaz de dejar de fumar a pesar de que se le advierte que se está      matando ¿podrá modificar su comportamiento pensando en el planeta?      Consumir más es fácil, sólo existe la limitación del dinero disponible      para ello. Consumir menos y hacerlo con patrones diferentes (menos      dañinos) requiere en primera instancia altruismo, entrega, ser capaz de      ver más allá del propio ombligo. Los beneficios son básicamente      individuales, como entramos más adelante, pero esta circunstancia es      difícilmente aceptable para alguien que considera el consumo como uno de      los pilares de su vida.&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Los inconvenientes son reales. Sin embargo, a diferencia de aquéllos a los que se enfrenta la propuesta del crecimiento, en este caso la superación es viable. Es importante el ejemplo de quienes ya lo están procurando, mostrando que el decrecimiento no es un sacrificio, sino una liberación.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;8. Decrecer no es “un problema de los países en vías de desarrollo”&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;“Países en vías de desarrollo” es cualquier cosa menos una expresión inocente. La idea contenida en ella es que hay países desarrollados que han elaborado una buena manera de vivir. Otros países &lt;em&gt;todavía&lt;/em&gt; no, pero están en ello. Llegará un día en que todos estaremos plenamente desarrollados.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hay dos mentiras en la expresión que tienen consecuencias en la concepción del decrecimiento. La primera es suponer que el estilo de vida de los países llamados desarrollados es imitable. En absoluto. La huella ecológica, de nuevo, añade luz al respecto. Así, por ejemplo, la de Afganistán no llega a 1, mientras que la de EEUU ronda las 10 hectáreas (Venetoulis &amp;amp; Talberth, 2005). Es imposible que todos los países del mundo puedan aspirar a una huella ecológica cuyo mantenimiento requiere unos cinco planetas. Sólo tenemos éste.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La otra mentira es que los países estén en “vías de”. Dado que no es viable que todos los rincones dañemos con la misma intensidad pues la capacidad de daño es limitada, tampoco es cierto que nos estemos acercando. Las estadísticas de organismos internacionales como la OMS o la FAO muestran que mientras unos países de la franja más pobre aumentan sus niveles en varios índices, otros las disminuyen. Hablamos de las medidas al uso: renta per cápita, inflación, deuda externa, inversión en educación, esperanza de vida, seguridad alimentaria, etc.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La huella ecológica ayuda a concluir que el sistema actual mantiene el nivel de desarrollo de unos gracias al subdesarrollo de otros. No es cuestión de darle la vuelta a la tortilla o turnar en los puestos de opresores y oprimidos. Es cuestión de terminar con los desequilibrios. En contra de la opinión de que el decrecimiento es sólo para los ricos y que los pobres deben crecer primero (Passet, 2005), el decrecimiento es también la mejor opción para estos países, con matizaciones. Se requiere construir un sistema de desarrollo diferente, donde se recupere la soberanía alimentaria, se reduzcan las injerencias y se practiquen procedimientos de producción y consumo controlados localmente. Se requiere una revolución conceptual e ideológica. Se requiere crear otra economía (Leff, 2008). Si eso no existe, si los países empobrecidos siguen ejerciendo de despensa de materias primas, depósitos para desechos, conejillos de indias y mano de obra esclava, no tiene sentido hablar ni de decrecimiento ni de desarrollo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;9. El decrecimiento es un camino inteligente&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La imagen de la persona que opta por añadir su grano de arena en la aventura del decrecimiento puede ser la de un ermitaño que no hace nada por temor a dañar algo o a alguien. No se trata de eso.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El decrecimiento es una maravilla de invento. Es una apuesta tan individual como colectiva y planetaria, tan ambiental como social. Hasta el momento se puede llegar a la conclusión de que la idea requiere un alto nivel de abnegación y sacrificio por parte de quienes trabajan por ella. Han de luchar en contra de su propio bienestar a cambio de construir un mundo mejor. Nada más lejos de la realidad. Apostar por el decrecimiento es una opción individual especialmente felicitante, un acto de liberación, de recuperación de control sobre la propia vida.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Nuestra experiencia directa e indirecta está llena de ejemplos al respecto. Rescato alguno de ellos.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Un buen amigo tuvo la desagradable experiencia de perder a su padre. A nombre de mi amigo figuraba la abundante renta que el padre había acumulado a lo largo de una intensa vida. Los herederos pululaban alrededor. Mi amigo tenía ya su existencia resuelta: un trabajo más que aceptable que le permitía tiempo libre y unos ingresos suficientes para vivir con dignidad. Tenía también una linda casita con una pequeña porción de terreno donde contaba con un huerto casi simbólico y un par de árboles frutales. Viajó a su país de origen para hacerse cargo de la gestión de la herencia de su padre, oficialmente en sus manos. Cuando volvió me contó lo ocurrido. “Vicente, no puedes imaginar la satisfacción que sentí al desembarazarme de todo y la sensación de tristeza al ver a mis hermanos y hermanas aspirar a todo”. Mi amigo me contaba los quebraderos de cabeza que implicaba hacerse cargo de los bienes inmuebles que había dejado su padre.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Con claridad veía a su familia autoesclavizada, voluntariamente cargando sobre sus espaldas preocupaciones de las que podrían librarse si quisieran. Mi amigo volvió con mayor convencimiento de su propia y consciente opción vital. Su tiempo se encuentra repartido entre el trabajo, que no le implica muchas horas, y disfrutar de su casa, de su familia y de sus amigos. Pasa mucho tiempo observando, disfrutando de los acontecimientos. Ha alcanzado un nivel de felicidad, de madurez, fuera del ámbito de sus hermanos y hermanas, a quienes imagino ahora con un sueño difícil de conciliar y un tiempo altamente comprometido.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De adolescente acompañé a mis padres a una sesión de persuasión. Un matrimonio les intentaba convencer que implicaran el tiempo que tenían libre para dedicarlo a un quehacer que, según decían, reportaba muchos beneficios. Ellos mismos se ponían de ejemplo. Vestían con trajes caros y el discurso de ostentación rozaba lo insoportable. “¿Quién no quiere un coche mejor, una casa mejor, una vida mejor?” Ahí se encontraba la confusión. Este matrimonio que vivía para trabajar, que vi sin hijos y sin tiempo para disfrutar de la vida o de ellos mismos, medía la &lt;strong&gt;vida mejor &lt;/strong&gt;mediante la posesión de objetos más caros, con más prestaciones, más ostentosos. Eran unos infelices. Por suerte, mis padres se asustaron.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Ir ligero de equipaje, evitar ser poseído por las cosas, es una experiencia altamente felicitante. Cada vez es más difícil apreciar el valor de comportamientos que no requieren consumo. Éste se ha imbricado en tal medida en nuestra vida que hay muchas personas incapaces de imaginar otra cosa. ¿Se puede vivir sin automóvil o sin móvil? Parece ser que no sólo es viable, sino además que se vive estupendamente, siempre y cuando la no posesión sea una opción voluntaria y no un estado vivido con pesadumbre mientras se desea apasionadamente poseer.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;De aquí surge el lema del decrecimiento: consumir menos para vivir mejor.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;También es cierto que una cosa es el estado y otra el proceso. Quien fuma y desea dejarlo sabe que accedería a un estado mejor de vida, pero el proceso que debe atravesar para alcanzarlo lo juzga demasiado desagradable para su voluntad. Optar por el decrecimiento individual puede implicar un proceso laborioso, pues ha de poner en marcha la desintoxicación, la pérdida de dependencias, la liberación de esclavitudes. No tiene por qué ser fácil, por muy placentero que se dibuje el estado de llegada. Pero tampoco hay que atragantarse. Una buena decisión es plantearse, a partir de ahora, meditar el consumo y dar pasos convencidos, tal vez tímidos pero aceptables, para reducir poco a poco el equipaje que arrastramos en el viaje de la vida.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;10. Decrecer para crear una nueva sociedad&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El decrecimiento plantea importantes beneficios sociales. No sólo se ciñe a mantener vivo y en buen estado el planeta que habitamos. El decrecimiento deriva necesariamente en el robustecimiento de las relaciones interpersonales. Implica trabajar menos horas, ganar por tanto menos dinero, lo que es viable con una reducción del consumo y una opción por hacerlo más consciente y responsable. El resultado es más ocio personal, más tiempo para disfrutarlo en tareas que ahora nos pueden parecer imposibles, en cosas que ahora nos parecen inútiles. Es una apuesta por el placer, donde las cosas se hacen por el placer de disfrutarlas y no por el rédito que suministran o por la inversión que suponen. Es evitar una vida en continuos medios, en la inmersión en instrumentos y herramientas, a cambio de centrarse más en los fines, en los objetivos felicitantes. Recordemos los mejores momentos de nuestra vida ¿en qué medida el consumo tiene que ver en ellos?&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hay muchos movimientos ligados a este espíritu que participan en la comunidad planetaria del decrecimiento: reducción de consumo, consumo responsable, comercio justo, ciudades lentas, comidas lentas, comunidades de reutilización, etc. Por encima de todo ello, uno de los aspectos que me resultan más atractivos del decrecimiento es su papel en la construcción de un mundo más justo por ser un mundo con menos desequilibrios de poder, con más dificultades para establecer relaciones de opresión. Las relaciones entre opresión/liberación y crecimiento/decrecimiento son suficientemente sugerentes como para apoyar en ellas buena parte de la fuerza que tiene el movimiento por el decrecimiento en la construcción de un mundo mejor porque es un mundo más digno y felicitante.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;hr /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Poder y decrecimiento&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por lo general, el concepto poder llama al sustantivo &lt;strong&gt;el&lt;/strong&gt; poder. Se habla de él, además, en singular como si fuera único, si bien repartido entre pocos agentes. Se construye entonces una imagen desequilibrada sobre las relaciones interpersonales: señor y vasallo, amo y esclavo, gobernante y gobernado, etc.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Frente a esta concepción se encuentra el poder como verbo, con el que se construyen expresiones del tipo “yo puedo” o “nosotros podemos”. John Holloway (2002) menciona estos dos tipos, respectivamente, con las denominaciones poder-sobre y poder-hacer. Tiene bastante sentido. Lisbona (2006), con no menos acierto, habla de poder-sustantivo y poder-verbo, también respectivamente.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El poder-hacer o verbo es el que permite logros, sean de mucho o poco calado. El poder-sobre o sustantivo es el que requiere control sobre otras personas, el que se ejerce sobre las demás para conseguir logros. El mecanismo entre ambos es muy clarificador.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tomemos como ejemplo la visión del contrato, con que se justifica la existencia de un gobierno. Los ciudadanos ceden parte de su poder-hacer a un nodo central, que lo acumula para ejercer diversas funciones relativas a seguridad, legislación, etc. El poder-sobre vuelve a los ciudadanos en forma de coerción y coacción, obligaciones y prohibiciones, guías y gestiones diversas de aspectos comunes. La figura 1 muestra esta relación.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;Figura 1. Cesión de poder en el contexto político de gobierno&lt;/strong&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;img alt="manzano-01" border="0" height="205" src="http://www.sustentabilidades.org/revista/images/stories/02/manzano-01.jpg" width="385" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Algo parecido ocurre con otras dimensiones. Pensemos por ejemplo en los medios de comunicación. Los espectadores donan su poder-hacer en forma de atención (ver figura 2). Los medios devuelven construcción de realidad. Las personas &lt;strong&gt;ven&lt;/strong&gt; el mundo a través de los ojos de los medios y construyen realidad a partir de esas percepciones seleccionadas, matizadas, con inevitables sesgos, ya digeridas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;Figura 2. Cesión de poder en el contexto de los medios de comunicación.&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;img alt="manzano-02" border="0" height="205" src="http://www.sustentabilidades.org/revista/images/stories/02/manzano-02.jpg" width="385" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En el campo que más nos interesa aquí, el del consumo, sustitúyanse los elementos anteriores por “renta” y “persuasión”, obteniendo la figura 3. El poder-hacer se encuentra en manos de los consumidores, que lo acumulan en las empresas que han ganado su favor. ¿Qué hacen éstas con el poder que acumulan? Han de conseguir persuadir a los consumidores que les otorguen su poder.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;Figura 3. Cesión de poder en el contexto de mercado.&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;img alt="manzano-03" border="0" height="205" src="http://www.sustentabilidades.org/revista/images/stories/02/manzano-03.jpg" width="385" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En todos los casos, el poder emigra desde el individuo y vuelve transformado en control sobre su comportamiento. En cualquiera de las dimensiones el esquema es el mismo: las personas renuncian a cuotas de su poder-hacer, facilitando la acumulación de poder-sobre en nodos que se comportan como agujeros negros de poder, absorbiendo exponencialmente las opciones. Las herramientas de persuasión, coerción, coacción y construcción de realidad son cada vez más efectivas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En términos generales, el consumo responsable, el comercio justo, el ecológico, etc. plantean el mismo objetivo: llevar a cabo decisiones de consumo que vayan en la línea de moldear un mundo concreto (Lucena, 2002).&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El decrecimiento va más allá, pues combina el consumo responsable con el mínimo: consumir lo menos posible y llevarlo a cabo de forma responsable. Esta intención genera una pérdida de control por parte del poder-sobre en los dos componentes: su control sobre la conducta del consumidor-ciudadano-espectador es mínimo porque éste ha tomado sus decisiones de forma consciente, sabia, responsable, superando los procesos de creación de necesidades para el consumo o de creación de realidades para visiones monolíticas del mundo. Es mínimo también porque la reducción del consumo disminuye drásticamente las oportunidades de control y porque el aumento de las relaciones interpersonales y del tiempo disponible para la creatividad y la reflexión generan importantes barreras para la injerencia de control externo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El decrecimiento es, por tanto, una opción para la liberación, para la emancipación. Es una máquina de creación de poder-hacer. En la medida en que yo puedo hacer más cosas, las que quiero y las que quiero conscientemente y no como reacción a procesos de control externos, entonces soy también más libre. Es obvio que no soy libre de hacer lo que no puedo hacer. Ocurre además que en la medida en que las personas incrementen su poder-hacer, el poder-sobre va quedando obsoleto, desinflado, invirtiéndose el ciclo y situándose el agujero negro, el imán, en los individuos y sus comunidades en lugar de en los nodos externos y concentrados.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El efecto resulta particularmente beneficioso a nivel planetario: más poder, más libertad, menos desequilibrio y, por lo tanto, más dificultades para poner en marcha y mantener procesos de opresión. Desde luego que el decrecimiento no es la panacea. Para construir un mundo mejor no basta con apuntarse a este barco, pero navegar en él nos aproxima muy sensiblemente a una sociedad soñada sin desequilibrios entre las personas ni entre éstas y nuestro hábitat compartido.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Es importante añadir dos aspectos relevantes a cuanto he mencionado hasta el momento: la calificación de &lt;strong&gt;imperiosa&lt;/strong&gt; a la reducción de consumo y la necesidad de que el marco de acción sea colectivo. En primer lugar, se trata de una acción imperiosa porque las consecuencias se padecen ya y las padecen quienes menos recursos tienen a su alcance para hacer frente a tales desdichas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En segundo lugar, la potencia del decrecimiento no debe llevar al engaño de que un individuo es todopoderoso ni autosuficiente. Pongamos por caso que llego a reducir tanto mi consumo que no consumo absolutamente nada. Moriré. Pero aún moribundo estaré participando en una cuota del daño que realiza el sistema. Si se calcula mi participación en la huella ecológica de mi país, una parte depende de mi consumo pero no todo. Otra parte se corresponde con los efectos de gestión derivados de las actividades del Estado, como la Administración Pública o el Ejército. Aunque jamás utilice una carretera ni consuma nada que haya sido transportado por carretera, vivo en un país cuyo ejército las utiliza. Mis actos de consumo no pueden intervenir en esta dimensión.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Trabajar por un mundo más justo, más digno, más coherente con la lógica aplastante de los equilibrios y de la finitud, no se agota en ningún acto individual. El papel como consumidor es muy importante, pero no agota la función ciudadana y planetaria. La acción colectiva es una pieza fundamental en el proceso. Sin trabajar en comunidad en asociación con otras personas desde el conocimiento y compromiso con un mundo mejor, la tarea de concretar ese compromiso se encuentra notablemente incompleta. La presión a los gobiernos para promover estilos diferentes de hacer político, la educación de la ciudadanía para catalizar consciencia colectiva, la acción ejemplar mediante el trabajo en grupo son frentes altamente necesarios. Ocurre, además, que suelen ser ocupaciones muy gratificantes, que generan bienestar (Blanco &amp;amp; Díaz, 2005) y donde se establecen condiciones ideales de realización interpersonal y satisfacción de necesidades humanas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;Desde el auditorio&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Tras exponer estos o similares contenidos ante un auditorio, emergen algunas intervenciones desde la sala, principalmente agrupables en dos asuntos: qué hacer, especialmente cuando no se encuentran facilidades en el entorno inmediato para llevar propuestas de decrecimiento a la práctica, y cómo solucionar el problema de paro que genera la implementación de reducir el consumo.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Lo habitual cuando se desea poner en práctica comportamientos acordes con el consumo responsable y con el decrecimiento es tomar consciencia de que el contexto no es propicio para ello, que está orientado específicamente a lo contrario. Es cierto que es un problema. Es cierto que siempre lo ha sido, pues nunca los contextos se encontraban específicamente orientados a los cambios tan sustanciales y radicales que llamamos revoluciones. Es cierto que ello no ha sido inconveniente suficiente, de tal modo que finalmente los cambios han tenido lugar.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Cuanto disfrutamos hoy que merece la pena ser catalogado de trascendente es una criatura de las acciones colectivas pasadas. Hay personas concretas, individuos identificables, que han protagonizado cambios tecnológicos o descubrimientos científicos. Hay nombres con apellidos que han iniciado movimientos intelectuales o formas diferentes de ver el mundo. Pero ni las visiones ni mucho menos la tecnología hacen revoluciones. Son las personas en grupo. La conciencia medioambiental, laboral o de género y sus frutos observables son obra de la acción colectiva. Lo importante aquí, al hilo de las inquietudes expresadas desde la sala, es que tales acciones se pusieron en marcha cuando no había nada y precisamente porque no había nada en el contexto que hiciera viables los logros anhelados. Había que provocarlo. El principio es: si no existe, hay que crearlo. El método es la acción colectiva.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Creo que la acción colectiva toma forma a partir de tres verbos:&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;Crear de      conocimiento. Aquí conocimiento se refiere tanto a lo teórico o modélico      como a lo práctico o vivencial. La creación surge de multitud de ámbitos,      desde la investigación científica a la introspección individual. Creamos      conocimiento al favorecer el surgimiento de consciencia, al obtener      información, al indagar comportamientos, al registrar consecuencias, al      seguirle la pista a las causas. Sin tener ni idea de lo que pasa, de por      qué pasa, ni de qué habría que hacer, no hay acción colectiva imaginable.&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;Compartir      conocimiento. El conocimiento debe esparcirse. Compartirlo no es sólo una      operación matemática, es también un acto de creación. Al compartirlo se      somete a prueba y discusión, se contrasta con las experiencias, se adapta,      se reformula, crece, adquiere fuerza. Compartimos en reuniones,      conferencias, mesas redondas, asociaciones, publicaciones, medios de      comunicación, encuentros, etc.&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;Organizarse.      La organización es la mejor de las vías para articular procesos de      creación y aplicación de conocimiento. Es el mejor de los instrumentos      para transformar conocimiento en acción, potencia en acto. Es una vía      inmejorable para descubrir que no caminamos en soledad y que la gente que      se mueve o desea moverse es siempre superior a nuestra primera impresión.      Organizarse es una fuente de fortaleza.&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Luego, si quiero pero no puedo porque el contexto no muestra las vías para ello, sólo queda una opción: modificar el contexto. Contactar y organizarse, crear conocimiento, compartirlo y transformarlo en acción es un camino sobradamente probado para cambiar los contextos. Así, por ejemplo, si no existe en mi ciudad oferta de alimentos ecológicos o de comercio justo, lo que hacen muchas personas es organizarse en un colectivo de familias que promueven en alguno o algunos de los establecimientos la comercialización de los productos que requieren o la puesta en marcha de cooperativas de consumidores y productores.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Con respecto al paro que genera el decrecimiento, hay tres aspectos relevantes que no deben pasarse por alto.&lt;br /&gt;&lt;ol&gt;&lt;li&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El      razonamiento que lleva a pensar en que el decrecimiento generará paro es      el siguiente: al disminuir el consumo disminuye la producción, al      disminuir la producción disminuye la mano de obra. En efecto, ésta es una      tendencia. No la única. Otra: al disminuir el consumo disminuye la      necesidad de renta del consumidor, al disminuir la necesidad de renta se      requiere trabajar menos, al trabajar menos se liberan horas de trabajo que      serán ocupadas por otras personas. Lo que el modelo teórico no puede      asegurar (y sólo seremos capaces de verlo en la práctica) es cuál de las      dos fuerzas tiene más peso: el paro debido a la disminución de producción      o la creación de puestos de trabajo con motivo de la reducción de la      dedicación laboral individual.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Antes de      criticar al decrecimiento por la posibilidad de que genere desempleo es      necesario tener claro que el crecimiento es una fábrica insaciable de      paro. No sólo la experiencia actual lo demuestra de forma contundente,      también el análisis de los modelos teóricos. Sabemos que la apuesta del      crecimiento es la internacionalización de las empresas y su      robustecimiento para aspirar a éxitos en la dura arena de la competencia      global. Para conseguirlo hay que despegarse de las empresas pequeñas y      construir grandes criaturas que se descubren especialistas en la creación      de paro. Pensemos que si cien pequeñas empresas mantienen doscientos      puestos de trabajo, su fusión en una gran empresa conseguirá producir      mucho más con mucha menos mano de obra. Esa tendencia se llama eficiencia,      una de las motivaciones principales. Crecer, es decir, aumentar la producción      estimulando el consumo, no crea empleo sino paro, pues la principal      herramienta para estimular el consumo es hacer los productos atractivos,      entre otros aspectos, mediante los bajos precios que permiten unas      reducciones de gastos asentados principalmente en la reducción de los      costes en mano de obra.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Supongamos      no obstante que: 1) el decrecimiento genera paro; y 2) el crecimiento      estimula el empleo. Aún así, ¿es un argumento para mantener el      crecimiento? Pensemos, por ejemplo, en la violencia. Lo más esperable es      que cualquier persona suscriba el deseo de que toque a su fin toda forma      de violencia en el mundo: nada de guerras, asesinatos, terrorismo,      violencia doméstica, robos, opresiones diversas, etc. No obstante, si se      termina con la violencia, ¿qué pasa con los policías, la guardia civil, el      ejército, los abogados, el ministerio del interior, el del exterior, las      empresas de seguridad, las fábricas de armamento, las de cerraduras y      llaves, etc.? ¿Qué pasa con todos los establecimientos comerciales donde      compran y los servicios que contratan los millones de personas que se      encargan de lo anterior? En definitiva ¿Qué impresionante suma de puestos      de trabajo directos e indirectos se perderían si desapareciera la      violencia? En otros términos ¿hemos de mantener la violencia para crecer?      ¿Asumiríamos el decrecimiento derivado de su desaparición? El argumento      del empleo debe ser matizado desde concepciones éticas.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt; &lt;hr /&gt;&lt;div&gt;&lt;h6&gt;&lt;a href="" name="01a"&gt;&lt;/a&gt;&lt;a href="http://www.sustentabilidades.org/revista/#01"&gt;[1] &lt;/a&gt;El simbolismo queda especialmente contundente en los comportamientos de  consumo, puesto que éstos se sustentan en las características  intangibles más que en otras. Las personas consumimos símbolos (Bocock,  1995; Cortina, 2002) antes que productos, bienes o servicios.