Efecto rebote

François Schneider

Un concepto que recientemente ha cobrado importancia, el ‘efecto rebote’, nos demuestra que la eficacia y el progreso tecnológico están vinculados fundamentalmente al aumento del consumo. Los automóviles de bajo consumo nos permiten llegar más lejos por el mismo precio; los transportes rápidos nos liberan tiempo para devorar más kilómetros; los productos electrónicos de tamaño reducido permiten que cada miembro de la familia disponga de uno; el desarrollo de la tecnología solar y eólica nos facilita seguir aumentando el consumo de energía...

El mecanismo responsable es la obsesión por innovar y no por alcanzar el bienestar ecológico y social, sino por suprimir los límites que constriñen el aumento del consumo. En efecto, lograr vivir de una manera frugal implica sobre todo ser conscientes de nuestros límites y saber contentarnos con aquello que de verdad necesitamos.

La innovación tiende precisamente a reducir todos esos límites y a promover el objeto a través de la publicidad. Los productos se vuelven baratos, rápidos, seguros, fáciles de utilizar, buenos para la salud, ligeros y pequeños, o buenos para el entorno. En este caso, ¿por qué limitarse?. A largo plazo este aumento del consumo puede suprimir los beneficios esperados y causar otros problemas.

Así, los automóviles nos permiten viajar más, pero entonces suprimimos el tiempo que supuestamente ganábamos y generamos polución, ruido, muertos... Por la misma razón, las tecnologías de la información provocan un aumento del consumo de papel y de los transportes, a través del aumento de las comunicaciones.

El efecto rebote es algo intencionado para incrementar las ventas y los beneficios mediante el incremento de la demanda.

Extracto del libro 'Objetivo decrecimiento' perteneciente al capítulo 'Sin sobriedad no hay eficacia', escrito por Françoise Schneider

2 comentarios:

  1. Anónimo7:13 p. m.

    Mientras, la incoherencia es el valor en auge.
    Conozco a "ecologistas" muy gastososo a gente del movimiento en transición que venden demasiado.
    Me cuesta comprenderlo.

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  2. Anónimo5:58 p. m.

    Este artículo me ha recordado una cosa... viendo un documental, decían que el decrecimiento se planteba ya con la crisis por el 1973, ya que se planteba que había un número limitado de recursos. Sin embargo, gracias a la innovación tecno-lógica(?) parece que esos límites se han desplazado. Ahora puede que estemos otra vez en la misma situación que en 1973... quién nos dice que no vuelva a ocurrir lo mismo que en los últimos 40 años?

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