aprendizajes, ideas, propuestas, amigos, crecimiento



Anna - Bosc que respira sense límits

"De vuelta en casa. Me he puesto al corriente de como han ido los últimos días, hablado con personas queridas, cenado a la vera de la estufa con las zapatillas puestas... tengo una sensación de plenitud. Como también la he tenido pasando unos cuántos días en Glasgow, ciudad que me ha acogido desde hace mas de 10 años, en la que comparto, disfruto, aprendo cosas con personas que ahora, pese a la distancia, continúan formando parte de mi entorno cotidiano.


No me hace falta viajar a lugares exóticos, ni remotos para aprender, para soñar, para amar, para sorprenderme ...acciones diarias como atravesar la ciudad para ver a un amigo con quien preparar un experimento culinario entre conversacion y silencios;plantar lechugas, recoger romero, jugar con los niños, una caricia, un paseo nocturno; compartir la voz, la lucha por lo que es justo...son parte del camino hacia una vida plena.

Pero hay veces que un viaje por corto que sea vale para aclarar, aprender, renovar muchas cosas...en este último me he dado cuenta de cuanto sentido nos damos los amigos, del valor de un gesto, una palabra, una sonrisa... y de lo importante que es sentir el nosotros, togetherness, para entre todxs hacer que las cosas pasen.

De este viaje, no quedan demasiadas fotos, y mas que acontecimientos por explicar lo que me queda es la certeza en que las personas podemos trabajar, proponer, planear, vivir juntas el camino, explorando conocimientos, sentimientos... y que cuando alguien esta sufriendo unas circunstancias fuera de lo usual, las relaciones se hacen más fuertes y al compartir las soluciones más visibles.

Vuelvo con energía renovada, conociendo unas cuántas cosas nuevas y con un sentimiento de plenitud al saber que aquí y alli hay unas personas fantásticas que hacen que todo sea posible y si no siempre sera una satisfaccion haberlo intentado juntos.

Gracias a todxs."

Entrevista a Joan Martínez Alier sobre decrecimiento

El decrecimiento económico ya lo tenemos aquí, en la crisis del 2007-2008 del mundo rico. Este año bajarán las emisiones de dióxido de carbono en Espana, en Estados Unidos, etc. Se juntó la crisis financiera (por el exceso de hipotecas y de la construcción de viviendas) con una crisis económica. Todo eso ayudado por el precio del petróleo (por el oligopolio de la OPEP, que se mantiene por la escasez de petróleo a la larga). El coste energético de conseguir energía está aumentando.

Este decrecimiento económico debería ser socialmente sostenible, hacen falta nuevas instituciones, redistribuir la producción, redefinir el trabajo para incluir el trabajo del voluntariado, también el trabajo doméstico no remunerado, etc. Entender que estamos a un nivel muy alto de ingreso, y que si bajamos un poco no pasa nada. Instituir la renta básica. Evitar el racismo con los inmigrantes.

Estamos viendo lo que yo llamo “la Segunda Muerte de Friedrich von Hayek”. Estos días vuelve Keynes, hasta los bancos piden que el Estado los nacionalice porque están temerosos de que los clientes pidan su dinero. Hace falta pues un cambio del sistema financiero. Así que este decrecimiento necesario hay que medirlo no tanto en términos de PIB, sino con indicadores físicos (menor uso de materiales, menor producción de gases con efecto invernadero, etc.) y aplicando el principio de precaución a las tecnologías.

Mientras que en los países ricos debe ocurrir esto, en los países más pobres hay que aumentar el uso de energía porque todavía es muy bajo. Hay una gran injusticia en el mundo, el Norte tiene una deuda ecológica hacía el Sur, existe una deuda de carbono, además de todas las deudas colonial y postcolonial que los europeos han contraído en el Tercer Mundo. Se deberá evaluar el importe de dichas deudas, que podría resolverse mediante la eliminación de la totalidad o parte de la deuda externa de los países del Sur, por ejemplo, y desarrollando mecanismos institucionales para garantizar la reinversión del dinero ahorrado en los programas contra la pobreza y la promoción de energías alternativas en el Sur.

De la entrevista al economista Joan Martínez Alier, realizada por Mónica Di Donato, responsable del Área de Sostenibilidad del CIP-Ecosocial.

Conferencias: Las perspectivas del decrecimiento




Del 26 de febrero al 14 de mayo. En Cataluña.

Ciclo de conferencias:

"Las perspectivas del decrecimiento".



Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), sólo durante el año 2008, La especulación financiera y la crisis alimentaria, ha incrementado en 75 millones el número de personas que sufren hambre en el mundo. De ellas, el 80% son mujeres.

Resumir en tres líneas el estado del mundo es imposible, pero sí que tres frases pueden hacer patente la necesitado de un cambio de paradigma.

Hay quien establece que por un cambio de paradigma hacía falta volverlo todo a cero, pero los paradigmas son más complejos, y para producirse hace falta un profundo cambio de conciencia a todos los niveles, social, político, económico, conceptual, ...

Por este motivo, el ciclo permanente de sensibilización “Els Dijous Cooperactius” [Los Jueves Cooperativos] quiere poner a debate diferentes perspectivas de una propuesta de cambio de paradigma que está tomando fuerza por todas partes, “El Decrecimiento” como alternativa al sistema actual de crecimiento continuo.

Programa completo de conferencias

La cultura de las nanas



“Solo comprendí el poder de la línea materna
cuando oí a mi hija cantando una nana a su bebé,
era la nana que me había enseñado mi abuela”

Una abuela británica


Hubo un tiempo en que las noches estaban llenas de estrellas brillando, de susurros y suaves palabras. Hubo un tiempo en que los bebés se dormían en los brazos de sus padres con el suave balanceo de su cuerpo y con el ritmo de una canción de cuna.

Las nanas y la cultura que representan tienen un significado mucho más allá de lo musical.

Las canciones de cuna son manifestaciones de los RITMOS ARCAICOS, del rimo de la vida, una cadencia que ya interiorizamos en el vientre materno.

El calor, el vínculo piel con piel, el balanceo y el sonido simbolizan el latido del corazón de la madre que hemos escuchado durante los nueve meses de gestación: una época de máxima protección, de tranquilidad y nutrición incondicional.

Para un bebé, el mundo exterior es desconocido, ruidoso, frío y hostil y solo en el pecho materno y/o en los brazos de una persona amorosa puede sentirse “como en casa”.

