La Declaración de Independencia

Organizaron un pequeño comité para redactar la Declaración de Independencia, que escribió Thomas Jefferson y que finalmente fue adoptada por el Congreso el 2 de julio y proclamada con carácter solemne el día 4 de julio de 1776.

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“Cuando en el curso de los acontecimientos humanos se hace necesario que un pueblo disuelva los vínculos políticos… deben declararse las causas…”. Así empezaba la Declaración de Independencia. Entonces, en el párrafo segundo, llegaba la poderosa declaración filosófica.

“Consideramos patentes estas verdades, que todos los hombres son creados iguales, que su Creador les da ciertos derechos inalienables, entre otros el de la Vida, el de la Libertad y el de la Felicidad. Que para asegurar esos derechos, se instauran gobiernos entre los hombres, derivando sus justos poderes del consentimiento de los gobernados, que cuando cualquier forma de gobierno sea destructiva respecto a estos fines, el pueblo tenga derecho a alterar o abolirla, y a constituir un nuevo gobierno…”

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Todo esto –el lenguaje del control popular sobre los gobiernos, el derecho a la rebelión y a la revolución, la indignación ante la tiranía política, las cargas económicas, los ataques militares- era una jerga que se utilizaba para unir a un gran número de colonos, y a persuadir incluso a los que tenían conflictos entre sí para que se unieran en la causa común contra Inglaterra.

Algunos americanos fueron claramente excluidos de este círculo de intereses que significaba la Declaración de Independencia, como fue el caso de los indios, de los esclavos negros y de las mujeres. De hecho un párrafo de la Declaración acusaba al rey de incitar las rebeliones de los esclavos y los ataques indios:

“Ha provocado insurrecciones domésticas entre nosotros, y ha pretendido echarnos encima los habitantes de nuestras fronteras, los indios salvajes inmisericordes, cuyo dominio del arte de la guerra consiste en la destrucción indiscriminada de toda persona, no importando su edad, sexo o condición”.

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Thomas Jefferson había escrito un párrafo de la Declaración acusando al rey de transportar esclavos de África a las colonias y de “suprimir todo intento legislativo de prohibir o restringir este comercio exacrable”. Esto parecía expresar una reprobación indignada contra la esclavitud y el comercio de esclavos (la actitud de Jefferson hacia la esclavitud hay que contrastarla con el hecho de que tuvo centenares de esclavos hasta el día que murió). Pero tras esta actitud existía el temor cada vez más agudo entre los virginianos y algunos otros sureños por la creciente cantidad de esclavos negros que había en las colonias (el 20% de la población total) y la amenaza de las revueltas de esclavos a medida que crecía su número.

El Congreso Continental eliminó el párrafo de Jefferson porque los propietarios de esclavos no querían acabar con el comercio de esclavos. En el gran manifiesto libertador de la Revolución Americana no se incluyó ni ese mínimo gesto hacia el esclavo negro.

El uso de la frase “Todos los hombres son creados iguales” seguramente no pretendía referirse a las mujeres. Su inclusión no era ni remotamente posible. Eran políticamente invisibles. Y aunque las necesidades prácticas conferían a las mujeres cierta autoridad en el hogar, ni siquiera se las tomaba en cuenta a la hora de otorgar derechos políticos y nociones de igualdad cívica.

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Cuando se proclamó la Declaración de Independencia –con toda su jerga incendiaria y radical- desde el balcón del Ayuntamiento de Boston, fue leída por Thomas Crafts, miembro del grupo Loyal Nine (Los Nueve Leales), conservadores que se habían opuesto a la acción militante contra los británicos. Cuatro días después de esa lectura, el Comité de Correspondencia de Boston ordenó a los ciudadanos que se presentaran en el ‘Common’ (espacio abierto central) de la ciudad para incorporarse a filas. Pero lo cierto es que los ricos podían evitar el servicio militar si pagaban a unos sustitutos, mientras que los pobres tenían que apechugar. Esto provocó disturbios y el grito de “La tiranía es la tiranía, venga de donde venga”.

Extraído de ‘La otra historia de los Estados Unidos’ de Howard Zinn

1 comentario:

  1. La constitucion norteamericana y la mitologia domestica derivada de ella estan congeladas en un tiempo y unas luchas periclitadas, al punto de que es la constitucion menos moderna del ambito democratico.

    Conserva demasiadas cautelas relativas a un enemigo a amenaza que ya no existen y por ello mismo tienen un efecto regresivo. Por ejemplo el derecho a tener armas, pudo tener su punto y necesidad, pero ahora es una de las banderas de la faccion mas regresiva de la sociedad estadounidense.

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