El Viejo Topo: decrecimiento


Decrecimiento: Un debate abierto. Dossier coordinado por Patrick Eser

El Viejo Topo


Desacreditado ya el concepto de “desarrollo sostenible”, su lugar ha sido ocupado – en el imaginario de buena parte del movimiento ecologista, de los restos del movimiento antiglobalización e incluso en sectores de la izquierda política – por el de “decrecimiento”. Una palabra mágica, un eslogan poderoso, un ariete contra la idea del crecimiento ilimitado todavía vigente en las sociedades occidentales. Un concepto que atrae a los jóvenes que pululan por los movimientos. También un concepto que tiene detractores, que le reprochan no ser más que una artimaña para cambiar algunas cosas sin que en realidad cambie nada, al menos nada sustancial.

Sea como fuere, hay que convenir al menos en que el diagnóstico que se hace desde el decrecimiento — y no sólo desde él — es acertado: el mundo no puede seguir así. No es posible seguir destruyendo el planeta como impunemente lo estamos haciendo: pagaremos un precio muy alto, nosotros y sobre todo las generaciones que nos sigan. Hasta ahí, todos de acuerdo; el problema empieza cuando se trata de proponer cuándo y cómo se decrece, y en qué marco se hace.

Según los decrecentistas el reto estaría en vivir mejor con menos. Pero que formas de vida bastante snob, como el “slow food” — un contraconcepto gastronómico contra el fast-food entre producción regional y ecológica y cocina Gault-Millau — puedan adherirse a este lema muestra muy bien la vaguedad del imaginario del decrecimiento.
Los defensores del decrecimiento argumentan, entre otras muchas cosas, que para evitar las crisis que podrían derivarse del crecimiento negativo y para conseguir que nadie fuera excluido, el proceso de decrecimiento debe combinar simultáneamente una reducción del consumo, una reducción de la producción y el reparto del trabajo (y no sólo de éste). Sus detractores preguntan cómo puede hacerse eso sin salir del sistema y sin que se produzca una debacle económica que arrastre a la mayor parte de la población a la pobreza.

Los defensores del decrecimiento creen que de todas formas, por las buenas o por las malas, llegará un momento que a Occidente no le quedará otro remedio que decrecer. Sus detractores creen que para ese viaje no hacía falta alforja alguna (y aquí nos referimos, obviamente, a los que critican el decrecimiento desde un planteamiento de salida necesaria del capitalismo).

Algunos defensores del decrecimiento creen que este puede implantarse suavemente, flexiblemente, alcanzando un consenso con los poderes fácticos. Pero otros creen que esa es una idea ingenua, y que el capitalismo lleva en su esencia la idea de un necesario desarrollo perpetuo, exigencia imprescindible del modo de acumulación capitalista.

El debate, por tanto, está abierto.

Sólo en este 2009, se han publicado ya en España al menos cuatro libros sobre el tema: de Serge Latouche, Decrecimiento y Posdesarrollo. El pensamiento creativo contra la economía del absurdo (en El Viejo Topo) y Pequeño tratado del de crecimiento sereno (Icaria). De Nicolas Ridoux, Menos es más. Introducción a la filosofía del decrecimiento (Los libros del Lince). De Carlos Taibo, En defensa del decrecimiento: sobre capitalismo, crisis y barbarie (Catarata). Probablemente en los meses próximos aparecerán algunos más. Existen además, distintas redes sociales consagradas a difundir las teorías decrecentistas, redes que se incrustan en los movimientos sociales alternativos y que tienen un gran poder de atracción entre los jóvenes movimentistas.

Para debatir sobre esta idea, novedosa para algunos y algo menos para otros, El Viejo Topo ha reunido a ocho personas: Carlos Taibo, Joaquín Sempere. Miguel Amorós. Anselm Jappe, Miren Etxezarreta, Jorge Reichmann, Jose Iglesias y Giorgio Mosangini. Los ocho abordan la cuestión desde puntos de vista bien diferenciados, cuando no claramente opuestos, demostrando en sus intervenciones que se trata de un debate vivo y, por encima de todo, necesario.

Libre Pensamiento


La revista Libre Pensamiento nº 61 Primavera de 2009, publica un dossier sobre decrecimiento en el que aparecen los artículos de Carlos Taibo 'Doce preguntas sobre el decrecimiento'; Jaime Pastor 'ecosocialismo y decrecimiento'; Luis González Reyes 'La práctica del decrecimiento; y Antonio Carretero 'Hacia un sindicalismo ecosocial (y libertario) del cual elaboramos un resumen en la entrada anterior.

Podéis descargaros la revista aquí

Construyendo redes, creando alternativas


Jaume Grau López, Ecologistes en Acció de Catalunya. El Ecologista nº 59.