El efecto relajante y terapéutico de una nana funciona tanto con un recién nacido como con un niño de tres años en plena pataleta, porque la cadencia le lleva aun estado anterior de madurez y le permite entender que todo está bien.

La cultura de las nanas pertenecen a la sabiduría ancestral de la maternidad y se transmitían a través de las generaciones por contemplación y unión. Esa cadena se rompió con la desaparición de las comunidades y las familias “tribu” a favor de la familia nuclear en las ciudades, caracterizada por poco tiempo, muchos nervios, desorientación y falta de instinto y conexión con las verdaderas necesidades del bebé.

Lamentablemente, ese vacío se llenó con las pautas de crianza de “expertos” externos y mimetismo social, y en muchos casos, la separación, los llantos, la indiferencia, un poster, un muñeco, gadgets con sonidos artificiales sustituyeron al alma humana. Nada de eso puede compensar el paraíso que representan las nanas y la magia de la crianza con apego.

Nunca es tarde de retroceder. Lo mismo que los grupos de apoyo a la lactancia y las redes de madres y padres son el eslabón perdido de los conocimientos ancestrales, podemos resucitar y generalizar la cultura de las nanas que siempre se ha mantenido viva en las tradiciones musicales de todos los lugares del mundo y en el anonimato de los hogares más sabios.

En este post escuchamos una preciosa nana de Pasión Vega y la misma dulzura, amor y respeto podemos encontrarla en muchas otras canciones.

La próxima vez que queramos regalar algo a unos padres primerizos, ayudémosles a retornar al origen y a su corazón en vez de ofrecerles objetos que les separan aun más de sus hijos.

La cultura de las nanas es uno de los ingredientes de la paz social y de un mundo mejor.

Que ningún niño ni adulto busqué fuera la protección y el “ritmo” que debía haber recibido de su propia familia. Eso es la revolución de las madres.


Max Neef: aprender a comprender


Hemos alcanzado un punto en nuestra evolución humana, caracterizado por el hecho de que sabemos mucho, sabemos muchísimo, pero comprendemos muy poco; la navegación que hemos escogido ha sido piloteada por la razón y nos ha llevado al puerto del saber, como tal; ha sido una navegación asombrosamente exitosa; jamás en toda nuestra existencia hemos acumulado más conocimiento, más saber, que durante los últimos cien años. Estamos celebrando la apoteosis de la razón; sin embargo, en medio de esta tan espléndida celebración, súbitamente nos asalta la sensación de que algo falta.

Así es. Podemos alcanzar conocimiento, saber, sobre casi cualquier asunto que nos interese, podemos por ejemplo, guiados por nuestro querido método
científico, estudiar todo lo que se puede estudiar —desde una visión teológica,
antropológica, biológica, bioquímica, sicológica— sobre un tema humano
llamado amor. Usted ha estudiado todo lo que se puede saber sobre el amor,
pero solo va a comprender el amor el día en que se enamore.

¿A qué apunta esto, de que el comprender es el resultado de la integración
mientras que el saber es el resultado de la separación y de la fragmentación?
Solo puedo pretender el comprender aquello de lo que soy parte. Mientras sigamos diciendo “yo estoy aquí y la naturaleza está allá”, “estoy aquí y la
pobreza está allá”, acumularemos mucha información en estadística, podemos
diseñar muchos cuadros, pero nunca vamos a comprender realmente de qué se
trata y qué es lo que realmente ocurre.

Finalmente, hemos alcanzado el punto en que estamos tomando conciencia de
que el conocimiento, el saber, no es suficiente y que, por lo tanto, debemos
aprender a comprender, a fin de alcanzar la completitud de nuestro ser.
Es probable que estemos comenzando a darnos cuenta de que el saber sin
comprender es hueco y de que el comprender sin saber es incompleto.
Precisamos, por lo tanto, emprender por fin la navegación hasta aquí pospuesta,
pero para poder iniciarla debemos enfrentar el desafío de un cambio de
lenguaje. Ya lo decía Einstein: “No es posible resolver un problema utilizando el
mismo lenguaje que dio origen al problema”.

Para saber más: Max Neef: Libros, artículos, entrevistas y conferencias

Para saber más: Audio conferencia de Max Neef

Deseo de crecer frente a la realidad física

Juan Jesús Bermúdez.- decrecimiento en Canarias

En un Mundo finito, el uso por parte de la Humanidad de recursos no renovables lleva, inevitablemente, al decrecimiento en su disponibilidad para el futuro. Si consumimos mil barriles de petróleo al segundo, como hoy hacemos, ese crudo dejará de estar disponible, y se habrá transformado, a través de su combustión, en gases de efecto invernadero, que calientan la atmósfera. Esto es: decrece nuestra posibilidad de usar el recurso en el futuro, y su transformación pasa a engrosar nuestro impacto en el medio. Igual ocurre con cualquier recurso mineral. Por ejemplo, algunos autores consideran que la disponibilidad de fosfatos, la roca de la que obtenemos el fósforo básico para el crecimiento de las plantas en la agricultura industrial, podría encontrarse en declive, debido al agotamiento de una parte significativa de las reservas existentes.

El decrecimiento también se da en la disponibilidad de recursos renovables. Ocurre con la pesca, cuyos volúmenes totales parecen haber entrado en declive histórico, después de que la práctica industrial pesquera esté poniendo en situación de riesgo grave de extinción importantes reservas del Mundo, sin margen apenas para la recuperación de sus cadenas tróficas. Lo mismo ocurre cuando se talan bosques o se extrae agua de acuíferos recargables con una tasa de consumo muy superior a la de reposición del recurso.

En general, cuanto más usemos de los recursos de la Tierra, menos habrá para el futuro, y menos tendrán otros que conviven al tiempo con nosotros, en el mismo Planeta. Aunque aún existe todavía, en nuestra sociedad, una práctica unanimidad sobre las virtudes del crecimiento económico, se olvida frecuentemente que éste precisa inevitablemente del crecimiento en el uso de recursos. Teniendo en cuenta, además, que la velocidad y volumen del aprovechamiento de los mismos es el más acelerado y mayor de la Historia, se entiende que, asumiendo la finitud del Planeta, el crecimiento económico implica decrecimiento posterior en la posibilidad de usar recursos naturales.

El conflicto que implican estas dos tendencias contrapuestas – el deseo de crecer versus la realidad física de cada vez menor número de recursos – siempre termina con un final “a favor” del decrecimiento físico y económico, por razones obvias (la economía, para ser tal, necesita de lo tangible, de lo físicamente valorable).

