El siglo XXI: Un mito que muere

Nacho Martín - La Oferta

Son los principios de los años 70. Hemos llegado a la luna el año anterior. El optimismo es general. Tras la luna vendrá Marte, y tras Marte, el Universo. Nos imaginamos el siglo XXI con hombres que viven en el espacio, noticias que llegan de otros planetas, y robots por todas artes.

Estamos ya en el siglo XXI y no hay ni rastro de estas predicciones. El Universo sigue grande e inalcanzable. No hemos pisado Marte. De hecho, no se ha vuelto a la luna.

El siglo XXI nos traería una existencia libre de enfermedades. Venceríamos el cáncer y estaríamos a un paso de la inmortalidad. Pero el cáncer sigue ahí, junto con las enfermedades del corazón y la diabetes. No hemos logrado curarlas, y los avances son bien pequeños. El SIDA, también parece muy lejos de erradicarse. El siglo XXI libre de enfermedades parece inalcanzable.

En este nuevo siglo veríamos coches eléctricos que volarían por los aires. Venceríamos las fuerzas de la gravedad. Sacaríamos energía metiendo unas mondas de patatas en un reactor de fusión casero. Pero aún tenemos coches a gasolina. No se han descubierto nuevas fuentes de energía, y cada vez hay menos yacimientos de petróleo. La fusión sigue tan lejos como ha estado siempre, y la fisión tras Chernobil, y ahora Fukushima, da más miedo que esperanza.

La sociedad contemporánea traería una utopía feliz y libre de crimen, pero parecemos seguir en las mismas guerras y revueltas, y lo contemporáneo se basa en una adición al consumismo feroz. La psicología no parece poder erradicar los problemas mentales, que se extienden más que desaparecer. Ni Platón ni el Prozac funcionan muy bien.

El siglo XXI sería el siglo de la derrota definitiva del hambre, y con él la de Malthus. Pero las recientes crisis de comida, y los problemas de la nueva agricultura, en forma de polución, pérdida de biodiversidad y desertificación, parecen indicar que será el hambre quien nos derrote al final. El mar se muere por exceso de sobrepesca, los corales sufren por aumento global de temperaturas, y la acidificación del océano se cierne como una nueva amenaza.

El siglo XXI ha empezado igual, o peor que el XX. Tenemos hambre, injusticia, guerras, terremotos, tsunamis, radiación nuclear... y un mundo con cinco mil millones más de personas. pero menos bosques, peces, glaciares, y más carreteras, vertederos, manchas de petróleo y desiertos. El siglo XXI es un desastre sin excusas, y la previsión es que va a peor.

Pero no obstante, en la mente colectiva no hemos logrado erradicar el mito del siglo XX.

Que el hombre todo lo puede, que todo mejora, que las épocas de sangre, sudor y lágrimas, de esfuerzo y tener poco, quedaron superadas para siempre. Sii algo es la semilla de una revolución que nos desvíe de donde estamos y a donde vamos, es cambiar la mentalidad y reconocer que el futuro del hombre no es la ciencia ficción del siglo pasado, sino más bien la visión catastrofista de finales del XIX. Necesitamos grandes dosis de humildad y volver a mirar el mundo con asombro y con respeto si queremos salir de ésta.

Artículo extraído de 'El siglo XXI: Un siglo que muere'

Revista de Sur a Sur nº 38 "Decrecimiento"


No dudamos en hacer nuestros los lemas del grupo Ecologistas en Acción en el Día de la Tierra “menos para vivir mejor” y “aprende a vivir sencillamente para que otros puedan sencillamente vivir”. Particularmente el segundo lema porque ahonda en el principio rector del movimiento por el decrecimiento, la llamada simplicidad voluntaria. Y es que el decrecimiento es una corriente de pensamiento fundada en el hecho de la imposibilidad de mantener una economía siempre expansiva, que tiende al crecimiento ilimitado, en un planeta con recursos naturales limitados. Tenemos la evidencia de que consumimos más recursos, y generamos más residuos, de los que el medio ambiente es capaz de regenerar y asumir. Nuestra huella ecológica es desproporcionada. Evidentemente lo que se reclama es un profundo cambio de sistema económico, productivo, ético y social.

