Mercenarios contra los agricultores

Para que en Europa puedan consumirse alimentos baratos, muchas empresas recurren al trabajo infantil, la esclavitud, la explotación, el maltrato a los animales y la destrucción del medio ambiente.

Brasil es el cuarto productor muncial de cacao, después de Costa de Marfil , Ghana e Indonesia. La mayor parte de las extensas plantaciones de cacao de la zona de Bahía pertenecen a grandes latifundistas millonarios, los fazendeiros. Muchos de ellos ni siquiera viven allí, sino en Río de Janeiro, Nueva York o París. En los campos de cacao trabajan más de ciento cincuenta mil personas, muchas de ellas contratadas de forma temporal. El salario medio ronda los 43 euros por mes . Y como con esa cantidad no se puede alimentar a una familia, es necesario que ayuden todos, incluso los niños y los ancianos, que por unos 30 euros hacen el trabajo, a veces hasta en la 'estufa', el horno de secado, moliendo granos de cacao y pulpa a 60 grados para que la pasta quede sin grumos.

En los últimos años los agricultores han intentado ocupar tierras para trabajarlas ellos mismos. Pero los latifundistas los expulsan, ayudados por la policía y por sus propios mercenarios, los pistoleiros. Desde 1986 ha habido 120 personas asesinadas o heridas.

Las plantaciones de cacao, desarrolladas en extensos monocultivos, son especialmente propensas a las plagas. Para combatirlas se utilizan grandes cantidades de insecticidas altamente tóxicos, que pueden provocar cáncer, enfermedades cutáneas, esterilidad y trastornos en los sistemas nervioso, respiratorio e inmunológico. La mayoría de los campesinos que utilizan los rociadores son analfabetos y no entienden las instrucciones de uso de esos productos agroquímicos. Según Gerhard Riess, experto en alimentos, las compañías fabricantes (entre ellas BASF, Bayer, Hoechst, Shell y Monsanto) no toman suficientes medidas para prevenir los graves daños que ocasionan sus productos a la salud.

Para saber más: El libro negro de las marcas. El lado oscuro de las empresas globales.Klaus Werner y Hans Weiss. 1991

Para saber más: El libro negro de las marcas

1 comentario:

  1. hola compañero, soy el del blog que menciona a Naomi Klein.

    está bien interesante eso del decrecimiento. jamás había oído hablar de esta nueva propuesta, pero ya me imaginaba que la solución tenía que ir hacia la descentralización del poder.

    tengo unos compañeros que conocen a unos cafeticultores adheridos a la red de comercio justo en Oaxaca, México. se llaman UCIRI, no sé si los conozcas. ellos, además de ser anticapitalistas, recuperan toda la tradición indígena de los pueblos oaxaqueños y respetan a la naturaleza como a ellos mismos. espero tener la oportunidad de ir a las montañas en diciembre para conocerlos.

    saludos.

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