¿Existen vías alternativas al decrecimiento?

Dekrétika


La imposibilidad del crecimiento desbocado en un planeta con límites, deja como única opción la reducción radical de la extracción de energía y materiales, así como la fuerte restricción en la generación de residuos, y esto hasta ajustarse a los límites de la biosfera. Mientras no salgamos del paradigma económico del crecimiento, economía, sostenibilidad y equidad seguirán siendo incompatibles.

Reducir el tamaño de la esfera económica no es una opción voluntaria. El agotamiento del petróleo y de los minerales, el cambio climático y los desórdenes en los ciclos naturales van a obligar a ello. La humanidad va a tener que adaptarse en cualquier caso a vivir extrayendo menos de la Tierra y generando menos residuos.

Intentemos aclarar porqué llegamos a este desenlace:

El proceso productivo es  la secuencia de actividades requeridas para elaborar bienes que realiza el ser humano para satisfacer sus necesidades*; esto es, la transformación de materia y energía (con ayuda de la tecnología) en bienes y servicios (y también, inevitablemente, residuos).

Podemos visualizarlo mejor con el siguiente esquema:

Recursos + Energía + Tecnología =>  Proceso transformador =>  Bienes + Residuos  

La finalidad del proceso económico (flujo material) tendría como objetivo el disfrute de la vida (flujo inmaterial); aunque en nuestro modelo económico responde al afán de enriquecimiento y acumulación de poder de algunos, por lo que no contribuye a enriquecer la vida en general, sino que va en detrimento del ‘disfrute de la vida’ de la mayoría.

*Entonces vamos a definir  las necesidades humanas (recurriendo al economista chileno Max Neef):

Se ha creído, tradicionalmente, que las necesidades humanas tienden a ser infinitas; que cambian constantemente, que varían de una cultura a otra y que son diferentes en cada período histórico. Nos parece que tales suposiciones son incorrectas. El típico error que se comete en los análisis acerca de las necesidades humanas es que no se explica la diferencia esencial entre las que son propiamente necesidades y los satisfactores de esas necesidades.

Las necesidades humanas fundamentales son pocas, delimitadas y clasificables.

Las necesidades humanas fundamentales son las mismas en todas las culturas y en todos los períodos históricos. Lo que cambia a través del tiempo y de las culturas es la manera o los medios utilizados para la satisfacción de las necesidades.

Cada sistema económico, social y político adopta diferentes estilos para la satisfacción de las mismas necesidades humanas fundamentales. En cada sistema éstas se satisfacen (o no) a través de la generación (o no generación) de diferentes tipos de satisfactores. Uno de los aspectos que define una cultura es su elección de satisfactores.

Las necesidades humanas fundamentales de un individuo que pertenece a una sociedad consumista son las mismas del que pertenece a una sociedad ascética. Lo que cambia es la cantidad y calidad de los satisfactores elegidos, y/o las posibilidades de tener acceso a los satisfactores requeridos.

Lo que está culturalmente determinado no son las necesidades humanas fundamentales, sino los satisfactores de esas necesidades. El cambio cultural es consecuencia - entre otras cosas- de abandonar satisfactores tradicionales para reemplazarlos por otros nuevos y diferentes.

Cuando una madre le da el pecho a su bebé, a través de ese acto contribuye a que la criatura reciba satisfacción simultánea para sus necesidades de Subsistencia, Protección, Afecto e Identidad.

La leche materna es un alimento ecológico que no necesita fabricarse, envasarse ni transportarse con lo que no malgasta recursos energéticos y materiales y evita la contaminación del medio ambiente, siempre lista para su uso y además es gratuita.

La situación es obviamente distinta si el bebé es alimentado de manera más mecánica.

Para producir la leche artificial se precisa la utilización de grandes espacios para la explotación del ganado vacuno, por lo que aumenta la deforestación; quema combustible para su transporte por el mundo; la fabricación de botes para la leche, biberones, etc. produce un agotamiento de recursos naturales, y genera materiales de desecho. Además necesita ser calentada y hay que pagarla.

Pero, los intereses económicos de las multinacionales prevalecen sobre los derechos de las personas, la lactancia materna no es rentable, y sí lo son las leches artificiales, que se están convirtiendo en productos de consumo habitual.

Un absurdo generado por un modelo productivo que responde a los intereses de las clases capitalistas.

"La no satisfacción de las necesidades básicas provoca problemas y disfunciones a la hora de construir personas y sociedades equilibradas."

Debemos de diferenciar pues, las necesidades (limitadas) de los deseos (ilimitados); cuando una sociedad tiene la complejidad suficiente para colmar los deseos de las clases privilegiadas mediante el consumo de recursos, energía y tecnología, el proceso productivo tiende a crecer en la medida que crece la materialización de los deseos.

Entonces una sociedad equilibrada deberá cubrir las necesidades de las personas con la utilización lo más frugal posible de unos recursos limitados; en la actual sociedad de consumo (recordemos el concepto de huella ecológica) se hace necesario un decrecimiento en el consumo de recursos, energía y tecnología, para equilibrar los ecosistemas de los cuales formamos parte.

Así, cada sociedad, en función de sus propias características creará las formas sociales que les permita desplegar su forma de estar en un determinado lugar, adecuándose al entorno del que forma parte, a sus recursos, a la captación de la energía y espacios disponibles y a la tecnología adaptada a la satisfacción de sus necesidades.


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