Charla sobre decrecimiento en Santander


El próximo martes 3 de noviembre, a las 20.00 contaremos con la presencia, en el CSA La Libre, de Sara Arnáiz, compañera que está trabajando en una red de Decrecimiento en el Penedés (Catalunya). Nos contará cómo están funcionando estas redes por Cataluña y hablaremos de claves en torno al Decrecimiento.

Más información: C.S.A. La Libre. Rampa Sotileza 1, Santander, telf:942035027

Librería Asociativa La Libre

Piotr kropotkin: Apoyo mutuo


En cuanto a la obra recién editada de Büchner [Darwinismo y socialismo], a pesar de que induce a la reflexión sobre el papel de la ayuda mutua en la naturaleza, y de que es rica en hechos, no estoy de acuerdo con su idea dominante. El libro se inicia con un himno al amor, y casi todos los ejemplos son tentativas para demostrar la existencia del amor y la simpatía entre los animales. Pero, reducir la sociabilidad de los animales al amor y a la simpatía significa restringir su universalidad y su importancia, exactamente lo mismo que una ética humana basada en el amor y la simpatía personal conduce nada más que a restringir la concepción del sentido moral en su totalidad.

De ningún modo me guía el amor hacia el dueño de una determinada casa a quien muy a menudo ni siquiera conozco cuando, viendo su casa presa de las llamas, tomo un cubo con agua y corro hacia ella, aunque no tema por la mía. Me guía un sentimiento más amplio, aunque es más indefinido, un instinto, más exactamente dicho, de solidaridad humana; es decir, de caución solidaria entre todos los hombres y de sociabilidad.

Lo mismo se observa también entre los animales. No es el amor, ni siquiera la simpatía (comprendidos en el sentido verdadero de éstas palabras) lo que induce al rebaño de rumiantes o caballos a formar un círculo con el fin de defenderse de las agresiones de los lobos; de ningún modo es el amor el que hace que los lobos se reúnan en manadas para cazar; exactamente lo mismo que no es el amor lo que obliga a los corderillos y a los gatitos a entregarse a sus juegos, ni es el amor lo que junta las crías otoñales de las aves que pasan juntas días enteros durante casi todo el otoño. Por último, tampoco puede atribuirse al amor ni a la simpatía personal el hecho de que muchos millares de gamos, diseminados por territorios de extensión comparable a la de Francia, se reúnan en decenas de rebaños aislados que se dirigen, todos, hacia un punto conocido, con el fin de atravesar el Amur y emigrar a una parte más templada de la Manchuria.

En todos estos casos, el papel más importante lo desempeña un sentimiento incomparablemente más amplio que el amor o la simpatía personal. Aquí entra el instinto de sociabilidad, que se ha desarrollado lentamente entre los animales y los hombres en el transcurso de un período de evolución extremadamente largo, desde los estadios más elementales, y que enseñó por igual a muchos animales y hombres a tener conciencia de esa fuerza que ellos adquieren practicando la ayuda y el apoyo mutuos, y también a tener conciencia del placer que se puede hallar en la vida social

Una importancia de esta distinción podrá ser apreciada fácilmente por todo aquél que estudie la psicología de los animales, y más aún, la ética humana. El amor, la simpatía y el sacrificio de sí mismos, naturalmente, desempeñan un papel enorme en el desarrollo progresivo de nuestros sentimientos morales. Pero la sociedad, en la humanidad, de ningún modo le ha creado sobre el amor ni tampoco sobre la simpatía. Se ha creado sobre la conciencia - aunque sea instintiva- de la solidaridad humana y de la dependencia recíproca de los hombres. Se ha creado sobre el reconocimiento inconscientes semiconsciente de la fuerza que la práctica común de dependencia estrecha de la felicidad de cada individuo de la felicidad de todos, y sobre los sentimientos de justicia o de equidad, que obligan al individuo a considerar los derechos de cada uno de los otros como iguales a sus propios derechos.

Piotr Kropotkin. Apoyo mutuo. 1902.

II Jornada sobre decrecimiento en Málaga


"No podemos seguir produciendo a costa de los recursos limitados del planeta, de los ciudadanos del Tercer Mundo o incrementando el cambio climático.

Decrecer es necesario y supone un cambio de valores"

3 NOVIEMBRE 2009

CONFERENCIA DE CARLOS TAIBO SOBRE DECRECIMIENTO


Tenemos el privilegio de contar con este experto, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de Madrid, es uno de los máximos expertos españoles en política internacional y en decrecimiento. .Autor del libro “En defensa del decrecimiento” donde habla cómo la actual crisis económica ha venido a evidenciar que el sistema capitalista ha demostrado ser de una gran eficacia para aumentar la pobreza, la inestabilidad, la falta de cohesión social y destruir el medio ambiente.

18.00hrs - Bienvenida.

18.15hrs - Presentación de las jornadas.

18.30hrs - Conferencia de Carlos Taibo.

19.30hrs - Descanso.

19.45hrs - Conferencia de Carlos Taibo

20.30hrs - Debate

21.00hrs - Conclusiones con Paco Puche (Economista y ecologista)

21.30hrs - Final de la jornada.

4 NOVIEMBRE 2009

CICLO PRÁCTICO SOBRE DECRECIMIENTO


18.00hrs - Bienvenida.

18.10hrs - Proyección de un documental relacionado con el tema.

18.40hrs - Charla/ taller sobre moneda complementaria y banco del tiempo con David. Chapman de la Asoc. Siempreviva.

19.40hrs - Descanso.

20.00hrs - Mesa Redonda de asociaciones/colectivos que compartirán experiencias
prácticas.

21.00hrs - Debate.

21.30hrs - Final de la jornada.

LUGAR:

3/11 Instituto de Estudios Portuarios, Puerto de Málaga, Málaga

4/11 Centro socio-cultural La Casa Invisible, C/Nosquera 11, Málaga

MÁS INFO EN: ECOLOGISTAS EN ACCIÓN MÁLAGA


malaga@ecologistasenaccion.org / Tel.: 952 355 383 (solo mañanas)

El mundo acostumbraba a ser sencillo


El mundo acostumbraba a ser sencillo. Simplemente te dabas cuenta al pasar por el prado que te mojabas al tocar las gotas de rocío. Pero desde el momento en que la gente empezó a querer explicar científicamente esta gota de rocío, se atraparon a sí mismos en el infierno sin fin del intelecto.

Las moléculas de agua están hechas de átomos de oxígeno y de hidrógeno. Durante un tiempo la gente creyó que en el mundo las partículas más pequeñas eran los átomos, pero luego descubrieron que había un núcleo dentro del átomo. Ahora han descubierto que en el núcleo hay partículas aún más pequeñas. Entre estas partículas nucleares hay cientos de tipos distintos nadie sabe cuando acabará el análisis de este mundo diminuto.

Se dice que la forma en que los electrones se mueven a velocidades muy elevadas en sus órbitas dentro del átomo es exactamente como el movimiento de los cometas en la galaxia.

Para los físicos atómicos el mundo de las partículas es tan vasto como el mismo universo. Pero se ha demostrado que al lado de la galaxia en que vivimos existen innumerables galaxias. Entonces a los ojos de un cosmólogo, nuestra galaxia entera se vuelve infinitamente pequeña. El hecho es que las personas que creen que una gota de agua es simple, o que una roca es fija e inerte, son felices locos ignorantes y que los científicos que conocen que la gota de agua es un gran universo, la roca un mundo activo de partículas elementales moviéndose como cohetes son locos inteligentes. Visto de forma sencilla, este mundo es real y asequible. Visto de forma compleja, el mundo se vuelve aterradoramente abstracto y distante.

Los científicos que se regocijaron cuando se trajeron rocas de la luna, tienen menos comprensión de ésta que los niños que cantan: “¿Cuántos años tienes Sra. Luna?”. Basho (Un famoso poeta japonés de haikus (1644-1694)) pudo aprehender las maravillas de la naturaleza observando los reflejos de la luna llena en la tranquilidad de un estanque.

Todo lo que los científicos hicieron al salir al espacio y hollar el suelo lunar con sus botas espaciales fue deslucir un poco el esplendor que tenía la luna para muchos amantes y niños de la tierra.

¿Cómo es que la gente cree que la ciencia beneficia a la humanidad?

Fukuoka, Masonobu. La revolución de una brizna de paja. 1978.

Jornada sobre decrecimiento en Córdoba


El próximo jueves 29 tienen lugar multitud de actividades reivindicando un modo de vida más sencillo, con menos cosas, más humano, menos consumista… Todo con el objetivo de difundir la idea del DECRECIMIENTO. “Menos para vivir mejor”, un sugerente mensaje que nos invita a ir contracorriente en esta sociedad que constante genera pobreza, destrucción medioambiental y precariedad.

Ecologistas en Acción y el Consejo de la Juventud de Córdoba organizarán en Córdoba una jornada dedicada a reflexionar sobre el decrecimiento. Este es el programa:

JUEVES 29 OCTUBRE

Sesión de mañana

Lugar: Sala de Videoconferencias – UCO (edif. Ramón y Cajal – Rabanales)

11:15h. Presentación. Ángel Calle Collado (profesor de Sociología de la UCO)

11.30h. Decrecimiento y crisis económica Miren Etxezarreta Zubizarreta (Catedrática de Economía Aplicada. UAB)

12:30h. Decrecimiento: de simplicidad voluntaria a organización colectiva Rubén Suriñach Padilla (miembro del Centre de Recerca i Informació en Consum. CRIC-Revista Opcions)

Sesión de tarde

Lugar: Filmoteca de Andalucía

18h. Cine fórum Simplicidad voluntaria y decrecimiento (Director: Jean-Claude Decort, Francia 2008)

20h. Decrecimiento, ¿utopía o necesidad? Carlos Taibo Arias (profesor de Ciencia Política y de la Administración. UAM)

M-30: cementerio productivista


Suricato - innovacionydecrecimento

La ideología productivista es implacable: somete la acción humana a los imperativos del gigantismo, del despilfarro y de la sinrazón. Una vez dentro de ella no cabe más que comportarse de acuerdo a sus exigencias y rigores. La locomotora de la producción y el consumo sólo se mueve hacia adelante, aunque lo más nítido que se vea en el horizonte sea el precipicio.

En Madrid, el desarrollismo de los años setenta dejó como herencia una autopista gigante, la M-30, que rasgaba el rostro de la ciudad. Parte de un cauce fluvial fue convertido en un curso asfaltado que ha visto pasar durante décadas gran parte de la producción contaminante de la industria nacional y extranjera de automóviles.