&lt;/h6&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt; &lt;hr style="text-align: justify;" /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;strong&gt;Bibliografía&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;Barzena, I. (2005), &lt;em&gt;Decrecimiento sostenible&lt;/em&gt;. Recuperado de &lt;a href="http://www.rebelion.org/%20noticia.php?id=23823" rel="lightbox"&gt;http://www.rebelion.org/noticia.php?id=23823&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Blanco, A. y Díaz, D. (2005), "El bienestar social: su concepto y medición" en &lt;em&gt;Psicothema&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;17 (4)&lt;/em&gt;, pp. 582-589.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Bocock, R. (1995), &lt;em&gt;El consumo&lt;/em&gt;, Talasa Ediciones,&amp;nbsp; Madrid.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Boff, L. (2003), &lt;em&gt;Ética y moral&lt;/em&gt;, Sal Terrae, Bilbao.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Cano, A. (2004), &lt;em&gt;Economía y sostenibilidad en las grandes aglomeraciones urbanas&lt;/em&gt;, Sevilla Global, Sevilla.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Chaney, D. (2003), &lt;em&gt;Estilos de vida&lt;/em&gt;, Talasa Ediciones, Madrid.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Cortina, A. (2002), &lt;em&gt;Por una ética del consumo&lt;/em&gt;, Taurus, Madrid.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Elizalde, A. (2009), "¿Qué desarrollo puede llamarse sostenible en el siglo XXI? La cuestión de los límites y las necesidades humanas" en &lt;em&gt;Revista de Educación, Número extraordinario&lt;/em&gt;, pp. 53-75.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Espejo, R. (2008), "Humanismo radical, decrecimiento y energía: una lectura de las ideas de Iván Illich" en &lt;em&gt;Polis. Revista de la Universidad Bolivariana, 21&lt;/em&gt;. Recuperado de &lt;a href="http://www.revistapolis.cl/polis%20final/21/art03.htm" rel="lightbox"&gt;http://www.revistapolis.cl/polis%20final/21/art03.htm&lt;/a&gt;.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Holloway, J. (2002), &lt;em&gt;Cómo cambiar el mundo sin tomar el poder. El significado de la revolución hoy&lt;/em&gt;, El viejo topo, Barcelona.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;García, E. (2007), "Los límites desbordados. Sustentabilidad y decrecimiento" en &lt;em&gt;Trayectorias, 24&lt;/em&gt;, pp. 7-19.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Honorant, V. (2006), &lt;em&gt;Decrecimiento: una idea a contracorriente pero llena de esperanza&lt;/em&gt;. Recuperado de &lt;a href="http://www.lagranepoca.com/news/6-2-4/%201874.html" rel="lightbox"&gt;http://www.lagranepoca.com/news/6-2-4/1874.html&lt;/a&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Latouche, S. (2004), "¿Tendrá el Sur derecho al “decrecimiento”?" en &lt;em&gt;Le Monde Diplomatique&lt;/em&gt;, Noviembre de 2004.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Left, E. (2008), "Decrecimiento o deconstrucción de la economía: hacia un mundo sustentable" en &lt;em&gt;Polis. Revista de la Universidad Bolivariana, 21&lt;/em&gt;. Recuperado de &lt;a href="http://www.revistapolis.cl/polis%20final/21/art03.htm" rel="lightbox"&gt;http://www.revistapolis.cl/polis%20final/21/art04.htm&lt;/a&gt;.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Bona, Y. (2006), "Potencia, poder y producción de sentido" en &lt;em&gt;Nómadas. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;14&lt;/em&gt;, pp. 1-9.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Lodeiro, T. (2008), &lt;em&gt;Consumir menos, vivir mejor. Ideas prácticas para un consumo más consciente&lt;/em&gt;, Txalaparta, Nafarroa (Euskadi).&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Lucena, A. (2002), &lt;em&gt;Consumo responsable&lt;/em&gt;, Talasa, Madrid.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;­Martínez-Alier, J. (2009), "Hacia un decrecimiento sostenible en las economías ricas" en &lt;em&gt;Revista de Economía Crítica, 8&lt;/em&gt;, pp. 121-137.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Passet, R. (2005), &lt;em&gt;La bioeconomía es el nuevo paradigma de la ciencia económica&lt;/em&gt;. Recuperado de &lt;a href="http://www.tendencias21.net/" rel="lightbox"&gt;http://www.tendencias21.net&lt;/a&gt;.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Rees, W. E. (1996), "Indicadores territoriales de sustentabilidad" en &lt;em&gt;Ecología Política&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;12&lt;/em&gt;, pp. 27-41.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Tanuro, D. (2009), "Capitalismo, decrecimiento y ecosocialismo" en &lt;em&gt;Viento Sur, 100&lt;/em&gt;, pp. 231-238.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Tierno Galván, E. (1975), &lt;em&gt;¿Qué es ser agnóstico?&lt;/em&gt;, Tecnos, Madrid.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Varios Autores (2006), &lt;em&gt;Los límites del crecimiento. 30 años después&lt;/em&gt;, Galaxia Gutemberg, Barcelona.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Venetoulis, J. y Talberth, J. (2005), &lt;em&gt;Ecological Footprint of Nations. 2005 Update. Sustainability Indicators Program&lt;/em&gt;, Redefining Progress, Oakland (California).&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Wakernagel, M. (1996), "¿Ciudades sostenibles?" en &lt;em&gt;Ecología Política&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;12&lt;/em&gt;, pp. 43-50.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Wakernagel, M. y Rees, W.E. (1996), &lt;em&gt;Our Ecological Footprint. Reducing Human Impact on the Earth&lt;/em&gt;, New Society Publishers, Gabriola Island (Canadá).&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;ul style="text-align: justify;"&gt;&lt;/ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt; &lt;ul style="text-align: justify;"&gt;&lt;/ul&gt;&lt;span class="EstiloCopyrhigt"&gt;* &lt;/span&gt;Este documento está basado en la conferencia impartida por el autor en el VI Foro Solidario de Avilés (Asturias, España) el 16 de septiembre de 2009&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;** Universidad de Sevilla, Dirección de contacto: Dpto. de Psicología Experimental, Facultad de Psicología, c/Camilo José Cela s/n, 41018 Sevilla (España).  &lt;a href="mailto:vmanzano@us.es"&gt;vmanzano@us.es&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Articulo en PDF: &lt;a href="http://www.sustentabilidades.org/revista/publicacion-02/decrecimiento-y-poder/pdf"&gt;Decrecimiento y poder&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;g:plusone&gt;&lt;/g:plusone&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27036666-1102219933411708836?l=www.decrecimiento.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.decrecimiento.info/feeds/1102219933411708836/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27036666&amp;postID=1102219933411708836&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/1102219933411708836'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/1102219933411708836'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.decrecimiento.info/2012/01/decrecimiento-y-poder.html' title='Decrecimiento y poder'/><author><name>Compartiendo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16608731102828619076</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_-D3Dq5p0xyM/SeNQIOy9ZyI/AAAAAAAAAvo/peX38aTrGZI/S220/tony.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-2Xw6zX0MtB8/TwM07Z_iw_I/AAAAAAAACCw/2CyF4rks99s/s72-c/poderydecrecimiento.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27036666.post-8288557309584948616</id><published>2011-12-31T21:11:00.001+01:00</published><updated>2012-01-12T15:35:44.359+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Yayo Herrero'/><title type='text'>Decrecimiento justo o barbarie</title><content type='html'>&lt;b&gt;Yayo Herrero y Luis González Reyes&lt;/b&gt; – &lt;a href="http://www.vientosur.info/"&gt;Viento Sur&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-Vk7jms5bFe8/Tv9sZOjwtgI/AAAAAAAACCk/eYpVqJoE9lg/s1600/justobarbarie.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://3.bp.blogspot.com/-Vk7jms5bFe8/Tv9sZOjwtgI/AAAAAAAACCk/eYpVqJoE9lg/s320/justobarbarie.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Tradicionalmente, se defiende que la distribución está supeditada al crecimiento de la producción. La economía neoclásica presenta una receta mágica para alcanzar el bienestar: incrementar el tamaño de la “tarta”, es decir, crecer, soslayando así la incómoda cuestión del reparto. Sin embargo, hemos visto que el crecimiento contradice las leyes fundamentales de la naturaleza. Así, el bienestar vuelve a relacionarse con la cuestión esencialmente política de la distribución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El reparto de la tierra será en el futuro un asunto nodal. La tarea será sustraer tierra a la agricultura industrial, a la especulación urbanística, a la expansión del asfalto y el cemento, y ponerla a disposición de sistemas agroecológicos locales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La exploración de propuestas como la renta básica de ciudadanía o los sueldos complementarios se hace urgente. Igualmente sería interesante considerar la posibilidad de establecer una renta máxima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reducir las desigualdades nos sumerge en el debate sobre la propiedad. Paradójicamente nos encontramos es una sociedad que defiende la igualdad de derechos entre las personas y que sin embargo asume con naturalidad enormes diferencias en los derechos de propiedad. En una cultura de la sostenibilidad habría que diferenciar entre la propiedad ligada al uso de la vivienda o el trabajo de la tierra, de aquellas otras ligadas a la acumulación, ya sea en forma de bienes inmuebles o productos financieros, y poner coto a éstas últimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En definitiva, se trata de cambiar los criterios que hoy prevalecen por otra racionalidad económica que se someta a las exigencias sociales y ambientales que permiten el mantenimiento de la vida. Orientar las decisiones económicas hacia la igualdad no es sólo cuestión de normativa o instrumentos económicos, sino de impulsar también cambios culturales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Extraído del artículo: &lt;a href="http://www.vientosur.info/articulosabiertos/VS118_Herrero_Reyes_Decrec_Justo_barbarie.pdf"&gt;Decrecimiento justo o barbarie&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;g:plusone&gt;&lt;/g:plusone&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27036666-8288557309584948616?l=www.decrecimiento.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.decrecimiento.info/feeds/8288557309584948616/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27036666&amp;postID=8288557309584948616&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/8288557309584948616'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/8288557309584948616'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.decrecimiento.info/2011/12/decrecimiento-justo-o-barbarie.html' title='Decrecimiento justo o barbarie'/><author><name>Compartiendo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16608731102828619076</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_-D3Dq5p0xyM/SeNQIOy9ZyI/AAAAAAAAAvo/peX38aTrGZI/S220/tony.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-Vk7jms5bFe8/Tv9sZOjwtgI/AAAAAAAACCk/eYpVqJoE9lg/s72-c/justobarbarie.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27036666.post-4143594274951361102</id><published>2011-12-29T18:01:00.000+01:00</published><updated>2011-12-29T18:01:41.355+01:00</updated><title type='text'>9 razones para utilizar la palabra decrecimiento</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-ib17_JwxVRk/Tvyb-QRgomI/AAAAAAAACCM/DZ9GQf8_upw/s1600/razones+palabra.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="203" src="http://2.bp.blogspot.com/-ib17_JwxVRk/Tvyb-QRgomI/AAAAAAAACCM/DZ9GQf8_upw/s320/razones+palabra.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;Yves-Marie Abraham&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Una palabra defensiva que &lt;b&gt;está en contra de lo obvio&lt;/b&gt; que queremos pulverizar: la necesidad de crecimiento económico continuo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Una palabra iconoclasta cuya adopción requiere la &lt;b&gt;descolonización de nuestra cultura&lt;/b&gt; basada en crecimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Una palabra que &lt;b&gt;no puede ser reciclada&lt;/b&gt; por aquellos que buscan prolongar el modelo de sociedad que ya no queremos (contrariamente a "desarrollo sostenible").&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Una palabra dura que &lt;b&gt;ataca la raíz&lt;/b&gt; de la mayoría de nuestros problemas; la búsqueda del crecimiento continuo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. Una palabra que &lt;b&gt;desafía nuestro mundo productivo-consumista&lt;/b&gt; de modo inequívoco, pero &lt;b&gt;abre espacio para una discusión sobre como construir el nuevo mundo&lt;/b&gt; que buscamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6. Una "palabra sucia" que &lt;b&gt;molesta&lt;/b&gt;, que genera una reacción y que da inicio a un debate sobre el dogma del crecimiento, la preocupación principal de quienes se oponen al crecimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7. Una palabra sobre la cual&lt;b&gt; no se puede y no se debe llegar a un consenso&lt;/b&gt; en un mundo que sigue siendo fundamentalmente basado en crecimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;8. Una palabra que es más&lt;b&gt; fácil de pronunciar&lt;/b&gt; que "a-crecimiento" que es posiblemente más apropiada semánticamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;9. Una palabra simple, con valor como lema, como consigna y como &lt;b&gt;llamada a la unión&lt;/b&gt; – más que como concepto o programa – para todos aquellos quienes se rehúsan a aceptar nuestro modelo actual de sociedad productiva-consumista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://montreal.degrowth.org/downloads/vade_mecum_es_v3.pdf"&gt;Pequeño vade mecum para quien se opone al crecimiento&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;g:plusone&gt;&lt;/g:plusone&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27036666-4143594274951361102?l=www.decrecimiento.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.decrecimiento.info/feeds/4143594274951361102/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27036666&amp;postID=4143594274951361102&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/4143594274951361102'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/4143594274951361102'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.decrecimiento.info/2011/12/9-razones-para-utilizar-la-palabra.html' title='9 razones para utilizar la palabra decrecimiento'/><author><name>Compartiendo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16608731102828619076</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_-D3Dq5p0xyM/SeNQIOy9ZyI/AAAAAAAAAvo/peX38aTrGZI/S220/tony.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-ib17_JwxVRk/Tvyb-QRgomI/AAAAAAAACCM/DZ9GQf8_upw/s72-c/razones+palabra.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27036666.post-7358693721390685827</id><published>2011-12-27T21:53:00.000+01:00</published><updated>2011-12-27T21:57:06.455+01:00</updated><title type='text'>Vivir mejor con menos</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-hKCKltqdWpY/Tvov_9QKgPI/AAAAAAAACCA/41XYBzoDuvc/s1600/vivir+mejor+con+menos.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="213" src="http://1.bp.blogspot.com/-hKCKltqdWpY/Tvov_9QKgPI/AAAAAAAACCA/41XYBzoDuvc/s320/vivir+mejor+con+menos.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;i&gt;Las restricciones que impone la crisis a las economías domésticas son una oportunidad para recuperar el valor del tiempo y vivir de forma más sencilla, consciente y frugal.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Francesc Miralles&lt;/b&gt; – &lt;a href="http://www.larevistaintegral.com/"&gt;Revista Integral&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La escoba de una crisis económica interminable ha barrido millones de puestos de trabajo, mientras que las personas que siguen en activo están viviendo ajustes de todo tipo. Tras varias décadas de excesos por parte de los que mueven los hilos del casino financiero, nos hallamos ante un primer mundo empobrecido. El crédito ha dejado de fluir libremente y ya no podemos “comprar con dinero que no tenemos cosas que no necesitamos para impresionar a gente que no nos cae bien”, en palabras del economista y escritor Álex Rovira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La buena noticia es que la situación actual nos permite reformular nuestro modo de vida y, muy especialmente, la manera en la que invertimos nuestros recursos. La cuestión fundamental sería: ¿es posible vivir mejor con menos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los analistas de un concepto en boga, la Felicidad Interior Bruta, aseguran que cuando están cubiertas las necesidades básicas, el bienestar personal no aumenta con la prosperidad material. Esto explicaría que, sobre el papel, los habitantes de Bután, con una de las rentas por cápita más bajas del mundo, superen en grado de satisfacción personal a los de países que lideran la tabla de ingresos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si este dato es cierto, significaría que, hasta la explosión de la burbuja inmobiliaria, habíamos errado en nuestra búsqueda de la felicidad, aunque algunas personas, como veremos a continuación, ya habían renunciado a la fórmula de máximo enriquecimiento en el menor tiempo posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;‘Downshifting’&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace tres años, John Naish publicaba en nuestro país su libro ¡Basta!, cómo dejar de desear siempre algo más. Este periodista británico, colaborador habitual del Times o el Daily Mirror, reflexionaba así sobre nuestra fijación por el consumo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“A lo largo de la historia de la humanidad, hemos sido capaces de sobrevivir al hambre, las enfermedades o los desastres gracias a nuestro instinto de desear y buscar siempre más cosas. Nuestra mente está programada para temer la escasez y consumir lo que podamos. Sin embargo, hoy, gracias a la tecnología, tenemos todo lo necesario para vivir cómodamente, e incluso más de lo que podemos llegar a disfrutar o utilizar. Pero esto no detiene nuestro deseo innato de ir a por más. Todo lo contrario, nos vuelve adictos al trabajo, nos ahoga en un mar de información, nos hace atiborrarnos de más comida y nos embarca en una constante, y frustrante, búsqueda de más ‘felicidad”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este ensayo aparecía pocos meses antes de la quiebra de Lehman Brothers, en un momento en el que el crecimiento parecía ilimitado. Sin embargo, algunos ejecutivos ya se habían desencantado de la cultura consumista y se apuntaban al downshifting, un fenómeno que se inició en la década de los 80 en plena cumbre de la cultura yuppie. Directivos de grandes empresas que habían vivido por y para el trabajo renunciaban a sus cargos y aceptaban puestos más bajos en el organigrama para ganar tiempo y calidad de vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora que muchos trabajadores han tenido que aplicarse el downshifting a la fuerza, debemos plantearnos cómo podemos vivir igual o mejor con menos. Vicki Robin, una militante de la vida simple en EEUU, propone un principio para separar el grano de la paja: “Lo primero que hay que hacer es averiguar el grado de satisfacción que nos producen las cosas, para distinguir una ilusión pasajera de la verdadera satisfacción. Con esta fórmula cada uno puede detectar los valores que le proporcionan bienestar y descubrir de qué puede prescindir, y así alcanzar paso a paso un nuevo equilibrio vital más satisfactorio”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;g:plusone&gt;&lt;/g:plusone&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Retorno a la austeridad&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras una debacle financiera como la de 1929 o la del 2008, muchas personas redescubren los valores de la austeridad y se dan cuenta de que muchas de las cosas que consideraban imprescindibles, en realidad, no lo eran tanto. Sin embargo, la búsqueda de la frugalidad y la simplicidad es anterior a cualquier crisis económica global. Desde los filósofos cínicos que, en la Grecia del siglo IV a.C., promulgaban el desapego de todo lo material, pasando por los taoístas chinos, que practicaban la vida sencilla y el fluir al ritmo de la naturaleza, pensadores de todas las épocas han hablado de los beneficios de una existencia alejada de los lujos y excesos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la era moderna, David Henry Thoreau quiso experimentar la austeridad radical con una huida de la civilización que describiría en su ensayo Walden. En 1845, este activista norteamericano se instaló en una cabaña construida por él mismo en un bosque donde pasaría dos años, dos meses y dos días de vida solitaria. Durante este tiempo, cultivó sus alimentos, reflexionó y escribió sobre el estado natural del hombre y las esclavitudes de la sociedad industrial. En sus propias palabras: “Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente; enfrentar solo los hechos de la existencia y ver si podía aprender lo que ella tenía que enseñar. Quise vivir profundamente y desechar todo aquello que no fuera vida… para no darme cuenta, en el momento de morir, que no había vivido. (…) Deseaba extraer de la vida todo su néctar a través de una existencia robusta y espartana”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la línea del experimento de Thoreau, el sociólogo y doctor en filosofía Joaquim Sempere argumenta que la austeridad ha existido en la historia humana principalmente como ejercicio de autodominio, como esfuerzo para probarse a uno mismo. Es un medio de medir “la capacidad para resistir a las tentaciones placenteras y gobernarse con la razón y las facultades superiores de la mente por encima de las pulsiones hedónicas inmediatas y primarias”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Simplicidad voluntaria&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el presente siglo, las personas que tienen una hipoteca, familia e hijos en la ciudad no pueden permitirse retirarse a una cabaña como el autor de Walden, pero tienen otras formas de vivir con austeridad sin privarse del néctar de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras abandonar la cultura del crédito, debemos tomar conciencia de nuestros ingresos reales y de aquellos gastos a los que podemos renunciar. Hay que asumir que cuanto más dinero necesitemos, más tiempo deberemos trabajar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las obviedades que nuestra vida acelerada nos ha hecho olvidar es que cambiamos dinero por tiempo, la única divisa que no se puede reponer. Entregar horas, días, años de nuestra vida a algo que no nos gusta para pagar créditos debería hacernos reflexionar. Incluso hay personas sin deudas que trabajan tanto que no tienen tiempo de gastar lo que ganan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué casi nadie invierte en tener tiempo? Teniendo en cuenta que las mejores cosas de la vida son gratis –la amistad, el amor, la contemplación de la naturaleza…–, deberíamos prestar atención a nuestra escala de prioridades para colocar cada cosa en su sitio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Walden del siglo XXI puede ser llevar una existencia sencilla según el patrón de simplicidad voluntaria propuesto por Duane Elgin en el libro del mismo título. Este activista y conferenciante norteamericano radiografía con estos diez hábitos los que han optado por la vida simple:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; Invierten el tiempo y energías liberados en actividades con su pareja, hijos y amigos (caminar, tocar música juntos, compartir una comida, acampar…) o en actividades voluntarias de ayuda a otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; Se esfuerzan en desarrollar todo el espectro de sus potenciales: físico (deportes), emocional (aprendiendo a expresar y compartir los sentimientos), mental (leyendo libros, tomando clases…) y espiritual (cultivando una mente calmada y una corazón compasivo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; Sienten una conexión íntima con la tierra y una preocupación reverencial por la naturaleza, por lo que actúan procurando siempre el bienestar de la tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; Se preocupan por los pobres del mundo; una vida más simple crea un sentimiento de parentesco con los más desfavorecidos y, en consecuencia, con la equidad en el uso de los recursos mundiales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; Disminuyen su consumo personal; compran ropa funcional, estética y duradera en lugar de seguir modas pasajeras; compran menos joyería y otras formas de ornamentación personal; compran menos cosméticos.&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; Apuestan por productos resistentes, fáciles de reparar, cuya manufacturación y uso no sean contaminantes y que, además, sean eficientes desde el punto de vista energético.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; En su dieta, se alejan de los alimentos altamente procesados, de las carnes y el azúcar, y prefieren alimentos más naturales, saludables y apropiados para los habitantes de un pequeño planeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; Reducen la acumulación y complejidad en sus vidas, desprendiéndose o vendiendo aquellas posesiones que son raramente usadas y podrían ser utilizadas productivamente por otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; Aprecian la simplicidad de las formas no verbales de comunicación: la elocuencia del silencio, abrazarse y tocarse, el lenguaje de los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp; &amp;nbsp; Abogan por prácticas holísticas de cuidado de la salud que enfatizan la medicina preventiva y las capacidades curativas del propio cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;¿Quiénes son los pobres?&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin olvidar el drama de millones de personas que sufren escasez de agua, alimentos y medicinas, en el primer mundo tendemos a utilizar un baremo consumista para medir la pobreza. Desde nuestro punto de vista, el campesino de Bután que vive con un par de euros al día sería considerado pobre de solemnidad, por mucho que su país exhiba un elevado índice de Felicidad Interior Bruta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre el concepto de pobreza, hay una lúcida fábula de autor desconocido. Cuenta que el padre de una familia muy rica llevó a su hijo de viaje a una comunidad indígena con el expreso propósito de mostrarle cómo viven los pobres. Estuvieron un par de días y noches alojados en la granja de lo que se podría considerar una familia muy pobre. A la vuelta del viaje, el padre preguntó a su hijo qué le había parecido la experiencia y si se había dado cuenta de cómo vivían los pobres para valorar más lo que tenía en casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El niño respondió que le había encantado el viaje y que ahora ya sabía cómo vivían los pobres. Cuando el padre le pidió que especificara lo que había aprendido, el pequeño enumeró así lo que había visto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Nosotros tenemos un perro y ellos tienen varios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nosotros tenemos una piscina que ocupa la mitad del jardín y ellos tienen un arroyo que no tiene fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nosotros hemos puesto faroles en nuestro jardín y ellos tienen las estrellas por la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestro patio es tan grande como el jardín y ellos tienen el horizonte entero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nosotros tenemos un pequeño trozo de tierra para vivir y ellos tienen campos que llegan hasta donde nuestra vista no alcanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nosotros tenemos criados que nos ayudan, pero ellos se ayudan entre sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nosotros compramos nuestra comida, pero ellos cultivan la suya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nosotros tenemos muros alrededor de nuestra casa para protegernos, ellos tienen amigos que los protegen.