10 puntos para desintoxicarse del crecimiento y reconectarse a la vida


Traducido por Eduard Folch para Dé Magazine

Una premisa

El decrecimiento, más que una teoría nueva, es un nombre impactante para alertar de la necesidad de un cambio. La información que utiliza es conocida desde hace tiempo, lo que aporta, tal vez, es una visión de conjunto, un espacio de confluencia, como una cuenca hidrográfica extensa que recoge ideas y prácticas "alternativas". El decrecimiento reúne conocimientos y perspectivas que son el legado de movimientos sociales y tradiciones culturales, espirituales y religiosas diversas: el movimiento de las mujeres y, en general, los movimientos de emancipación, los movimientos por la paz, los derechos civiles, la noviolencia , el movimiento ecologista, que trabaja por la protección y recuperación de la diversidad biológica y sociocultural, pero también de una visión integrada de la realidad y de la vida, los movimientos "alterglobalizador", que se oponen a la exportación a nivel mundial de una estructura de dominio, que es a la vez económico, tecnológica y mental, donde la jerarquía, el control y la competición imponen su lógica encima de cualquier otra; estas voces proponen un camino alternativo para compartir el mosaico de diversidades y hacer -una red que abarque el mundo, basada en la equidad de los intercambios y en la capacidad de cooperación ante los retos enormes a los que las sociedades humanas han de hacer frente en las próximas décadas.

Así, por un lado, se plantea la necesidad de salir de un conjunto de adicciones que generan "deudas", y por otro, se propone restablecer una serie de conexiones y arraigos, hoy en peligro, para volver a alimentar la vida. Entre estas polaridades, se abre un camino de experimentación y síntesis creativa entre lo viejo y lo nuevo, las tradiciones y las innovaciones, que no se puede agotar ni en diez ni en cien o mil puntos.

Desintoxicarse

1. Salir de la adicción energética

Gran parte de las sociedad humanas se han vuelto adictos, desde hace 150 años, a una inyección elevada y creciente de recursos energéticos, especialmente de origen fósil, el principal es el petróleo. Este es un capital energético "ahorrado" durante miles de millones de años de fotosíntesis, que nos hemos medio gastado sin pedir permiso a las generaciones futuras, y que seguimos utilizando para construir una sociedad cada vez más alejada de su viabilidad ecológica. El cambio climático es el síntoma más contundente que muestra el contrasentido de esta cultura de falsa abundancia energética, que genera una deuda ecológica que deberán pagar nuestros hijos y nietos. Se pondrá freno a este abuso, y dar pasos decididos, desde ahora y progresivamente, hacia un metabolismo social y tecnológico basado en la radiación solar-la única que recibimos de forma gratuita-y sus derivados (eólica , hidráulica, biomasas, mareas ...). Es necesario promover formas de generación distribuida de energía y políticas de ahorro, con una revisión de todas las prácticas energívoros (transporte, agricultura, etc.).

2. Salir de la adicción financiera

La desregulación de las finanzas nos ha hecho vivir los últimos cuarenta años en un estado poco menos que al.lucinatori. El espejismo del dinero fácil nos ha hecho perder el mundo de vista. Muy pocos se han aprovechado y muchos, muchísimos, han sufrido las consecuencias. La suma de abstracción y anonimato ha hecho del dinero el arma de destrucción masiva más devastadora del planeta, para que más inadvertida. En pocas décadas se ha generado una deuda astronómico, que ha llevado el sistema a su colapso y no sabemos cómo y cuándo se podrá devolver. El poder del dinero mueve las palancas del poder a menudo en formas ocultas, a través de operaciones delictivas que no dejan rastro. La actividad especulativa no añade valor sino que aumenta precios, y recaudando sin esfuerzo las rentas que otras personas han generado con trabajo e ingenio. Es necesario adoptar medidas, como la Tasa Tobin o similares, que hagan tributar la circulación del dinero en el mercado, para desincentivar las operaciones puramente especulativas. Hay que recuperar los bancos públicos el monopolio de la creación de dinero, limitando el mecanismo del multiplicador bancario que facilita la expansión incontrolada del crédito. Hay que avanzar hacia una moneda informativa y hacia un sistema económico-transparente.

3. Salir de la adicción productivista

La actividad industrial ha dejado en gran medida de ser funcional a satisfacer necesidades fundamentales y concretas. El engranaje productivista responde más bien a la necesidad de amortizar gastos y generar dividendos para los accionistas. La carrera hacia el crecimiento parece ser el único camino para alimentar este mecanismo insaciable. El circuito producción-consumo se va acelerando constantemente, gracias a la cultura del usar y tirar ya la política de la obsolescencia programada. Por otra parte, se genera al mismo tiempo la necesidades de ingresos proporcionados a la fiebre consumidora. La adicción al consumo se prolonga en la adicción al trabajo, en la dependencia del sueldo, que todavía se hace más perversa con el difundirse de actividades "autónomas", que en realidad se traducen en formas de autoesclavatge aún más alienante. Repensar la actividad productiva, sus prioridades, sus procedimientos, el ciclo de vida de los productos, los criterios de distribución ... son pasos indispensables y urgentes, igual que lo son el reparto de las horas de trabajo, la participación de los trabajadores en el empresa, o unas nuevas pautas en el consumo de manufactes, su mantenimiento, reutilización, reparación y reciclaje.

4. Salir de la adicción informativa

El imaginario ha sido y es la última frontera de un proyecto de colonización planetaria. La publicidad, los medios de comunicación, la industria del entretenimiento, han jugado un papel fundamental en decantar las preferencias del gran público hacia la simplificación y superficialidad de los mensajes. La adicción a la "noticia", es decir, a "pastillas de información" de consumo rápido, carentes a menudo de contexto y de profundidad temporal (ni antecedentes, ni consecuencias) va paralela a la pérdida de capacidad narrativa y sentido crítico. Televisión, videojuegos, imágenes sin conexión que ocupan todo el espacio perceptivo, favorecen el adviento de una sociedad más "fluida", donde se pasa del individuo a la masa sin pasajes intermedios. Se generan hábitos de participación ficticia, o bien porque directamente virtuales, sin repercusión, o bien porque reducidos esquema de la competición bipolar, que banaliza cualquier motivo, incluso serio, de conflicto. Hay que reducir la dosis de exposición a inputs informativos desconectados de la vida real de cada persona. Hay que favorecer el ejercicio del sentido crítico ante lo que nos viene de fuera y que, con promesas inverosímiles, nos manipula. En especial, hay que frenar la omnipresencia de la publicidad y encontrar formas de reglamentación de sus mensajes.

5. Salir de la adicción jerárquica

Un modelo de dominio se basa en los mitos y en la retórica de la independencia, la superioridad y el control. La geopolítica mundial sigue respondiendo a esta lógica imperial, más o menos disimulada, y no a la voluntad de gestionar en común el uso de los recursos y la solución de los problemas. Con todos los medios alimenta una especie de aspiración colectiva a liderazgos fuertes y carismáticos, a "hombres de la providencia" que nos tengan que salvar los desastres que justamente esta ansia de dominio ha generado. Y aquí es pertinente hablar de hombres, ya que este modelo tiene connotaciones históricamente masculinas. La burocratización creciente de las sociedades y de sus servicios principales (administración, salud, educación, justicia, representación política ...) visualiza una tendencia general a la cesión de las propias capacidades y responsabilidades, ya la delegación de una cuota de poder personal. Se siembra la sospecha, por otra parte, que quisieron participar en la política no sea civismo sino el síntoma de una ambición personal, y nos hacen creer que la lucha competitiva es obligada. Todos los racismos-por sexo, condición social, credo religioso o color de piel-nacen de esta cultura de la superioridad, incentivada por la mayoría de culturas. Hay que salir de este imaginario, de este modelo mental "único" y de las prácticas que genera en todas las escalas, grandes y pequeñas.

Reconectarse

6. Arraigarse en el territorio

La relocalización es la primera gran opción para reconectar a una forma de vida posible. Hay que invertir la doble tendencia de urbanización acelerada de una parte y despoblamiento del territorio por la otra. Hay que construir una nueva síntesis entre actividades primaria, secundaria y terciaria basada en el cuidado territorial y en un nuevo equilibrio de distribución de la población. El territorio debe volver a ser la fuente principal de la riqueza material y también identitaria. Reconstruir el mosaico de usos, aprovechar al máximo la actividad fotosintética, redescubrir la biodiversidad local, las rotaciones de cultivos, las complementariedades múltiples entre actividades diversas ...

7. Reencontrarse con el propio tiempo vital

Habría que tener muy clara la percepción de que el tiempo no es simplemente un contenedor anónimo y abstracto, sino también tiempo vivido, y como tal emanación de la persona, vinculado a su salud y etapas vitales. La actividad de los individuos se inscribe en este marco, por lo que habría que repensar las formas sociales de cesión del tiempo propio para garantizar las tareas colectivas y el sostentament personal y familiar. Una renta básica universal permite reconocer un valor intrínseco al hecho de ser persona y desvincular una parte de la capacidad adquisitiva de la actividad "asalariada". El tiempo necesario para la reproducción y el mantenimiento de la vida, o la participación en los asuntos colectivos recibiría de esta manera una ayuda concreto para reservarlo. También se evitan los mecanismos perversos del mercado laboral, donde la abundancia de mano de obra modifica a la baja tanto la remuneración del trabajo como sus garantías.