Si bien la solución es obvia -básicamente consumir menos y producir menos recursos adaptándonos al ritmo regenerativo de la naturaleza- es una constatación que avanzamos en la dirección contraria. Efectivamente, el capitalismo, un sistema mucho más que económico, se basa en el crecimiento como condición indispensable para el orden económico, político y social.

La tarta de los recursos es limitada. Haciendo uso de la manida metáfora, y modificándola un poco, nuestra tesis que es que no sólo está mal repartida la tarta de los recursos naturales, sino que la tarta en sí misma es demasiado grande. Es decir, que si seguimos consumiendo anualmente tartas tan grandes, en breve agotaremos los ingredientes y no habrá nada que seguir repartiendo.

Si el problema de fondo es la obsesión intrínseca de este sistema por el crecimiento y la solución pasa por el decrecimiento de quienes ya hemos crecido demasiado, algo aparece como inevitable: o decrecemos por voluntad propia o lo haremos conforme avancemos en el agotamiento de recursos y la saturación de sumideros. Por todo ello, la forma de salir de la crisis no es seguir apostando por modelos industriales y urbanos insostenibles y fracasados.

La solución no es, por poner un ejemplo, apostar por las energías renovables para mantener las tasas actuales de consumo, sino en cambiar radicalmente el uso que hacemos de la electricidad. Se trata de un cambio de perspectiva más profundo, de comprender que vivir mejor es vivir con menos, de trabajar para satisfacer las necesidades humanas, las reales, no las creadas, y de avanzar hacia la equidad con solidaridad. Sumak kawsai como dirían los quechuas.



Semana Santa. Todo sigue igual, pero más degradado

Julio García Camarero - Autor del libro el decrecimiento feliz y el desarrollo humano

En estos santos días no salgo de casa por no tropezarme con dos espectáculos lamentables: turismo playero, turismo santero.

Lo malo es que los dos espectáculos, lo quiera o no, se me cuelan por la ventana que es la TV. Menos mal que solo la abro algunas veces para ver las horrendas noticias, que son horrendas más por que porque en si sean horrendas, por lo desfiguradas escasas y escamoteadas.

Ya digo, el poco rato que me asomo a esa ventan sólo diviso, procesiones, sevillanos que lloran porque llueve, partes de la dirección general del tráfico narrando incontables embotellamientos kilométricos en las autopistas, Playas que más que playas parecen latas de sardinas en aceites contra la mancha de ozono,… Es infinitamente aburrido, así que mi único refugio es leer o escribir, que por cierto es un refugio bastante confortable, desde luego más que esas antiestéticas y dañinas autopistas.

No se cual de los dos espectáculos es más nefasto.

El espectáculo santero es más lóbrego y más sadico-masoquista. En el se trata de hacer una fiesta cargada de sangre y de dolor para, en alguna medida, mantener la represión por miedo y estupor fabricada hace milenios por el Imperio Romano y simbolizado en la crucifixión que no sólo la sufrió Cristo, sino también miles y miles de romanos. Y es que los imperios necesitan del temor, del pánico y del sufrimiento de sus súbditos. Eso es la Semana Santa, un cántico al sufrimiento y a la autoflagelación.

Y cuando acudimos a esta fiesta, de procesiones tétricas, con encapuchados incluidos, (que al final tiene más de pagana que de religiosa) aunque la contemplemos con ojos de turistas paganos, solo por el mero hecho de acudir a verlas nos convertimos en los cómplices que posibilitan que este tinglado simbólico se mantenga.

Y dicen que el turismo playero durante la Semana Santa se está desplazando hacia el turismo procesional. Puede que a ello haya contribuido el cada vez más deteriorado estado de las playas y de las aguas marinas.

Y hablemos ahora del turismo playero, creo que es ahí donde el ser humano deja más de parecer humano, pues las playas en estos días, y en los de verano, se asemejan cada vez más a esos litorales de la Antártida plagados, al 100% de su superficie, de focas, morsas o lo que sea, pero con la diferencia de que los elefantes marinos: ni construyen gigantescos muros de cemento, tan altos como rascacielos, que recorren todo el litoral y que afecta directamente a la estratégicamente ecológica zona de influencia de las mareas; ni vierten masivo residuos industriales derivados del turismo playero.

