Guía para una sociedad matriarcal y ecofeminista

María Llopis









“Los seres humanos serán más felices no cuando descubran la cura para le cáncer, lleguen a Marte, eliminen los prejuicios raciales o drenen el lago Erie, sino cuando encuentren la manera de volver a vivir en comunidades primitivas. Esa es mi utopía.”

Kurt Vonnegut, hijo.


Las sociedades matriarcales no son el simple recuerdo de un pasado mejor y que jamás ha de volver al que hacen referencia feminismos nostálgicos. Las sociedades matriarcales son una realidad de nuestros días, como lo demuestra la existencia de los Mosuo, una sociedad matriarcal situada en torno al lago Lugu, que se encuentra entre las provincias de Yunnan y Sichuan, en el sudoeste de China. En la actualidad cuenta con unas 56.000 personas. O los cuatro millones de Minangkabau que viven en Sumatra Occidental.

Esta guía pretende trazar una serie de reglas básicas para matriarcalizar nuestras vidas. Son tiempos estos de revolución, y el sistema patriarcal capitalista es a todas luces insostenible. Matriarcado o muerte.

1.- La unidad familiar se articula en torno a las madres.

La matriarca es elegida entre los miembros de la familia. Hijos, sobrinos, abuelos y primos viven bajo el mismo techo. Los hijos que vienen se quedan a vivir en la casa materna y son criados entre todos. Así que para tener una familia no necesitas ir a buscar a un extraño, tu familia estará siempre ahí para ti, independientemente de las relaciones amorosas que tengas en tu vida. 

“Las personas no deberían casarse, porque el amor es como las estaciones, viene y va.” Yang Erche Namu (Mujer mosuo)

En la actualidad nuestras unidades familiares son catastróficas, precisamente porque se articulan en torno al amor romántico. En este sentido, el matrimonio concertado es una opción más sincera y eficaz de organización social, si nos ponemos reformistas. El objetivo sería establecer núcleos familiares que no tuvieran como base el amor romántico o la pasión sexual.

La familia matriarcal es incompatible con el matrimonio, todos sus integrantes son consanguíneos. Y la sexualidad nunca funda un hogar. Para practicarla debe ir fuera de sus límites. Esto les da la libertad de enamorarse sin correr el peligro de que, si les va mal, pierdan amor y familia al mismo tiempo.

2.- Un cuarto propio.

Las muchachas Mosuo, a la edad de 13 o 14 años, acceden a un cuarto propio. Es una habitación que tiene acceso al interior de la vivienda común pero también tiene una segunda puerta que da al exterior. Las muchachas tienen autonomía total a la hora de decidir quien entra en esa habitación. La única regla es que sus invitados deben marcharse antes del amanecer. Pueden traer a distintos amantes cada noche, o tener siempre el mismo. No se espera ningún tipo de compromiso y los hijos que pudieran concebir serán criados en la casa de sus madres, con la ayuda de la comunidad.

Así que la primera regla para una sociedad matriarcal sería el poder disponer de un cuarto propio, como ya dijo Virginia Wolf. Pero un cuarto propio en el que las mujeres (y por lo tanto los hombres, y todo aquel que no se identifique con uno u otro sexo) puedan follar con tantas personas como quieran.

Ese cuarto propio se llama Babahuago en la cultura Mosuo y quiere decir cuarto de las flores.

3.- Ellas lo hacen mejor.

En las sociedades matriarcales, el trabajo es la responsabilidad de las mujeres. Hay una frase que se repite en las entrevistas que leo sobre los Mosuo, y es: Ellas lo hacen mejor. Las mujeres trabajan mejor, porque su interés no es la acumulación de capital sino el bienestar de las criaturas y de toda la comunidad. 

4.- Paternidad múltiple.

Entre los Mosuo, se considera que los hombres tienen responsabilidades paternas no para con los niños que pudieran engendrar en sus visitas a los cuartos de las flores, sino para con los hijos de sus hermanas. La aportación paterna está desligada de la paternidad biológica. En la lengua de los Mosuo, Awu significa tanto padre como tío. 

De hecho, los hijos de tus hermanas son hijos de tu misma sangre, es la única paternidad biológica certera que no supone un control de la sexualidad de la mujer. No es posible saber quien es tu hijo biológico si no hay un acuerdo previo de fidelidad.

