El parlamentarismo como sistema de dominación


“Es muy de deplorar la escasez de crítica y denuncia políticas del vigente sistema, como un todo y de sus componentes fundamentales: la Constitución, le parlamento, el aparato partitocrático, el sistema judicial, los estatutos de autonomía, el régimen municipal o las elecciones ‘libres’, por no hablar de los integrantes decisivos del Estado, el ejército, las policías, los altos cuerpos de funcionarios, la pedantocracia atrincherada en la universidad, la estetocracia subsidiada, los organismos estatales que dirigen la vida económica y la UE como suma de Estados, sin olvidar los movimientos de corte socialdemócrata y reformador (perfeccionador) de lo existente incorporados de hecho al ente estatal, entre los que se pueden citar a los grupos ecologistas, sindicatos amarillos, colectivos feministas, agricultura ecológica, ONGs y otros.

El ninguneo casi sistemático de la lucha política en beneficio de cuestiones de menor interés, a menudo cominerías e insignificancias de dudosa radicalidad, origina, por un lado, una tendencia a conciliar y transigir con el actual régimen de dictadura política. Por otro, expresa el gusto por la marginalidad de una buena parte del mundo tenido por ‘radical’, que más que lucha contra el orden constituido lo que se propone es la huida de lo real, en pos de un espacio de existencia en el que vivir y disfrutar, tranquila y descansadamente, al modo epicúreo, sustituyendo el combate por el juego paródico con la frivolidad como criterio rector.”

(...)

“La locución ‘democracia parlamentaria’ tiene una contradicción interna que la anula como formulación con lógica y sentido. En efecto, si quien gobierna es el parlamento [En puridad, quien supuestamente ostenta el poder ejecutivo no es el parlamento, sino el gobierno] no lo hace el pueblo, de manera que no puede haber un régimen que sea al mismo tiempo democrático y parlamentario: o lo uno o lo otro. Si se replica que el parlamento está constituido por los representantes del pueblo, a la vista está que nada cambia, pues si toman decisiones sobre la vida en sociedad, si gobiernan los pretendidos representantes populares no lo hace el pueblo, de manera que dicho orden no es democrático.”

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“Sólo cuando el pueblo, todo él, se gobierna por sí mismo es apropiado hablar de democracia.”

Extracto del libro ‘Seis estudios’ escrito por Félix Rodrigo Mora

1 comentario:

  1. Molt bon llibre!

    Representació no és democràcia!

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