En algún momento el decrecimiento es inevitable. Civilizaciones enteras lo han experimentado, cuando han agotado los recursos vitales de su existencia, y no es ajeno en absoluto a nuestra experiencia histórica. Lo que hay de nuevo en esta nueva fase de crisis es que se suceden las advertencias de que se están alcanzando límites absolutos globales del uso de determinados recursos claves para nuestras sociedades modernas. Además, la dimensión del consumo (y, por tanto, su agotamiento) es planetaria, al estar globalizada nuestra economía.

No suelen caer en la cuenta los partidarios del crecimiento que son los mejores aliados del decrecimiento económico. De hecho, en un Planeta “lleno” y con la aceleración que nos caracteriza, retomar el crecimiento – esto es, intentar salir de la crisis – llevará a conflictos mayores en el futuro. Habría que reconvertir este momento económico de decrecimiento en una enseñanza, no sólo financiera, sino de ajuste a un uso menor de los recursos no renovables, lo que implica renunciar a seguir creciendo, y promover una agenda con la mirada puesta en esta nueva situación, precisamente para evitar que el decrecimiento sea lo traumático que se anuncia va a ser

¿Por qué celebrar a Darwin?


Hay una gran confusión en nuestra concepción sobre la naturaleza. Y las cosas tienden a empeorar con una exagerada conmemoración del bicentenario de Darwin. Muchos piensan que la ciencia descubrió que la “ley de la selva” es la ley del más fuerte, la ley de la competición y de la lucha por la supervivencia. Todavía más, piensan que Darwin descubrió esa ley a partir de estudios rigurosos de la naturaleza. Perdónenme por fastidiar la fiesta pero quiero argumentar que tales nociones están equivocadas y que no hay ninguna originalidad ni brillantez que deba ser celebrada en este aspecto de la comprensión del mundo natural.

Los grandes avances de la investigación científica en el último siglo revelaron que la verdadera “ley de la selva” es la integración holística de los sistemas vivos y que todos los organismos supuestamente en competición constituyen, en realidad, partes integrantes de un sistema complejo en perfecta sintonía que ya dura cerca de 4000 millones de años.

Quien estudia la vida de manera rigurosa y crítica sabe que la estabilidad de una célula y de los organismos multicelulares depende de la integración sistémica de sus partes constituyentes. Lo mismo acontece con el ecosistema y con el ciclo vital que sustenta el planeta, del cual forman parte incluso los minerales. Una guerra de todos contra todos resultaría exactamente en lo contrario de la estabilidad: la desintegración de los sistemas y la des-estructuración de la complejidad, soportes ambos del fenómeno que llamamos vida.

Ni el más pertinaz defensor de un mundo desencantado deja de impresionarse (y encantarse!) con una organización extremadamente compleja y en fina sintonía de elementos químicos comunes (esos, sí, desencantados, pues la materia que constituye la vida es la misma que forma los seres inanimados) que interaccionan para formar incluso los más simples de los organismos vivos.

“La selva” es, en realidad, un ambiente de equilibrio e integración, que incluye desde microorganismos invisibles, como bacterias y virus, hasta grandes mamíferos y plantas. Las leyes no están escritas y no hay sistema penal, pero hay un castigo máximo, no otorgado por los legisladores, para aquellos que no respetan la regla del equilibrio: la pérdida de sintonía con el ambiente y, consiguientemente, la extinción.

El propio patrón revelado por los estudios empíricos de la evolución (el registro fósil y la paleogeología), da testimonio de que los grandes cambios son episódicos y están siempre relacionados con catástrofes y fenómenos excepcionales, tales como la saturación de la atmósfera con oxígeno liberado por las primeras bacterias, el impacto de asteroides, cambios climáticos profundos, etc. El resto de la historia (su mayor parte) contiene pocos cambios estructurales, numerosas adaptaciones y centenares de miles (o millones) de años de equilibrio y estabilidad.

Si, por tanto, “la ley de la selva” es la del equilibrio y de la interacción holística de las partes componentes, de dónde vienen las connotaciones negativas del término “salvaje”? ¿Por qué lo asociamos con la lucha de todos contra todos, la competición y la supervivencia del más fuerte?

Quien afirma que el culpable de todo eso es Darwin, acierta apenas una parte. La historia de la asociación de las leyes de la naturaleza con las leyes de la competición empezó algunos siglos antes.

El sistema capitalista tuvo su origen en lo que Marx denominó “acumulación originaria”, caracterizado por el comercio competitivo, expropiación arbitraria y violenta de pequeñas propiedades, esclavitud y pillaje de recursos en continentes invadidos y colonizados. La conclusión del autor de “El Capital” es que “si el dinero nace con manchas naturales de sangre en una de sus caras, el capital viene al mundo chorreando sangre por todos los poros, de los pies a la cabeza”. Inglaterra tuvo un papel especial en la promoción de ese sistema. No es para asombrarse que las teorías relacionadas con dicho tipo de actividad predatoria hayan surgido exactamente en aquel país.

En el siglo XVII, Thomas Hobbes atribuyó la dinámica de la realidad bajo el capitalismo en ascensión a una esencia del ser humano como depredador y afirmó que “el hombre es un lobo para el hombre” (homo homini lupus) y que la sociedad es una guerra de todos contra todos (bellum omnium contra omnes). La sistematización teórica de la cosmovisión capitalista había sentado sus bases. La metafísica social de la era moderna establecía los fundamentos a partir de los cuales toda la realidad sería concebida y justificada.

Adam Smith se sirvió de tal metafísica para la sistematización de la teoría económica liberal. Para él, el interés propio, el egoísmo de cada individuo, es lo que hace funcionar la sociedad. La mano invisible del mercado era un concepto como la gravitación newtoniana, que entraba en acción cuando cuerpos individuales se colocaban uno en el campo de acción del otro.

También en Inglaterra, ahora en el auge del imperialismo del siglo XIX, Thomas Malthus defendió que la vida en sociedad es, esencialmente, una lucha por la supervivencia, dada la escasez de recursos en relación con el crecimiento de la población. Herbert Spencer, en consonancia con Malthus, pontificó que los vencedores de la lucha por la supervivencia eran los más aptos, que superaban, por sus cualidades intrínsecas, a las razas, clases e individuos inferiores y menos competentes.

