Un movimiento espejo


1. No están entendiendo nada. La clase política, y quienes la apoyan, siguen leyendo con anteojeras los signos del movimiento. Continúan aplicando los mismos criterios de análisis y valoración utilizados para antiguos movimientos sociales. Miran desde las alturas a estos "chavales" y les piden "concreción en sus propuestas", ellos, que han hecho de las propuestas vacías sus señas de identidad; que han usado y abusado de la retórica publicitaria banal e inmoral para envolver sus mensajes. ¿Qué tiene de concreto "El gobierno de tu calle" o "Centrados en ti"?

2. Este es un movimiento de nuevo cuño que conecta con demandas
sociales soterradas, a las cuales les permite expresarse. Su rol no es
conducir nada, pues no es una “vanguardia”, sino permitir que emerja
lo reprimido, lo ausente, lo divergente. Que aparezca a la luz
democrática aquello que ha ocultado y silenciado la razón hegemónica.
No puede concretarse, no debe concretarse más, porque no es un sujeto
de cambio en sí mismo sino un actor cuyo papel es la creación de las
condiciones de posibilidad del cambio deseado. Las etiquetas que
desesperadamente quieren ponerle sólo son intentos de control de algo
en constante transformación.

3. Su función es la de catalizador social, es decir, la de estimular
la emergencia de las acciones de los que nos reconocemos como diversos
y distintos dentro de un proyecto no único sino común. Un referente
implícito para este movimiento es el neozapatista que se autoconcibe
como un grupo "que plantea una serie de demandas que encuentran
coincidencia, reflejos o espejos en las demandas de otras partes del
mundo". Ambos son "movimientos espejo" pues reflejan y devuelven la
imagen de lo que bulle en las entrañas de la vida social capturando
las energías de cambio que sale de ella.

4. La agitación sociopolítica y cultural que pueden estimular estos
gestos de desobediencia civil debería generar la apertura y liberación
de nuevos espacios de creatividad colectiva para que otros sujetos se
expresen en toda la capilaridad social. Es decir, más allá del centro
físico y simbólico (la Puerta del Sol y otras plazas) en el que se
encuentra ahora el movimiento. La convocatoria a asambleas de barrio
va en esa dirección, pero también se deben extender a los centros de
trabajo y estudio.

5. Este no es un movimiento "antisistema", ya les gustaría que lo
fuera a los que mandan, para exorcizarlo y reprimirlo. En la
actualidad, no es posible nada fuera del sistema globalizado. Estamos
dentro del sistema-mundo. Por este motivo, se trata más bien de
“implosiones” en los intersticios del centro, en sus grietas, que
descolocan al sistema. “No somos antisistema: el sistema es
antinosotros”. Aquí está la gran radicalidad del movimiento. No es
casual que se hayan ocupado los centros de las ciudades para expresar
la desobediencia. Frente a esta realidad el poder vacila entre la
comprensión, la asimilación y el disparo de pelotas de goma.

6. Su trabajo, inédito, está siendo enorme e imprescindible pero la
tarea de los cambios concretos no debe recaer sobre este movimiento en
general ni sobre los acampados en las plazas en particular. Quienes
deberán diseñar proyectos y llevarlos a cabo son los individuos y
colectivos en todas los ámbitos sociales, en sus prácticas del día a
día, animados por la apertura mental, cultural y política que ha
favorecido la acción de los insubordinados. El movimiento ha comenzado
a dibujar un camino, quienes debemos transitarlo somos nosotros.

7. Pero no todo es nuevo: afortunadamente en el tejido social español
ya existían muchos colectivos que desarrollaban una práctica
coincidente con las críticas y propuestas del movimiento 15-M. Los
centros sociales, el movimiento ecologista, los colectivos
decrecentistas, feministas, de consumo etc., las cooperativas
integrales, las redes de economía solidaria y muchos otros tienen una
rica experiencia de trabajo sobre sus espaldas. Es evidente que ahora
pueden verse favorecidos por el impulso utópico que ha generado el
movimiento a la vez que pueden aportar su propia historia de lucha.
Esto implica ahora abrir los espacios de diálogo entre las distintas
experiencias y los nuevos sujetos incorporados.

8. En Decrece Madrid nos alegrarnos por lo que está sucediendo y
estamos participando con ilusión en esta nueva etapa social, aportando
nuestra mirada crítica y nuestras propuestas a los cambios en marcha.
Queremos aprovechar la energía social activada para poner en
circulación, en espacios cada vez más amplios, nuestra crítica al
productivismo y al imaginario perverso del crecimiento económico
infinito.

20/mayo/2011

3 comentarios:

  1. Quién trabaja (40 horas semanales como auxiliar de clínica)en Madrid, cobra 900€ paga 450€ por una vivienda en la que sólo puede dormir una persona puede decrecer?

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  2. No. La propuesta por el decrecimiento apunta a los excesos de la abundacia no a las carencias.Del mismo modo no proponemos mayor empobrecimiento de los países del Sur.Nuestra propuesta es de austeridad no de pobreza en un horizonte de justicia social y equilibrio ecológico.

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  3. Anónimo6:35 a. m.

    me parece que igual podes "decrecer" de alguna forma, no sé, se pueden construir alternativas, como flujos de cambio entre la ciudad, las asociaciones de consumo son una opción (http://asobaco.blogspot.com.uy/p/presentacion.html).

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