Este 2008 que está acabando ha visto la eclosión de un nuevo movimiento, el decrecimiento. Sus ideas se han venido fraguando durante las últimas décadas, aunque hasta ahora no había empezado a unir fuerzas en nuestro país. En julio de este año tuvo lugar una reunión en Cal Cases, Barcelona, que ha sido la más relevante de este movimiento en el Estado español.

El decrecimiento es un movimiento de movimientos. Es el punto de encuentro de movimientos tan diversos y heterogéneos como las plataformas contra la degradación del territorio, las cooperativas de consumo agroecológico, las iniciativas para la autogestión de la vivienda o la okupación, contra los trasvases, por los medios de comunicación alternativos o el ecologista.

Del 4 al 6 de julio se celebró en Cal Cases (comarca del Bages, Barcelona) el Primer Encuentro de Movimientos por el Decrecimiento en Catalunya, organizado por el Colectivo Nómada Tempsdere-voltes (Tiempo de revueltas) [1] . Allí nos encontramos más de 300 personas procedentes de Catalunya, País Valencià y Baleares, de decenas de movimientos y grupos diferentes, de todas las edades y orígenes. Un encuentro estructurado en torno a 13 áreas de trabajo que recogen los temas actuales del decrecimiento en Catalunya: agua; autogestión de la vivienda; autonomía alimentaria; conocimientos y educación libre; economía contrahegemónica; energía y transporte; estrategias de decrecimiento a nivel local; estrategias frente al poder político; medios de comunicación; modelo y defensa del territorio; relación campo-ciudad; relaciones sociales y vida comunitaria; y organización.

Cada ámbito de trabajo pudo desarrollar durante dos días el análisis de la situación y plantear propuestas de acción futuras para avanzar hacia el decrecimiento desde cada uno de los aspectos parciales. A partir de la experiencia individual y de los colectivos participantes, se encontró el máximo común denominador y se plantearon propuestas de trabajo para seguir sumando. Porque se trata de tejer redes. Redes afines, redes complementarias. Redes, al fin y al cabo, que señalan en la misma dirección desde puntos muy distantes.

Sumando desde la diversidad para denunciar las injusticias

Si el concepto de decrecimiento tiene una virtud, es justamente su acierto en señalar el origen común de todos los problemas que estamos sufriendo las sociedades humanas y el conjunto del planeta. El actual estado de desarrollo del capitalismo neoliberal ha llevado al planeta a una suma de múltiples crisis: crisis energética, económica, humanitaria, ecológica, social. Crisis global, al fin y al cabo.

Es cierto, en otros momentos históricos también se ha señalado la crisis del sistema y la necesidad de su desaparición. Pero la realidad es que el sistema ha resistido hasta ahora, huyendo siempre hacia delante de sus locas premisas autodestructivas. Y también es cierto que las críticas globales hechas por los movimientos sociales y políticos emancipatorios partían de otros dogmatismos y estaban estigmatizadas por su sumisión a las ansias de poder y dominación de unos pocos.

Decrecimiento no es, por tanto, una ideología. Es una conciencia de los límites físicos y éticos del impacto de la actividad humana sobre el planeta y sobre los otros seres vivos (especialmente el resto de personas) que lo habitamos. Es una llamada a la coherencia, a la responsabilidad, a la conciencia de estos límites para dar un paso más allá: el paso de actuar en primera persona del singular, para luego ampliarlo a la primera persona del plural. No se trata de construir un modelo ideal de sociedad, una nueva utopía situada en un horizonte inalcanzable que reclama adhesión ciega, casi fe religiosa. No. Se trata de hilar una serie larga, compleja, complementaria de acciones, de gestos que conforman un modo de vivir diferente y que, sumados por miles, por millones, crearán una sociedad justa, sana, culta, diversa y equilibrada con su entorno.

Como de lo que se trata es, pues, de moverse, la conclusión del encuentro de Cal Cases fue precisamente ése: seguir con el movimiento; seguir practicando el decrecimiento en todas sus formas y predicar con el ejemplo. Para ello se han puesto en marcha listas de correo en las que los participantes pueden seguir en contacto e intercambiar experiencias. Los grupos de trabajo más activos están creando pequeñas guías o manuales para facilitar el trabajo. Así, existe una Guía para poner en marcha el decrecimiento a escala local, un Manual de autogestión de la vida cotidiana, un directorio de producción y consumo ecológicos, una lista de brigadistas voluntarios para apoyar acciones locales o el proyecto más ambicioso: un Banco de Recursos - Espacio Público Autónomo. En él se volcarán todo tipo de recursos, documentos, ejemplos, propuestas, estrategias de acción, escritos legales, etc. Y servirá de base de apoyo al trabajo de todos los colectivos.