Y todo comenzó con aquello de: “¡viva Fraga!, ¡viva Fraga!, ¡que nos deja ver la braga! Y vino Fraga y la jodió (a toda la costa española). Aunque más a la del sur, allí la mano de obra necesaria para el sector servicios era mas barata y mayor el número de horas sol. Después el amigo Manolo, no suficientemente satisfecho, acentuó profundamente el turismo santiaguero, con la mortificación del peregrinaje, ¡que España más masoca! Con ello logró también acentuar profundamente el deterioro del interior del norte, que era lo poco que quedaba aún algo “católico”; aunque aquí puede que el estrago no haya sido tan calamitoso como lo fue en el litoral.

En resumen, que todo queda igual (en cuanto al espíritu seudo-religioso) o peor (en cuanto al medio ambiente), y con un cada vez más masificado consumismo turístico playero y santero. Pero ¡agradezcámoslo!, ¡alegrémonos!, todo sea por el Santo Crecimiento.

Una crisis de la que no se habla

Julio García Camarero - Autor del libro El decrecimiento feliz, ed. La Catarata, 2010

La inmensa mayoría solo percibe una crisis, la crisis económica, que lleva a arrastras el desempleo, eso es lo que se ve, eso es lo que se dice. Los más avezados distinguen alguna crisis más, la crisis ecológica, la crisis social, la crisis de valores, y nada más.

Pero la crisis más sutil y más útil, para los profundizadores de las crisis, es una crisis de la que no se habla, es la crisis del habla, la crisis del lenguaje. El lenguaje está absolutamente pervertido; es el firme trípode en el que se sustentan todas las demás crisis.

La publicidad comercial, la propaganda de los regimenes “democráticos” y sus carísimas campañas, el electoralismo económico…, en general, están al servicio de los vicios de los corruptos fundamentalistas del crecimiento. Pongamos algún ejemplo en alguna palabra como: REFORMA, reforma de pensiones, reforma laboral, reforma financiera, reformas, reformas y reformas. Al menos Ignacio de Loyola fue más sincero, hablaba de contrarreforma. Pero hoy el lenguaje esta lo suficientemente pervertido y lo suficientemente des-configurado, como para poder llamar reforma (y que las masas lo admitan impasiblemente) a lo que justamente no es otra cosa que una profundísima y acelerada CONTRARREFORMA, que esta borrando del mapa las verdaderas reformas precedentes, aunque hayan sido pequeñas reformas. Y se está haciendo esto precisamente cuando es evidente que ellas salvaron al capitalismo en la otra gran depresión precedente.

Otro eufemismo es el RESCATE FINANCIERO, que consiste exactamente en desangrar a las naciones más débiles, mediante usuras cada vez mayores, a los países señalados al “rescate”; usura, usura, y más usura. No se como los más avezados comentaristas y críticos politólogos incluso los de izquierda, jamás, jamás pronuncian la palabra más importante USURA, pues es evidente que estamos naufragando en un océano de usura.

Y no hablemos del LENGUAJE BÉLICO, de los ya famosos “daños colaterales”, de “intervenciones quirúrgicas militares”, de lucha contra Alcaeda y los “narcos”, de la ayuda bélica a la “democracia”, de “exclusión de espacio aéreo”, de “bombardeos humanitarios” de ciudades para salvar vidas, o de invasión del territorio de países ajenos “para proteger a los ciudadanos del norte situados en el sur”.

Pero lo más grave y sangrante de la perversión a ultranza del lenguaje, es el que se haya conseguido la zombificada aceptación por parte de las masas (incluso con despreocupadas sonrisas) de estas palabras fétidas y corrompidas. Lo más indignante de todo es la total ausencia de INDIGNACIÓN (lograda, por la perversión del lenguaje) en toda la población planetaria, salvo reducidas y honrosas excepciones aisladas, tan aisladas como Cuba. Como decía, esta crisis de la comunicación y del lenguaje es el sólido soporte que mantiene en pie a todo tipo de crisis y corrupciones.

