Ejemplo de mito: Mandi

Ejemplo de mito:  El Mito de Mandi

"Se cuenta que, un día, cierto cacique tuvo una  hermosa nieta llamada Mandi. Debido al color de su piel, muy blanco, todos en la tribu quedaron intrigados y atemorizados. En la tribu, las miradas se cruzaban comparando el dorado castaño de su piel con la blancura de la linda niña. Y creyeron que ese hecho representaba un triste presagio. Entonces pidieron al cacique sin rodeos que hiciera desaparecer a su nietecita.

El abuelo, lleno de compasión, fue retrasando día tras día tal crueldad. Hasta que en el silencio de una noche, aún de madrugada, fue al río con su nieta y la lavó cuidadosamente, al día siguiente reunió a la tribu y con voz potente dijo: ‘Los espíritus recomendaron que esta chica quede entre nosotros y que sea bien tratada’. Incluso a regañadientes  y resignados fue cumplida la decisión del cacique. Mandi fue creciendo con tanta gracia y belleza que todos olvidaron el mal presagio y quedaron cautivados por ella.

Pero un día, inesperadamente, Mandi murió. Sus, padres, sabiendo cuánto la quería el abuelo-cacique, la enterraron en su choza. Pero él, inconsolable, se encerró en su dolor y no hacía más que llorar. Lloraba día y noche sobre la tumba de su querida Mandi. Tantas y tantas fueron las lágrimas que del suelo brotó planta pequeña.

Cuenta el mito de que un día la tierra se abrió para exponer las bellas raíces de la planta, nacida del llanto del abuelo. Los indios las cogieron con respeto y entonces vieron que eran blanquísimas como la piel de Mandi. Y, al comerlas, se dieron cuenta de que eran deliciosas. Y así fue como esas raíces se convirtieron en el principal alimento de los indios tupí. Entonces llamaron a esas raíces mandioca, que significa ‘el cuerpo de Mandi’.

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Análisis
En el Mito de Mandi, se hallan implícitas toda una serie de manifestaciones de lo sagrado, que forman parte de la sociedad en la cual esta historia se concibe como algo implícito en la forma de ser y de estar de los que en ella viven. El mito no es inventado, es vivido.


“Se cuenta que, un día, cierto cacique tuvo una  hermosa nieta llamada Mandi”
El Cacique o  Chamán de la tribu es una persona con autoridad dentro de la tribu puesto que ha comprendido el secreto de la existencia humana, mediante la revelación de lo sagrado a través de determinados ritos de paso mediante los cuales accede al ‘tiempo primigenio’; de esta manera mediante estados de trance o éxtasis repitiendo los actos de los ‘inmortales’ puede transitar entre el ‘tiempo profano’ y el ‘tiempo sagrado’.


“Debido al color de su piel, muy blanco, todos en la tribu quedaron intrigados y atemorizados. En la tribu, las miradas se cruzaban comparando el dorado castaño de su piel con la blancura de la linda niña. Y creyeron que ese hecho representaba un triste presagio. Entonces pidieron al cacique sin rodeos que hiciera desaparecer a su nietecita”
La llegada de una pequeña cuyo color de la piel delata a Mandi,  provoca malestar entre las personas de la tribu. Este hecho es ‘malo’ en sí mismo; es decir la nieta es portadora del ‘mal’. Ante esto sólo cabe el sacrificio.


“El abuelo, lleno de compasión, fue retrasando día tras día tal crueldad. Hasta que en el silencio de una noche, aún de madrugada, fue al río con su nieta y la lavó cuidadosamente”
El proceso de lavado en el río da acceso al proceso de purificación; el río es un lugar sagrado donde Mandi nace de nuevo; allí Mandi accedió al ‘Tiempo Primigenio’ donde es rehecha como si fuera nueva, libre del mal; para ello el cacique llevó a cabo un ritual en el que se traslada junto con su nieta repitiendo los actos de los ‘Inmortales’ que limpian las impurezas de la niña.


“reunió a la tribu y con voz potente dijo: ‘Los espíritus recomendaron que esta chica quede entre nosotros y que sea bien tratada’. Incluso a regañadientes  y resignados fue cumplida la decisión del cacique.”

El cacique mediante un viaje a la ‘Época del Sueño’ donde viven los ‘Inmortales’ escuchó las recomendaciones de estos y trajo el mensaje primigenio; la tribu reunida escucha las palabras de los ‘Inmortales’ a través del cacique.

El color de la niña ahora purificado poseía el atributo del ‘mal’; ahora Mandi ha sido amparada por los dioses con lo que porta el atributo del ‘bien’; la unión de ambas esencias expresa la totalidad, la coincidencia de los contrarios.