8. Redescubrir la dimensión comunitaria

La aceleración de los últimos 50 años ha "liquidado" estructuras sociales y formas de convivencia muy antiguas. El ser humano es un mamífero, por el que la socialidad y la identificación en un grupo tiene valor de supervivencia. El haber sustituido los "bienes relacionales" con el consumo de bienes materiales no siempre ha supuesto una mejora de nuestra existencia. El reencuentro de la socialidad y de los bienes que las personas pueden intercambiarse sin hacer uso de dinero es un paso importante en la buena dirección. Un retorno a formas de propiedad pública o comunitaria del territorio (referido a la nuda propiedad, con posible usufructo privado) permitiría dar solidez a experiencias de moneda local en beneficio de la comunidad, para favorecer intercambios dentro de un área geográfica concreta. El ámbito local también es propicio para formas de democracia más participada, con un mayor grado de consenso y de corresponsabilidad sobre el futuro colectivo.

9. Elegir la sobriedad

Con un planteamiento más sobrio, todos podríamos tener lo suficiente para vivir con satisfacción. Volver a reconocer las necesidades reales ya diferenciarlas de las necesidades falsas, es el paso previo para construir un mundo en el que podemos sentirnos prósperos sin malgastar recursos ni humillar a nadie. Es necesaria una mayor conexión entre necesidades y consumo, tanto a la hora de comprar como, también, de producir. Reorientar las prioridades productivas hacia bienes y servicios duraderos, fáciles de arreglar, de poco impacto, por mercados lo menos alejados posible, es otra de las prioridades. Esto será más fácil de realizar, si la empresa se democratiza, con una mayor implicación de los trabajadores en las decisiones de la empresa, según una lógica cercana a la del cooperativismo.

10. Reanudar al sentido

Personas y comunidades tienen otra necesidad fundamental: dar un sentido a la propia actividad y presencia en el mundo. La autodestrucción colectiva no puede ser la respuesta que buscábamos. Hay que hacer espacio, redescubrir el silencio, la quietud, la escucha, para imaginar un mundo posible donde el diálogo, la condivisió, la simplicidad, la belleza, sean la base para un nuevo equilibrio arraigado en la vida.

[Este escrito me solicitó Martí Olivella para intentar resumir la propuesta del decrecimiento en el proceso del "Consenso de Barcelona", del que es uno de los principales impulsores]

Descolonizar nuestro imaginario


El hiato entre la amplitud del problema a resolver y la modestia de los medios previsibles a corto plazo tiene que ver sobre todo con la persistencia de las creencias que permiten ‘aguantar’ al sistema sobre sus bases imaginarias. Hay que comenzar a ver las cosas de otro modo para que puedan llegar a ser otras, para que se puedan concebir soluciones realmente originales e innovadoras. En otros términos, habría que descolonizar nuestro imaginario para cambiar verdaderamente al mundo antes de que el cambio del mundo se imponga y nos condene al dolor.

“Lo que se requiere es una nueva creación imaginaria de una importancia sin igual en el pasado, una creación que pondría en el centro de la vida humana otras significaciones que la expansión de la producción y del consumo, que propondría objetivos de vida diferentes que pudiesen ser reconocidos por los seres humanos como los que realmente valen la pena (...) tal es la inmensa dificultad a la que debemos hacer frente. Deberíamos querer una sociedad en la cual los valores económicos han dejado de ser centrales (o únicos), donde la economía está colocada en su lugar como simple medio de la vida humana y no como fin último, en la cual por lo tanto se renuncie a esta loca carrera hacia un consumo cada día mayor. Esto no es solamente necesario para evitar la destrucción definitiva del medio ambiente terrestre, sino también y sobre todo para salir de la miseria psíquica y moral de los humanos contemporáneos”

Cornelius Castoriadis

(...)

Las palabras se enraízan en una historia; están ligadas a representaciones que escapan, muy frecuentemente, a la conciencia de los que las dicen, pero afectan a nuestras emociones. Hay palabras dulces, palabras que dan consuelo al corazón y palabras que hieren. Hay palabras que emocionan al pueblo y cambian al mundo.

Libertad y democracia fueron y son aún este tipo de palabras. Pero también hay palabras envenenadas, palabras que se infiltran en la sangre como una droga, pervirtiendo el deseo y oscureciendo el juicio. Desarrollo es una de estas palabras tóxicas.

Sin embargo, esto no se refiere sólo al desarrollo y las palabras claves ligadas a él, como Occidente, modernidad, progreso, racionalidad y técnica, sino a todas las palabras clave de la modernidad: necesidades, mercado, pobreza, producción, recursos, nivel de vida, etcétera.

Dé Magazine

Dé Magazine es una revista que, desde julio pasado, pretende divulgar artículos y noticias que hablen de prácticas, ideas, movimientos y valores que nos conduzcan a la sostenibilidad ecológica y la equidad social desde la perspectiva del decrecimiento. Según podemos leer en su web, "nace para dar cobertura a artículos y noticias sobre el Movimiento por el Decrecimiento a nivel internacional. La revista está editada por un grupo de voluntarios, redactores y traductores y se puede consultar en múltiples idiomas. También se nutre de artículos publicados en otras webs gracias a un sistema de agregación. El equipo de edición de Dé Magazine indexa, selecciona y traduce a otros idiomas las informaciones más interesantes".

La página web está aún en pañales, pero creo que es un proyecto muy interesante para que las propuestas del decrecimiento y el debate en torno a sus ideas adquieran una mayor visibilidad en la red. Espero que la suerte les acompañe.

Publicación original en 'El nido del jilguero'

Soy una mamá humana: por eso doy leche humana a mis hijos

Primero fue Amparo Rubiales, luego Edurne Uriarte, hace unos días Celia Amorós. Hoy (17 de octubre de 2010), el suplemento dominical del periódico El Mundo se atreve a dedicarle su portada al tema de la lactancia materna, comparando a las mujeres que amamantamos con vacas. El artículo lo firma Carmen Machado, y es evidente que no es nada objetiva, sino que pretende desprestigiar la lactancia materna.


Una portada vergonzosa, que quedará para siempre guardada en los archivos de la historia de la ESTUPIDEZ HUMANA, como constancia del desvarío al que puede llegar esta sociedad deshumanizada. Algún día -no muy lejano- se avergonzarán de ella.

En realidad, no sé si reírme o llorar. No me ofende en absoluto. "Ladran, Sancho, luego cabalgamos". Están quizás asustados, porque cada niño que mama es un niño que deja de consumir leche de bote y todos los aparatejos que conlleva, y un ser humano que será feliz y saciado en el futuro, y por tanto, más libre y difícil de manipular.

Hasta me alegra que al fin salga el debate a la prensa generalista. Pero este artículo de El Mundo podría incluso incurrir en un delito de atentado contra la salud pública.

Esta es la carta que he enviado al Director de ese periódico (obligada a 20 líneas):

Señor director:

Soy una mamá humana: por eso doy leche humana a mis hijos. Vaca será quien le da leche de vaca a los suyos. Las crías humanas merecen ser alimentadas con leche humana, no con leche para terneros.

Y ello no está reñido con trabajar: la misma Liga de La Leche ha publicado un libro muy importante sobre amamantar y trabajar: Las hijas de Hirkani. Somos multitud las mujeres que trabajamos y amamantamos, a pesar de todos los obstáculos que la sociedad patriarcal nos pone para ello.

Y si a las mujeres nos discriminan de nuestros empleos por amamantar, lo que hay que cambiar es al DISCRIMINADOR, no a las mujeres ni a la maternidad ni a la crianza. Es el sistema productivo-laboral el que tiene que cambiar para adaptarse a la maternidad, a la paternidad y a la crianza, y no al revés.

La lactancia no exime al hombre de la crianza, porque el padre puede ocuparse de todo lo demás: bañar, acariciar, jugar, masajear, vestir, comprar, apoyar, hacer las tareas domésticas... De lo que se trata es de que todos reforcemos el amor y el contacto con nuestros hijos. Ellos lo merecen, el futuro lo necesita.

El artículo publicado por su suplemento dominical es vergonzoso, discriminatorio, ofensivo y machista. Y quedará para siempre en los archivos de la historia de la estupidez humana.

La leche materna no sólo es mejor para los bebés, también es lo mejor para el planeta. El embarazo, el parto y la lactancia son parte de la sexualidad femenina, y como tal, las mujeres tenemos derecho a disfrutarlos, y a no ser discriminadas por ello.

Los argumentos en contra de la lactancia que se citan en el artículo son ridículos y muy mal fundamentados. Por ejemplo, el equipo más importante de España en investigación en materia de lactancia, ha dicho recientemente que el 90% de los medicamentos es compatible con la lactancia. Y si lactar puede ocasionar mastitis, no lactar aumenta las posibilidades de padecer cáncer de mama. No hay por donde cogerlo.


Saludos,

Ileana Medina Hernández
Madre, periodista y bloguera

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¿Qué es el instinto maternal?

Artículo publicado en 'Tenemos tetas'

El agua en España: de la eficiencia al decrecimiento

Santiago Martín Barajas, Ecologistas en Acción. El Ecologista nº 57

Durante la mayor parte del siglo XX, en la política española en materia de agua ha primado un enfoque de oferta: su objetivo fundamental era incrementar los recursos hídricos disponibles, con independencia de su utilización posterior. Es decir, la política de aguas ha sido fundamentalmente una política de obras hidráulicas, construyéndose cientos de grandes embalses a lo largo de nuestra geografía, así como varios trasvases, siendo el Tajo-Segura el de mayor entidad.

A nadie se le escapa que esta construcción masiva de obras hidráulicas –más de 1.000 grandes embalses–, acarreó tremendas consecuencias, tanto ambientales como sociales. Sin ir más lejos, la eliminación de más de 1.000 valles, pues todo aquello que queda dentro del vaso de un embalse se pierde para siempre. Así, desaparecieron bajo las aguas numerosas áreas de gran valor natural, importantes restos de interés histórico y arqueológico, decenas de iglesias románicas, ciudades romanas y medievales, y un largo etcétera. Y, desde luego, la tragedia humana que supone la desaparición de medio millar de pueblos.

