Decrecimiento práctico para el Laborismo británico

Mark H. Burton - 15/15\15

(Artículo previamente publicado en Uncommontater y en el web de SERA. El autor ha añadido unas notas introductorios de contexto para el público de fuera del Reino Unido y ha aportada la versión completa original del artículo, que fue publicado en inglés en versión modificada. Traducción: Manuel Casal Lodeiro.)

Este artículo fue escrito con la intención de intervenir en el debate político del Partido Laborista Británico. El Reino Unido cuenta con un sistema de representación parlamentaria no proporcional conocido como escrutinio mayoritario uninominal (first past the post) donde se elige a cada miembro del Parlamento a partir de una base territorial por mayoría simple. Esto hace que sea muy difícil para los partidos minoritarios obtener representación. Como resultado (fuera de las zonas diferenciadas de Escocia e Irlanda del Norte), es el Partido Laborista, un partido hermano del PSOE en la (segunda) Internacional Socialista, el que se convierte en el foco principal de la política radical, pese a seguir siendo una amplia comunión con neoliberales y socialistas democráticos radicales entre sus miembros. Con la elección del socialista internacionalista Jeremy Corbyn como su nuevo líder, ha habido una entrada importante de miembros que, como es mi caso, dejamos el partido en la década de 1980 a medida que iba girando cada vez más hacia una política neoliberal. El Laborismo, pues, es un terreno clave de contestación para quienes proponemos políticas alternativas. A pesar del movimiento hacia la Izquierda, la orientación económica del Laborismo sigue estando dominada por el post-keynesianismo, con el énfasis puesto en la inversión para asegurar el crecimiento económico que debería, entre otros supuestos beneficios, revertir la austeridad de los gobiernos liderados por los conservadores desde 2010.

Con todo, hay algunas señales de que dicho énfasis se está reduciendo. John McDonnell, el responsable laborista del área de finanzas (es decir, el futurible Ministro de Economía de la oposición) puso recientemente sobre la palestra los impactos ecológicos del crecimiento económico, aunque seguidamente volvió a una orientación política más convencional de “crecimiento verde”. Los miembros del equipo parlamentario de Corbyn pertenecen a la Comisión Parlamentaria Interpartidista acerca de los Límites al Crecimiento, presidida por Caroline Lucas, la única representante del Partido Verde en el Parlamento. Los consejeros de Corbyn y McDonnell tienen conexiones con el ecosistema de activistas políticos y económicos críticos donde las cuestiones del Decrecimiento se debaten, aunque no sean predominantes.

No obstante, la religión del crecimiento económico continúa siendo fuerte en el Laborismo. El presente artículo fue escrito en respuesta a la polémica generada por una miembro del equipo parlamentario de Corbyn, que defendía el crecimiento como el camino hacia la sostenibilidad.


Decrecimiento práctico para el Laborismo: una respuesta a Chi Onwurah

A medida que el tamaño de la economía mundial se ha incrementado, también lo ha hecho la presión que ejerce sobre nuestros ecosistemas. Las consecuencias de dicha presión se están volviendo ya innegables.
— John McDonnell
Chi Onwurah ensalza el crecimiento económico, pero por desgracia está combinando una serie de incomprensiones sobre la propuesta de la economía de estado estacionario y del Decrecimiento.
Cada día que pasa se acumulan más evidencias de que la civilización industrial ha alcanzado un estado de desbordamiento ecológico y se dirige hacia el colapso. El cambio climático es el aspecto más evidente, como han dejado claro los científicos del Resilience Centre de Estocolmo con el concepto de Límites Planetarios (Planetary Boundaries). En 2015 descubrieron que cuatro de dichos límites planetarios se habían sobrepasado ya: tanto la pérdida de biodiversidad, como el daño a los ciclos del fósforo y del nitrógeno, el cambio climático y el uso de la tierra han alcanzado ya niveles peligrosos.

 

Este escenario ya había sido presentado por los científicos de Límites del crecimiento en 1972. Se confirmó en su informe de actualización de 2004, así como en los estudios de la Universidad de Melbourne de 2008 y 2014. ¿Qué otro modelo de predicción económica se ha demostrado tan acertado sobre un periodo de tiempo tan extenso? Chi está alejando al Partido Laborista del Partido Verde en materia de crecimiento económico. Ocho parlamentarios laboristas, incluyendo a Daniel Zeichner y Barry Gardiner están en la Comisión Interpartidista acerca de los Límites del Crecimiento, que encabeza Caroline Lucas. La posibilidad del crecimiento económico en un planeta finito no es una cuestión de afiliación partidista, sino de evidencia científica: existe alguna evidencia, probablemente temporal, del desacople de las emisiones de CO2 con respecto al crecimiento del PIB, en unas pocas economías, a un ritmo anual muchísimo menor del que sería necesario para mitigar el Cambio Climático. Y no hay ninguna acerca de un desacople semejante en el uso de materiales.
La energía solar está muy bien, pero los materiales no se pueden sintetizar a partir de la luz del sol, y tenemos un aumento de emisiones procedentes de la producción de cemento y acero, la deforestación y la destrucción del suelo.

