La perspectiva decrecimentista

Andalucía Libertaria nº 6

Desde finales de los años sesenta, tanto des-de el movimiento ecologista como desde el mundo científico se viene advirtiendo que el crecimiento económico, mecanismo que sostiene la economía capitalista, debe tener un límite, pues limitado es el planeta en el que vivi-mos. A los llamamientos ecologistas y científicos, basados inicialmente en el deterioro medio am-biental, se sumaron veinte años después:  

1. La preocupación por los problemas deriva-dos del calentamiento global del planeta. 

2. La evidencia de una próxima crisis de recur-sos energéticos provocada por el agotamiento de los combustibles fósiles 

3. La vergüenza por el vacío ético de un sis-tema que provoca de forma exponencial des-igualdades y empobrecimiento a la par que una impresionante acumulación de riqueza y un im-presionante despliegue de consumo ostentoso en el occidente industrializado.

La izquierda transformadora ha alzado su voz con fuerza reclamando el fin de tanto disparate y apostando por una profunda transformación social bajo la premisa de que Otro mundo mejor es posible. 

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A este clamor se han sumado todas las fuerzas que defienden un sistema alternativo y que apuestan, desde diferentes perspectivas, por generar esa transformación, reclamada tam-bién desde un ámbito nuevo, el de los y las que defienden (defendemos) la necesidad de oponer políticas de decrecimiento a las políticas de creci-miento que justifican y sostienen el sistema.La perspectiva decrecimentista es una nueva perspectiva que viene a sumar, no a restar, ele-mentos de análisis a esa necesaria y posible trans-formación social. 

Desde el grupo “Decrecimiento en equidad” de Córdoba reclamamos un espacio para el análisis decrecimentista y un esfuerzo por admitir esta “diversidad” en los enfoques de la HOJA DE RUTA hacia otro mundo mejor posible. La ventaja que tiene la óptica decrecimentista es que es un “horizonte compartido”, ampliamen-te compartido, por diferentes movimientos que encuentran en esta óptica formulaciones comu-nes. Muchos de los agentes que se acercan a la perspectiva decrecimentista lo hacen porque encuentran planteamientos que les son familia-res pues, de una u otra manera, los han venido defendiendo desde sus respectivos ámbitos de intervención social.Otra gran ventaja de la perspectiva decre-cimentista es que permite ahondar con relativa facilidad en la formulación de los horizontes. 

A partir de una crítica feroz del sistema, su insoste-nibilidad, su falta de lógica, sus mentiras, sus con-tradicciones, su hipocresía, su crueldad, su ensa-ñamiento con los desposeídos y la amenaza que supone para la supervivencia de la civilización, es relativamente fácil descubrir, aplicando razo-namientos típicamente decrecimentistas, cómo queremos que sean nuestras ciudades, cómo nos moveremos dentro de ellas, cómo nos alimenta-remos, cómo será la producción y distribución de bienes y servicios, cómo será la producción y distribución de energía, cómo abordaremos la enseñanza, la sanidad, la cultura y el ocio. 

En el modelo decrecimentista el urbanismo, la arquitectura, la tecnología, estarán diseñados a la medida de las personas, no a la medida -como en la actualidad- de los rendimientos del capital. Las ciudades serán compactas, con plazas y espa-cios públicos (FOROS CÍVICOS) para ejercer como ciudadanos y ciudadanas. No estarán ocupadas con coches aparcados. Las calzadas serán estre-chas para que las ocupe el transporte público y las bicicletas. Las aceras serán anchas para que los peatones discurran cómodamente por ellas.Los barrios estarán vivos pues, al no existir grandes superficies comerciales, se habrá revita-lizado el comercio local. 

Éste ofrecerá productos de temporada, ecológicos, sin embalajes y traí-dos desde emplazamientos próximos. Se habrá recuperado la agricultura tradicional y se habrán recuperado las zonas rurales y los usos y costum-bres tradicionales. Se dará valor al conocimiento de artesanos, campesinos y productores en ge-neral.Los barrios -vivos- estarán dotados de servicios, de talleres en los que podremos reparar los bie-nes deteriorados, que estarán diseñados con ro-bustez, para ser duraderos.Todos estos brochazos que componen este collage de la sociedad decrecimentista son sim-ples pinceladas salidas, casi todas ellas, de las aportaciones de las personas que han participado en alguno de los numerosos talleres organizados por el grupo de “Decrecimiento en Equidad” de Córdoba. 

Todas estas ideas, sueños, visiones, es-peculaciones, son fruto de la creación colectiva, son el resultado del debate comunitario. Cuando la comunidad coge las riendas, produce esta ri-queza. Avanzar hacia una sociedad decrecimen-tista solo es posible si se libera el genio colectivo. La pregunta es, ¿cómo liberarlo? La respuesta la tenemos entre todos y todas, está en nuestras manos. Pasemos pues a la acción participando en alguna de las múltiples iniciativas que se vie-nen ensayando desde diferentes ámbitos antica-pitalistas.

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