Otra consecuencia de esta política de aumento constante de la oferta ha sido la baja eficiencia en la utilización del agua, con grandes pérdidas en las redes de distribución, tanto en la agricultura como en el abastecimiento urbano, así como el empleo mayoritario de técnicas de riego ineficientes.

A finales del siglo pasado, con la aprobación en 1985 de la actual Ley de Aguas, está política hidráulica dio síntomas de empezar a evolucionar. Sin embargo, no fue hasta 1992, en pleno periodo de sequía, al presentar el Gobierno socialista de entonces una propuesta de Plan Hidrológico Nacional, cuando realmente salta el debate del agua a la opinión pública española. En aquellas fechas, el país llevaba ya más de 15 años de democracia, existían movimientos sociales organizados, y una parte importante de la población no estaba dispuesta a seguir soportando que se le impusiera una política hidráulica tan insostenible. Así, el Plan Hidrológico –que contemplaba la construcción de 273 nuevos embalses y 14 trasvases entre cuencas– recibió un fuerte rechazo social y no consiguió ser aprobado.

Una parte importante de esta oposición fue liderada por las organizaciones ecologistas, que desde siempre han venido apostando por una política y gestión del agua alternativas, en las que predomine el enfoque de demanda. Se defiende, pues, el incremento de la eficiencia, el abandono de la construcción de grandes infraestructuras hidráulicas, y se apuesta por el ahorro, la reducción de las pérdidas en la redes de distribución, la potenciación de técnicas de riego mas eficientes, etc.

En el año 2000, el Gobierno del Partido Popular presentó una nueva propuesta de Plan Hidrológico Nacional, con cambios sustanciales en relación al de 1992, en el que la mayor inversión económica iba destinada a la modernización de regadíos, para disminuir las pérdidas en las redes y promover técnicas de riego más eficientes. Además, se empezaba a considerar a los ríos como ecosistemas fluviales, no como simples colectores de agua como hasta entonces. Pero este nuevo Plan también contemplaba la construcción de un centenar de nuevos embalses y dos trasvases. El proyecto tuvo también una fuerte oposición social por su parte continuista con la política hidráulica tradicional, produciéndose importantes tensiones entre Comunidades Autónomas. A pesar de ello, el Plan fue aprobado por el Parlamento.

Ya en 2004, el nuevo Gobierno socialista modificó el Plan Hidrológico Nacional, derogando la construcción de los dos trasvases. El Ministerio de Medio Ambiente desestimó la construcción de una gran parte de los embalses previstos, continuó con la política de modernización de regadíos, con la consideración de los ríos como ecosistemas a conservar e inició una apuesta importante por la reutilización de aguas residuales depuradas. Asimismo, se promovió la construcción de un buen número de desaladoras en la costa mediterránea.

Situación actual: avances insuficientes

Como hemos visto, la evolución que se ha producido en la gestión del agua en nuestro país en los últimos 15 años ha sido muy rápida e importante: las principales reclamaciones que en 1992 hacíamos las organizaciones ecologistas conforman hoy una buena parte de la política de aguas gubernamental. Dicho esto, la realidad es que el sistema hídrico español resulta cada vez más insostenible desde el punto de vista ambiental. Bien es cierto que se ha hecho un esfuerzo importante por incrementar la eficiencia en la utilización del agua, tanto en la agricultura como en el abastecimiento urbano. Sin embargo, esos ahorros han sido invertidos en su práctica totalidad en abastecer nuevas demandas de ambos sectores.

Efectivamente, el sector agrario, y muy especialmente el inmobiliario, siguen incrementando sus demandas de agua, sobre todo en la costa mediterránea, donde es mayor la escasez. En muchos casos, el agua que se prevé obtener en modernizaciones de regadío que todavía no se han ejecutado, está siendo ya objeto de disputa por nuevos usuarios e incluso entre gobiernos autonómicos, ¡sin contar todavía con ese recurso!

Por el contrario, los recursos hídricos disponibles se están viendo mermados de manera importante en los últimos años. Según los datos obtenidos en las estaciones de aforos de los ríos dependientes del Ministerio de Medio Ambiente, las aportaciones a los cauces se han reducido entre 1996 y 2005 un 15%, con respecto a los valores medios obtenidos en el periodo 1940-1995 [1].

Aunque no se conocen con certeza las causas de estas reducciones en las aportaciones de agua a los cauces, todo apunta a un cúmulo de motivos, entre los que se encuentra la cada vez mayor sobreexplotación de los acuíferos, que detrae agua de los cauces, y sobre todo el cambio climático, en especial la subida de las temperaturas, lo que a su vez incrementa la evaporación, reduciendo la escorrentía [2].

En definitiva, y a pesar de la indudable mejora que se ha producido en la gestión del agua en los últimos años, nos encontramos con que las demandas siguen creciendo a la vez que los recursos hídricos se reducen, lo que nos conduce a una situación de cada vez mayor insostenibilidad, tanto ambiental, como social y económica.

Desde el Ministerio de Medio Ambiente se ha apostado también por la desalación de agua de mar como solución para paliar esta situación, o al menos para retrasar el colapso hídrico al que nos dirigimos. Las desaladoras existentes tienen ya capacidad para producir 200 hm3 anuales de agua desalada, y con las que están en construcción se llegará hasta los 700 hm3.

La construcción de las desaladoras ha tenido un curioso efecto colateral positivo, que está contribuyendo a racionalizar el consumo de agua en la costa mediterránea. Efectivamente, las reclamaciones desde el sector agrario de más recursos hídricos se han visto reducidas de manera ostensible, pues corren el riesgo de ver satisfecha su demanda con agua procedente de una desaladora, que hay que pagar a 0,5-0,6 €/m3, algo que cuenta con el rechazo masivo de este sector, acostumbrado a no pagar el agua o hacerlo muy por debajo de sus costes ambientales y de producción. Como prueba de ello nos encontramos con que durante 2007, las desaladoras ya operativas tan sólo han funcionado de media al 25-30% de su capacidad, debido sobre todo a esa falta de demanda.

No obstante, la desalación de agua de mar no es ni mucho menos la solución, pues conlleva unos daños ambientales y sociales muy relevantes. Por una parte están los vertidos de salmuera, problema todavía no bien solucionado, que afecta a las praderas de posidonia, una fanerógama fundamental en el Mediterráneo para la conservación y el desarrollo de la fauna ictícola. Por otra parte, la desalación requiere un consumo energético importante, que provoca emisiones de CO2 responsables del cambio climático, que a su vez causa en buena medida la reducción de los recursos hídricos en España. Finalmente, contribuye a consolidar un modelo de desarrollo fuertemente insostenible en la costa mediterránea, que está consumiendo la totalidad de sus recursos naturales propios, y que hasta para un recurso tan vital como es el agua dependería de la disponibilidad de electricidad.

Por todo ello, las desaladoras tan sólo sirven para poder paliar o incluso solucionar, con carácter temporal, los efectos de una sequía, evitando que se produzcan restricciones al abastecimiento urbano, pero nada más. En ningún caso, ni siquiera parte del abastecimiento normal de agua a una población, debería depender de las desaladoras, salvo si acaso en los archipiélagos y cuando los recursos propios renovables no sean suficientes para satisfacer las necesidades de la población residente.

La gestión del agua ¿en manos del regadío?

En lo que a la gestión del agua se refiere, el futuro no se presenta muy alentador: las mejoras en la gestión que se han producido tan sólo están consiguiendo retrasar el colapso hídrico al que nos dirigimos, pues la situación sigue agravándose. Además, todo parece indicar que la reciente remodelación ministerial va a empeorar el problema, por cuanto se ha producido la fusión del Ministerio de Medio Ambiente con el de Agricultura, cesando a los principales responsables del primero, y poniendo al frente del nuevo a los que han dirigido la política agraria en los últimos años. Estos hechos han sido aplaudidos por una gran parte del sector de regantes, pues consideran, y posiblemente con razón, que van a poder influir mucho más en la gestión del agua.

No hay que olvidar que el Ministerio de Agricultura se ha caracterizado siempre por ser muy corporativo, velando únicamente por el interés del sector agrario, con independencia del signo político del gobierno de cada momento. La entrega de la gestión del agua, un bien propiedad de todos ciudadanos, a este Ministerio, ha sido un acto de irresponsabilidad, que trunca la mejora de la gestión que se ha estado produciendo en los últimos 15 años en España, y cuyas consecuencias vamos a sufrir el conjunto de la sociedad.

Las primeras víctimas de esta nueva situación serán los caudales ambientales, pues todavía predomina en el sector agrario la idea de que los ríos deben dejar de tirar agua al mar. Es muy posible que se potencie de nuevo la construcción de grandes embalses y trasvases, con cargo a los Presupuestos Generales del Estado. También es previsible que se acentúe la sobreexplotación de los acuíferos, pues no hay que olvidar la demanda del sector agrario de legalizar el más de medio millón de pozos ilegales que hay en nuestro país, que además ha contado con el apoyo explícito de las consejerías de agricultura de algunas CC AA.

Por último, es también previsible que esta nueva situación ponga en peligro el abastecimiento de agua a poblaciones. Para garantizar el abastecimiento urbano, el Ministerio de Medio Ambiente, desde hace tres años, cuando todavía no era tan evidente la situación de sequía, empezó a reducir el volumen de agua destinado al regadío, lo que suscitó el rechazo entre los regantes. Sin embargo, gracias a esas medidas, ninguna de las poblaciones que se ubican en cuencas hidrográficas dependientes del Estado sufren actualmente problemas de abastecimiento.

Pero mucho nos tememos que el nuevo Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino no esté dispuesto a mantener estas medidas tan impopulares dentro del sector agrario, lo que nos puede abocar a restricciones al abastecimiento a poblaciones en situaciones de sequía. Así, podrían volver a darse situaciones como a principios de los noventa en Sevilla, cuando más de un millón de habitantes sufrieron restricciones y cortes de agua prácticamente a la vez que las comenzaba a soportar el regadío. En algunas poblaciones de la costa mediterránea, incluso había restricciones y cortes de agua en el abastecimiento urbano, mientras se seguían regando los cítricos por inundación.