Durante años la idea de “soterrar la M.-30” estuvo sobre la mesa de las brillantes ideas municipales. Hace algo más de tres años comenzaron las obras. Todavía continúan. Se ha cumplido, efectivamente, el objetivo del soterramiento: se han metido, literalmente, bajo tierra, hierros y asfalto, la autopista y sus coches, el ruido y los humos. De paso, (¿de paso?) el megaproyecto, ha aportado la actividad necesaria para aumentar el PIB regional, el índice de empleo y enriquecer a las empresas constructoras, bajo la coartada del bienestar ciudadano.

Las máquinas térmicas han sido silenciadas por máquinas térmicas. Sobre la superficie reina el silencio o, más bien la sordina de los ruidos del fondo abisal del tráfico impune. Triunfo, por aclamación, de la razón ingenieril sobre sí misma: ha resuelto, por ahora, parte de los problemas que ella se había provocado. ¿No le llaman a eso sostenibilidad? Pero fracaso total de la razón urbanística y la razón ecológica pues, coincidiendo con la crisis económica y el desvío de fondos hacia otras actividades más rentables para el narcisismo de la autoridad edilicia, el espacio urbano y paisajístico que nos han entregado a los habitantes de Madrid es desolador. Kilómetros de polvorientos descampados, precariamente maquillados por manchas arboladas y puentes de dudoso gusto sin evidencias de que participen de un proyecto visual, urbanístico y estético con sentido. En medio, un río convertido aún más que antes, si cabe, en un canal de regadío escuálido y avergonzado.

El entierro de la M-30 ha sido realizado de espaldas a la participación y la innovación colectiva. Los ciudadanos han quedado literalmente en sus márgenes, físicos y sociales, observando la destrucción de sus espacios de tránsito y esparcimiento habituales, respirando durante años polvo y más polvo de las interminables “obras” ofrecidas en nombre del progreso y anestesiados por promesas cuya impudicia nace de la desmovilización y la amnesia colectiva.

Y, lo que pudo ser la gran intervención de mejoramiento de la calidad de vida de Madrid a comienzos del siglo veintiuno, ha sido sólo la inhumación, arrogante pero provisional, de uno de los cadáveres del productivismo y del gigantismo. Metáfora elocuente de lo único que éstos, a estas alturas de su delirio, pueden hacer sobre sí mismos: esconder los muertos de sus propios desastres. Pero los signos de la gran fosa común aparecen por todos lados: respiraderos, chimeneas, salidas de coches… imposibles de ocultar ni por la “alfombra verde” prometida ni por la alfombra ideológica construida a fuerza de propaganda e “información al ciudadano”. Sobre ese cementerio, y otros más, se construye la gloria del desarrollo. Sobre ellos habrá que construir la utopía decrecentista.

El discurso científico y el sentido común


La clasificación de modalidades de conocimiento, racional (lógico) e irracional (ilógico), ha funcionado como instrumento fundamental en la definición del poder en nuestra cultura en forma de saber ‘técnico’. El saber racional se ha convertido en una propiedad intrínseca del poder. En este sentido, la distinción entre modelos de conocimientos ha sido un instrumento efectivo para catalogar diferentes formas de accesibilidad al mundo ‘verdadero’.

Un mecanismo clásico de nuestra modernidad fue establecer una estricta separación entre ambos, de tal suerte que se consolidaron formas de conocimiento reconocidas y formas reconocidas de desconocimiento. El resultado de tal división fue la aceptación, por un lado, de un conocimiento racional, legítimo e institucionalmente consolidado y, por otro, la marginación de un conocimiento no racional, emocional e ilegítimo. La frontera entre ambos ha sido clave a la hora de dotar de significación a la realidad. Tal división se ha convertido en un eje fundamental para la consolidación de las relaciones entre poder/saber. La racionalidad se nos ha presentado como un arma eficaz para conseguir efectos de realidad/verdad.

Si atendemos a la configuración del sentido nos encontraremos con los dispositivos clásicos que garantizan, en nuestra cultura las demarcaciones fundamentales entre tipos de conocimiento. La distribución de la legitimidad está en juego. Así, en toda constitución de sentido podemos ver un doble proceso: analítico y sintético, que no siempre son reconocidos, ni tampoco poseen el mismo grado de aceptación y reconocimiento. El proceso analítico viene determinado por su carácter racional, propio del discurso científico, disciplinario e institucional. Mientras que el sintético presenta formas irracionales propias de contextos discursivos del sentido común.

De tal manera que la modernidad se bastó de la razón sacralizada para consolidar y reforzar una diferenciación absoluta entre el tipo de conocimiento racional occidental y el resto del pensamiento arcaico e irracional, susceptible de ser domesticado y antropologizable. El modo de operar del racionalismo, amparado por su capacidad normativa e institucional y basado en la discriminación y la clasificación de categorías explicativas, trajo consigo la consolidación de dicotomías entre tipos de pensamiento.

Ahora bien, dicha consolidación no sólo sirvió para establecer demarcaciones externas que pudieran justificar su hegemonía foránea, sino que también podemos encontrar en el interior fronteras nítidas de lo aceptable e inaceptable como verdadero. Así, nuestra cultura se encargó de compartimentar las diferentes formas de 'apresar la realidad'.

En la modernidad, el fortalecimiento de la ciencia y la culminación de la racionalidad, llevaron hasta extremos esta distinción. El resultado de esta depuración interior fue la distinción entre dos tipos de formas: por un lado, formas a las que se les concede fiabilidad y se les reconoce como medios de producción de verdad, es decir, como motores de conocimiento. Y ‘otras’ formas que, lejos de presentar métodos analíticos, utilizan explícitamente estrategias calificadas de ‘obscenas’ (ironías, paradojas, contradicciones, metáforas…); formas que van desde los géneros literarios hasta los mitos, pasando por todas las formulaciones informales del sentido común.

Pero, como ya ha sido subrayado en numerosas ocasiones, dichas fronteras no son ni nítidas ni reales, aunque sí eficaces. Sin embargo, la frontera trazada en nuestra cultura entre ‘lo que es científico, y por tanto admisible, y lo que pertenece a lo común, es decir lo vulgar que hay que corregir’ no es incuestionable, sino que debe tratarse más bien como una construcción cultural que permite legitimar espacios y silenciar discursos.

Para saber más: Beatriz Santamaría Campos. Ecología y poder. 2006.

Para saber más: Wittgenstein: explicaciones, ritos y ceremonias.

Lo queremos todo y lo queremos ahora


"Lo queremos todo, y lo queremos ahora”: el grito de guerra sesentayochista no es una consigna de emancipación sino –me temo- la expresión de un fracaso cultural profundo. Hace pensar en infantilismo; también en drogadicción. Puerilización del mundo: la mercantilizada ‘cultura de la satisfacción’, combinada –en un mundo crecientemente amercanizado- con el mito yanqui de la igualdad de oportunidades bajo un régimen capitalista competitivo, hace creer en la capacidad de cualquiera para alcanzar cualquier cosa, y de forma rápida. Como en la psicología infantil, la incapacidad para diferir la gratificación estrecha el horizonte temporal a la inmediatez del presente.

Drogadicción en sentido amplio; más allá del consumo de estupefacientes nos sumimos en una omnipresente cultura de la droga que incluye todo tipo de propuestas de satisfacción inmediata y evasión ,desde el turismo de masas a la ‘fábrica de sueños’ que es Hollywood, desde los más ubicuos parques temáticos -y la reconstrucción de cada vez más zonas de nuestra experiencia urbana como parques temáticos- a las diversiones por internet.

No podrá emerger una cultura de la sobriedad no represiva, una austeridad liberadora (y laica), sin una transformación profunda de las concepciones vigentes acerca del placer, la utilidad, el progreso, la producción. ¿Qué querría decir ‘transformación profunda’ en este contexto? Manuel Sacristán pensaba que:

‘Todos estos problemas tienen un denominador común que es la transformación de la vida cotidiana y de la consciencia de la vida cotidiana. Un sujeto que no sea opresor de la mujer, ni violento culturalmente, ni destructor de la naturaleza, no nos engañemos, es un individuo que tiene que haber sufrido un cambio importante. Si les parece, para llamarles la atención, aunque sea un poco provocador: tiene que ser un individuo que haya experimentado lo que en las tradiciones religiosas se llamaba una conversión (…) Mientras la gente siga pensando que tener un automóvil es fundamental, esa gente es incapaz de construir una sociedad comunista, una sociedad no opresora, una sociedad pacífica y una sociedad no destructora de la naturaleza.’

Jorge Riechmann. Todo tiene un límite: ecología y transformación social. 2001

Alternativas ideológicas

Federico García Barba - Islas y Territorio

Hay que renunciar y denunciar el desarrollo. Es el recurso dialéctico que acalla la discusión, el gran argumento que avala cualquier posición porque parece irrefutable que nos conduce a un futuro mejor. Esa es la prueba a la que acude la demagogia política ligada al poder para imponer lo inaceptable.

Lo cierto es que el desarrollo que se propugna como incontrovertible es el sistema que ha originado la mayor parte de los problemas sociales y ambientales que padece el planeta, esquilmación de los recursos naturales, destrucción del paisaje, superpoblación galopante, etc. Un proceso que nos hunde en el abismo.

El cuestionamiento radical de este concepto, el desarrollo, implica la descolonización paulatina de nuestro pensamiento de ese objetivo impuesto, la transformación total del mundo -de la naturaleza, de las relaciones entre los hombres y de estos con lo biológico- en simples mercancías y bienes. Habría que imponer una necesaria higiene mental que deseconomice las ideas y los sentimientos, una guerra a ganar necesariamente que permita el restablecimiento de un equilibrio imprescindible entre el hombre y el territorio heredado. El progreso humano, tal como se define en el Manifiesto por un futuro posterior al desarrollo de Serge Latouche, debería reorientarse a la búsqueda de un bienestar basado más en la expansión de la calidad en las relaciones personales y por el contrario, la atenuación de la acumulación de objetos y posesiones que acaban transformadas en basura. Una alternativa que debe poner más énfasis en la mejora de los intercambios locales frente al movimiento masivo y geográfico de bienes, personas y capital.

Este futuro posible debe basarse en el decrecimiento económico, en el ajuste del consumo a una cantidad muy limitada de recursos por persona, aquellos realmente necesarios para una supervivencia digna. El ineludible decrecimiento implica el control sobre la actual disposición ilimitada de recursos en algunos lugares y su saqueo masivo en otros. Se debe asumir que un consumo como el actual nos condena a la destrucción global del planeta y frente a ello hay que actuar localmente tanto para preservar la tecnobiosfera, es decir el mundo en que vivimos, como para ayudar a restaurar una mínima justicia social.

