Antología sobre decrecimiento de Carlos Taibo

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Coloquio con los asistentenes a la charla ofrecida en Ciudad Real:



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Entrevista a Carlos Taibo en Radio Nacional de España:



Debate entre Carlos Taibo y Antono González Viéitez en una mesa redonda en Las Palmas



Entrevista

Realizada por el blog Altermundista-Ciudad Real

Decrecimiento y Transition Town. En el primero siempre hablamos sólo de la parte teórica y las transition town han comenzado directamente con la parte práctica. ¿No cree que será el momento de pasar a planteamientos más prácticos?


La teoría del decrecimiento es más sólida en el mundo latino, en Francia, en Italia. Y, sin embargo, la práctica es escasa. En el mundo anglosajón la elaboración teórica está en sus cimientos iniciales y hay más tendencia a la práctica que tiene mucho que ver con el modelo de las Transition Towns.


En nuestro caso, en España, el movimiento por el decrecimiento ha nacido tarde y estamos en un estadio en el que de lo que se trata es de empezar a plasmar determinado tipo de pronunciamientos teóricos en realidades materiales, por ejemplo, hay que aguardar a algunas de las consecuencias prácticas que puedan derivarse de las jornadas que se van a celebrar a finales de este mes en Ruesta. Si no estoy equivocado puede ser el cimiento de una traslación a la práctica de un concepto teórico que creo que ha calado bien. Los salones de actos están llenos cuando se habla de decrecimiento, pero es cierto que nuestra plasmación práctica es muy escasa, incluso en el caso de Cataluña que es la parte del Estado en la que hay un movimiento por el decrecimiento que nació antes que todos los demás.

¿Qué piensas del colectivo Crisis que con sus acciones están empezando a poner en práctica ciertas cosas?

Me parece bien. En modo alguno me atrevería a enunciar crítica de gente que está haciendo algo, igual puede uno enunciar discrepancias sobre ese algo pero me parece que la prioridad en este momento es empezar a concretar en la práctica y hay una sintonía general en lo que respecta a lo que corresponde hacer, así que a mi me parece que es un movimiento que merece todo el respeto.

Veo muchas similitudes en planteamientos entre el decrecimiento y el anarquismo. Como el municipalismo, la primacía de lo local, la autogestión, la horizontalidad… Pero hay mucha gente que no quiere utilizar etiquetas del pasado para hablar de decrecimiento, argumentando que estas están ya gastadas y planteando que es necesario usar términos nuevos. ¿Hay que ver el decrecimiento como algo nuevo o hay que beber de las fuentes de otros movimientos sociales y políticos históricos?

Por ejemplo habrá quien diga que el ecologismo radical había ya adoptado posturas similares, y yo lo acepto de buen grado. En este caso, mi defensa expresa del término decrecimiento conduce a un argumento de un cariz muy pragmático y es un término que tiene el efecto del aldabonazo y es atractivo. Si alguien prefiere utilizar otro término yo lo respetaré, no me preocupa tanto la terminología formal como la realidad de fondo. Yo creo, en cualquier caso, que el decrecimiento encaja perfectamente con muchas de las percepciones tradicionales del movimiento libertario y digo muchas porque no son todas. A lo mejor hay un anarquismo muy insurreccionalista, muy de acción directa inmediata y violenta, que tiene poco que ver con esto. Pero yo creo que encaja en una percepción que a mi entender retrata una matriz ideológica fundamental en el movimiento libertario y que lo distingue de lo que es la socialdemocracia y el leninismo, que nos dicen que hay que empezar a cambiar la sociedad desde el poder una vez que se haya alcanzado, sea a través de una revolución o sea a través de unas elecciones. Y yo creo que el movimiento libertario ha vivido en una idea distinta de que hay que empezar a cambiar la sociedad desde ya, desde donde estamos. Que hay que crear talleres, ateneos, sindicatos, que perfilen el mundo nuevo desde el lugar en el que estamos. Y, en ese sentido, me parece que encaja perfectamente en la filosofía del decrecimiento, tanto o más cuanto que incorpora un elemento que tú has mencionado, la defensa de lo local frente a lo global, de la democracia directa y de la autogestión. Y por eso no me sorprende mucho que lo del decrecimiento entre nosotros haya encajado de una manera rápida, en determinados movimientos libertarios, como no me sorprende, en una clave distinta, que tenga más atractivo para las mujeres que para los hombres. El hecho de que muchas mujeres vivan en su práctica cotidiana, en muchos casos, eso que se llama la economía de los cuidados, que tiene mucho que ver con el decrecimiento, hace que el público en las charlas sobre el decrecimiento sea más femenino que masculino.

Si, además, está haciendo mucho hincapié el decrecimiento en la parte del feminismo y es una de las partes más importantes…

Claro que si. En el Foro Social de Madrid el taller que tuvo más eco, había más de 100 personas, era el de mujer y decrecimiento y no era casualidad.

¿Cuánto tiempo crees que tenemos de margen para empezar el cambio antes de que lleguemos, como dices tú en uno de tus libros, que otro mundo peor es probable?

No sé cuanto tiempo. Lo único que uno puede afirmar con verdadera certeza es que cuanto más tardemos en hacerlo más trabajo nos va a costar y esta es una realidad inexorable. No sé si tendremos os meses, dos días o dos años. Pero yo creo que esto en el conjunto de la población, aunque de manera un poco vaga, empieza a hacerse presente cada vez con más claridad.

¿Cuál es la mejor manera de hacer llegar el mensaje del decrecimiento a la gente?

La idea principal es que en países como el nuestro llevamos decenios creciendo económicamente e incorporando nuevas tecnologías y cada vez se acumulan más datos para concluir que cada vez somos menos felices. Y esto me parece que es muy evidente a los ojos de la mayoría de las personas. No sólo eso sino que habría incluso que empezar a pensar si hace 25 años éramos más felices que ahora, cuando disponíamos de menos recursos. Pero yo mantengo la confianza en que, a parte del mecanismo que tu invocas que es lo que nosotros tenemos que decirle a la gente, hay veces que la gente espontáneamente empieza a darse cuenta de esto. De cómo el trabajo frenético que nos ofrecen con niveles extremos de explotación no sólo merece ser rechazado en sí mismo por lo que significa sino que tiene muy poco que ver con nuestra felicidad. Que probablemente reduciendo nuestros niveles de consumo somos más felices de que lo seríamos trabajando frenéticamente para mantener niveles de consumo irracionales que nada tienen que ver con nuestra felicidad.

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