La solución: decrecimiento

La experiencia de los últimos 15 años, en los que a pesar de la mejora que se ha producido en la gestión del agua el grado de insostenibilidad cada vez es mayor, nos demuestra que es necesario adoptar nuevas medidas. Como se ha señalado, el incremento en la eficiencia en la utilización del agua es insuficiente para alcanzar un cierto grado de sostenibilidad, pues los recursos liberados son inmediatamente absorbidos por nuevas demandas, incluso antes de haberse generado. Parece evidente, pues, que la solución pasa no sólo por frenar el crecimiento de la demanda, sino por proceder a su reducción sobre los niveles actuales. La recuperación de un cierto reequilibrio hídrico en una buena parte de las cuencas hidrográficas de nuestro país obliga a reducir la actual superficie de regadío, llevándola a un máximo de tres millones de hectáreas regadas para el conjunto del Estado, abandonando por tanto varios cientos de miles de hectáreas de regadío actuales.

A pesar del gran crecimiento del consumo de agua experimentado por el sector inmobiliario en los últimos años, ligado a su espectacular desarrollo, sigue siendo el sector agrario el principal y gran consumidor de agua. Esto es así gracias al bajo precio del agua para la agricultura, que en muchos casos es prácticamente gratis o no refleja sus costes de obtención, y jamás los costes ambientales.

En la actualidad la agricultura consume el 80% del agua, cifra que en realidad es mayor, dado que los retornos de agua del regadío a los cauces y acuíferos es de tan sólo un 10%, mientras que los retornos del abastecimiento urbano se sitúan alrededor del 80%, si bien en los nuevos desarrollos urbanísticos ligados al sector turístico este retorno ha bajado al 50%.

Es nuestro país resulta perentorio, por motivos de viabilidad y sostenibilidad ambiental, llevar a cabo una importante reconversión en el regadío que, cuanto más tarde en iniciarse, más traumática va a resultar. Por una parte, está el precio de agua para el riego agrícola como gran asignatura pendiente de la gestión hídrica española. De acuerdo con lo establecido en la Directiva Europea Marco de Agua, el precio del agua tendría que contemplar tanto los costes de obtención como los ambientales, lo que produciría el abandono de una parte del regadío existente. Por otra parte, las Administraciones deben reducir los recursos hídricos destinados a la agricultura, favoreciendo al abandono de una parte del regadío, o disminuyendo las dosis actuales, extensificando la producción. Asimismo, es necesario establecer ayudas públicas para favorecer este abandono del regadío y paliar sus efectos sociales.

A la vez, debería frenarse el desarrollo inmobiliario, lo que en parte parece que está consiguiendo la actual crisis del sector de la construcción, no sólo por el consumo de agua que conlleva, sino también por el de otros recursos naturales.

La adopción de estas medidas acarrea repercusiones sociales importantes, que desde las instituciones hay que intentar paliar. Pero se debe tener en cuenta que son las únicas realmente eficaces para recuperar un cierto reequilibrio hídrico en un escenario como el actual, en el que la demanda se sigue incrementando a la vez que se reducen los recursos. En esta situación, la no adopción de estas medidas por parte del Gobierno constituye un acto de irresponsabilidad, puesto que la dinámica actual nos lleva a un colapso hídrico. En el escenario de colapso estas restricciones llegarán por sí solas de manera intensa y brusca, desatándose importantes luchas por el agua entre diferentes sectores y regiones, y con unas afecciones sociales, económicas y ambientales mucho peores que si la reconversión del regadío se iniciase ahora de forma progresiva.

Sin embargo, ni mucho menos parece ser ésta la voluntad del actual Gobierno, preocupado tan sólo por la recuperación de su popularidad en algunas de las regiones de la costa mediterránea, para lo que de manera irresponsable ha entregado la gestión del agua al sector agrario.

Notas

[1] Santiago M. Barajas, 2007: “Reducción de los recursos hídricos”, El Ecologista 55, invierno 2007/08. Esta reducción ha tenido lugar en todas las cuencas, aunque de forma desigual, siendo más drástica en la cuenca del Segura, próxima al 40%, y también en las del Guadiana, especialmente en su cabecera, Ebro y Cuencas Internas de Cataluña, que han perdido en tan sólo 10 años del orden de una quinta parte de sus recursos.

[2] Parece ser que las reducciones no son debidas tanto a la reducción de las lluvias, dado que en el periodo 1996-2005, tan sólo hubo un año considerado como de sequía.

Reciclando

Extraído de Reciclantes

KIKIRIPEDIA

Expresiones reciclantes sobre el medioambiente

POLÍTICA MIEDOAMBIENTAL: Dícese del tipo de política cuyas medidas adoptadas para preservar el medioambiente producen sensación de miedo.

SOSTEDIVINIDAD: Nombre de una diosa de reciente descubrimiento que, al parecer, nos inspira fórmulas mágicas para salvar el planeta, y que produce el curioso efecto de llenar la boca a todo el que pronuncia su nombre. Recomendamos encarecidamente que le encomienden sus oraciones para salvar el planeta.

EL PROTOCOLO DE VENDELAMOTO: Acuerdo internacional para seguir aumentando las emisiones de CO2 pareciendo que disminuyen, gracias a complicados manejos matemáticos.

MENTIBILIZACIÓN AMBIENTAL: Es lo que hacemos cuando hablamos largamente sobre temas medioambientales y luego seguimos poniendo en manos de otros nuestra responsabilidad con los residuos.

ALIMENTACIÓN DECOLÓGICA: Gama de productos con apariencia visual similar a la que ofrece la auténtica alimentación ecológica. Se caracteriza también por la creatividad en la utilización de infinidad de términos inexistentes pero sugerentes a la vez.

DESARROLLO SUSPENDIBLE: Se trata de un nuevo concepto de desarrollo que permite un visionado a largo plazo de los efectos de la política actual y de las dinámicas del consumidor medio.

DIGESTIÓN DE RESIDUOS: Es la que hacemos todos los días, después de comer alimentos con una cantidad de toxinas directamente proporcional a los residuos que no gestionamos.

DESARROLLO SOSPECHABLE: Quiere decir que aunque ahora nos veamos muy sorprendidos y alarmados por los efectos de nuestro desarrollo sobre el medio ambiente, el resultado no sólo era previsible, sino que viene siendo claramante anunciado desde los albores del siglo pasado.

PISOTÓN ECOLÓGICO
: Proponemos una revisión del término porque la palabra huella suena demasiado sutil y etérea como para representar adecuadamente el efecto de la andadura del ser humano sobre la tierra.

TAPAMIENTO DE RESIDUOS: Dícese de una extendida forma de tratar los residuos que consiste en depositar capa tras capa y taparlos finalemente con una última capa de tierra con decoración auténticamente vegetal. Ésta última capa cumple la importante misión de neutralizar nuestra conciencia ambiental.

TENDENCIA DEL CONSUMADOR MEDIO
: Se trata de una tendencia ampliamente extendida que consiste en hablar previamente de la necesidad globalizada de disminuir los residuos para ir posteriormente a consumir productos ni mínimamente necesarios. Esta última acción pretende y consigue equilibrar la angustia que produce esa primera concienciación.

Dedicado tanto a atuntamientos y jodiernos como a ciudavagos.
(Por Basurata Chan)


orain: 28 reciclantes from debolex films on Vimeo.

Huelgas, clase trabajadora y flujo energético

Pedro Pérez Prieto en el foro de Crisis Energética

Me temo y lo digo con toda la sinceridad del mundo, que los trabajadores europeos no tiene ni la más remota idea de cuál es la situación real del mundo, ni ésta parece interesarles. Me temo que se creen que la riqueza de sus países y la prosperidad que han alcanzado se debe exclusivamente a las luchas que han llevado a cabo sus sindicatos por la mejora de los derechos sociales. Y esto es un gran problema de percepción, porque esta creencia muestra solo una parte muy limitada de la realidad mundial, que a ellos (a nosotros, en definitiva) no parece interesarnos.

Las huelgas recientes en Europa se hacen para mantener privilegios, lo cual estaría muy bien, si ese fuese el nivel de bienestar mundial y una mano patronal rastrera intentase despojarlos de ellos. Pero no es así. El estado de bienestar actual de la clase trabajadora europea (ya he dicho en otras ocasiones que no hay proletarios visibles y los que hay están a punto de ser embarcados en las galeras de vuelta porque en nuestra sociedad han hecho falta esclavos hasta hace poco y al parecer ya no hacen falta, porque nos creemos que hay máquinas para sustituirlos o trabajadores dispuestos a bajarse al lumpen para seguir intentando mantener el estatus, si ello fuera posible).

Por tanto, me temo que el resultado final de estas revueltas, frente a una teórica patronal, a la que llevan años sin poner en cuestión, mientras ha sido capaz de garantizarles el Estado de bienestar, aunque haya sido a costa de esquilmar al resto del planeta más pobre, va a ser un giro hacia el fascismo, el nazismo y el gregarismo (que son todos lo mismo y aunque no lo he deseado me ha salido un pareado). Será así, si la sociedad occidental sigue sin querer ver que gran parte de su bienestar recae en el expolio ajeno del planeta, bastante más que en sus propios merecimientos o sabiduría.

