Todos precarios

Salimos de la sociedad de trabajo sin reemplazarla por ninguna otra. Nos sabemos, nos sentimos, nos aprehendemos a cada uno de nosotros como desempleado en potencia, subempleado en potencia, precario, temporario, “de tiempo parcial en potencia". Pero lo que cada uno de nosotros sabe no se vuelve todavía -y se le impide que se vuelva- conciencia común a todos de nuestra condición común.

Conciencia común, es decir públicamente formulada y aceptada, de que la figura central y la condición “normal", como tendencia al menos, no son más las del “trabajador" -ni a fortiori la del obrero, el empleado, el asalariado-, sino la del precario que ya “trabaja" ya no “trabaja", ejerce de manera discontinua múltiples oficios, de los cuales ninguno es un oficio, no tiene profesión identificable y tiene como profesión el no tenerla; no puede por lo tanto identificarse con su trabajo y no se identifica, sino que considera como su “verdadera" actividad aquella por el ejercicio de la cual se esfuerza en las intermitencias de su “trabajo" remunerado.

Esta figura central del precario es la que se presenta potencialmente como la nuestra; ella es la que se trata de civilizar y de reconocer en el doble sentido de la palabra para que, de condición sufrida, pueda convertirse en modo de vida elegido, deseable, socialmente dominado y valorizado, fuerza de nuevas culturas, libertades y socialidades: para que pueda convertirse en el derecho para todos de elegir discontinuidades de su trabajo sin sufrir discontinuidad en el ingreso.

Todas las potencias establecidas se oponen a este reconocimiento y a lo que este entraña. Pues el poder sin trabas que el capital ha adquirido sobre el trabajo, sobre la sociedad y sobre la vida de todos se remite precisamente a esto: que el "trabajo" -el que se les hace hacer, no el que hacen- conserve en la vida y la consciencia de cada uno su carácter central, aunque sea masivamente eliminado, economizado y abolido en todos los niveles de la producción, en la escala de la sociedad entera y el mundo entero.

Para saber más: Miserias del presente, riqueza de los posible. André Gorz.

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