Los náufragos del desarrollo y la posmodernidad

La economía mundial – en distintas partes del orbe –, ha generado los llamados ‘náufragos del desarrollo’, los que, aparentemente, tendrían que estar condenados a extinguirse. Sin embargo, estos no desaparecen sino que se multiplican de manera ‘inquietante’. A ellos no les queda más remedio que organizarse según otra lógica, inventando otro sistema, otro tipo de sociedad.




El proyecto de modernidad exportado desde occidente al resto del mundo – que fomenta la crematística y el individualismo -, no es de aplicación universal. Los modelos alternativos son una invitación a reflexionar sobre la posmodernidad.

Una posmodernidad basada en la ‘economía del afecto’, no cuantificable, basada en la calidad de los intercambios personales tomados con tiempo para conversar e intercambiar, donde un acto económico se mide por el refuerzo de los lazos que produce en el seno del grupo. Es el grupo lo que importa, la familia en general, los vecinos, el clan. Todos se afanan en dar seguridad al grupo, y las personas que más tienen comparten con los otros de su grupo por encima de su beneficio individual: la vida en grupo constituye unas obligaciones permanentes que se deben asumir.

Encuentros, visitas, charlas, prestar, deber, dar, recibir, ayudar, fiesta, baile, hospitalidad, el extranjero visto como un aporte y no como una carga, armonía con la naturaleza, la palabra, creatividad, nuevas relaciones con el tiempo, alegría, espontaneidad, vivir el instante...

Mujeres y hombres haciéndose cargo de su destino.

Para saber más: La otra África. Serge Latouche.

Para saber más: Las orejas diminutas y la boca enorme de los blancos. Pablo Martín Carvajal.

Para saber más: ¿Qué es la modernidad?

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