Cuando el flujo energético va disminuyendo, se pueden poner como se pongan, que el bienestar disminuirá. Dependerá de ellos ( de nosotros) creer las idioteces y simplezas de nuestras clases políticas, que han ido en carruaje de tiro, mientras sus votantes iban a caballo, mula o burro y creerse lo que digan que no será otra cosa que la voz de los empresarios y del capital, que dirá (como hace poco ha hecho el representante de la patronal española) que hay que trabajar más y ganar menos, que esta vez es tan cierta como descarnada, aunque sea por casualidad. Más trabajo físico y menos ingresos: ese es el futuro, pero a los empresarios golfos hay que terminar de exigirles que digan toda la verdad: esto quizá les solucione a ellos su holgada posición de acumulación incesante de capital, mientras dure y cuando lleguemos al grado de competitividad de las maquilas chinas, porque el asunto ya no será competir, sino sobrevivir con lo que se produzca. Pero eso no le resolverá el problema al que termine esclavizado como los trabajadores de las maquilas chinas, si al llegar a su nivel de “productividad”, conseguimos arrebatarles el trabajo y quedarnos con sus mercados (si es que al final los hay) y no morimos en el tajo por consunción.

Está llegando una hora dura para las acomodadas clases trabajadoras europeas y norteamericanas, japonesas, australianas o canadienses y para las pcoas clases acomodadas del resto de los países del mundo. Para el inmenso y depauperado resto del mundo ya había llegado ese momento desde hace años, décadas o siglos ¿no se habían enterado ustedes?

Sólo espero que no se dejen engañar ahora por los postulados fascistas y gregarios: la culpa no la tienen los que ya estaban en la miseria y vinieron a nuestros países en busca de igualarse a nuestro nivel de confort: la tenemos todos los occidentales por no haber exigido, dentro de una suerte de internacionalismo proletario, que fuésemos todos de la mano por la senda de desarrollos armónicos y simultáneos y no sacando la cabeza nacional a base de pisar millones de cuellos extranjeros ajenos. De haber hecho lo primero, quizá nos hubiésemos dado cuenta antes de que este planeta es finito y no puede expandirse la producción de biernes y servicios de forma infinita y nos hubiese pillado a todos en situaciones más homogéneas y en un nivel de menor explotación planetaria

Desarrollo, pero ¿qué desarrollo?


Cuando el paradigma racionalista engendró un modelo de desarrollo basado en el crecimiento económico, lo hizo para que perdurase en el tiempo y se expandiese por todo el espacio posible, o, mejor dicho, útil. Si en los años cincuenta el modelo capitalista se veía crecer y crecer en competencia con un estatismo, que también crecía y crecía, el hundimiento de la economía ultraplanificada y centralizada, a la vez que la suavización de los regímenes militares neofascistas, contempló la emergencia de un neoliberalismo capitalista, proclamado el fin de la historia. Las recetas de ajuste estructural, el seguidismo al modelo de los Estados dominantes, el economicismo a nivel macro, la medición por grandes indicadores productivos se hizo ley y religión en materia de desarrollo.

Han surgido nuevos paradigmas, críticos ante resultados no contemplados en ese modelo neoliberal capitalista, y aupados en los últimos años por una crisis estructural que todo lo replantea. Algunos hacen resurgir de sus cenizas un fortalecimiento del Estado como fórmula redistributiva de los parabienes obtenidos de los recursos naturales. El socialismo del siglo veintiuno reestructura el aparato público para garantizar derechos básicos. Entre ellos apenas toca el de herencia, libre empresa o propiedad privada, por lo que se identifica con un matizado capitalismo de Estado o socialismo de mercado.

Otros consiguen fuertes niveles de crecimiento económico, y también de desarrollo humano a la zaga de los anteriores, potenciando en paralelo estructuras estatistas robustas e inapelables con un capitalismo salvaje y ultraliberal. El modelo, muy criticado pero también admirado, puede hacer que un Estado, el más poblado del mundo, se convierta en el segundo más importante del planeta y, quien sabe, si el primero más pronto que tarde.

También hay quien alza su voz, que no tanto la praxis histórica, a favor de un desarrollo entendido como libertad, como conquista de los derechos humanos universales, especialmente aquellos de corte político, civiles. Se apoyan en una interpretación de los años noventa como los de la expansión del bienestar a la vez que de la democracia, por supuesto definida desde la perspectiva liberal, occidental, electoralista e individualista.

Pero, ¿no sería necesario dejar de hablar de desarrollo como “el desarrollo”? ¿sería posible que, además de proclamar a los cuatro vientos la necesidad del autodesarrollo, lo respetáramos de manera efectiva? ¿tan conveniente es que todo el planeta deba caminar hacia el mismo lugar y de la misma forma? Criticábamos el desarrollismo de los setenta, que pervive con fuerza hoy día, porque dividía entre desarrollados y en vías de desarrollo, entre los que viven en la fecha actual y los que lo hacen como cincuenta o cien años atrás, entre los que llegaron y los que están por llegar. Pero, ¿no estamos aplicando el mismo paradigma cuando hablamos de democracia o de derechos humanos universales, aquellos que proclamaron un grupo de hombres, adinerados, blancos, occidentales, de mediana edad, en un único punto de la Tierra?

No deberíamos necesitar que nuestros vecinos dejasen que extrajéramos su petróleo barato para poder sobrevivir, que nuestras costas se llenen de cemento y servicios que utilizar para poder obtener beneficios indispensables para la supervivencia, envenenar la tierra para comer alimentos extratempranos, casi atemporales. El intercambio y el enriquecimiento mutuo nada tienen que ver con la dependencia. Y para no caer en ésta cada cuál debe escoger su camino y modelo de desarrollo. Y obligatoriamente no llegaremos al mismo lugar, ni tendremos el mismo proceso. Eso es el autodesarrollo, el desarrollo endógeno, el desarrollo autónomo. Por más que nos cueste aceptar que una nación (que no es siempre un Estado, más bien casi nunca) y que una comunidad (que no es simplemente la suma de individualidades, sino mucho más) tome veredas distintas de las nuestras debemos aceptarlo como su propio proceso. Tendremos que garantizar nuestra supervivencia básica, nuestra forma de alimentarnos, resguardarnos, curarnos, educarnos, relacionarnos con la naturaleza o con la trascendencia, y hacerlo sin conflicto con otras formas de desarrollo, sin dependencias, sin coacciones, sin proselitismos. Es probable que de esta forma las diferencias de lo que hoy llamamos desarrollo no sean importantes, que el consumismo sea desterrado, a favor de un consumo lógico y responsable; que la innovación tecnológica insustancial, del entretenimiento-adormecimiento, decaiga a favor de una tecnología apropiada (hecha propia), adaptada al medio (no universal) y realmente útil para la supervivencia; que las citas para depositar una papeleta partidaria, que poco se diferencia de la otra opción, cada periodo de más de mil días, deje de llamarse participación política, para dar paso a un empoderamiento real de los grupos, las comunidades y las naciones (insisto, que no Estados), que decidan cada paso a dar y el lugar al que se quieren encaminar.

El desarrollo…, ¿qué desarrollo? ¿económico, ecológico, el de la libertad y los derechos humanos,…? ¿el que definimos nosotros, el que definen ellos, el que define no se sabe quién?

Decrecentismo y gestos políticos

Suricato - Innovacion y decrecimento

Asistimos hace dos semanas a una reunión convocada por varios colectivos ciudadanos y pequeños partidos políticos para preparar la jornada de huelga del 29 de septiembre. El lugar, La Tabacalera, en el barrio de Lavapiés, Madrid, se ha convertido en un ámbito de reunión y conversación pública diverso, colorista, cooperativo, horizontal y asambleario.

Nos sorprendió, por esto mismo, la puesta en escena de la reunión: un espacio en altura presidido por un micrófono por el que sucesivamente pasaban y pronunciaban sus discursos y gritaban sus consignas los representantes de los grupos convocantes que estaban situados en la parte posterior del escenario.

Todo dentro de la liturgia conocida de la izquierda conocida. Demasiado igual a sí misma e incluso peor: el código político-mediático actual prescribe que detrás del líder aparezca ocupando todo el plano visual, militantes de base, heterogéneos, sencillos, comunes y corrientes, de acuerdo a la norma interna estética y antropológica de cada partido. En la reunión de Lavapiés ni siquiera eso se producía. El espacio había sido cercenado entre los que hablaban y los que escuchaban; unos en las alturas y otros en la llanura, unos hablando y otros escuchando. Subconjuntos disjuntos unidos por un discurso que quería ser nuevo pero que, desgraciadamente, repetía consignas en el argot tradicional, gastado y cansino. Los grupos asamblearios, base de la convocatoria pero inexpertos, quedaron subordinados dentro de un ritual que no les pertenecía.

Estamos en la fase expresiva y ligeramente expansiva de un posible movimiento social por las transformaciones sociales en el cual los decrecentistas tenemos mucho que aportar. Esta convocatoria de huelga ha permitido la expresión, por primera vez de la identidad de colectivos (www.cualestuhuelga.net) hasta ahora excluidos y autoexcluidos de las protestas. El día de la huelga marcharon por las calles de Madrid en un recorrido independiente a los trazados por las convocatorias “oficiales”. Estos colectivos deben tener la oportunidad de expresarse y construir su proyecto sin someterse a la lógica de los grupos hegemónicos en el espacio político alternativo actual. Por este motivo, entre nuestras contribuciones debería estar una concepción dialógica y horizontal de la política, no dogmática y lúcida, traspasable a estos colectivos. Nuestra contribución debería ser más ética que épica. Y aquí hay mucho que decir acerca de la necesaria renovación de los gestos y las palabras, a su vez expresión de una ética política distinta. Si no asumimos el naufragio histórico que incluye el naufragio semántico y gestual de los movimientos de izquierda tradicionales poco tendremos que decir a las nuevas generaciones de activistas y ciudadanos que se incorporan a las movilizaciones, incluyéndonos a nosotros mismos, recién llegados a la historia de los movimientos sociales.

