Enric Duran: Autoorganicémonos

Enric Duran

Algunas ideas para pasar de la indignación a la consolidación de esta revuelta social.

Fruto de la indignación ante un sistema capitalista que está agotado, corrupto, roto.

Un poder ejecutivo que está controlado por la banca y los grandes poderes económicos.

Un poder legislativo, formado por élites políticas que no nos representan.

Un poder judicial igualmente corrupto, movido por intereses políticos y personales.

Unos derechos sociales desballestados totalmente, los derechos civiles vulnerados repetidamente por los propios dirigentes políticos.

Una crisis ecológica y energética cada vez más grave y devastadora

Ante todo esto y sobre todo en los últimos 3 años en los que oficialmente hemos estado en crisis, se ha ido cocinando a fuego lento la indignación popular, hasta ahora en momentos de agregación puntuales e inestables, en pequeños colectivos, en redes de amigos, en personas individuales que se sentían solas ...

¡Pero llega el 15-M, se genera una llama, se aviva y se extiende por todas partes!

Este es un movimiento que no tiene representantes ni demandas concretas, es un movimiento diverso que es muy difícil encasillar en un manifiesto de mínimos.

Es un movimiento rico que tiene mil y una ideas, infinitas propuestas.

Un movimiento ambicioso que no se conforma con poco, lo quiere todo!

Ahora somos miles de personas diariamente a Plaza Catalunya, y decenas y decenas de miles en infinidad de plazas de pueblos y ciudades de aquí en Catalunya, de España y del mundo.

Llevamos dos semanas y nos estamos organizando, y eso es lo más importante.

Si el viernes nos intentaron sacar de la plaza, si se llevaron todo el material con que nos organizaban, si el viernes intentaron reventar el trabajo de 11 días y noches, es porque conocen el potencial que tenemos y les damos miedo.

Ha habido más participación estas dos semanas en las calles que en 4 años de un periodo electoral! Ellos lo saben, saben que tenemos más legitimidad social y eso les descoloca.

Uno de los lemas más unitarios de estos días, es el "No nos representan" Son 3 palabras que protagonizan la factura profunda entre la antigua forma de hacer política y la nueva que está llegando estos días a su mayoría de edad.

Este "no nos representan" significa que no podemos ser sólo un movimiento de denuncia porque sabemos que los políticos no tienen ni capacidad ni voluntad para liderar el cambio radical que la sociedad necesita, y así nos lo han demostrado.
Es importante que nos sigamos movilizando e impidiendo que los de arriba ejecuten las nuevas acciones contra la gente que han planificado como los recortes sociales en la salud y la educación.

También es oportuno que señalamos las grandes carencias del sistema "democrático" actual. Todo esto nos ayuda a aglutinar esfuerzos, a sumar gente a ganar más y más legitimidad social.

Pero para poder transformar realmente, para no acabar agotándonos ante el muro de la inmobilidad política, es muy importante que seamos también un movimiento que extienda una nueva soberanía política, que llegue incluso, porque no, a iniciar un proceso constituyente. Para avanzar en este proceso necesitaremos una gran firmeza organizativa, una gran capacidad para dinamizar la participación de toda aquella parte de la población que se está sintiendo afín al marco de actuación que llevamos, y a nuestra manera de hacer. No es nada fácil, pero si no aprovechamos esta oportunidad, cuando lo haremos?

Es necesario que convirtamos esta autoorganización en acciones concretas, acciones que empoderen, acciones que enseñen que en esta nueva manera de hacer política, es el pueblo quien debe determinar de manera participativa y mediante todo el consenso que sea posible, cuáles son las decisiones que se toman y cómo se aplican.

El espacio de acumulación de fuerzas, las plazas deben ser también el punto de conexión con la movilización, el referente simbólico y motivacional, el punto de información para todas las generaciones, y sobre todo el espacio de práctica completa del modelo organizativo, donde aprendemos las maneras de funcionar que nos ayudarán a crecer.

Por ello, debemos mantener la presencia permanente en las plazas, al menos hasta que nuestra capacidad organizativa esté consolidada. Esta estrategia es fundamental.

Y también de forma prioritaria, necesitamos ejemplos concretos de cómo podemos decidir y aplicar estas decisiones, ejemplos de éxito que extiendan nuestra manera de hacer a toda la sociedad.

Ejemplos de cómo practicar una democracia real en todos los ámbitos que nos afectan, dejando de aceptar representantes y aplicación directa de nuestros propios posicionamientos y decisiones.