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El padre del niño quedó boquiabierto. Finalmente, su hijo añadió:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Gracias, papá, por enseñarme lo pobres que somos.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;a href="http://www.larevistaintegral.com/?p=7167"&gt;Vivir mejor con menos&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;g:plusone&gt;&lt;/g:plusone&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27036666-7358693721390685827?l=www.decrecimiento.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.decrecimiento.info/feeds/7358693721390685827/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27036666&amp;postID=7358693721390685827&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/7358693721390685827'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/7358693721390685827'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.decrecimiento.info/2011/12/vivir-mejor-con-menos.html' title='Vivir mejor con menos'/><author><name>Compartiendo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16608731102828619076</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_-D3Dq5p0xyM/SeNQIOy9ZyI/AAAAAAAAAvo/peX38aTrGZI/S220/tony.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-hKCKltqdWpY/Tvov_9QKgPI/AAAAAAAACCA/41XYBzoDuvc/s72-c/vivir+mejor+con+menos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27036666.post-6292392523515707223</id><published>2011-12-25T12:26:00.001+01:00</published><updated>2012-01-12T14:29:20.248+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jorge Riechmann'/><title type='text'>El juicio final</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-_GCJgsOjCP8/TvcIYott5bI/AAAAAAAACB0/pbJZiOA93JU/s1600/juicio+final.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="278" src="http://3.bp.blogspot.com/-_GCJgsOjCP8/TvcIYott5bI/AAAAAAAACB0/pbJZiOA93JU/s320/juicio+final.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;Ken Booth emplea la imagen del juicio final, en el sentido siguiente: “Un ‘juicio’ es una situación en la que los seres humanos, como individuos o como colectividades, nos encontramos frente a frente con nuestras formas de pensar y de comportarnos arraigadas pero regresivas. Ante un juicio, tenemos que cambiar o pagar las consecuencias. Lo que llamo el ‘juicio final’ es la manera que tiene la historia de ajustar cuentas con las formas de pensar y comportarse establecidas –y en mi opinión regresivas—de la sociedad humana a escala global”. Estas formas de pensamiento y acción, a las que Booth se refiere, pueden cifrarse en:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Cuatro mil años de patriarcado (la idea de que los varones son superiores y deben dominar la sociedad);&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Dos mil años de religiones proselitistas (la convicción de que nuestra fe es la verdadera y merece ser universalizada);&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Quinientos años de capitalismo (“un modo de producción de increíble éxito, pero que exige que haya perdedores además de triunfadores, siendo la naturaleza uno de los perdedores&lt;br /&gt;más destacados”)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Unos trescientos años de estatismo-nacionalismo (el juego de la soberanía acoplado con el narcisismo nacional, que genera una política internacional concebida como lucha competitiva de unas naciones contra otras, en el contexto de la desconfianza humana y la institución de la guerra)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Unos doscientos años de racismo (la ideología según la cual hay seres humanos superiores e inferiores, basada en diferencias biológicas menores);&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;• Y casi cien años de “democracia de consumo” que ha conducido a lo que JK Galbraith llamó una cultura de la satisfacción para los triunfadores dentro de cada sociedad y entre unas sociedades y otras, mientras que los perdedores viven en condiciones de opresión y explotación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El juego histórico de estas ideologías e instituciones nos ha llevado a un mundo crecientemente disfuncional, donde cientos de millones de seres humanos, y la naturaleza, se encuentran cada vez peor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Homo sapiens sapiens lleva –llevamos— unos 200.000 años en este planeta; pero han bastado apenas siglo y medio de sociedad industrial –menos de una milésima parte de ese lapso temporal– para situarnos frente al abismo. Aún no hemos aprendido a vivir en esta Tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“No hemos sabido afrontar el conflicto básico entre la finitud de la biosfera y unos modelos socioeconómicos en expansión continua, profundamente ineficientes, impulsados por un patrón de crecimiento indefinido.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una simplificación que creo no traiciona a la realidad, cabe decir que la pregunta decisiva para los seres humanos sigue siendo la misma que hace cincuenta mil años: ¿dominio del fuerte sobre el débil, o cooperación entre iguales?&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Extraído del trabajo de Jorge Riechmann. &lt;a href="http://cursolimitescrecimiento.files.wordpress.com/2011/09/riechmann-frente-al-abismo.pdf"&gt;'Frente al abismo'&lt;/a&gt;.&lt;/div&gt;&lt;g:plusone&gt;&lt;/g:plusone&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27036666-6292392523515707223?l=www.decrecimiento.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.decrecimiento.info/feeds/6292392523515707223/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27036666&amp;postID=6292392523515707223&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/6292392523515707223'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/6292392523515707223'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.decrecimiento.info/2011/12/el-juicio-final.html' title='El juicio final'/><author><name>Compartiendo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16608731102828619076</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_-D3Dq5p0xyM/SeNQIOy9ZyI/AAAAAAAAAvo/peX38aTrGZI/S220/tony.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-_GCJgsOjCP8/TvcIYott5bI/AAAAAAAACB0/pbJZiOA93JU/s72-c/juicio+final.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27036666.post-8634175183598887006</id><published>2011-12-22T17:58:00.001+01:00</published><updated>2011-12-22T17:58:01.374+01:00</updated><title type='text'>La lotería como metáfora de una sociedad desigual y competitiva</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-ry2Qki-Ln30/TvNhddvFwlI/AAAAAAAACBo/OKO8i_kY63w/s1600/loter%25C3%25ADa.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="288" src="http://1.bp.blogspot.com/-ry2Qki-Ln30/TvNhddvFwlI/AAAAAAAACBo/OKO8i_kY63w/s320/loter%25C3%25ADa.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;"La lotería funciona como metáfora de este mundo conformista de supuestas posibilidades al alcance de todo el mundo. Con la suerte en la lotería cualquiera puede ganar y acceder al tren de vida de los ricos. Que la probabilidad sea escasa resulta secundario: lo que cuenta es que hay, efectivamente, alguna posibilidad y que, por tanto, se puede alimentar la ilusión. Como dice Balzac en “La rabouillenuse” a propósito de la lotería semanal, mientras el jugador espera el sorteo, el billete de lotería le ha hecho feliz durante cinco días de la semana y le ha entregado idealmente todas las maravillas de la civilización:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;‘Esta pasión, tan universalmente condenada, no ha sido nunca objeto de estudio. Nadie ha visto en ella el opio de la miseria. Acaso la lotería, el hada más poderosa del mundo, no alimenta esperanzas mágicas? El gira de la ruleta, que hacía vislumbrar a los jugadores enormes cantidades de oro y objetos de goce, no duraba más que un destello: en cambio la lotería daba cinco días de existencia a ese destello. ¿Cuál &amp;nbsp;es la potencia social que a cambio &amp;nbsp;de cuatro chavos puede haceros felices durante cinco días y entregaros ídealmente todas las maravillas de la civilización?.’&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre hay alguien a quien le toca el premio, y la posibilidad se realiza, mostrando que el azar puede beneficiar a cualquiera y, en su caso, corregir la distribución aleatoria de los individuos en la escala social. El sueño del enriquecimiento funciona como un consuelo. Así los jugadores de azar alimentan la ilusión de la movilidad vertical y de la igualdad de oportunidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(...)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lotería, además, transmite la idea de que la riqueza no es fruto del trabajo colectivo sino algo que está ahí, disponible, sin que importe cuál sea su origen, y susceptible de ser apropiado individualmente –como ocurre también con la operación especulativas o las grandes estafas-. Este significado metafórico se acentúa cuando las sumas que se pueden ganar con la lotería dejan de ser sumas modestas y alcanzan dimensiones desmesuradas."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Extraído del libro: Mejor con menos. Necesidades, explosión consumista y crisis ecológica. Joaquim Sempere&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;g:plusone&gt;&lt;/g:plusone&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27036666-8634175183598887006?l=www.decrecimiento.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.decrecimiento.info/feeds/8634175183598887006/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27036666&amp;postID=8634175183598887006&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/8634175183598887006'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/8634175183598887006'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.decrecimiento.info/2011/12/la-loteria-como-metafora-de-una.html' title='La lotería como metáfora de una sociedad desigual y competitiva'/><author><name>Compartiendo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16608731102828619076</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_-D3Dq5p0xyM/SeNQIOy9ZyI/AAAAAAAAAvo/peX38aTrGZI/S220/tony.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-ry2Qki-Ln30/TvNhddvFwlI/AAAAAAAACBo/OKO8i_kY63w/s72-c/loter%25C3%25ADa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27036666.post-7090464564437579304</id><published>2011-12-21T16:33:00.002+01:00</published><updated>2011-12-21T17:07:57.030+01:00</updated><title type='text'>Simplicidad voluntaria</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-cL5EvUk2ndY/TvH8R6wBHII/AAAAAAAACBc/CyZh3PCQmHk/s1600/simplicidad+voluntaria.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-cL5EvUk2ndY/TvH8R6wBHII/AAAAAAAACBc/CyZh3PCQmHk/s1600/simplicidad+voluntaria.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="bajada" style="text-align: left;"&gt;&lt;span class="bajadaCopy"&gt;&lt;b&gt;Duane Elgin &amp;nbsp;- &lt;/b&gt;&lt;a href="http://www.mundonuevo.cl/"&gt;Mundo Nuevo&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="bajada" style="text-align: left;"&gt;&lt;span class="bajadaCopy"&gt;&lt;i&gt;Simplicidad en el vivir, en el consumo, en nuestras relaciones, y en todas las esferas de nuestra vida diaria; el movimiento de la simplicidad voluntaria aboga por eliminar todo lo superfluo e innecesario en nuestras vidas para liberar tiempo y recursos para vivir un vida más conciente, libre y plena. &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="bajada" style="text-align: left;"&gt;&lt;span class="bajadaCopy"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;La simplicidad en el vivir no es una idea nueva. Tiene profundas raíces en la historia y encuentra su expresión en todas las tradiciones de la sabiduría ancestral. Más de 2.000 años atrás, en el mismo período en el cual los cristianos decían “Oh Señor, no me concedas ni pobreza ni riqueza” (Proverbios 30:8), los taoístas señalaban que “aquel que sabe lo que es suficiente, es rico” (Lao Tsé); Platón y Aristóteles proclamaban la importancia en la sociedad del “hombre de oro”, cuyo sendero en la vida no tenía excesos ni carencias; y los budistas promovían “el sendero medio” entre la pobreza y la acumulación sin sentido. Claramente, la vida simple no es una invención social nueva. Lo que es nuevo son los cambios radicales, tanto ecológicos y sociales como psicoespirituales de las circunstancias del mundo moderno. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una tendencia hacia una forma más sencilla de vida fu e descrita en 1992, cuando más de 1.600 científicos de primer nivel, incluida a la mayoría de los premios Nobel en ciencias aún vivos, firmaron un documento sin precedentes llamado “Advertencias para la Humanidad ” (ver Mundo Nuevo Nº 3, ene/feb 1999). En esta histórica declaración, señalaron que “los seres humanos y la naturaleza están en vías de colisionar….y esto podría alterar el mundo viviente de tal manera que éste fuera incapaz de sostener la vida tal como la conocemos”. Los firmantes concluyeron que se requiere un gran cambio en nuestra relación con la Tierra y la vida en ell a si se desea evitar una amplia miseria humana y que nuestra casa global en el planeta no sea irremediablemente mutilada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aproximadament e una década después, apareció otra advertencia de 100 ganadores de premios Nobel , que señalaban que “El peligro mayor para la paz mundial en los próximos años no vendrá de actos irracionales de los estados o individuos, sino de la legítima demanda de los desposeídos”. Tal como se ha indicado en estas dos advertencias de destacados científicos, poderosas tendencias adversas (como el cambio climático, el agotamiento de los recursos naturales claves como el agua y el petróleo barato, una creciente población mundial y un aumento en la diferencia entre pobres y ricos) están convergiendo en una crisis del sistema a nivel global, creando la posibilidad de una caída evolutiva humana dentro de esta generación. Si en lugar de ell o establecemos un salto evolutivo, éste seguramente incluiría un cambio hacia formas de vida más simples, sustentables y satisfactorias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;span class="subtituloscentrados"&gt;&lt;b&gt;El Dinero No es Sinónimo de Felicidad (por más que ayude&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;b&gt;)&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;Aunque la presión hacia este tipo de vida es fuerte, la alternativa de vivir en forma contraria a ella es igualmente atractiva para bastante gente. Muchas personas no pueden elegir vivir de una manera más simple sin dejar de sentir que ello es un sacrificio; buscan permanentemente mayores fuentes de satisfacción, las que logran a través de un alto estrés en una sociedad obsesionada por el consumo. Para ilustrar el tema, mientras que en Chile, en los últimos 30 años (y en Estados Unidos en la última generación), se dobló el ingreso per cápita, el porcentaje de la población que se declara feliz permanece sin cambios significativos (aproximadamente un 1/3); y en el mismo período, la tasa de separaciones matrimoniales se dobló y la de suicidios adolescentes se triplicó (Estados Unidos). Una generación completa ha probado los frutos de una sociedad con más bienes de consumo y ha comprobado que el dinero no compra la felicidad. En su búsqueda por la satisfacción, millones de personas han sido desvinculadas de las empresas donde trabajaban, siendo empujadas a un ritmo frenético de trabajo y consumo, o bien finalmente impelidas a dar un paso hacia adelante en sus vidas, esto es, vivir en forma materialmente más modesta, pero rica en relaciones familiares, amigos, vida comunitaria, trabajo creativo y con una conexión más completa de su alma con el universo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;g:plusone&gt;&lt;/g:plusone&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="subtituloscentrados" style="text-align: center;"&gt;&lt;b&gt;Una Tendencia Creciente &lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="subtituloscentrados"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;En respuesta a la presión de las condiciones modernas de vida, en Estados Unidos y otros países económicamente desarrollados, ha evolucionado una tendencia hacia una vida más simple, desde un movimiento marginal en la década de los 60 ' hacia una corriente con fuerza en este nuevo siglo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Actualmente, en muchos países desarrollados, las revistas más populares de venta en los quioscos abogan por una vida más simple; también se ha vuelto un tema popular en los programas de conversación por televisión. En Estados Unidos, se estima que un 10% de la población (20 millones de personas) son pioneras de esta forma de vida, que es indudablemente más sustentable y más espiritual. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más importante aún, la vida simple no es simple. Diversas expresiones de la simplicidad en el vivir florecen en respuesta a los desafíos y oportunidades de nuestros tiempos. Con el fin de ofrecer un panorama realista de éstas en el complejo mundo moderno, se detallan diez aproximaciones a la simplicidad voluntaria que parecieran merecer una categoría diferente unas de otras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;b&gt;Diversidad de la Simplicidad Voluntaria&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;Simplicidad por Elección. &lt;/b&gt; Significa elegir nuestro camino a través de la vida en forma consciente, deliberada y con nuestro propio sentido de simplicidad. Como un camino que enfatiza la libertad, la simplicidad por elección también implica el mantenerse centrado, el no ser distraído por la sociedad de consumo. Significa organizar con s cientemente nuestra vida, de manera de dar nuestros verdaderos dones al mundo, que es dar la esencia de nosotros mismos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Simplicidad Comercial. &lt;/b&gt; Existe un mercado de rápido crecimiento con productos saludables y sustentables para el medio ambiente y servicios relacionados de todo tipo (desde materiales para construcción de casas hasta alimentos). Cuando la necesidad de infraestructura sustentable en naciones en vías de desarrollo se combine con la necesidad de construir y rediseñar las casas, ciudades, lugares de trabajo y sistemas de transporte de las naciones “desarrolladas”, es claro que se desplegará hacia la sustentabilidad una enorme expansión de la actividad económica con sentido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Simplicidad Compasiva. &lt;/b&gt; Significa sentir tal nivel de empatía con los demás que “elegimos vivir simplemente para que otros vivan”. La simplicidad compasiva implica sentir una relación con la comunidad de la vida y transitar el camino de la reconciliación, con otras especies y con las futuras generaciones, como por ejemplo, aquellas con grandes diferencias en bienes y oportunidades. La simplicidad compasiva es el camino de la cooperación y de la justicia, que busca un futuro de desarrollo para todos, sin exclusiones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Simplicidad Ecológica. &lt;/b&gt; Significa escoger un tipo de vida que afecte lo menos posible al planeta y que reduzca nuestro impacto ecológico en él. La simplicidad ecológica valora la interconexión profunda con toda la trama de la vida y se moviliza ante amenazas al bienestar global (tales como el cambio climático, la extinción de especies y el agotamiento de los recursos). También fomenta el “capitalismo natural” o prácticas económicas que valorizan la importancia de los ecosistemas y la salud de las personas por sobre la economía meramente productiva. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Simplicidad Elegante. &lt;/b&gt; Significa que la forma en que vivimos representa el trabajo de un artista en desarrollo. Como dijo Gandhi: “mi vida es mi mensaje”. En este espíritu, la elegancia en la simplicidad es discreta, modesta y orgánicamente estética, contrastando con el exceso del estilo de vida consumista. Esbozad a por influencias que van desde el Zen hasta los Cuáqueros, celebra el uso de materiales naturales y limpios, expresiones funcionales, que pueden encontrarse en el arte y en la artesanía hecha a mano en la propia comunidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Simplicidad Frugal. &lt;/b&gt; Significa cortar aquel gasto que realmente no sirva a nuestras vidas, y practicar una administración hábil de nuestras finanzas personales, para lograr una gran independencia financiera. La frugalidad y el manejo financiero personal cuidadoso otorgan un aumento de libertad económica y la oportunidad de elegir más con s cientemente nuestro camino en la vida. Vivir con menos también reduce el impacto de nuestro consumo sobre la Tierra y libera recursos para otras personas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Simplicidad Natural. &lt;/b&gt; Significa recordar nuestras raíces profundas en el mundo natural; experimentar nuestra conexión con la ecología de la vida en la que estamos inmersos y, a la vez, equilibrar nuestra experiencia de vivir en un ambiente artificialmente creado por los humanos con el tiempo empleado en la naturaleza. También significa celebrar la experiencia de vivir a través del milagro de las estaciones de la Tierra. La simplicidad natural siente una profunda reverencia por la comunidad de la vida sobre la Tierra y acepta que los reinos no humanos de la naturaleza –plantas y animales- también tienen dignidad y derechos como los humanos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Simplicidad Política&lt;/b&gt;. Significa organizar nuestra vida colectiva de manera que nos permita vivir menos pesadamente y más sustentablemente sobre la Tierra, lo que a su vez significa cambios en prácticamente todas las áreas de la vida pública –desde el transporte y la educación, hasta el diseño de nuestras casas, ciudades y lugares de trabajo. Los políticos de la simplicidad voluntaria son también políticos de los medios de comunicación, por ser éstos los principales vehículos para fortalecer –o transformar- la conciencia de masas hacia el consumismo. La política de la simplicidad es política de conversaciones y de comunidad que se construye desde lo local –cara a cara- hacia redes o relaciones que emergen en el mundo a través de las potencialidades de la televisión e internet. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Simplicidad de Alma. &lt;/b&gt; Significa un enfoque de vida como el de la práctica de la meditación y el cultivo de la experiencia de la conexión intima con todo lo que existe. Una presencia espiritual infunde el mundo, y viviendo en forma simple, podemos estar más conscientes del universo viviente que nos rodea y nos sostiene, momento a momento. La simplicidad de alma se preocupa más de saborear concientemente la vida en su real riqueza, sin elementos superfluos, que del estándar de vida y los bienes materiales. En el cultivo de la relación de nuestra alma con la vida, tendemos a mirar más allá de las apariencias superficiales y dar a nuestro interior sentido de vida y de relación con todo el universo que nos rodea. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Simplicidad Ordenada. &lt;/b&gt; Significa asumir que la vida es ocupada, estresada y fragmentada. Una simplicidad ordenada implica cortar con las distracciones triviales, tanto materiales como no materiales, y enfocarse en lo esencial –cualquiera sea el significado de éste en nuestra vida. Como dijo Thoreau, “nuestra vida es desperdiciada por los detalles…simplifica, simplifica”. O, como escribió Platón “ con el fin de buscar nuestra propia dirección en la vida, se debe simplificar lo mecánico de lo ordinario, la vida diaria”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;b&gt;Desafíos Futuros&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;Tal como ilustran estos diez enfoques sobre la simplicidad, la cultura creciente de la simplicidad voluntaria contiene un floreciente jardín de expresiones de una gran diversidad –y de unidad interconectada - que están creando un aprendizaje flexible y a la vez fuerte de cómo vivir nuestras vidas con mayor sentido y en forma más sustentable para el medio ambiente. Al igual que en otros ecosistemas, esta diversidad de expresiones promueve la flexibilidad, la adaptabilidad y la resistencia. Debido a que hay tantos caminos de gran relevancia en el jardín de la simplicidad, este movimiento cultural parece tener un enorme potencial de crecimiento –particularmente si es nutrido y cultivado en los medios de difusión masiva como una forma legitima, creativa y promisoria de forma de vida para el futuro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestra inteligencia evolutiva se encuentra a prueba. Las opciones tomadas en esta generación tendrán repercusiones para el futuro. Aunque las sociedades humanas han enfrentado grandes problemas a través de la historia, los desafíos de nuestra era son genuinamente únicos. Nunca antes había habido tanta gente llamada a hacer cambios profundos en tan poco tiempo. Nunca antes toda la familia humana había sido depositaria de la tarea de trabajar en conjunto para imaginar y, luego conscientemente construir un futuro sustentable, justo y compasivo. Las semillas sembradas en las generaciones pasadas en el jardín de la simplicidad están ahora floreciendo en la primavera de su importancia para la Tierra. Es de esperar que el jardín prospere.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Artículo original: &lt;a href="http://www.mundonuevo.cl/areas/Revista/enero_2006/articulos/simplicidad.php"&gt;Simplicidad Voluntaria&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;g:plusone&gt;&lt;/g:plusone&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27036666-7090464564437579304?l=www.decrecimiento.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.decrecimiento.info/feeds/7090464564437579304/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27036666&amp;postID=7090464564437579304&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/7090464564437579304'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/7090464564437579304'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.decrecimiento.info/2011/12/duane-elgin-mundo-nuevo-simplicidad-en.html' title='Simplicidad voluntaria'/><author><name>Compartiendo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16608731102828619076</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_-D3Dq5p0xyM/SeNQIOy9ZyI/AAAAAAAAAvo/peX38aTrGZI/S220/tony.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-cL5EvUk2ndY/TvH8R6wBHII/AAAAAAAACBc/CyZh3PCQmHk/s72-c/simplicidad+voluntaria.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27036666.post-9163165113621016576</id><published>2011-12-17T20:43:00.002+01:00</published><updated>2011-12-17T20:44:24.452+01:00</updated><title type='text'>Novedades literarias sobre la temática del decrecimiento</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-Ros_50IRycw/TuzwJ-6nf3I/AAAAAAAACAw/AusG9DOp92A/s1600/horadecrecimiento.