Máximo Poder

El Principio del Máximo Poder (PMP) establece que todos los sistemas abiertos (Células de Bernard, ecosistemas, personas, sociedades, etc.) evolucionan hasta degradar tanta energía como pueden, mientras sirvan a la continuidad de sistemas de mayor rango de los que forman parte. Así, el PMP dirige la evolución y es coherente con la moderna teoría de la evolución.

El PMP sugiere que según los sistemas se apartan del equilibrio, aprovecharán todos los medios disponibles para resistir las reducciones de potencia impuestas externamente. Como sugiere el PMP nosotros, los animales sociales, hemos nacido para matar.

Ni el capital, ni el trabajo, ni la tecnología (ni desde luego los sueños), pueden “crear” energía (Primera Ley de la Termodinámica). Por el contrario, la energía disponible se puede consumir para transformar las “reservas” existentes de energía (por ejemplo, el petróleo), o para derivar un flujo existente de energía (por ejemplo, el viento) en otro tipo de energía disponible. Las máquinas que realizan actualmente el trabajo en nuestra sociedad (las denominadas “dispositivos de calor”, tales como los motores diesel) consumen (por sí mismas) el 50% de la energía que contiene el combustible que utilizan (efecto de Segunda Ley).

Una “reserva” de energía (por ejemplo, el petróleo) no es renovable, porque sus reservas finalmente se agotan. Por ello, los sistemas energéticos renovables deben estar basados en “flujos”, tales como la radiación solar, las mareas oceánicas o el calor geotérmico.

La “Emergía” solar de H.T. Odum (de “Embodied Energy” o “energía contenida o embutida”) mide toda la energía, ya ajustada cualitativamente que se dedica a la producción de un determinado bien. Los cálculos de Odum muestran que solo las formas alternativas de energía pueden sobrevivir al agotamiento de los combustibles fósiles son la biomasa (madera, excrementos animales u orgánico), energía hidroeléctrica, geotérmica en áreas volcánicas y la generación eléctrica eólica. La energía nuclear podría ser viable si se pudiese solucionar el agotamiento de combustible. No existen otros tipos de energía (por ejemplo la solar fotovoltáica) que puedan producir la suficiente cantidad de energía neta para ser calificadas de sostenibles. En resumen, no hay salida.

El hecho de que nuestra sociedad no pueda sobrevivir con energías alternativas, no debería ser una sorpresa, porque solo un idiota podría creer que los generadores eólicos y los paneles solares pueden mover excavadoras, elevar ascensores, hacer funcionar hornos de fundición, fábricas de vidrio, calentar las casas o el aire acondicionado eléctricamente, mover la aviación, los automóviles, etc. Y dejar todavía la energía suficiente para mantener un sistema político corrupto, ejércitos, etc.

Nos gusta creer que ellos controlan nuestros propios destinos. Pero la realidad es que el PMP nos ha condenado a luchar a muerte sobre unos recursos menguantes.

Para saber más: Máximo poder. Jay Hanson. 2001

Para saber más: Energía: cuestión de poder

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