“Cuando Paul Le Jeune, misionero jesuita del siglo XVII, semoneó a un indio montañes del Canadá sobre los peligros de la infidelidad desenfrenada que el jesuita había observado, recibió en respuesta una lección de paternidad bien entendida. Recordaba el religioso: Le dije que era deshonroso que una mujer amara a otro que no fuera su marido, y que, habiéndose extendido entre ellos este mal, él mismo no podía estar seguro de que su hijo, que estaba presente, fuera su hijo. Él me contestó: “Dices necedades. Vosotros los franceses sólo amáis a vuestros hijos; pero nosotros amamos a todos los hijos de nuestra tribu”.

En el principio era el sexo: Los orígenes de la sexualidad moderna.
Christopher Ryan y Cacilda Jethá.
Paidós. Barcelona 2012.

La base de la sociedad patriarcal es ese control de la sexualidad de la mujer, para que ellos se aseguren la paternidad y así poder dejarles en herencia sus bienes. Cuando las sociedades humanas empezaron a cultivar la tierra y a tener animales domésticos, se creó un nuevo orden social con estructuras de poder jerárquicas, propiedad privada y un cambio radical del estatus de la mujer, que pasó a estar a disposición sexual y reproductivamente del hombre. 

Pero este tipo de organización social empezó 8.000 años antes de Cristo, y teniendo en cuenta que los humanos anatómicamente modernos existen desde hace no menos de 200.000 años, hace que ese tiempo se como mucho un 5% de la experiencia colectiva. No es tanto. No lo aceptemos como la única realidad posible, es un invento reciente que funciona fatal.

Allá donde la paternidad no importa mucho, los hombres tienden a despreocuparse de la fidelidad sexual de las mujeres.

5.- Rechazo a la agresividad y gobierno consensuado.

El jefe de cada aldea es un hombre elegido por la comunidad. Una de sus principales funciones es mediar entre vecinos. Ser agresivos, tanto fuera como dentro de la comunidad, los deshonra. La violencia genera rechazo. Cualquier reacción desmedida, especialmente el uso de la fuerza, es mal vista. Lo que en nuestro mundo puede verse como valentía o virilidad, a ellos les resulta intolerable. El término exacto es que los avergüenza. Es por eso que recurren al jefe de la aldea para que imponga su autoridad a tiempo, antes de que las disputas se compliquen. 

Los Minangkabau sostienen que no es posible el gobierno, ni de hombres ni de mujeres, ya que la toma de decisiones ha de ser consensual. 

Los Mosuo sostienen que los hombres tienen capacidad para tomar las grandes decisiones. Ellas manejan la hacienda, la vida en la propiedad y administran el dinero. Pero tomar grandes decisiones como construir algo que la familia necesita, vender un animal o emprender un viaje no es algo a lo que sean proclives. Es difícil de entender, pero a las grandes decisiones no las consideran importantes.

6.- Los hombres tienen que llevar gorra. 

En la puerta que da al exterior de los cuartos de las flores hay un gancho que sirve para que el visitante de esa noche deje su gorra. Así se sabe que este cuarto está ya ocupado. Supongo que si quieres más de un visitante, basta con esconder las gorras. O si esa noche no quieres visita puedes coger una vieja gorra y colgarla en el gancho. Esto son especulaciones mías. De todas formas los encuentros se concretan durante el día.

Siempre he tendió un fetiche sexual con las gorras. Los grandes amantes y amores de mi vida han llevado gorra. Quiero pensar que es un guiño de mi inconsciente al matriarcado.

7.- El respeto a la libertad individual y el rechazo social a los celos.

La costumbre prohibe que en el hogar familiar se hable de amor o de relaciones románticas para así evitar conflictos y celos. Se espera de todo el mundo una discreción extrema. De igual forma que cada persona puede tener las relaciones que quiera, se espera que se respete la intimidad de los demás. 

Manifestar celos abiertamente se considera agresivo por lo que implica de intrusión en la sagrada autonomía de otra persona, y en consecuencia, merece ser objeto de burla y escarnio.

“En la ceremonia nupcial de los canela, los novios se tumban en una estera, cada uno con los brazos bajo la cabeza del otro, y con las piernas entrelazadas. Luego da un paso al frente el hermano de la madre de cada contrayente y advierte a la novia y a su nuevo marido que permanezcan juntos hasta que esté crecido el último de sus hijos, y les recuerdan específicamente que no han de tener celos de los amantes del otro.”