En resumen, que el corrupto cuarto poder, el del habla, el de los medios de comunicación, el poder mediático, se ha convertido (y con mucha diferencia, incluso más que el poder militar) en el primer poder; pues está consiguiendo que ni un solo terrícola se INDIGNE. Y si queremos conseguir la indignación suficiente, después de haber abierto a todos los ojos cerrados, para contrarrestar el infinito poderío de la crisis del lenguaje, habrá que crear un QUINTO PODER de información alternativa, que use un lenguaje fijado limpiado y con esplendor, que sea aún mucho más fuerte que el cuarto poder . Será la única posibilidad de salir de esta kafkaiana pesadilla del crecimiento capitalista.

Con su mente

Crítica al decrecimiento puro

José Maldonado

Siendo el decrecimiento, como es, una propuesta alternativa que pretende replantear los valores sobre los que se han desarrollado las naciones occidentales desde hace más de un siglo, y que ahora han emulado las naciones orientales como única alternativa de sobrevivir a corto plazo, esta alternativa que ustedes proponen me suena demasiado subversiva como para que llegue a ser considerada por los que tienen el poder y la posibilidad para iniciar un cambio.

Es necesario llamar la atención de los que ejercen de referentes a nivel social y económico, sean estos personas naturales o jurídicas. Estoy muy de acuerdo con ustedes en que el concepto del crecimiento es una camino directo hacia el agotamiento de recursos y hacia el deterioro total del medioambiente, pero es que su discurso es muy parecido al de las izquierdas subversivas de antaño, que como agitadores de consciencias estaban muy bien, pero eran absolutamente incapaces de ejecutar sus proyectos políticos. El problema es que ahora propuestas como la del decrecimiento debe ser ejecutada con éxito de forma imperativa.

Para esto les propongo primero aceptar el escenario de poder donde estamos actuando, el capital manda, y redistribuirlo sería una alternativa traumática que solo crearía malestar, desembocaría en capítulos demasiado violentos, siempre la distribución inicial del capital tiene estos efectos, y eso es lo último que necesitamos en estos momentos. Por el contrario, hay que persuadir a los grandes referentes del capitalismo a alinearse con este tipo de alternativas, y asimilar el capital como una herramienta valiosísima para la creación de bienestar, esa debe ser la razón de ser del capital actualmente, la creación de bienestar, tanto bienestar social como ambiental. Sé que hay muchos empresarios que comulgan con este concepto.

Segundo, hay que identificar la verdadera causa del problema, que personalmente creo es la dictadura del monetarismo a nivel económico, la creación de dinero sin respaldo alguno, basado solamente en la continua creación de deuda, convirtiendo al dinero no en una herramienta para el intercambio de bienes y servicios sino en una herramienta para la especulación, condenado a devaluarse siempre y nunca detenerse por la falta de recursos. Para esto propongo una moneda alternativa, paralela, basada en la producción primaria de comunidades agrarias sustentables, que inicialmente puede ser utilizada y promocionada como una herramienta de intercambio de bienes y servicios entre un grupo de personas y empresas que acepten esta moneda de manera voluntaria y más bien simbólica, publicitaria, presentarla como algo inofensivo, pero que con la adecuada promoción puede convertirse en la punta de lanza para efectivamente replantear los valores que actualmente motivan el comportamiento de las economías. Serían algo así como bonos de carbono al alcance de todos, y una excelente herramienta de publicidad si se la maneja con astucia y creatividad.

Estas solo son cosas que me he atrevido a proponer desde la trinchera de los que vivimos fuera del ámbito académico, pero que somos muy conscientes de la realidad en la que vivimos, de lo espeluznante que es la realidad que se nos viene, y que queremos hacer algo al respecto. Es quizás un grito atrevido que lanzo solamente para poder irme a dormir un poco más tranquilo.