Lucha por la supervivencia y supervivencia de los más aptos son conceptos tomados de la teoría social liberal, elaborada en el auge del enriquecimiento de la élite colonialista inglesa y de la exploración y empobrecimiento de las clases y pueblos juzgados inferiores. ¿Qué hizo Darwin, a quien se atribuye erróneamente la autoría de estas ideas, suponiendo que él las hubiese descubierto en el estudio de la naturaleza?

Si las personas que celebran el bicentenario de Darwin (principalmente los biólogos) se tomasen la molestia de leer Sobre el origen de las especies por medio de la selección natural o la supervivencia de las razas favorecidas en la lucha por la existencia (título original de la obra más famosa de Darwin) – lectura extremadamente rara entre los que estudian o enseñan el darwinismo – verían que el autor da el crédito a sus maestros y dice que su idea “es la idea del sr. Malthus aplicada a la totalidad de los reinos animal y vegetal” (ver introducción y cap. 3 de Sobre el origen de las especies). Spencer es citado cinco veces en la tan celebrada como poco estudiada obra.

¿Qué brillantez u originalidad existen en tomar una idea social y aplicarla a la naturaleza? Ciertamente la de concluir la construcción de la metafísica social liberal, transformándola en reglas naturalistas. Por lo tanto no fueron las ideas de Darwin las que dieron lugar a su aplicación social (lo que llaman darwinismo social): la misma teoría es una teoría social transportada a la naturaleza. Además de dar el toque final a la metafísica social capitalista, el darwinismo sacramentó la naturalización de las ideas liberales hegemónicas.
partir de ahí, nuestras mentes fueron entrenadas a ver competición del león (predador) con las cebras o ñues (presas), pero sin fijarse en que ambos, predador y presa, conviven hace millones de años en un mismo espacio, en situación de equilibrio armónico, sin consecuencias ecológicas negativas. Aceptamos ideas como “egoismo” de los genes, sin preguntarnos como diablos tal sentimiento humano pueda ser propiedad de un pedazo de materia que ni siquiera está viva- los genes son apenas moléculas que sólo poseen función dentro de una célula y en interacción con otro centenares de moléculas.

De la misma forma, a pesar de ser prácticamente un consenso que el reparto de alimentos y la cooperación fueron factores indispensables para la evolución del Homo sapiens, todavía hay estudiosos serios que consideran a la cooperación entre humanos uno de “los mayores enigmas de la biología”, dado que fueron adoctrinados para buscar competición y egoísmo en todos los fenómenos naturales. No son raras las explicaciones de actos altruistas de animales sociales basadas en la relación costo-beneficio que convierte a la cooperación en una estrategia interesada para obtener ventajas individuales.

O sea, que lo que debería ser un dato empírico que reclama una interpretación teórica -a saber, la existencia de la cooperación a larga escala en la naturaleza- se convierte en un enigma porque contradice una doctrina pre-concebida.

En síntesis, la tan cacareada “ley de la selva” a la que comúnmente se nombra, no fue descubierta en la naturaleza, sino decretada por teóricos del capitalismo e impuesta en la naturaleza. No fue por casualidad el éxito editorial el libro de Darwin en la Inglaterra victoriana, hecho inédito hasta hoy cuando se trata de una publicación científica.

Como decía arriba, lo que las investigaciones recientes nos han llevado a descubrir en la naturaleza son leyes bien diferentes de las que rigen la dinámica de la sociedad capitalista. Mientras tanto explotan por doquier las celebraciones del nacimiento de un pensador que “revolucionó nuestra visión de la naturaleza. Pero: ¿Qué hay de revolucionario en Darwin? En primer lugar hay que recordar que el propio predominio del capitalismo fue el fruto de verdaderas revoluciones en Inglaterra y en Francia. La burguesía ya fue una clase revolucionaria bajo aspectos materiales y espirituales. En el siglo XIX, las ideas burguesas ya eran en ciertos aspectos, revolucionarias, principalmente en lo moral, una vez que disputaban la hegemonía al conservadurismo clerical. No es por azar que el término “liberal” se oponía a “conservador”. Y sin embargo vivimos en el siglo XXI, y no hay que argumentar mucho para afirmar que el término “liberal” adquiere hoy una connotación conservadora.

Si ser darwinista pudo un día ser considerado progresista, tenemos motivos de sobra para pensar que en los tiempos actuales, tal postura tiende más hacia el conservadurismo que hacia una actitud revolucionaria. Tanto bajo el punto de vista científico como social, el darwinismo da muestras de inadecuación al campo que pretende ser aplicado.

En el primer aspecto, cito las palabras de la prestigiosa bióloga Lynn Margulis, para quien “En lugar de los formalismos idealizados de la “moderna síntesis” darvinista, los principios organizados para el entendimiento de la vida requieren un nuevo conocimiento de la química y del metabolismo. Descubrimientos en el funcionamiento interno de la célula aclaran el modo de evolución desde que Darwin y sus seguidores inmediatos escribieron su análisis interior. Los resultados de la nueva ciencia de laboratorio y de campo contradicen, ignoran o marginalizan el formalismo del neodarwinismo, excepto para variaciones dentro de poblaciones de mamíferos y otros organismos que se reproducen sexualmente” (Margulis y Sagan. Acquiring genomes: a theory of the origins of species. New York: Basic Books, 2002).

Otro biólogo, Máximo Sandín, afirma que “Mientras que en las universidades se enseña la evolución como el “cambio gradual en las frecuencias génicas”, en sus propios laboratorios se observa que los procesos implicados en la evolución morfológica nos dicen exactamente lo contrario” (Sandín, M. Pensando la evolución, pensando la vida. Murcia: Crimentales, 2007).

Bajo el aspecto social, es muy poco probable que una idea verdaderamente revolucionaria tenga tanta relevancia en los medios de comunicación. Se trataría más bien de propaganda defendida por las mega-corporaciones editoriales y mediáticas. Parece más sensato suponer que la propaganda masiva del darwinismo responde a intereses de mantenimiento de la naturalización de las diferencias sociales y de las ideas sociales liberales. Además, la emergencia de una nueva metafísica social no sólo se hace urgente y necesaria sino que se configura ya de forma latente en las múltiples experiencias alternativas de organización social y en el clamor de los que ansían otro mundo posible. Para la formación de esta nueva racionalidad, urge desnaturalizar los elementos de la racionalidad burguesa, lo cual no es posible sin un abordaje crítico del darwinismo.

