La subordinación histórica de África

"La incorporación subordinada de las sociedades africanas a los intereses de la acumulación capitalista implica enormes dosis de violencia y destrucción. El comercio de esclavos para alimentar las necesidades de fuerza de trabajo en las plantaciones europeas en América, sobre todo entre los siglos XVII y XIX, es la máxima expresión de esta dominación sobre las poblaciones africanas. Es necesario que conozcamos la diversidad de modelos mediante los que se subordina a África, periferia de la periferia, puesto que la crisis africana actual incorpora la herencia de estos modos históricos de explotación, como si de un código genético se tratara. Las actuales multinacionales depredadoras de los recursos minerales del Congo o la sobreexplotación de los ecosistemas agroganaderos de África Occidental son evoluciones de modelos de explotación anteriores.

La historia de la colonización nos permite comprender el expolio presente y, a su vez, la situación actual es un punto de apoyo imprescindible para la comprensión del pasado.


En el último cuarto del siglo XIX las principales potencias europeas se reparten el territorio del continente africano en la Conferencia de Berlín (1885). En aquel momento no pretendían realizar una ocupación sistemática y generalizada del continente sino garantizar su control sobre importantes porciones del mismo, ante los futuros beneficios de su explotación. La función de los gobiernos coloniales era garantizar el orden y explotar económicamente determinados enclaves, aunque en una importante medida estas tareas eran delegadas directamente en compañías concesionarias privadas. Se implementaron diversos modelos de explotación económica de las colonias.

En el África Occidental, el reino de la producción campesina, los gobiernos coloniales transforman progresivamente la orientación de la producción agraria, manteniendo la estructura de pequeñas explotaciones campesinas pero introduciendo cultivos comerciales destinados a la exportación. Esta transformación se realiza a través de la incorporación forzada de la población a la economía monetaria, mediante la recaudación de impuestos de carácter personal para el Estado colonial y la creación de nuevas necesidades de productos importados de las metrópolis.

La ocupación de los terrenos agrícolas por los cultivos de exportación restringe la superficie de cultivo para la autosubsistencia. Son mayoritariamente los hombres los que son encuadrados en los cultivos comerciales, mientras se produce una erosión de los derechos de propiedad comunales.

Esta transformación forzada afecta especialmente a las mujeres, cuya responsabilidad en la producción de autosubsistencia se ve acentuada a partir de este momento. Las mujeres ven restringida su capacidad de producción ante la pérdida de las tierras más fértiles y la carencia del trabajo complementario de los hombres, que muchas veces se desplazan de las comunidades a los lugares de la producción comercial. Este proceso origina un importante deterioro ambiental, ya que se reducen los períodos de barbecho y se extienden los cultivos a áreas marginales, lo que tiene como consecuencia el deterioro de los suelos, la desertificación y la deforestación."

Eduardo Romero

Para saber más: Eduardo Romero. Quien invade a quien. El plan África y la inmigración.

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