Cambiando de bando: la opción por la agroecología

Extraído de: Cambiando de bando: la opción por la agroecología. En la revista “Soberanía alimentaria, biodiversidad y culturas”


«Alguna vez, cuando reflexiono sobre lo andado, -continua Belén- pienso que ha merecido la pena llegar hasta aquí. Me hubiera gustado que la agroecología fuera una agricultura mayoritaria, que se hubiera animado más gente a practicarla, pero viendo cómo funciona el ejército de las multinacionales, la propaganda y la información que se da a través de las Cámaras Agrarias u otros medios, es fácil entenderlo. Cada vez veo más claro que la vida se explica desde una cosmovisión y una visión más holística y la agricultura ecológica nos permite esa relación compleja con la naturaleza y la vida, observar: acompañar y ofrecer sus alimentos».

Belén Verdugo


-La agroecología se convierte, para quienes la ejercen, en mucho más que una práctica agrícola. Es un objetivo político, un ejercicio de responsabilidad con el futuro y una nueva relación personal con la tierra y la naturaleza. ‘Los planteamientos habituales se caen desde muy alto’.

-Digan lo que digan las academias convencionales, la práctica demuestra que la agricultura ecológica, en términos de producción de alimentos, ‘no tiene ningún complejo frente a la agricultura bañada de productos químicos’.

-Hacer agricultura ecológica es ganar autonomía, ‘quizás por eso no hay voluntad de apoyarnos, la industria saldría perdiendo’.

-‘La Agroecología viene a ser la agricultura femenina’, donde prima el cuidado y el respeto a la producción, aunque la buena alimentación no cotice en Bolsa

-Sin un buen asesoramiento e investigación pública el camino a recorrer se hace muy poco a poco, y ‘así el conjunto de toda la sociedad no consigue avanzar a nuevos paradigmas’.

-‘La agricultura ecológica se acompaña muy bien con modelos cooperativos’ para demostrar que buenos principios políticos pueden ser éxitos empresariales.

-El campesinado que se decide a trabajar bajo un modelo ecológico se encuentra, inicialmente, con un reto ‘de alto riesgo’: dificultades para ampliar su formación, nulas ayudas (económicas y técnicas) de la administración y [cada vez menos] desconocimiento y poca valoración por parte de la sociedad.


“Puedo afirmar que con el compromiso de gobiernos y universidades se avanzaría muy rápido en el desarrollo de la agroecología, pero con la Iglesia hemos topado, esto no es negocio y por tanto seguramente tendremos que empujar el carro desde abajo con la sencillez y la honradez que nos ampara.”

Josep Pàmies


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