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://2.bp.blogspot.com/-Ros_50IRycw/TuzwJ-6nf3I/AAAAAAAACAw/AusG9DOp92A/s320/horadecrecimiento.jpg" width="203" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;La hora del decrecimiento. Serge Latouche y Didier Harpages&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los hombres de la modernidad habían manifestado una fe ciega en el progreso espontáneo. Persuadidos de que el tiempo de la innovación no podía suspender su vuelo, afirmaban con autoridad lo que era a la vez una evidencia y una certeza: «¡el progreso no se detiene!» Y aquellos que se atrevían a llevarles la contraria eran calificados de horribles reaccionarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Todavía más lejos, todavía más alto, todavía más rápido! Este lema olímpico se había inmiscuido en el imaginario colectivo. Los hombres tenían que ser competitivos e inscribirse a diario en una loca carrera contrarreloj. Nicholas Georgescu-Roegen, en su época, había denunciado este frenesí con la parábola del «ciclóndromo de la afeitadora eléctrica». Esto «consistía en afeitarse más rápido con objeto de tener más tiempo para trabajar en la concepción de un aparato que afeitara más rápido aún, y así continuamente hasta el infinito».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.octaedro.com/pdf/06001.pdf"&gt;Muestra descargable&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-4DUgAFVexEE/TuzwtekiHbI/AAAAAAAACA4/yEpOzHdP3O0/s1600/decrecerequidad.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/-4DUgAFVexEE/TuzwtekiHbI/AAAAAAAACA4/yEpOzHdP3O0/s1600/decrecerequidad.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;Decrecer con equidad: nuevo paradigma civilizatorio. Coordina Lucio Capalvo&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta compilación coordinada por Lucio Capalvo &amp;nbsp;contiene cinco trabajos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ervin Laszlo - Fomentando un Cambio en el Mundo Contemporáneo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antonio Elizalde &amp;nbsp;- Un Futuro Inconcebible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ezequiel Ander Egg - Los Estragos Ecológicos de ... la Globalización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miguel Grinberg - La Hora del Sur. Tiempo de Refundación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucio Capalvo - La Gran Travesía de la Humanidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Mientras el derrumbe de la civilización materialista se acelera, &amp;nbsp;otros procesos sutiles, pero de inconmensurable poder han comenzado. &amp;nbsp;Una nueva actitud, la Conciencia Planetaria, se abre paso, &amp;nbsp;moldeando nuevas formas de organización humana...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos aproximamos a un punto de inflexión, a una situación doble de colapso y advenimiento. &amp;nbsp;Para superar tan inédito desafío, la humanidad deberá situarse, como sugería Einstein, &amp;nbsp;fuera de los esquemas economicistas que crearon el problema... Nadie sabe como será, pero la antigua sabiduría amante de la vida &amp;nbsp;y distribuida en el cuerpo de la Humanidad, abrirá las puertas, proveerá los medios y hará seguro el camino".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;g:plusone&gt;&lt;/g:plusone&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27036666-9163165113621016576?l=www.decrecimiento.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.decrecimiento.info/feeds/9163165113621016576/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27036666&amp;postID=9163165113621016576&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/9163165113621016576'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/9163165113621016576'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.decrecimiento.info/2011/12/novedades-literarias-sobre-la-tematica.html' title='Novedades literarias sobre la temática del decrecimiento'/><author><name>Compartiendo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16608731102828619076</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_-D3Dq5p0xyM/SeNQIOy9ZyI/AAAAAAAAAvo/peX38aTrGZI/S220/tony.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-Ros_50IRycw/TuzwJ-6nf3I/AAAAAAAACAw/AusG9DOp92A/s72-c/horadecrecimiento.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27036666.post-354844662304646840</id><published>2011-12-15T17:52:00.002+01:00</published><updated>2011-12-26T13:45:11.685+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Yayo Herrero'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Videos'/><title type='text'>Charla de Yayo Herrero</title><content type='html'>&lt;iframe allowfullscreen="" frameborder="0" height="380" src="http://www.youtube.com/embed/IK5j8ODSDWE" width="500"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27036666-354844662304646840?l=www.decrecimiento.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.decrecimiento.info/feeds/354844662304646840/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27036666&amp;postID=354844662304646840&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/354844662304646840'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/354844662304646840'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.decrecimiento.info/2011/12/charla-de-yayo-herrero.html' title='Charla de Yayo Herrero'/><author><name>Compartiendo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16608731102828619076</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_-D3Dq5p0xyM/SeNQIOy9ZyI/AAAAAAAAAvo/peX38aTrGZI/S220/tony.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://img.youtube.com/vi/IK5j8ODSDWE/default.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27036666.post-5759020206922021851</id><published>2011-12-12T18:46:00.001+01:00</published><updated>2011-12-13T17:57:06.198+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Decresita'/><title type='text'>Una aproximación a una realidad poliédrica</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-jyRCdsB7wW0/TuY9yOWL1MI/AAAAAAAACAk/bbPPZ9zDwdk/s1600/aproximacionrealidad.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="237" src="http://1.bp.blogspot.com/-jyRCdsB7wW0/TuY9yOWL1MI/AAAAAAAACAk/bbPPZ9zDwdk/s320/aproximacionrealidad.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm; text-align: left;"&gt;&lt;b&gt;decresita&lt;/b&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm; text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm; text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;b&gt;Una aproximación a una realidad poliédrica&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Cuando nos preguntamos cómo es lasociedad donde vivimos, nombramos el mundo, y esta forma de entendernuestra realidad está atravesada por una ideología que conformanuestra forma de habitar ese mundo. &lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Así las palabras: ‘Crecimiento’,‘Progreso’, ‘Desarrollo’, ‘Libertad’, ‘Prosperidad’,‘Riqueza’, ‘Igualdad’, ‘Globalización’, ‘LibreComercio’, ‘Libre Mercado’, ‘Democracia’, ‘Occidente’…son normalmente utilizadas para describir la realidad en la que nosencontramos, y además como una realidad deseable.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm; margin-left: 0.64cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Intentamos definir esa realidadpercibida a través de [conceptos, imágenes, modelos,representaciones, símbolos, metáforas, ficciones, utopías, mitos,discursos, tradiciones, hábitos, ritos, cultos, ceremonias,costumbres, supersticiones, teorías, ideas, imágenes, patrones,normas, estructuras, paradigmas, silencios…] que nos atraviesan,diferentes miradas que proyectan como nombramos esa realidad, como sedefinen las diferentes estructuras que conforman las relaciones entrelas personas, las jerarquías que definen el lugar que cada unoocupa, como se modela ese domino de unas personas sobre otras, comose modelan las interrelaciones entre las diferentes instituciones,como se naturaliza la desigualdad entre los diferentes miembros deesa sociedad , quien toma las decisiones y como se generan lasconductas de las hombre y mujeres en el quehacer diario...&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Este mundo no es perceptible a simplevista, estamos en él, como los peces en el agua que no la percibensino que están en ella; por ello debemos hacer un esfuerzo pordescribir este mundo complejo que habitamos, porque la realidad lapercibimos con naturalidad, pero es compleja de definir, dedescribir… mirar requiere atrevimiento, coraje, trabajo, y voluntadde querer entender.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;b&gt;La era de losHidrocarburos&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Nuestro mundo tiene una baseenergética, en el cual por una parte entran los recursos materialesy se transforman para producir un modo de vida que deberíasatisfacer las necesidades humanas [aunque en realidad sirve para laapropiación del mismo por parte de unos pocos], por otro lado segeneran residuos en un proceso biodinámico que es movido por laenergía que se encuentra disponible en un determinado entorno, sobreel cual se sustenta todo el armazón social, político económico ycultural.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Nuestra sistema económico-productivo,nuestro modo de vida son posibles gracias a la disponibilidad de unafuente de energía abundante y barata que proviene de loscombustibles fósiles, siendo su presencia necesaria en los procesosproductivos tanto en forma de materia prima como en forma de energía,empleada en el transporte y en la fabricación de los bienes deconsumo.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;El crecimiento sostenido de la economíamundial durante las últimas décadas ha sido propulsado por uncontinuo incremento en el uso de los combustibles fósiles. Laindustria, la electricidad, el transporte, la construcción, elturismo, la agricultura..., están entrelazados indisolublemente conla extracción de petróleo, gas natural y carbón.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Nuestro sistema agroindustrial que nosproporciona la alimentación está sustentado en el uso del gasnatural y el petróleo, por la intensiva utilización de pesticidas,plaguicidas, fertilizantes y el uso del transporte motorizado paramover las ‘mercancías agrarias’ de un lugar a otro del planeta.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Si bien la abundante disponibilidad depetróleo ha posibilitado que un tercio de la población mundialdisfrute de un alto nivel de vida (y consumo energético), este hasido a base de sobreexplotar los recursos naturales del planeta,aniquilar culturas, y aprovecharse del uso de mano de obra encondiciones infrahumanas, así como de contaminar los ecosistemas aun ritmo muy superior al que puedan regenerarse.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Esta mayor disponibilidad de energíasustentada en la en la utilización de los combustibles fósiles,principalmente el petróleo, pero también el gas natural y el carbónha permitido añadir complejidad a nuestra civilización y configurarun sistema productivo termoindustrial basado en la transformación delos materiales a través del calor (mediante la combustión),provocando la contaminación de la atmósfera, las aguas y la tierra.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;b&gt;La ideologíaTecnológica&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Así, el funcionamiento de nuestromundo se manifiesta por el ascenso de la sociedad técnica, elcarácter maquínico propicia el ascenso de un sistema tecnológicoen el cual los humanos nos hemos convertido en un engranaje de estegigante termoindustrial. Nuestra sociedad se ha transformado en unamegamáquina cibernética, que se eleva sobre lo social, lo políticoy lo económico absorbiendo todos los componentes de nuestra cultura.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Los móviles, los ordenadores, latelevisión, los automóviles, se han hecho objeto omnipresentes ennuestro paisaje cotidiano, se presentan ante nosotros como fruto delprogreso [el cambio a mejor, la eficacia, el ir hacia delante]; Latecnología inspira respeto y fascinación, se nos ofrece comosolución a todos nuestros problemas: acabarán con el hambre en elmundo (primero con la revolución verde, ahora con los transgénicos),habrá energía ilimitada (primero con la energía nuclear, ahora conlas energías limpias), iremos a Marte (primero con la carreraaeroespacial, próximamente con el teletransporte)…&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Se conforma en el imaginario colectivoun conjunto de ideas, creencias y opiniones que van acondicionando alas personas para la convivencia con el aparato tecnológico,aprendiendo a hacer la compra ante los ordenadores, a charlar através de los celulares, a comer alimentos procesados… lo queprovoca un aislamiento social que fomenta el individualismo.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;El sistema tecnológico en su conjuntosirve a los intereses de las oligarquías dominantes ya que lasdecisiones sobre la investigación científica y los medios que leson asignados se concentran en manos del Estado y las grandesempresas; también gracias a la deriva tecnólogica se permite uncontrol del trabajo, la división de éste en diferentes jerarquías,y la especialización que conlleva un sinsentido a la tarea detrabajar; por supuesto, el acceso a la utilización de la tecnologíacomo forma de consumo queda en manos de las personas que viven en elmundo occidental y las minorías de los países del sur.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Nuestra capacidad emocional pararepresentarnos el peligro de las herramientas modernas queda obsoletaante sus descomunales capacidades de destrucción, creandodependencias en su utilización [se hace necesario el vehículoprivado para ir a trabajar, que se hace necesario para pagar lasletras del coche], y creando estados tecnológicos de carácterirreversible [desaparecen los espacios para que los niños puedanjugar, llevándolos a la utilización de aparatos de pantalla einmovilizándolos], también aparecen los accidentes totales como lasfugas radioactivas de Chernobil o Fukushima.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm; margin-left: 1.25cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;b&gt;La sociedad Patriarcal&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Podemos definir el patriarcado como unaestructura de dominación construida para la apropiación del cuerpo,de la procreación y de la crianza que llevan a cabo las mujeres, porparte de los hombres, convirtiéndose éstos en hegemónicos yostentando el poder sobre las mujeres, mediante justificacionesideológicas que ser articulan sobre una base social.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;La aparición del patriarcado pudollevarse a cabo por la necesidad de hombres para la guerra, acto parael cual los miembros masculinos de la raza humana más aptos paraesta función, valorándose más las actividades masculinas en ladivisión de tareas que realizan las mujeres y los hombres.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;En los diferentes contextos históricosy sociales siempre las actividades masculinas [negadas a las mujeresen función de costumbres y creencias] serían más valoradas,invisibilizando los trabajos que llevan a cabo las mujeres[principalmente el cuidado de las personas], negándose los hombres arealizar este tipo de tareas que se presentan como tareas de ordeninferior; Se llega a naturalizar este reparto de ocupaciones enfunción del conjunto de ficciones, mitos y discursos que construyenla realidad que favorece a la población masculina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;g:plusone&gt;&lt;/g:plusone&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;b&gt;La economíaCapitalista&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Nuestra realidad productiva se comportadentro de  los parámetros de una economía capitalista, teniendo elaparato productivo que ofrecer siempre más. Esto genera uncrecimiento de la economía que siempre necesita más recursosenergéticos, más recursos materiales y más espacios naturales parapoder desarrollarse.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;El capitalismo es un modo de producción económica que basa sulógica en la circulación de mercancías mediante el comercio; porello necesita producir para vender (producción), y de vender paracomprar (consumo). Emplear mano de obra y utilizar recursos naturalespara producir mercancías, y fomentar el consumo entre la poblaciónpara circularlas.&lt;br /&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;La motivación del sistema para generar toda esta circulación demercancías y su apropiación es la plusvalía (excedente obeneficio).&lt;br /&gt;En este sistema productivo las mercancías tienen un doble valor:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Por un lado el valor de uso; es decir la aptitud que tiene un objeto para satisfacer una necesidad.&lt;/div&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;Por otro lado el valor de cambio que es cómo se denomina a la proporción en que se intercambian diferentes valores de uso; para ello se utiliza el dinero.&lt;br /&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;La suma de los valores de cambio enmanos de un sujeto es lo que se denomina capital y es acumulable.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los capitalistas (dueños del capital), mediante la apropiaciónde la plusvalía en la circulación de las mercancías, acumulan máscapital; es decir cada vez que el circuito se completa el sistemacrece; y este crecimiento es necesario para que el sistema sigafluyendo. El crecimiento es intrínseco al capitalismo, sin él, elsistema se muere.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;b&gt;La cultura Occidental&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Occidente imbuye de  valorescivilizacionales el resto del planeta, nuestra herencia cristiana yel racionalismo, se expanden por todos los rincones del planeta, unnuevo concepto debe ser asimilado por todas las culturas: Elprogreso.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Así, denominaremos Cultura Occidentalal proceso histórico que apareció en Grecia alrededor del siglo VIa. De C. y que define el modo de percibir y manejar la realidadmediante la razón, lugar común donde diferentes personas construyensu identidad a través de un banco de representaciones mentalescompartidas que definen el sentido de la verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Históricamente,la cultura occidental hunde sus raíces en el pensamiento griego,donde la idea de Naturaleza (&lt;i&gt;phisis&lt;/i&gt;) [como aquello que lascosas son y que desde ellas mismas determina su modo de comportarse],exige una explicación racional (&lt;i&gt;logos&lt;/i&gt;).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se produce deesta manera la primera herida: la misma naturaleza – que se percibecomo única e inmutable - con el proceso lógico de pensamiento dejafuera otras maneras de acercarse a la realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;i&gt;Laracionalización tiene una obsesión: hacer legible lo real. Se hadado a la palabra realidad un sentido restringido: no se ve en loreal lo indomesticable, aquello que al mismo tiempo somos y nosoprime, estimula, enciende, abruma, aterra o enamora.” &lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;MaríaZambrano&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro de los sostenes de esta cultura occidental loconforma la doctrina cristiana, que integra al hombre occidental enel mundo a través de la fe, mediante la división del cuerpo y elalma y la supremacía de ésta. El pecado fruto del alejamiento de lafe representa el castigo de Dios por tener cuerpo. Un ente superiorjuzga y obliga mediante el miedo al sometimiento del cuerpo y larepresión del placer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;i&gt;El ‘alma’ es la unidadimaginaria que compensa el cuerpo realmente despiezado”&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;JesúsIbañez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un tercer soporte histórico lo constituye lailustración: el conjunto de ideas - cuyos pilares son una visiónmecanicista del mundo y el perpetuo mejoramiento - que iluminannuestra época moderna en la creencia de que la humanidad evolucionahacia su punto culminante: ‘la civilización cristiana occidental’:el supuesto ‘fin de la historia’ adelantado por Francis Fukuyamagracias a la libertad, la igualdad y el progreso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;i&gt;Lasuperstición del progreso es el veneno que corroe nuestrocuerpo”&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Simone Weil&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Occidente ha organizado elvivir colectivo en torno a la supremacía de ‘&lt;i&gt;la razón&lt;/i&gt;’,y en ella se han justificado las diferentes formas de jerarquía ydominación; la invención de estructuras sociales, económicas,políticas, religiosas... son racionales dentro de su propialógica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quien determina que es la verdad mediante ‘&lt;i&gt;larazón&lt;/i&gt;’, legitima su poder: el derecho a la propiedad, elderecho a la conquista, el derecho a la colonización... y éste essiempre un hombre, blanco, culto, rico, urbano... los que definen laslógicas del sentido de las diferentes sociedades occidentales, estoes, los que nos dan un nombre, dicen que comemos, que vestimos,ordenan nuestro imaginario colectivo y dan significado a lo quetenemos alrededor. &lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;b&gt;El orden liberal&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;El orden liberal se enmarca dentro deuna sociedad donde el libre mercado y la propiedad se asocian a lapalabra ‘libertad’, y se utiliza al Estado como arma arrojadizacontra una pretendida prosperidad que supuestamente sería inherenteal nuevo orden.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm; margin-left: 0.64cm; text-indent: -0.64cm;"&gt;Las principales características que definen el liberalismo son:&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;- La libertad del individuo como elvalor supremo.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;- El 'derecho natural' a la propiedadprivada.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;- El libre mercado como base delcrecimiento económico y progreso social&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;- Y el Estado como garante de estosderechos.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Estas son las ideas más importantesque se desprenden de los autores liberales desde el siglo XVII;destacando entre otros: Tomas Hobbes, John Locke, Adam Smith, StuartMill, David Ricardo, etc... &lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Según Locke en el estado naturalresulta difícil una defensa racional de los derechos individuales(y, muy especialmente, el derecho de propiedad); se hace necesario unorden social y una ley objetiva que remedia las desventajas delestado natural. Para Locke las sociedades políticas son algo útil yadecuado para salvaguardar el disfrute pacífico de los ‘derechosnaturales’. Para fundamentar racionalmente la sociedad política sevale de la figura del ‘contrato social’: un pacto entre todos losindividuos para renunciar a parte de su libertad, para poder gozar deella con mayor seguridad, aceptando someterse a la voluntad de lamayoría. -Hobbes habla de someterse a una ‘autoridad’ al ser elhombre malo por naturaleza ‘homo homini lupus’-.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Para el liberalismo los derechos soninviolables, nadie puede interferir en ‘lo mío’ y limitar lo que‘yo puedo hacer’. El Estado y las instituciones deben garantizarlos derechos que aseguran que los individuos no se ven interferidosen sus decisiones y sus acuerdos mediante las leyes y haciendo valersu cumplimiento.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;La propiedad privada es un 'derechonatural' que debe ser defendido por el Estado. El esfuerzo delindividuo en sus tareas está relacionado directamente con el deseoegoísta de progresar económicamente y acumular riquezas en formapersonal.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;“&lt;i&gt;Por consiguiente, la mayor yprincipal finalidad que persiguen los hombres al reunirse en Estados,sometiéndose a un gobierno, es la protección de su propiedad,protección que es incompleta en el estado de naturaleza.”&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;John Locke&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;La justificación del genocidiocolonial llevado a cabo por las naciones europeas en África,América, Asia y Oceanía se basaba en la ausencia del Estado de laszonas colonizadas y por tanto el derecho de propiedad sobre ‘todolo que se tomaba’. &lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;La ‘mano invisible’ es una metáforaque expresa en economía la capacidad autorreguladora del libremercado, mediante este se consigue distribuir la riqueza de bienes yservicios de manera más eficiente para producir más crecimiento,mas desarrollo y mayor progreso y prosperidad. El libre mercadocomplace los deseos de los que tienen dinero en función delmecanismo de oferta y demanda. &lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;El liberalismo supone un parapetointelectual tras el cual se refugia la clase social de la burguesíapara defender sus privilegios y justificar así la desigualdad socialy los mecanismos de acaparamiento de recursos por parte de unaminoría. Se trata de presentar como ‘natural’ una forma deconstruir el mundo basado en la explotación de la mayoría de laspersonas y de la naturaleza.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;“Si cada uno es lo que vale, entoncesestá donde se merece”. &lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Lo demás es poesía.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;b&gt;La época colonial&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;A lo largo de la historia han sidomuchas las conquistas que han llevado a cabo unas naciones sobreotras; la violencia y el robo ha sido moneda común de los Estadospara lograr hacerse con los recursos de otro territorio, fue comúninvocar el nombre de Dios. Pero a partir del siglo XV Occidente,además de llevar a cabo una conquista con robo y violencia sobreotros territorios, intenta justificar los hechos amparándose en ‘larazón’, e inventándose unas justificaciones para avalar la rapiñay el exterminio que sometieron a otros pueblos. &lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Denominaremos entonces colonialismo, ala justificación ideológica de la dominación que lleva a cabo unanación sobre un territorio y una población mediante unaargumentación justificativa  llevada a cabo por las élites del paísdominante. &lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Así, la conquista de América porparte de la España de los Reyes Católicos provocó la diezma de loshabitantes  y el expolio de oro y plata de lo hoy conocido porHispanoamérica; para ello se apoyan en la evangelización de lapoblación que estaba en el continente pues no conocían a Dios, perotambién se teoriza sobre la superioridad sobre esos ‘indios’barbaros, incultos e inhumanos, proponiendo bien el exterminio, biensu civilización.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;En la zona norte de América el ImperioBritánico exterminó a los habitantes que vivían allí, debido alexcedente demográfico de la isla; África, Asia y Oceanía tambiénfueron colonizados por los Imperios Coloniales ( Bélgica, Alemania,Francia, Holanda..)&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;En el siglo XX aparecen los procesos dedescolonización, entonces Occidente inventa otra manera decolonización a la que se le denomina Globalización. &lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;b&gt;La época de laGlobalización&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;La apropiación de los recursosenergéticos y materiales para el ‘desarrollo’ de las nacionesdel Norte necesito de un proceso de colonización encubierto quepermitiera su legitimación ante las doctrinas ilustradas (derechosdel hombre) que se legitimaban en los países occidentales yobligaban a los países de la periferia. &lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Apareció entonces el términoGlobalizacion. Para ello se emplea el libre comercio y el manejofinanciero de los mercados mediante instituciones internacionalescomo el FMI, el BM, o la OMC, y los tratados internacionales entrePaíses Ricos y Países Empobrecidos, en una hipócrita apertura demercados de los últimos mientras los primeros defienden susindustrias a través de subvenciones y aranceles.