La tecnología puede facilitar el cambio económico y social, pero la economía es material, está inserta en el ecosistema. Las TIC se apoyan en enormes gastos de energía, cobre, tierras raras, agua, etc., todo lo cual les impone límites en la escala que pueden tener.

El modelo económico actual depende de la rueda de hámster del crecimiento; sin embargo, el decrecimiento hacia una economía de estado estacionario podría ser un proceso planeado, gestionado. Los socialistas creemos en tomar el control de la economía en lugar de dejar que ella nos gobierne. Los economistas ecológicos Peter Victor y Tim Jackson han demostrado que detener el crecimiento del PIB no tiene por qué aumentar la pobreza y el desempleo. Esto implica rechazar algunos lugares comunes como la deseabilidad de una productividad siempre al alza. Lo que los límites planetarios significan es una reducción radical del consumo, lo que sólo se puede lograr de una manera justa mediante la planificación y la redistribución. Esto podría implicar la salida de la carrera infinita de competir para lograr un status social por medio del consumo, con sus terribles consecuencias sociales, para embarcarnos, en su lugar, en la promoción de las capacidades de la gente, la convivencialidad, la solidaridad y el cuidado de la tierra.

¿Significa esto dar la espalda al Sur global? No, porque hemos adquirido nuestra riqueza por medio de la explotación de esas regiones en paralelo a la explotación aquí de los y las trabajadoras, y nuestra prosperidad aún depende de la explotación de aquellas personas que habitan en el Sur del mundo. Nuestra economía del crecimiento, con su consumo insaciable, continúa esquilmando el Sur por medio del robo de recursos, la hiperexplotación, la desposesión, duros mecanismos de comercio, y demás. El Decrecimiento podría ser una solución en la que ganásemos tanto aquí como allí, fortaleciendo tanto nuestras economías como las del Sur, liberándolas de los malignos impactos medioambientales, sociales y económicos del extractivismo.

Algunos sectores tendrán que crecer: la economía de reemplazo de la producción social y ambientalmente benigna. Pese a que buena parte de las propuestas laboristas en economía e industria son adecuadas, sólo serán realistas desde un punto de vista ecológico, si el nivel agregado de uso de recursos se reduce para permanecer estable después. Y no se puede tener eso y, al mismo tiempo, un crecimiento del conjunto de la economía.

SERA 

Repetir el mantra del “crecimiento” impide dibujar y asegurar el apoyo necesario para unas políticas innovadoras y sin precedentes. Como, por ejemplo:
  1. Dejar de subvencionar e invertir en actividades que son altamente contaminantes, trasladando los fondos públicos así liberados, hacia la producción limpia.
  2. Compartir el empleo y los recursos, reduciendo la semana laboral a unas 32 h, apoyando a las empresas para que faciliten el reparto del empleo, con reducción de los ingresos sólo para el 10% que más gane.
  3. Establecer ingresos mínimos y máximos. Los ingresos altos significan un uso de recursos desproporcionado: hay que ponerles un techo, pero también un suelo.
  4. Reforma fiscal para crear un sistema progresivo que ponga impuestos al uso de energía y recursos, a la riqueza, la propiedad y el valor del suelo.
  5. Controlar la creación de dinero, regulando los préstamos bancarios para lograr un crédito ajustado pero barato.
  6. Auditoría ciudadana de la deuda: perdonar las deudas impagables de los hogares.
  7. Apoyar a la sociedad alternativa y solidaria por medio de subvenciones y exenciones de impuestos, dirigidos a las cooperativas, empresas sociales y tierras gestionadas por las comunidades, liberando recursos para grupos comunitarios.
  8. Optimizar la edificación. Rehabilitar, renovar, reducir y compartir viviendas, para ahorrar costes en combustible y emisiones. Expropiar casas desocupadas. Responder a cualquer necesidad habitacional a mayores, con construcción social de bajo gasto energético, dentro de áreas ya urbanizadas.
  9. Limitar la publicidad, para reducir la incesante promoción del consumo.
  10. Establecer límites medioambientales, por medio de topes absolutos y decrecientes del CO2 que se permita producir, y de los recursos materiales que utilice el país, incluyendo emisiones y materiales de los productos importados.
  11. Abolir el inadecuado indicador del PIB. Centrarnos en lo real: empleos, ingresos, actividad, inversión, cuidados, salud, bienestar y reparación del medioambiente.
Esto no es un programa completo hacia una economía estacionaria, pero demuestra que, lejos de sugerir algo inviable o impopular, la SERA [la asociación socialista vinculada al Partido Laborista y centrada enel medioambiente] podría y debería promover una política genuinamente basada en la ecología y el socialismo: el Decrecimiento.

take control of the economy
‘Take control of the economy’, por Amelia Burke

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