“Mandi fue creciendo con tanta gracia y belleza que todos quedaron cautivados por ella”.

Mandi asume la condición de mujer a partir de la iniciación (mediante el lavado en el río), y se presenta como creadora de vida; existe también una transmutación espiritual en cuanto se revela (a partir de la primera menstruación) la sexualidad.


"Pero un día, inesperadamente, Mandi murió. Sus, padres, sabiendo cuánto la quería el abuelo-cacique, la enterraron en su choza."
El abuelo que amaba a su nieta presenta una especial ligazón con ella, se trata de la unión entre la energía vital que representa la niña y el mundo simbólico que encarna el cacique; entre ambos entretejen la vida

Que el enterramiento suceda en la choza, no es casual, es este el lugar donde se da el acceso desde el lugar de los mortales (el tiempo histórico) al lugar de los inmortales (tiempo sacro), mediante la ascensión.

El mito mitiga la angustia –ante la nada de la muerte-, y reconforta nuestra situación vital; se elabora en las civilizaciones antiguas un “rito de paso” en el cual la muerto tiene sentido y se valora la experiencia como un nuevo valor del ser. Un nuevo rito de paso, en este caso hacia la muerte, cuyo objeto es la transmutación espiritual de la víctima.


“Pero él, inconsolable, se encerró en su dolor y no hacía más que llorar. Lloraba día y noche sobre la tumba de su querida Mandi. Tantas y tantas fueron las lágrimas que del suelo brotó planta pequeña.”

El mito probablemente se acompañaba de ceremonias que permitirían aceptar los hechos trágicos de la vida que amenazaban la estabilidad emocional de la tribu, para ello la muerte de una persona, el sacrificio que suponía, se entendía como un acto que creaba vida

La Tierra se concebía entonces, como un ser regenerador de la vida, así la semilla que era enterrada, al cabo del tiempo, se transformaba en una planta.

Las lágrimas del abuelo, vuelven a representar una nueva purificación, un nuevo transito a la ‘Época del Sueño’, un nuevo rito de paso hacia un nuevo ser espiritual. Una vez comprendida la experiencia de lo sagrado y el misterio de la muerte, la Tierra y el Cielo se unen para permitir la ascensión de la vida profana a la vida sagrada.


“Cuenta el mito que un día la tierra se abrió para exponer las bellas raíces de la planta, nacida del llanto del abuelo.”

Mediante esta representación, se intenta exaltar la emoción al descubrir como la Naturaleza se transforma, una visión cándida e inocente de la vida que se explica ritualmente a través de un escenario que se repite periódicamente y que evoca una época primigenia (todo estaba allí) que permite al ser humano tener una visión de pertenencia a la vida, ya que no se ve como el artífice de los cambios sino que estos funcionan como copia de un modelo original.


"Los indios las cogieron con respeto y entonces vieron que eran blanquísimas como la piel de Mandi. Y, al comerlas, se dieron cuenta de que eran deliciosas. Y así fue como esas raíces se convirtieron en el principal alimento de los indios tupí. Entonces llamaron a esas raíces mandioca, que significa ‘el cuerpo de Mandi’"

La creación se lleva a cabo a través de un ser vivo que se inmola. Nada puede crearse salvo por inmolación o sacrificio. Crecen del cuerpo de un ser divino inmolado.
Madre Tierra en tanto diosa de la Muerte, fuente inagotable de toda creación, comparable a la simiente que enterrada da ‘a luz’ a la nueva planta.

Esta experiencia mágico-religiosa mediante la cual la materia se transforma, supone una intervención en el mundo cósmico, en los procesos de la Naturaleza. El Cacique era la persona encargada de llevarla a cabo mediante el acceso que poseía éste a lo ‘sagrado’, una fuente de sabiduría, que entendía que el campo era algo más que un trozo de tierra, que ésta era una diosa de la fertilidad que alumbraba la vida; principio activo creador del mundo. Y que el trabajo de la tierra era un acto sagrado; de esta manera se ofrecía la posibilidad a las personas de insertarse en lo sagrado a través del trabajo, en su condición de miembro de la comunidad, que ha sido iniciado ritualmente en la manera de entender la existencia.

De ahí que debemos entender el mito como un fundamento de la vida social y de la cultura, que este expresa una ‘verdad absoluta’, porque explica una historia sagrada, ejemplar y repetible que sirve de modelo y de justificación del comportamiento humano; El mito genera una manera de pensar y de entender la realidad.

Para saber más: Definición de mito

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