Contra el mito del crecimiento económico ilimitado


José Belver - Decrece Madrid

El concepto de decrecimiento es un ariete contra el mito del crecimiento económico ilimitado en una tierra finita, que no ha hecho sino agravar las desigualdades sociales y el deterioro ecológico global. El crecimiento indefinido es a su vez consustancial al capitalismo, que opta siempre por una huída hacia delante. La propia idea de “capitalismo verde” es por tanto una falacia. Lo único posible, a la par que necesario, es un cambio radical de la estructura social y económica.

Pero el decrecimiento no se propone como una receta, ya que en él confluyen diversas tradiciones de transformación radical del sistema. El esquema decrecentista se ubica en tres esferas: la individual, la colectiva y el cambio político. En lo personal, propone esencialmente la simplicidad voluntaria, la autoproducción o la reducción de la dependencia del mercado, que se oponen frontalmente a la sociedad de consumo. En lo colectivo (indisociable de lo individual), la autogestión y la autoorganización son fundamentales en iniciativas como cooperativas de producción, de consumo o sistemas de intercambio no mercantil. Pero sin cambio político, todo esto será marginal. Promovemos, pues, la reducción y el reparto del tiempo de trabajo; redistribución de la riqueza; banca pública; sustitución del PIB como referente de progreso; participación colectiva desde lo local; relocalización de la producción; agroecología; rediseño sostenible de las ciudades; fomentar la prevención frente a la reparación; reconversión de los sectores más contaminantes, a nuevas industrias basadas en el reciclaje y el cierre de ciclos... Y, en general, la reducción del consumo mediante incentivos al ahorro y penalización del despilfarro.

En definitiva: el decrecimiento no es ir hacia atrás, sino más bien ‘echar el freno’ y replantear conceptos como ‘felicidad’ y ‘progreso’, que se encuentran más en la justicia social, el desarrollo personal y el equilibrio ambiental que en el crecimiento económico ilimitado.

Publicado en Diagonal

1 comentario:

  1. Totalmente de acuerdo contigo. La peor crisis a la que se enfrenta actualmente el capitalismo no es la financiera sino más bien la ecológica. Pero a nadie le importa y nadie quiere darse cuenta. El desmesurado crecimiento que viene llevándose a cabo está destruyendo cada vez más y más el planeta. Y es que el sistema de producción capitalista a gran escala sólo puede sobrevivir si es que existe una "sociedad de consumo" que absorba los bienes producidos.En vez de producir para satisfacer necesidades se están creando necesidades para poder vender lo que se produce. ¡Qué gran tragedia! Quien tenga mayor interés sobre este punto puede consultar el artículo "Pensar lo impensable" publicado en mi blog http//:elherejeortodoxo.blogspot.com.

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