Sarah Blaffer Hrdy.

8.- La relaciones Açia, traducidas como “matrimonio andante”.

La mecánica de las relaciones Açia en la cultura Mosuo se caracteriza por un respeto reverencial a la autonomía de cada individuo independientemente de su sexo. Todos tienen la libertad de tener tantas relaciones como quieran y la relación dura mientras las personas lo quieran. Pueden tenerse varias relaciones Açia al mismo tiempo ya sea por una noche o por un periodo largo. Un voto de fidelidad sería considerado improcedente, como un intento de negociación o intercambio. 

9. El bienestar de las criaturas como base de la sociedad.

Las mujeres Mosuo dan a luz y se quedan con su hijo durante un año más o menos. Después vuelven al trabajo y la abuela y las tías se ocupan de los cuidados de la criatura. El bienestar de las criaturas es el eje fundamental de la organización social. Se tiende a pensar que un matriarcado vendría a ser lo contrario que el patriarcado: en vez de ser las mujeres las oprimidas, serían los hombres. Nada más lejos de la realidad, es la crianza la prioridad de la sociedades matriarcales.

10.- Ecología.

Los Mosuo veneran el lago Lugu como Diosa Madre, mientras que la montaña que se eleva sobre él, Ganmo, es respetada como Diosa del Amor. La filosofía social de los Minangkabau, en Sumatra, merece nuestra atención por el énfasis que coloca en conseguir el equilibrio con la naturaleza y resolver las diferencias entre las personas.

Casilda Rodrigáñez, en su libro La sexualidad y el funcionamiento de la dominación, nos dice:

“Las relaciones de dominación son una plaga, un veneno mortal, una peste que ha invadido la Tierra y que poco a poco va acabando con sus ecosistemas, empezando por el humano. El ser humano está destruyendo el ecosistema de toda la Tierra en la medida en que ha destruido el suyo propio. No es casualidad que las sociedades que vivían según las cualidades innatas humanas, vivían también en armonía con la madre Tierra.”

Así que represión de la sexualidad, patriarcado capitalista y la destrucción de la Tierra van de la mano.

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*Cuando hablo de mujeres y hombres en esta guía quiero señalar que me refiero tanto a bio hombres y bio mujeres como a personas que transitan entre géneros y que se han apropiado de la definición de hombre y mujer libremente.

Entrevista a María Llopis

Pregunta.- ¿Qué significa para ti el concepto de maternidad subversiva?

Respuesta.- Una maternidad subversiva es aquella que cuestiona el embarazo, el parto y la crianza en nuestra sociedad. También el aborto, voluntario o espontáneo (pérdida involuntaria del embarazo). Tenemos por una parte el tabú de la maternidad como estadio sexual del cuerpo. Hay mujeres que se corren al dar a luz. He tenido la suerte de estar en talleres de parto orgásmico en Canadá y también existe un documental en EEUU sobre el tema. He conocido a varias mujeres que disfrutaron de un parto orgásmico ellas mismas. También es posible tener orgasmos con la lactancia materna. Y el embarazo es, para una gran mayoría de mujeres, una época de sus vidas fuertemente sexual. Yo quiero pelear contra esa desexualización de la maternidad, porque me parece que es la única manera de empoderarnos. Me parece subversivo hacerlo y es cargarse un sistema patriarcal que nos desposee de nuestros propios cuerpos y de nuestro placer. Por otra parte hay que tener en cuenta el factor económico en todo lo relativo a la maternidad, como muy bien señala la feminista sevillana Alicia Murillo: "La maternidad en este país es un sistema legal de esclavitud. Las madres y cuidadoras queremos cotizar y cobrar, porque nuestro esfuerzo constituye, por ejemplo en Andalucía, mucho más del 30% del PIB. Eso es maternidad subversiva." 
P.- ¿Cuál es tu opinión sobre cómo se trata el embarazo y el parto en el sistema biomédico?
R.- Se llama violencia obstétrica. La medicina actual infantiliza a las mujeres, en los hospitales de nuestro país se realizan de forma habitual prácticas que están prohibidas por la Organización Mundial de la Salud, como la maniobra de Kristeller. El número de cesáreas es también demasiado alto, y la OMS ha avisado varias veces a España de ello. El parto es medicalizado al extremo de forma que se empieza con la inducción, se sigue con la oxitocina, epidural, Kristeller... y ventosa o fórceps si no acabas en cesárea.