Los decrecentistas debemos situarnos dentro de un proyecto de reinvención del discurso emancipatorio y no dentro la estela de repetición de modos y proyectos fracasados. Nuestro viaje es de apertura y de descubrimiento. Para ello debemos "aligerar la carga doctrinaria" que todavía sigue lastrando a la mayoría de la izquierda y arriesgarnos a reinventar los conceptos y los gestos de la conducta contrahegemónica. La tarea es difícil pero eso no excusa la necesidad de emprenderla. Afortunadamente, tenemos un ejemplo de renovación inteligente del código y las prácticas políticas en el neozapatismo mejicano que ha permitido la deconstrucción de muchos de los esquemas caducos de la izquierda centralista, jerárquica y dogmática. Este movimiento apuesta por la “posibilidad de separar el pensamiento revolucionario actual de la tradición marxista-leninista-troskista-guevarista y de encontrar nuevas formas de hacer política y de ejercer el poder: mediante la fórmula mandar obedeciendo y la introducción de la ética en la política y en la relación fines y medios" (Manuel Vázquez Montalbán").

Podemos desarrollar estrategias de visibilización (aquí estamos), de desafío (podemos vivir de otra manera) de innovación (tenemos ideas y prácticas que prefiguran aquí y ahora una sociedad diferente) de articulación (estamos junto a otros) sin necesidad de constituirnos en vanguardia o retaguardia de nadie. Pero para cumplir con estas tareas es imprescindible profundizar en la capacidad de análisis de las realidades que hacen necesarias las transformaciones. Y estas son realidades locales, limitadas, pero intensas en significados y experiencias. Por ese motivo, es imprescindible desarrollar capacidad de interpretación y traducción de los discursos y prácticas en los contextos donde los colectivos de objetores del crecimiento desarrollan su trabajo.

No somos una consciencia externa, sino una conciencia común, enraizada en las prácticas sociales de sujetos sociales preexistentes. Por ello, ninguna forma de "entrismo" nos define ni debe interesarnos. Se trata de participar, junto a otros, en el llenado de contenidos nuevos en un discurso todavía saturado de verborrea roja, rojinegra, verde y lila, actuando de catalizadores y traductores de experiencias no hegemónicas, antiguas y nuevas, en la perspectiva de diseñar proyectos contra hegemónicos de mayor alcance. El inventario decrecentista de las catástrofes, ecológicas y sociales, que se avecinan es necesario pero insuficiente de manera aislada para convocar las voluntades de cambio. El momento de la negación debe ser sustituido por el momento de la proposición. Debemos sustituir el anticapitalismo visceral y muchas veces retórico, por un prodecrecimiento racional e informado, a la vez que imaginativo y creativo, es decir utópico. Lo relevante ahora es la construcción y difusión de proyectos que actualicen los conceptos e intuiciones decrecentistas en formas sociales concretas. Pensar, por ejemplo, la escuela, la fábrica, la ciudad o la cooperativa decrecentista y diseñar sus contornos, así como participar en la cartografía, la traducción y la articulación de prácticas no hegemónicas existentes aquí y ahora, en una dirección contrahegemónica. Esta la tarea más relevante que tenemos frente a nosotros.

Septiembre 2010

La historia de la Espada, el Árbol, la Tierra y el Agua

Mordisquea la pipa el viejo Antonio. Mordisquea las palabras y les da forma y sentido. Habla el viejo Antonio, la lluvia se detiene a escuchar y el agua y la oscuridad dan un reposo.

Nuestros mas grandes abuelos tuvieron que enfrentar al extranjero que vino a conquistar estas tierras. Vino el extranjero a ponernos otro modo, otra palabra, otra creencia, otro dios y otra justicia.

Era su justicia solo para tener el y despojarnos a nosotros. Era su dios el oro.
Era su creencia su superioridad. Era su palabra la mentira. Era su modo la crueldad. Los nuestros, los mas grandes guerreros se enfrentaron a ellos, grandes peleas hubo entre los naturales de estas tierras para defender la tierra de la mano del extranjero. Pero grande era también la fuerza que traía la fuerza extraña. Grandes y buenos guerreros cayeron peleando y murieron. Las batallas seguían, pocos eran ya los guerreros y las mujeres y los niños tomaban las armas de los que caian.

Se reunieron entonces los mas sabios de los abuelos y se contaron la historia de la espada, del árbol, de la piedra y el agua. Se contaron que en los tiempos mas viejos y allá en las montañas se reunieron las cosas que los hombres tenían para trabajarse y defenderse.

Andaban los dioses como era su modo de por si, o sea que dormidos se estaban porque muy haraganes eran entonces los dioses que no eran los dioses mas grande, los que nacieron el mundo, los primeros. Estaban el hombre y la mujer gastándose en el cuerpo y creciendo en el corazón en un rincón de la madrugada. Silencio se estaba la noche. Callada se estaba porque ya sabia que muy poco le quedaba. Entonces hablo la espada y dijo:

Yo soy la mas fuerte y puedo destruirlos a todos. Mi filo corta y doy poder al que me toma y muerte al que me enfrenta.

Mentira- dijo el árbol- Yo soy mas fuerte, he resistido al viento y la mas feroz tormenta.

Se pelearon la espada y el arbol. Fuerte y duro se puso el árbol y enfrento a la espada. La espada golpeo y golpeo hasta que fue cortando el tronco y derribo el arbol.

Yo soy la mas fuerte - volvió a decir la espada.

Mentira- dijo la piedra. Yo soy mas fuerte porque soy dura y antigua, soy pesada y llena.

Y se pelearon la espada y la piedra.

Dura y firme se puso la piedra y enfrento a la espada. La espada golpeo y golpeo y no pudo destruir a la piedra pero la partió en muchos pedazos. La espada quedo sin filo y la piedra muy pedaceada.

Es un empate- dijeron la espada y la piedra y lloraron lo inútil de su pelea.

Mientras estaba el agua del arroyo no mas mirando la pelea y nada decia. La miro a la espada y dijo:

Tu eres la mas débil de todos! Nada puedes hacer a nadie. Yo soy mas fuerte que tu- y se lanzo la espada con gran fuerza contra el agua del arroyo. Un gran escándalo y un ruidero se hizo, se espantaron los peces, y el agua no resistió el golpe de la espada.

Poco a poco, sin decir nada, el agua volvió a tomar su forma, a envolver la espada y a seguir su camino al río que la llevaría al agua grande que hicieron los dioses para curarle la sed que les daba.

Paso el tiempo y la espada en el agua se empezó a hacer vieja y oxidada, perdió el filo y los pescados se le acercaban sin miedo.

Con pena se retiro la espada del agua del arroyo. Sin filo ya, y dijo:

Soy mas fuerte, pero no le puedo hacer daño, pues sin pelear me ha vencido.

Se paso la madrugada y vino el sol a levantar al hombre y a la mujer que se habían cansado juntos para hacerse nuevos. Encontraron el hombre y la mujer a la espada en un rincón oscuro, a la piedra echa pedacera, el árbol caído y al agua del arroyo cantando...

Acabaron los abuelos de contarse la historia y dijeron:

Hay veces que debemos pelear como si fuéramos espada frente al animal, hay veces que tenemos que pelear como árbol frente a la tormenta, hay veces que tenemos que pelear como piedras frente al tiempo.

pero hay veces que tenemos que pelear como el agua frente a la espada, el árbol y la piedra. Esta es la hora de hacernos agua y seguir nuestro camino hasta que el río que nos lleve al agua grande donde curan la sed los grandes dioses, los que nacieron el mundo, los primeros.

"Cuentos para una soledad desvelada"
Subcomandante Insurgente Marcos.

El decrecimiento como alternativa al exceso de diseño de las ciudades


Francesco Cingolani

Quisiera compartir con los lectores y los autores de La Ciudad Viva mis reflexiones sobre el tema de la décroissance – o decrecimiento – inspiradas en parte por algunos de los textos aparecidos en este mismo blog. Mi intención es centrarme en la relación existente entre el decrecimiento y el papel que, en un futuro, podría desempeñar el arquitecto.

Me gustaría empezar estas reflexiones con una frase de Kate Soper que encontré en un texto de Serge Latouche[1] y que expone, de forma precisa, un punto de vista que trataba de expresar desde hace mucho:

“Aquellos que abogan por un consumo menos materialista son presentados a menudo como ascetas puritanos que intentan dar una orientación más espiritual a las necesidades y a los placeres. Pero esta visión es engañosa por diferentes razones. Podríamos decir que el consumo moderno no se interesa suficientemente por los placeres de la carne, que no está implicado en la experiencia sensorial, que está demasiado obsesionado por toda una serie de productos que filtran las satisfacciones sensoriales y eróticas y nos alejan de ellas. Una buena parte de los bienes que consideramos esenciales para un nivel de vida elevado son más anestesiantes que favorecedores de una experiencia sensual, mas avaros que generosos en materia de buena convivencia, de relaciones de buena vecindad, de vida no estresada, de silencio, de olor y de belleza… Un consumo ecológico no implicaría ni una reducción del nivel de vida, ni una conversión masiva a la extra-mundanería, sino más bien una concepción diferente de aquello que quiere decir nivel de vida.”

¿Por qué este texto me resulta tan significativo?

Es debido sobre todo a la equivocación habitual que genera la propia noción de decrecimiento, muchas veces confundida con un cierto sentido del sacrificio o de la renuncia motivado por razones éticas o de supervivencia. Una confusión que Soper consigue sin embargo superar: el decrecimiento no conllevaría “renunciar a”, como única solución para salvarse, sino que debería interpretarse en términos positivos, como una forma de aumentar nuestro nivel de vida.
En nuestra cultura materialista la palabra decrecimiento tiene una connotación negativa, por ello tendemos a relacionarla con una perdida de bienestar. Como si nuestro ideal consistiera en seguir consumiendo como hasta ahora pero, al no poder hacerlo, la solución más viable fuera la de intentar decrecer.