Nuestra propia supervivencia está relacionada con la de los demás y con la del medio que nos rodea. Esta posición implicaría una integración matizada en el contexto mundializado, ampliando y profundizando la autonomía local del pensamiento, la cultura y, en definitiva, la economía. Las ideas y los bienes deben voluntariamente asumirse, producirse e integrarse desde la constante construcción de sociedades particulares con verdadera autonomía, autocentradas y marginadas voluntariamente respecto a la economía mundo dominante.

En el contexto de la arquitectura ello significa combatir una serie de falsas premisas ampliamente extendidas y consideradas inmutables. Entre ellas, destaca la avasalladora colonización del arte del diseño y la construcción de edificios por la economía, su ajuste para apoyar la ideología desarrollista dominante y el reforzamiento de las necesidades del mercado mundial. También, la masiva generación de iconos construidos que ha presidido la última etapa de la escena cultural internacional que debe de repudiarse como representación de una ideología impuesta asociada a un progreso mal entendido y al crecimiento innecesario que nos acerca peligrosamente a esa inexorable destrucción colectiva en curso.

Es expresivo de este estado de cosas, la situación actual en la que se desenvuelven los fundamentos de la arquitectura.

La utilitas, la funcionalidad, está hoy dominada por los últimos conceptos de moda, el merchadising, la commodification y el branding. Basura economicista.

La firmitas, la manera de construir, entregada a materiales y formas efímeras que no garantizan perdurabilidad y apoyan el más antiético despilfarro. Falso ahorro inmediato que estimula los intercambios y facilita la acumulación del beneficio por unos pocos.

Y la venustas, la belleza, carne de cañón de la publicidad y de la propaganda de los poderosos. La herramienta definitiva para moldear las mentes según el interés exclusivo del dinero.

En una época en que la mayoría de las personas no están predispuestas a repensar críticamente los paradigmas ofrecidos desde el poder, hay que abstenerte. Por eso yo me declaro apóstata de la arquitectura, abandoné hace tiempo esa religión a la que he amado. Una imposibilidad manifiesta para la poesía, secuestrada por la comunicación del vacío.

Habría que recuperar aquel papel que tuvo architékton, el humilde primer obrero: construir ese lugar reservado para el hombre, que existe entre la tierra y el cielo. La arquitectura se construye a la contra, frente a la resistencia del suelo para expresar las ideas de la época percibidas en lo alto.

Excavar los lugares para encontrar la firmeza de los terrenos. Analizar las formas heredadas como expresión de la interpretación de los caracteres específicos, topografía, clima, variabilidad de la luz, etc.

Escrutar los cielos implica interpretar las líneas que nos dibuja el firmamento hacia el futuro, recto entre las estrellas y las constelaciones y curvo según las orbitas de los planetas.

Proyectar con la geometría, esa herramienta olvidada asociada a la razón. Utilizar los materiales heredados y próximos que no hay que transportar. Volver a recuperar las ideas esbozadas por nuestros antepasados frente a la imposición forzada de la novedad.

Nuestras verdaderas referencias, la percepción de los fenómenos de la naturaleza, la enseñanza de los antiguos, la experiencia de los próximos. Habría que recuperar la búsqueda de la expresión en el análisis de los sitios. Me faltan las palabras.

Decía Eduardo Chillida en relación a su obra Elogio del Horizonte: He buscado la escala que me ha parecido justa para ayudar al hombre a pasar de lo pequeño que es a la grandeza del horizonte. Estuve mucho tiempo sintiendo el lugar como posible y circulando mentalmente dentro de mi escultura como si fuera un hombrecito para darme cuenta de lo que iba a ser en relación a la escala definitiva, para darme cuenta de lo que iba a ser la relación del hombre con la montaña de Santa Catalina en Gijón. Lo que no he sabido nunca descifrar es la relación matemática que hay entre la dimensión del hombre y la del horizonte. Una cosa es inmensa y la otra, nosotros, pequeña. La obra, lo que pretende, es ayudar, ser un peldaño, una ayuda para pasar de la mínima dimensión que tenemos a la enorme dimensión del cosmos y de su definición frente a la curvatura de la tierra que es el horizonte.

Siguiendo la magnífica línea discursiva presentada por Felix Duque en Habitar la tierra -y que copio descaradamente- ser en el mundo significa construir sobre los lugares, sosteniendo a lo que allí hay y al mismo tiempo abrirse a los cielos, el recinto de las ideas que nos conectan con lo sagrado.

Los lugares no existen por lo general en sí mismos. También pueden ser creados por los humanos a la manera en que los puentes generan un espacio accesible que antes no estaba. Como escribió Martín Heidegger en su premonitorio Construir, habitar, pensar:

El puente se tiende ligero y fuerte sobre por encima de la corriente. No junta dos orillas ya existentes. Es pasando por el puente como aparecen las orillas en tanto que orillas. El puente es propiamente lo que deja que una yazga frente a la otra.

Es a partir de esta idea como se puede entender en lo que hemos convertido los lugares y el mundo en su conjunto, algo que no existía anteriormente y que hemos transformado en nuestro beneficio. Lo natural preexistente se ha transformado en parque debido a la acción del pensamiento, la tierra se ha excavado para extraer las cavernas que constituyen nuestra morada.

Pero ahora estamos a punto de perderlo todo por la acción de todos. Desde hace varias décadas la huella ecológica global realmente existente implica que el consumo desplegado ya no puede sostenerse con la totalidad de la accesible masa planetaria. La tecnobiosfera que hemos creado, la interacción de los materiales de la Tierra con la acción civilizatoria de la humanidad, es un mecanismo con una fecha de caducidad que se ha vuelto claramente evidente en los últimos tiempos.

Durante dos siglos se ha vivido en movimiento continuo, tras el falso progresismo de las vanguardias. Bajo la enseña de lo nuevo, las vanguardias han acabado imponiendo la moda como medida del tiempo y con ello, la renovación constante de las mercancías. Frente a este proceso descabellado, habría que reivindicar la recuperación de posiciones de retaguardia crítica, considerar que la enseñanza realmente valiosa también es la que procede de una mirada atenta a lo que nos rodea y el simple disfrute sensual de los que nos ha sido dado. La finitud del planeta y nuestra supervivencia nos lo exige.

Percibir el latir del suelo, escudriñar el horizonte, habitar realmente el solar donde se vive son los requisitos para salvar la tierra. A su vez, decía también Heidegger, la esencia de la persona está en el DaSein, precisamente el Ser Ahí. No en otro lugar imaginado.

Desentrañar ese ahí, ese simple ahí, esa es la verdadera tarea.

¿Es el decrecimiento compatible con la economía de mercado?


¿Es el decrecimiento compatible con la economía de mercado? Takis Fotopoulos
Traducción: Laia Vidal i Blai Dalmau


Democracia Inclusiva


La actual concentración de poder económico, político y social en las manos de las élites que controlan la economía de crecimiento no es simplemente un fenómeno cultural relacionado con los valores establecidos por la revolución industrial, como ingenuamente creen significativos corrientes dentro del movimiento ecologista. La realización del equilibrio ecológico no es sólo una cuestión de cambios en el sistema de valores (abandono de la lógica del crecimiento, consumismo etc.) que nos llevaría subsecuentemente a una estilo de vida respetuoso con el medio. De hecho, la concentración de poder constituye el resultado inevitable de un proceso histórico que empezó con el establecimiento de estructuras sociales jerárquicas y la ideología implícita de la dominación del ser humano sobre el ser humano y la naturaleza y culminó con el desarrollo de la economía de mercado y su consiguiente economía de crecimiento en los últimos dos siglos.

La economía de mercado/crecimiento y la concentración de poder económico son dos caras de la misma moneda. Esto significa que ni la concentración de poder económico ni las consecuencias ecológicas de la economía de crecimiento son evitables dentro del actual marco institucional de la economía de mercado internacionalizada. Sin embargo, el incremento en la concentración de poder económico lleva a muchas personas a la comprensión de que el Progreso, en el sentido de mejoras en el bienestar a través del crecimiento económico, tiene necesariamente un carácter no universal. Por lo tanto, la hora de la verdad para el actual sistema social llegará cuando sea universalmente reconocido que la existencia misma de los actuales estándares de consumo derrochador depende del hecho que sólo una pequeña proporción de la población mundial, ahora o en el futuro, tiene la posibilidad de disfrutarlos.

En conclusión, aunque el crecimiento económico ha jugado claramente un importante papel ideológico tanto en el socialismo realmente existente (como parte de la ideología socialista) y en el capitalismo realmente existente (como parte de la ideología liberal), en este último el crecimiento económico es también un elemento integral de su dinámica y sus objetivos de beneficio y eficiencia. Pero, si el crecimiento se ve no sólo como una significación imaginaria, o una ideología, o un valor, sino también, como una característica estructural de la economía de mercado capitalista, esto tiene serias implicaciones tanto a nivel teórico como a niveles estratégicos.

A nivel teórico, la cuestión de si el decrecimiento es compatible con la economía de mercado no es un dogma. Es simplemente una cuestión de Historia y de estudio de las dinámicas del sistema de la economía de mercado. La cuestión es: ソha habido alguna vez un sistema de economía de mercado, en el sentido Polanyano, cuya dinámica no haya llevado a la maximización del crecimiento económico -salvo los períodos de crisis económicas no deseadas- tanto si se trataba de una economía de mercado capitalista, o hasta una de "socialista" como la de la China actual en la que las empresas del estado tienen que competir con las privadas? Si la respuesta es negativa -como debería ser- luego esta es una fuerte indicación de que el decrecimiento no puede ser visto como tan sólo una cuestión de cambio de valores y significaciones imaginarias, o de "abandonar un sistema de fe, una religión"22, y que simplemente no es factible dentro de un sistema de economía de mercado. En cambio, el decrecimiento es perfectamente compatible con un nuevo tipo de economía y sociedad más allá de la economía de mercado internacionalizada.

A nivel estratégico, como veremos más adelante, la economía de crecimiento no se podría superar a través de un programa de reformas, como las sugeridas por el proyecto de decrecimiento, o incluso a través de la descentralización radical dentro del marco institucional de la economía de mercado, tanto si esto se efectuara mediante eco-aldeas, o aldeas urbanas e instituciones similares.

Extracto del artículo publicado originalmente en The International Journal of INCLUSIVE DEMOCRACY, Vol. 3, No. 1 (Enero de 2007).

Libertad y pensamiento

La sociedad actual justifica su existencia con la promesa de satisfacer los deseos humanos y sus necesidades mediante los bienes materiales. En nuestro mundo la idea de libertad está asociada a la posibilidad de mayor consumo, a un mayor acceso a un número cada vez mayor de mercancías, en todo momento y en todo lugar los anuncios publicitarios nos recuerdan que tenemos que comprar y acumular para ser felices - ¡Qué importa si a ti te gusta! ¡Hazlo! -.

