Original en francés: La double imposture de la rialance
Frente a la sociedad del crecimiento sin crecimiento,el autor plantea una entrada en la sociedad deldecrecimiento, o de prosperidad sin crecimiento.
La “ricuperación” es lo quese propuso en la cumbredel G20 de Toronto, unprograma que anunciósimultáneamente la recuperacióny la austeridad. El acuerdo final deesa cumbre se hizo bajo una síntesiserrada: la reanudación de la economíacontrolada por el rigor y la austeridadmedida por la recuperación.La ministra de Economía francesa,que no era todavía presidenta delFMI, Christine Lagarde, se arriesgóentonces al neologismo “ricuperación”,una contracción de los términosrigor y recuperación.
1º Rechazo de la austeridad
La crisis griega se inscribe en elcontexto más amplio de la crisis deleuro y de una crisis de Europa. Y porsupuesto de una crisis de la civilizaciónde la sociedad de consumo, unacrisis que une crisis financiera, económica,social, cultural y ecológica.Mi convicción es que resolviendo lacrisis de Europa y del euro, si no lacrisis de la civilización consumista,resolveremos la crisis griega, peromanteniendo Grecia a golpes depréstamos condicionados por curasde austeridad, no salvaremos ni aGrecia, ni a Europa y habremos hundidolos pueblos en la desesperación.
Rechazar la austeridad es levantardos tabúes que son la base de laconstrucción europea: la inflación yel proteccionismo. Las políticasarancelarias sistemáticas de construccióny reconstrucción del aparatoproductivo, de defensa de actividadesnacionales y de protecciónsocial, y las de financiación del déficitpresupuestario por un recursorazonado a la emisión de monedaengendrando aquella inflación moderadapreconizada por Keynes,acompañaron el crecimiento de laseconomías occidentales de la posguerra,–a decir verdad el único periodoen la historia moderna en elque las clases trabajadoras gozaronde un bienestar relativo–. Estas dosherramientas fueron proscritas porla contrarrevolución neoliberal.
Como todas las herramientas, elproteccionismo y la inflación puedentener efectos negativos y perversos–efectos que se observan a día dehoy por su utilización vergonzosa–pero es indispensable recurrir a estosde manera inteligente para resolversocialmente de forma satisfactorialas crisis actuales. Por ello, hoy senecesita probablemente salir del euro,a falta de poderlo corregir. La monedapuede ser un buen servidor, perosiempre será un mal amo.Notamos que la recuperación dela señora Lagarde no es la recuperaciónproductivista de Joseph Stiglitz,es la recuperación de la economía decasino, la de la especulación bursátile inmobiliaria, esencialmente.Para los gobiernos vigentes, el eslogan“recuperación y austeridad”significa la recuperación para el capitaly la austeridad para las poblaciones.
En nombre de la recuperación,ampliamente ilusoria, de la inversióny del empleo, se baja o eliminael producto social y el impuestosobre beneficio de las empresas. Serenuncia a toda imposición sobre losbeneficios bancarios y financieros,mientras que la austeridad asestaun duro golpe a los asalariados y lasclases medias e inferiores con descensosde las remuneraciones, reducciónde prestaciones sociales,retroceso de la edad de jubilación,etc. Para completarlo y preparar lamítica recuperación, se desmantelanmás los servicios públicos y privatizamosde golpe lo que todavía nolo ha sido, con supresión masiva depuestos (enseñanza, salud, etc.).
Asistimos a una extraña competiciónmasoquista de la austeridad. Elpaís A anuncia un descenso de lossueldos de 20%, enseguida, el país Banuncia que lo hará mejor con 30%,mientras que C por no deber nada anadie se apresura a añadir medidastodavía más rigurosas. Esta políticade austeridad estúpida no puede engendrarotra cosa que un ciclo deflacionistaque precipitará la crisis quela recuperación puramente especulativano impedirá; y los Estados, sinsubstancia, ya no podrán esta vezsalvar los bancos a golpes de milesde millones de dólares. El problema,efectivamente, viene dado por el hechode que en la práctica, la crisis delendeudamiento de los Estados es sólouna parte del problema.
Por lo que concierne a la deudapública, su anulación correría el peligrode afectar no sólo a bancos yespeculadores, sino también directamenteo indirectamente a los pequeñosahorradores que confiaron en suEstado y en bancos, que realizaroninversiones complejas a sus espaldas.Una reconversión negociada (loque equivale a una bancarrota parcial),como ocurrió en Argentina despuésdel desmoronamiento del peso,o después de una auditoria, comopropone Eric Toussaint que determinela parte abusiva de la deuda, essin ninguna duda preferible. En unasociedad de crecimiento sin crecimiento,lo que corresponde más omenos a la situación actual, el Estadoestá condenado a imponer a los ciudadanosel infierno de la austeridad.Es para evitar eso para lo que es necesarioemprender una salida de lasociedad de crecimiento y construiruna sociedad de decrecimiento.