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;El saqueo es ahora participado por lasélites minoritarias de los países del sur que maman de las grandestransacionales, los emporios mediático-finanancieros, y los lobbysde los países ricos, todo cubierto con un manto de legitimidadjurídico-política. &lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;b&gt;El sistema Estatal&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Podemos definir el Estado como laestructura jerarquizada que se proyecta mediante instituciones yorganismos sobre una determinada población y territorio e intervineen los diferentes ámbitos del orden político, económico, social ycultural al servicio de las clases dirigentes.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;El Estado se sustenta en un aparatojurídico-militar del que emana el uso lícito de la violencia.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Se presenta como una construcciónideológica consagrada en una identidad nacional (la patria) productodel progreso histórico del proceso civilizatorio.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;El Estado se conforma entonces, como unsistema de dominación nacido hace unos 5.000 años con la creaciónde una sociedad jerarquizada que permitía el control de los recursosde forma centralizada a través de las elites (soldados, sacerdotes yburócratas)&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Actualmente los Estados (hijos de laRevolución Francesa y su división de poderes) a través de losTratados Internacionales, subordinan su soberanía a otrasorganizaciones supraestatales como el Banco Mundial, el FondoMonetario Internacional o la Organización Mundial de Comercio, obien se atan a través de tratados de libre comercio a la lógica delmercado.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;En estas condiciones las decisiones querigen la vida de las personas quedan en manos de las grandescompañías multinacionales que tienen la capacidad de manejar loshilos de la economía mundial a su antojo, dejando al Estado lagestión de los ajustes económicos que imponen de manera ‘blanda’a través de los medios de comunicación, los fármacos…, o bien demanera ‘dura’, a través de la represión policial-militar.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;b&gt;El gobierno Democrático&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Si entendemos el Estado como elparadigma de las relaciones jerárquicas en las cuales el principalobjetivo es la acumulación, y esta se ofrece a la vista de todas laspersonas como la riqueza a la que sólo pueden acceder las élites;entonces ésta infamia injustificable debe esconderse tras el mantode de un imaginario legitimante; en nuestra sociedad lo denominamos‘democracia’ [el poder del pueblo]&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;A partir de la Revolución francesa elascenso de la burguesía necesita de un elemento para legitimarseante el pueblo de ahí el lema: ‘libertad, igualdad, fraternidad’.Para ello las nuevas élites ilustradas dividen el poder en tres: elpoder legislativo (que hace las leyes) el poder ejecutivo (que lashace cumplir) y el poder judicial (que sanciona a los incumplidores);y todo ello aderezado con una Constitución, es decir una leyconstituyente (de un nuevo orden que hace borrón y cuenta nueva) quese basa en los ‘derechos del hombre’.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Los ‘derechos del hombre’ sirven decoartada al nuevo orden, ni tan siquiera el proceso colonizador enpleno apogeo, a finales del siglo XVIII libera a los nuevas personassometidas, ni las mujeres, ni los miembros de otras etnias, ni lospobres… Los partidos políticos aparecen como una diversidad capazde gobernar de diferentes maneras, aunque en realidad sirven desostén político de una realidad social jerarquizada y dominada porlas élites dueñas del capital (la burguesía).&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;En realidad la democraciarepresentativa, los partidos políticos, las votaciones… formanparte de un escenario donde las decisiones que afectan e inciden enel orden social, político, económico, cultural… son tomadas porun pequeño número de personas y familias que se corresponde con losdueños de la riqueza material.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;b&gt;El mundo Moderno&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;La modernidad es un período históricoque aparece, especialmente, en el norte de Europa, al final del sigloXVII y se cristaliza al final del siglo XVIII. Conlleva todas lasconnotaciones de la era de la ilustración, que está caracterizadapor instituciones como el Estado-nación, y los aparatosadministrativos modernos. Tiene, por lo menos, dos rasgosfundamentales que todos los teóricos enfatizan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primero esla autorreflexidad. Giddens y Habermas quieren decir con esto que lamodernidad es ese primer momento en la historia donde el conocimientoteórico, el conocimiento experto se retroalimenta sobre la sociedadpara transformar, tanto a la sociedad como al conocimiento. Eso conla era de la información ha llegado a un nivel supersofisticado. Lassociedades modernas, distinguiéndolas de las tradicionales, sonaquellas sociedades que están constituidas y construidas,esencialmente, a partir de conocimiento teórico o conocimientoexperto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para dar un ejemplo, la diferencia estereotipadaentre sociedad tradicional y sociedad moderna. En la sociedadtradicional, —un grupo étnico en el Amazonas hace 30 o 40 años—,las normas que rigen la vida diaria son generadas endógenamente através de relaciones cara a cara, en el día a día, históricamente.En las sociedades modernas las normas que rigen la vida cotidiana,que determinan cómo significamos, cómo interpretamos, cómo vivimosnuestra vida, no están producidas a ese nivel de la relación cara acara, sino que están producidas por mecanismos expertos,impersonales, que parten del conocimiento experto en relación con elEstado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La segunda característica de la modernidad queGiddens enfatiza es la descontextualización, que es el despegar,arrancar la vida local de su contexto, y que la vida local cada vezes más producida por lo translocal. Por eso muchos movimientossociales hablan de resituar la vida local en ellugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Culturalmente, la modernidad es caracterizada entérminos de la creciente apropiación de las hasta entonces dadaspor sentadas competencias culturales, por formas de conocimientoexperto asociadas al capital y a los aparatos administrativos delEstado –lo que Habermas (1987) describe como una crecienteracionalización del mundo-vida–. Filosóficamente, la modernidadimplica la emergencia de la noción de "Hombre" comofundamento de todo conocimiento del mundo, separado de lo natural ylo divino (Foucault 1973, Heidegger 1977).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La modernidad estambién vista en términos del triunfo de la metafísica, entendidacomo una tendencia –extendida desde Platón y algunos presocráticoshasta Descartes y los pensadores modernos, y criticada por Nietzschey Heidegger entre otros–, que encuentra en la verdad lógica elfundamento para una teoría racional del mundo compuesto por cosas yseres cognoscibles y controlables. Vattimo (2000) enfatiza la lógicadel desarrollo –la creencia en el perpetuo mejoramiento ysuperación– como crucial para la fundación filosófica del ordenmoderno.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;span style="font-size: medium;"&gt;&lt;b&gt;Epílogo&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Podemos concluir que nos acercamos a larealidad desde diferentes miradas que se cruzan, se interrelacionan yofrecen un mosaico subjetivo del mundo en el que habitamos, en el queestamos inmersos y que es vivido de diferente manera según el lugarque se ocupe.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;Este trabajo es una de esas miradas,que intenta observar pero que se encuentra dentro de éste entramadoque intentamos deconstruir.&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm; margin-left: 0.64cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="margin-bottom: 0cm;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;g:plusone&gt;&lt;/g:plusone&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27036666-5759020206922021851?l=www.decrecimiento.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.decrecimiento.info/feeds/5759020206922021851/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27036666&amp;postID=5759020206922021851&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/5759020206922021851'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/5759020206922021851'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.decrecimiento.info/2011/12/aproximacion-realidad-poliedrica.html' title='Una aproximación a una realidad poliédrica'/><author><name>Compartiendo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16608731102828619076</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_-D3Dq5p0xyM/SeNQIOy9ZyI/AAAAAAAAAvo/peX38aTrGZI/S220/tony.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-jyRCdsB7wW0/TuY9yOWL1MI/AAAAAAAACAk/bbPPZ9zDwdk/s72-c/aproximacionrealidad.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27036666.post-87410530009770584</id><published>2011-12-10T20:07:00.001+01:00</published><updated>2012-01-12T15:47:41.982+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Entropía'/><title type='text'>Entropía, economía y decrecimiento</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-o06aJJ4cyoc/TuOv6D0pwSI/AAAAAAAACAc/C6UGAu8dnUE/s1600/entrop%25C3%25ADa.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="244" src="http://4.bp.blogspot.com/-o06aJJ4cyoc/TuOv6D0pwSI/AAAAAAAACAc/C6UGAu8dnUE/s320/entrop%25C3%25ADa.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;Luis Picazo Casariego&lt;/b&gt; - &lt;a href="http://nosinmibici.com/"&gt;No sin mi bici&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Si algo tiene de bueno esta crisis, es que puede ser un magnífico laboratorio en el que se pongan en práctica comportamientos de consumo alternativos a un modelo económico de crecimiento continuo. Este modelo, fundamentado en un mecanismo simple de retroalimentación positiva crecimiento-consumo, unido al aumento sin freno de la población mundial, nos esta conduciendo a la depredación de los últimos recursos naturales y a una degradación masiva de la &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Biosfera" target="_blank"&gt;biosfera&lt;/a&gt;, todo ello sin solucionar la gran desigualdad en la distribución de la riqueza producida.&lt;span id="more-716"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frente a la inviabilidad de tal modelo, aparece la polémica alternativa del Decrecimiento, corriente de pensamiento inspirada en la obra del economista &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Nicholas_Georgescu-Roegen" target="_blank"&gt;Nicholas Georgescu-Roegen &lt;/a&gt;y que está comenzando a popularizarse en una confusión de términos tales como decrecimiento sostenible, anti-productivismo, simplicidad voluntaria, huella ecológica o bioeconomía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;El meollo de la cuestión: la segunda ley de la termodinámica.&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Muchas de las leyes de la física nos ayudan a construir modelos realistas en otras disciplinas. Es el caso de las leyes de la termodinámica que, como veremos, son fundamentales para la comprensión de la economía moderna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La termodinámica tuvo su origen en el estudio de los cambios de determinados parámetros físicos, como temperatura, presión y volumen, en sistemas en los que se transfiere energía como calor y como trabajo. Sus dos principales leyes son:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;- Primera Ley de la Termodinámica&lt;/strong&gt;. Aunque su formulación real es mucho más compleja (al menos para mí) podemos identificar esta ley con el principio de la conservación de la energía, aquello de que la energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;- Segunda Ley de la Termodinámica .&lt;/strong&gt; Para entender mejor esta ley, que es la que más nos interesa, imaginemos que ponemos en contacto dos cuerpos, uno caliente y otro frío. El que está más caliente cederá calor, energía, al que está más frío, y pasado un tiempo ambos tendrán la misma temperatura, conservándose la energía total del conjunto (primer principio). Si fuera al contrario, es decir, si pasara energía del más frío al más caliente, resultando el que estaba frío aún más frío y el que estaba caliente aún más caliente, también se conservaría la energía, sin violarse la primera ley. Pero esto es imposible porque se viola la segunda ley de la termodinámica, que ya intuimos de qué va: el flujo espontáneo de calor siempre es unidireccional, desde los cuerpos de mayor temperatura hacia los de menor temperatura, hasta lograr un equilibrio térmico. Para invertir este flujo habría que aplicar energía al sistema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta ley supone la introducción de un concepto que preocupa sobremanera a los economistas, la entropía, que mide la parte de la energía que no puede utilizarse para producir trabajo. De forma simple, una formulación de esta ley podría decir que en un sistema aislado la variación de la entropía siempre aumenta. En nuestro anterior ejemplo, la entropía final del conjunto (los dos objetos habiendo alcanzado la misma temperatura) será mayor que la de los dos objetos por separado. Este aumento de la entropía equivale a un aumento de la energía que no es capaz de realizar un trabajo, o si se prefiere, a una disminución de la energía útil, aunque la energía total del sistema se conserva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La entropía también se asocia al “desorden” de los sistemas. Según esta segunda ley, los sistemas aislados tienden inexorablemente al máximo desorden. Por ejemplo, cuando quemamos carbón su energía se transformará en calor, humo y cenizas, la energía se dispersa, obteniéndose un sistema más desordenado, de mayor entropía. O si vertemos tinta en el agua, esta se dispersará mezclándose con ella. Y por mucho que esperemos no habrá un reordenamiento (disminución de la entropía) en el que se separe espontaneamente la tinta del agua. Por lo tanto, todo sistema cerrado tiende a un estado de máximo desorden o entropía o, lo que es lo mismo, a una disminución de energía útil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si introducimos energía en el sistema, es decir, si deja de ser cerrado, podemos revertir el proceso entrópico. Por ejemplo, lo hacemos cuando encendemos la calefacción de nuestra casa en invierno para no quedarnos helados: si no lo hacemos, la temperatura de nuestro cuerpo, a causa del obstinado aumento de entropía, se igualará con la de la habitación que está más fría. Pero esto lo haremos a costa de aumentar la entropía en otro lugar. En este caso en una caldera que está quemando gas con el siguiente resultado: calentar agua para nuestra calefacción y producir un residuo en forma de CO2. Por lo tanto, cualquier cosa que se haga por disminuir la entropía en una parte de un sistema será a costa de aumentarla en otra. La energía invertida, para desesperación de los economistas, será en gran medida irrecuperable, a pesar de estar dispersa en algún parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si nos guiáramos solamente por el primer principio de la termodinámica, que declara que la energía no se crea ni se destruye, podríamos pensar que el uso de la energía no reducirá la cantidad de energía que queda disponible para ser usada de nuevo. Pero ahora sabemos que, según la segunda ley de la termodinámica, siempre que se usa energía, la cantidad de energía útil que queda en el sistema disminuye.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay forma de invertir este proceso. Quemar un trozo de carbón cambia un recurso natural de baja entropía por un residuo de alta entropía que es mucho menos capaz de realizar un trabajo. Al hacerlo, hemos aumentado la entropía de nuestro sistema, el planeta tierra. Hemos disminuido su energía útil, capaz de producir trabajo. Y ahora una mala noticia: el proceso económico (la producción seguida de consumo) es altamente entrópico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Antecedentes: de la revolución industrial a la pesadilla maltusiana.&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;A finales del siglo XVIII aparecieron las primeras maquinas de vapor, que iniciarían la revolución mecánica (proceso de invención mecánica y de descubrimiento), la cual caminaría paralelamente a la revolución industrial (que sustituye el trabajo manual por la división del trabajo y la fabricación en serie). Europa experimenta a partir de entonces las mayores transformaciones socioeconómicas y tecnológicas desde el Neolítico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inicialmente, la máquina de vapor se aplicó a la industria textil y más tarde al transporte con la aparición de la locomotora. A mediados del XIX se extendía ya por Europa una considerable red ferroviaria. Las distancias se redujeron a la décima parte de lo que habían sido y se posibilitaron obras administrativas diez veces más extensas. También se empiezan a generalizar los barcos de vapor y con ellos las travesías transatlánticas. Después vino el telégrafo y a mediados de siglo se tendía el primer cable submarino entre Francia e Inglaterra. En poco tiempo la inmediatez de las noticias se hizo realidad. Con el desarrollo de la industria siderometalúrgica el hombre adquirió la capacidad de trabajar enormes masas de acero y hierro en las fundiciones. El dominio sobre la materia cambiaría nuestro destino para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo esto sólo fue posible gracias a un cambio cualitativo y cuantitativo sin precedentes en el uso de la energía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el mundo antiguo la energía era básicamente humana, con una leve contribución de la tracción animal. Pero con la llegada de la revolución mecánica tuvo lugar un profundo cambio en el carácter de trabajo. Los seres humanos ya no eran necesarios como una simple fuente de energía. El trabajo mecánico empezaría a ser asumido por las máquinas, muchísimo mas rápidas. La civilización moderna que hoy conocemos se comenzó a edificar sobre la energía mecánica barata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta energía que movía las máquinas fue inicialmente la biomasa. Cuando esta se agotó en las fundiciones de Inglaterra, se pasó al carbón mineral. A su vez se iba desarrollando el electromagnetismo y su aplicación al desarrollo de la luz, la tracción y la transmisión eléctricas. En una fase posterior vino el motor de explosión, y con él, el empleo a gran escala del &lt;a href="http://nosinmibici.com/2010/04/27/el-pico-del-petroleo-primera-parte/" target="_self" title="El cenit del pico del petróleo, primera parte"&gt;petróleo&lt;/a&gt; y sus refinados como combustible, posibilitando la aparición de la automoción y la aviación, que volvieron a acortar aún mas las distancias en el planeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había nacido la sociedad del hidrocarburo. Comienza la explotación a gran escala de millones de toneladas de combustibles fósiles originados por microorganismos fosilizados que habían condensado la energía del sol durante cientos de miles de años. La humanidad comenzó a vivir de un recurso que le permitió independizarse del flujo diario de energía solar. La consecuencia fue un desarrollo industrial masivo y una explosión demográfica exponencial en un cortísimo período de nuestra historia. Se impusieron con urgencia nuevos ajustes y adaptaciones de todos los sistemas sociales, políticos y económicos a esta nueva realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Simplificando mucho, el panorama sociopolítico y económico evolucionó como sigue. La revolución industrial supuso un enorme aumento de la producción de bienes. El rendimiento en la producción mediante la utilización de máquinas en los procesos industriales aportó una abundante oferta de productos a bajo precio y el crecimiento del consumo de los mismos. El aumento enorme de la oferta debía ser absorbido por la demanda interna y mediante el aumento de la exportación para evitar situaciones de crisis económica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paralelamente crecía la necesidad de materias primas y energía para seguir aumentando la oferta. La expansión colonial fue la consecuencia lógica de este nuevo modelo económico. Se inició un proceso de reparto del mundo para satisfacer las necesidades de materias primas y de los nuevos mercados que requería el capitalismo incipiente. Nace la época de las grandes potencias y el imperialismo y comienza el sistema de retroalimentación positiva producción-consumo-crecimiento que caracteriza la economía actual. La defensa de las colonias en un mundo casi totalmente repartido exigía la creación de poderosos ejércitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta escalada en el aumento de poder y las enemistades ancestrales entre naciones europeas desembocaron en la primera guerra mundial y continuaron con la segunda y la guerra fría. La caída del bloque soviético y las innovaciones en las telecomunicaciones, con la aparición de Internet a la cabeza que posibilita la inmediatez de las transacciones financieras, culmina la expansión global del capitalismo. Este hecho, unido a la desaparición de toda forma de intervencionismo económico, nos han llevado al modelo de globalización neoliberal actual, cuya base es un sistema económico de crecimiento continuo que actualmente diezma los últimos recursos naturales y energéticos del planeta, mientras la pesadilla maltusiana de una demografía desbocada sigue su curso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;El modelo de crecimiento continuo o la cuadratura del círculo entrópico.&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Tradicionalmente un modelo económico sería un sistema cíclico que podría parecerse de forma simplificada al de esta figura:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://nosinmibici.files.wordpress.com/2010/05/esquema-economia-clasica.jpg"&gt;&lt;img alt="" class="aligncenter size-full wp-image-720" src="http://nosinmibici.files.wordpress.com/2010/05/esquema-economia-clasica.jpg?w=640" title="esquema economia clasica" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero esta imagen ignora totalmente los aspectos físicos de la actividad económica. El ciclo no está impulsado por una fuente de energía externa. Hoy en día los economistas asumen un modelo económico que incorpora una descripción física de la economía, incorporando al medio ambiente como generador del flujo económico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://nosinmibici.files.wordpress.com/2010/05/esquema-economia-moderna.jpg"&gt;&lt;img alt="" class="aligncenter size-full wp-image-722" src="http://nosinmibici.files.wordpress.com/2010/05/esquema-economia-moderna.jpg?w=640" title="esquema economia moderna" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero reflexionemos sobre esta figura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como hemos visto en la primera parte, la actividad económica no escapa a las leyes de la física: el estado de organización de la economía sólo se incrementa (es decir, sólo mantiene baja su entropía) en tanto en cuanto disminuye el del sistema en su conjunto (que avanza hacia una mayor entropía). En palabras de Georgescu-Roegen “en términos de entropía, el coste de cualquier empresa económica o biológica es siempre mayor que el producto que obtiene, de forma que las actividades necesarias para llevarla a cabo reflejan necesariamente este déficit termodinámico”. O dicho de otro modo, hay que incorporar energía al proceso económico para producir bienes de baja entropía, a costa de aumentar la entropía del medio ambiente (residuos, calor).