La crisis

La crisis que nos aqueja es el indicativo de un tiempo que expira, un rito de paso hacia una nueva época; presentada como una burbuja financiera, una regulación de mercados o un crash económico, para mejor digestión de unas masas aturdidas por los acontecimientos mediáticos, en realidad nos hallamos inmersos en la metamorfosis de una civilización que se descompone.

Crisis: ‘momento decisivo, situación inestable’. Del latín crisis. Del griego krísis, ‘punto decisivo’, de krinein, ‘separar, decidir’, del indoeuropeo krin-yo, de kri, de krei, variante de skeri-, ‘cortar, separar’.

El mundo moderno-occidental-capitalista se ha sentido reconfortado por la creencia de que el progreso material nunca concluirá - el mito del crecimiento ilimitado-. La medidas que se toman para seguir manteniendo el sistema con vida no son más que el intento de mantener la actividad de un moribundo.

Este mundo sin 'afuera' al cual todo le pertenece y que se nutre de su misma esencia, no está siendo liquidado por vanguardias revolucionarias ni por fuerzas externas, se consume devorándose a sí mismo.

Enfocada la crisis como una faceta de transformación, resulta esclarecedor que el ideograma chino para 'crisis' [wei-ji] se construya por yuxtaposición de los correspondientes a 'peligro' y 'oportunidad'.

Ciertamente el peligro existe, tengamos en cuenta que los campos de concentración nazi o los gulags soviéticos fueron producto de la civilización occidental; que no hacerse preguntas y obedecer es una actitud muy común en las sociedades actuales, o que el miedo invade los espacios...

Pero quizás, por donde menos se espera, una luz ya alumbra el camino...

Ciudadanos y ruralanos

Julio García Camarero
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Acaba de publicarse en la editorial la Catarata mi último libro sobre pensamiento decrecentista titulado Ciudadanos y “ruralanos”. Carlos Taibo en el prólogo del libro dice: “es acuciante necesidad de revisar, de reabrir, el debate sobre de lo que han significado de siempre, y lo que ha significan hoy, el mundo rural y el mundo urbano”.

Se puede considerar que mi libro gira en torno a cuatro ideas básicas.



EN PRIMER LUGAR, me fijo en dos principios eco-marxistas descritos por Joan Martínez Alier.


Joan Martínez Alier en el diario La Jornada, en su artículo “Marx, el ecologismo y Correa” dice que: Los 2 conceptos más pertinentes del marxismo son:


Primer concepto: Criticar y rechazar la acumulación originaria del capital, que según Marx: Estaba generada por la mega-minería, ladrona de la plata de Potosí, en las plantaciones esclavistas de caña de azúcar y en las plantaciones del algodón.

Segundo concepto: Luchar por la evitación de la ruptura metabólica. Decía Marx que: Había que impedir la ruptura metabólica que practica alegremente el capitalismo depredador, y que es ocasionada porque el capitalismo no remplaza los nutrientes, erosiona los suelos y destruye tanto:

Los recursos renovables (la pesca y los bosques) como
Los recursos no renovables (los combustibles fósiles y otros minerales).

Y creo que don Carlos en esto tenía razón, y que esta idea de impedir al ruptura metabólica consiste en impedir la apertura del ciclo cerrado de la M.O., que continuamente está rompiendo el crecimiento capitalista con la aplicación de fertilizantes químicos derivados del petróleo que matan la vida de la micro-fauna indispensable para mantener cerrado este ciclo.

Esta idea es corroborada por otros 2 eco-marxistas John Bellamy Foster y Joaquín Sempere.

John Bellamy Foster nos comenta que para Marx: era intolerable la fractura metabólica que se genera, a nivel social, con la divi­sión antagónica entre ciudad y campo.

Bellamy Foster también nos indica que Marx había afirmado que: “Gran Bretaña roba a todos los países las condiciones de su fertilidad”.

Por otra parte, Joaquím Sempere nos dice: Marx y Engels fueron conscientes del problema de la ruptura de la cir­cularidad de los nutrientes debida a la pérdida de nutrientes de las tierras agrícolas debido a la irracionalidad metabólica que suponía la existencia de grandes ciudades. Y consideraban que las urbes importaban de los campos muchos alimentos, pero no retornaban los nutrientes a la tierra, sino que los evacuaban hacia los ríos, contaminándolos.

Sempere continúa diciendo: También Marx y Engels argu­mentaron: los grandes terratenientes indudablemente eran más destructivos en relación a la tierra que los pequeños agricultores libres.

Pero luego, en el socialismo real, los “marxistas” (entre comillas) a lo que llamaban el “centralismo democrático” consiste en la concentración de tierras agrícolas mecanizadas y quimiquizadas, a lo revolución verde, en realidad lo que el socialismo real entendía por agricultura no era otra cosa que un centralismo burocrático que generaba este problema de la ruptura de la circularidad de nutrientes. Es decir la nefasta revolución verde, una interpretación mecanicista de los ecosistemas agrícolas y del suelo vivo.

Uno de los fundamentos de mi libro es indicar cómo el crecimiento capitalista, al aplicar masivamente los fertilizantes químicos para satisfacer la alimentación de los ciudadanos improductivos agrícolamente, está destruyendo los cultivos de ciclo cerrado que practican los campesinos, es decir los “ruralanos”.



EN SEGUNDO LUGAR, me fijo en la lucha de clases y en la historia de este imperio bi-milenario
La lucha de clases históricamente no fue tanto, como frecuentemente se dice, la lucha de la clase obrera contra el imperialismo capitalista, tal vez fuera más representativa de esta lucha, la lucha de los campesinos contra el Imperio romano (aún hoy vigente), puesto que fue mucho más extensa en el tiempo y en el número de humanos. Más extensa puesto que la clase obrara a pesar del furor industrialista de los siglos XIX y XX, no dejaba de ser una minoría de toda la población y sólo duró 200años, pues esta lucha hoy está prácticamente paralizada por el Poder mediático, que potencia la “distracción” y la aspiración adictiva del consumismo-productivismo.

Mientras que la lucha de la clase campesina y esclava contra el Imperio romano en sus 3 sucesivas etapas delas que hablo en mi libro (y que describiré a continuación) duró al menos 2.000 años, y afectó a una inmensa mayoría poblacional. Sin embargo, históricamente siempre salió perdiendo. Y es que el poder conjunto de la religión y el Estado es un poder casi invencible entre otras cosa porque se basa en las trampas, los engaños y las torturas.

