¿Qué es el Estado?

Podemos definir el Estado como la estructura jerarquizada que se proyecta mediante instituciones y organismos sobre una determinada población y territorio e intervine en los diferentes ámbitos del orden político, económico, social y cultural al servicio de las clases dirigentes.

El Estado se sustenta en un aparato jurídico-militar del que emana el uso lícito de la violencia.

Se presenta como una construcción ideológica consagrada en una identidad nacional (la patria) producto del progreso histórico del proceso civilizatorio.

El Estado se conforma entonces, como un sistema de dominación nacido hace unos 5.000 años con la creación de una sociedad jerarquizada que permitía el control de los recursos de forma centralizada a través de las elites (soldados, sacerdotes y burócratas)

Actualmente los Estados (hijos de la Revolución Francesa y su división de poderes) a través de los Tratados Internacionales, subordinan su soberanía a otras organizaciones supraestatales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional o la Organización Mundial de Comercio, o bien se atan a través de tratados de libre comercio a la lógica del mercado.

En estas condiciones las decisiones que rigen la vida de las personas quedan en manos de las grandes compañías multinacionales que tienen la capacidad de manejar los hilos de la economía mundial a su antojo, dejando al Estado la gestión de los ajustes económicos que imponen de manera ‘blanda’ a través de los medios de comunicación, los fármacos…, o bien de manera ‘dura’, a través de la represión policial-militar.

6 comentarios:

  1. He estado pensado de algo relacionado y se los quiero compartir.
    Creo que el Estado, lamentablmente, además es usado, apoyandolo sobre en los mitos nacionalistas, de progreso nacional, de crecimiento nacional, bajo la idea de una lucha contra lo que imponen otros Estados, otras naciones (Estados Unidos, Europa, y ya se puede sumar a China) y los organismos. Coincido con lo que dice el artículo, pero no son sólo los otros estados y organismos como el BM o FMI (que son brazos de las multinacionales a través de los Estados), sino que nuestros mismos "dirigentes" si no nos "entregan", ellos mismos (quizas con buenas intenciones de muchos) nos suben a la monta del caballo que cabalga hacia la ilusión (delusión) que es el crecimiento, entrando en la misma lógica moderna del progreso indefinido. Me temo que es parte de lo que ocurre actualmente en Argentina, donde es necesario desarrollo en muchos aspectos, donde a pesar de las riquezas naturales muchos están excluidos. Hoy por el "crecimiento" (de la demanda China e India de granos sobre todo) muchos aunque sea tienen un paliativo con un plan social o incluso trabajo que le permite al menos mantenerse. Pero creo que lamentablemente que el camino para el desarrollo social que se está tomando es el mismo que está llevando al mundo al abismo, el del crecimiento basado puramente en las reglas económicas capitalistas (paradójicamente liberal en muchos aspectos, ya que es contra lo cual está el discurso dominante hoy en el país) y sin pensar demasiado en las consecuencias futuras. Pero es lo que la gente, lo que el pueblo demanda, lo que quiere. Pero claro, no se le han presentado alternativas, es todo lo que conocen, es el único marco de ideas en el que saben manejarse. Para muchos, la gran mayoría muy posiblemente, es tan impensable vivir de otra manera, como lo era para un esclavo el derecho de ser libre a la manera como hoy pensamos.

    ResponderEliminar
  2. Simple y precisa definición. La siguiente cuestión sería ¿es necesaria la existencia del Estado?
    Un saludo.

    ResponderEliminar
  3. He aqui un fragmento sobre este tema:

    Si definimos la política como la actividad deliberativa y decisiva de los ciudadanos sobre los asuntos
    de la esfera pública, resulta evidente que, dado que las instituciones dominantes en la actualidad están diseñadas para usurpar y aplacar la actividad política, revivir la política en la actualidad pasa necesariamente por la creación de unas nuevas instituciones que permitan y fomenten esta actividad. Como hemos visto anteriormente, la crisis de lo que se hace pasar por "política" hoy en día se debe a
    que la vida pública que el sistema dominante ofrece está vaciada de sentido, ya que los ciudadanos
    están institucionalmente incapacitados para ejercer un poder político efectivo. La inmensa mayoría de
    la gente del mundo carece precisamente de lo que más necesita para dirigir sus asuntos y resolver sus problemas: el poder. Hay que emprender, pues, un proceso de empoderamiento colectivo, por lo que es evidente que debemos abordar conscientemente la cuestión del poder.