Entenderemos la libertad en un sentido positivo como la capacidad de obrar de una u otra manera o de no obrar, y en un sentido negativo como un estado o condición de no ser esclavo, de no estar dominado; de tal manera que somos responsables de nuestros actos. La libertad sería entendida como un acto transformador que nos permitiría a través del pensamiento y acción colectiva desmantelar la sociedad de dominación en la cual nos encontramos basada en el crecimiento del consumo.

Un primer paso hacia un modo de vivir alternativo vendría dado por la reflexión individual de cada persona en silencio, en soledad. En la vorágine de vida que llevamos, se hace difícil encontrar el momento y el lugar para soñar despierto. Vivimos rodeados de obstáculos que nos impiden hablar con nosotros mismos; ante esto utilizamos los prejuicios y los tópicos para hacer frente a las diferentes situaciones que son disonantes (las injusticias, las inmoralidades, las discriminaciones..).

Tenemos que tener en cuenta que el lenguaje es un conjunto de significados compartidos que con el paso del tiempo hace que se cosifiquen las palabras, los significados lejos de la experiencia que les dio origen pasan de estar vinculados a situaciones particulares a adquirir significados generales.

Pero, en un momento determinado los instrumentos simbólicos que utilizamos para comunicarnos resultan insatisfactorios para explicar lo que ocurre a nuestro alrededor, entonces damos vueltas y más vueltas en torno a un problema, se fluidifican y descongelan los sentidos petrificados de las palabras, tenemos la necesidad de recomponer nuestro mundo y mediante el pensamiento nos apropiamos de la realidad; queremos humanizarla y salir de la alineación a la que estamos sometidos.

Esperamos que otras personas entiendan lo que decimos, estamos actualizando un pensamiento, estamos haciendo un ejercicio de libertad porque hemos hecho de nuestro pensamiento un discurso público.

Es preciso un segundo paso; el mundo es un espacio de relación, vivimos en un mundo plural con personas diversas, necesitamos participar en él y compartir, tenemos que construir una alternativa a una realidad que no nos satisface mediante el diálogo, el confrontar nuestras pensamiento con el pensamiento de las demás personas, y de ahí nace un espacio de relación. Un espacio donde surgirá lo nuevo, un modo de vida alternativo que permita nuestra liberación colectiva.

La capacidad de actuar es lo que hace de la vida algo valioso. Actuar es nacer a un mundo de relaciones humanas del que se forma parte al tomar la palabra públicamente y al proponer, apoyar y realizar iniciativas en el espacio público. Cuando se actúa, precisamente porque no hay un fin de la acción – un producto, un objeto -, se inicia un proceso que opera en un mundo de ilimitada interrelación humana. Debemos compartir nuestra alegría con los demás.

Sitopía, nueva visión de las antiguas costumbres


En el pasado, lo normal era sentarse a la mesa a comer con la familia, los amigos, o la comunidad a la que pertenecíamos. Charlar, intercambiar experiencias y socializarse. El centro de la comunidad y de la familia giraba en torno a la comida, nuestro sustento.

Hace más de 200 años, con la revolución industrial, llegó también la revolución social del hogar. La industrialización acabó penetrando muy rápido en sectores como la alimentación y la vida social.

Hoy en día, la familia no se reúne en muchos casos ni siquiera alrededor de la mesa. Trabajan uno o los dos progenitores fuera de casa. Comen en el trabajo, y quizás los niños también en la escuela. Los hijos se echan todo el día fuera de casa, en la escuela, con los amigos, las actividades extraescolares, etc. Llegan a casa y en muchos casos tampoco cenan con sus padres, pues estos llegan tarde del trabajo, o sus horarios no compaginan.

Todo este descontrol ha traído los siguientes problemas:

* Una vida de estrés diario y continuo que nos afecta directamente a la salud.
* Una precaria educación social, ética y moral para los hijos.
* Una precaria alimentación fuera de casa y con comida rápida o industrial.
* Un deterioro progresivo de la salud.
* Un deterioro claro del entorno familiar y la unidad del hogar.
* Una sensación enorme de vacío y falta de sentido a nuestras vidas.

Además de todo esto, el ritmo de vorágine consumista en el que estamos envueltos, hiere de muerte cada día a nuestro entorno y a nuestro planeta. Para llenar ese vacío que sentimos recurrimos a las cosas materiales, el dinero, los lujos, etc, pero no nos percatamos de que estos no son más que un placebo temporal a corto plazo.

Carolyn Steel en su libro "Hungry City" nos describe un concepto que ya se está convirtiendo en una realidad: Las ciudades acabarán pasando hambre. A primera vista puede parecer alarmista, pero lo cierto es que hay millones de personas ya están pasando hambre en las ciudades. Una superpoblación de las mismas, llenas de gente que no produce sus propios alimentos, está llevando a una súper explotación de los campos con sistemas agrícolas insostenibles y dependientes del petróleo, está minando los recursos hídricos y naturales de nuestros campos. Además, el cambio climático acelerado por toda la producción de gases de efecto invernadero derivados de nuestro sistema de vida industrializado, provocará todavía más sequías, desastres climáticos y grandes pérdidas de cosechas.

Hoy por hoy, sólo con los desastres naturales que está sufriendo Asia, hay muchas ciudades donde la comida escasea y el precio de los alimentos se ha puesto por las nubes. Esto por no hablar de toda la gente de países subdesarrollados (por culpa del primer mundo) que está pasando verdadera hambre y desnutrición, la vergüenza del S.XXI.

Hay varios conceptos que debemos de tocar para empezar a cambiar toda esta situación antes de que a nivel personal nos pille el toro. Digo a nivel personal, porque parece que a nivel global no sabemos tomar decisiones, cambiar las cosas o dar marcha atrás, por eso la gran revolución de este siglo ha de nacer de la decisión personal del individuo que acabe arrastrando a los demás individuos a tomar medidas. Si esperamos a que nuestros gobernantes, estados, instituciones, etc, tomen medidas, si me permiten la expresión, “estamos jodidos”.

Esta es una pequeña lista de puntos que debemos cuidar:

* Nuestra seguridad alimentaria: No depender de proveedores ajenos a nosotros, desconocidos o lejanos para sobrevivir (importante el concepto de “sobrevivir”).

* Nuestra calidad alimentaria: Saber de dónde viene lo que comemos, como ha sido preparado o cocinado. Somos lo que comemos.

* Nuestra calidad social: Reunir a la familia, el hogar o los amigos es necesario para nuestra salud física y psicológica. Nadie puede enfrentarse a la barrera de la soledad durante mucho tiempo.

* Nuestra salud: El estrés, la falta de sueño, la mala alimentación, la “mala leche”, los humos, el tabaco, el alcohol excesivo, la comida rápida… todo daña directamente nuestro organismo, y todo nuestro ser, de una manera u otra.

* La salud y el futuro de nuestros hijos: Una correcta alimentación, una vida social en familia (sea cual sea el concepto de familia), una correcta educación ética y moral en respeto y tolerancia, una correcta educación intelectual.

* La salud de nuestro planeta: Es nuestra pequeña burbuja en el universo, nuestra pequeña y delicada nave espacial, además de nuestra casa, y nuestro propio ecosistema del cual hemos surgido… si lo destruimos, nos estamos autodestruyendo.

Hay cientos de modelos de vida que podemos seguir, muchos de ellos completamente válidos, pero irónicamente la sociedad occidental autoproclamada como primer mundo, y de naturaleza parásita, ha decidido decantarse por la más destructiva de todas.

Hay muchos movimientos sociales y organizaciones de gente concienciada que están intentando cambiar las cosas, y todos ellos están aportando su granito de arena (más allá del radicalismo que no lleva a ningún sitio en ningún entorno o ideología) para hacer de este cambio una realidad.

Ecologistas, cooperantes humanitarios, movimientos sociales y espirituales, movimientos de alternativas al capitalismo, tendencias slow, agricultores ecológicos, urbanos o permacultores… son algunos de ellos. También se está trabajando en el marco de la política, la economía y las energías renovables. Pero aquellos que tienen el poder, el dinero y el control de los recursos naturales no renovables no están por la labor de cambiar las cosas, y luchar en contra del interés, es complicado… pero no imposible. Entre todos podremos cambiar las cosas, sólo espero que no sea demasiado tarde.

Para terminar me gustaría quedarme con el concepto que Carolyn Steel ha acuñado: Sitopía. Procedente de la unión de dos raíces griegas: Sitos, que significa comida, y Topos, que significa lugar (emulando el concepto utopía, que significa “lugar bueno”).

Sitopía es entonces un “lugar de comida” o un entorno creado alrededor de la comida, nuestro sustento, motivo de socializarse, no sólo para consumirla y alimentarnos, sino también para producirla, prepararla, etc.

En experiencias propias y de otros puedo asegurar que el trabajar para producir tu propio alimento hace que necesites de tu comunidad más cercana, tu familia, y lógicamente la producción se convierte en producción de todos los que trabajan en ella, compartiendo nuestro tiempo, nuestra comida, nuestros recursos, nuestras experiencias, etc.

Hay muchos proyectos arrancados por el mundo entero donde se está “reinsertando” al individuo industrializado en comunidades que producen sus propios alimentos con un éxito impresionante, hasta tal punto que la gente que lo ha probado asegura que la experiencia le ha abierto los ojos para “vivir la vida de verdad”.

En Galicia, los mayores siempre dicen: “Onde hay comida, hay xente.”

Extraído de Cityhuerto. Huertos Urbanos

Rocks Das Rad

Presentación del movimiento por el decrecimiento en Navarra: Dale Vuelta - Bira Beste Aldera

Dale vuelta - Bira Beste Aldera

El pasado miércoles día 14 se presentó el Movimiento por el Decrecimiento en Navarra, "Dale Vuelta- Bira Beste Aldera", en las sala de la Escuela de Idiomas de Iruñea. Nos reunimos cerca de 200 personas en una sala abarrotada de público (entre los que se encontraban dirigentes de algunos partidos navarros y también sindicalistas) para escuchar a Carlos Taibo (Profesor de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad Autónoma de Madrid) y a los representantes del Movimiento navarro sus argumentaciones sobre la necesidad de impulsar este movimiento a favor del Decrecimiento y que se está extendiendo con gran rapidez por todo Europa.

El profesor Carlos Taibo hizo una inteligente y clara exposición de la necesidad de cambiar el rumbo de nuestra sociedad por razones éticas, morales y económicas, pero sobre todo para preservar el Planeta Tierra de los inminentes peligros como son el Cambio Climático, la continua pérdida de biodiversidad y de espacios naturales. Otra forma de vivir es posible y necesaria... de no hacerlo voluntariamente el Planeta nos lo impondrá de todas formas, con resultados dolorosos e imprevisibles. El representante "Dale Vuelta- Bira Beste Aldera" enumeró la historia del colectivo y las motivaciones que les han llevado a plantearse esta iniciativa, ya que las relaciones económicas se han situado por encima del ser humano y las relaciones sociales.