Atentamente,

José Maldonado

Quito - Ecuador

Concurso fotográfico Hiperconsumo Decrecimiento y Consumo Responsable


Abierto el plazo del Concurso Fotográfico sobre Hiperconsumo y Decrecimiento

ISF Andalucía invita a los andaluces a capturar con sus objetivos los problemas relacionados con el Hiperconsumo, sus consecuencias y sus posibles alternativas

Una imagen vale más que mil palabras. Por eso Ingeniería Sin Fronteras Andalucía (ISF Andalucía) convoca el concurso fotográfico “Captura y Observa L’Off”, con el fin no sólo de sensibilizar a la sociedad andaluza sobre el Hiperconsumo y las consecuencias negativas de un modelo de consumo irracional, sino también con la idea de concienciar sobre las posibles alternativas de consumo responsable.

El certamen está abierto a todas aquellas personas mayores de 18 años aficionadas a la fotografía y residentes en Andalucía. Cada participante puede concurrir con un máximo de dos fotografías inéditas, en formato digital en blanco y negro o en color. El plazo de presentación de las obras es el día 30 de abril.

Se gratificará económicamente a las tres mejores obras del certamen con 300, 200 y 100 euros, para ganador y finalistas respectivamente.

Asimismo, las diez mejores fotografías elegidas por el jurado, formado por profesionales especializados y miembros de la ONGD, serán expuestas al público en Sevilla durante la Semana del Decrecimiento, del 13 al 22 de mayo, y posteriormente en otras ciudades andaluzas.

Esta actividad se enmarca dentro del conjunto de acciones que la ONGD realiza para concienciar y sensibilizar a la población andaluza sobre las desigualdades del modelo de vida actual y la alternativa del decrecimiento. En esta línea, desde su nacimiento la ONGD trabaja para difundir buenas prácticas de consumo responsable, ahorro energético, sensibilización ambiental y comercio justo.

Para más información y consultar las bases:



Contacto con el Comité Organizador ISF Andalucía para el concurso Captura y Observa L’Off:

concursocapturaloff@gmail.com
granada@isf.es

Entrevista al editor del blog del decrecimiento

Entrevista Realizada por Vítor Suárez para Fueya en Blancu


¿En qué consiste la idea de decrecimiento? ¿Cuándo surge?

El ‘decrecimiento’ es una metáfora subversiva que intenta hacer una crítica radical de uno de los grandes mitos de nuestra civilización: ‘el crecimiento’; Una imagen necesaria para abrir un espacio a la inventiva y la creatividad bloqueado por el totalitarismo economicista, basado en una idea de progreso y desarrollo que siempre resolverá nuestros problemas mañana.

El término ‘decrecimiento’ es utilizado muy recientemente, aunque alguna de las ideas en las que se apoya tengan una historia bastante antigua; la concienciación sobre la crisis ecológica, la crítica a la técnica y al progreso, el fracaso del desarrollo en el Sur, las aportaciones de la física y la biología en la economía...

¿Qué relación tiene con otras corrientes como el primitivismo o el neorruralismo?

Las diferentes miradas que sobre la realidad ejercen el movimiento primitivista, el fenómeno neorrural u otras corrientes de pensamiento nos tienen que servir para romper una cosmovisión ilustrada, liberal y progresista, elaborada y enriquecida sin tregua desde hace más de doscientos cincuenta años por autoridades políticas e intelectuales; esto no quiere decir que aceptemos todo el bagaje ideológico que aportan acríticamente.

Una opinión muy habitual de las personas que se consideran ‘progresistas’ es intentar presentar el movimiento decrecentista como una marcha atrás en la historia: “¡Nos quieren llevar a la edad de piedra!”; pero salir de la autopista del progreso no implica meterse en el callejón sin salida del pasado.

Por otra parte, en una sociedad tan global como la nuestra, ya no es posible escapar a la naturaleza, el mundo está lleno, nos afecta una explosión nuclear en Japón, una guerra en Libia, una plantación de transgénicos en Argentina o la instalación de una incineradora en Serín.

¿No es posible un “desarrollo sostenible”?