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según una visión global de la segunda ley de la termodinámica, es fácil deducir que todos los sistemas complejos altamente ordenados, se desarrollan y crecen (incrementan su orden interno), necesariamente a expensas de incrementar el desorden de niveles superiores en la jerarquía del conjunto de sistemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La economía humana es un sistema altamente ordenado, complejo y dinámico. Es un subsistema abierto contenido por la biosfera. Así pues, el funcionamiento de la economía depende de la materia-energía de baja entropía de la biosfera y de su capacidad de asimilación y transformación de los residuos. O lo que es lo mismo, el crecimiento continuo del proceso productivo sólo es posible a base de incrementar el desorden (entropía) en la biosfera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respecto a la materia, la biosfera es un sistema cerrado. Pero en términos de energía el sistema es abierto: el flujo de radiación solar que llega es continuo y crucial. La radiación solar es energía de baja entropía que queda disponible en la biosfera a través del mayor y más eficiente sistema de transformación de energía en materia: la fotosíntesis, sin la cual, no existiríamos. Como dijimos, el problema entrópico es irresoluble para un sistema cerrado, pero afortunadamente vemos que el planeta no es un sistema cerrado gracias al astro rey que todas las culturas adoran, y ya sabemos por qué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los combustibles fósiles o la biomasa, la energía eólica o la hidraúlica, además evidentemente de la energía solar directa, son recursos energéticos que en última instancia provienen del sol. Efectivamente, los combustibles fósiles son energía solar concentrada por organismos vivos durante miles de años. Y todo el sistema bioclimático del planeta es activado gracias a la energía solar. Las únicas fuentes de origen estrictamente no solar son la energía nuclear (que recordemos es una fuente no renovable) y la geotérmica. Así pues, la energía solar es la única razón por la cual existe todo sistema organizado de baja entropía en la biosfera, como los seres vivos o nuestro sistema económico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nicholas Gerogescu-Roegen, al cual debemos el análisis que incorporó el concepto de entropía a los procesos económicos, propuso un modelo que comienza con el reconocimiento de que la naturaleza contribuye con un flujo de recursos naturales de baja entropía. Según este, las materias primas son transformadas por un caudal de capital y trabajo que no viene físicamente incorporado al producto. El capital y trabajo constituye la causa eficiente de la riqueza, y los recursos naturales la causa material. Los caudales de trabajo y capital se gastan y reemplazan en largos períodos de tiempo, sin embargo los flujos de los recursos se consumen (transforman) en productos en cortos períodos de tiempo. Existe una posibilidad de sustitución significativa entre estos dos caudales, trabajo y capital, o entre los flujos de recursos, por ejemplo, aluminio por cobre o carbón por gas natural, pero hay muy poca sustitución entre caudales y flujos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los caudales y los flujos, las causas eficientes y las materiales, son complementos, no sustitutos, en el proceso de producción. Dicho de otro modo: se puede construir la misma casa con menos carpinteros, menos dinero y más sierras mecánicas, pero ni la cantidad de carpinteros ni la de las sierras mecánicas disminuirán en mucho la cantidad de madera ni la de clavos. Por supuesto, se pueden usar ladrillos en vez de madera, pero esto sería la sustitución de un flujo de recursos por otro, en vez de la sustitución de un caudal por un flujo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como hemos visto, tenemos dos fuentes básicas de baja entropía: la solar y la terrestre (que indirectamente proviene en su mayoría del sol). La energía solar tiene unas reservas prácticamente ilimitadas pero es de naturaleza difusa e intermitente. La fuente terrestre (los combustibles fósiles, los minerales, las materias primas) está estrictamente limitada en la dimensión de sus reservas, pero se puede usar al ritmo que nos convenga y con márgenes muy amplios. La industrialización representa una mudanza de una dependencia básica de la fuente solar abundante (en forma de alimentos que nos proporciona la biosfera y que el esfuerzo del músculo humano o animal transforma en trabajo mecánico), hacia una mayor dependencia de la limitada fuente de recursos terrestres, para aprovechar el ritmo variable de explotación que podemos tener con estos. Basado solamente en esta consideración, Georgescu-Roegen pudo predecir, ya en los años 60, cuando la mayoría de los economistas hablaban de alimentar al mundo con &lt;a href="http://nosinmibici.com/2010/04/27/el-pico-del-petroleo-primera-parte/" target="_self"&gt;petróleo&lt;/a&gt;, que terminaría sucediendo una sustitución justamente opuesta: que terminaríamos moviendo nuestros coches con alcohol de las cosechas de alimentos que capturan la luz solar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora podemos ver de forma clara como la actividad económica es entrópica. Los recursos naturales (la materia-energía de baja entropía) se agrupan, se procesan y se convierten en bienes y servicios. En cada paso de este proceso, se producen residuos y se consume energía. La cantidad de materia prima es igual a la cantidad de residuos más los productos que posteriormente se convierten también en residuos, pero las dos cantidades son cualitativamente diferentes. La diferencia se mide en términos de entropía. La producción económica es totalmente dependiente de la disponibilidad de insumos de baja entropía y tiene como resultado una disminución de energía disponible. No es suficiente con la primera ley de la termodinámica (conservación de la energía) por mucho que se empeñen muchos economistas para cerrar un ciclo materia/energía – producción – consumo – residuos/reciclaje, ya que en cada vuelta del ciclo hemos perdido energía útil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tecnología ha permitido a la economía humana dejar en suspenso, temporalmente, su dependencia de los insumos de origen solar de baja entropía y de bajo ritmo de explotación mediante la explotación masiva de los combustibles fósiles y otros recursos no renovables. Pero la tecnología no puede abolir la segunda ley de la termodinámica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conscientes del problema y con la consolidación del concepto de desarrollo sostenible, los economistas han incorporado actualmente en el modelo el criterio del “ahorro termodinámico”: la idea de reducir el consumo de potencial termodinámico en el ciclo de producción. En este sentido, podemos considerar tres políticas:&lt;br /&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;mejorar el reciclaje,&lt;/li&gt;&lt;li&gt;ampliar la vida útil de los bienes,&lt;/li&gt;&lt;li&gt;y mejorar la eficiencia termodinámica del proceso productivo.&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;Dada la tecnología actual, el reciclado es el que proporciona los menores ahorros. No podemos obviar que los residuos no pueden convertirse en recursos a menos que apliquemos una fuente externa de energía. Si bien el reciclaje es deseable en términos ambientales, entrópicamente no soluciona gran cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ampliación de la vida útil del producto tendría un impacto importante en la disminución del problema de la entropía, pero exigiría sin embargo un cambio en las técnicas de fabricación y los hábitos del consumo. Algo que, como podemos comprobar a diario, no le gusta nada a un sistema económico de crecimiento continuo: los productos son cada vez menos duraderos, y la cultura del usar y tirar y de la renovación permanente se estimula desde una poderosísima maquinaria publicitaria al servicio del consumo creciente, base y fundamento de este modelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respecto al último punto, aumentar la eficiencia del proceso productivo, puede suponer un ahorro muy importante para un nivel de producción dado. Pero todo ahorro, en un sistema esquizofrénico de crecimiento y expansión, conlleva frecuentemente un incremento en la producción. Esto es lo que se llama la paradoja de Jevons: aumentar la eficiencia disminuye el consumo instantáneo pero incrementa el uso del modelo, lo que provoca un incremento del consumo global. Es decir, a medida que el perfeccionamiento tecnológico aumenta la eficiencia con la que se usa un recurso, lo más probable es que aumente el consumo de dicho recurso. Por ejemplo, si compráramos un coche que consumiera la mitad de gasolina, probablemente utilizaríamos más el coche que antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No digo que todo esto no sean soluciones al problema termodinámico, al contrario, son políticas muy necesarias. Sin embargo lo que cuestiono es el sistema en el que se implementan estas políticas: el del crecimiento continuo. Es esta forma de entender el mundo la que las hace prácticamente ineficaces, cuando no incompatibles. He aquí el gran dilema, la incompatibilidad física entre el crecimiento continuo y el ahorro termodinámico. Y cualquier intento de conciliar ambos conceptos es pura demagogia, de ahí la gran crítica, como veremos, al concepto de desarrollo sostenible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces, desde sectores bien intencionados del movimiento ecologista, se apuesta por la energía solar como solución milagro para alimentar eternamente el ciclo económico. Es cierto que esta energía es la que capacita a la biosfera para convertir residuos de alta entropía en recursos de baja entropía, superando así las restricciones de la segunda ley. En este sentido, es crucial una política de residuos biodegradables ampliamente extendida. Y, por supuesto, contamos con su captación directa mediante tecnología solar. Sin embargo, la transición a infraestructuras recolectoras de energía solar requiere también mucha energía (que hoy por hoy proviene de fuentes no renovables en su inmensa mayoría). Y por otro lado, la magnitud del consumo energético de la sociedad moderna superaría con mucho la capacidad de generación de un hipotético sistema de producción de energía solar masivo. Lo que no quiere decir en absoluto que no sea fundamental la inversión en este sector como parte importante de una solución futura, especialmente en un escenario de modelo económico decreciente. Pero no seamos ingenuos, hoy por hoy, la energía solar no nos va a resolver la papeleta ni en nuestros sueños más optimistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por último, hay que mencionar el factor demográfico. De hecho es el factor limitante. Antes de la revolución industrial, la cantidad de población que había sobre la tierra podría haber estado abastecida indefinidamente con los recursos naturales del planeta, quizás incluso a un nivel económico y de consumo postindustrial, porque la tasa de renovación de los recursos era más que suficiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, a la revolución industrial ha seguido la pesadilla de un crecimiento demográfico desbocado, a la par que un aumento en el consumo de recursos per cápita imparable alentado por la &lt;a href="http://nosinmibici.com/2010/12/25/grandes-problemas-de-la-humanidad-i-la-incomprension-de-la-funcion-exponencial/" title="Ir a Grandes problemas de..."&gt;espiral del crecimiento continuo&lt;/a&gt;. Antes de la revolución industrial, digamos en 1800, la población mundial no llegaba a los mil millones de habitantes. En 1960, se había triplicado, pasando a los tres mil millones. Hoy en día, nos acercamos a los siete mil millones, previstos para 2012. En lo que yo llevo de vida (¡y todavía soy joven!) la población ha aumentado en… ¡¡¡3.200 millones!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A falta del descubrimiento de una fuente de energía continua, la opción del decrecimiento se perfila como la única alternativa lógica a la entropía económica. Este puede llegar de forma brutal, trágica y desequilibrada en forma de crisis, desempleo masivo, carestía de productos esenciales o guerras por recursos. O bien podemos enfrentar la situación de forma racional, justa y solidaria implementando un modelo decreciente en la planificación económica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Decrecimiento, hacia un nuevo paradigma económico.&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Ante todo, el Decrecimiento no es una simple inversión del proceso económico. Una disminución del consumo y de la producción sin una adaptación del modelo tendría probablemente consecuencias catastróficas en nuestra sociedad. Se trata de implementar de forma gradual, controlada y asimétrica una disminución de la producción económica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando digo asimétrica quiero decir que no todos los sectores ni todos los países deben disminuir su producción. Es evidente que no se le puede proponer a los países en vías de desarrollo, que aspiran legítimamente a mejorar su condiciones de vida como lo han hecho los países enriquecidos, que no sólo no deben aumentar su crecimiento económico sino que además tienen que decrecer. A nadie se le ocurriría semejante disparate. El decrecimiento se dirige a los países más industrializados, que además se han enriquecido, y lo siguen haciendo, en gran parte, a expensas de los recursos naturales de los países empobrecidos. Se trata de buscar una convergencia donde encontrarnos para avanzar juntos hacia un nuevo paradigma económico coherente con la capacidad de regeneración de la biosfera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El objetivo principal sería sobre todo acabar con la idea del crecimiento por el crecimiento, de asociar el bienestar y la calidad de vida con el incremento del consumo. No se trata sencillamente de consumir menos, sino de forma diferente y en equilibrio con la naturaleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parece obvio, aunque todavía haya gente que le cueste asumirlo, que un sistema económico de crecimiento ilimitado en un planeta de recursos limitados es inviable. En este sentido es útil el concepto de huella ecológica, un indicador que corresponde al área de territorio ecológicamente productivo (cultivos, pastos, bosques o ecosistemas acuáticos) necesaria para sustentar a una población dada con un modo de vida específico de forma indefinida. Esta herramienta, evalúa el impacto sobre el planeta de un determinado modo de vida comparado con su capacidad de regeneración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde un punto de vista global se ha estimado en 1,8 hectáreas la biocapacidad del planeta por cada habitante, o lo que es lo mismo, si tuviéramos que repartir el terreno productivo de la tierra en partes iguales nos corresponderían 1,8 hectáreas por habitante para satisfacer todas nuestras necesidades durante un año. Con los datos de 2005, el consumo medio por habitante y año es de 2,7 hectáreas, por lo que, a nivel global, estamos consumiendo mucho más recursos y generando más residuos de los que el planeta puede generar y admitir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con los datos del 2005, por grupos de países la huella ecológica se distribuye como sigue:&lt;br /&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;6.4 para países de ingresos altos&lt;/li&gt;&lt;li&gt;1.9 para países de ingresos medios&lt;/li&gt;&lt;li&gt;0.8 para países de ingresos bajos&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;En los extremos tenemos a EEUU, cuyos habitantes consumen 9.6 hectáreas para mantener su modo de vida, y a la india, con 0.8 hectáreas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como vemos, el consumo de los recursos y la producción de residuos no se reparte de forma equitativa. Además, los países de mayores ingresos consumen en parte los recursos de los países de menores ingresos. Es por esta razón puramente ética que el decrecimiento ha de ser asimétrico y se refiere a los países ricos.&lt;br /&gt;Esta asimetría también se puede aplicar a los diferentes sectores de la producción. Hay sectores que son grandes consumidores de recursos y que generan muchos residuos: automoción, infraestructuras de comunicación y transporte, determinadas industrias, construcción, etc. en contraposición a otros sectores mucho menos “agresivos” como la educación, la cultura, el ocio, etc. generadores de bienestar y que la económia no contabiliza de la misma manera en sus indicadores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se podría identificar esta búsqueda de convergencia hacia un nivel de sostenibilidad con el concepto de desarrollo sostenible (tan de moda actualmente entre políticos y economistas y tan denostado hace tan sólo 15 años, ¡quién les ha visto y quién les ve!). Para los ideólogos del decrecimiento, como &lt;a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Serge_Latouche" target="_blank"&gt;Serge Latouche&lt;/a&gt;, este término es un oximorón: es decir, un nuevo concepto creado a partir de dos conceptos opuestos. En efecto, si asociamos desarrollo con crecimiento, que como hemos visto es insostenible, el término desarrollo sostenible encierra una contradicción en sí mismo. Por esta razón, los decrecentistas hablan también de decrecimiento sostenible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La puesta en práctica de esta reducción en el consumo, requiere una reasociación conceptos y un cambio en la escala de valores. Calidad de vida no significa aumento de consumo material, sino que se asocia a la satisfacción de las necesidades humanas básicas: subsistencia, protección, afecto, entendimiento, identidad, libertad, ocio, participación y creación. Poder adquisitivo y nivel de vida se contraponen al concepto de simplicidad voluntaria. La sostenibilidad no es sólo cuestión de ecoeficiencia sino de suficiencia humana y sobriedad. Seguramente habrá un impacto en el empleo y serán necesarias duras reconversiones, además de buscar nuevas fórmulas del reparto del trabajo y aprender a vivir mejor con menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Serge Latouche propone como los pilares del decrecimiento o el modelo de las “8 R” los siguientes conceptos:&lt;br /&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;&lt;em&gt;Reevaluar&lt;/em&gt;: sustituir los valores globales, individualistas y consumistas por valores locales, de cooperación y humanistas.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;em&gt;Reconceptualizar&lt;/em&gt;: a una nueva visión del estilo de vida, calidad de vida, suficiencia y simplicidad voluntaria.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;em&gt;Reestructurar&lt;/em&gt;: adaptar el aparato de producción y las relaciones sociales en función de la nueva escala de valores, como por ejemplo, combinar ecoeficiencia y simplicidad voluntaria.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;em&gt;Relocalizar&lt;/em&gt;: llamamiento a la autosuficiencia local para satisfacer las necesidades prioritarias disminuyendo el consumo en transporte.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;em&gt;Redistribuir&lt;/em&gt;: el reparto de la riqueza, sobre todo en las relaciones entre el norte y el sur.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;em&gt;Reducir&lt;/em&gt;: con respecto al cambio del estilo de vida consumista al estilo de vida sencilla.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;&lt;em&gt;Reutilizar y reciclar&lt;/em&gt;: alargar el tiempo de vida de los productos para evitar el consumo y el despilfarro (recordemos el gran impacto que esto tiene sobre el ahorro termodinámico).&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;El decrecimiento no es una meta en sí mismo, sino un camino a seguir consistente en reducir los ritmos de consumo energético y material hasta un nivel acorde con la capacidad de regeneración del planeta, para posteriormente continuar con una etapa acrecentista que permita cubrir las necesidades básicas. En términos termodinámicos, esto equivale a disminuir el aumento de entropía del sistema para llegar a una situación de equilibrio termodinámico con la capacidad de regeneración de recursos de baja entropía por parte de la biosfera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie dice que esto sea sencillo… ni siquiera posible. Pero es imperativo intentarlo. Y es necesaria la implicación de todos los actores de la sociedad para construir un nuevo paradigma económico necesitado de nuevos y sólidos cimientos políticos, técnicos y filosóficos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hemos llegado a una situación de sobreconsumo y despilfarro que ni siquiera aporta lo único que al fin y al cabo importa, pasar por este mundo siendo lo más felices posible. Muy al contrario, asistimos a un aumento de las situaciones de insatisfacción, ansiedad, depresión y estrés en las sociedades más ricas. Y todo ello a costa de un mayor empobrecimiento de gran parte de la humanidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tarde o temprano es inevitable una situación de decrecimiento. El planeta se nos ha quedado pequeño, como nunca antes había ocurrido en la historia. Podemos elegir entre ser nosotros los gestores de esta nueva situación o dejar que sea la regulación ciega y salvaje del mercado y el colapso medioambiental el que condene a una buena parte de la población. Y en este sentido hay que señalar que somos cada uno de nosotros, como individuos hacia los que se dirige toda acción de producción y donde termina toda acción de consumo, los que con nuestra forma de estar en el mundo podemos iniciar el cambio. El activismo más revolucionario empieza por nosotros mismos, por cambiar nuestra forma de vida por una simplicidad voluntaria que rechace todo consumo innecesario para nuestro verdadero bienestar. Somos nosotros el verdadero motor de la maquinaria económica y en nuestra mano está el desacelerar para provocar el cambio. No podemos esperar de los políticos la iniciativa, ya que actúan con plazos electorales y financiados en gran medida por los agentes económicos, pero sí su conversión inevitable si el cambio se generaliza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdad es que me podría haber ahorrado todo este rollo diciendo simplemente que la fiesta toca a su fin, que ya no queda champán y se están acabando los canapés, que prácticamente ya sólo hay cacahuetes y cerveza calentorra en vaso de plástico, que el DJ no deja de repetir música machacona y las mismas frases vacías animando a un baile de autómatas borrachos, algunos de los cuales se van al baño a vomitar mientras los organizadores hacen caja y, lo más triste de todo, que nos vamos a quedar sin echar un polvo… que era a lo que realmente habíamos venido. Por no hablar de la resaca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, prefiero terminar este artículo con los últimos párrafos de la conocida carta que el jefe indio Seattle de la tribu&amp;nbsp;Dewamish envió en 1855 al presidente de los Estados Unidos, Franklin Pierce, en respuesta a la oferta de compra de sus tierras, actual Estado de Washington:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“… Esto lo sabemos: la tierra no pertenece al hombre, sino que el hombre pertenece a la tierra. El hombre no ha tejido la red de la vida: es sólo una hebra de ella. Todo lo que haga a la red se lo hará a sí mismo.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Lo que ocurre a la tierra ocurrirá a los hijos de la tierra. Lo sabemos. Todas las cosas están relacionadas como la sangre que une a una familia.”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“… Si contamináis vuestra cama, moriréis alguna noche sofocados por vuestros propios desperdicios. Pero aún en vuestra hora final os sentiréis iluminados por la idea de que Dios os trajo a estas tierras y os dio el dominio sobre ellas y sobre el hombre de piel roja con algún propósito especial. Tal destino es un misterio para nosotros porque no comprendemos lo que será cuando los búfalos hayan sido exterminados, cuando los caballos salvajes hayan sido domados, cuando los recónditos rincones de los bosques exhalen el olor a muchos hombres y cuando la vista hacia las verdes colinas esté cerrada por un enjambre de alambres parlantes.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿Dónde está el espeso bosque? Desapareció.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿Dónde está el águila? Desapareció.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Así termina la vida y comienza la supervivencia…”&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;a href="http://nosinmibici.files.wordpress.com/2010/12/entropia-economia-y-decrecimiento-luis-picazo-casariego.pdf"&gt;Descargar este artículo en pdf&lt;/a&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;g:plusone&gt;&lt;/g:plusone&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27036666-87410530009770584?l=www.decrecimiento.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.decrecimiento.info/feeds/87410530009770584/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27036666&amp;postID=87410530009770584&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/87410530009770584'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/87410530009770584'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.decrecimiento.info/2011/12/entropia-economia-y-decrecimiento.html' title='Entropía, economía y decrecimiento'/><author><name>Compartiendo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16608731102828619076</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_-D3Dq5p0xyM/SeNQIOy9ZyI/AAAAAAAAAvo/peX38aTrGZI/S220/tony.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-o06aJJ4cyoc/TuOv6D0pwSI/AAAAAAAACAc/C6UGAu8dnUE/s72-c/entrop%25C3%25ADa.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27036666.post-6473254133620856506</id><published>2011-12-07T21:53:00.001+01:00</published><updated>2011-12-07T21:58:43.363+01:00</updated><title type='text'>Decrecimiento, trabajo y renta básica</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-rUHV-j6MPGI/Tt_SCXhfrpI/AAAAAAAACAU/c4xLfnr0BDM/s1600/trabajo+renta+basica.jpeg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="213" src="http://1.bp.blogspot.com/-rUHV-j6MPGI/Tt_SCXhfrpI/AAAAAAAACAU/c4xLfnr0BDM/s320/trabajo+renta+basica.jpeg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;b&gt;Héctor Sanjuán, Florent Marcellesi y Borja Barragué&lt;/b&gt; - &lt;a href="http://www.degrowth.org/fileadmin/content/documents/Proceedings/Sanjuan.pdf"&gt;Decrecimiento, trabajo y renta básica&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La persistencia de una economía caracterizada por el crecimiento ilimitado y el hiperconsumo ha provocado la crisis ecológica y social de las sociedades industriales que se sustentan en la producción de riqueza material, el pleno empleo y el trabajo pagado principalmente bajo forma asalariada. Este productivismo, como sobre‐valorización de la acumulación, y la idea de que un incremento de los bienes materiales aumenta la felicidad, representa una concepción del ser humano peligrosa para su propia supervivencia. Como lo planteaba Hannah Arendt, la sociedad asalariada es básicamente una sociedad de consumo, que ha pasado de la producción para satisfacer las necesidades al consumo para dar trabajo a los asalariados y hacer funcionar las industrias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gracias a indicadores como la huella ecológica, resulta evidente que el fomento de políticas para relanzar el [hiper]consumo o dar más poder adquisitivo a las masas para que adquieran más bienes (y servicios) conlleva la superación de la capacidad de regeneración y de asimilación de los ecosistemas. Además impide un reparto social y ambiental justo de los recursos naturales dentro de una misma región y entre el Sur y el Norte . En resumen, como expresa Harms, en la actualidad «no trabajamos para producir (productos y servicios socialmente necesarios) sino producimos (productos y servicios que en realidad no necesitamos y que cuya comercialización nos cuesta cada vez más) para trabajar» (Harms, 2009a). Esta característica de la sociedad industrial del trabajo asalariado queda ejemplificada en forma de un triángulo virtuoso de «producción‐empleo‐consumo» que tenemos que cuestionar de raíz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(...)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Avanzar hacia formas de trabajo que contengan la finalidad en sí mismas significa buscar mecanismos para recuperar el tiempo de vida, es decir, para suprimir en la medida de lo posible «la necesidad que tenemos de comprar nuestro derecho a la vida (prácticamente sinónimo del derecho al salario), alienando nuestro tiempo, nuestra vida» (Gorz, 1980:87).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esta afirmación se desprende un cambio de orientación radical en las demandas tradicionales de los trabajadores. No se trata ya de apropiarse del trabajo ni de asegurar que todo el mundo pueda trabajar tanto como necesita para financiar su «derecho a la vida», sino de liberarse del trabajo-empleo, en tanto actúa cómo lastre para el desarrollo completo de la dimensión humana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, Gorz, retomando a O. Negt, da justa cuenta de que «la liberación en el trabajo presupone una experiencia práctica de la autonomía, pero ésta es objetiva y subjetivamente denegada a los trabajadores por un trabajo que mutila y deforma sus facultades práctico sensoriales» (Gorz, 1991:110). Con esto afirman que el trabajo no solo nos ha quitado el tiempo para vivir, sino la propia facultad de hacerlo más allá de sí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Extraído del texto: &lt;a href="http://www.degrowth.org/fileadmin/content/documents/Proceedings/Sanjuan.pdf"&gt;Decrecimiento, trabajo y renta básica, escrito por Héctor Sanjuán, Florent Marcellesi y Borja Barragué&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;g:plusone&gt;&lt;/g:plusone&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27036666-6473254133620856506?l=www.decrecimiento.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.decrecimiento.info/feeds/6473254133620856506/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27036666&amp;postID=6473254133620856506&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/6473254133620856506'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/6473254133620856506'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.decrecimiento.info/2011/12/decrecimiento-trabajo-y-renta-basica.html' title='Decrecimiento, trabajo y renta básica'/><author><name>Compartiendo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16608731102828619076</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_-D3Dq5p0xyM/SeNQIOy9ZyI/AAAAAAAAAvo/peX38aTrGZI/S220/tony.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-rUHV-j6MPGI/Tt_SCXhfrpI/AAAAAAAACAU/c4xLfnr0BDM/s72-c/trabajo+renta+basica.jpeg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27036666.post-2670184508032043730</id><published>2011-12-05T17:18:00.001+01:00</published><updated>2011-12-06T13:24:11.186+01:00</updated><title type='text'>Mecanismos para un decrecimiento posible</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-UKi8jWjidqo/TtzvxgJVfwI/AAAAAAAACAM/-1MsJ6j9ITM/s1600/practico.jpeg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://4.bp.blogspot.com/-UKi8jWjidqo/TtzvxgJVfwI/AAAAAAAACAM/-1MsJ6j9ITM/s1600/practico.jpeg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;strong&gt;David Peña y Carlos Corominas, miembros de Periodistas en Acción. Revista El Ecologista nº 65&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Tres ejemplos prácticos de decrecimiento.