En medio del caos, la semilla del cambio

La acción llevada a cabo hasta la fecha que ha generado mayor impacto mediático fue, sin duda, la del 17 de septiembre [2] . Esta fecha, la red de movimientos demostró su coordinación, al lograr distribuir en un solo día 200.000 ejemplares de la publicación Crisi en toda Catalunya por parte de cientos de grupos locales. Ha sido la primera vez que un movimiento social se coordina y actúa en toda Catalunya con un mensaje único.

La mayor parte de los medios de comunicación no tuvieron otro remedio que hacerse eco de la acción, aunque como era de esperar, no dieron gran importancia al fondo del mensaje sino que se quedaron en el comentario simplista sobre la acción de Enric Duran, el activista por el decrecimiento que expropió 492.000 € a los bancos y cajas para denunciar el sistema financiero. “Cuando alguien señala a la luna, los estúpidos miran el dedo”. Así hicieron los medios de comunicación aunque, por suerte, no pudieron ocultar el mensaje subyacente que se divulgó a través de esas revistas y la página web. La semilla está sembrada.

Cuando vemos los acontecimientos mundiales, las múltiples crisis de todo tipo que se repiten por el planeta, no podemos sino reafirmarnos en la crítica al sistema. La actual tendencia de los gobiernos occidentales de inyectar cantidades astronómicas de recursos públicos para salvar a los bancos y fondos de inversión gracias a los cuales unos pocos se han enriquecido, es una decisión suicida. Las consecuencias no son difíciles de prever: la falta de liquidez de los gobiernos precipitará nuevos recortes en servicios sociales básicos y una mayor debilidad de los Estados, cosa que los expondrá aun más a los antojos del mercado y de los grupos de poder. Las tímidas medidas iniciadas para mitigar los efectos del cambio climático serán las primeras víctimas de la falta de recursos públicos. La mayoría pagaremos por la irresponsabilidad y el egoísmo con que unos pocos, con la cobertura de los gobiernos de la mayoría de países, han acaparado la mayor parte de riquezas de la Tierra.

Construyendo alternativas

Por ello, cada día que pase será más evidente la necesidad de un cambio drástico en la forma de vivir, producir y consumir no sólo aquí sino en todas partes. Disponemos de muchas herramientas de análisis (huella ecológica, deuda externa, deuda ecológica, pico del petróleo, etc.) y todavía más evidencias.

Hay que empezar a construir las alternativas desde ya mismo. Hay que crear los espacios y las herramientas para irse saliendo de este sistema, que es un barco que se hunde. Pero las alternativas tienen múltiples caras y no hay una receta única. En la pluralidad está la garantía de éxito. Ahí van sólo algunos ejemplos reales y realistas de cómo irse saliendo, tanto a nivel individual como colectivo:

<>Boicot a los bancos y al sistema financiero.

<> Boicot a los supermercados, promoción de cooperativas de consumo y de producción ecológica y local, por la autonomía alimentaria y contra los transgénicos.

<> Reducción de la movilidad innecesaria y apuesta por sistemas no motorizados.

<> Autogestión de la vivienda (autoconstrucción, socialización de vivienda abandonada, etc.).

<> Reducción del consumo de agua y de bienes de consumo superfluos.

<> Creación y apoyo a medios de comunicación sociales y autogestionados.

<> Implicación personal, apoyo a la creación de redes sociales, revalorización del contacto humano de proximidad.

<> Refuerzo a la educación integral de las personas por una ciudadanía crítica y consciente.

<> Revalorización de la vida rural, apoyo al mantenimiento de la vida en los pueblos.

<> Creación y apoyo a los movimientos por un territorio vivo y contra su degradación.

<> Revalorización de los oficios tradicionales, en especial aquellos que alargan el ciclo de vida de los objetos.

<> Creación de redes de contrapoder que puedan cuestionar y deslegitimar el poder político cuando éste es represivo o insensible a las necesidades sociales.

Sin duda hay muchísimos ejemplos más. Los Transition towns ingleses pueden ser un paradigma fenomenal a tener en cuenta. De la acción local a la global. La convocatoria del 15 de noviembre “la crisis, que la paguen ellos” (este artículo se redacta antes de esa fecha) es una nueva oportunidad para demostrar que la gente no se queda de brazos cruzados ante la situación. No queremos ninguna refundación del capitalismo. Y lo vamos a demostrar.

El encuentro de Cal Cases fue un germen ilusionante que ahora tod@s debemos abonar y regar para que germine con fuerza. Tenemos por delante un trabajo largo y arduo, pero sin duda necesario.

