Crítica al ideal de autenticidad


La constelación ideológica(1) regida por el ideal de autenticidad tiene una específica concepción del tiempo. Se trata de un vector de pasado; frente a la idea de progreso se vindica el regreso, la vuelta a un pasado perdido y mejor. Porque a éste pertenecemos nosotros. A ese pasado idílico en el que todo era diferente y mejor. Donde éramos verdaderamente. Ahora, tras incontables corrupciones, nos hemos perdido. Debemos encontrar el camino de regreso a nuestra identidad. Recuperar nuestra tradición. Hallar nuestras auténticas raíces.

Reconstruir la Edad de Oro perdida. Tenemos que encontrar la prístina pertenencia a nuestra nación o a nuestra raza. A todo lo que nos hace indefectiblemente como somos. Por fortuna todavía es tiempo de detener el proceso de degeneración. Pero no nos queda demasiado. Aunque las ciencias de la vida y de las razas nos prometan un espléndido pasado en el futuro, sólo la acción directa, violenta, inmediata puede frenar la catástrofe. El enemigo ubicuo debe ser destruido. Hay que mantener nuestra incorruptibilidad y expulsar todo lo que se opone. Garantizar nuestra pureza. Exterminar todo lo necesario para evitar la contaminación.

Y nosotros debemos someternos, y someter a aquellos otros con los que aún quepa alguna esperanza de regeneración, a un proceso de purificación. A una operación dolorosa, quirúrgica, que garantice la recreación del hombre perfecto. Estirar lo que falta, amputar lo que sobra. Procusto(2)  gobierna este reino con mano de hierro.


(1) Los campos ideológicos relacionan conceptos, creencias e ideas, cosas, realidades y acontecimientos como las constelaciones relacionan estrellas. Y la manera en que lo hacen resulta a la postre muy relevante. Los vínculos entre ideas en la constelación producen sentido, dan explicación, proponen argumentos de comprensión del mundo en el que vivimos, legitiman y deslegitiman, establecen vías de acción. Son también responsables de la producción de significados, de la proliferación de signos, valores y representaciones que la ideología genera. Nos permiten acceder a un punto de vista, mirar lo que nos rodea desde una perspectiva específica, nos dan un lugar en el mundo, un horizonte y un sentido. En definitiva, las constelaciones ideológicas son ámbitos flexibles de sentido, pero con limitaciones para cambiar. Sólo en ellas, intercaladas en el mundo, obtenemos comprensión, orientación para la acción, justificación.

(2) Procusto - un hermoso bandido y posadero del Ática - tenía su casa en las colinas, donde ofrecía posada al viajero solitario. Allí lo invitaba a tumbarse en una cama de hierro donde, mientras el viajero dormía, lo amordazaba y ataba a las cuatro esquinas del lecho. Si la víctima era alta, Procusto la acostaba en una cama corta y procedía a serrar las partes de su cuerpo que sobresalían: los pies y las manos o la cabeza. Si por el contrario era más baja, la invitaba a acostarse en una cama larga, donde también la maniataba y descoyuntaba a martillazos hasta estirarla (de aquí viene su nombre). Según otras versiones, nadie coincidía jamás con el tamaño de la cama porque ésta era secretamente regulable: Procusto la alargaba o acortaba a voluntad antes de la llegada de sus víctimas. 

Crítica a las ideologías. El peligro de los ideales. Rafael del Águila

1 comentario:

  1. Anónimo12:33 p. m.

    Desde Plataforma PARO CERO os damos a conocer nuestra campaña de Recogida de Firmas:

    "PARO CERO: por imperativo Constitucional. QUE SE JODAN"

    https://www.change.org/es/peticiones/paro-cero-por-imperativo-constitucional-que-se-jodan

    IMPORTANTISIMO, .... QUE RULE Y QUE FIRME QUIEN TENGA DOS DEDOS DE FRENTE ... CON LA VIOLENCIA SE MAL LLEGA A NINGUNA PARTE

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