El acto no defraudó ya que después de las intervenciones citadas se creó un largo e interesante diálogo entre el público asistente y los ponentes, que lamentablemente fue cortado debido a la hora.

Después de esta enriquecedora experiencia con la presentación en sociedad, el colectivo "Dale Vuelta- Bira Beste Aldera" llevará adelante en lo sucesivo cuantas iniciativas estén en su mano para impulsar este nuevo paradigma del siglo XXI como es el Decrecimiento. No será tarea fácil, ya que la actual colonización del imaginario social por los medios de comunicación, de que crecimiento-desarrollo equivale a mejor, está muy arraigada en la opulenta sociedad navarra, aunque la realidad nos dice que no es así.

"Dale Vuelta- Bira Beste Aldera" está abierto a cuantos quiera participar en el mismo. Quien dese conectar y conocer este colectivo puede hacerlo a través de: dalevueta@boletines.visualiza.info

Servidumbres del trabajo


José Manuel Naredo - Configuración y crisis del mito del trabajo

Con el advenimiento del capitalismo disminuyen las posibilidades de obtener botín mediante "hazañas" bélicas o cinegéticas, "a la vez que aumentan, en radio de acción y facilidad, las oportunidades de realizar agresiones industriales (o financieras) y acumular propiedad por los métodos cuasipacíficos de la empresa nómada". Por lo que, desde este punto de vista, no anduvo desencaminado Benjamín Constant (1813) cuando señaló que "la guerra y el comercio no son más que dos medios diferentes de alcanzar el mismo fin: el de poseer aquello que se desea". Siendo directamente medible, en el capitalismo, el botín alcanzado en las "hazañas" (que se vincula al prestigio social) a través de la riqueza pecuniaria acumulada.

Cuando en una sociedad como la nuestra se asocia la respetabilidad de los ciudadanos a su nivel de riqueza, se desata entre éstos una lucha por la "reputación pecuniaria" que crea un estado de insatisfacción crónica generalizada. Pues, como ya Veblen advirtió, dada la naturaleza del problema, es evidente que está fuera de toda posibilidad que la sociedad pueda lograr un nivel de riqueza que satisfaga los deseos de emulación pecuniaria que se han desatado entre los ciudadanos. Si a esto se añade que, con la llamada "sociedad de consumo" se han ampliado y complicado sobremanera las necesidades elementales que reclamaba la supervivencia y encarecido la posibilidad de hacerles frente, tenemos que, al decir de Illich (1992), el homo economicus ha hecho las veces de eslabón intermedio en la transfiguración de la naturaleza humana desde el homo sapiens hacia el homo miserabilis: "al igual que la crema batida se convierte súbitamente en mantequilla, el homo miserabilis apareció recientemente, casi de la noche a la mañana, a partir de una mutación del homo oeconomicus, el protagonista de la escasez.

La generación que siguió a la segunda guerra mundial fue testigo de este cambio de estado de la naturaleza humana desde el hombre común al hombre necesitado (needy man)". La racionalidad parcelaria desplegada trajo consigo la irracionalidad global, así como la paradoja de que la economía, en vez de combatir la escasez, favorece los procesos que se encargan de agravarla y extenderla por el mundo. Escasez que no sólo alcanza a los "bienes" y al dinero u otros tipos de "activos", ¡sino hasta al propio trabajo!. Lo que hace que los individuos estén dispuestos a inmolar su vida al trabajo (penoso y dependiente) con más ahínco que antes. A la vez que se acentúa la jerarquía y la dominación dentro del propio mundo del trabajo, al promover y privilegiar constantemente aquellas tareas que, por ser fuente de "botín", están más vinculadas a la adquisición de la riqueza que a la producción (material) de la misma.

Así, la máquina no ha conseguido liberar a los hombres de las servidumbres del trabajo, sino que éste sigue siendo una fuente importante de crispación que alcanza tanto a los parados, como a los ocupados, y hasta a la llamada por Veblen “clase ociosa”, cada vez más embarcada en la carrera de la “competitividad” y esclavizada por insaciables afanes de acumular poder y dinero, que llevan al presente 'darwinismo' empresarial a hacer del crecimiento una necesidad para la supervivencia.

La crisis del ego


Jordi Pigem - Crisis económica 2010

¿Hasta dónde alcanza la crisis?

Lo que ha entrado en crisis no es solo el neoliberalismo, ni siquiera el capitalismo. Podríamos decir que ha entrado en crisis el economicismo, la visión del mundo que considera la economía como el elemento clave de la sociedad y el bienestar material como clave de la autorrealización humana. El economicismo es común al capitalismo y el marxismo, y durante mucho tiempo a la mayoría de nosotros nos pareció de sentido común —pero hubiera sido considerado un disparate o una aberración por la mayoría de las culturas que nos han precedido, que generalmente veían la clave de su universo en elementos más intangibles, culturales, religiosos o éticos.

En el fondo, sin embargo, no sólo ha entrado en crisis el economicismo, porque la crisis actual es sistémica y no sólo económica. Tiene una clara dimensión ecológica (pérdida de biodiversidad, destrucción de ecosistemas, caos climático), pero también hay crisis desde hace tiempo en la vida cultural, social y personal. La sociedad, los valores, los empleos y hasta las relaciones de pareja se han ido volviendo cada vez menos sólidos y más líquidos, en la acertada expresión del sociólogo Zygmunt Bauman. Disminuyen las certezas y crece la incertidumbre en múltiples ámbitos, incluso en las teorías científicas que en vez de volverse cada vez más simples y generales se vuelven más parciales y complicadas.

Vivimos una crisis sistémica, que habíamos conseguido ignorar porque el crecimiento de la economía nos hechizaba con sus cifras sonrientes y porque los goces o promesas del consumo sobornaban nuestra conciencia. Pero el espejismo del crecimiento económico ilimitado se desvanece y de repente nos damos cuenta de que no podemos seguir ignorando la crisis ecológica, la crisis de valores, la crisis cultural. Tenemos cantidades ingentes de información, centenares de teorías y muchas respuestas, pero la mayoría sirven de muy poco ante las nuevas preguntas. Lo que ha entrado en crisis es toda la visión moderna del mundo, que de repente se nos aparece obsoleta y pide urgentemente ser reemplazada por una visión transmoderna, más fluida, holística y participativa.

Una visión del mundo no es una simple manera de ver las cosas. Determina nuestros valores, dicta los criterios para nuestras acciones, impregna nuestra experiencia de lo que somos y hacemos. En el fondo podríamos decir que lo que finalmente ha entrado en crisis es el ego moderno, toda una forma de estar en el mundo basada en un complejo de creencias que inconscientemente compartíamos. Por ejemplo, que el ser humano es radicalmente diferente y superior al resto del universo. O que cada ser humano es también radicalmente diferente de los demás, contra los que ha de competir para prosperar. O que el universo es básicamente inerte y se rige por leyes puramente mecánicas y cuantificables. El ego moderno se siente como un fragmento aislado en un universo hostil, y de su miedo interior nace su necesidad de certeza y seguridad, de objetivar y cuantificar, de clasificar y codificar, de competir y consumir.

Pero el ego moderno no puede ser sustituido por un ego transmoderno, porque no hay tal cosa. La crisis nos invita (o nos acabará obligando) a ir más allá del ego y a descubrir que nuestra identidad es en el fondo relacional, que no estamos aislados sino que cada persona y cada ser es una ola en un océano de relaciones en el que todos participamos y en el que también fluyen la sociedad, la naturaleza y el cosmos.

Por ello la crisis no solo es una oportunidad para avanzar hacia economías y sociedades que sean más justas, sostenibles y plenamente humanas. También es una alarma que ha saltado porque ya es hora de despertar. Porque la economía global era como un gigante sonámbulo, que avanzaba a grandes zancadas sin saber a dónde iba, sin saber lo que estrujaba bajo sus pies, inmerso en las ensoñaciones de una visión del mundo caduca. Por ello la crisis es como una vigorizante ducha fría. Una oportunidad para despertar.

Viaje por la galaxia decreciente


Por Fabrice Flipo 

Traducción Yannick de la Fuente y Christiane Follin en Entropia La Revue

El decrecimiento :

El término llama la atención, provoca interrogacciones y toma desprevenida a mucha gente.


Proponemos trazar aquí un pequeño panorama descriptivo, antes de entrar en el detalle de la problemática al orden del día. El decrecimiento gana en audiencia entre la izquierda. Este término, utilizado por J. Grinevald para traducir el título de la obra de Nicholas Georgescu-Roegen, cuyo título original era The Entropy Law and the Economic Process, sólo se conocía en grupos de expertos cuando la publicación : La décroissance( El decrecimiento), nacida en marzo del 2004, ha reactivado este concepto en el espacio público. El períodico tira 45 000 ejemplares, de los cuales se venden 25 000.

Se consagran varios sitios web al decrecimiento. Decroissance.info es un sitio autogestionado por grupos locales. Decroissance.net es el sitio oficial del Instituto de estudios económicos y sociales para el decrecimiento sostenible, de tendencia idéntica a la del períodico La Décroissance. La decroissance.net es el sitio del períodico La Décroissance. “Marchas para el decrecimiento” se realiazaron en distintos lugares (de Lyon a Magny-Cours en junio de 2005, en Loire-Atlantique, en el Nord-Pas-de-Calais y en Charente-Maritime) y otras están en proyecto.

El decrecimiento tiene incluso su partido : el Partido para el decrecimiento (PPLD), nacido en Dijon el 8 de abril. Llama “a un decrecimiento basado en la equidad, la viabilidad y los valores humanistas, democráticos, republicanos, no violentos, defensores de los derechos humanos y que combaten todas las formas de discriminación y totalitarismo”. Numerosos pequeños Diarios apoyan esta idea de decrecimiento : "L’âge de faire", "Silence "etc… El decrecimiento circula de manera confidencial, genera debates que favorecen un reapropriación simbólica de nuestro ambiente. Nicolas Ridoux, ha sintetizado el conjunto de los elementos del decrecimiento en una publicación muy bien hecha. El decrecimiento no se limita a la prensa confidencial. La edición del 25 de marzo de Le Monde(EL Mundo) 2, suplemento del diario Le Monde, puso en portada el decrecimiento. Se dedicaron varios artículos a este tema en Le Monde. Se pueden encontrar informes sobre el tema en lugares tan improbables como TAV Revista.

