Hagamos el amor

La mayor parte de las actividades que generan placer viven ajenas al mercado: un beso, una melodía, un abrazo, un olor que evoca tiempos pasados, una sonrisa, el contacto con la naturaleza, una conversación; actitudes ante la vida como enfrentarse a los problemas con serenidad, con buen ánimo o relacionarse con las personas con buen humor y apreciándolas, encarar la existencia con sabiduría de forma relajada o disfrutar del sexo, son formas de hacer, de relacionarse y de pensar que nos provocan situaciones placenteras que emergen de nuestro interior.


Las emociones, los sentimientos, los afectos que nos inundan estimulan nuestro sistema hormonal. La oxitocina, endorfina, nos hace sentir bien; mientras que la adrenalina, la noradrenalina y el cortisol nos producen malestar, debilitan nuestro sistema inmunitario y deteriora nuestras capacidades cognitivas. Desgraciadamente la aparición del estrés, la angustia o la ansiedad nos producen adicción porque el cuerpo se acostumbra al ritmo impuesto por la segregación de estas hormonas.


La felicidad la llevamos incorporada: El sentir placer y alegría se puede llevar a cabo modificando los niveles químicos de oxitocina y vasopresina, hormonas que provocan sensaciones de bienestar y controlan los lazos emocionales.


Fomentemos aquellas actividades, relaciones y pensamientos que nos generan sensaciones embriagadoras, gozosas y sensuales; que además no degradan la naturaleza, favorecen nuestra buena salud y satisfacen nuestras necesidades. Dejemos de lado las satisfacciones efímeras que degradan nuestra salud y nuestro entorno.


Hagamos el amor.



Para saber más: La buena crisis. Reinventarse a uno mismo: la revolución de la conciencia. Alex Rovira.


Para saber más: Endorfinas, la felicidad que emerge de uno mismo

1 comentario:

  1. Anónimo11:40 a. m.

    E X E L E L E N T E !!!!!!!!!!!!!!

    ResponderEliminar