Condicionado por la ideología del consumo y prisionero de la fe ciega en la ciencia, nuestro mundo busca una respuesta que no contravenga su deseo en crecimiento exponencial de objetos y servicios sin perder la buena conciencia.

El concepto ético de ‘desarrollo sostenible’ ha respondido a esta esperanza. Las instituciones suelen difundir mensajes para utilizar bombillas de bajo consumo, televisores más eficientes o coches ecológicos; Las grandes empresas descubren una nueva etiqueta de moda, pero el mensaje es siempre: “¡Consume!”.

El desarrollo en el modelo económico actual genera pobreza, ignorancia, insolidaridad, consumismo, uniformidad, violencia... y por supuesto: Es insostenible.

¿El decrecimiento supone pérdida de calidad de vida?

Si entendemos por calidad de vida la satisfacción de las necesidades humanas, lo que cambiaría con una sociedad más convivencial, sería la manera o los medios utilizados para la satisfacción de estas necesidades.

Pongamos un ejemplo:

La leche materna es el mejor alimento que una madre puede ofrecer a su bebé, tanto para su desarrollo físico como psicoafectivo. La lactancia es beneficiosa para el bebé, la madre y la sociedad en todos los lugares del mundo.

La leche materna es un alimento ecológico que no necesita fabricarse, envasarse ni tansportarse con lo que no malgasta recursos energéticos y materiales y evita la contaminación del medio ambiente, siempre lista para su uso y además es gratuita.

Para producir la leche artificial se precisa la utilización de grandes espacios para la explotación del ganado vacuno, por lo que aumenta la deforestación; quema combustible para su transporte por el mundo; la fabricación de botes para la leche, biberones, etc. produce un agotamiento de recursos naturales, y genera materiales de desecho. Además necesita ser calentada y hay que pagarla.

Pero, los intereses económicos de las multinacionales prevalecen sobre los derechos de las personas, la lactancia materna no es rentable, y sí lo son las leches artificiales, que se están convirtiendo en productos de consumo habitual.

Un absurdo generado por un modelo productivo que responde a los intereses de las clases capitalistas.

Dado el volumen de consumo de la sociedad actual ¿Crees que es una opción viable o una utopía?

Pongamos otro ejemplo:

En 1993 Stefanie Böge publicó en Alemania un estudio, ya famoso, sobre la intensidad de transporte del yogur de frutilla y sus materias primas: ingredientes, envases, recipientes y tapas. Esta autora calculó los kilómetros que debía recorrer un yogur atravesando 4 países antes de llegar a la mesa del consumidor. Detrás de cada pote de yogur se esconden tres mil kilómetros recorridos en camión. Pero dado que los proveedores de materiales tienen a su vez sus propios suministradores de materias primas, se deben sumar otros 4.500 kilómetros.

Al consumo de combustible fósil no renovable, se agrega el impacto medioambiental. Por otra parte, la utilización de potes de plástico desechables, en vez de envases reutilizables de vidrio, significa el empleo de otros 100 litros de petróleo por cada 7.000 unidades que acaban en la basura."

Si el yogur se hace de una manera más barata y sencilla de forma doméstica.

¿Por qué todo este gasto?

¿El retorno a lo local implica chovinismo?

Hablar de un renacimiento de lo local, se traduce en un viejo principio de la ecología política: “pensar globalmente, actuar localmente”. Hablamos de reapropiación de espacios tanto rurales como urbanos, hablamos de soberanía alimentaria, hablamos de nuevas formas de vida de carácter comunitario, hablamos de nuevas pautas de producción y de consumo, hablamos de una tecnología al servicio de las personas y de una relación de equilibrio con el lugar donde vivimos, hablamos de reducción de transporte motorizado y consumo energético, hablamos...

Y también nos situamos dentro una visión holística, donde se plantea la necesidad de una nueva cosmología y una nueva antropología que nos coloque, como seres humanos, en el lugar que nos corresponde, dentro y no sobre la naturaleza y que potencie la cooperación, el cuidado mutuo, el amor, como formas de relación entre los hombres y mujeres, y entre los seres humanos y la naturaleza.

Parece que cada vez se habla más del decrecimiento. ¿Qué iniciativas se están desarrollando en Asturias o en su entorno más próximo?