A la luz de la reflexión precedente, el capitalismo no es salvaje. Es, al contrario de lo que ocurre en la naturaleza, una violación de la regla básica del equilibrio, integración y cooperación vigente en el mundo actual. No es sorprendente que la manutención de dicho sistema nos esté conduciendo a la pena máxima aplicada a los que no siguen la verdadera ley de la selva: la extinción.

Considerando el hecho de que el evolucionismo y el naturalismo no son ni fueron nunca sinónimos de darwinismo (infelizmente no podré explorar ese aspecto aquí, pero sugiero la lectura de mi artículo La crisis latente del darwinismo, Asclepio. Ano LVIII, n.1. enero/junio, 2006), me atrevo a decir, a contramano de la mayoría, que no veo motivo para tanta celebración de un nacimiento. Preferiría celebrar el funeral de la teoría darvinista y el nacimiento de una nueva teoría de la evolución, estrictamente naturalista (no creacionista), verdaderamente científica y adecuada tanto a las investigaciones empíricas como a una nueva metafísica social.

Mauricio Abdalla

Universidade Federal do Espírito Santo. Brasil.

Traducción: Emilio Cervantes

Para saber más: Biología y pensamiento

Para saber más: Máximo Sandín

Para saber más: Artículos sobre evolución

Diez grandes objeciones al "comercio justo"


Se han desarrollado bastantes argumentos a favor del "comercio justo". Nuestro propósito no es, por tanto, recordarlos sino, defender un contra-argumento a dicho comercio denominado "justo". La capacidad de aceptar críticas, de enfrentarse a la contradicción y de iniciar un debate, forman parte de cualquier trayectoria evolutiva.

1 - El comercio "justo" es injusto

En efecto, para que un intercambio sea realmente justo, las condiciones de protección social y de remuneración de los individuos que producen deberían ser idénticas a las de las personas que consumen.

Ejemplo : según el sitio MaxHavelaar, www.maxhavelaarfrance.or, con los precios actuales, a un productor local colombiano (llamémoslo Manuel) le hacen falta trescientos años para ganar 15 000 euros (aproximadamente el sueldo medio anual aquí). Manuel recibe, en nombre del comercio justo (según las cifras proporcionadas por Max Havelaar), 3 veces más de lo que obtendría en el mercado convencional, lo que significa que necesitaría sólo (al precio del comercio justo). . .¡cien años para obtener un sueldo equiparable al nuestro!. El precio del paquete de café (de 250g, en el ejemplo de Max Havelaar) debería ser comprado 100 veces más caro - 19 euros - y vendido a Pedro, en España – a 21,8 euros. Pierre hoy en día lo paga a . . 2,35 euros. Por lo tanto, este comercio es simplemente "menos justo". Además, los costes de importación, de torrefacción y de distribución siguen prácticamente idénticos. Según la revista Silence, el excedente de ingresos respecto a un productor clásico es de 4 euros al mes.

2 – El comercio justo favorece la competencia desleal

Ejemplo : María fabrica sombreros en Cataluña. Los vende en el mercado a Juan. En ese mismo mercado, Javier ofrece sombreros estampados « comercio justo » a la mitad del precio al que María los vende. La asociación que importa los sombreros vendidos por Javier no paga, como todos los comerciantes, el transporte a su coste real: no paga ni el queroseno de los aviones ni el gasoil de los barcos. Esta asociación de comercio justo goza, también, de menores obligaciones fiscales (a las que el comercio tradicional está atado), de bajas remuneraciones y de ausencia de seguridad social de los países productores, jugando con la fuerza del euro. Finalmente, a Javier no se le paga : es un asalariado de la Caixa y ocupa su tiempo libre haciendo de voluntario para esta asociación. Resultado: Javier hace fracasar la actividad de María, con tanta fuerza como le permite el hacerlo con la mejor conciencia posible, seguro de contribuir a un mundo mejor.

* Ejemplo real.


3 – El comercio justo no tiene en cuenta los costes ecológicos

Ejemplo : Patricia compra un “plátano justo”* ". Paga un euro. Sin embargo, no se da cuenta de que no está pagando los impuestos del queroseno que gasta el avión para traer la fruta desde Costa Rica hasta el supermercado de al lado de su casa. No tiene en cuenta el coste de su impacto ecológico. Y la piel del plátano, ¡la pierde el suelo de Costa Rica que se hubiese enriquecido con sus aportes de nutrientes para formar compost!

* Max Havelaar habla también de productos como la miel o el arroz, que podemos encontrar en nuestros países.

** Max Havelaar menciona las dictaduras camboyana y keniata, que son importadas a Suiza en forma de flores de “comercio justo”. ¡Esas flores son refrigeradas y transportadas en avión para que permanezcan frescas!. Los cultivos de flores se hacen, además, con pesticidas, que provocan afecciones a los agricultores (alergias, problemas respiratorios, etc), las cuales han sido denunciadas por diversas ONGs (Fuente: revista Silence n° 274, p. 24)

4 – El comercio justo favorece el empobrecimiento de la biodiversidad

Ejemplo : Patricia no sólo ha comprado un plátano de comercio justo, sino también un mango, una naranja y …una manzana. Patricia, de este modo, ha desfavorecido la diversidad local de frutas de su región, donde antaño se producían 50 variedades diferentes de manzanas (que, en un período de veinte años, se han visto reducidas a 5).

5 – El comercio justo conlleva la “desculturización” de la producción

Ejemplo : Cuando Miguel va a la India, está feliz de conocer una cultura diferente a la suya, enraizada profundamente en su medio. El vestuario forma parte de esta diversidad cultural y a través de esta diversidad cultural se desvela parte de la riqueza del planeta Tierra. Por lo tanto, toda la producción, entra a formar parte de la cultura viva de los pueblos. Azimuts es una empresa de comercio justo que importa en Francia prendas de vestir tropicales. Imaginemos la cara de los nepalíes que lleguen a París y se encuentren a gente vestida como si estuviese en los trópicos. Se puede suponer que volverán a su país bastante decepcionados. La ideología dominante lleva a la renuncia a su propia cultura.

* El término “excepción cultural” limita la cultura a las artes, lo cual constituye un escándalo.