Estos son algunos ejemplos que podríamos llevar a la práctica:

* Si creemos que las hipotecas son injustas, y que a nadie se le tiene que poner en la calle por no poder pagar, podemos declarar el fin de los desahucios de viviendas y una moratoria en el pago de hipotecas. A partir de aquí deberíamos asegurar que se cumplan estas decisiones. Para ello podríamos avisar a aquellos bancos que desobedezcan la declaración popular, que haremos un llamamiento a todos a sacar sus ahorros de ese Banco.

* Si pensamos que los gobiernos vulneran nuestros derechos, podemos hacer cumplir los derechos sociales básicos. Por ejemplo en el caso de la premisa vivienda digna para todos podemos cumplirlo realizando un llamamiento a los propietarios que cedan pisos y casas; aplicando una autorreducción los alquileres (en la línea del punto anterior), y dedicando una carpa en las plazas liberadas a poner en contacto a personas que ofrecen y piden ofertas realmente justas de vivienda.

* Si no estamos de acuerdo en cómo se gestionan los impuestos de la ciudadanía, podemos hacer un boicot al pago de impuestos del antiguo estado y gestionar colectivamente los presupuestos de manera participativa desde las asambleas populares.

*Si vemos injustos los beneficios que obtienen las grandes empresas, podemos responder a cualquier despido en una empresa que tenga beneficios, con una ocupación indefinida de su sede, hasta que haya una readmisión.

En conclusión, si partimos de la premisa de que los políticos no nos representan, hemos de aprender a decidir nosotros mismos como pueblo autoorganitzado, sobre todo aquello que nos afecta. Es decir, debemos asumir las competencias del poder legislativo y del poder ejecutivo sobre nuestras vidas, sobre nuestro presente y sobre nuestro futuro.

Como personas individuales, como seres libres, tenemos en el consumo comprometido y en la desobediencia civil en todas las facetas de nuestra vida, dos herramientas fundamentales de acción política; como pueblo organizado de forma masiva tenemos la responsabilidad de hacer que el mundo en el que vivimos y en que actuamos, llegue a ser como nosotros queramos que sea, y el elemento clave de todo esto es construir una verdadera democracia directa y deliberativa, con un sistema de toma de decisiones a la altura de nuestros valores.

Nadie nos representa, nadie lo hará por nosotros. Tenemos el derecho a decidir. Y ahora que sabemos que somos muchísimos y que nos sabemos organizar, tenemos la responsabilidad de hacerlo.

Convirtamos la indignación en autoorganización política para asegurar el éxito de esta gran revuelta social.

Enric Duran, Barcelona, 30/05/2011

6 comentarios:

  1. Estimado compañero:
    Si bien estoy completamente de acuerdo en los motivos que toda la sociedad en su conjunto tiene para rebelarse contra este sistema tan injusto, quiero mostrarte mi disconformidad con las propuestas que expones, como acciones de un movimiento social que aún no se ha consolidado.
    El sistema capitalista está comenzando a tambalearse, pudiendo provocar con su caída la más cruenta de las crisis; no sólo la económica, sino la ecológica, la social, la cultural, y la de valores.
    Uno de los pilares que han permitido que este sistema se levante como un gigante y haya podido oprimir y doblegar a tantos pueblos, y a la ciudadanía en general, ha sido su capacidad para manipular la información e imponer el "Pensamiento Ùnico". Una ideología que aniquila la capacidad de reflexión de los individuos, convirtiéndolos en personajes alienados, en entes consumistas sin criterio para dirigir sus vidas.
    El gran éxito que está teniendo el movimiento 15-M no nos puede hacer perder el contacto con esta realidad. Y la euforia, o el entusiasmo que a todos y a todas nos provoca esta inesperada respuesta social, no nos puede hacer sentir que hemos conquistado los espacios que los poderes económicos nos habían usurpado. Creo que las acampadas en las plazas han sido un paso necesario, el punto de encuentro de un montón de personas que sí reflexionan, que están informados, y que están cansados de que nadie haga nada por cambiar esta situación global infame. Pero mantener la presencia en las plazas puede llevar al agotamiento del movimiento. Hay que buscar nuevos espacios, y sobre todo hacer una buena campaña de concienciación para la sociedad en general. Hay que luchar con palabras, con ideas, y rescatar del olvido de las conciencias los valores de solidaridad, de respeto al medio ambiente, de la cultura de la paz, etc., para hacer frente a los grandes eslóganes neoliberales.
    No podemos seguir convenciendo a los ya convencidos. La organización de asambleas por barrios, el uso de los centros cívicos para organizar encuentros con los diferentes colectivos que en ellos desarrollan sus actividades, y la constitución de un liderazgo que sea capaz de devolver una imagen de madurez e integridad, en lugar de la imagen distorsionada que tratan de dar los medios de comunicación, serán nuevos objetivos a alcanzar. Si el movimiento consigue quitarle a la sociedad la venda que tiene en los ojos y en la conciencia, entonces, todas las propuestas que tú nos haces podan llevarse a cabo. No olvidemos que tampoco toda la ciudadanía se siente representada por el movimiento del 15-M, pese a la cordura que lo hace latir.
    Un fuerte abrazo.
    Teresa Souto