Desgraciadamente en Asturias no se ha desarrollado ninguna iniciativa, hay una serie de personas interesadas en el tema pero no existe una actividad decrecentista como tal. Si existen una serie de grupos que son una referencia dentro del movimiento como son ‘El local cambalache’ y ‘Ramitas’.

El consumo consciente y transformador (CCT), puede resultar más caro para el individuo en varios aspectos que la oferta de los grandes centros de distribución de productos ¿cómo trasladar la necesidad del CCT a la gente en tiempos de crisis?

Existen muchas experiencias interesantes que intentan, aunque de una manera limitada, la transformación del actual modelo capitalista, el consumo consciente transformador es una de ellas, hacer del consumo un acto político, el comercio justo, la renta básica y el límite máximo de beneficio, la cooperativa integral, la huelga de usuarios de bancos, las universidades libres, los bancos de tiempo, la educación sin escuela, las cooperativas de energías renovables, la red de insolventes e insumisos, la recuperación de edificios vacíos, el uso de transporte compartido, la repoblación rural, la autoconstrucción ecológica, el movimiento de ciudades en transición, las monedas sociales, las redes de intercambio, el proyecto de economía comunitario...

Hoy en día no se puede luchar de frente contra el capitalismo, la única posibilidad que existe es entrar en disidencia. Solamente si encontramos un hilo que sea capaz de armonizar todas las luchas que se plantean día a día por parte de aquellos a los cuales el sistema explota, margina o reprime seremos capaces de proponer un sistema que no entre en la lógica del mercado. Yo pienso que este hilo puede ser el decrecimiento.

Grandes empresas afincadas en nuestro país como Eroski, Leroy Merlin o Carrefour se están etiquetando como ecologistas, con propuestas como la reducción de bolsas de plástico o el uso de maderas y papel certificado ¿Qué opinión te merecen estas medidas?

Las grandes empresas descubren una nueva etiqueta de moda, la estética ambiental vende, un escaparate donde esconder la contaminación, un lavado de imagen que permite mercadear con el consumo verde.

Las grandes empresas ganan mucho dinero, no les interesa un discurso alternativo, simplemente se disfraza con la retórica del ‘consumo ecológico’, una especie de escaparate deslumbrante diseñado para ocultar el inmenso vacío existente tras él.


Para finalizar ¿Qué textos u otro material recomiendas para conocer más sobre la teoría del decrecimiento?

Existen libros cuya temática central es el decrecimiento como el libro de Carlos Taibo ‘En defensa del decrecimiento’, ‘La apuesta por el decrecimiento’ de Serge Latouche o ‘El decrecimiento feliz’ de Julio García Camarero, también muy interesante el libro ‘Decrecimientos, sobre lo que hay que cambiar en la vida cotidiana’ escrito por varios autores y coordinado por Carlos Taibo.

Existen, además, vídeos que se pueden ver en la portada del blog del decrecimiento donde exponen Carlos Taibo, Luis González, Serge Latouche y otros.

Espacio para despedirte o poner lo que quieras

Lo primero que salta la vista es que la gran mayoría de los textos, los manifiestos, los libros que constituyen la base intelectual del decrecimiento han sido escritos por autores masculinos. Estos autores a su vez se han basado principalmente en otros pensadores (hombres) anteriores. Esta observación, que puede parecer banal, ha influido en buena medida en que, a día de hoy, la influencia real del pensamiento feminista en el discurso del decrecimiento no sea algo palpable.

Poner en entredicho el modelo capitalista de crecimiento ilimitado implica cuestionar también el paradigma del patriarcado como sistema social y moral que lo sustenta.

El Decrecimiento propone construir otras formas de vida basándose en las relaciones sociales, la cercanía, la austeridad, la vida en común y la ralentización del tiempo. Elementos que lejos de ser limitantes son los que enriquecen la vida y la llenan de alegría. No son nuevos los estudios que apuntan que la felicidad subjetiva no está asociada al consumo y al dinero sino más bien a la vida comunitaria donde prima la relación.

Abrazar la vida