Se da la circunstancia de que incluso hoy sigue existiendo el Imperio romano, ya que aún existe en forma de Iglesia Apostólica y Romana. Además, en gran parte ha sido heredado por el Neoliberalismo global el cual también se declara mayoritariamente católico apostólico y romano. Además, éste Imperio romano hoy convive con otra religión la religión del capitalismo o religión fundamentalista del becerro de oro. Y ahora hablemos de las tres etapas mencionadas, cuyo inicio coincide con tres momentos de intensas persecuciones y represiones estatales imperiales:

La primera gran persecución y represión, que da inicio a la 1ª etapa, se produjo en el siglo I: se aplicó sobre los verdaderos cristianos (que entonces todos eran humanos y no divinos) y los espartaquistas fue una persecución, represión y exterminación promovida prin­cipalmente por los emperadores Tiberio, durante los años 14- 37 d. C., quien crucificó, entre otros, a Jesús, al líder de los anti-sistema, Calígula y Nerón, quien reprimió y eliminó a Lucio Anneo Séneca autor destacable del pensamiento estoico, y que fue el principal consejero de Nerón. Pese a ser amigo, Séneca al final tuvo que huir de los horrores del imperio. Terminó siendo sentenciado a muerte por su “amigo” Nerón, que padecía la enfermedad mental de la manía de la hegemonía, como les sucede a todos los emperadores.

En cuanto a la cultura, es cierto que el latín nos dio grandes poetas y filósofos, pero el grueso de autores y de sus mejores obras surgieron desde la oposición al régimen imperialis­ta-fascista de turno. El aparato del imperio no sólo generaba una subcultura como pueda ser la de los sádicos circos. Que en la tercera etapa del Imperio fueron transformados en plazas de toros.

La segunda gran persecución y represión se extendió durante el siglo del Concilio de Nicea (año 325) impulsor del catolicismo o cristianismo divino, no humano) y comienzos del siguiente. Tenía que reafirmarse la nueva visión de temor del Dios dentro de la plebe del Imperio. En aquellos tiempos, el aparato del Imperio convirtió al anti sistema Jesucristo y el cristianismo rebelde y anti-sistema, en un Dios, para poder manipular y adocenar a los súbditos. En este concilio, además, se excomulgó a los arrianos por negar que Jesús fuera Dios y que sólo un hombre rebelde. En esta represión no puedo dejar de citar un ejemplo muy relevan­te: el caso del asesinato con tortura de Hipatia, ejecutada por el patriarca católico Cirilo, que no tenía nada de cristiano. Ella fue despellejada viva por orden de este patriarca, quién fue un personaje puntero en la implantación del patriarcado imperial-católico.

En el año 1883, cuando habían pasado pocos decenios desde la abolición de la Santísima Inquisición (1813), Cirilo fue proclamado santo por su firmeza al servicio dé la doctrina y por la valentía demostrada en defensa de la “verdad católica. Y hay que recordar, y no pasar por alto, que Cirilo era un experto en interpretación de la Biblia. Interpretación libre cuya misión básica era reforzar el poder del Imperio romano.

La tercera gran persecución y represión (e incluso guerra), que marcó la tercera etapa del Imperio, se realizó durante los siglos XV y XVI y fue impulsada por los monarcas estatales y emperadores católicos, coincidiendo con el inicio de la Edad Moderna Imperial, “a lo romano”. En esta etapa se rescató el derecho romano que estaba favor de los patricios y los “nobles” pues también era necesaria la reafirmación del yugo del Estado imperial. Se aplicó a los rebeldes campesinos de las comunas aldeanas, los comuneros de las guildas de las ciudades libres y a los cristianos "no divinos" que les ayudaban. Fueron realizadas, por varios monarcas y emperadores “cristianos”.

En la España de los siglos XV y XVI la represión fue ejercida principalmente por los Reyes Católicos, Carlos V y Felipe II. Para lograrlo fue necesario utilizar el brazo repre­sor del Estado: la Santísima Inquisición.

El “premio” (entre comillas) a esta gran represión fue el comienzo de la nueva y tercer etapa del Imperio romano; es decir, el Imperio de la Iglesia Apostólica y Romana. Que fue la etapa de máxima globalización de la historia del Imperio (en cuyos dominios nunca se ponía el sol). Una etapa, que también podíamos llamar la Globalización ibérica, cuyo año de inicio fue exactamente el 1580 fecha de unión de los dos imperios hegemónicos mundiales: España y Portugal.

Y no sólo en cuyos dominios nunca se ponía el sol, sino que sólo dos años después de esta globalización mundial se estableció el calendario Gregoriano (elaborado en la Universidad de Salamanca y proclamado por el del papa Gregorio XIII), que sustituyo al calendario juliano del emperador Julio Cesar.

En un principio, este calendario se estableció sólo en los territorios más centrales o metrópolis (España, Italia y Portugal) pero pronto fue aceptado universalmente. Y este calendario fijado en el comienzo de la tercera etapa del Imperio romano aún perdura en todo el planeta siendo aceptado por todos, incluso por los prepotentes anglosajones.

El año uno de la era cristiano-romana es hoy una referencia indiscutible. En el mundo entero su aniversario se celebra con un fruto simbólico de la cultura del Mare Nostrum: las uvas.

En Inglaterra del siglo XVI, el rey Enrique VIII de Inglaterra, tenía como mejor amigo y primer consejero a Tomás Moro. Pero cuando este aconsejó al rey que rectificara en sus ansias imperialistas, con la siguiente frase: “El buen gobierno de un rey a su país no consiste en ampliar constantemente sus territorios, sino en conseguir hacer felices a todos sus pobladores”, provocó la ira de Enrique VIII, que padecía la enfermedad mental de la manía de la hegemonía, y ordenó decapitarlo de inmediato.



EN TERCER LUGAR, describo dos enfermedades mentales: la obsesión por la acumulación y la manía de la hegemonía. Enfermedades pandemicas que son las generadoras del gran desastre al que estamos llegando hoy, constituido por cuatro fenómenos con aspectos más bien apocalípticos:

- El cabio climático.

- El agotamiento de los recursos planetarios renovables y no renovables del que ya he hablado.

- El gran desastre humano de una profundísima brecha social, pobreza y hambruna. Acelerada por el crecimiento oligárquico y los mencionados cambio climático y agotamiento de recurso planetarios. Crecimiento que se pretende mantener para una oligarquía a base de practicar el eco-fascismo y la necro-política, cuyo objetivo final es exterminar a miles de millones de humanos porque sobran por que ya no quedan recursos para todos. Y también porque los robots son mucho más rentables que los humanos.

- Y el cuarto y último fenómeno es el colapso o conjunto de todos los males anteriores.

