El retorno al equilibrio

Joaquim Nogueras Raig 

Es bien sabido que los seres humanos acostumbramos a cometer errores. Lo hacemos tan a menudo y de tan diversas maneras, que alguien que viniera de fuera podría pensar que incluso nos gusta. Pero no es así. No nos gusta nada equivocarnos, nos avergüenza, nos hiere el orgullo más que cualquier otra cosa, y por eso, antes que reconocer un error haremos lo que sea. Esto nos conduce, la mayoría de las veces, a cometer una equivocación aún mayor, en lo que se convierte en el principio de una larga sucesión de despropósitos, que puede llegar a ser de magnitud planetaria, tal como trataremos más adelante.

Cuando pensamos en la situación que vivimos hoy en nuestro país, no pensamos en errores, sino en la mala fe de los más poderosos. Y es cierto. Buena parte de lo que ocurre es, en mi opinión, fruto de decisiones intencionadas, de actos de egoísmo consciente, perpetrados por individuos que, con la única intención de enriquecerse, han arrojado a la miseria a millones de personas. Resulta cada vez más evidente que este abuso, lejos de detenerse, empeora día tras día, y nuestras instituciones de gobierno, en lugar de protegernos, se convierten herramientas de dominio al servicio de sus autores, los dueños del dinero.

Movimientos como Democracia Real Ya, el 15M, los llamados Indignados, son la expresión visible de una conciencia social que se está generalizando, que responsabiliza a las grandes fortunas y los grandes partidos políticos de la crisis económica actual y que, en consecuencia, tiene la convicción de que si lográramos un sistema realmente justo y democrático, podríamos volver a vivir como cinco años atrás.

Algunas voces consideran, sin embargo, que si realmente queremos salir de esta crisis, aparte de acabar con ladrones y corruptos, tendremos que mirar más allá o, mejor dicho, tendremos mirarnos a nosotros mismos, y analizar seriamente de qué manera nuestra sociedad ha llegado a ser lo que es. Quizás entonces seremos conscientes de qué errores hemos cometido, y cuáles no nos podemos permitir repetir.

(…)

Así pues, antes de buscar soluciones tendremos que reconocer que hemos estado siguiendo el camino equivocado, y que cualquier esfuerzo por continuar en la misma dirección agravará nuestra situación, y también la del resto de seres humanos. Una vez tengamos esto claro, nos daremos cuenta que no nos encontramos ante un problema de una dificultad técnica insalvable. Se trata, sencillamente, de cambiar nuestros objetivos, de pensar qué necesitamos para vivir con dignidad, de organizarnos y ponernos a trabajar.

Hay quien nos querrá convencer de que la codicia y la competitividad forman parte de nuestro código genético, que estamos predestinados a engullir la riqueza de la Tierra hasta agotarla, que no hay nada que hacer. Los que afirman esto son los mismos que no quieren ver peligrar su opulencia indecente, aquellos que
se aferran con violencia a sus privilegios.

(…)

No hay otra opción que actuar. Debemos pasar de la indignación a la esperanza y la ambición de transformar el mundo en un lugar donde podamos vivir, dignamente, todos nosotros y también los que vendrán.



Extraido de 'El retorno al equilibrio. Propuestas y realidades en el camino a la sostenibilidad' de Joaquim Nogueras Raig

1 comentario:

  1. DE ACUERDO. "NO HAY OTRA OPCIÓN QUE ACTUAR". AUNQUE AL PRINCIPIO CREAMOS QUE NO SIRVE PARA NADA, SÍ QUE SIRVE.

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