El párrafo de Soper viene a expresar lo contrario de esta idea. No se trataría de un final del desarrollo, sino de un final del consumismo y del desarrollo materialista.

Vincent Cheynet considera que “la crisis ecológica es ante todo una señal de impasse político, cultural, filosófico y espiritual de nuestra civilización”[2]. Yo propongo añadir a esta consideración analítica de la crisis, otra de tipo más operativo: la crisis económica y ecológica se nos ofrece como una oportunidad para mejorar nuestra calidad de vida.

Considero que como arquitectos, experimentamos la necesidad de pasar del ámbito del análisis al de la acción. Un arquitecto, ante de ser alguien que construye, es alguien capaz de transformar los pensamientos analíticos en acciones espaciales. Por esta razón es importante comprender los matices que se desprenden de la teoría del decrecimiento, su comprensión como un modelo de avance y no de renuncia al desarollo. Este cambio de perspectiva afectará innegablemente, en la época que se aproxima, la manera de hacer arquitectura.

“¿Qué pasaría si en la escuela nos enseñaran a deconstruir en lugar de a construir?”

Ethel Baraona se planteaba esta pregunta en un artículo encabezado por la foto que reproduzco arriba. El impacto poético y simbólico de esta fotografía es sin lugar a dudas extraordinario: la traducción en imagen de un sistema tecnocéntrico que se derrumba, exigiendo así el surgimiento de nuevos modelos de concepción del mundo.

El debate lanzado por Ethel he generado gran cantidad de comentarios, así como discusiones acerca del término de deconstrucción, concebido por Jacques Derrida. Mi intención en este artículo es sin embargo de desplazar ese debate hacia la idea de no-construcción y las implicaciones que generan dicho concepto sobre el trabajo del arquitecto.

Tanto el comentario al artículo de Baraona de como crear historias, como el artículo “No hacer nada, con urgencia” de Ion Cuervas-Mons, nos recuerdan un ejemplo de no-construcción de un impacto semejante al citado anteriormente: los arquitectos Lacaton y Vassal, trás un análisis de la plaza Léon Aucoc de Bordeaux, decidieron que su proyecto sería “no hacer nada”. La plaza era de por sí un sitio bello, en donde la gente se sentía bien; un lugar con una vida cotidiana de calidad.

No-construción?

Este ejemplo de “no hacer nada” me lleva también a una entrevista a Rem Koolhaas. En ella, hablando de naturalidad y de artificialidad, explica como “la arquitectura se debate en una duda permanente entre esa dualidad.[...] la ciudad ha sido desnaturalizada por un exceso de diseño. El diseño como medio de exclusión”.

Esta afirmación, realizada por uno de los arquitectos más importantes del star system, me hace pensar automáticamente en la fotografía del eólico: algo que cae al suelo con resignación, como presagiando un cambio. El propio diseñador reconoce un problema en el “exceso de diseño”. Mezclando abruptamente esta frase con el parrafo de Kate Soper, podríamos afirmar que el exceso de diseño es más avaro que generoso en materia de buena convivencia, de relaciones de buena vecindad, de vida alejada del estrés, de silencio, de olor y de belleza.

Estas reflexiones encajan sorprendentemente con una visión de la ciudad en donde la gestión y la creación horizontal de los ciudadanos coexisten con una red de poderes centralizados. Lo que yo llamo espacios públicos blancos, y Domenico Di Siena ha llamado espacios públicos inacabados, sería la traducción espacial de esta nueva forma de entender lo urbano y la ciudadanía. Los espacios blancos, caracterizados por su estado inacabado, son una producción in-definida: sin la acción de los usuarios -ciudadanos- éstos espacios no terminarían de existir.

Por consiguiente, se trataría de pasar de una visión de tipo productor/consumidor, en el que el arquitecto y su cliente producen espacios – “exceso de diseño”-, y el ciudadano los consume, a un sistema de prosumers integrados en los procesos políticos, administrativos y urbanos de las ciudades.

En este sentido el arquitecto dejaría de ser un productor/constructor y se definiría más bien como un gestor/administrador de espacios; o quizás como un diseñador de procesos urbanos y un catalizador de ciudadanía y de vitalidad. Sus actividades serían además más extensas: el arquitecto no se limitaría a construir o a “producir cosas”, sino más bien a analizar, aconsejar, producir opiniones y quizás solo al final, a construir o, simplemente, a “no hacer (casi) nada”.

En los últimos años se habla mucho sobre espacios híbridos. Creo que todo lo expresado anteriormente sugiere que la profesión de arquitecto debe también hibridarse, pasar de ser una profesión nítida y concentrada a una difusa y dilatada. El arquitecto se transforma así en punto de interconexión entre los ciudadanos, los políticos, el espacio y la creatividad.

Todo esto me lleva pensar que el filósofo Lorenzo Giacomini, en una ponencia de la conferencia Urban Hybridization en Milán, llevaba razón cuando proponía utilizar la hibridación no como una categoría estética, sino como un principio ontológico. Es decir, como algo que caracteriza todo lo que hay, lo cual significa que puede funcionar como instrumento de comprensión y de acción en el mundo contemporáneo.

REFERENCIAS

[1] BERNARD, Michel et al. (coord.), Objectif décroissance – Vers une société harmonieuse, Parangon/Vs, 2005
[2] idem
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Pere Bàscones, Cultura Verde, www.perebascones.com/pensamentsnomades/?p=17
Lorenzo Giacomini, L’inspiegabile Montagna – Radici di una strana passione, http://www.studifilosofici.it/inspiegabile_montagna.htm
VICENTE VERDÚ, La creatividad de la escasez, El País, http://www.elpais.com/articulo/cultura/creatividad/escasez/elpepicul/20100520elpepicul_8/Tes
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Conferencia Urban Hybridization, www.urbanhybridization.net/
Colectivo Basurama, www.basurama.org
Grupo Thinkark, www.thinkark.com
CTRLZ Architectures, For All The Cows, http://ctrlzarchitectures.com/?p=74
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Este articulo ha sido escrito por Francesco Cingolani para el blog “La Ciudad Viva“, una iniciativa de la Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía.

Puedes leer todos nuestros articulos directamente como colaboradores de La Ciudad Viva aquí.

Pueblos en transición

¡Cambiemos el sistema, no el clima!

KLIMAFORUM10 CANCUN

Convocamos a los movimientos y organizaciones autónomas de indígenas, nómadas, campesinos, pescadores, trabajadores, mujeres, jóvenes, maestros, estudiantes, vecinos, activistas sociales, defensores de los animales, ecologistas, ambientalistas, profesionistas, jubilados, pensadores, científicos y ciudadanos en general, a participar en el Klimaforum10, que tendrá lugar en Cancún – Puerto Morelos, México, entre el 26 de noviembre y el 11 de diciembre de 2010, en paralelo a la celebración de la COP-16 de las Naciones Unidas.

CONTEXTO

Este año somos testigos de nuevas manifestaciones extremas del desastre climático, como las inundaciones en Pakistán que han matado a miles de personas, desplazando a más de 20 millones; en China, matando a 3,400 personas en solo un día y más de 12 millones de personas que han perdido sus hogares; 17 países registraron sus temperaturas máximas históricas; la ola de calor e incendios en Rusia, donde el pasado julio se documentaron, tras 130 años de registros, temperaturas máximas históricas; el 5 de agosto un satélite de la NASA detectó que una masa de hielo se desgajó del glaciar Petermann, al norte de Groenlandia, se trata de la mayor pérdida que ha sufrido el Ártico en 50 años. En México ha habido inundaciones catastróficas en más de 10 estados así como las desastrosas consecuencias del huracán Alex en Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila, que confirman la tendencia creciente a mayores eventos climáticos extremos.

LA INICIATIVA KLIMAFORUM10

Convencidos desde hace muchos años de la gravedad del cambio climático y de la falta de resultados de las cumbres gubernamentales frente a este problema, e invitados muy especialmente en 2009 por el Danish Board del Klimaforum09 para dar continuidad a esta exitosa iniciativa de Copenhague, movimientos de la base social mexicana decidimos organizar una cumbre ambientalista autónoma, sin influencias corporativas ni gubernamentales, en paralelo a la COP-16 de las Naciones Unidas. Los movimientos de la base social convocados por el Klimaforum10 dispondrán en Cancún de un espacio abierto a todos, donde puedan reunirse, debatir respuestas constructivas y encontrar consensos de acción internacional a la catástrofe climática; un espacio en el que salga enriquecida la sociedad. Ante la cumbre donde los gobiernos fracasan, los pueblos avanzan.

OBJETIVOS

  • Fortalecer el movimiento mundial por la justicia climática.
  • Evaluar e incidir en las decisiones de la COP-16 de Cancún.
  • Propiciar el acercamiento, entendimiento y acuerdo entre los movimientos de la base social y las organizaciones autónomas que enfrentan en el mundo el desastre climático.
  • Visibilizar y dar impulso a las propuestas constructivas frente al cambio climático.
  • Ofrecer un espacio que permita intensificar la solidaridad, la complementariedad y la reciprocidad.
  • Ofrecer el costo más bajo de un espacio digno con mínima huella ecológica para los asistentes del Klimaforum10.
  • Inspirar una nueva forma de hacer foros con baja huella ecológica que sirva de referente a futuras cumbres.

ORGANIZACIÓN DEL KLIMAFORUM10

Los participantes pueden proponer la organización de charlas, talleres, mesas redondas, seminarios, foros, asambleas, encuentros, jornadas internacionales, actos culturales en el Klimaforum10, bajo la modalidad de actos auto convocados, por medio del registro de estas iniciativas en el sitio de internet o ante el Secretariado del Klimaforum10, que gestionará ante el Comité Organizador la programación más conveniente para las partes.