Ahora bien, aunque siempre se habla de un solo colapso deberíamos de hablar de tres tipos de colapso o de tres niveles de colapso. Serian estos:

Aunque en realidad se trata de tres colapsos o tres niveles de colapso:

1.
Colapso solo del capitalismo, que cursará grandes padecimientos y
exterminios, pero no la extinción de la especie humana
2.
Colapso de la humanidad que puede llegar a ser tan profundo (si no lo
atajamos) que ocasionará la extinción de la especie humana.
3.
Colapso de la vida en la tierra con la correspondiente extinción de todo ser
viviente quedando un planeta muerto como lo es el caso del planeta Marte.
 


EN CUARTO LUGAR planteo que se esta haciendo urgente y necesario considerar como prepararnos para la etapa del pos-capitalismo si queremos evitar el colapso apocalíptico. Como nos tenemos que organizar para lograr un buen vivir y salvar la biosfera, la casa común de todos. Para ello tendremos que realizar un giro copernicano, de 180º, en nuestro imaginario, en la forma de relacionarnos entre nosotros y en la forma de relacionarnos con la naturaleza.

También habría que abandonar el “pensamiento progresista” (entre comillas) de vencer a la naturale­za y de poner al hombre por encima de ella. Al contrario, habrá que poner a la naturaleza por encima de la ambición humana que la destruye. Porque al fin los humanos somos eco-depen­dientes de la biosfera y formamos parte de ella. Es necesario realizar una transición desde el antropocentrismo al eco-centrismo para que la humanidad pueda vivir bien en su casa común, de una forma sana y confortable.

La conclusión final es que será indispensable volver la vista hacia el mundo rural, hacia los “ruralanos”, y que muchos ciudadanos se transformen en cam­pesinos-“ruralanos”. Esto puede hacerse iniciando una emi­gración hacia el campo y creando establecimientos de agroeco­logía y de eco-aldeas a modo de las comunas aldeanas, de las que se habla en este libro. En las que principalmente se practique el localismo, el apoyo mutuo y el sistema de los bienes comunales.

Buena crisis. Jordi Pigem

"Lo que ha entrado en crisis no es solo el neoliberalismo, ni siquiera el capitalismo. Podríamos decir que ha entrado en crisis el economicismo, la visión del mundo que considera la economía como el elemento clave de la sociedad y el bienestar material como clave de la autorrealización humana. El economicismo es común al capitalismo y el marxismo, y durante mucho tiempo a la mayoría de nosotros nos pareció de sentido común —pero hubiera sido considerado un disparate o una aberración por la mayoría de las culturas que nos han precedido, que generalmente veían la clave de su universo en elementos más intangibles, culturales, religiosos o éticos.

En el fondo, sin embargo, no sólo ha entrado en crisis el economicismo, porque la crisis actual es sistémica y no sólo económica. Tiene una clara dimensión ecológica (pérdida de biodiversidad, destrucción de ecosistemas, caos climático), pero también hay crisis desde hace tiempo en la vida cultural, social y personal. La sociedad, los valores, los empleos y hasta las relaciones de pareja se han ido volviendo cada vez menos sólidos y más líquidos, en la acertada expresión del sociólogo Zygmunt Bauman. Disminuyen las certezas y crece la incertidumbre en múltiples ámbitos, incluso en las teorías científicas que en vez de volverse cada vez más simples y generales se vuelven más parciales y complicadas.

Vivimos una crisis sistémica, que habíamos conseguido ignorar porque el crecimiento de la economía nos hechizaba con sus cifras sonrientes y porque los goces o promesas del consumo sobornaban nuestra conciencia. Pero el espejismo del crecimiento económico ilimitado se desvanece y de repente nos damos cuenta de que no podemos seguir ignorando la crisis ecológica, la crisis de valores, la crisis cultural. Tenemos cantidades ingentes de información, centenares de teorías y muchas respuestas, pero la mayoría sirven de muy poco ante las nuevas preguntas. Lo que ha entrado en crisis es toda la visión moderna del mundo, que de repente se nos aparece obsoleta y pide urgentemente ser reemplazada por una visión transmoderna, más fluida, holística y participativa.

Una visión del mundo no es una simple manera de ver las cosas. Determina nuestros valores, dicta los criterios para nuestras acciones, impregna nuestra experiencia de lo que somos y hacemos. En el fondo podríamos decir que lo que finalmente ha entrado en crisis es el ego moderno, toda una forma de estar en el mundo basada en un complejo de creencias que inconscientemente compartíamos. Por ejemplo, que el ser humano es radicalmente diferente y superior al resto del universo. O que cada ser humano es también radicalmente diferente de los demás, contra los que ha de competir para prosperar. O que el universo es básicamente inerte y se rige por leyes puramente mecánicas y cuantificables. El ego moderno se siente como un fragmento aislado en un universo hostil, y de su miedo interior nace su necesidad de certeza y seguridad, de objetivar y cuantificar, de clasificar y codificar, de competir y consumir.

Pero el ego moderno no puede ser sustituido por un ego transmoderno, porque no hay tal cosa. La crisis nos invita (o nos acabará obligando) a ir más allá del ego y a descubrir que nuestra identidad es en el fondo relacional, que no estamos aislados sino que cada persona y cada ser es una ola en un océano de relaciones en el que todos participamos y en el que también fluyen la sociedad, la naturaleza y el cosmos.

Por ello la crisis no solo es una oportunidad para avanzar hacia economías y sociedades que sean más justas, sostenibles y plenamente humanas. También es una alarma que ha saltado porque ya es hora de despertar. Porque la economía global era como un gigante sonámbulo, que avanzaba a grandes zancadas sin saber a dónde iba, sin saber lo que estrujaba bajo sus pies, inmerso en las ensoñaciones de una visión del mundo caduca. Por ello la crisis es como una vigorizante ducha fría. Una oportunidad para despertar."

Buena crisis. Jordi Pigem. 2009

Soberanía alimentaria y ecofemismo

Colectivo feminista Las Garbancitas - Pilar Galindo 

La inseguridad alimentaria afecta a media humanidad: más de mil millones de personas con subnutrición crónica y casi dos mil millones enfermas de obesidad, diabetes, estreñimiento, cardiopatías, etc. (1) Millones de muertos anuales por desnutrición y carencia de agua potable, pero también por una alimentación enfermante (exceso de grasas, proteínas de origen animal, productos químicos, sal y azúcar refinada). (2)

La capacidad de una población para disponer de alimentos nutritivos en cantidad y calidad suficiente (seguridad alimentaria), es un derecho humano de primer orden y la condición para el desarrollo integral de las personas. La economía de mercado no persigue la seguridad alimentaria sino obtener beneficios en el mercado mundial. El hambre y la comida basura tienen su origen en la industrialización y mercantilización de los alimentos. 