&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;En ocasiones, el decrecimiento es observado como un marco teórico alejado de la realidad cotidiana y con poca aplicación práctica. Sin embargo, son muchas las personas que a título individual o colectivo han optado por caminos diferentes a los trazados tradicionalmente por la sociedad de consumo; promueven con sus actos otras formas de relacionarse con el entorno para conseguir un menor impacto en el mismo y un mayor grado de satisfacción personal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como teoría, el decrecimiento se sustenta en unas bases definidas. No obstante, sus manifestaciones prácticas y concretas son muy variadas. Personas muy diferentes y con inquietudes diversas han decidido cambiar su forma de actuar en beneficio propio y del planeta. Debido a la situación de colapso actual en la que vivimos, han aplicado medidas decrecentistas por una cuestión de sentido común. Lo que demuestra que no es necesario tener un conocimiento profundo de las teorías del decrecimiento para llegar a la misma conclusión a través de la práctica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dado que el decrecimiento es una teoría integradora de carácter general, las realidades en las que se pueden aplicar procesos decrecentistas son muy diversas. En este sentido, se pueden observar experiencias en ámbitos muy alejados entre sí, como la actividad empresarial, el activismo o la búsqueda de un cambio personal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Una alternativa de producción&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;La producción de alimentos no está reñida con el respeto al medioambiente. Un ejemplo es El Cantero de Letur, una quesería ecológica de Albacete que basa su proceso de producción en criterios de sostenibilidad y no agresión a la naturaleza. Antonio Lucena, trabajador en la finca, tiene claras sus intenciones: “lo hacemos por ahorro de energía y ecologismo”. Todos los procesos de la finca se sustentan bajo parámetros de ahorro energético y reciclaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde hace cinco años han ido introduciendo placas solares para obtener energía fotovoltaica y térmica para los procesos de producción. Lucena destaca el ahorro que supone la energía solar térmica a la hora de calentar el agua para esterilizar las herramientas. “En una quesería ecológica parece coherente instalar este tipo de mecanismos” señala. De esta manera, al tiempo que reducen las emisiones de CO2, ahorran en la factura de la luz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra de las líneas de actuación en esta finca pasa por el reciclaje de agua y de residuos. A través de una balsa de lluvia recogen toda el agua que necesitan para la limpieza de materiales. Una vez utilizada, la mezclan con restos de estiércol para regar los pastos. “Hacer queso y hacer yogur representa obtener mucho suero que puede provocar la eutrofización de la zona” señala Lucena y añade: “lo hemos reciclado para darlo como alimento al ganado y no tirarlo libremente como se hacía en un principio”. Así mismo, el estiércol sobrante lo utilizan para abonar los campos o regalarlo y evitar así procesos de eutrofización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antonio Lucena no duda acerca del escenario ideal para la agricultura y la ganadería: “se debe ir hacia esto necesariamente: reducimos el consumo de agroquímicos y el impacto sobre el medioambiente”. Para Lucena, otras granjas deben tener cuidado con los residuos que producen y encaminarse a modos de producción que respeten el entorno. Así mismo, destaca la importancia de una producción y un consumo local que permitan reducir la huella ecológica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Movimiento de transición: hacia un decrecimiento colectivo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El movimiento de transición constituye una corriente que va calando cada vez más en personas que entienden que es necesaria otra forma de relacionarse en comunidad. Aunque con principios y objetivos similares, las formas que adoptan estos grupos son muy variadas, dadas las diferentes realidades en las que se mueven. Una de estas iniciativas de transición, se está llevando a cabo desde hace más de un año en Vilanova i la Geltrú, Transición VNG, y bebe de las experiencias de otros lugares como Totnes (Gran Bretaña).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Tras un primer encuentro, empezamos a barruntar si podíamos hacer algún trabajo práctico de transición hacia nuevos modelos de sociedad, de comunidad o de barrio dentro de nuestra ciudad” señala Alfons Pérez, miembro de Transición VNG. En este sentido, es muy importante el trabajo de psicología del cambio personal para adaptar la mirada hacia nuevas posibilidades y permitir así el cambio colectivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El aprendizaje de lo ya realizado en Gran Bretaña es muy importante para fijar caminos, aunque con las adaptaciones necesarias a cada realidad concreta. De esta manera, el grupo Transición VNG ha omitido una parte del proceso que consiste en un periodo de reflexión de un año de duración para adaptar la transición al pueblo. “Nosotros teníamos una cierta impaciencia por hacer cosas prácticas y empezamos a montar grupos de trabajo” afirma Alfons. Como primer paso se formó un grupo impulsor, que se centra en una labor de reflexión y coordinación para el resto de grupos. Otro grupo es el de rumiadores y rumiadoras, que analizan iniciativas de otros lugares y su adaptación a la realidad de Vilanova i la Geltrú.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El grupo de Transición VNG entiende que una labor fundamental es la de servir de red para que diferentes experiencias se puedan poner en común y complementarse. Por ello, tratan de acercar a personas que se puedan unir para compatibilizar esfuerzos, como por ejemplo presentar a agricultores ecológicos a personas de las cooperativas de consumo. “Una persona tiene un huerto que no está utilizando y otra persona quiere trabajarlo ¿por qué no unirlos?” se pregunta Alfons y añade: “aunque parezca mentira, en una ciudad de 50.000 habitantes la gente no se relaciona: es importante que la gente se conozca y se vincule en proyectos comunes”. Uno de los trabajos prácticos que ya se está desarrollando consiste en el uso compartido de un huerto de 1.000 m² para su mantenimiento y explotación según los parámetros de la permacultura y con el compromiso de compartir gastos, experiencias y habilidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque el movimiento de transición está en una fase inicial en España, puede llegar a tener un impacto real debido al interés de las personas en crear nuevas formas de relacionarse en comunidad y con el entorno. “Si las iniciativas en transición consiguen ofrecer experiencias prácticas para la gente, pueden crear masa crítica; sin embargo, existe el peligro de que se quede en un marco teórico que no consiga implicar a nadie” afirma Alfons y continúa: “este movimiento se perfila como una experiencia práctica dentro del decrecimiento”. La implicación personal y la cooperación entre los miembros son fundamentales para lograr el éxito de estas iniciativas. De forma que el movimiento de transición se consolide como una alternativa real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Vivir el cambio &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Antonio Conejos y Marisol Vázquez eran dos economistas; ella trabajaba de directora en una sucursal de una entidad financiera y él era operador de un broker de mercados monetarios. “Había algo que no encajaba: encontraba un ambiente hostil, muy agresivo y a veces humillante por parte de los jefes pero también de algunos compañeros” cuenta Antonio y añade: “la situación para mí era cada vez más límite y tenía claro que esto tenía poco que ver conmigo”. El acontecimiento que desencadenó el cambio fue el nacimiento de su primer hijo, ya que le hizo plantearse las cosas desde otra perspectiva. Pidió una excedencia paternal, lo que le supuso el descontento de sus jefes que llegaron a amenazarle con despedirle. En ese momento decidió que no quería seguir trabajando en esa empresa: “era una contradicción con lo que estaba pasando en mi vida”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras acordar el despido, Antonio se decanta por la idea de trabajar con las manos. Así comenzó su andadura como carpintero, aprendió el oficio y sus amigos le empezaron a ofrecer encargos. “En un momento determinado empecé a buscar un toque diferente, de respeto por la naturaleza y a aplicar tratamientos ecológicos a la madera” señala Antonio. Fue el nacimiento de su segundo hijo lo que hizo que Antonio y Marisol empezaran a contemplar otros aspectos menos visibles de la realidad. Actualmente, Antonio ha derivado su actividad profesional hacia las terapias energéticas y la sanación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paralelamente, Marisol dejó su trabajo como directora de una sucursal bancaria para recuperar su vocación perdida en el ámbito de la psicología y dedicarse por entero a la psicoterapia. “En casa nos hemos apoyado mutuamente, no podíamos vendernos a una idea económica: ir a un sitio sólo por dinero a costa de tu salud no tiene sentido” señala Antonio sobre su relación. En un principio, algunas de las personas cercanas mostraron su discordancia aunque la mayoría les han apoyado y comprendido. En este sentido, el cambio de mentalidad también vino acompañado por un cambio de lugar de residencia: “nos mudamos de Alcobendas a Villanueva del Pardillo y más adelante a Zarzalejo”. Es en este último pueblo de la sierra donde han encontrado un hogar para desarrollar su proyecto de vida. Y allí han encontrado vecinos que comparten visiones similares, lo que permite que se haya creado una red de apoyo mutuo de manera natural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante, Antonio valora su etapa como broker ya que le permitió “darse cuenta de sus debilidades y en la que se despertaban los miedos de no poder afrontar la realidad como él quería”. Antonio ha comprendido que el hecho de que su empresa fuera tan agresiva ha sido lo que le ha impulsado a llevar a cabo este cambio. “Si te centras en lo que realmente sientes, conectas con tu corazón, la vida se te abre, te lo muestra, te lo ofrece y es realmente satisfactorio”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Transformar desde la acción&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Mediante los actos individuales y colectivos las personas definen lo que son y lo que quieren llegar a ser. A través de la experiencia práctica, se puede observar que el decrecimiento tiene una aplicación más concreta de la que en ocasiones se cree. Por eso, el nexo entre la teoría y la práctica es lo que hace que esta corriente posea la suficiente fuerza como para conseguir transformaciones reales. Es en el carácter integrador del decrecimiento donde experiencias que parecen aisladas cobran una nueva dimensión. Se interrelacionan para crear una base común desde la que inventar nuevos horizontes de convivencia en armonía con el planeta.&lt;/div&gt;&lt;g:plusone&gt;&lt;/g:plusone&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27036666-2670184508032043730?l=www.decrecimiento.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.decrecimiento.info/feeds/2670184508032043730/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27036666&amp;postID=2670184508032043730&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/2670184508032043730'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/2670184508032043730'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.decrecimiento.info/2011/12/mecanismos-para-un-decrecimiento.html' title='Mecanismos para un decrecimiento posible'/><author><name>Compartiendo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16608731102828619076</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_-D3Dq5p0xyM/SeNQIOy9ZyI/AAAAAAAAAvo/peX38aTrGZI/S220/tony.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-UKi8jWjidqo/TtzvxgJVfwI/AAAAAAAACAM/-1MsJ6j9ITM/s72-c/practico.jpeg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27036666.post-8081915383472140904</id><published>2011-12-03T15:42:00.001+01:00</published><updated>2011-12-04T10:56:13.378+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Julio García Camarero'/><title type='text'>Prosigue la discrepante polémica sobre el decrecimiento</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-0ZuZzWePWNg/TtqNaNFKkQI/AAAAAAAACAE/LuKcl1qxJ7U/s1600/polemica.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="240" src="http://4.bp.blogspot.com/-0ZuZzWePWNg/TtqNaNFKkQI/AAAAAAAACAE/LuKcl1qxJ7U/s320/polemica.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;PROSIGUE LA DISCREPANTE POLÉMICA SOBRE EL DECRECIMIENTO QUE PROVOQUÉ YA HACE UN MES &amp;nbsp; &amp;nbsp;JULIO GARCÍA CAMARERO (3 dic-2011)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy satisfecho y contento de haber suscitado el día 1-noviembre-2011 un debate plural sobre el decrecimiento. Y digo plural porque en este debate hemos participado ocho polémicos. Los cito por &amp;nbsp;por orden cronológica de aparición: 1. Juan Torres López, 2. Félix Rodrigo Mora (no crítico con el anterior), 3. El blog de Onibl, (no crítico con los anteriores) 4. Julio García Camarero (critico con los 3 anteriores [“tetradialogo”], comienza la polémica) 5. Toño Hernández (“bidialogo”), &amp;nbsp;6. Juan Torres López (“bidialogo”), 7. Pedro Pérez Prieto / 8. Manolo Taslens (“tridialogo”).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es causa de satisfacción el que la polémica sea plural, aunque todos los “criticados” (y pese a que &amp;nbsp;hay sido yo el inicial provocador”) hayan optado por ignorarme en sus artículos de contestación. No importa, lo importante es que se haya creado un debate vivo sobre el decrecimiento. Pero Juan Torres y casi todos los demás parece que quieren reconducir la polémica hacia un debate dualista (a lo debate bipartidista). Y es cierto que desde el principio en estos tres artículos de polémica que llevo escritos en lo que va de mes, en todos he tenido la deferencia de citar a todos y cada uno de los debatientes. Personalmente pienso que sólo el pluralismo es democrático. Y creo que un verdadero debate sobre el decrecimiento no debe de ser bipartidista. Pues la pluralidad de contrastes enriquece la polémica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, no debemos de ver enemigos por todas partes, aunque por alguna sí que los haya.&lt;br /&gt;No podemos considerar enemigo a todo el que se acerque al pensamiento decrecentista y lo critique en algún aspecto. No se puede pedir a todo el que se haya acercado recientemente a este pensamiento, no tenga alguna laguna o mal configuración de algunos de los aspectos de la idea de decrecimiento. Tampoco, como muy bien dice Torres, debemos considerar al decrecimiento como una religión intocable y estática.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque, como nos indica Pedro Pérez Prieto[1] citando al famoso torero “El Gallo”, éste sentenciara adecuadamente: Lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible. Y es que, como muy bien dice Pérez Prieto: se reconozca o no, el modelo actual [de crecimiento económico] está agotado. Punto final. Y aún se puede añadir: no puede ser, y además es imposible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo mismo, por ejemplo, cuando me acerqué por primera vez a la idea de decrecimiento, para mi esta idea se presentaba (como no podía ser de otra forma) llena de lagunas y de desenfoques. Y solo a base de leer mucho y de reflexionar mucho sobre el tema, he ido rellenando y reconfigurando (aunque aún solo en parte) este complejo concepto del decrecimiento; que, desde luego, nada tiene que ver con el concepto del que nos habla Juan Torres: &amp;nbsp; “el problema del concepto de decrecimiento es que, al utilizar también el PIB como magnitud de referencia, se está asumiendo también esa ficción, aunque los decrecentistas no quieran reconocerlo”, o “Quienes defienden el decrecimiento pueden decir que están pensando en otra cosa, pero es innegable que cuando utilizan ese término están hablando de disminuir los indicadores que miden la dimensión cuantitativa y monetaria de la actividad económica y más concretamente el PIB”. Ello supone una simplificación del concepto de decrecimiento, simplificación &amp;nbsp;que sólo puede navegar en una laguna del conocimiento sobre el decrecimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso creo que el ejercicio de la polémica y debate decrecentista (sin que llegue a convertirse en &amp;nbsp;combate) nos servirá de ayuda para ir construyendo y configurando la idea del decrecimiento.&lt;br /&gt;Y ahora paso a comentar lo (en mi opinión) acertado y des acertado del último artículo de Juan Torres en el que responde a la crítica de Toño Hernández y que se titula, Acuerdos y des acuerdos sobre el crecimiento y el decrecimiento (aparecido el 12-nov.-2011).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero comentaré los párrafos con acierto (según mi opinión) de Juan Torres:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Es del todo acertada su frase: lo que mi importa es acercar posiciones y tratar de superar las diferencias que se puedan estar dando en el ámbito de las interpretaciones. [Interpretaciones del decrecimiento parece que se refiere]. Desde luego me parece correcto que lo de esta polémica (la cual me gustaría que continuara viva mucho tiempo) no se plantee como un foro de acusaciones y de búsqueda de culpables, condenables e irreconciliables. Todo lo contrario, como dice Torres, se debe de tratar de superar las diferencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Torres nos dice que: “el término decrecimiento es desmovilizador”. Pero luego se retracta de lo dicho, pidiendo amablemente escusas por ello, y dice que: le parece injusto afirmar que la utilización del término es des movilizador. “Chapeau” a quien tiene la inteligencia y la valentía de desdecirse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y personalmente estoy de acuerdo en que, en un principio, hablarle a un parado o a un precario de decrecimiento pueda parecer un completo contrasentido. Pero si este término y concepto se explica también y de forma tan amena como lo explica Carlos Taibo, el resultado es conseguir arrastrar a las masas (como conseguía arrastrar a los ratones el famoso flautista). Es una realidad que a mí me ha pasado en la asamblea del 15-M; en la que, en una alocución a micrófono abierto, al mencionar al palabra decrecimiento un conjunto de jóvenes con aspecto de parados y precarios sólo querían oír hablar del decrecimiento. También he podido contemplar, complacido, como Carlos Taibo hacia rebosar inmensas aulas de la universidad al hablar del decrecimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Es muy acertado lo que dice Torres cuando afirma que: “el decrecimiento necesita un adjetivo” […] “creo sinceramente que conduce a la confusión”. Yo caí en esta reflexión hace ya algún año, y por eso puse en el título de mi segundo libro el calificativo de feliz a la palabra de crecimiento[2] (el título completo es “El decrecimiento feliz y el desarrollo humano”).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. También es de lo más acertada la frase de torres: “lamento que esto no se me entienda y se me ataque como una especie de infiel que pusiera en cuestión el núcleo central de creencias sagradas”. Desde luego el pensamiento decrecentista no debe tener ideas sagradas intocables, estáticas y sectarias. Todo lo contrario, debe de estar conformándose continuamente en el devenir histórico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. “También sé que hay diversas corrientes y que el decrecimiento no es un cuerpo cerrado”.&lt;br /&gt;Correctísimo, pero no sólo eso, si no que se encuentra en ebullición y en continua configuración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6. Es correcto lo que dice de “si se distribuyese con más justicia, será suficiente con producir menos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7. Me congratula que Torres realice una citación de Carlos Marx: "La alternativa no puede ser simplemente disminuir cuantitativamente la actividad económica sino distribuir con justicia y para ello reorientar la actividad económica hacia la satisfacción que tiene que ver con la vida humana en el oikos, liberándola de la esclavitud que le impone el mercado al universalizar el intercambio mercantil y el uso del dinero (la “puta universal”)”. En efecto, creo que es necesario que se considere a Marx como uno de los precursores del pensamiento decrecentista. Pero ojo, Marx nos habla sólo de crecer en satisfacción de vida humana, y se muestra enemigo de “la esclavitud que supone el mercado al universalizar el intercambio mercantil y el uso del dinero (la “puta universal”). Es decir se muestra opuesto de que prevalezca el crecimiento del PIB (la puta universal, insisto).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;8. Es un acierto que Juan Torres diga que: “hay que cambiar de modo de producir, de consumir y de pensar y en muchas ocasiones -concretamente al abordar el tema de la crisis actual- he afirmado que para salir de los problemas sociales, económicos, ambientales... en los que estamos, es preciso salirse del sistema porque no tienen solución dentro de él. Por tanto, sencillamente no es verdad que yo defienda, como dice Toño Hernández, "“hacer crecer la tarta” para que haya más que repartir". Me alegro un montón constatar que Juan Torres declare que es necesario salirse del sistema capitalista, (aunque en esto en ocasiones se contradice) pues de los diferentes artículos suyos que he leído saqué la impresión de que se trataba de un Keynesiano reformista, aunque también es cierto que mucho hemos evolucionado desde esas posiciones totalmente insuficientes, por ser sólo coyunturales en una crisis sistémica como ésta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;9. Torres dice que ha escrito un libro: “He dedicado un libro: "Desigualdad y crisis económica", a analizar y criticar el Estado de Bienestar y a poner de relieve que, como una expresión que es del sistema capitalista, conllevaba en su interior las contradicciones que darían lugar a mayor explotación del trabajo, a mayor destrucción del planeta y a peores condiciones de vida. Me parece que este libro debe de ser interesante, lo leeré con el mayor interés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero también voy a pasar a comentar los desaciertos Juan en su artículo, que creo que tenerlos los tiene:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. “Han sido diversos los decrecentistas, que aquí no voy a citar para no alargar este texto, los que han vinculado expresamente el decrecimiento a una caída del PIB y tampoco yo tengo culpa de ello”. Y leyéndolo me parece que Juan Torres quiere echar la culpa al gato (de “algunas corrientes decrecentistas) de sus lagunas o desconfiguraciones con respecto al concepto del crecimiento. Creo que aún tiene la fijación (que yo también tenía) de que lo importante y progresista es crecer para la satisfacción de los insatisfechos a base de aumentar el PIB. Equivocación que es similar a la que sufrió Fidel Castro cuando aún tenía la obsesión de aumentar aceleradamente y monopolísticamente la zafra del azúcar. El también salvó esa laguna; y desde ya hace algún tiempo en Cuba se están eliminando plantaciones de caña, que producía divisas para el PIB, y sustituyéndolas por policultivos ecológicos, que produce alimentos biodiversos y saludables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero hoy pienso que no hay que confundir el progreso con el crecimiento y el aumento de los productos materiales. El verdadero progreso debe de encontrarse en el desarrollo humano. Y Juan no debe preocuparse por ello, yo ya he dicho que al principio de acercarme a la idea de decrecimiento también tenía desconfiguraciones. No hay que avergonzarse por ello,solo rectificar el enfoque, y todo arreglado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Es desacertado que Juan diga que: implicar que unas actividades crezcan y otras no, pues sería imposible centrar la estrategia solo en el decrecimiento de todo tipo de actividad de producción o consumo. Pues pienso que no, que &amp;nbsp;sí que &amp;nbsp;hay que decrecer en todo tipo de actividad. Y hacerlo hasta que &amp;nbsp;deje de caer en tener un carácter consumista-productivista (innecesario). La tarea (y es una difícil tarea) estará en determinar en donde se encuentra el límite entre consumo-producción sanos y el consumismo-productivismo depredadores de la materia y del espíritu. Todo necesita un cierto mesuramiento y equilibrio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Y continua Juan: “No estoy seguro, que tuviera que decrecer el consumo de la energía solar”. &amp;nbsp;Yo hasta hace no mucho pensaba lo mismo: ¡benditas energías alternativas! Hasta que un día reflexionando concluí que sí que eran benditas por ser limpias, pero sólo hasta un límite, porque un crecimiento ilimitado de energía solar (aunque esta sea ilimitada) tampoco es defendible, pues ocasionaría una esquilmación acelerada de materia, que esta sí que es ilimitada. Sería una especie de “efecto rebote”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Es desacertado considerar que no es admisible el decrecimiento demográfico y que Torres diga:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;“No entraré ahora en las implicaciones de tesis más fatalistas del decrecimiento que estiman que lo que sobran son personas y que también la población debe decrecer”. Pues afirmar esto es caer en un prejuicio debido principalmente a la fuerte presión antimalthusiana generada hacia los años 60 del siglo XX debida principalmente a los impulsores de la “revolución verde” que nos prometieron que a base de insumos agrícolas derivados del petróleo se iba a conseguir que los alimentos también crecieran en forma de sucesión geométrica, como, lo hace el decrecimiento demográfico. Pero, precisamente, desde la revolución verde se está dando el caso de que en el planeta mueren 5 veces más personas por hambruna, que antes de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego, también están los prejuicios católicos de que debemos tener todos los hijos que Dios nos dé. Y también hay otros prejuicios que menciono en el capítulo 7º de mi segundo libro decrecentista[2]. Además no olvidemos que, en sólo los últimos 50 años la población mundial se ha duplicado (ha pasado de 3.500 millones &amp;nbsp;a 7.000 millones de habitantes) ni tampoco:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Que ya hemos llegado a los 7 mil millones de habitantes.&lt;br /&gt;-Que ya hemos sobrepasado el pico del petróleo. Que prolifera guerras del petróleo por todas partes.&lt;br /&gt;-Que hemos destruido en los últimos 30 años el 30% de los bosques del planeta.&lt;br /&gt;-Que estamos al borde de agotar las reservas pesqueras.