En paz con el planeta


“Está claro que necesitamos comprender la interacción entre nuestros dos mundos: la ecosfera natural, la fina envoltura del aire que rodea al planeta, el agua y el suelo y las plantas y animales que viven en él, y la tecnosfera, lo suficientemente poderosa como para merecer tan grandioso término hecha por el hombre. La tecnosfera se ha vuelto lo bastante grande e intensa como para alterar los procesos naturales que rigen la ecosfera. Y a su vez, la ecosfera alterada, amenaza con inundar nuestras grandes ciudades, secar nuestras ricas granjas, contaminar nuestra comida y agua y envenenar nuestros cuerpos, disminuyendo catastróficamente nuestra capacidad de proveer las necesidades humanas básicas”.

Barry Commoner. En paz con el planeta. 1992.

Durante los últimos años la humanidad ha pasado de vivir en un mundo vacío a vivir en un mundo lleno o saturado. El planeta está dominado por el ser humano. La humanidad extrae recursos de las fuentes de la biosfera y deposita residuos y contaminación en sus sumideros, alterando la Tierra globalmente, hasta llegar a trastocar los grandes ciclos bioquímicos del planeta (como la circulación del nitrógeno o el almacenamiento del carbono en la atmósfera).

Somos más de 6.500 millones de inquilinos en una casa común que es el planeta Tierra.

“Las decisiones de uno, ya sea un individuo, una colectividad o una nación, tienen necesariamente consecuencias, a mayor o menor plazo, para todos los otros. Cada uno incide entonces en las decisiones de todos. Esta sujeción puede parecer penosa. En realidad, es la clave para el acceso de todos a un estatuto verdaderamente humano. Intentar escapar de ella sería renunciar a una riqueza esencial, nuestra ‘humanitud’ que no recibimos de la naturaleza, sino que la construimos nosotros.”

Albert Jacquard. Finitud de nuestro patrimonio. (Le Monde Diplomatique ). 2004.


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