P.- ¿Por qué la maternidad puede ser una forma de posicionamiento o de lucha política?

R.- Para mí la pregunta más bien sería: ¿cómo no va a serlo? La maternidad es un campo en el que hemos sido y seguimos siendo, esclavizadas, maltratadas y abusadas. Urge reapropiarnos de nuestros partos, de nuestro placer y nuestra sexualidad.

P.- La sexualidad, el embarazo, el parto y la maternidad son algo estrechamente conectados ¿por qué crees que el sistema se empeña tanto en separarlos?

R.- Porque el sexo es todavía un gran tabú. Recuerdo a una amiga comadrona que me contaba como en el hospital, cuando las mujeres aullaban en el parto, los médico se iban poniendo más y más técnicos ("dilatación de x centímetros", "se observa un tono rosáceo en la zona x"…). Estaban muertos de la vergüenza e incapaces de asumir que esos gritos eran gritos sexuales. Hay una fuerte desconexión con el útero, que es una fuente de placer y vida. Esté en el cuerpo de una mujer o en el de un hombre... (creo que debemos tener en cuenta también la maternidades transexuales). Esa desconexión con nuestros úteros es la base del sistema patriarcal.

P.- ¿Por qué hay tan poca reflexión en torno a la maternidad en los espacios militantes y alternativos?

R.- ¡Porque sigue siendo un tabú también en esos espacios! Como lo era la pornografía hace unos años, aunque en este caso las cosas han cambiado con el postporno.

P.- ¿Qué opciones hay hoy en día si no se quiere criar y parir a un hijo siguiendo los dictados del sistema?

R.- Parir en casa es una opción, aunque en este país es carísimo. En países como Holanda el estado te pone una comadrona en casa y si quieres parir en el hospital sin que haya una razón médica para ello, te lo tienes que pagar tú. Por supuesto es el país con los mejores índices de partos llegados a buen término. En países como Reino Unido, puedes optar tanto a parir en el hospital como en casa, y ambos están cubiertos por la seguridad social. Durante el embarazo es muy importante también huir de una serie de pruebas innecesarias e invasivas, ya que existen opciones más respetuosas con nuestros cuerpos. Como por ejemplo la prueba del azúcar, que puede solucionarse con un pinchazo en el dedo en lugar de tragarte medio kilo de azúcar. O las alternativas a la amniocentésis, que tiene un riesgo de aborto del 1%, como el análisis de sangre (se realiza en laboratorio privado) o la ecografía morfológica. ¡A nivel de crianza es muy difícil! En los días, semanas y yo diría que hasta meses si estás haciendo lactancia materna, la mujer está drogada de hormonas hasta arriba y vive un estado extásico total. Claro, si se tiene que ocupar del mundo material, sale pronto del globazo. En esta cultura se pretende que funcionemos como si aquí no hubieses pasado nada, como si el niño lo hubiese traído la cigüeña. Hay muy poco respeto al cuerpo de la mujer.

Periódico CNT nº 409 - Marzo 2014

1 comentario:

  1. Estas son especulaciones que no comparto para nada. Las etnias matriarcales son varias y diversas, he convivido un periodo con las Amazigh y me hice la idea de que el matriarcado es más vertical y jerárquico que el patriarcado, y aunque cada manifestación de vida singular tiene es fascinante y merece respeto, yo dije 'gracias' salí corriendo. Hay etnias de cada tipo, se estudiaron sistemas anarquistas entre aborígenes y hay patriarcados pacíficos y bien organizados. Hay etnias desconocidas todavía. No creo que estas etnias existan para ser utilizadas para probar teorías que nos convienen, aplaudo la politica de China de protección de esta etnia que ha podido sobrevivir pero no la especulación de las mujeres occidentales que necesitan exponer sus tesis con estos ejemplos sectarios. He tenido toda la libertad que supe darme, por mi decisión y sin despreciar los valores de mia abuelas y abuelos. 'No necesitas apagar las luces de los demás porque brille la tuya', decía Gandhi. Vine a ver que proponía este sitio web, vi cosas que me gustaron mucho, pero leer esta página ha sido una decepción.

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