El movimiento es profundo y todo hace pensar que va ganando audiencia. Ha comenzado a afectar los grandes partidos políticos. Yves Cochet ha llevado esta idea entre los Verdes, pero no ganó la investidura para la presidencial. La moción “Utopia”, llevada por Frank Pupunat, es la primera en haber puesto en entredicho la religión del crecimiento en el PS. Obtuvo el 1,05% de los votos en el congreso de Le Mans en noviembre del 2005.  

La revista Entropia fue lanzada en noviembre de 2006 en presencia de unas cincuenta personas en la Asamblea Nacional para ayudar a dar una consistencia teórica a la idea de decrecimiento. El Comité de redacción está formado por Juan-Paul Besset , J. - C. Besson -Girard, François Brune , Alain Gras, Serge Latouche y Agnès Sinai. La revista se presenta como “revista de estudio teórico y político del decrecimiento” : “Entropia se inscribe en la larga tradición del estudio de ideas y compromiso, lugar de expresión privilegiado de un pensamiento colectivo naciente que se elabora con el paso del tiempo. Un pensamiento sobre la cresta de las interrogaciones fundamentales de nuestro tiempo, para la amplificación de la toma de conciencia de una situación de la condición humana sin precedentes, para el enriquecimiento del imaginario, teórico, poético y político del postdesarrollo”.

El título de la revista, no hace referencia a la entropía en sentido físico, este concepto puesto de nuevo al gusto del día en economía por Nicholas Georgescu-Roegen, sino al griego “entropè”, acción de darse la vuelta, observar en sí con el fin de contemplar el camino recorrido y tomar el tiempo de preguntarse si no sería mejor cambiar de rumbo. _ Para Entropia, “todo pensamiento que rechaza su autocrítica no es un pensamiento, sino una creencia. Deja el terreno solar de la lucidez para los espejimos de la esperanza. Desde más de cincuenta años, " el crecimiento" y " el desarrollo" están incluidos en este estatuto irracional y dogmático. En los años setenta, sin embargo, algunos investigadores heterodoxos de clarividencia agorera (Illich, Georgescu-Roegen, Ellul, Partant, Castoriadis…) se elevaron contra esta dictadura del economismo y sentaron las bases de un pensamiento del decrecimiento. Un pensamiento que molesta.

Leer el artículo completo


Vivir la utopía

Jornadas por el decrecimiento en Logroño

Primeras Jornadas por el Decrecimiento en Logroño

Del 15 al 23 de octubre de 2009



Jueves 15.
Sala Gonzalo
de Berceo, 20h

¿NECESITAMOS VIVIR TAN RÁPIDO?
Movilidad,urbanismo y desarrollo: Logroño ayer y hoy.
Proyección y mesa redonda. Logroño en Bici.

Sábado 17.
Casco
Antiguo

RASTRO SAN JUAN. 2ª feria de Trueque y Segunda Mano.
10-14h. C/San Juan.

COCINANDO CON EL S L (Si el tiempo lo permite)
Acércate a conocer la cocina solar con Sebastián Urquijo y
prueba sus sabores. Pza. del Mercado. 12-15h.

MENOS PARA VIVIR MEJOR. Taller sobre
decrecimiento. Luis González Reyes. Ecologistas en Acción
C/Portales, nº 34, 1º izda (Local PCPE-La alegría de la
huerta). 17-20h. ¡TRAETE ALGO PARA MERENDAR!

Domingo 18.
CSO Absenta
(Antiguo Colegio
de Yagüe)

¿PODEMOS HACER FRENTE EN LO LOCAL A LOS
DESAFÍOS DEL PICO DEL PETRÓLEO Y EL CAMBIO
CLIMÁTICO? Movimiento social de las Iniciativas en
Transición (Transition Towns) Taller. Sergio Álvarez-de-
Neira. Nodo Espiral (Academia de Permacultura) 11-14h.

COMIDA POPULAR (Por confirmar)

VIDEO-FORUM: Nosotros alimentamos el mundo. Una
película sobre la escasez dentro de la abundancia. 18h.

Lunes 19.
Sala Gonzalo de
Berceo, 20h

TREN DE ALTA VELOCIDAD: Las Razones del NO.
Un tren insostenible. Charla-Presentación del libro a cargo de
Rosa Lago. Ekologistas Martxan.

Martes 20.
Sala Gonzalo de
Berceo, 20h

NORTE-sur, OCCIDENTE-oriente: ¿Un mismo mundo?.
Proyección y debate. Plataforma SUMAMOS por la
Convivencia y la Diversidad Cultural

Miércoles 21.
Sala Gonzalo de
Berceo, 20h

CULTIVA DIVERSIDAD, SIEMBRA TUS DERECHOS.
Charla de Marcelino Santiago Miñambres, red de
semillas de Euskadi. Creación de un grupo local de la
red. ¡Traete tus semillas para intercambiar

Jueves 22.
Sala Gonzalo de
Berceo, 20h

HACIA DÓNDE VAN LOS PUEBLOS Y SUS GENTES.
Mesa redonda con distintas alternativas de desarrollo rural de
La Rioja.

Viernes 23.

EL VIRUS DE LA AVARICIA SE EXTIENDE POR LA
CIUDAD: ¡AYÚDANOS A DESINFECTAR! (En bici o a
pie) 19 h, Pza. del Mercado. Acción de Calle.

FIESTA-CLAUSURA. Disfruta y muévete a otro ritmo con la
magia del Mago JuanKy y la música de Michel García, Paco
Marín y Grupo Migraña (por confirmar).

20:30-23h. BIRIBAY JAZZ CLUB (C/Fundición, 4)

El movimiento de transición


El Movimiento de Transición es el esfuerzo colectivo de más personas cada día, que optan por organizarse para hacer frente al desafío del Pico del Petróleo y el Cambio Climático, desarrollando iniciativas en sus comunidades (barrios, pueblos, islas, vecindarios, ciudades...) que aumentan la capacidad de supervivencia y bienestar, en la perspectiva de los importantes cambios que vamos a vivir en los próximos años, como consecuencia de la decreciente disponibilidad de los recursos energéticos fósiles y la alteración del clima.

El concepto de transición parte del intento de aplicar el diseño de la permacultura a asentamientos y ciudades teniendo como pilares básicos a nivel conceptual el pico de producción del petróleo, el cambio climático y, para hacer frente a esos dos fenómenos interrelacionados, la resiliencia.

Fomentando la creación de huertos urbanos, la plantación de árboles productivos, la construcción de casas y la mejora del aislamiento con materiales de la comarca, la recogida y reutilización de desechos, la creación de bancos de semillas y de plantas medicinales, la creación de talleres de aprendizaje de labores tradicionales (tejidos, conservación de alimentos, creación de herramientas), instalación de paneles solares, creación de sistemas de trueque y monedas locales, cría y cuidado de animales de tiro, mantenimiento de granjas avícolas, producción sostenible de leña...

El concepto de resiliencia es central para las iniciativas en transición. De manera
análoga a un ecosistema en el contexto comunitario este concepto se refiere a la
habilidad de una comunidad de no colapsar frente a la falta de energía o alimentos y a su habilidad de responder ante estos choques de origen externo.

Una comunidad resiliente debe ser diversa, descentralizada, autónoma y flexible.

“crear el mundo que nosotros queremos es un proceso mucho más poderoso que destruir lo que no queremos”. El poder del cambio está en que seamos constructivos en vez de destructivos y positivos en vez de negativos. La concienciación no se debe mantener sólo en el nivel intelectual, “la cabeza”, porque también afecta a nuestros sentimientos, “el corazón”, y consecuentemente a nuestra manera de actuar. De ahí la gran importancia de ser optimistas.

Para saber más: Wiki del movimiento de transición

Para saber más: De la idea a la acción. Juan del Río.

El Estado y el Decrecimiento





Decresita


En el tema de si es el Estado, quien debe llevar a cabo medidas adecuadas para encauzar a esta sociedad hacia el decrecimiento económico, o bien se debe luchar para que el Estado desaparezca y crear organizaciones autónomas locales, existen divergencias entre los diversos colectivos decrecentistas

Personalmente, en principio, veo de forma positiva que el Estado tienda a buscar medidas para la reducción del consumo, aunque soy bastante escéptico sobre que esto así suceda; Las instituciones suelen difundir mensajes para utilizar bombillas de bajo consumo, televisores más eficientes o coches ecológicos, pero el mensaje nunca es ‘No consumas’; digamos que el Estado entra en la lógica del desarrollo sostenible, lo cual consideramos que es un oximorón (el desarrollo nunca será sostenible).

Ya el Estado en su nacimiento hace unos 5.000 años lleva el germen de la violencia tanto hacia el exterior mediante las conquistas para explotar a otros pueblos, como hacia el interior con la creación de una sociedad jerarquizada que permitía el control de los recursos de forma centralizada a través de las elites (soldados, sacerdotes y burócratas)

El Estado en el mundo moderno responde a una ideología que fue construida sin un sentido de los límites del mundo y de los sistemas sociales. Para explicitar la ideología de lo ilimitado es necesario explorar el pensamiento social que imposibilita pensar en los límites de la biosfera (ecológicos y energéticos) y de la sociedad.

Actualmente los Estados (hijos de la Revolución Francesa y su división de poderes) a través de los Tratados Internacionales, subordinan su soberanía a otras organizaciones supraestatales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional o la Organización Mundial de Comercio, o bien se atan a través de tratados de libre comercio a la lógica del mercado.

En estas condiciones las decisiones que rigen la vida de las personas quedan en manos de las grandes compañías multinacionales que tienen la capacidad de manejar los hilos de la economía mundial a su antojo, dejando al Estado la gestión de los ajustes económicos que imponen de manera ‘blanda’ a través de los medios de comunicación, los fármacos…, o bien de manera ‘dura’, a través del represión policial-militar.

La pregunta que se plantea es: ¿Puede la Institución del Estado, transformarse y recoger los valores que impregnan una sociedad del decrecimiento?.

Pienso que el Estado si que puede transformarse en una sociedad ecofascista, es decir, una sociedad jerarquizada que viva del expolio de otros pueblos en un contexto de recursos decrecientes; pero un decrecimiento sereno, amable, convivencial…

Turismo ético


¿Puede existir un turismo ético, solidario y sostenible?

