Buena crisis. Jordi Pigem

"Lo que ha entrado en crisis no es solo el neoliberalismo, ni siquiera el capitalismo. Podríamos decir que ha entrado en crisis el economicismo, la visión del mundo que considera la economía como el elemento clave de la sociedad y el bienestar material como clave de la autorrealización humana. El economicismo es común al capitalismo y el marxismo, y durante mucho tiempo a la mayoría de nosotros nos pareció de sentido común —pero hubiera sido considerado un disparate o una aberración por la mayoría de las culturas que nos han precedido, que generalmente veían la clave de su universo en elementos más intangibles, culturales, religiosos o éticos.

En el fondo, sin embargo, no sólo ha entrado en crisis el economicismo, porque la crisis actual es sistémica y no sólo económica. Tiene una clara dimensión ecológica (pérdida de biodiversidad, destrucción de ecosistemas, caos climático), pero también hay crisis desde hace tiempo en la vida cultural, social y personal. La sociedad, los valores, los empleos y hasta las relaciones de pareja se han ido volviendo cada vez menos sólidos y más líquidos, en la acertada expresión del sociólogo Zygmunt Bauman. Disminuyen las certezas y crece la incertidumbre en múltiples ámbitos, incluso en las teorías científicas que en vez de volverse cada vez más simples y generales se vuelven más parciales y complicadas.

Vivimos una crisis sistémica, que habíamos conseguido ignorar porque el crecimiento de la economía nos hechizaba con sus cifras sonrientes y porque los goces o promesas del consumo sobornaban nuestra conciencia. Pero el espejismo del crecimiento económico ilimitado se desvanece y de repente nos damos cuenta de que no podemos seguir ignorando la crisis ecológica, la crisis de valores, la crisis cultural. Tenemos cantidades ingentes de información, centenares de teorías y muchas respuestas, pero la mayoría sirven de muy poco ante las nuevas preguntas. Lo que ha entrado en crisis es toda la visión moderna del mundo, que de repente se nos aparece obsoleta y pide urgentemente ser reemplazada por una visión transmoderna, más fluida, holística y participativa.

Una visión del mundo no es una simple manera de ver las cosas. Determina nuestros valores, dicta los criterios para nuestras acciones, impregna nuestra experiencia de lo que somos y hacemos. En el fondo podríamos decir que lo que finalmente ha entrado en crisis es el ego moderno, toda una forma de estar en el mundo basada en un complejo de creencias que inconscientemente compartíamos. Por ejemplo, que el ser humano es radicalmente diferente y superior al resto del universo. O que cada ser humano es también radicalmente diferente de los demás, contra los que ha de competir para prosperar. O que el universo es básicamente inerte y se rige por leyes puramente mecánicas y cuantificables. El ego moderno se siente como un fragmento aislado en un universo hostil, y de su miedo interior nace su necesidad de certeza y seguridad, de objetivar y cuantificar, de clasificar y codificar, de competir y consumir.

Pero el ego moderno no puede ser sustituido por un ego transmoderno, porque no hay tal cosa. La crisis nos invita (o nos acabará obligando) a ir más allá del ego y a descubrir que nuestra identidad es en el fondo relacional, que no estamos aislados sino que cada persona y cada ser es una ola en un océano de relaciones en el que todos participamos y en el que también fluyen la sociedad, la naturaleza y el cosmos.

Por ello la crisis no solo es una oportunidad para avanzar hacia economías y sociedades que sean más justas, sostenibles y plenamente humanas. También es una alarma que ha saltado porque ya es hora de despertar. Porque la economía global era como un gigante sonámbulo, que avanzaba a grandes zancadas sin saber a dónde iba, sin saber lo que estrujaba bajo sus pies, inmerso en las ensoñaciones de una visión del mundo caduca. Por ello la crisis es como una vigorizante ducha fría. Una oportunidad para despertar."

Buena crisis. Jordi Pigem. 2009

3 comentarios:

  1. Aunque comparto parte de las apreciaciones del autor, y por supuesto su visión de la Crisis como oportunidad (algo etimológicamente adecuado, además) para el cambio y el despertar en muchos ámbitos creo que la visión expuesta carece de un fondo suficientemente informado sobre el carácter ecológico del cambio necesario. ¿Dónde están las referencias a la crisis energética cuyo más inmediato exponente es el Techo del petróleo? Las referencias a los límites del planeta son superficiales. El problema no es el economicismo, sino qué tipo de económica anticientífica estamos usando, que cree en el milagro de los panes y los peces y que el dólar es más poderoso que la Termodinámica.

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  2. Curioso! El sistema me pide identificarme con OpenID y luego me pone como "Anónimo". Creo que eso es un error.

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  3. Hola:

    El texto está extraído del libro Buena Crisis de Jordi Pigem; en el cual si hace amplia referencia al tema energético en el capítulo que se titula 'mil barriles por segundo'.

    En la contraportada podemos leer a Fritjof Capra:

    "Buena crisis parte del convincente argumento de que la actual crisis económica es sólo el síntoma más visible de una crisis sistémica más antigua y mucho más profunda, que es en gran medida una crisis de percepción, resultante de nuestra obsesión fatal con el materialismo, en una mera suma de elementos materiales, y de personas que anhelan posesiones materiales para compensar su desencanto y alienación en un mundo así. Tras explorar esta doble falacia, Jordi Pigem presenta el paradigma postmaterialista que está emergiendo"

    Quizás estamos ante la suma de varios problemas; el hecho es que este modelo es insostenible, y somos nosotras, las personas, quienes tenemos la capacidad de resolverlos o no. Hemos creado los problemas y tenemos la capacidad para resolverlos.

    Pienso que lo primero que tenemos que hacer es entender los problemas.

    salud y alegría

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