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  2. Completament d'acord amb tú Enric.

    És el moment de la concienciació col·lectiva, de la no violència i de la desobediència civil.

    Salutacions!

    Pep

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  3. Anónimo9:03 p. m.

    Pienso que es el momento de organizarnos a traves de internet y usar masivamente sus posibilidades. Estamos en el siglo XXI y por ello hemos de usar herramientas actuales y ser originales. Las concentraciones las dejaremos para hacerlas periodicamente pero nos organizaremos en internet. Fue alli donde empezo el cambio y es ahi donde lo consolidaremos.Y no necesitamos lideres, en las asambleas ya hemos decidido lo que haremos. Aunque gracias por los "consejos".

    Salud

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  4. Anónimo11:55 p. m.

    Por si a alguien le interesa os dire que se ha organizado una plataforma en internet para agruparnos y consolidar el movimiento 15M.Es la red social N-1 , por lo que cuentan la han montado la gente del HackSol y esta bastante bien. Esperemos que funcione mejor que las asambleas ( ya se empezaba a repetir el personal y las lluvias o el sol...).

    Articulo sobre la red social N-1:
    http://bitelia.com/2011/06/n-1-red-social-15m

    El Proyecto Lorea:
    http://lorea.org/join_es

    La red social N-1 (la red social del movimiento 15M)
    https://n-1.cc/

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  5. Excelente planteamiento. Coincido en que el movimiento 15M puede esperar poco de los políticos a los que no votamos, pero a los que como ciudadanos de pleno derecho podemos exigir el cumplimiento de nuestros derechos fundamentales constitucionales.

    Dicho esto creo que hay algo de lo que no somos conscientes, quizá porque a pesar nuestro llegamos aquí imbuidos de las mismas percepciones de la sociedad de la que procedemos y de la que queramos o no también formamos parte.
    Estamos realizando algo mas que una lucha pacífica, estamos trabajando, estamos construyendo y estamos haciendo uso de nuestra voluntad de forma no delegada. Nadie nos paga, pero realizamos una actividad organizativa y una búsqueda de soluciones por la que nuestros políticos cobran un buen sueldo y ni tan siquiera se les exige responsabilidades. Para un modelo económico que excluye del derecho al trabajo de cinco millones de personas y que falla estrepitosamente a la hora de garantizar sus derechos fundamentales, el hecho de que trabajemos por el bien común y lo hagamos sin empleadores ya demuestra que somos capaces de mucho mas. Estamos produciendo democracia, valores comunes, y eso implica que estamos haciendo funcionar un sistema en las peores condiciones y lo hacemos bajo un modelo que se considera imposible: generamos beneficios comunes para poder obtener beneficios comunes.
    Queda ahora evitar que todo esto vuelva a ser engullido o corrompido por nuestro modelo actual, el que pretende que a través del egoísmo individualista se generen el bien común. En realidad eso es lo que hacen las licencias libres del conocimiento, establecer un mecanismo vírico que evita que el trabajo generado de forma común sea privatizado o corrompido.
    Autoorganicémonos, generemos futuro y establezcamos la licencia o el mecanismo vírico que impida que el resultado de nuestros esfuerzos pueda ser devorado por la limitación del acceso a los mismos por parte de ningún avispado.

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  6. Anónimo11:40 p. m.

    duran colabora con la CAUSA que para eso te has apropiado de algunos muchos euros de los bancos NO veo esos euros en la plaza y si te veo pasearte como un indignado (y forrado que estas)de que juegas?

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