Gitanos

Gabor 

Podemos entender la gitaneidad como una forma de vida, una forma de pensar, una forma de aprehender la realidad; el modo en que se elabora una construcción significativa del mundo.

La memoria

Es el pueblo gitano, un pueblo invisibilizado, su tradición oral permite que sean los otros quienes escriban sobre ellos.

Procedentes del norte de la India, una invasión musulmana les hace un pueblo emigrante (hacia el siglo X). Desplazados hacia el oeste: el nomadismo y sedentarización constituyen dos modos de vida coyunturales que obedecen al resultado de estrategias económicas y sociales propias en función de las alternativas disponibles en cada momento histórico y lugar.

Curiosamente a su llegada a Europa y también a España a comienzos del siglo XV, son acogidos con simpatía, cristianos que cumplen penitencia del peregrinaje por el pecado de renegar de su fe cristiana por la amenaza de los musulmanes y el sometimiento a ellos. En algunos documentos consta incluso la penitencia papal y la orden del pontífice de que se les ayudara en su camino para que pudieran cumplirla.

En el año 1499, una Real Pragmática promulgada por los Reyes Católicos simultáneamente en Castilla y en la Corona de Aragón iniciaba el acoso a los gitanos. La ley exigía que se asentaran y dejaran su vida errante, que sirvieran a un señor que tomaran un oficio, y ordena que dejen de ser gitanos en toda la amplitud de la palabra: que abandonen su lengua, su forma de vestir y ornamentarse, sus costumbres y sus relaciones. Es el comienzo de 500 años de resistencia a las persecuciones, e intentos de asimilación de la cultura predominante; en un proceso que aún hoy continúa, para negarles su origen, su historia, su cultura y su identidad.

El estar

Los gitanos han vivido siempre en el mundo. La suya no ha sido una existencia recluida entre cuatro paredes, su existencia ha transcurrido en estrecho contacto con la naturaleza y con la comunidad, con quienes han establecido una relación destinada a garantizar su supervivencia.

La obligación de vivir en una caravana acostumbró a los gitanos a privilegiar los sentidos como medio de relación entre la persona y la naturaleza, por otra parte, el hecho de cerrarse en la propia comunidad le otorgó un papel referencial en la supervivencia: vivir sería, sobre todo, vivir en comunidad. De ahí que los gitanos hayan desarrollado una forma de pensar fuertemente realista y pragmática. Los gitanos se mueven con facilidad en el mundo real, como contexto inmediato de su existencia.

Conocer

“Nuestra identidad nunca ha estado guiada por la preeminencia del pensamiento, la reflexión ni la racionalidad (…). La cultura gitana se ha mantenido desprovista de la esfera intelectual para centrarse en la emotividad, como medio de conocimiento”

Maestro gitano  Antonio Carmona.

Los gitanos asocian conocer con sentir. La pulsión gitana por el conocimiento inmediato, a través de los sentidos, podría deberse tanto a la necesidad de disponer de un conocimiento práctico, para garantizar la supervivencia, como a una herencia oriental que los gitanos han conservado en su inconsciente colectivo.

Expresar

Los gitanos se expresan en Romani, una herramienta de identidad y autodefensa.

Por las características históricas de nomadismo y exclusión que les ha tocado vivir, el lenguaje ha tenido una función especialmente práctica, más que en otros grupos humanos. A través del lenguaje, los gitanos acceden a la realidad, y conocen su cultura, como el resto de personas, pero gracias a un uso particular de ese lenguaje han podido también fortalecer los vínculos entre las personas que lo forman.

Dicho de otra forma el lenguaje no sólo les confiere identidad personal sino también cohesión grupal. La cultura gitana ha podido sobrevivir  gracias a la lengua gitana y a las estructuras que subyacen en ella. Los gitanos no conciben el lenguaje tanto para comunicarse como para relacionarse. Lo importante no es la información, sino la actitud que se transmite (de ahí la importancia de ‘saber comportarse a la manera gitana’, más que saber ‘mucho sobre gitanos’).

