Empleo y decrecimiento

Guillermo Contreras Novoa en el dossier sobre decrecimiento de Andalucía Libertaria


Menos para vivir mejor. O, vivir mejor con menos. O vivir sencillamente para que otros puedan sencillamente vivir. Estos son alguno de los lemas o eslóganes que definen o perfilan las líneas generales de los programas que gestionan los grupos que, desde diferentes procedencias, convergen en torno al concepto Decrecimiento. Se trata de partir del reconocimiento, por otra parte obvio, de que no se puede crecer indefinidamente en un sistema finito. Nadie defendería la idea contraria: el crecimiento continuo en un sistema finito. ¿Nadie...? Pues resulta que multitud de científicos, políticos, analistas, politólogos,... al servicio del sistema, se encargan de llenar el espacio mediático utilizando argumentos torticeros y disonantes, o simplemente mintiendo para rebatir los argumentos de los “agoreros y agoreras” que afirmamos que es necesario volver a un punto de equilibrio con el planeta, que es necesario consumir energía y materiales y generar residuos en cantidades que puedan producirse y absorberse en un planeta, no en catorce...


Alzan sus voces ante las afirmaciones y argumentaciones de los y las que apostamos por el Decrecimiento, advirtiendo que mientras que el crecimiento crea empleo, las formulaciones contrarias a éste solo pueden traer paralización o ralentización de la economía y en consecuencia, desempleo.


Es una perversión absoluta vincular empleo a crecimiento, ecuación que no se apoya en prueba empírica alguna, sino en simples afirmaciones, en absoluto contrastadas, de los economistas a sueldo del sistema. El modelo de sociedad en el horizonte de Decrecimiento es un modelo que está En Paz Con El Planeta, es decir que ocupa una parte importante de sus esfuerzos (y de sus recursos laborales) en buscar el equilibrio, lo que supone extraer solo los recursos necesarios cuidando de que, en el supuesto de recursos renovables, se extraigan al ritmo de renovación y, en el supuesto de recursos no renovables, se extraigan al ritmo de sustitución por nuevos recursos. Es una sociedad que produce residuos en la misma proporción en la que la Naturaleza puede absorberlos. Es un modelo en el que no existe la ganadería, ni la pesca, ni la agricultura intensivas, todas ellas basadas en un índice de ocupación de mano de obra muy reducido. Un modelo en el que la alimentación es a base de productos cultivados de forma ecológica, es decir, dedicando tiempo a la semilla primero, a la planta después, y luego al fruto. En definitiva, dedicarle tiempo supone dedicarle recursos humanos, no mecánicos, no productos químicos sin control, no fertilizantes, herbicidas y abonos a discreción con grandes tractores que, además de consumir un montón de energía, emiten un montón de contaminantes y ocupan muy poca mano de obra, algo que la sociedad de Decrecimiento no quiere...


En la propuesta decrecimentista, la energía no solo se produce a partir de renovables, sino que se produce cerca, de manera autogestionaria, utilizando todas las fuentes de energía disponibles, fundamentalmente el sol. El modelo de producción de energías renovables ya ha demostrado que dobla o triplica la mano de obra ocupada en relación con la producción de no renovables. Y aún será más con un modelo de producción descentralizado.La distribución de energía, además, se controlará con la participación de las comunidades.


En la propuesta decrecimentista, la puesta en marcha de programas comunitarios, fundamentalmente los programas de cuidados a las personas en todos los segmentos de edad y en todas las condiciones de salud y de autonomía personal, ocupará un volumen importante de trabajadores y trabajadoras.


Una sociedad que base su economía en el equilibrio, en la austeridad, en el consumo responsable, en el comercio justo, es una sociedad generadora de empleo. Se trata de basar la felicidad en los bienes espirituales y comunitarios, no en los bienes materiales. Se trata, en definitiva de DESMATERIALIZAR LA FELICIDAD, y eso no va a ser fuente de desempleo, sino todo lo contrario, de creación de empleo por y para la comunidad.


No olvidemos además que este modelo aboga por la recuperación del comercio local, de los talleres de reparación de bienes, de la artesanía. En la medida en que apuesta por el reciclaje, la recuperación de bienes y de objetos, es sumamente generadora de empleo pues supone la puesta en marcha de un sistema de micro economía que se apoya en una elevada ocupación de mano de obra.


El Decrecimiento se hará al ritmo y a la medida y en los sectores que apruebe la comunidad. Decrecer, no es una tabla rasa que se aplique de forma automática a todos los sectores de la economía, de la cultura, de los servicios. El decrecimiento solo es tal si es en equidad. Deben decrecer los sectores de población y de producción altamente consumidores de recursos. Debe decrecer el consumo de las rentas altas, no el de los pensionistas con pensiones de hambre. Deben decrecer los consumos suntuosos y ornamentales, no los sectores que producen bienes comunitarios. Decrecerá la ocupación de mano de obra en la economía orientada al enriquecimiento personal, en la economía orientada a la explotación sin piedad de los recursos naturales, no la mano de obra ocupada en dar la voz a la comunidad, en prestar sus servicios para el bienestar comunitario.


En el escenario del neoliberalismo, de la economía especulativa, del enriquecimiento rápido y a cualquier precio, en el escenario de la explotación de la Naturaleza ocupando territorio con infraestructuras diseñadas para permitir un movimiento ingente de mercancías, esto es difícil de entender. Pero en el escenario de la solidaridad, de un modelo de respeto y cuidado por las personas y por la Naturaleza, es fácil entender que el trabajo estaría repartido, que no existirían interminables jornadas de trabajo asociadas a larguísimos desplazamientos, a las que las mujeres, como ahora, sumarían después otra dura jornada de trabajo para atender a los cuidados de las personas.


En el escenario de la solidaridad el trabajo, y también el trabajo doméstico y de cuidados de las personas, estaría repartido. Y, en consecuencia, ocuparía a más personas, que serían más felices...


Viviendo, mejor, con menos...


Guillermo Contreras Novoa es miembro de Ecologistas en Acción y del Grupo Decrecimiento en equidad Córdoba


http://www.ecologistasenaccion.org/


http://decrecimientocordoba.blogspot.com/



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