Decrecimiento económico, crecimiento moral

Bernardo Pérez Andreo - Rara Temporum
Cada día se hace más evidente que los que nos gobierna, en España, en Europa, en el mundo, han tomado la decisión firme de hacer frente al colapso civilizatorio inminente mediante una reducción, no de la producción y el despilfarro, sino de la población y los estándares de vida de la mayoría social. Pues, no se les escapa que estamos cada vez más próximos a un colapso de la civilización tal y como la vivimos en los últimos decenios. Todas las señales apuntan hacia esta realidad que no vamos a poder eludir. Ante ello, los que gobiernan, con la anuencia de la población que los ha puesto ahí con sus votos, han decidido que lo único inviolable, lo único irrenunciable, es el modelo de desarrollo capitalista, el productivismo extremo, la creación constante de riqueza a cualquier precio. La humanidad, tanto cuantitativa como cualitativamente, es la que está en riesgo.



El desarrollismo capitalista, adicto al crecimiento económico y al despilfarro asociado a él, no va a ceder ni un ápice en su barbarie destructora del medio natural con el fin de transformar todo en ganancia, en lucro, en beneficio. Se trata de una carrera absurda, sin final posible, que pone todos los recursos del planeta al servicio del lujo de una ínfima minoría y de los que les sirven. La huella humana en el planeta tierra, es decir, las consecuencias del modo de desarrollo capitalista, supone que estamos utilizando recursos y contaminando como si tuviésemos 1,5 planetas tierra. Como es evidente que sólo hay uno, el resto lo tomamos del futuro. Esto sólo es posible durante un tiempo limitado. Llegará el día que ya no será posible extraer más recursos y contaminar más. Y ese día se acerca irremediablemente. Si tomamos el caso de España, nosotros consumimos 2,5 planetas tierra. Dicho de otra manera, para extender nuestro modelo de sociedad a todos los habitantes de la Tierra, se necesitarían 2,5 planetas. Lo cual es una verdadera locura. En todo caso, no debería tranquilizarnos que para extender el modelo USA hagan falta 9 planetas tierra.



Sin embargo, si desglosamos los datos, vemos que el 50% de la población española vive con los recursos de menos de un planeta tierra. El 25% siguiente está en el límite, mientras otro 15% se pasa medio planeta. Ahora bien, existe un 10% de la población, la clases súper rica, que vive despilfarrando hasta 6 planetas tierra. Por lo tanto, cuando se dice genéricamente que los españoles consumimos 2,5 planetas tierra hay que matizar el dato. Son los muy ricos los que están despilfarrando los recursos como si no hubiera un mañana. Este ejercicio se puede extender al planeta entero y tenemos datos similares. El 1% de la población mundial consume y destruye recursos equivalentes a 12 planetas tierra, mientras el 60% de esa misma población, 4000 millones, apenas llega a consumir el planeta que les tocaría en justicia.


La solución a esto no puede ser otra que implantar un modelo de justicia planetaria, en el que esas élites sociales que apenas suponen 70 millones de personas en todo el planeta, reduzcan drásticamente su despilfarro hasta el límite humano de un planeta tierra. Si hiciéramos esto conseguiríamos hacer compatible la existencia del ser humano con la supervivencia del planeta. Es evidente que para hacer esto es necesario transformar la sociedad, pues hoy son ese 1% los que gobiernan en el mundo y los que deciden qué políticas y qué decisiones económicas se toman. Ellos son los que han decidido que ante el colapso civilizatorio será la población mundial la que sufra. Están dispuestos a dejar que desaparezca la mitad de la población mundial para ellos seguir manteniendo sus privilegios. Nuestro trabajo es impedir esto, pero sólo lo conseguiremos concienciando a las mayorías sociales que se ven perjudicadas por esas políticas, aunque se les haya convencido de lo contrario. Se trata de generar nueva hegemonía social que dé la vuelta al sistema económico y social.



La solución es generar una conciencia social que prime el crecimiento moral de la población y no el económico. Los valores del capitalismo han infectado a la población en general y el tener y tener más se ha convertido en el fin último de todo ser vivo que habita este planeta, debemos revertir este proceso y avanzar hacia una sociedad donde prime el valor de la cooperación, el compartir, la solidaridad y la frugalidad; donde el bien común sea el sentido común de los seres humanos y el individualismo sea tomado por lo que es, un crimen contra la humanidad. El capitalismo y el liberalismo (al modo inglés, no el español decimonónico) deben ser extirpados de la humanidad para salvar al planeta y lo que contiene. Debemos vivir con menos, para vivir mejor y más.



Los próximos meses van a ser cruciales para el futuro de este planeta. Antes de 2020 se va a hacer evidente que no podemos seguir por este camino, que sólo nos conduce a la barbarie. Hemos de tomar medidas ya. Mañana será demasiado tarde.

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