Apúntate para el 17-S. Podemos vivir sin capitalismo



El próximo jueves 17 de septiembre "podemos vivir sin capitalismo".

Se entablarán puntos de comunicación con las personas interesadas sobre formas, maneras y alternativas que existen para sacar al capitalismo de nuestras vidas.

‘Podemos vivir sin capitalismo’ es una campaña formada por miles de personas y colectivos que puntualmente salimos a la calle para hacer visible quienes somos y llegar a más gente, mientras que día a día vamos realizando prácticas, cada vez más, para cambiar nuestra forma de vida.

Algunos de los temas sobre los que debatiremos:

  • Huelga de usuarios y usuarias de bancos; pequeños pasos para reducir notablemente los beneficios de los bancos; Inversión directa en cooperativas;Red de insolventes e insumisos.
  • Recuperación de edificios vacíos; Masovería urbana; Cooperativas de vivienda de cesión de uso.
  • Autoconstrucción ecológica; Cesión de Tierras para la relocalización agraria; Cooperativas de producción y consumo; Huertos comunitarios; Redes de intercambio.
  • Economía Comunitaria; Cómo poner en marcha una cooperativa integral; proyectos de repoblación.
  • Campaña para un transporte público justo; Transporte colectivo y compartido.
  • Cooperativa de energías renovables; Autoconstrucción de molinos de viento.
  • Educación libre; Creando Universidades Libres.


Puntos de encuentro:


Convocamos una acción consistente en montar una mesa informativa, en una plaza u otro espacio público de alta concurrencia. De hecho más que informativa la tenemos que entender como una mesa de comunicación. Por una parte para informar de alternativas que proponemos y que existen, por otra, ser visibles en la calle para recoger información de personas que esten interesadas en librar-se del capitalismo en algun aspecto de su vida.

La mesa deberá ser visible e identificable. Introduciendo ésta acción haremos que quien convoque con la intención de hacer un acto grande, pero no vea suficiente gente, pueda aprovechar igualmente su presencia en la calle para conseguir el objetivos básico que seria el de contactar personas que quieran cambiar las cosas y hacer proyectos para vivir sin capitalismo.

La mesa podría estar montada el dia 17 de Septiembre, en el horario que se considere oportuno, pero sobretodo de 18 a 21h, que es cuando la gente tiene más disponibilidad y camina sin tantas prisas como durante el día.

Su presencia en la calle para conseguir el objetivos básico que seria el de contactar personas que quieran cambiar las cosas y hacer proyectos para vivir sin capitalismo.

Asambleas temáticas:

Se convocaran el 17 de septiembre a las 19.30 en el mismo lugar donde se han creado puntos de encuentro y consistiran en encuentros con las personas interesadas según los ámbitos de interés. Se haría de todos aquellos que temas que hubiera suficiente gente en la sala, de manera que si hay varias a la vez, cada persona deberá escoger una con el objetivo de empezar a sacar el capitalismo de su vida, en el ámbito escogido (quedando inscrita a la vez en varios proyectos).

En principio no sabremos con antelación de qué temas seran las asambleas en cada punto de encuentro, aunque si alguno de los convocantes del punto de encuentro tiene prioridad por un tema podrá autónomamente hacer difusión específica para conseguir que se haga un encuentro sobre su tema preferido.

Cada una de las asambleas debería de tener una persona dinamizadora de manera que seria importante que entre los organizadores del punto de encuentro, haya alguna persona, que tenga pensado hacerlo o asegurar que alguien se encargue.

INSCRIPCIONES

Si deseais inscribir un punto de encuentro hacedlo aquí: http://www.17-s.info/es/form/apuntate-para-el-17-s

Si estás interessadxs en participar como persona individual y quieres que te pongamos en contacto con el punto de encuentro más cercano apuntaos aquí: http://www.17-s.info/es/node/3370

Aquí podéis mirar si ya hay puntos de encuentro inscritos en vuestra ciudad, barrio o pueblo. Aunque hayan noticias si es suficiente gente puede hacer varios puntos de encuentro para población o barrio y así llegar a más zonas. Si es bastante gente y no sabe cuántos puntos de encuentro montar como referencia puede tomar que, si es entre 2 y 5 personas debería de montar 1 punto de encuentro. Entre 6 y 10: 2 puntos de encuentro. Entre 11 y 15: 3 puntos de encuentro y así ...

Nos podéis escribir a 17-s@podem.cat para pedir contactos de vuestra zona!

Coordinación de puntos de encuentro
Campaña podemos vivir sin capitalismo
www.17-s.info / www.sincapitalismo.net
17-S@podem.cat

Boletín del 17-S: Podemos vivir sin capitalismo