Maoríes y morioris: Choque de civilizaciones

En las islas Chatham, situadas a 800 kilómetros al este de Nueva Zelanda, el 19 de noviembre de 1835 llegó un barco que transportaba 500 maoríes provistos de armas de fuego, palos y hachas, a los que siguieron el 5 de diciembre 400 maoríes más. Grupos de maoríes comenzaron a recorrer los asentamientos de los morioris, anunciando que los morioris eran ahora sus esclavos y matando a quienes ponían objeciones. Los moriris decidieron en una junta no responder a los ataques, sino ofrecer la paz, la amistad y la división de los recursos.

Ambos grupos habían divergido de un origen común menos de un milenio antes. Ambos eran pueblos polinesios que colonizaron Nueva Zelanda hacia el año 1.000. Poco después, un grupo de aquellos maoríes colonizó, a su vez, las islas Chatham y se convirtió en los morioris. En los siglos que siguieron los dos grupos se separaron y evolucionaron en direcciones opuestas.

Aquellos maoríes ancestrales que colonizaron por primera vez las islas Chatham podrían haber sido agricultores, pero los cultivos tropicales maoríes no podían crecer en el clima frío de las Chatham, y a los colonos no les quedó otra alternativa que volver a ser cazadores-recolectores. Dado que en su condición de cazadores-recolectores no producían excedentes de cultivos disponibles para su redistribución o almacenamiento, no podían mantener y alimentar a especialistas artesanos no cazadores, ejércitos, burócratas y jefes. Sus presas eran las focas, los crustáceos, las aves marinas que se posaban en tierra para anidar y los peces que podían ser capturados a mano o con palos y no exigían una tecnología más compleja.

Las islas Chatham son relativamente pequeñas y remotas, capaces de mantener una población total de un máximo de dos mil cazadores-recolectores, que tuvieron que aprender a soportarse los unos a los otros. Para ello renunciaron a la guerra y redujeron los posibles conflictos derivados de la superpoblación, castrando a algunos varones de corta edad. El resultado fue una población pequeña y no belicosa dotada de tecnología y armas sencillas y sin liderazgo y organización fuertes.

En cambio, la parte septentrional (más cálida) de Nueva Zelanda, era apta para la agricultura polinesia. Los maoríes que permanecieron en Nueva Zelanda aumentaron en número hasta ser más de cien mil. Desarrollaron poblaciones localmente densas que libraban crónicamente feroces guerras con las poblaciones vecinas. Con los excedentes de los cultivos que podían cultivar o almacenar, alimentaban a artesanos especializados, jefes y soldados a tiempo parcial. Necesitaban y desarrollaron herramientas variadas para cultivar sus plantas, combatir y hacer arte.

Cuando los dos grupos entraron en contacto el brutal resultado de la colisión podría haberse predicho: Es fácil determinar cómo los diferentes entornos de las islas Chatham y de Nueva Zelanda moldearon de diferente manera a los dos grupos.

Para saber más: Armas, gérmenes y acero. Jared Diamond. 1998.

Para saber más: El fin de los pascuenses. Jared Diamond

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