El trabajo de cuidados realizado por las mujeres es la primera víctima de la inseguridad alimentaria. Somos las primeras en sufrir los daños de la desnutrición, las enfermedades alimentarias y el deterioro del medio ambiente sobre niñ@s y enfermos. La desigual condición de hombres y mujeres se agudiza en los países empobrecidos, las clases trabajadoras y los colectivos marginados.
La capacidad de los pueblos para producir, distribuir y consumir sus propios alimentos (soberanía alimentaria) es la condición para la seguridad alimentaria. La mercantilización e industrialización de la agricultura y la alimentación para el mercado global es el principal enemigo de la soberanía alimentaria. No hay soberanía alimentaria sin la autodeterminación de los pueblos y las mujeres para conseguir este derecho. 

El capitalismo no ha inventado la separación de la esfera pública (mercado) y la privada (hogar), pero se beneficia de ella y la lleva hasta sus últimas consecuencias. Esta separación implica una dualidad de tareas y funciones hombre/mujer y la subordinación de las mujeres a los hombres, independientemente de su posición social. 

La desigualdad de las mujeres respecto a los hombres, anterior al capitalismo, le es funcional. Los cuidados en el espacio doméstico contribuyen a la producción de mercancías con un coste económico oculto. La economía externaliza ese coste que es asumido por las mujeres. Ninguna mujer puede reclamar a la sociedad el trabajo realizado en el ámbito doméstico. Tampoco puede abandonar esas tareas sin que caiga sobre ella la culpa, aunque la mayoría de los hombres lo hacen y no pasa nada.

La economía de mercado considera improductivo el trabajo de cuidados. Pero no puede confundirse la conquista de la igualdad entre hombres y mujeres con la mera emergencia de los costes materiales de dicho trabajo. (3) Si para liberar de estas tareas reproductivas a las mujeres se hace una estricta valoración económica (salarizar el trabajo doméstico), quedan fuera los aspectos inmateriales y no mercantilizables de esta actividad. Los cuidados implican experiencia, afectos, tiempos, no movilizados por un salario. La lucha de las mujeres para conquistar su independencia económica supone entrar en el mercado con la carga de los cuidados. Muchas mujeres entran en el mercado de trabajo global para cuidar a los hijos y mayores de otras mujeres, separándose de sus hijos. Mujeres asalariadas encadenan a sus madres para que cuiden a sus hij@s. La retribución del trabajo de cuidados no es nada sin el reparto del mismo entre hombres y mujeres.

El mercado global es capitalista y masculino. El progreso económico se sustenta en la explotación de l@s trabajador@s y el trabajo invisible de las mujeres. La alianza entre el capitalismo y el patriarcado afianza el dominio sobre trabajador@s, mujeres, pueblos y naturaleza. Por eso la lucha de las mujeres por la igualdad no puede obviar la lucha contra las crisis económicas, los desastres ecológicos, la desnutrición y las enfermedades alimentarias o inmunológicas originadas por la economía global.
El “progreso” industrial disminuye el trabajo de cuidados mediante electrodomésticos que reducen el tiempo de cocinado y limpieza a costa de un gran consumo de materiales y energía. Supone un enorme negocio que daña nuestra salud por ondas electromagnéticas, químicos y emisiones de CO2, no generalizable a toda la población mundial. Los alimentos procesados y precocinados nos alimentan mal, nos enferman y son más caros. El ahorro de tiempo, lo pagamos en cuidados a los enfermos. 

Esta modernización se basa en el dominio del ser humano sobre la naturaleza y de los hombres sobre las mujeres.

Ignorar la alianza entre capitalismo y machismo, supone una grave pérdida para la causa de las mujeres, reducida a un feminismo institucional y capitalista. Al igual que para el movimiento obrero supone perseguir un socialismo consumista, contaminante y machista.

La amenaza para la vida en el planeta nos interpela a las mujeres. La lucha por la supervivencia requiere enfrentarse a las multinacionales y sus políticos a sueldo. Pero también, impulsar acontecimientos económicos, asociativos y culturales en defensa de la vida, la naturaleza y la soberanía alimentaria. 

Las mujeres de los países ricos, aunque subordinadas a los hombres, estamos del lado de los beneficiados por el capitalismo patriarcal. Con dobles jornadas, nuestras comodidades implican la explotación de la naturaleza y de otras mujeres. El capitalismo patriarcal y la civilización “moderna” desgarran la sociedad y manipulan la noción de bien común. No perseguimos una vida pacífica y segura para tod@s. Las personas beneficiadas lo son a expensas de las perjudicadas. El progreso depende de la subordinación de la naturaleza a la economía, de la mujer al hombre, del consumo básico al consumismo irracional, del trabajo al empleo y de la participación a la delegación.

El ecofeminismo plantea la necesidad de una nueva cosmología y una nueva antropología que nos coloque, como seres humanos, en el lugar que nos corresponde, dentro y no sobre la naturaleza y que potencie la cooperación, el cuidado mutuo, el amor, como formas de relación entre los hombres y mujeres, y entre los seres humanos y la naturaleza. (4) Cuestiona que la libertad y felicidad del “Hombre” requieren de la emancipación de la naturaleza, mediante el dominio y control sobre ella para salir del reino de la necesidad en dirección al reino de la libertad. Esta concepción de emancipación implica el dominio sobre la naturaleza, incluida la naturaleza femenina.

El ecologismo, con la denuncia de las catástrofes provocadas por la aplicación de esta concepción de libertad humana, ha cuestionado las aplicaciones científicas y tecnológicas asociadas a estas teorías. El ecofeminismo, para ser ecológico y feminista, debe enfrentarse con la perversa emancipación derivada del progreso económico y tecnológico, sin olvidar que cualquier paso en la buena dirección implica, aquí y ahora, el reparto de trabajos y cuidados con los hombres. Esto significa remover las condiciones de vida de los beneficiarios de la globalización interpelando a las clases medias de los países ricos, incluidos los sectores agrarios “modernos”, el sindicalismo y algunas corrientes feministas cuando celebran, sin matices, la presencia de la tecnología en nuestra vida cotidiana y de las mujeres presidiendo multinacionales, ejércitos y estados agresores. 

Debemos poner en primer plano las necesidades fundamentales: alimento, cuidados, afecto, salud, educación, vivienda, trabajo digno, cooperación, cultura y participación. Aprender de las mujeres campesinas una concepción de la supervivencia más austera en el consumo y más rica en las necesidades básicas económicas, sociales y afectivas. Atravesar la lucha feminista con la lucha por la seguridad y la soberanía alimentaria, la defensa de un consumo responsable agroecológico y el fin de la subordinación de las mujeres respecto a los hombres. Denunciar los abusos de las multinacionales y educarnos en una cultura alimentaria que nos defienda de la publicidad engañosa tomando la seguridad alimentaria en nuestras propias manos.
 
Extracto de la ponencia presentada en las Jornadas Estatales Feministas de Granada 2009.

