El miserable humanitarismo del desastre

decresita
"En 1803 los negros de Haití propinaron tremenda paliza a las tropas de Napoleón Bonaparte, y Europa no perdonó jamás esta humillación infligida a la raza blanca (...) La historia del acoso contra Haití, que en nuestros días tiene dimensiones de tragedia, es también una historia del racismo en la civilización occidental.”

Eduardo Galeano


Estados Unidos ha movilizado su poderío militar nuevamente en 2010 y miles de soldados han llegado a Haití, no empuñando sus armas como en 1994, ni formando los escuadrones de la muerte ‘tonton-macoute’, sino cargados de ayuda y con el compromiso de apoyar las tareas de rescate de víctimas y la reconstrucción de la nación luego del terremoto del pasado martes.

Los EEUU que no ayudaron a su propia población cuando la catástrofe ocasionada por el huracán Katrina, se precipitan en una invasión militar disfrazada de ayuda humanitaria.

Se está instrumentalizando un supuesto estado de caos en Haití, al que también podría contribuir la premeditada descoordinación en la distribución de la ayuda humanitaria. El objetivo aquí sería el de crear una imagen de caos y violencia que justifique la invasión ante la opinión pública, y para eso hay que contar con la colaboración estrecha de los grandes medios de información

El objetivo según Heritage Foundation (una fundación o "think-tank" de la elite de la clase dominante estadounidense que formula las políticas e ideologías implementadas por los gobiernos de turno) sería:

"En medio del sufrimiento, la crisis en Haití ofrece oportunidades a EEUU. Además de proporcionar ayuda humanitaria inmediata, la respuesta de EEUU ante el trágico terremoto ofrece la oportunidad para reestructurar el gobierno y la economía de Haití, disfuncionales desde hace tiempo, además de mejorar la imagen de EEUU en esa región"

El pueblo haitiano ha demostrado un alto grado de solidaridad, coraje y compromiso social, ayudándose unos a otros y actuando con conciencia: bajo condiciones muy difíciles, inmediatamente después del terremoto, se formaron espontáneamente equipos de rescate formados por diferentes grupos de personas.

La militarización de las operaciones de ayuda debilitará las capacidades autoorganizativas de los haitianos, y su talento para crear nuevas condiciones de vida. No cabe duda que el apoyo mutuo, en estos momento de dolor, es la receta que mejor cubriría las necesidades personales y materiales del pueblo haitiano.

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