Jordi Gascón analiza en un libro el difícil binomio turismo-cooperación
Para quienes hemos nacido en “la era de las vacaciones pagadas”, tomar cada año la decisión de dónde y cómo gastar el quantum de tiempo que el sistema nos ofrece para cambiar de aires y de moneda es una rutina de la que no despertamos hasta que ya, en pleno viaje, siempre se nos presenta de algún modo el dilema de “no querer parecer un turista sin poder dejar de serlo”. Ahí es cuando reaccionas y te das cuenta de que, en realidad, somos muy poquita cosa… Y es que no cabe duda de que el turismo de masas es la verdadera guinda del capitalismo espectacular: es su producto más acabado. Cierto es que -al igual que en otras esferas de la vida- cada cual lleva el tema del turisteo como mejor puede, pero donde este asunto no se puede obviar, y necesita ser rigurosamente cuestionado, es cuando nos referimos al turismo en los países del Sur: una práctica en la que la explotación humana se combina a partes iguales con grandes dosis de hipocresía.

En este sentido, el libro de Jordi Gascón “El turismo en la cooperación internacional. De las brigadas internacionalistas al turismo solidario” resulta oportuno sobre todo porque pone el dedo en la llaga problematizando la cuestión de forma minuciosa. Por un lado, constata el proceso de despolitización que -en las dos últimas décadas- ha seguido a la labor pionera que en los años 80 supusieron las estancias y los viajes solidarios que acompañaron a los procesos revolucionarios de países como Nicaragua, Guatemala o el Salvador. El activismo que caracterizó a estas experiencias se ha desvirtuado con el tiempo convirtiéndose en una suerte de “turismo alternativo” que se prodiga tanto entre ONG’s opacas y acríticas, como en entidades de corte neoliberal que basan más bien su planteamiento en una interesada “ayuda a paliar la pobreza” que en un verdadero principio de equidad respecto a los beneficios económicos.

Un nicho de negocio

Por otro lado, el trabajo analiza las estrategias que están adoptando las empresas que han descubierto en el “viaje solidario” un nicho de negocio que cabe afinar para que el negocio como tal llegue a buen puerto. Una de estas estrategias es la de las “certificaciones” en tanto que propuestas encaminadas al marketing que guardan similitud con las homologaciones que el capitalismo verde utiliza para ofrecer “garantía ecológica” a todo lo que se tercie. De este modo, el futuro consumidor de paquetes de turismo solidario podrá ver colmadas sus “vacaciones éticas” a través de empresas intermediaras que “dan fe de su buena fe…”.

Por último, Jordi Gascón esboza desde perspectivas como la Soberanía Alimentaria o el Decrecimiento las que tal vez podrían ser las mejores alternativas a un turismo que - se llame como se llame- todos en el fondo lo vivimos como si se tratara de un mal necesario ya que mientras que, por un lado, el turismo es el mejor alimento del PIB de muchos países (incluido el nuestro), por el otro es uno de los mayores factores de depredación ecológica o algo mucho peor aún: es una de las formas más descarnadas con las que el capitalismo ha conseguido estetizar la pobreza de los países del Sur hasta el punto de anestesiar ante ella nuestra mirada etnocéntrica. Frente a cualquier idea de “turismo”, pues, la pregunta del millón no sólo es si esta palabra es útil, o cabe mejor comenzar por renunciar a ella aspirando a otro concepto menos viciado, sino que cabe interrogarse también si puede existir algo parecido a un turismo “ético, solidario y sostenible” o estamos condenados a caminar de quimera en quimera. Esta es la mayor pregunta que el libro de Jordi Gascón nos suscita: ¡a ver quién es capaz de responderla!

Alfonso López Rojo

(Reseña publicada en catalán en el semanario Directa, nº 146, julio de 2009)

Jordi Gascón: El turismo en la cooperación internacional. De las brigadas internacionalistas al turismo solidario. Icaria editorial, Barcelona 2009, 167 págs.

www.setmanaridirecta.info

Majid Rahnema: Sobre la pobreza

Reflexiones sobre la pobreza: entrevista a Majid Rahnema

Su libro es el resultado de una larga investigación política, económica y social sobre el concepto de "pobreza". Es el resultado de una vida entera dedicada a trabajar junto a los pobres y a su pobreza. ¿Cuál es la conclusión más importante de su trabajo?


Una conclusión casi unánime a la que han llegado los historiadores de la pobreza es que este concepto es demasiado relativo, general y específico a una cultura para que tenga una acepción a nivel universal. Por tanto es imposible e inútil tener una conversación seria sobre el tema si primero no nos ponemos de acuerdo sobre el significado del término. Por eso dedico tres capítulos de mi libro a este asunto. Históricamente se han dado cientos de significados a distintas formas de precariedad, pobreza y privaciones, y la misma palabra puede significar muchas cosas diferentes o encontradas. Me pareció necesario, por tanto, revisar la historia o, mejor, la arqueología de la palabra. El ejercicio me llevó entonces, primero, a reconocer al menos tres categorías distintas de la pobreza como tal y, segundo, a ver con claridad la irrelevancia y el peligro de confundir la pobreza con la indigencia o la miseria. Hoy me doy cuenta, más que nunca, que habría que evitar esta confusión no sólo por razones semánticas y epistemológicas, sino también por su uso en asuntos de política y sus consecuencias dañinas para la vida de los pobres.

Otra importante sugerencia de su libro, basada en su propia experiencia, es que en el pasado, ser pobre no era una "cosa mala", como hoy estamos acostumbrados a pensar.

A mi entender la pobreza puede ser observada y estudiada como una expresión de la precariedad o un conjunto de "carencias", incluyendo la ausencia de cosas necesarias para una vida humana digna y para satisfacer las necesidades básicas de alimentos, vivienda, salud, etc. Sin embargo, el problema de esta perspectiva es que "carencias" o "necesidades" no pueden ser definidas universalmente, ya que dependen de la manera en que distintas personas o grupos definan estos términos, y también dependen de la manera en que tales necesidades sean satisfechas en cada caso en particular. En otras palabras, las necesidades que uno tiene en su vida y la manera en que se satisfacen dependen de la manera en que la pobreza y la riqueza sean definidas por personas diferentes. Por ejemplo, San Francisco [de Asís] y Gandhi tenían perspectivas muy diferentes de sus "carencias" y "necesidades", en comparación con la mayoría de la gente que vive hoy en sociedades de consumo. Por tanto, desde esta perspectiva, la pobreza podría ser algo "bueno" o "malo", dependiendo de la manera en que las personas perciban sus riquezas y pobrezas, y también de las posibilidades reales de esas personas de satisfacer sus necesidades en las mejores condiciones. Entre las sociedades antiguas, las llamadas necesidades básicas de los pobres era aún más modestas y de convivencia. Las relaciones sociales de cada persona, enriquecidas mutuamente con el resto de la comunidad, también tenían un rol importante para la satisfacción de esas necesidades.

Esto me lleva a otra dimensión de la pobreza, quiero decir que la pobreza es como un manera de vida, como un arte de ser y relacionarse con los demás, como todas las maneras y los medios que los pobres utilizan para constantemente crear y redefinir sus riquezas. En lo personal considero que es una manera de vivir con el otro muy superior; la pobreza que yo he nombrado como "de convivencia" es "una buena cosa" en todas las circunstancias. Es el mismo modo de vivir que Joseph Prud'homme, filósofo francés del siglo 19, llamó "la condición normal de la humanidad en la civilización". Quizá no era "algo bueno" que las sociedades antiguas carecieran de muchas comodidades materiales que nos facilitan la vida en condiciones normales. Pero de todos modos las sociedades antiguas produjeron algunas de las civilizaciones más importantes del mundo, y fue porque desarrollaron esta forma de vida de convivencia basada en la simplicidad, la frugalidad, la reciprocidad, la solidaridad, el compartir y la preocupación por el prójimo. Ahora bien, este tipo de pobreza semivoluntaria era un ejemplo de su sentido común. Representaba una manera muy sabia y realista de aprovecharse de todo lo que podían producir a fin de salir airosos en su lucha común contra la necesidad. También era una manera de crear y conservar otras formas de riqueza inmaterial.

Todo esto nos facilita comprender lo que Marshall Sahlins de la Universidad de Chicago quería decir cuando hizo su famosa declaración en el sentido de que la "pobreza es un invento de la civilización" y que nunca existió en la edad de piedra. De hecho, durante miles de años todos los pueblos de este mundo vivían normal y, con frecuencia, felizmente con muy pocas cosas. Jamás se consideraban pobres.

Durante miles de años cada individuo era pobre en algún aspecto y rico en otro. Pobre y rico se usaban como adjetivos. Transcurrieron miles de años para que la gente en el poder describieran a un individuo como pobre, usando la palabra como sustantivo. Ahora, no obstante las dificultades impuestas a las personas etiquetadas como pobres, su modo de vida, como la acabo de describir, sigue siendo una de las más sabias y más éticas, pues se basa en el respeto a los demás y a su entorno social y natural. Por estas razones, es una forma de vida que, sin duda, representa una forma mucho más rica y humanitaria, en comparación con las llamadas formas modernas de vivir, basadas en conceptos de competencia, búsqueda de utilidades y en la dependencia que hay en muchas "necesidades" autodestructivas que han creado las sociedades de consumo.


¿En qué se diferencia lo que usted llama "pobreza modernizada" de la "pobreza de convivencia" que acaba de definir?

La época industrial hizo surgir una nueva forma de pobreza que he llamado "modernizada", un término inventado por Ivan Illich. Esta variedad particular de pobreza es nueva en el sentido de que representa una carrera sin fin entre las necesidades personales, creadas socialmente, y las dificultades que el individuo enfrenta para encontrar los medios materiales para satisfacer tales necesidades. Y eso en una realidad en donde los medios de subsistencia son cada día más difíciles de encontrar, en particular para la mayoría de la gente cuya principal fuente de ingreso es la venta de su fuerza de trabajo, a precios muy bajos. Esta situación vuelve a la gente cada vez más dependiente del mercado y de las necesidades que sigue creando. Ivan Illich comparó la situación de los pobres actuales al mito de Tántalos, condenado a vivir en un paraíso rodeado de todo tipo de delicias, pero a quien se le negaba siempre todo lo que pudiera satisfacer su hambre y sed.

Para Marx, si bien la economía capitalista representaba un sistema de producción mucho más eficiente, en comparación con la economía de subsistencia, y que permitía a un número creciente de personas satisfacer necesidades nuevas, también creaba lo que llamó el proletariado: una clase nueva de personas enajenadas, que vendían su fuerza de trabajo como única manera de evitar la miseria. Y debido a que esta nueva clase de personas había sido desarraigada de su entorno de vida y despojada de sus autodefinidas maneras históricas y culturales de ganarse el sustento, se enfrentaba continuamente a la miseria. [La economía capitalista] creó masivamente, por primera vez, miseria e indigencia.

Leer la entrevista completa


Igualdad en la diferencia


Decresita


Vivimos en una sociedad estructurada por la dominación. El dominio de unas personas sobre otras, que permite transformar la diferencias en desigualdades.