1- Informe de la FAO sobre Inseguridad alimentaria mundial 2009.
2- VVAA (Coord. P. G.). Agroecología y Consumo Responsable. Teoría y práctica. Ed. Kehaceres. Madrid, 2006.
3- Sira del Río. “Globalización y feminismo”. Pags.187-212. En El movimiento antiglobalización en su laberinto. Entre la nube de mosquitos y la izquierda parlamentaria. Ed. La Catarata-CAES. Madrid, 2003.
4- Shiva y Mies. Ecofeminismo. Teoría, crítica y perspectivas. Icaria, Barcelona. 1997.

Nicolas Ridoux: Menos bienes y más vínculos

Nicolas Ridoux (Lyon, 1973), divulgador del movimiento del decrecimiento, recuerda que sus ideas existen desde la antigua Grecia. El propio Epicuro decía: "El hombre que no se contenta con poco jamás estará satisfecho, porque siempre querrá más". Francia es uno de los países donde más importancia está cobrando una corriente de pensamiento que también cuenta con divulgadores en Euskal Herria. Más información en la página web Deshazkundea

La actual situación de crisis parece reforzar aún más sus tesis. 

Sí, es una pena que tenga que haber una crisis para que se nos escuche. Y no sólo me refiero a la económica, sino también a la crisis del medio ambiente, a la disminución de la biodiversidad, el calentamiento global, al aumento de las desigualdades entre ricos y pobres, entre naciones... Cuando yuxtapones todas esas crisis te das cuentas de que no son aisladas: hay un problema sistémico de fondo. Nosotros nos hacemos llamar objetores de crecimiento y pensamos que el siempre más -cada vez más rentable, cada vez más rápido, más poderoso- ya no está de actualidad. Hay que cambiar de paradigma, poner todos los elementos sobre la mesa y pensar en el mejor camino de humanización para el desarrollo del ser humano en sus distintas dimensiones. Para nosotros la desmedida no es el mejor camino.

¿En qué consiste el decrecimiento?

Es un movimiento que tiene dos niveles, el individual y el colectivo. El primero consiste en hacer un trabajo personal para desacostumbrarse de la voluntad de ser todopoderosos. Tenemos que volver a una sencillez voluntaria, a una sobriedad feliz. Queremos cultivar la alegría de vivir y la calidad de vida.

¿Cómo se concreta eso en el día a día?

Saboreando la profundidad de cada instante, apreciando la calidad de la relación con las demás personas... El decrecimiento tiene un eslogan: "Menos bienes y más vínculos". También se puede coger menos el coche o no cogerlo si se vive en la ciudad, hay que caminar, andar en bicicleta, pararse a hablar con la gente, comprar verduras de temporada a los productores locales y desarrollar con el vendedor una relación personal. Otro ejemplo de objeción al crecimiento es no tener televisión e informarse a través de medios independientes, lo cual es dificilísimo porque, en Francia, como en España, la mayor parte de los medios pertenecen a grandes grupos privados.

¿Y el nivel colectivo del decrecimiento cuál sería?

Entrar en la vida política y participar en la vida asociativa. En Francia tenemos las llamadas asociaciones de mantenimiento de agricultura campesina, que establecen vínculos directos entre el consumidor y el agricultor. Hay unas suscripciones anuales y cada semana el suscriptor recibe una cesta con los productos de temporada de esos agricultores. Suelen ser ecológicos y de buena calidad.

¿Entrar en política no choca con la esencia del movimiento?

Hay un partido del decrecimiento que es pequeño y presentó candidatos en las últimas elecciones. Por el momento, la acción política se desarrolla en pequeños grupos independientes que son objetores de crecimiento y forman una asociación. Hemos hablado con los partidos institucionales, con la derecha y con la izquierda, para que conozcan esta corriente.
¿El presidente Sarkozy se ha pronunciado sobre el decrecimiento?
Ha dicho muchas cosas, sobre todo para criticarnos, y eso ya es una manera de existir. Gandhi decía que al principio te dan golpes y palos, pero ya es el principio. Si tus ideas son justas acaban saliendo a la luz.
¿Tiene el decrecimiento muchos seguidores en todo el mundo?
En Francia, por ejemplo, se están desarrollando muchos grupos a favor del movimiento. En las últimas elecciones, los defensores del decrecimiento lograron el 13% de los votos en la ciudad de Lyon, lo cual es un buen resultado para nosotros, que no tenemos medios económicos. En Norteamérica hay también muchos seguidores, ejecutivos que podrían tener una carrera profesional brillante y que deciden que ya no tiene sentido continuar, que son menos felices que antes. Voluntariamente reducen su volumen de trabajo y sus ingresos. Tienen la valentía de reducir su nivel de seguridad, pero a cambio tienen más tiempo para ellos y sus actividades sociales.

Estructuras de dominación

Decresita

Existen estructuras sociales, económicas y políticas o culturales que producen sufrimiento, opresión y el mal por el propio funcionamiento de su lógica, independientemente de las intenciones de las personas involucradas en estas estructuras.



Estas estructuras de dominación se articulan en un determinado contexto histórico. Las diferentes estructuras de clase, racismo, género, sexualidad… no pueden tratarse como «variables independientes» porque la opresión de cada una está inscrita en las otras —es constituida por y es constitutiva de la otras.

Para considerar a alguien inferior es preciso que, de algún modo, despreciemos algo inherente a su condición, como un motivo o razón por el que pueda ser objeto de desprecio. En el caso del racismo sería el color de la piel o en el caso de la mujer sus estados sexuales, su potencial de maternidad.

¿Dónde se adquieren los sentimientos que un negro inspira a un blanco? ¿O los sentimientos que una criatura pequeña inspira a un adulto? La misoginia y el racismo, como el adultismo se transmiten inconscientemente, allí donde se aprende que tus semejantes no son como tú; que los hay unos superiores y otros inferiores, unos que mandan y otros que son sumisos a los que mandan.

La miseria que padecen los pueblos llamados subdesarrollados está engendrada por las relaciones de dependencia en que son mantenidos por los países poderosos o ‘más desarrollados’ del centro, a consecuencia de el sistema capitalista internacional mediante la existencia de mecanismos económicos, financieros y sociales que acumulan riqueza en unos lugares y desencadenan una acción destructora de pueblos, familias y personas en los restantes.

Las estructuras de poder que impiden desplegar en toda su amplitud las facultades de las personas y de los pueblos convierten las diferencias en desigualdades, la diversidad en formas de opresión

Historia Del Yoga: Los Inicios


"El acto, el gesto, era el único instrumento de conquista del mundo y la primera fuente de la vida interior. Se incorpora lo concreto a lo sagrado, creyendo en la existencia de seres divinos; la afirmación valerosa de este deseo eterno del ser humano, de realizar aquí abajo la transmutación del ser humano en un ser divino, de alcanzar empíricamente la coincidencia entre lo profano y lo sagrado, entre el fragmento y el Todo, entre el esse y el non-esse, el tiempo y la eternidad."