6 – El comercio justo nos aleja de lo esencial: re-localizar la economía

Ejemplo : Loba es agricultor en Costa de Marfil. Cultivaba su campo para alimentarse y abastecer a su pueblo de alimentos. Después, su gobierno le obligó a producir plantas de cacao para exportarlas a Francia. Esto hizo que Loba pasara a ser dependiente del mercado mundial del cacao. Sin embargo, gracias a los beneficios obtenidos vendiendo el cacao, Costa de Marfil ha podido comprar aviones lanza-misiles a Francia. Desgraciadamente, el mercado del cacao entra en crisis, llevando a Loba al borde del hambre. Gracias al comercio justo, Loba tiene algo menos de hambre (recibe suficiente dinero como para comprar los mismos alimentos que antes cultivaba) y Costa de Marfil puede seguir comprando tanques y armas a Francia. Pero el retorno a la autosuficiencia alimentaria queda ahora más lejos, y Loba siquiera jamás ha probado el chocolate: un producto reservado para los ricos occidentales.

7 - Max Havelaar condena la distribución a gran escala

Ejemplo : el Sr. y la Sra. Pérez tenían remordimientos de conciencia por ir en coche al Alcampo los sábados. Sabían que no estaban favoreciendo ni a su cooperativa, ni a los agricultores del mercado ni a los pequeños comercios de los alrededores. Además, conocían todos los inconvenientes de la gran distribución: deshumanización, impacto ecológico (a las grandes superficies sólo se puede llegar en coche, cogiendo autopistas, con atascos, y los productos que se venden suelen provenir de agricultura intensiva), mala economía, etc. También sabían que ese tipo de distribución en los países ricos es causante de muchos de los males de los países del Sur. Sin embargo, se quedan con la conciencia tranquila comprando un paquete de café Max Havelaar*, el cual depositan en la cumbre de una gigantesca montaña de productos que desbordan su carrito. Esta es una estrategia que Alcampo utiliza en gran parte de su publicidad: con cinco productos etiquetados como de “comercio justo” se puede acceder a 120.000 productos no etiquetados con la conciencia bien tranquila.

* Max Havelaar no para de enorgullecerse por vender sus productos en un número creciente de grandes superficies. Esto ha provocado en Francia, según el INSEE, entre 1966 y1998, el cierre de 17 800 panaderías-pastelerías, (44%), 73 800 carnicerías (84%), 3500 charcuterías (76 %), 1 300 librerías, 4700 zapaterías (50 %), etc.

** En Suiza, desde marzo de 2003 se venden en el MacDonald’s, té, chocolate caliente y siete cafés Max Havelaar. "Para Max Havelaar,esta operación responde a su vocación de apertura del mercado a los productos de comercio justo, para que los productores del Sur tengan cada vez más acceso al comercio justo. Si pensamos que MacDonald’s se beneficia de una mejor imagen a través de este proyecto, es como si Max Havelaar etiquetase MacDonald's.Si este proyecto piloto de Suiza tiene éxito, podría extenderse por toda Europa.. El logo Max Havelaar aparece en las 139 tiendas suizas de MacDonald’s al lado de la foto de los productos MacDonald’s, etiquetando todos los menús, las mesas, las cajas registradoras, en el exterior, etc. "Si MacDonald's en Francia elige esta opción, no se puede rechazar", dice Victor Ferrera, director de Max Havelaar Francia. Fuente : Politis 12/06/03.

8 – El comercio justo condena la globalización

Ejemplo : Raquel es una vieja militante ecologista. Lucha desde hace cincuenta años contra las culturas invasoras para salvar las autóctonas. Se opone firmemente a la uniformización del mundo, a la voluntad de Occidente de extender su anticultura mercantil al resto del planeta, al comercio de los países ricos. Para ella, el comercio justo es una auténtica catástrofe. En efecto, ¿cómo se va a combatir la globalización si a los productos los calificamos de “verdes” o les ponemos “etiquetas éticas”?, ¿cómo combatirla si el pernicioso sistema que destruye nuestro patrimonio natural y oprime a tanta gente se sigue promocionando con nuevas estrategias de consumo como la del comercio justo?

* En la carta de Max Havelaar La taza de Max, la organización se felicita de su presencia y de ser escuchados en el forum económico de Davos. " Respecto a Porto Alegre, no estamos en contra de la globalización sino a favor de otro tipo de globalización. " La Tasse deMax,n° 12, mars 2003.

9 – El comercio justo es una forma de neo-colonialismo

Ejemplo : Miguel se jubila después de haberse pasado una vida entera contaminando el Planeta dentro de una gran empresa química. Piensa que ahora podría hacer algo por el mundo, sobre todo con los pobrecitos del Sur. Además, el comercio justo le permitirá disfrutar de viajes por el mundo. Natalia tiene 29 años. No quiere trabajar en la típica multinacional. Decide, por tanto, trabajar en Max Havelaar, de manera que tiene todas las ventajas de una empresa clásica, pero mezcladas con algo de ética. Además adora los aeropuertos tanto como Miguel. Miguel y Natalia son, sin querer aceptarlo, la actual versión de los antiguos misioneros. Aquellos aportaban lecciones cívicas a cambio de recursos naturales y de esclavizar a los países del Sur. Antes que “hacer el bien”, Miguel y Natalia no se preguntan, en primer lugar, cómo pueden dejar de perjudicar o contaminar. Con el 1% de los ricos del planeta, siguen viajando en avión, practicando deportes de invierno, sin preguntarse seriamente cuáles son las verdaderas consecuencias de su modo de vida. En las estaciones de esquí, Miguel y Natalia hablan con orgullo a sus amigos de los simpáticos agricultores andinos.

* "El que dice comercio justo, dice desarrollo. " La tasse de Max, n° 12, mars 2003

10 – El comercio justo participa en la ideología de la sumisión

Ejemplo : Tomás milita en una asociación de comercio justo desde los 17 años (su salario representa 10 veces el salario que Loba cobra en Costa de Marfil). Conoce bien las objeciones al comercio justo de los militantes ecologistas radicales, igual que Raúl. Pero Tomás trabaja y no quiere poner en duda todos los años invertidos en la causa. En lugar de replantearse la cuestión, elige insultarlos: "Acaso pretendéis que nadie se mueva y nos quedemos siempre en nuestros lugares de origen?", etc. Tomás habla de “realismo”, de “estrategia” y de “pedagogía”. Tomás termina siendo el mejor aliado de la sumisión al realismo económico. Sin darse cuenta, Tomás ha introducido en su escala de valores las leyes de la economía por encima de cualquier otro principio moral.

