Patriarcado, sistema económico y violencia

La forma patriarcal de ordenar la vida se manifiesta a través de una forma violenta de resolver los conflictos que se materializa en guerras continuas, teniendo en los últimos tiempos el control de los recursos como motivo central; o las formas de relación entre las personas basadas en el dominio que se traducen en violencia contra las mujeres, en explotación sexual o en agresión a quien es visto como diferente.



Esta violencia, que forma parte de las relaciones de poder que se practican en el patriarcado capitalista actúa contra las mujeres y contra la naturaleza, constituye la base del actual paradigma de desarrollo, es decir el telón de fondo de los comportamientos violentos cotidianos es la violencia simbólica.

Violencia simbólica que ha cancelado lo femenino original sustituyéndolo por un discurso patriarcal sobre las mujeres que asegurase su subordinación sobre lo masculino y que ha hecho invisible nuestra pertenencia natural por medio de operaciones de naturalización de los constructos humanos. En el ejercicio de esta violencia simbólica, el patriarcado capitalista ha identificado mujeres y naturaleza y los ha situado en la parte oscura convirtiéndolos en algo que no tiene valor y está disponible para ser usado ‘por el hombre económico, el hombre racional, el hombre político’. Este es el orden simbólico que ilumina y sostiene la economía convencional.

La actividad femenina que se ha centrado a lo largo de la historia en hacer crecer la vida y cuyos esfuerzos han sostenido una generación humana tras otra, a pesar de la violencia patriarcal, ha desarrollado en cambio unas prácticas y un saber que son referentes para que la sostenibilidad humana, social y ecológica sea posible.

Se pone en cuestión la validez del sistema económico actual para alcanzar una sostenibilidad del planeta y la experiencia femenina aporta también una práctica de relación por ella misma, sin una finalidad instrumental; una práctica de la relación que se alimenta de amor y no de dominación.

Para saber más: Epílogo del libro 'la historia cuenta' de Enric Tello, escrito por Anna Bosch, Cristina Carrasco y Elena Grau.

2 comentarios:

  1. Disculpa pero es absurdo y fuera de la realidad.

    Sin entrar en el fondo "teórico" (de lo cual no se trata acá):

    Una vez entraste en un tribunal de familia para mirar la dominación feminista, cuando separa los papás de sus hijos por millones en el mundo entero por la sola razón que estos padres tuvieron la mala-suerte de nacer varones?

    No fuiste a conocer las sociedades latinas matriarcales donde la castración simbólica generalizada es consubstancial del machismo?


    (side note: la foto no tiene contexto. Sería interesante saber que demostraría si se invertiría el sexo de las gentes: una policía mujer, frente a dos hombres y una mujer con palos + y un hombre tirando le cosas por atrás)

    ResponderEliminar
  2. Anónimo6:36 p. m.

    oh vaya, el cancer del feminismo otra vez. ¿Hay alguna ideologia que no incluya esta basura en el pack? Luego os tiráis de los pelos para que la gente os escuche

    No no, el ecologismo es importante, ah y el comunismo y el feminismo, el peor tipo de feminismo, el que relaciona todo lo malo con patriarcado/masculino

    "femenina que se ha centrado a lo largo de la historia en hacer crecer la vida"

    hombres caca, mujeres vida

    Ahí os quedáis, cuando controléis el movimiento de odio que es el feminismo, volvéis a intentarlo

    ResponderEliminar