 
"El deseo de trascender la condición humana de ir más allá de nuestra conciencia y personalidad ordinarias es un impulso profundamente arraigado y tan antiguo como la autoconciencia de la humanidad. Podemos percibirlo en la carga mágica de las pinturas rupestres o en los enterramientos de la Edad de Piedra; en ambos casos se expresa el deseo de conectar con una realidad mayor. Hallamos este deseo también en las creencias y los rituales animistas del chamanismo arcaico, hace unos 25.000 años en la Edad de Piedra; un arte secreto de alterar la propia conciencia con el fin de penetrar en las esferas extraordinarias de la realidad; su motivación no es una frívola curiosidad, más bien esperar recuperar poder e información sociales para el bienestar psicológico y físico de su comunidad.

El auge de las ciudades-estado coincidió con el colapso de las comunidades tribales asistidas por chamanes; este declive se entiende mejor como un giro de la conciencia hace una autoconciencia mas individualizada, asociada a la emergencia de la estructura mental de la conciencia.


El yoga es una tradición iniciática, todo su recorrido está gobernado por la idea de la trascendencia ("desmembramiento") progresiva de la personalidad egoica humana. El propósito último del yogui estriba en ir más allá de los niveles sutiles de existencia explorados por el chamán y llegar a Conocer el Ser Trascendente (su identidad más íntima). El yoga era la disciplina de la introspección, o focalización meditativa, que se practicaba en conjunción con los rituales sacrificales."  

Los orígenes del yoga "un fósil viviente", se pierden en la antigüedad...


https://wp-media.patheos.com/blogs/sites/212/2014/03/IthyphallicProtoSiva.pngSi tenemos en cuenta los recientes descubrimientos arqueológicos podemos buscar los orígenes del yoga, en las culturas protohistóricas del Valle del Indo. Las excavaciones en Mohenjo-Daro han desvelado una civilización que se puede situar en el tercer milenio a. de C. El descubrimiento de un personaje iconográfico que se puede considerar como la primera representación plástica de un yogui.


 
Textos de Mircea Eliade 'Técnicas de yoga" y Georg Feuerstein 'La tradición del yoga'


Entrevista a Esther Vivas sobre el decrecimiento

¿Qué opinión tienes del movimiento por el decrecimiento y sus propuestas?

El decrecimiento es un concepto que tiene la virtud de plantear una crítica radical al actual modelo productivista en un contexto de crisis ecológica global y que cuestiona las políticas vigentes y la falacia del crecimiento sin límites, pero considero que el término puede tener algunos límites al plantearse como una salida al imaginario dominante.

El decrecimiento como tal puede resultar difícil de entender al referirse a los países del Sur, ya que a escala global es necesario un reequilibrio profundo que implique el decrecimiento en algunas zonas del planeta y el crecimiento en otras. Del mismo modo, aquí debemos de decrecer en algunos aspectos (inversión militar, ayudas a los bancos y a los empresarios) pero crecer en otros (agricultura ecológica, cuidados, servicios públicos, etc.). En el contexto de crisis económica actual, la idea de decrecer puede ser difícilmente aceptada por los sectores más afectados por la crisis, como los parados, precarios, familias con dificultades para llegar a final de mes, etc.

Más que buscar una etiqueta, lo importante es hacer una crítica radical en al actual modelo de producción distribución y consumo, denunciar los intentos de promover un capitalismo verde y trabajar a favor de alternativas desde una perspectiva anticapitalista y ecologista radical.






- Acciones como la de Enric Duran han contribuido a difundir una nueva manera de plantear las problemáticas y luchar. ¿Cómo valoras esta acción?


Acciones como ésta con un fuerte impacto mediático son útiles para generar conciencia a la vez que son demostrativas. En estos momentos, hay que ser solidarios con Enric frente a la represión, pero al mismo tiempo es necesario recordar y enfatizar que el cambio y la transformación social sólo serán fruto de la acción colectiva.

- La situación de crisis económica muestra las debilidades del sistema. ¿Qué respuestas hay que dar a la crisis? ¿Qué alternativas?

Ante el impacto de la crisis es necesario profundizar en las demandas alternativas y radicalizar su contenido: tenemos que elevar el listón de la crítica. Ahora es el momento de volver a poner sobre la mesa demandas que hace unos años estaban olvidadas porque parecían fuera de la realidad: nacionalización del sistema bancario sin indemnización y puesta bajo control público y democrático; “cero despidos” en empresas con beneficios y que utilizan la crisis como pretexto; reforma fiscal progresiva y un impuesto especial sobre las grandes fortunas para crear un fondo de solidaridad, etc.

-¿Nos puedes dar algunos ejemplos prácticos de lo que plantea el movimiento por el comercio justo, el consumo responsable y la soberanía alimentaría?

Ante la usurpación de los recursos naturales, reivindicamos el derecho a la soberanía alimenticia de los pueblos: que las comunidades controlen las políticas agrícolas y de alimentación. La tierra, las semillas, el agua... tienen que devolverse a los campesinos. Exigimos unas políticas públicas que promuevan una agricultura local, sostenible, libre de pesticidas, químicos y transgénicos. Es necesario avanzar hacia un consumo responsable y consumir en función de lo que realmente necesitamos, combatiendo un consumo excesivo, antiecológico, innecesario, superfluo e injusto.

Más allá de la acción individual, es fundamental la acción política colectiva. Podemos participar en cooperativas de consumidores de productos agroecológicos que funcionan a nivel local y que a partir de la autogestión establecen relaciones de compra directas con los campesinos y productores de su entorno. Pero es fundamental que esta acción política trascienda el ámbito del consumo y establecer alianzas entre diferentes sectores sociales afectados por la globalización capitalista y actuar políticamente. Un cambio de paradigma en la producción, la distribución y el consumo tan solo será posible en un marco más amplio de transformación política, económica y social.


Entrevista publicada en el Diario de Prada de la Universitat Catalana d’Estiu, 23/08/09.

La filosofía slow

‘Slow cities’, ‘slow sex’, ‘slow food’, ‘slow life’, ‘slow work’, podemos hablar del movimiento slow como una filosofía de vida, una filosofía de la lentitud; no olvidemos quien ganó la carrera entre la tortuga y la liebre. Prueba a ir más despacio.