Ejemplos para reflexionar: ¿Por qué en nuestra sociedad esta mal visto el cotilleo, sin embargo hablar de fútbol está considerado una asunto serio?.¿Por qué está más penalizado socialmente comprar en un mercadillo que en un gran centro comercial?. ¿Por qué tener vehículo privado da más prestigio que utilizar transporte público?

El poder permite poder mandar, poder hacer, poder ser, dominar y administrar los recursos, permite elegir el modo de estar en el mundo.

Si todos tenemos que ser iguales, a que sujeto nos tenemos que igualar; en el mundo que nos ha tocado vivir está claro todas deberíamos ser: hombre/blanco/rico/heterosexual/urbano/joven/sano/ciudadano/universitario/propietario/con patria…

Que ocurre entonces con el modo de ser mujer, ser negra, ser gitana, ser pobre, ser campesina, ser vieja, ser niña, ser enferma, ser sin papeles, ser apartida, ser precaria, …

Lo genérico engendra identidades que es lo opuesto a las diferencias.

Si la aspiración es que las personas lleguemos a ser sujetos con todas las prerrogativas del ‘sujeto universal’, estaremos legitimando las leyes que hacen invisible el dominio social.

Pienso que hay que construir el ‘sujeto diferencial’ capaz de pactos y transacciones, reclamamos la diferencia porque somos diferentes frente al modelo hegemónico.

Soñamos voluptuosamente con “un paraíso perdido” en el que comernos todas las manzanas prohibidas. La vida no es negociable. Nuestra libertad nace de nuestra naturaleza, que la dota tanto de posibilidades como de límites. Han utilizado nuestras diferencias para someternos. Las diferencias de edad, de raza, de religión, de lengua, de etnia, de clase y de sexo han dado lugar a múltiples desigualdades. Pero la diferencia nada tiene que ver conceptualmente con la desigualdad. Esta ha sido una consecuencia perversa.

En nuestra civilización jerarquizada, los que están arriba son los que han ido construyendo un modelo en el que lo significante, lo valioso, es aquello que se ajusta más fácilmente a los esquema a la clases hegemónicas. La valoración que se hace de determinadas funciones, roles, actitudes o aptitudes es lo que define que el fútbol es un asunto serio, que los centros comerciales son los nuevos templos sagrados y el vehículo privado es un nuevo dios. El esquema del triunfador está muy cerca del financiero, del político con éxito, del presentador mediático, del futbolista goleador.

Existe, no sólo una dominación real, sino también una dominación simbólica que ni siquiera la vemos porque anida en nuestro inconsciente. Vemos, pues, que existen explotaciones visibles y materiales que son posibles porque previamente existe una dominación tácita y simbólica que consigue hacer pasar por normal lo que es aberrante.

El imponderable por el que se decide lo que existe y lo que no, lo que es valioso y lo devaluado, el éxito y el fracaso no es otro que el código implícito en las sociedades de dominación.

Por esto reclamamos la igualdad en la diferencia

Intervención de Ives Cochet ante la Asamblea Nacional Francesa


Entropia La Revue

Intervención de Yves Cochet, diputado de París, a la Asamblea nacional, el 14 de octubre de 2008 El Presidente : Tiene la palabra el Sr. Yves Cochet, para el grupo GDR.

- Yves Cochet : Sr. Presidente, hablo en nombre de los diputados Verdes. La catástrofe actual no es una crisis financiera, económica, ecológica, política, social o cultural. Es todo eso a la vez y simultáneamente, por lo que es completamente inédita.

- Marc-Philippe Daubresse : ¡Todo está en todo !

- Yves Cochet : Es, en una palabra, una crisis antropológica. Para integrarlo, debemos cuestionar todas nuestras creencias - y Dios sabe si son numerosas aquí. Debemos descolonizar nuestro imaginario. (Aplausos irónicos sobre varios escaños del grupo UMP.) [1] Debemos pensar lo increíble. El derrumbamiento financiero actual no es, como se lo entiende aquí o allí, una crisis en primer lugar de liquidez. Es una crisis de un aumento de los activos financieros con relación a la riqueza real, es decir, lo contrario de una crisis de liquidez. El mercado financiero, en otras palabras, el volumen de los intercambios de papel virtual, es de veinte veces superior más a los intercambios de la economía real. La riqueza realmente existente no es ya suficiente, como antes, para respaldar deuda financiera. Un límite máximo ha sido superado : el límite máximo de conexión entre el capitalismo, basado en el crédito, y los recursos naturales, que es la base de toda riqueza real

- François Goulard : ¡Eso no quiere decir nada !

- Yves Cochet : ... ¿El Sr. Goulard, pretendería que los recursos naturales no son la base de toda riqueza real ?

- François Goulard : ¡Pero no, es el poder del hombre !

- El Presidente : Un discurso a la tribuna no es un diálogo. Sólo tiene la palabra usted, Sr. Yves Cochet

- Yves Cochet : Quiero simplemente decirle al Sr. Goulard : ¡no compren más petróleo, no es una riqueza real ! El hundimiento financiero actual se explica por el rebasamiento de este límite máximo, por la ruptura de esta conexión. Es decir : la deuda se devalúa completamente en términos de riquezas realmente existentes. Antes de la intervención de los Estados y en el espacio de algunos días, nadie deseaba intercambiar una riqueza real contra una deuda, incluso remunerada por un fuerte tipo de interés. La devaluación de la deuda se explica por esta desconexión, y no por una falta de crédito, de dinero en circulación o de préstamos entre bancos -que es el tópico que se dice por todas partes. La cuestión principal es pues : ¿el crecimiento de la economía real puede ser bastante fuerte para recuperar el crecimiento masivo de la deuda ? ¡(“No es eso ! ” sobre los bancos del grupo UMP.) Obviamente, la respuesta es no. El crecimiento de la economía real en adelante está frenado por la rarefacción de los recursos naturales que forman la base de todos los sistemas de sustentación de la vida económica y social. Esta dificultad se ejerce a la vez por la escacez del mineral y fósil - por ejemplo con el pico de Hubbert - y por la contaminación de la atmósfera, tierras y océanos. Además desigualdades crecientes de rentas desde hace treinta años no incitan a los hogares a consumirlo, excepto por medio de créditos que inflan más aún la deuda. Así pues, los costes marginales del crecimiento son en adelante superiores a sus beneficios marginales. Es decir : el crecimiento físico real nos vuelve cada vez más pobres. ¡Con todo, la ceguera de los devotos del crecimiento(Exclamaciones sobre los bancos del grupo UMP "y sigue con lo mismo !") Así pues, la declaración emitida por el Eurogrupo anteayer reza : “El sistema financiero aporta una contribución esencial al buen funcionamiento de nuestras economías y constituye una condición del crecimiento. ”

- François Goulard :.¡Sí !

- Yves Cochet : Es una forma de religión, una teología, una creencia. Pero la economía real no está ya en crecimiento - incluso negativa, ¡está en recesión ! Casi podríamos tomar apuestas sobre el futuro, desgraciadamente, ya que todo eso es bastante penoso. Los que, a pesar de señales precursoras objetivas, materiales y presentes desde años, no anticiparon, se encuentran privados de soluciones, incluso en su imaginario. ¿Qué objetivo deben pues contemplar, en Francia y Europa ? Sería necesario que los bancos tendieran progresivamente hacia un porcentaje de reservas ideal, es decir, igual al 100% de sus préstamos. Todos los bancos deberían pasar a ser poco a poco simples intermediarios entre depositantes y prestatarios, y no “cosas” que crean de la moneda a partir de nada y los prestan con interés.

- François Goulard :. ¿ Y de dónde viene , esta moneda ?

- Yves Cochet :. Como lo expliqué, la búsqueda del crecimiento es en de ahora en adelante antiecónomico, asocial y antiecológico. El crecimiento es lo que empobrece. ¡En cualquier caso, que lo reconozcan o no, que lo quieran o no, la recesión está aquí ! No supieron anticiparlo ya que se derrumban sus modelos económicos, y temo, desgraciadamente, que debido a su ceguera, sea la caída larga y dolorosa, en particular, para los más desfavorecidos, que viven en los países de la OCDE o en los del sur. Todas nuestras acciones deberían ser guiadas por la voluntad de hacer disminuir la impronta ecológica de países de la OCDE. Sé - y las sonrisas que veo me lo confirman - que los dirigentes del Consejo Europeo y usted, el Sr. Primer Ministro, tienen otro modelo en cabeza con el fin de reanudar con el crecimiento. ¡Qué ilusión ! Intentarán salvar el santo sacro crecimiento al cual creen porque son incapaces de imaginar otro modelo económico, otro tipo de sociedad. La esperanza de una nueva fase A del ciclo de Kondratiev, sucediendo a la fase B que cruzamos desde hace treinta años, es inútil. No estamos a la puerta de un nuevo crecimiento material o industrial, sino en la fase terminal del capitalismo (Exclamaciones sobre los bancos del grupo UMP), como lo decía Immanuel Wallerstein hace tres días. Las posibilidades de acumulación real del sistema alcanzaron sus límites, por razones geológicas y económicas que no se ven. Sería necesario establecer algo enteramente nuevo, una sociedad de sobriedad cuyos contornos no puedo dibujar, pero de manera muy sumaria, puedo dar cuatro orientaciones principales. En primer lugar : tender a la autosuficiencia…

- Marc-Philippe Daubresse : ¡Usted sí que sabe en cuanto a autosuficiencia, !

- Yves Cochet : local y regional en materia energética y alimentaria, al norte como al sur. En segundo lugar : ir hacia una descentralización geográfica de los poderes - resumidamente, hacia una Francia federal en una Europa federal. En tercer lugar : esforzarse por restaurar las actividades económicas. En cuarto lugar : ¡contemplar una planificación concertada (“al soviético ! ” sobre los bancos del grupo UMP) y la instauración de cuotas, en particular, en materia energética y alimentaria. A falta de tal visión y de tal acción, temo que nuestro continente europeo cruce pronto episodios perturbados cuyas premisas ya percibimos. ¡Tomo fecha hoy ante ustedes ! (Exclamaciones sobre los bancos del grupo UMP y del grupo NC.) John Stuart Mill decía : “A los grandes males, los pequeños remedios no aportan pequeños alivios, no aportan nada. ”…

- Claude Greff : ¡Ustedes tampoco !

- M. Yves Cochet Los grandes males actuales de Europa y el mundo reclaman pues una creatividad y una inventividad política inédita en nuestra historia. Es a esta altura de pensamiento y acción cuando llamo a los dirigentes europeos, con el fin de salvar la paz, la democracia y la solidaridad. (Aplausos sobre varios bancos de los grupos GDR y SRC.)
Notes

[1] El grupo UMP es el partido mayotitario de dereches del Presidente Sarkozy