Ley de White


Leslie A. White formula la “Ley básica de la evolución” en donde pone énfasis en los niveles de uso de energía como determinantes de la evolución cultural:

“Mientras los otros factores se mantengan constantes, la cultura evoluciona a medida que crece la cantidad de energía disponible por cabeza y por año, o a medida que crece la eficiencia de los medios de hacer trabajar esa energía.”

El grado de desarrollo cultural es proporcional a la cantidad de energía aprovechada; la segunda ley de la termodinámica –siempre que se usa energía, o se hace un trabajo, disminuye la cantidad de energía utilizable- gobierna el surgimiento y la caída de las culturas. El poder movilizador de una cultura es su tecnología, a través de ella la energía es controlada y puesta a trabajar, pero la magnitud de este poder siempre es finita, sin importar qué tan grande sea.

La principal función de los sistemas culturales es la obtención y utilización de energía para ponerla a trabajar en servicio del ser humano. Los sistemas culturales emplean la energía para mantenerse y extenderse; la extensión es cuantitativa y cualitativa, la primera se hace por multiplicación, la segunda a través del desarrollo de formas superiores de organización y concentración de energía. El grado de organización de cualquier sistema material es proporcional a la cantidad de energía que ha acumulado. El grado de desarrollo de un sistema cultural es proporcional a la eficiencia y economía de los medios mecánicos por medio de los cuales la energía es controlada, utilizada y expandida.

La cultura se desarrolla cuando:

* Se incrementa la proporción energía no humana/energía humana.
* Aumenta la cantidad de bienes y servicios producidos por unidad de trabajo humano.
* Aumenta la eficiencia de los medios de control energético.
* La energía utilizada per cápita por año aumenta.

La cultura retrocederá, a pesar de que las herramientas y las máquinas fuesen perfectas –y precisamente por su perfección– si el incremento de energía utilizada per cápita por año disminuye. El desarrollo cultural no sólo es consecuencia de la inteligencia, los altos ideales y la determinación: se necesita energía.


Para saber más: La dimensión sociopolítica del fin del petróleo. Desafíos a la sostenibilidad. Armando Páez. 2002.

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