    Si bien la política, tal como la hemos definido, no existe siempre y en todas partes, sino que es el
    resultado de una creación histórico-social, lo que sí existe en toda sociedad es el poder político, esto
    es, la instancia o instancias instituidas que pueden emitir mandatos con autoridad. Pueden existir, ha
    habido y aquí esperamos que vuelva a haber, sociedades sin Estado, carentes de un aparato
    burocrático jerárquicamente organizado, separado de la sociedad y en posición de dominio respecto a
    esta. El Estado es una creación histórica fechable y localizable. Una sociedad sin tal Estado es
    posible, concebible y propugnable. Pero una sociedad sin instituciones explícitas de poder político es
    un absurdo, en el que cayeron Marx y muchos escritores anarquistas.
    De poder (político, económico y social) hay en toda sociedad; el poder nunca puede ser eliminado.
    Ahora bien, lo que marca una diferencia crucial es cómo se encuentra distribuido ese poder. Si está distribuido de forma desigual, de manera que unos sectores de la sociedad dominan a los demás, hablamos de una sociedad heterónoma / oligárquica. Si está distribuido de forma igualitaria, de manera que todas las personas pueden participar directamente en la formulación de las leyes y la toma de decisiones que les afectan y de manera que se impide la dominación del ser humano sobre el ser humano, entonces hablamos de una sociedad autónoma / democrática. Es por ello que Biehl y Bookchin señalan acertadamente que "la adquisición de poder -poder popular-, lejos de ser antagónica a la libertad es una condición previa para la libertad. La política es el arte de obtener y utilizar el poder con el propósito de crear libertad [...]" (12) Lo que resulta imperativo hoy en día no es, por tanto, impugnar el poder en sí mismo, sino impugnar su su concentración y crear un nuevo polo de poder popular, esto es, un conjunto de instituciones y
    procedimientos que sustraigan progresivamente el poder acumulado que actualmente ostentan las
    élites y lo redistribuyan igualitariamente entre la ciudadanía para que juntos, de forma compartida y gradual, podamos retomar las riendas de nuestra vida. En este punto, aparece una pregunta clave:
    ¿cómo podemos efectuar este empoderamiento popular?

    extraido de: http://democraciainclusiva.org/txt/ereinte.pdf

    un saludo!

    ResponderEliminar
  4. He aquí un fragmento del articulo "Reintegrar la sociedad con la política", sobre este tema:

    Si definimos la política como la actividad deliberativa y decisiva de los ciudadanos sobre los asuntos
    de la esfera pública, resulta evidente que, dado que las instituciones dominantes en la actualidad están diseñadas para usurpar y aplacar la actividad política, revivir la política en la actualidad pasa necesariamente por la creación de unas nuevas instituciones que permitan y fomenten esta actividad. Como hemos visto anteriormente, la crisis de lo que se hace pasar por "política" hoy en día se debe a
    que la vida pública que el sistema dominante ofrece está vaciada de sentido, ya que los ciudadanos
    están institucionalmente incapacitados para ejercer un poder político efectivo. La inmensa mayoría de la gente del mundo carece precisamente de lo que más necesita para dirigir sus asuntos y resolver sus problemas: el poder. Hay que emprender, pues, un proceso de empoderamiento colectivo, por lo que es evidente que debemos abordar conscientemente la cuestión del poder.

    Si bien la política, tal como la hemos definido, no existe siempre y en todas partes, sino que es el
    resultado de una creación histórico-social, lo que sí existe en toda sociedad es el poder político, esto es, la instancia o instancias instituidas que pueden emitir mandatos con autoridad. Pueden existir, ha habido y aquí esperamos que vuelva a haber, sociedades sin Estado, carentes de un aparato burocrático jerárquicamente organizado, separado de la sociedad y en posición de dominio respecto a
    esta. El Estado es una creación histórica fechable y localizable. Una sociedad sin tal Estado es
    posible, concebible y propugnable. Pero una sociedad sin instituciones explícitas de poder político es un absurdo, en el que cayeron Marx y muchos escritores anarquistas.

    De poder (político, económico y social) hay en toda sociedad; el poder nunca puede ser eliminado.
    Ahora bien, lo que marca una diferencia crucial es cómo se encuentra distribuido ese poder. Si está distribuido de forma desigual, de manera que unos sectores de la sociedad dominan a los demás, hablamos de una sociedad heterónoma / oligárquica. Si está distribuido de forma igualitaria, de manera que todas las personas pueden participar directamente en la formulación de las leyes y la toma de decisiones que les afectan y de manera que se impide la dominación del ser humano sobre el ser humano, entonces hablamos de una sociedad autónoma / democrática. Es por ello que Biehl y Bookchin señalan acertadamente que "la adquisición de poder -poder popular-, lejos de ser antagónica a la libertad es una condición previa para la libertad. La política es el arte de obtener y utilizar el poder con el propósito de crear libertad [...]" (12)

    Lo que resulta imperativo hoy en día no es, por tanto, impugnar el poder en sí mismo, sino impugnar
    su su concentración y crear un nuevo polo de poder popular, esto es, un conjunto de instituciones y
    procedimientos que sustraigan progresivamente el poder acumulado que actualmente ostentan las
    élites y lo redistribuyan igualitariamente entre la ciudadanía para que juntos, de forma compartida y
    gradual, podamos retomar las riendas de nuestra vida. En este punto, aparece una pregunta clave:
    ¿cómo podemos efectuar este empoderamiento popular?

    Extraido de:
    http://democraciainclusiva.org/txt/ereinte.pdf

    ResponderEliminar
  5. Por mas que me lo planteo, ¿como se puede sustituir el Estado? es necesario un caos, un exterminio,sospecho que la naturaleza hara su papel, pues la razón no creo que se imponga.

    ResponderEliminar
  6. ... tambien trabajan personas ademas de otras presencias que seguramente con el tiempo seran de naturaleza robotica para resolver lo que implica la participacion del factor humano en las actividades

    ResponderEliminar