Rexistencia


http://www.biodiversidadla.org/var/biodiversidadla_org/storage/images/objetos_relacionados/temas/pueblos_indigenas/322507-2-esl-ES/Pueblos_indigenas_icon.jpg "Los Pueblos de la Tierra ya no sólo resisten, sino rexisten: han entrado en un proceso de emancipación que, reclamando sus modos de “vivir bien”, se reinsertan en la inmanencia de la vida y en el metabolismo ecológico de la biosfera".

Enrique Leff - Biodiversidad en América Latina y el Caribe


Existencia fue la manera en que Heidegger nombró el particular modo de ser del Dasein, del modo en que el ser humano construye su mundo de vida. La ontología existencial vino a controvertir el modo de pensar el ser de las cosas que desde el Logos de los griegos condujo la historia de la metafísica hacia la objetivación y racionalización de todos los entes, incluido al ser humano, y a sus modos de subjetivación. Esta historia, guiada por la ontología del Ser y de lo Uno, derivó en la era de la modernidad en la globalización del régimen ontológico del valor económico y del poder tecnológico que gobierna los destinos de la humanidad y del planeta. Bajo su égida, desde la conquista de “Las Indias”, hasta nuestros días, el dominio de la racionalidad tecno-económica se ha expandido por el planeta colonizando y subyugando –cuando no exterminando– a las diversas culturas que co-evolucionaron en la biosfera en una diversidad de modos culturales de la existencia humana.
En tiempos recientes, desde la irrupción de la crisis ambiental y la emergencia de los nuevos derechos culturales (notoriamente a partir de 1992), los Pueblos de la Tierra reclaman sus derechos a la autonomía, a sus identidades ancestrales, a sus prácticas tradicionales, a sus modos de ser-en-el-mundo. A la vuelta del Tercer Milenio se configura el campo de la ecología política como el espacio de actuación de las sociedades tradicionales que han resistido a lo largo de más de 500 años el embate del proceso de modernización a sus modos de territorialización de la vida. 

Hoy, los Pueblos de la Tierra no sólo reclaman el reconocimiento a sus modos ancestrales de ser, sino que demandan su derecho a reinventar sus identidades, a resignificar sus mundos de la vida en una reflexión sobre sus condiciones de existencia. Los Pueblos de la Tierra ya no sólo resisten, sino rexisten: han entrado en un proceso de emancipación que, reclamando sus modos de “vivir bien”, se reinsertan en la inmanencia de la vida y en el metabolismo ecológico de la biosfera. Si la ecología política ha definido su campo como el de la distribución desigual de los costos ecológicos y de las luchas de resistencia por la justicia ambiental, hoy el movimiento socio-ambiental ha abierto un nuevo espacio de significación y actuación: la ontología política. La ontología política que emerge desde la ecología política se refiere a la politización de las demandas de los pueblos que demandan el derecho a reconstruir sus mundos de vida desde sus ontologías existenciales, de sus modos de ser-en-el-mundo. 

En el campo de la ontología política se confrontan las estrategias de poder en la construcción de la sustentabilidad posible de la vida humana en el Planeta Tierra. La ontología política es el campo en el que se legitiman otros modos de ser en la construcción de otros mundos posibles. Desde las diferentes ontologías existenciales se enactúa de manera diferenciada el metabolismo de diversos territorios de vida que se conjugan en la dinámica global de la biosfera, y que a su vez afecta las condiciones existenciales de cada pueblo y cada territorio. La apertura de la modernización reflexiva hacia otros modos de habitar el planeta confronta el cerco del poder hegemónico de la globalización económica que destina la muerte entrópica del planeta y abre la historia hacia la posibilidad de construir sociedades neguentrópicas y un mundo sustentable (Leff, “Producción neguentrópica”, en esta enciclopedia). 

El concepto de rexistencia1 viene así a confrontar el “fin de la historia” marcado por la reflexividad de la modernidad sobre sus propios ejes de racionalidad. Al reconocer los “derechos de ser”, la ontología política no sólo enactúa las estrategias de poder por la reapropiación del patrimonio biocultural de los Pueblos de la Tierra y la legitimación de los modos alternativos de ser-en-el-mundo. Al hacerlo, abre la historia hacia una dinámica contra-hegemónica, hacia la construcción de un mundo fundado en una ontología de la vida. Más allá de la dialéctica de la historia marcada por la contradicción entre el capital y el trabajo, más allá de la destinación de la humanidad y del planeta marcada por una ineluctable “Verdad del Ser” (Heidegger), la ontología política se funda en una ontología de lo múltiple y de la vida, en una historia que se abre hacia una ontología de la diversidad biocultural, a una política de la diferencia y una ética de la otredad. 

La ontología política abre la historia a través de un diálogo de saberes, entendido como el encuentro conflictivo y solidario –de las sinergias, las alianzas y la confrontación– entre regímenes ontológicos y seres culturales diferenciados por sus propias ontologías existenciales, por sus modos de significar sus mundos y de construir sus territorios de vida. En este sentido, la vida no sólo resiste al destino ontológico de la historia de la metafísica, sino que rexiste –abre nuevos horizontes de vida– desde la inmanencia de la vida: desde la potencia neguentrópica del orden biotermodinámico y la pulsión creativa de la vida. 

Referencias:
- Leff, E. (2014), La apuesta por la vida. Imaginación sociológica e imaginarios sociales en los territorios ambientales del Sur, México: Siglo XXI Editores.
- Porto Gonçalves, C.W. (2002), “Latifundios genéticos y existencia indígena”, Revista Chiapas, 14: 7-30.
- Porto Gonçalves, C.W. (2004), Geografando nos Varadouros do Mundo, Brasilia: IBAMA (Prefacio de Enrique Leff).
- Porto-Gonçalves, C.W. y E. Leff, (2015), “Political Ecology in Latin America: the social reappropriation of nature, the reinvention of territories and the construction of an environmental rationality”, dossier temático “Pensamento Ambiental Latino-americano: movimentos sociais e territórios de vida”, Revista Desenvolvimento e Meio Ambiente 35, Programa de Pós-Graduação de Meio Ambiente e Desenvolvimento, Universidade Federal do Paraná (Curitiba-Paraná-BRASIL).
Nota:
[1] La noción de rexistencia fue acuñada y publicada primeramente por Carlos Walter Porto Gonçalves (2002). La idea se configura en su tesis de doctorado: “Geografando nos Varadouros do Mundo: da territorialidade seringalista (o Seringal) à territorialidade seringueira (a reserva extrativista)”, Programa de Posgrado en Geografia, UFRJ, Río de Janeiro, 1998, publicada por IBAMA en 2004. Hemos venido desplegando el concepto de rexistencia en textos subsecuentes (Cf. Leff, 2014; Porto y Leff, 2016).

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