Otra forma de participación activa puede ser en mesas de trabajo, como en los siguientes ejes temáticos que sugerimos:

  • ELIMINACIÓN DE LA ENERGÍA NUCLEAR:
    Pacifismo; Desmilitarización; Desglobalización; Democracia Global…
  • SALIR DE LA DEPENDENCIA DEL PETRÓLEO Y EL CARBÓN
    Pico del petróleo; Reducción radical del consumo de energía; Energías renovables.
  • SACRALIZAR EL AGUA
    Dimensión espiritual, ecológica y social del agua; Desertificación; Privatización del agua.
  • SALVAR LOS ANIMALES Y PLANTAS
    Eliminar el consumo de productos animales; Tráfico de especies; Rechazo a los transgénicos.
  • PROTEGER LOS BOSQUES Y SELVAS
    ¿Los mecanismos de mercado son los adecuados? REDD, REDD+; Conservación de bosques, arrecifes y manglares.
  • REESTRUCTURAR LA AGRICULTURA, PESCA, GANADERÍA, GRANJAS
    La Vía Campesina; Eliminación de los grandes potreros, establos, granjas y piscicultura industrializados; Relocalización de la producción y el consumo; Rechazo a patentar semillas y formas de vida.
  • REDUCIR EL TRANSPORTE Y LA URBANIZACIÓN
    Desincentivar el uso del auto y del transporte en general; Despavimentar; Diversificación del uso del suelo; Autonomía de los barrios y los ejidos.
  • MINIMIZAR LOS DESECHOS
    Reducción radical de los envases y embalajes; Eliminar los envases desechables; Relocalización del tratamiento y acopio de los residuos.
  • DESCRECIMIENTO ECONÓMICO
    Ecología encima de la economía; Eliminación de los índices nacionales de crecimiento económico y del PIB; Repudiar los Tratados de Libre Comercio; Acabar con la sociedad del consumo y el paradigma del trabajo esclavizantes.
  • JUSTICIA CLIMÁTICA
    Reconocimiento de la deuda histórica; Freno al saqueo de los países del Sur Global; Tribunal de justicia climática; Derechos de la Madre Tierra.
  • ACELERAR LA TRANSICIÓN
    Fortalecer las redes de comunidades ecológicas; Incentivar la soberanía alimentaria; Dejar el petróleo y los metales bajo tierra; Autonomía local; Redistribuir la riqueza y el trabajo; Cooperativas para la supervivencia de los más vulnerables.
  • FLORECIMIENTO DE LAS CULTURAS
    Recuperación de saberes, idiomas y tradiciones; Soluciones locales a problemas locales.
  • FALSAS SOLUCIONES
    Mecanismos de mercado: bonos de carbono, Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL), Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de los bosques (REDD, REDD+, REDD++);…

Estos son algunos de los temas sugeridos, participantes pueden registrar temas adicionales, la programación será confirmada por correo y comunicada por internet.

¿EN QUÉ ES DISTINTO EL KLIMAFORUM10?

Espacios para realizar actividades

  • Se tendrán tiendas con capacidad no mayor a 50 personas, con el objeto de propiciar una amplia participación de los asistentes en los debates y crear diversidad de propuestas.
  • Habrá espacios más amplios para conferencias y plenarias.
  • Habrá además, carpas disponibles para las actividades de instituciones, organizaciones o de grupos que decidan reservarlas para su uso específico.

El lugar

Una atmosfera en comunión con la naturaleza, un espacio seguro, hermoso, alejado del concepto urbano y consumista, ubicado en la ruta de los cenotes en Puerto Morelos, Quintana Roo, a solo 15 minutos del COP-16 y 30 minutos de Cancún. Leer mas…

EcoAldea Global

A solo unos pasos del centro de actividades se encuentra la EcoAldea Global, que incluye:

  • Espacio de campamento para alojar a 2,500 personas aprox.
  • Servicios con sanitarios secos, duchas con un bajo impacto ambiental, atención médica y internet.
  • Alimentación vegetariana y vegana.
  • Entrada libre a todas las actividades del Klimaforum10.
  • Para más información sobre la EcoAldea Global y asegurar su espacio visite nuestro sitio en internet.

Minimización de la huella ecológica

La mayoría de las cumbres hasta hoy son dependientes de los servicios de hoteles restaurantes, taxis y camiones aunque de cara al paradigma actual seria incoherente que una cumbre que busca aliviar los problemas climáticos siguiera esta misma manera de proceder, especialmente si se considera el tamaño de la huella ecológica que un evento de esta magnitud ocasiona; por eso hemos buscado las mejores formas a nuestra disposición para poder minimizar nuestra huella ecológica. Entre ellas las carpas con ventilación dinámica, baños secos, sistemas de reciclaje, nuestra política de espacio libre de empaques, y libre de anuncios o productos multinacionales, la dieta vegetariana y sobre todo la capacidad de poder acampar a miles de personas a solo pasos del centro de actividades, evitando los transportes o emisiones innecesarias. Pero esto es solo una fracción de lo que podemos crear en conjunto, necesitamos la colaboración de todos para garantizar el buen desempeño de Klimaforum10.

LOS COMITÉS DEL KLIMAFORUM10

El Klimaforum10 ha tenido que enfrentar grandes obstáculos para lograr su celebración, desde que se conformó su primer Comité Promotor el 2 de febrero 2010, con representantes de pequeñas organizaciones de México. Constituye una expresión política auténtica de la base social mexicana, una lucha que defiende la voz de los pueblos en la conservación de la naturaleza.

En el mes de septiembre se constituyó ante notario público la Asociación Civil Klimaforum México A.C. con el objeto de transparentar los fondos que se reciban y su utilización. En el mismo acto, se creó el Comité Organizador del Klimaforum10.

NECESITAMOS DE TU COLABORACIÓN PARA QUE ESTO SUCEDA

El Comité Organizador del KF10 ha querido realizar este foro con plena autonomía política con ayuda de pequeñas organizaciones de la base social, por lo cual no está financiado por gobiernos, grandes empresas u ONGs corporativas las cuales suelen imponer sus agendas ocultas.

Esperamos, compañera/os que comprendan las grandes limitaciones económicas con las que estamos trabajando y que estén dispuestos a cubrir los costos de la organización de esta Cumbre Climátca de los Pueblos con el pago de la entrada de 5 dólares por el día a los vistitantes.

En caso de existir excedentes económicos, estos se destinarán a proyectos ecológicos, los cuales serán seleccionados por los participantes mediante una asamblea democrática general el 11 de Diciembre. Los lineamientos de esta asamblea se acordarán durante el evento mediante debates.

Estabilizar el clima es esencial para la sobrevivencia de todas las especies en la Tierra, se trata de un asunto de justicia intergeneracional. Personas de todo tipo deberían unirse para exigir soluciones efectivas que conserven la vida en la Tierra. Nosotros, los pueblos, tenemos la necesidad y la capacidad para resolver estos asuntos con comprensión, solidaridad y perseverancia. ¡Tenemos la posibilidad para crear un mundo distinto!

Para más información sobre el Klimaforum10, actualizaciones, voluntariado, tarifas, visas y demás por favor dirigirse a la página de Internet:

http://www.klimaforum10.org/

¡Cambiemos el sistema - No el clima!

19 septiembre 2010

COMITÉ ORGANIZADOR KLIMAFORUM10

Adriana Matalonga, Eugenio Cabrera, Gabriela de la Vega, Jorge López, Kareen Kohn, Lucrecia Noemi Mazadiego, Miguel Angel Rosas, Miguel Valencia, Pedro Pliego y Raquel Rodríguez

Contacto: info@klimaforum10.net

Secretariado: tel: +52 55 53953801 (9a.m. – 3p.m. México D.F. GMT-6h)

Internacional: Valérie Parent

secretariat@klimaforum10.net

skype: klimaforum10

Ibero-America: Ricardo Guzman

ricardo.secretariado@klimaforum10.net

skype: klimaforum10mx

Otros tel.: +52 (55) 5395- 7336, 5212-1886, 5540-7866 , 5553-2340

El yoga es gratis

Podríamos definir el yoga como una forma de entender la realidad, un camino de enseñanzas milenarias que se funden a través de una práctica vivencial en la cual la respiración, la meditación, la relajación, la concentración, la postura, el equilibrio...nos llevan a ser una con nosotras mismas, con las demás y con la naturaleza.

La palabra ‘yoga’ deriva del vocablo sanscrito ‘yuj’, que significa ‘unión’. Hay muchas maneras de comprender el mundo: a través del entendimiento personal, la intuición mística, el arte, la poesía, la ciencia, así como a través de los sistemas de creencias de las religiones del mundo…; el yoga sería otra forma de acceder a la realidad dando respuesta a la eterna pregunta ‘¿qué somos?’

Es un método de mejoramiento humano con una antigüedad de más de seis mil años, originario de la India, su disciplina está al alcance de cualquier persona que desee mejorar y esté dispuesta a practicar; es ante todo un método de transformación personal que mejora la salud fisica, social, afectiva y mental, además de ser un alimento espiritual.

El yoga concede gran importancia a las fuentes de energía vital (prana), siendo las más primordiales: la respiración, la alimentación, el descanso, el sueño y las impresiones mentales.

El yoga nos sugiere que para mejorar nuestra vida hay que simplificarla. Las normas morales del yoga -Yamas y Niyamas- nos indican a través de la no acumulación de lo innecesario - parigraha- que debemos de vivir con poco y con sencillez.

Algunas ideas son: Da, limpia, pon límites, despertarte más temprano, apaga la TV, el PC y desconecta internet, apagar los teléfonos (sobre todo los móviles), manda eso y eso a reciclar, pon en cuarentena de varios días aquello que quieras comprar y empieza el día con un momento de paz. Estas son algunas de las sugerencias que nos proponen, pero ¿Podemos hacer más?.

Simplifica tu vida. Practica el yoga: es gratis.