Bruno Clémentin y Vincent Cheynet

10 grandes objeciones al "comercio justo". traduction : anónimo

La apuesta por el descrecimiento

Miguel Valencia - Ecomunidades

Un grito empieza a resonar en el Norte, en el mundo de la opulencia, ante la abundancia de datos y evidencias que confirman el desquiciamiento avanzado de los ecosistemas planetarios y del tejido social de las naciones tanto opulentas como arruinadas por la globalización; ante la creciente stress, tasa de suicidios, crisis nerviosas, disparo en el consumo de drogas, calmantes y psicotrópicos; ante el aumento de la violencia intrafamiliar, comunitaria, intersectorial e internacional, ante la percepción del desfondamiento simbólico del mundo: gritan cada día con más fuerza ¡DESCRECIMIENTO!, como única alternativa a esta situación de locura colectiva que niega el inminente colapso ecológico, de la economía, de la política, de la sociedad, y de la persona humana. Entre 50 y 200 especies vegetales y animales desaparecen diariamente, a un ritmo entre mil y treinta mil veces superior a las hecatombes ecológicas del pasado. El cambio climático y el pico del petróleo empiezan a exhibir la formidable vulnerabilidad de la civilización occidental. Al parecer, existe sólo un 50% de probabilidades de que la especie humana sobreviva este siglo; algunos importantes toxicólogos que estiman que la esterilidad general masculina tendrá lugar hacia el 2060. Sabemos que nos precipitamos al abismo, pero, no queremos ocuparnos de ello. Una esquizofrenia total invade a los poderosos de la Tierra: Miran hacia fuera cuando tienen el incendio en la casa.

El crecimiento económico sin límite alguno comienza a encontrar límites ecológicos insuperables. Para ofrecer a todo el mundo el estilo de vida de los estadounidenses se requieren seis planetas Tierra y para el de los europeos se necesitan tres. Sin embargo, los bomberos- piromaniacos; es decir: los políticos del Norte, con el señor Bush a la cabeza, afirman que la salida a la crisis de crecimiento consiste en más crecimiento; que la salida a la guerra consiste en más guerra. Bush ha dicho “ el crecimiento es la solución y no el problema” y ha repetido una y otra vez el encantamiento perverso de los poderosos: ¡Crecimiento!, ¡Crecimiento!, ¡Crecimiento!, como la única solución a los problemas ambientales y sociales del mundo y su propuesta no ha sido rechazada por la izquierda mundial, por los socialistas, por los comunistas, por los Verdes, por la extrema izquierda, incluyendo a los alter mundistas! En el fondo, los capitalistas han conseguido convencer a la gran mayoría de los ciudadanos de que el crecimiento económico es la solución a todos los problemas, a pesar de que no hay evidencia alguna de que así sea. Sin embargo, las cosas empiezan a cambiar en el mundo y la idea del descrecimiento ha tomado fuerza en los últimos años. Algunos estudiosos de varias partes del mundo empiezan a considerar que un cambio radical de política es una necesidad absoluta y que vale la pena apostar por el descrecimiento.

El término “descrecimiento” es de muy reciente utilización política, social y económica, pero, tiene raíces históricas muy antiguas que pueden hallarse en el primer socialismo y en el anarquismo clásico, no obstante, fue formulado por Ivan Illich en México, en los años 60, en términos muy cercanos a los que hoy se utilizan en Europa y luego fue retomado en Francia en los 70, por André Gorz, Francois Partant, Jaques Ellul y Cornelius Castoriadis. El fracaso de las ideas del progreso y del desarrollo en el Sur, ampliamente documentado por Illich, unido a la pérdida de los símbolos, guías y referentes en el Norte, a causa del consumismo exacerbado y a los excesos de la ciencia y la tecnología, condujeron a varios pensadores europeos a la consideración de las ideas del descrecimiento. Empero, la crisis ecológica global añadió una nueva dimensión determinante en este proceso. Al cuestionar el imaginario capitalista que domina al mundo, como dice Castoriadis, el pensamiento ecológico resulta muy subversivo al rechazar que el motivo central de nuestro destino es aumentar la producción y el consumo; aumentar el PIB. El descrecimiento tiene entonces una doble filiación: se configura, por un lado, a partir de la toma de conciencia de la crisis ecológica y por el otro, al filo de la crítica a la técnica y al desarrollo. Es conveniente, sin embargo, mencionar en este punto algunos correlatos del descrecimiento, como es el “crecimiento cero”; el “crecimiento negativo“; el “desarrollo sustentable” y el “estado estacionario” que pretenden imponer algunos límites al desarrollo, no obstante, la hipótesis del Descrecimiento no tiene realmente nada que ver con estos términos.

El Descrecimiento es un simple lema político, una consigna, un llamado al orden; una palabra - obús, como dice Paul Aries, que no tiene una teoría en el sentido clásico de la palabra, pero que pretende profundizar en el abandono de los objetivos de crecimiento por el crecimiento mismo, por lo que podría ser definido mas bien como “ Acrecimiento” (sin crecimiento), como se dice “Ateo” ( sin díos). Se trata, pues, del abandono de una religión: la religión de la economía, del crecimiento, del progreso y del desarrollo; significa una bandera bajo la cual se agrupan aquellos que han iniciado una crítica radical del progreso y el desarrollo; una propuesta que invita a huir del totalitarismo economicista, desarrollista y progresista; que invita a erradicar de nuestras propuestas las palabras crecimiento, desarrollo y progreso, debido a sus consustanciales implicaciones depredadoras, contrarias a la sana convivencia y supervivencia humana. Más carreteras, más refrigeradores, mas aeropuertos, más celulares, más computadoras, más aviones, lo que es el contenido del desarrollo sustentable, implica más depredación y más devastación ecológica. Es importante repetirlo mil veces: El futuro del ser humano nos es el auto climatizado para todos. El descrecimiento entraña, en efecto, compartir mejor las cosas del mundo, pero, implica también cambiar radicalmente la forma en que se produce y se consume en el mundo.

