Soy una mamá humana: por eso doy leche humana a mis hijos

Primero fue Amparo Rubiales, luego Edurne Uriarte, hace unos días Celia Amorós. Hoy (17 de octubre de 2010), el suplemento dominical del periódico El Mundo se atreve a dedicarle su portada al tema de la lactancia materna, comparando a las mujeres que amamantamos con vacas. El artículo lo firma Carmen Machado, y es evidente que no es nada objetiva, sino que pretende desprestigiar la lactancia materna.



Una portada vergonzosa, que quedará para siempre guardada en los archivos de la historia de la ESTUPIDEZ HUMANA, como constancia del desvarío al que puede llegar esta sociedad deshumanizada. Algún día -no muy lejano- se avergonzarán de ella.

En realidad, no sé si reírme o llorar. No me ofende en absoluto. "Ladran, Sancho, luego cabalgamos". Están quizás asustados, porque cada niño que mama es un niño que deja de consumir leche de bote y todos los aparatejos que conlleva, y un ser humano que será feliz y saciado en el futuro, y por tanto, más libre y difícil de manipular.

Hasta me alegra que al fin salga el debate a la prensa generalista. Pero este artículo de El Mundo podría incluso incurrir en un delito de atentado contra la salud pública.

Esta es la carta que he enviado al Director de ese periódico (obligada a 20 líneas):

Señor director:

Soy una mamá humana: por eso doy leche humana a mis hijos. Vaca será quien le da leche de vaca a los suyos. Las crías humanas merecen ser alimentadas con leche humana, no con leche para terneros.

Y ello no está reñido con trabajar: la misma Liga de La Leche ha publicado un libro muy importante sobre amamantar y trabajar: Las hijas de Hirkani. Somos multitud las mujeres que trabajamos y amamantamos, a pesar de todos los obstáculos que la sociedad patriarcal nos pone para ello.

Y si a las mujeres nos discriminan de nuestros empleos por amamantar, lo que hay que cambiar es al DISCRIMINADOR, no a las mujeres ni a la maternidad ni a la crianza. Es el sistema productivo-laboral el que tiene que cambiar para adaptarse a la maternidad, a la paternidad y a la crianza, y no al revés.

La lactancia no exime al hombre de la crianza, porque el padre puede ocuparse de todo lo demás: bañar, acariciar, jugar, masajear, vestir, comprar, apoyar, hacer las tareas domésticas... De lo que se trata es de que todos reforcemos el amor y el contacto con nuestros hijos. Ellos lo merecen, el futuro lo necesita.

El artículo publicado por su suplemento dominical es vergonzoso, discriminatorio, ofensivo y machista. Y quedará para siempre en los archivos de la historia de la estupidez humana.

La leche materna no sólo es mejor para los bebés, también es lo mejor para el planeta. El embarazo, el parto y la lactancia son parte de la sexualidad femenina, y como tal, las mujeres tenemos derecho a disfrutarlos, y a no ser discriminadas por ello.

Los argumentos en contra de la lactancia que se citan en el artículo son ridículos y muy mal fundamentados. Por ejemplo, el equipo más importante de España en investigación en materia de lactancia, ha dicho recientemente que el 90% de los medicamentos es compatible con la lactancia. Y si lactar puede ocasionar mastitis, no lactar aumenta las posibilidades de padecer cáncer de mama. No hay por donde cogerlo.


Saludos,

Ileana Medina Hernández
Madre, periodista y bloguera

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Artículo publicado en 'Tenemos tetas'

1 comentario:

  1. Anónimo3:59 p. m.

    He leído el artículo gracias a la noticia, porque jamás se me ocurriría comprar semejante dominical, y me parece surrealista, a la vez que aterrador.

    Enhorabuena por la carta enviada, yo la hubiera acompañado de alguna imagen de un anticristo para que le entrara pánico... (y por vacilar un poco)

    Salud

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