El capitalismo ofrece un billete de ida hacia la extenuación, para el planeta y quienes lo habitamos. Podemos vivir mejor si consumimos, fabricamos y trabajamos a un ritmo más razonable. Al centrar la puntería en el falso dios de la velocidad, alcanza el corazón de lo humano en la era del chip de silicio. El beneficio máximo del movimiento Slow sólo se conseguirá si vamos más allá y reflexionamos sobre nuestra manera de hacerlo todo. Un mundo realmente lento requiere nada menos que una revolución del estilo de vida.

El tiempo no puede colonizar nuestras vidas, sino que hay que devolverlo a las personas para que pueda ser un tiempo vivido plenamente. /Más/, /antes/ y /más rápido/ no son sinónimos de /mejor/, y educarnos para la lentitud significa ajustar la velocidad al momento y a la persona.

Partidarias del buen vivir, las denominadas ciudades Slow tienen como premisa adueñarnos del tiempo para disfrutarlo de un modo inteligente. El movimiento de Slow Cities (Cittaslow) se organiza para certificar aquellas ciudades donde la obligación es comer bien, dedicarnos al placer, el cuidado del medio ambiente, el patrimonio y sobre todo la filosofía de disfrutar la vida en todo momento, y optimizando nuestro tiempo

Slow Food es la respuesta de vanguardia a los efectos degradantes de la cultura de la comida industrial y rápida -fast food- que estandariza las técnicas de producción y la oferta de productos, nivelando y homogeneizando los sabores y los gustos.

El movimiento por una comida lenta promueve una nueva cultura del placer basada en la lentitud, el conocimiento, la hospitalidad y la solidaridad. Sus objetivos son claros: reencontrar el placer de la buena mesa, incentivar la buena gastronomía y el buen vino, y propiciar la educación de los sentidos para redescubrir la riqueza de los aromas y los sabores.

Protege la biodiversidad profundamente amenazada por el uso de agroquímicos, agrotóxicos y transgénicos, apoyando y promoviendo la producción orgánica. Intenta impedir la desaparición de alimentos y sistemas de producción artesanal, favoreciendo el desarrollo de innumerables microeconomías de regiones marginales. Enfrenta la estandarización de la comida y los sabores artificiales de una cultura que impone el consumo a la vez que el empobrecimiento de los sentidos.

El slow sex una forma de disfrutar de nuestros cuerpos donde se valora más la calidad que la cantidad, extenso juego previo, mientras susurramos a nuestras parejas y miramos a los ojos, emparentado con el sexo tántrico, la seducción se empareja con el placer de descubrir a través de los sentidos.

El coste humano de este ‘turbocapitalismo’; actualmente existimos para servir a la economía, cuando debería ser a la inversa. La actual cultura del trabajo está minando nuestra salud mental.

“ ¿No pueden comprender los trabajadores que, al trabajar en exceso agotan sus fuerzas y las de su progenie que están extenuados y, mucho antes de que les llegue el momento, son incapaces de hacer nada; que absorbidos y brutalizados por ese vicio, ya no son hombres sino fragmentos de hombres que matan todas las bellas facultades de su interior para no dejar viva y floreciente más que la furiosa locura del trabajo?”

Paul Lafargue. El derecho a la pereza (1883)

¿Qué es el humanismo?

Decresita

El humanismo es una corriente de pensamiento que se pregunta como puede el hombre convertirse en un ser humano verdadero y real a través de los instrumentos de comunicación y comunión que usan los propios hombres en eso que pueden ser y que serán.

¿Qué otra cosa significa esto, sino que el hombre (homo) se torna humano (humanus)? Pero en este caso, la humanitas sigue siendo la meta de un pensar de este tipo, porque eso es el humanismo: meditar y cuidarse de que el hombre sea humano en lugar de no-humano, «inhumano», esto es, ajeno a su esencia. Pero ¿en qué consiste la humanidad del hombre?.

La humanitas es pensada por vez primera bajo este nombre expreso y se convierte en una aspiración en la época de la república romana. El ‘homo humanus’ se opone al ‘homo barbarus’. El ‘homo humanus’ es ahora el romano, que eleva y ennoblece la ‘virtus’ romana al «incorporarle» la ‘paidea’ (educación) tomada en préstamo de los griegos. En la Edad Moderna se define al hombre como ‘animal rationale’; esto es, se define a lo humano a partir de una perspectiva zoológica o biológica oponiéndolo al animal.

Las escuelas, las viviendas, los hospitales, los centros de trabajo… son los instrumentos de comunicación y comunión que intentan ‘domesticar’ al ser humano para hacer de él un hombre nuevo. El trágico fracaso del camino de la humanidad en el siglo XX (tanto del fascismo, del comunismo, como del capitalismo), abren las puertas a un nuevo humanismo. ¿Qué amansará al ser humano, si, después de todos los experimentos que se han hecho con la educación del género humano, sigue siendo incierto a quién o a qué educa para qué el educador?. ¿Qué dirección ha de tomar la cría de los hombres?.

La domesticación del hombre es el gran tema olvidado. Actualmente nuevos artefactos en combinación con los antiguos aparatos se disponen a amaestrar al zoológico humano: el mundo virtual (internet, el cine, los videojuegos, la televisión…), los nuevos centros de ocio, la biotecnología…

Una vez eliminados los dioses, ya retirados los sabios en los viejos libros, asesinadas las brujas, nuestra vida es la confusa respuesta a preguntas que hemos olvidado.

Para saber más: Normas para el parque humano. Peter Sloteddijk.
Para saber más: Carta sobre el humanismo. Martín Heidegger.

Territorios rurales en vía de desertificación

Julio García Camarero

Hay quien dice que este mapa es demagógico y reaccionario, pero creo que es más correcto utilizar argumentos que estos calificativos y descalificaciones absolutas. Parece que los que usan esta forma de polemizar es que no tienen argumentos.

 
 
Pero este mapa explica claramente, y de forma evidente, que en los territorios del País Valenciano existe un profundo desequilibrio socio ecológico que es urgente restaurar. Comprendo que pueda existir la confusión del miedo de que si muchos ciudadanos pasan de vivir la campo lo van a destrozar, pero es algo muy difícil de que suceda, porque campo ya casi no existe, en su lugar sólo quedan inmensas extensiones de suelos mineralizados por la Agricultura industrial y Agroquímica que utiliza los mono cultivos y los monopolios de las grandes corporaciones de la agroalimentación. Estas con el tiempo han estado prolongadamente matando la mayor parte de los suelos vivos; es decir, el principal recurso renovable que existe. Es urgente que una gran parte de los que viven en las ciudades, y de las industrias, pasen a ocupar estos terrenos y territorios (ya mayoritarios) yermos, moribundos y ocupados o abandonados ya hoy por multinacionales. No nos confundamos, no se trata de fijarnos en ciudadanos burgueses domingueros que todos los fines de semana se dedican a polucionar con sus autos y a destrozar la naturaleza, porque dicen que la aman. El ciudadano que ama de verdad a la naturaleza vive en el casco antiguo de las ciudades; y si es cierto que la ama sabe prescindir de ella. Tampoco se trata de considerar a otros burgueses que se van a ocupar el campo en la modalidad de “segunda residencia”, una de las cosas que más está matando el campo y está creando Cambio Climático (C.C.). Se trata de que los ciudadanos conscientes se transformen en campesinos locales que vivan de continuo en el campo y que consigan ser capaces de recuperar esos suelos vivos que son, insisto, la principal fuente de recursos renovables y no perecederos.