&lt;br /&gt;-Que el cambio climático apocalíptico ya está llamando a la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. El que Torres haya afirmado que es prioritario crecer en repetidos artículos e incluso en este artículo que ahora comentamos, es algo que tiene que admitir y asumir como una laguna con respecto a la percepción del decrecimiento. Laguna que es perfectamente superable y rellenable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como se ve, el balance de sus aciertos (rellenos) frente a las lagunas es positivo. Luego pienso que (como me pasó a mí) su propia reflexión le haga rellenar y configurar esas lagunas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahora, paso a comentar, brevemente, el mencionado artículo, “crecer o decrecer” de Pedro Pérez Prieto/ Manuel Talens (Taxacla). Ya comenté al principio de este texto un par de ideas muy positivas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto a la referencia a una opinión del torero “El Gallo”; y en cuanto a aquello de que el mundo está agotado. Pero a estas aportaciones de Pérez, hay que añadir algunas otras también muy positivas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. La crítica a la prima de riesgo y a que Alemania se auto-considere, desde el punto de vista económico, algo así como la “barra de platino iridiado de Paris”, “medida inalterable de todas las economías”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Resulta importante que Pérez Prieto recuerde en sus artículos conceptos fundamentales del decrecimiento como puedan ser los de: capacidad de carga del planeta, el declive productivo, la tasa de retorno energético, &amp;nbsp;la energía neta disponible, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Que anuncie que la cuestión no es elegir entre la verdad incomoda del decrecimiento y la mentira reconfortante del crecimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Está muy bien descrito el gran peligro que entraña el considerar como solución energética suplir los 509 exajulios de energía mundial que gastamos actualmente a base de la implantación de centrales &amp;nbsp;nucleares, pues ello supondría tener que construir 14.000 centrales nucleares de un Giga vatio, existiendo reservas mundiales de uranio solo para la centésima parte de este número de centrales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. Es muy instructivo la declaración de Pérez en cuanto a lo que dice de que el plantearnos continuar limitadamente con un modesto crecimiento económico de un 3% (aparentemente inofensivo), nos llevaría inexorablemente en menos de un siglo a necesitar en España por ejemplo: la fabricación de 50 millones de vehículos en lugar de la fabricación de los 3 millones actuales, o bien a recibir anualmente a 800 millones de turistas en lugar de los 50 millones actuales, o bien que tengamos que abrir 16 veces más sucursales bancarias, que las actuales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que el artículo de Pérez Prieto tiene un balance muy objetivamente positivo y un efectivo carácter didáctico. Pero adolece solo de una cosa:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cae en ser un poco mecanicista, pues olvida que no solo de energía vive el hombre; aunque es cierto que ella es indispensable, pero no suficiente apara un desarrollo humano que debe de impregnar a todo decrecimiento feliz. El ser humano también necesita indispensablemente de los “bienes relacionales” que es un elemento del decrecimiento de los más básicos, pero que, por desgracia, resulta olvidado por muchos decrecentistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cualquier caso debo de expresar mis felicitaciones a P.P.P. por su esplendido artículo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y para terminar quiero indicar que quienes deseen acceder a la polémica pueden hacerlo en estos enlaces:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.decrecimiento.info/2011/11/crecer-o-decrecer-that-is-cuestion.html"&gt;23 de noviembre de 2011 Pedro Pérez Prieto, crecer-o-decrecer-that-is-cuestion.- Tlaxcala &amp;nbsp;Presentación del editor (Manuel Talens, critica a Torres y a Toño)&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.decrecimiento.info/2011/11/mas-acuerdos-que-desacuerdos-en-torno.html"&gt;17 de noviembre de 2011 Toño Hernández - mas-acuerdos-que-desacuerdos-en-torno al decrecimiento (critica a torres)&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&amp;nbsp;&lt;a href="http://www.decrecimiento.info/2011/11/el-decrecimiento-debe-tender-al.html"&gt;13 de noviembre de 2011 Julio García Camarero El 'decrecimiento' debe tender al 'mesuramiento' (critica a torres)&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.decrecimiento.info/2011/11/acuerdos-y-desacuerdos-sobre.html"&gt;12 de noviembre de 2011 &amp;nbsp;Juan Torres López Acuerdos y desacuerdos sobre crecimiento y decrecimientocrítica (critica Toño)&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.decrecimiento.info/2011/11/sobre-algunas-criticas-incorrectas-la.html"&gt;8 de noviembre de 2011 Toño Hernández Sobre algunas críticas incorrectas a la idea del decrecimiento&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.decrecimiento.info/2011/11/sobre-opiniones-y-reflexiones-sobre-el.html"&gt;1 de noviembre de 2011 Julio García Camarero Sobre opiniones y reflexiones sobre el decrecimiento&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.decrecimiento.info/2011/10/reflexiones-personales-sobre-el.html"&gt;29 de octubre de 2011 &amp;nbsp;El blog de Onibl &amp;nbsp;Reflexiones personales sobre el decrecimiento&amp;nbsp;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.decrecimiento.info/2011/10/controversia-con-serge-latouche.html"&gt;27 de octubre de 2011 &amp;nbsp;Félix Rodrigo Mora Controversia con Serge Latouche: ¿Revolución integral o decrecimiento?&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.decrecimiento.info/2011/10/sobre-el-concepto-de-decrecimiento.html"&gt;25 de octubre de 2011 &amp;nbsp; Juan Torres López -Sobre el concepto de decrecimiento&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;_______________________&lt;br /&gt;[1] Pedro Pérez Prieto, crecer-o-decrecer-that-is-cuestion.- Tlaxcala &amp;nbsp;Presentación del editor Manuel Talens (critica a Torres y a Toño) &amp;nbsp;23 de noviembre de 2011&lt;br /&gt;[2] Julio García Camarero El decrecimiento feliz y el decrecimiento humano, La Catarata, 2010&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;g:plusone&gt;&lt;/g:plusone&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/27036666-8081915383472140904?l=www.decrecimiento.info' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://www.decrecimiento.info/feeds/8081915383472140904/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=27036666&amp;postID=8081915383472140904&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/8081915383472140904'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/27036666/posts/default/8081915383472140904'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://www.decrecimiento.info/2011/12/prosigue-la-discrepante-polemica-sobre.html' title='Prosigue la discrepante polémica sobre el decrecimiento'/><author><name>Compartiendo</name><uri>http://www.blogger.com/profile/16608731102828619076</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_-D3Dq5p0xyM/SeNQIOy9ZyI/AAAAAAAAAvo/peX38aTrGZI/S220/tony.png'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-0ZuZzWePWNg/TtqNaNFKkQI/AAAAAAAACAE/LuKcl1qxJ7U/s72-c/polemica.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-27036666.post-8403614937295949190</id><published>2011-12-01T17:00:00.001+01:00</published><updated>2011-12-11T22:29:29.406+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Amaia Pérez Orozco'/><title type='text'>Hilos de reflexión sobre ¿la crisis? y la sostenibilidad de la vida</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;b&gt;Amaia Pérez Orozco&lt;/b&gt; - &lt;a href="http://www.rebelion.org/"&gt;Rebelión&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-271UWQ6j2mk/TtelavpqD0I/AAAAAAAAB_8/T5mOb3y9i4g/s1600/sostenibilidad+vida.jpg" imageanchor="1" style="clear: right; float: right; margin-bottom: 1em; margin-left: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/-271UWQ6j2mk/TtelavpqD0I/AAAAAAAAB_8/T5mOb3y9i4g/s1600/sostenibilidad+vida.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Este texto es no es más que un intento de recoger por escrito reflexiones varias surgidas al calor de múltiples debates en diversos contextos y forma parte de un trabajo más amplio en preparación. Surge en este momento de ilusión del 15-M (esto es esperanza, y no la presidenta), pero se engarza con historias que venían de mucho antes. No es un texto acabado, redondo, con principio y fin. Es poco más que un borrador que recoge debates que hemos ido teniendo y lanza ideas para debates futuros. Es un texto que se lanza para el diálogo, para sentarse en una plaza y debatir, por eso no va maqueado ni pulcramente planchado; o sea: perdonad los posibles gazapos, los puntos suspensivos, y los argumentos a medio cocinar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. &lt;b&gt;La crisis, ¿qué crisis?&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;El estallido financiero se ha adueñado de la concepción única y absoluta de “LA CRISIS”. Desde perspectivas críticas, llevábamos años denunciando que el proceso de valorización de capital se lograba mediante la puesta a disposición de dicho proceso del conjunto de la vida (humana y no humana). Es decir, convirtiendo la vida y sus necesidades en un medio para el fin de acumulación de capital; en el mejor de los casos, en el peor, la vida constituía un estorbo y lo más rentable era destruirla. A esto lo habíamos denominado conflicto capital-vida. Con esta expresión nos referíamos al tipo de vida que construye el capitalismo (qué formas de vida y qué dimensiones de la vida resultan rentables, productivas –por la doble vía de la producción o del consumo-), y a las dimensiones de la vida que no son rentables, que sobran, o a las vidas enteras que no eran rentables, que sobraban. En el proceso de financiarización de la economía, este conflicto se había agudizado, al producirse una parte creciente del proceso de valorización con una desconexión tremenda de los procesos vitales mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese sentido, decíamos que el proceso de valorización se había dado a costa de la explotación del planeta (de la vida no humana). Y también a costa de poner la vida humana al servicio del proceso de acumulación, tanto en el Sur global como en el Norte global (si bien esta explotación tenía características e intensidades muy diversas). Esto había conllevado serios ataques a los procesos vitales, que veníamos luchando que se reconocieran como crisis profundas, sistémicas y acumuladas. Así, hablábamos respectivamente de una crisis ecológica (global); una crisis de reproducción social que afectaba al conjunto de expectativas de reproducción material y emocional de las personas en el Sur global; y una crisis de los cuidados, que afectaba a una dimensión concreta de las expectativas materiales y emocionales de reproducción (los cuidados) en el Norte global. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luchábamos porque estos procesos vitales truncos se reconocieran como crisis… y nos estaba costando. Estábamos visibilizando las deficiencias estructurales de un sistema depredador (que no solo era capitalista, sino también heteropatriarcal, antropocéntrico e imperialista). Hablábamos de crisis de civilización porque atravesaba el conjunto de las estructuras (políticas, sociales, económicas, culturales, nacionales, etc.), pero también de las construcciones éticas y epistemológicas más básicas (la propia comprensión de “la vida”).&lt;br /&gt;Llega entonces el estallido financiero y automáticamente y sin cuestionamiento alguno, le otorgamos el nombre de crisis. Realmente, lo que se produce es un quiebre en el proceso de acumulación, de valorización de capital, primeramente en los circuitos financieros. No es, de primeras, un quiebre directo de los procesos vitales. En ese sentido no es una crisis (no está –o no tan agudamente- en crisis el proceso vital, que es el que nos importa si ponemos la sostenibilidad de la vida en el centro). Son posteriormente el tipo de políticas que se ponen en marcha para recuperar el proceso de valorización (las llamadas políticas anticrisis, que son más bien políticas de recuperación de la ganancia) las que implican un serio ataque a las condiciones de vida. Esa ahí donde la respuesta política al estallido financiero empieza a devenir en crisis. Así, podemos prever que la recuperación del capital implique, en el Norte global, un agravamiento serio de la crisis de los cuidados (vía reducción de servicios y prestaciones públicas, traslación de carga de trabajo al trabajo no remunerado y flexibilización y desregulación creciente del mercado laboral), así como el comienzo de una crisis de reproducción social para ciertos segmentos sociales (vía hipersegmentación social y vía paso de situaciones de precariedad en la vida a situaciones de exclusión, en un contexto de agudización de la dependencia del ingreso por la desaparición de mecanismos colectivos de absorción de los riesgos de la vida, dificultad de acceso a fuentes estables y suficientes de ingresos, pérdida de la noción de universalidad de los derechos y paso a enfoques asistenciales); y, en el Sur global, que se traduzca en un agravamiento de la crisis de reproducción social (por ejemplo, ya ha ocurrido en lo referente a la crisis alimentaria provocada por la especulación con alimentos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, una primera pregunta es de qué crisis estamos hablando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante la crisis, hay múltiples frentes de intervención, pero me limito a resaltar dos “pres” y dos intervenciones simultáneas.&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Los "pres" para intervenir en la crisis&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;2.1 La "desfinanciarización" de la economía&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt; Someter a los mercados financieros a un control realmente democrático, poner coto a la capacidad de las empresas de crear dinero financiero, exigir responsabilidades a gestores financieros, agencias de calificación, instituciones, etc. Es decir, la reversión del proceso por el cual los mercados financieros estaban alejándose por completo de toda posibilidad de control y de todo vínculo con el resto de procesos socioeconómicos (lo que en palabras de Mertxe Larrañaga podemos llamar "desfinanciarizar" la economía) es una exigencia que no solo toma cuerpo, sino que es compartida una pluralidad enorme de gentes. El problema es si con ello aspiramos a volver a poner a las finanzas al servicio de la producción como fin último de la reivindicación, es decir, que queremos volver a una especie de capitalismo bueno, movido por la demanda, léase el consumo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las diversas medidas que nos llevarían a esa desfinanciarización debemos leerlas en términos de aminorar el conflicto capital-vida. Si bien sabemos que este conflicto es inherente al capitalismo heteropatriarcal, puede tener diversas intensidades. Y en el paso de la lógica K-M-K’ a la lógica K-K’ se había agravado. Se trata, por tanto, de exigir esta bajada de intensidad del conflicto a la par que cuestionamos el sistema capitalista en sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Existen múltiples propuestas que dan forma a esta desfinanciarización -entre otras, pueden verse las propuestas del grupo de trabajo de economía de Sol, propuestas de grupos como ATTAC, u otras realizadas desde el ámbito de la economía ecológica- el debate central es si se “limitan” a, digamos, poner algo de orden en el casino global, o si replantean de arriba abajo el papel del sistema financiero, su carácter privatizado, e, incluso el rol del dinero como medio de acumulación de valor).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a name='more'&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;2.2&lt;/b&gt; &lt;i&gt;&lt;b&gt;El cuestionamiento de la dicotomía perversa producción/reproducción&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;b&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt; Desde el ecologismo social afirman que la “metáfora de la producción” (como la llama José Manuel Naredo) se ha adueñado de nuestra forma de interpretar el mundo. Es decir, creemos en la posibilidad de producir riqueza, en un proceso progresivo y creciente sin límite. Este sería el objetivo socioeconómico por excelencia, el sentido del progreso y el desarrollo: el crecimiento. A su servicio estaría, de forma clave, el planeta, el conjunto de recursos naturales, disponibles para que el hombre los domine y utilice para ir constituyendo civilización. Esta metáfora ha sido duramente cuestionada por el ecologismo social y por el feminismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ecologismo asegura que la producción no existe. Los sistemas socioeconómicos son subsistemas abiertos, que extraen recursos, absorben energía,&amp;nbsp;generan residuos y emiten energía degradada. Estos subsistemas abiertos funcionan en un sistema cerrado, la biosfera, que no intercambia materiales con el exterior y donde la única producción de verdad solo es la de la fotosíntesis, y es muy poca. Es decir, que extraemos y transformamos, pero no producimos nada. La producción es una fantasía antropocéntrica, que tiene una única forma de mantenerse: crear un medio fantasma de acumular esa supuesta riqueza creada, el dinero. El dinero que no existe más que en la medida en que la gente crea que existe (y, en ese sentido, podemos decir que es una gravísima &lt;em&gt;performance&lt;/em&gt;), no solo se convierte en el fin del proceso económico, en medio de acumulación y no de mero intercambio, sino que es el &lt;em&gt;sine qua non&lt;/em&gt; para el funcionamiento de la metáfora de la producción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el feminismo se afirma que el otro oculto de la producción es la reproducción, en un esquema epistemológico patriarcal que está en la base de la explotación de la naturaleza y la opresión de las mujeres. Este esquema se caracteriza por interpretar el mundo de forma dicotómica: comprender la realidad organizada en pares opuestos (bueno/malo, arriba/abajo, producción/reproducción), con una valoración jerárquica del binomio (la producción es el progreso, lo deseable) y donde el miembro valorado termina arrogándose el todo, la universalidad (solo vemos y hablamos de la producción). Además, hay un encabalgamiento entre toda dicotomía y las dos clave de: masculino/femenino, civilización/naturaleza. La producción encarna valores de la masculinidad y usa la naturaleza feminizada para construir civilización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde aquí se produce una disociación entre el crecimiento, el progreso, entendidos como el objetivo civilizador y el mero sostenimiento, condición que se supone debe superarse (trascender es lo plenamente humano y entra en contradicción con la inmanencia). Ante esta epistemología perversa, la cuestión no es solo visibilizar que, además de producir bienes y servicios, también se reproducen personas. Sino señalar que ambos procesos no están escindidos, que la producción solo nos importa en la medida en que reproduce vida. La reproducción, por tanto, es la lente desde la que mirar el conjunto, el eje trasversal. Dicho de otra forma: que no hay contradicción entre el objetivo que luego llamaremos de “vivir bien” y la sostenibilidad. Se trata de vivir bien, no vivir mejor (mejor que antes, mejor que otrxs).&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Intervenciones simultáneas: construcciones éticas y construcciones socioeconómicas &lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Es urgente que tengamos dos debates simultáneos o, en palabras de Silvia L. Gil, que seamos capaces de pensar e intervenir simultáneamente en varios niveles:&lt;br /&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;Necesitamos un cuestionamiento ético de los valores mismos que sostienen el sistema y que interpretan la vida (la humana y la no humana)&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Y necesitamos un cuestionamiento de las estructuras que organizan esa vida (esas vidas)&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;Son procesos que deben ir simultáneos, porque a lo que nos enfrentamos es a una crisis sistémica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;ol&gt;&lt;li&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Cuestionarnos qué es eso de “vivir bien”&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;Respecto a la intervención ética: necesitamos un debate radicalmente democrático sobre qué entendemos que es “vivir bien”, varios apuntes:&lt;br /&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;Radicalmente democrático: y esto hace referencia a la falta de estructuras de democracia real participativa&lt;/li&gt;&lt;li&gt;¿Qué necesidades son las que convierten a la vida en una vida significativa? Aquí hay nexos indiscutibles con las propuestas del decrecimiento y de vivir mejor con menos. Desde el feminismo, apostamos por constituir los cuidados en una de las dimensiones centrales de esa vida significativa (aunque tengamos al mismo tiempo que replantearnos qué entendemos por cuidar bien-cuidarnos bien). Y por otorgar máxima importancia a dimensiones de la vida que han pasado históricamente no discutidas en lo publico, sino “negociadas” en lo privado/doméstico, y/o se consideran ajenas a lo económico (cuestiones afectivas y relacionales, sexuales, etc.). Estas necesidades deben definirse de manera colectiva (no es lo que individualmente consideramos necesario, sino lo que colectivamente nos responsabilizamos de garantizar)&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Cambios epistemológicos clave para romper con la idea de autosuficiencia (somos seres autosuficientes en nuestra individualidad, “yo y el mercado”):&lt;br /&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;Reconocer y poner en primer plano la vulnerabilidad de la vida: que la vida es vulnerable entendiendo esto como potencia, como la apertura de espacios donde podamos sentir conexión, sentirnos afectadas por lo que les ocurre a otrxs. &lt;/li&gt;&lt;li&gt;Reconocer la interdependencia de la vida y la ecodependencia como condiciones inherentes a esta. La única forma de afrontar la vulnerabilidad es en la interacción. La interdependencia nos transforma la pregunta: ya no es cómo lograr ser autosuficiente, sino cómo lograr niveles suficientes de autonomía en una realidad de interdependencia y cómo construir la interdependencia en términos de reciprocidad y no de asimetría; y como lograr autonomía en un contexto de ineludible interdependencia (como dice Silvia Gil en &lt;i&gt;Nuevos Feminismos. Sentidos comunes en la dispersión, &lt;/i&gt;se trata de “abrir la posibilidad de pensar la autonomía, no como ejercicio individualizador de valorización del capital, sino como capacidad para construir una vida en la que se afirme la interdependencia y se dibuje de un modo más justo, abriendo nuevos ”). &lt;/li&gt;&lt;li&gt;sentidos colectivos para su organización. .&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/li&gt;&lt;li&gt;En estos debates (poner en el centro otra apuesta, una ruptura expresa y rotunda con los valores de la “modernidad”, “desarrollo”, “progreso”) hay muchas aportaciones: buen vivir (sumak kawsay/suma q’amaña), decrecimiento, mejor con menos, postdesarrollo… Desde el feminismo hemos hablado de cuidadanía, de vida vivible… Introducir las distintas perspectivas (con sus potencialidades y límites) en el debate. En esta profusión de perspectivas, no tenemos las palabras: ¿cómo llamar a ese “vivir bien”? Y por eso las comillas.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Algunos elementos, entre otros muchos, de cara a pensar ese “vivir bien”:&lt;br /&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;Que ese “vivir bien” sea universalizable: que no se dé a costa del “vivir mal” de otrxs. Los debates que estamos teniendo con el 15-M tienen a veces un foco excesivamente nacional, o “primermundista” (¿reivindicamos el estado del bienestar como una panacea sin preguntarnos en qué medida ese estado del bienestar solo ha sido posible gracias a las desigualdades globales?). Aquí hay un nexo directo con el cuestionamiento de las fronteras, y podría derivar en reivindicaciones inmediatas como la derogación de la ley de extranjería o el negarse a la modificación de Schengen.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Igualdad: la igualdad redefinida desde la conciencia de la diversidad, cómo lograr que la diversidad no implique desigualdad&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Austeridad: los límites ecológicos son insoslayables. ¿Pero debemos pensar también en límites éticos (vinculados a las nociones de universalidad e igualdad)?&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;ol start="2"&gt;&lt;li&gt;&lt;i&gt;&lt;b&gt;Con qué estructuras gestionamos la responsabilidad colectiva de poner las condiciones de posibilidad para ese “vivir bien”&lt;/b&gt;&lt;/i&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;A la hora de discutir esto tenemos, en primer lugar, que introducir en el debate todas las estructuras socioeconómicas posibles (me voy a referir a las estructuras socioeconómicas y no a las políticas, por ejemplo, pero habría que ampliar en consonancia): la diversidad existente y las que podrían existir. A menudo el debate se ciñe a dos estructuras contrapuestas: mercado y Estado (entendidas además de forma muy monolítica). Pero hay otras estructuras en funcionamiento:&lt;br /&gt;&lt;ul&gt;&lt;li&gt;Los hogares (diversos, más allá de la familia): institución económica que desde el feminismo definimos como la unidad económica básica (en el sentido de que es la forma organizativa en que las personas gestionamos cotidianamente nuestra vida económica) y como colchón de reajuste del sistema (en el sentido de que es donde en última instancia se producen los reajustes en términos de generación de bienes y servicios, distribución y consumo de recursos para garantizar la vida en función de las condiciones que impongan el resto de las esferas; es la institución que asume la responsabilidad de garantizar las condiciones de vida en el marco de un sistema que garantiza el proceso de acumulación). Los hogares, además, son instituciones muy poco democráticas (unidades de conflicto cooperativo, como se han definido), por lo que si exigimos estructuras económicas democráticas, un serio debate sobre los hogares es insoslayable.&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Diversas formas comunitarias de organizar el trabajo y el acceso a bienes y servicios: formas varias de vida en común y/o de organización en común de los trabajos. Redes varias comunitarias, vecinales, etc. &lt;/li&gt;&lt;li&gt;Economía social y solidaria: ¿es posible que esta sea eje clave de la reorganización de la estructura socioeconómica?, ¿cuáles son los nexos de la economía social y solidaria con lo público?&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Tercer sector&lt;/li&gt;&lt;li&gt;Economía campesina&lt;/li&gt;&lt;li&gt;… Formas variadas también en cada contexto&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;Esas y otras estructuras existen ya (son lo que Magdalena León llamaría la economía diversa realmente existente y que va también más allá de la tríada Estado-empresas-hogares en la que a veces se queda encajonada el feminismo). A la par, hay que complejizar el debate sobre las empresas (no toda empresa es igual, ni siquiera aunque tenga ánimo de lucro). Además, hay otras formas que podrían pensarse. Por ejemplo, ¿podría pensarse una organización y gestión de lo público que no pase necesariamente por la estructura administrativa burocrática? Es imprescindible un ejercicio de creatividad e imaginación muy grande.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Teniendo en mente la diversidad de formas posibles de organizar la economía, hay dos movimientos estratégicos clave:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;u&gt;Primero: detracción de recursos de la lógica de acumulación&lt;/u&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la medida en que está clarame
