El crecimiento del PIB

André Gorz - Riqueza sin valor, valor sin riqueza

En primer lugar, debemos preguntarnos ¿qué crecimiento necesitamos? ¿Qué es lo que nos falta y que el crecimiento debería proporcionarnos?. Pero esas preguntas nunca se plantean.

Los economistas, los gobiernos, los hombres de negocios reclaman el crecimiento en sí mismo, sin definir jamás su finalidad. El contenido del crecimiento no interesa a los que deciden. Lo que les interesa es el aumento del PIB, es decir, el aumento de la cantidad de dinero intercambiado, de la cantidad de mercancías compradas y vendidas en el curso de un año, sean cuales fueren esas mercancías. Nada garantiza que el crecimiento del PIB aumente la disponibilidad de los productos que necesita la población. En los hechos, ese crecimiento responde, en primer lugar, a una necesidad de capital, no a las necesidades de la población. Muchas veces, crea más pobres y más pobreza, trae con frecuencia beneficios a una minoría en detrimento de la mayoría y, en vez de mejorar la calidad de vida y del medio ambiente, la deteriora.

¿Cuáles son las riquezas y recursos que faltan con más frecuencia a la población? En primer lugar, una alimentación sana y equilibrada; agua potable de buena calidad; aire puro, luz y espacio; una vivienda salubre y agradable. Pero la evolución del PIB no mide nada de eso. Tomemos un ejemplo: Una aldea hace un pozo y toda la gente puede extraer agua de allí. El agua es un bien común, y el pozo, el producto de un trabajo común. Es la fuente de una mayor riqueza de la comunidad. Pero no aumenta el PIB, pues no da lugar a intercambios de dinero: no se compra ni se vende nada. Pero si un emprendedor privado cava el pozo y se lo apropia, para exigirle a cada aldeano que pague el agua que extrae, el PIB aumentará con los recibos cobrados por el propietario.

Tomemos de nuevo el ejemplo de los campesinos sin tierra. Si se distribuyeran tierras improductivas a 100.000 familias, en las que produjeran lo necesario para su subsistencia, el PIB no cambiaría. Tampoco cambia si esas familias reparten sus tareas de interés general, intercambian productos y servicios sobre una base mutualista y cooperativa. En cambio, si 100 propietarios expulsan a 100.000 familias de sus tierras y hacen que esas tierras produzcan cultivos comerciales destinados a la exportación, el PIB aumenta con el monto de esas exportaciones y con los salarios miserables pagados a los agricultores.