No podemos echar pestes de los pestilentes pesticidas y fertilizantes agro-tóxicos de la agroindustria y que al mismo tiempo nos opongamos rotundamente a que una importante parte de la ciudadanía se transforme en campesino. Tampoco es cierto que estos nuevos campesinos, vayan a destrozar el bosque. Al contrario una porción de este nuevo campesinado rural debería hacer funciones forestales responsables y acometer la restauración de ecosistemas forestales en lugar de lo que se está haciendo hoy, que es una reforestación incorrecta a base de formaciones vegetales exclusivamente mono específicas y de crecimiento rápido por que son las mas rentables a corto plazo (y no seriales), que con gran frecuencia suelen ser pinares.

Es cierto que es muy duro para un ciudadano adaptarse a las condiciones del medio rural pero no se trata de una elección voluntaria. Es que sucede como con el crecimiento económico, queramos o no tendremos que decrecer, y queramos o no tendremos que recuperar el suelo vivo, el campo, si queremos alimentarnos, porque los fertilizantes agroquímicos derivados del petróleo y agro-tóxicos están a punto de extinguirse siendo estos indispensables para la actual producción agroalimentaria industrial que es la que alimenta al 80% de la población del Primer Mundo.

Pero volver al campo es muy duro. Y no confundamos al campesino con el jornalero agrícola (al que le pagan poco) dependiente de multinacionales y de los cortijeros de la macro-agro-química, de los insumos del petróleo y de los monocultivos. Los que regresen al campo deben ser campesinos ecológicos locales pequeños. O unidos en medianas cooperativas. Ser autentico campesino es muy duro, y más aún viniendo de la ciudad sin conocimientos campestres ni costumbre de la resilencia en el campo: vives a la intemperie, aislado, con un trabajo muy esclavo, inseguro y de baja renta, sin centros sanitarios, sin red ferroviaria rural (que ha sido desmantelada por el neoliberalismo de la “jet y ave society”), sin centros de distracción, con escasos servicios y escuelas, menospreciado y llamado paleto, etc. Así que es extremadamente difícil que una gran masa de ciudadanos se decida regresar al campo, y es necesario que sea una gran masa porque el desierto avanza y los “fertilizantes” químicos (para hoy pero muerte del suelo para mañana), ya han producido la mineralización de inacabables superficies de territorio que hay que recuperar con Selvicultura, Ordenación de montes, Agroecología, y una mesuradísima Ganadería ecológica. Hay que tener miedo a la avalancha de ciudadanos domingueros, a los de la segunda residencia o a la Agricultura industrial que ya han dejado moribundos (insisto) a la inmensa mayoría de los territorios. Pero no hay que temer la invasión de ciudadanos a estos territorios si tienen conciencia y conocimiento de que es posible recuperarlos y mantenerlos, Eso sí, con tesón, enorme cuidado y sin usar las ya caducas energías fósiles.

Sólo una minoría, muy minoritaria, y completamente insuficiente (sobre todo para la urgencia que existe) de jóvenes ecologistas conscientes, está llegando a plantearse hacerse auténticos campesinos locales y a crear eco-aldeas. De ahí que este movimiento, sólo se producirá masivamente (como es necesario y urgente) si se dan dos circunstancias previas:

a. Se haga, como acción primera, una intensa difusión de este problema y la urgente necesidad de la formación de un inmenso campesinado, y se establezca una enseñanza obligatoria de Agroecología en las escuelas (en lugar de. por ejemplo, la obligación subliminal de ser hincha de los “deportes” competitivos) y de concienciación de que hay que escatimar drásticamente las energías, usando abono natural (estiércol), pues las energías alternativas no dan para este tren de despilfarro agroquímico y los insumos agroquímicos-petroleros, que además de ser tóxicos para las personas, son asesinos de la base principal recursos renovables que constituyen los suelos vivos.

b. Previamente se establezca en el medio rural una densa red: ferroviaria, de servicios en general, de centros sanitarios (en lugar de monstruosos mega-hospitales en la ciudad), restauración de viviendas rurales, escuelas, ayuda en forma de seguros ante la irregularidad de las cosechas. También, que en lugar de que el campesino local (agricultor agroecológico local, forestal restaurador de ecosistemas y ganadero extensivo tenue y responsable) sea menospreciado y llamado paleto, se le considere una capa social tan respetable, o más, que cualquier otra.

Además, como resulta difícil separar los conceptos de: democracia representativa, electoralismo y Estado de la palabra corrupción, será conveniente, o tal vez necesario, sustituirlos por la idea de democracia directa y local. Un tipo de democracia obtenida a partir de a. y b. funcionando en una red de multitud de cooperativas locales enlazadas a través de una intensa y extensa comunicación simétrica. Esto es, una comunicación en donde cada cooperativa local sea a la vez emisor y receptor de ideas y de acciones necesarias de difundir y realizar.

Para terminar, decir que muchos ecologistas beben de la idea, equivocada, que lo mejor que se puede hacer para que los suelos se regeneren es que se mantengan abandonados, porque el banco de semillas del subsuelo ya saldrá por si solo y darán lugar a una sucesión natural de la vegetación. Es algo que ya está sucediendo en terrenos de Alaska que antes estaban completamente cubiertos por el hielo, en los que con la llegada del Cambio Climático están surgiendo espectaculares bosques cargados de biodiversidad. Y esto es cierto en los países de climas templados y lluviosos, pero en los territorios de climas áridos (hoy cada vez más tendentes a la mineralización agroindustrial y a la desertificación) en lugar de una sucesión natural positiva, como la de Alaska, se da primero una regresión de la sucesión natural para pasar enseguida a una desertificación. Además, tengamos en cuenta que los suelos citados de Alaska nunca sufrieron la mineralización asesina de los “fertilizantes” químicos petroleros. Estas extensas superficies terrestres degradadas por las grandes corporaciones agroalimentarias-petroleras-industriales mono cultivadoras y monopolistas, necesitan de un esfuerzo fertilizante natural por parte de los nuevos campesinos locales y una Ganadería extensiva ecológica equilibrada.