Vivir bien con menos y en común


Alicia Pomares - Serendipia

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* La foto, como siempre, del crack Martí Garcia
 
Hace tiempo que lo estamos escuchando y viviendo, la necesidad que tenemos los humanos de mantener un status social y económico se está debilitando, y creo que es una buena noticia. Poco a poco nos vamos dando cuenta de que no necesitamos poseer muchas cosas para tener un status social, por el simple hecho de mostrarle a nuestros vecinos lo importantes que somos al poseer bienes materiales.

Los recursos son limitados y hemos vivido una época, larga época, en la que necesitábamos cada vez más y más para mantener nuestra posición, esa posición que tiempo atrás considerábamos tan importante.
En «Economic Possibilities for our Grandchildren»; en 1930 John Maynard Keynes, ya reflexionaba sobre estos temas, os dejo por aquí algunas perlas encontradas en Las Indias

“Es verdad que las necesidades de los seres humanos pueden resultar insaciables. Pero en realidad podríamos dividirlas en dos clases: necesidades que son absolutas en tanto que independientes de la situación del resto de nuestros congéneres y aquellas que son relativas en el sentido de que solo nos sentimos satisfechos si nos elevan por encima, nos hacen sentir superiores, a ellos. Las necesidades de la segunda clase, aquellas que satisfacen el deseo de superioridad, pueden ser ciertamente insaciables; cuanto mayor sea el nivel general mayores serán. Pero eso no es verdad para para las necesidades absolutas. 

En ellas se puede encontrar un punto antes, mucho antes quizás de lo que creemos, en el que esas necesidades se vean satisfechas en el sentido de que, una vez alcanzado preferimos dedicar nuestras energías más allá de él a propósitos no económicos.”

“Cuando la acumulación de riqueza ya no tenga gran importancia social, vendrán grandes cambios en los códigos morales.”

“La idea de que quien menos se preocupa por el mañana es quien más certeramente camina por las sendas de la virtud y la sensata sabiduría. Valoraremos los fines sobre los medios y preferiremos lo bueno a lo útil. Honraremos a aquellos que puedan ensañarnos como apurar una hora y un día virtuosamente y bien, la gente deliciosa que es capaz de disfrutar directamente las pequeñas cosas.”

Claro que no nos hemos dado cuenta solos, hemos necesitado de una importante crisis económica que nos ha afectado a casi todos para tenernos que desprender de nuestros bienes más “valiosos”. Y esto no tiene vuelta atrás, el futuro promete traer nuevos valores al respecto, con:


  • El “desempleo tecnológico”, con su concentración de innovaciones científicas y tecnológicas que están dando lugar a una nueva revolución industrial, que promete hacernos más ricos en tiempo y más pobres en ingresos. Más perlas de Keynes: 
Sufrimos una nueva enfermedad que será algo importante a tener en cuenta en los años por venir: el desempleo tecnológico. Es decir, el desempleo debido al descubrimiento de formas de economizar el uso del trabajo será más rápido que la velocidad a la que encontraremos nuevos usos para el trabajo.”
“Por primera vez desde su creación, los humanos tendrán que enfrentarse a su problema real y permanente: cómo usar su libertad recién alcanzada frente a las preocupaciones económicas y ocupar el ocio que la ciencia y el interés compuesto habrán ganado para ellos, para vivir sabiamente, de forma agradable y buena.” 

  • La economía colaborativa que nos permite compartir esos recursos limitados. Cada vez tiene menos sentido acumular propiedades y bienes materiales para uso individual, únicamente si lo puedes compartir con los demás y viceversa. ¿Para qué quiero un yate, una segunda residencia, un coche, etc. si probablemente me sale más rentable compartir con otros y utilizar lo que necesite alrededor del mundo, porque esa nueva cultura de intercambio de bienes y servicios entre particulares (Blablacar, Airbnb…) está cada vez más extendida?

Estamos ante un cambio sociológico de colectivismo emergente. Recomiendo este artículo: “La tecnología zarandea el “statu quo” económico”

Y ante estos cambios sociológicos ¿Está cambiando algo en las empresas? ¿Vamos a compartir recursos con otras empresas?¿Vamos a empezar a colaborar, de verdad, finalmente?¿Qué papel le toca en todo esto a la función de RRHH? ¿Estamos ante la economía del decrecimiento? ¿Nos dirigimos realmente hacia la Renta Básica? Y, sobretodo ¿Vamos a ser más felices y más humanos?

Me hago éstas y otras preguntas y reflexiones recurrentes para las que no encuentro respuesta ¿Me ayudas?

Comparto este vídeo de Javi Creus que me encanta y nos dice que “más allá de la tecnología hay otra manera de generar abundancia: compartir”.




2 comentarios:

  1. Lo siento pero en el vídeo hay muchas falacias de composición. Vale, Wikipedia "cuesta" solo 40 millones. Ok. Pero la infraestructura que la hace posible consume en éstos momentos un 10% (aprox) de la electricidad mundial y una cantidad inconmensurable de recursos de todo tipo. Nada es etéreo en la sociedad de la información.

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  2. Anónimo4:35 p. m.

    Mitxi Vulpini:

    La llamada economía colaborativa no es más que la mercantilización masiva del "último recurso disponible" (la habitacioncita, la casita del pueblo, el asientito del coche, la placita de garaje, mis "horas libres", mis cuidados "libres") dentro de un contexto de transición hacia una economía planificada de coeficiente 0 (crecimiento cero, interés cero, inflación cero, salarios tendentes a 0), de máxima concentración de capital , eliminación de clase media y Renta Básica General o, aún peor, Renta de Garantía de Ingresos.

    Las nuevas estructuras (aparentemente "progresistas) serán organizadas progresivamente en base a sistemas de reputación, donde los últimos "colaboran" (trabajan gratuitamente) en pos de "reputarse" y los primeros "monetizan" (explotan) porque se lo merecen.

    Un excelente ejemplo de esto es el modo de funcionamiento de la OUISHARE que se presenta así: "OuiShare connects people and accelerates projects for systemic change. We question and experiment with social models based on collaboration, openness, and fairness"

    Si queréis ver la distopía en funcionamiento sólo tenéis que ir a uno de los eventos que organizan y preguntad a los de "naranja" cuanto cobran por su trabajo colaborativo. También fijaos quién limpia los baños y quién asegura la entrada en el edificio.

    Mierda para ellos y para toda la economía colaborativa.

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