Tierra y trabajo

La transformación económica

Esta estructura representó una violenta ruptura con las condiciones precedentes. Lo que antes no fue más que una ligera expansión de mercados aislados, se transformó ahora en un sistema de mercado autorregulado.

El paso crucial fue que la tierra y el trabajo se convirtieron en mercancías, es decir, se trataron como si hubieran sido creados para la venta. Por supuesto, no eran realmente mercancías, ya que no habían sido producidas (como la tierra), y de ser así, no podían estar en venta (como el trabajo).

Sin embargo, jamás se concibió una ficción más efectiva en una sociedad, porque la tierra y el trabajo se compraban y vendían libremente, y se les aplicaba el mecanismo de mercado. Había oferta y demanda de trabajo; oferta y demanda de tierra. Por lo tanto, había precios de mercado para utilizar la mano de obra, los salarios, y un precio de mercado para el uso de la tierra, la renta. El trabajo y la tierra eran ofrecidos en sus propios mercados, similares a los de las mismas mercancías que se producían con su intervención.

El verdadero alcance de este paso sólo se puede estimar si recordamos que el trabajo es otra forma de llamar al hombre, así como la tierra es sinónimo de naturaleza. La ficción mercantil puso el destino del hombre y de la naturaleza en manos de un autómata que controlaba sus circuitos y gobernaba según sus propias leyes. Este instrumento de bienestar material estaba controlado exclusivamente por los incentivos del hambre y las  ganancias, o la esperanza de obtener beneficios. Con tal de que los desposeídos  pudieran satisfacer su necesidad de  alimento vendiendo primero su trabajo en el mercado, y con tal de que los propietarios pudieran comprar al precio más barato y vender al más caro, el molino ciego producía cada vez más mercancías para beneficio de la raza humana. El temor al hambre del obrero y el deseo de ganancia del patrón mantenían el mecanismo continuamente en funcionamiento.

Esta práctica utilitaria tan poderosa, lamentablemente, deformó la comprensión del hombre occidental de sí mismo y la sociedad.

El sustento del hombre. Karl Polanyi.

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