Se trata de una forma de relacionarse con pocas palabras, mucha metáfora e hipérbole, y sobre todo, se utiliza con ingenio.  Con un cuerpo que expresa, con gran capacidad evocadora.

Existe un lenguaje para los gitanos y otro para los no gitanos.

Algunos gitanos escriben  a partir de 1950 como forma de catalizar su situación existencial desesperada tras la barbarie ‘nazi’ y la desesperación de ante un vida nómada ya imposible.

Ser

Ningún gitano esconde su condición cuando se le pregunta explícitamente por ello, pese a los sufrimientos que la pertenencia al pueblo gitano ha comportado.

División entre el mundo de los gitanos y el de los no gitanos. El gitano sólo lo es en el clan, y el no gitano ‘no es totalmente persona, porque la voz del clan no resuena para él’.

Los no gitanos constituyen un grupo no sólo ajeno a la cultura gitana, sino algo nunca comprendido del todo ‘¿Cómo pueden ser personas aquellas que se matan entre ellas, se niegan la ayuda mutua o degradan la naturaleza?’.

En la medida en que la alteridad extraña se fue volviendo hostil, a través de dinámicas de persecución posteriores al siglo XV, se desarrolló una estrategia cultural que consistió en mantener la unidad y homogeneidad como grupo mediante un proceso endogámico, Igualmente, ante la falta de recursos materiales, fruto de las dinámicas de exclusión los gitanos comprendieron que se tenían a ellos mismos como única propiedad. Resultado de unas y otras surgió una creciente actitud de  desconfianza e, incluso, menosprecio.

Vivir

La vida constituye una pulsión básica en la cultura gitana. Estamos ante un concepto amplio de vida. Fruto de su proceso migratorio, los gitanos acabaron por hacer del mundo su casa.

La gitaneidad siempre debe desarrollarse dignamente; el interés, casi escrupuloso,  con que las familias gitanas proporcionan a  sus miembros lo fundamental para la existencia: alimentos, techo, afecto, valores y diversión. De ahí la protección a los niños, el respeto a los mayores, aunque también el acompañamiento en la enfermedad o la solidaridad en los momentos difíciles.

Vivir al día. La vida se vive no se piensa.

Juzgar

No valoran la libertad porque viven en ella, porque no la necesitan. El interés comunitario prima sobre la voluntad individual. Se asume el interés colectivo como criterio de validación de lo que es o no moralmente correcto.

La voluntad individual se subordina al interés comunitario.

Existen instituciones reguladoras de los problemas de convivencia, formadas por los mayores que regulan la convivencia entre gitanos según la tradición.

Trabajar

Los gitanos trabajan sólo cuando lo necesitan, y para obtener un beneficio para la comunidad. La organización económica está basada en la familia. Los gitanos han optado por aquellas actividades laborales que les permiten implicar a la propia familia (vendedores ambulantes, cooperativas artesanales, grupos artísticos, antigüedades…). Solidaridad organizada, basada en la complementariedad funcional y en la interdependencia entre su miembros.

Es fácil y rápida la crítica  a esta economía de subsistencia, en la que el trabajo se abandona al haber satisfecho la necesidad. Son mucho quienes consideran que los gitanos ‘viven al día’porque no acumulan para el futuro.

Poseer

Existe una concepción colectiva de la propiedad, que se deriva de la concepción familiar del trabajo y de la organización de la economía en clave de subsistencia sostenible. El mundo gitano es tan extremadamente fraterno que los recursos son de uso colectivo.

Esta distribución colectiva de la propiedad se regula ‘como un sistema de vasos comunicantes en el que lo que uno tiene le pertenece tanto a él como a su familia’.

Epílogo

La cultura gitana se expresa a través de la resistencia y la disidencia como respuesta a la escasez y precariedad de las alternativas, fundamentada en estrategias adaptadas a esa precariedad.

Bibliografía

Gitanidad. Sergio Rodríguez.

La diferencia inquietante. Teresa San Román.


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