Rechazo de “la recuperación”
Buenos espíritus, como JosephStiglitz, preconizan antiguas recetaskeynesianas de recuperación delconsumo y de inversión para que sereparta el crecimiento. Esta terapiano es deseable. No es deseable, porqueel planeta ya no lo puede soportar,no es posible quizás, por el hechodel agotamiento de los recursosnaturales. Se trata de salir del imperativodel crecimiento. Dicho deotro modo, de rechazar la búsquedaobsesiva del crecimiento. Ésta no es(y no tiene que serlo) una meta porsí misma; ya que no constituye elmedio de suprimir el desempleo. Sedebe intentar construir una sociedadde abundancia frugal, o paradecirlo como Tim Jackson, de“prosperidad sin crecimiento”.
El primer paso de la transicióntendría que ser la búsqueda del plenoempleo con el fin de remediar lamiseria de una parte de la población.Esto podría ser realizado gracias auna relocalización sistemática de lasactividades útiles, una reconversiónprogresiva de las actividades parasitariascomo la publicidad o dañinacomo la nuclear y el armamento, yuna reducción programada y significativadel tiempo de trabajo. Paralo demás, darle a la máquina de hacerbilletes y establecer una inflacióncontrolada (digamos más omenos 5% al año) es lo que preconizamos.
Por supuesto, este hermoso programaes mucho más fácil de anunciarque de realizar. En el caso deGrecia, supone como mínimo salirdel euro y restablecer el dracma, probablementeinconvertible, con lo queello implica: control de los cambios yrestablecimiento de las aduanas. Elnecesario proteccionismo selectivode aquella estrategia horrorizaría alos peritos de Bruselas y de la OrganizaciónMundial del Comercio. Deesta parte se esperarían represaliasy tentativas de desestabilizaciónexteriores asociadas con sabotajesde intereses lesionados desde elinterior. Este programa parece adía de hoy muy utópico, perocuando estemos al fondo del marasmoy de la verdadera crisis quenos está acechando, parecerá deseabley realista.
Conclusión
En la estrategia griega antigua, lacatástrofe es la escritura de la estrofafinal. Aquí estamos. Un pueblovota masivamente por un partidosocialista cuyo programa era casisocialdemócrata que, sometido a lapresión de los mercados financieros,impone una política de austeridadneoliberal obedeciendo a lasconminaciones conjuntas deBruselas y del Fondo MonetarioInternacional. El euro impone aGrecia rechazar democráticamenteesta imposición, como hizo Islandia.Está claro que en su mayoría, elpueblo griego probablemente noaceptaría, o en cualquier caso no fácilmente,las consecuencias de larupturas con el euro (repudio por lomenos parcial de la deuda pública,expulsión de Europa, embargo delos países “expoliados”, huida de capitales,etc.). Pero “la sangre y laslágrimas” siguiendo la fórmula deChurchill, ya están aquí, solo quesin esperanza de la victoria.El proyecto del decrecimiento nopuede ahorrar esta sangre y aquellaslágrimas, pero al menos, abre lapuerta a la esperanza. La única manerade escaparse de eso, lo deseamosardientemente, sería lograr sacara Europa de la dictadura de losmercados y construir la Europa de lasolidaridad, de la convivencia, estecemento del lazo social que Aristótelesllamaba ‘philia’.












2 comentarios:
Produce cierto desconcierto el rechazo de la austeridad que Serge Latouche realiza en el artículo, cuando desde posiciones decrecentistas en el ámbito hispanohablante ha sido un valor defendido.
Aunque Serge Latouche en anteriores artículos ya escribía: “la austeridad impuesta no es lo mismo que la frugalidad elegida”.
Si definimos el término según la Real Academia Española nos encontramos que la austeridad es ‘la mortificación de los sentidos y pasiones’, significado que sería rechazado sin contemplaciones por el movimiento del decrecimiento.
En cambio austero tiene varios significados entre ellos ‘Sobrio, morigerado, sencillo, sin ninguna clase de alardes’, que vendría a ser el significado defendido por el decrecentismo en habla hispana.
Es el problema de las palabras de múltiples significados, que pueden provocar confusión. Y este es el caso de la palabra ‘austeridad’.
Interesante la propuesta. Esto llevaría a plantear un consumo moderado y atenerse a lo justo y necesario. Con razón nadie habla de esto en los medios convencionales.
Si la mayoría de las personas lograra entender que crecimiento no significa comprar más autos cero kilómetros, ayudarían a su país.
En Argentina hubo un crecimiento, pero no se traslada de igual manera a todos los sectores porque ganan siempre los mismos y las migajas se ven en las clases inferiores.
Romper con el monopolio sería la primera solución, muy obvia a estas alturas, pero tampoco la gente se da cuenta que con su consumo acrítico de productos elaborados por las corporaciones, sigue haciendo girar la rueda empobrecedora.
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