Austeridad Real

Decrecirraptor

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Para los poderes políticos vigentes, el eslogan "crecimiento y austeridad" establece el crecimiento para el capital (eliminación de impuestos a las empresas, rescate financiero para los bancos) y la austeridad para las poblaciones (esto es ajustes estructurales con el desmantelamiento de los servicios públicos, privatizaciones, despidos de trabajadores,  recortes sociales, retraso edad de jubilación, supresión de libertades… ).

Desde ya hace algunos años desde el movimiento decrecentista, reclamábamos la austeridad como valor para superar una sociedad consumista y fagocitadora de recursos. Clamábamos en el desierto, que la crisis iba a provocar la peor de las pesadillas: “una sociedad de crecimiento sin crecimiento”.

Pero "la sangre y las lágrimas" ya están aquí. El proyecto del decrecimiento no puede ahorrar esta sangre y aquellas lágrimas, pero al menos, abre la puerta a la esperanza. La única manera de escapar sería lograr apartar a esta sociedad de la dictadura de los mercados y construir una sociedad solidaria, de convivencia, con este cemento del lazo social que Aristóteles llamaba ‘philia’.

El problema de las palabras o mensajes con pluralidad de significados, es que pueden desviar la atención respecto de lo que representan. Y este es el caso de la palabra ‘austeridad’.

La palabra austeridad tiene dos acepciones:

1. Sobrio [moderado], morigerado [de buenas costumbres], sencillo, sin ninguna clase de alardes

Que vendría a ser el significado defendido por el decrecentismo.

2.. Retirado, mortificado y penitente; la mortificación de los sentidos y pasiones

Significado que sería rechazado sin contemplaciones por el movimiento del decrecimiento.


"Cuando yo uso una palabra", dijo Humpty Dumpty en un tono bastante desdeñoso, "significa lo que yo decido que significa – ni más, ni menos."
"La cuestión es", dijo Alicia, "si usted puede hacer que las palabras signifiquen cosas tan diferentes."
"La cuestión es" dijo Humpty Dumpty, "quién es el amo – eso es todo."

Lewis Carroll. Alicia a través del espejo.

Quienquiera que defina el código o el contexto, tiene el control… y todas las respuestas que acepten ese contexto renuncian a la posibilidad de redefinirlo.

Anthony Wilden. Sistema y estructura. Ensayos sobre comunicación e intercambio.


Cuando las palabras con las que nos expresábamos han sido colonizadas por el sistema, nuestra labor sería trasformar el discurso, evolucionar, utilizar otras palabras o bien inventarlas para definir como entendemos la realidad que nos rodea. No podemos aferrarnos a voces que han sido conquistadas, debemos ser creativos, inventar e imaginar nuevos significados, encontrar nuevas formas de expresarnos, habitar desconocidos  lugares, ser como el agua, fluir.

Podemos escapar de la maquina aniquiladora del lenguaje del poder, que recicla los significados de las palabras para perpetuar modelos de sociedad que no queremos; En este caso tenemos otros vocablos que pueden sustituir a la palabra ‘austeridad’: frugalidad, mesura, moderación, modestia, templanza, sencillez, sobriedad…

Todavía podemos gritar:

¡Frente a la austeridad impuesta, la frugalidad voluntaria!

¡Frente a las políticas de austeridad, apoyo mutuo y solidaridad!

¡Frente al crecimiento, decrecimiento!


1 comentario:

  1. Bravísimo y muy pertinente.

    Yo también apostaba en su día para renunciar a la palabra sostenibilidad, por idénticos motivos, como se publicó en este mismo blog:

    http://www.decrecimiento.info/2010/05/renunciemos-la-palabra-sostenibilidad.html

    Hay que dar la batalla del léxico, también. ¡Bienvenidos a la guerrilla semiótica!

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