CONTINUACIÓN
La ideología del crecimiento está moribunda , a pesar de los millones de seres humanos que se sacrifican en sus altares; a pesar de la virtual unanimidad con la que los ciudadanos y los políticos todavía se quieren aferrar a este salvavidas perforado . Por lo mismo, se inventan subterfugios para hacernos más comestible este envenenado platillo y así se inventan términos como el “ecodesarrollo“, el “desarrollo sustentable“ ; el “otro crecimiento” el “crecimiento con rostro humano” y otros términos que demuestran que este falso dios esta moribundo. No obstante, se le siguen sacrificando las generaciones futuras. Es necesario dejar muy en claro que la ideología del desarrollo es una hija bastarda de la guerra fría. En 1946, el presidente Truman propone al mundo por primer vez la idea del desarrollo económico generalizable, para contrarrestar la amenaza del socialismo revolucionario y atraer a los países recientemente descolonizados. La campaña funcionó algunas décadas. No obstante, la victoria de la contrarrevolución conservadora de las últimas décadas ha vuelto inútil este costoso mito, pues los ricos ya no tienen vergüenza de ser cada día más ricos mientras la miseria se generaliza en el mundo. Para la inmensa mayoría de los seres humanos, la alternativa real no está entre crecimiento o descrecimiento sino entre recesión o descrecimiento. En efecto, el descrecimiento no significa un crecimiento negativo; entraña más bien un descrecimiento elegido por la sociedad, aceptado por la mayoría . Una recesión es siempre dramática para los humildes, pues no hay nada peor que una sociedad de crecimiento sin crecimiento. Para el neoliberalismo sobra ya el 80% de los seres humanos y las patronales mundiales advierten “¡ Dejen de soñar! habrá que trabajar mucho más para ganar los mismo” . La corriente política del Descrecimiento estima que los ciudadanos debemos aplicarnos de inmediato en la destrucción del mito del crecimiento.

El crecimiento económico no es en ningún sentido una necesidad absoluta natural; sólo es posible llegar a ello después de que se ha instalado en una sociedad el principio de la división y la competencia. Las sociedades primitivas son sociedades contra la existencia del Estado y de la economía, con el propósito de proteger su integridad. Los pueblos originarios no rentabilizan sus actividades, no porque no puedan hacerlo sino porque no lo desean, porque pone en peligro su cultura. El rechazo a la mercantilización de la vida y al crecimiento económico es muy antiguo y continúa hasta nuestros días: no sólo los ludditas que destruían maquinas al inicio de la Revolución Industrial o los llamados trabajadores “sublimes” que en el Siglo 19 inventaron el San Lunes y se negaban a trabajar más allá de lo estrictamente necesario o los menonitas y los amish que colectivamente se opusieron a la industrialización en puerta en Alemania, sino también, a principio de este siglo 21, muchos campesinos y gente de las ciudades se opone a diversas formas de modernidad, para conservar su manera de ser y su cultura. Gritan, como en San Salvador Atenco o en La Parota “La Tierra No se Vende” Todavía una parte de la vida social e individual de hoy en día, en el dominio asociativo y amoroso, escapa al cálculo económico.. No obstante, la mayoría quiere ganar más dinero y gastar más dinero del que gana; los científicos no se detienen frente a investigaciones muy riesgosas como la nano tecnología o los transgénicos y sigue vigente aquello de que todo lo que es técnicamente realizable acabará por serlo: no detendremos la clonación humana sin cambiar de ideología. El crecimiento económico es por la tanto una elección que hace una sociedad, imponiéndose una disciplina para lograrlo.

El crecimiento duradero de la época moderna sólo ha sido posible por la creciente mundialización, por la exportación de la miseria a todo el mundo, especialmente al África y a Latinoamérica; pero, la crisis actual del crecimiento se debe a la imposibilidad física de desterritorializar aún más sus posibilidades. Un crecimiento mundializado tendrá como consecuencia una catástrofe generalizada. Más del 70% de los ecosistemas de la Tierra están severamente afectados. La ciencia moderna nos conduce a la desespeciación del ser humano. Como dice Lacan: el capitalismo funciona muy bien. Ciertamente, Nada triunfa como el triunfo. Sucumbirá a su propio éxito. La civilización occidental tiene el privilegio de haber inventado un modelo de desarrollo que ha funcionado mejor que cualquier otro en la historia; pero, no debemos olvidar los valores nacidos en el Siglo de las Luces que han hecho florecer la idea de la autonomía y de la democracia, nacidos también en Occidente. Libertad, Igualdad y Fraternidad que son todavía ideales por conseguir. Por lo mismo, es necesario no olvidar que la ideología de crecimiento nacida hace poco mas de medio siglo es también una hija bastarda de Occidente: nunca una civilización ha llevado tan lejos su confusión de valores, gracias a su fe en las supuestas leyes económicas. La economía ha envenenado nuestra vida y nuestro futuro inmediato. Para sobrevivir, debemos salir de la economía tan pronto sea posible.

Los limites del crecimiento, tema fundamental en el descrecimiento, están definidos a la vez por el volumen de los recursos naturales no renovables y por la rapidez de regeneración de los renovables. Por milenios, en la mayor parte de las sociedades, la utilización de estos recursos estuvo limitada por las comunidades, sin embargo, la rapacidad de la economía moderna y la desaparición de los frenos comunitarios han transformado los aprovechamientos en una depredación sistemática de los mismos. Nada se opone realmente hoy en día a la destrucción de la ecología. La competencia comercial y los mercados libres hoy en día tienen efectos desastrosos en la biosfera. Nada detiene a los buscadores de oro como nada detenía a los garimpeiros del Amazonas. En nuestro sistema, cualquier capitalista o cualquier homo economicus opera igual que un buscador de oro. La modernidad ha eliminado la reciprocidad que tenían los pueblos originarios con la Naturaleza. El sistema jurídico moderno, al considerar a los recursos naturales como una mercancía fomenta su rápida destrucción. Para colmo, los neoliberales proponen la erradicación total de los bienes comunes o commons, como el agua , por medio de su privatización. El establecimiento de los límites del crecimiento es el gran reto intelectual y político de nuestro tiempo.

POR QUÉ UN CICLO DE COLOQUIOS Y CONFERENCIAS
La reflexión del descrecimiento implicaría en este Ciclo de Coloquios, el estudio de dos cuestiones fundamentales: ¿por qué descrecer? y ¿cómo descrecer? ; lo que a su vez implica conocer a fondo lo que significa el infierno del crecimiento; ¿qué consecuencias ecológicas, sociales y simbólicas trae aparejadas el crecimiento? Será necesario resolver muchas preguntas en las conferencias y coloquios de este ciclo: ¿ por qué habría que salvar la idea del desarrollo? O preguntarnos ¿ el Descrecimiento es anticapitalista? O bien: aplicarnos al estudio de la medida del bienestar, el PIB y otros índices. ¿Cómo desmitificar el índice fetiche del bienestar moderno, el famoso PIB? Es conveniente recordar aquí la famosa declaración de Robert Kennedy : “ Nuestro PIB, decía, incluye la contaminación del aire, la publicidad de los cigarros y las carreras de las ambulancias que recogen los atropellados en las carreteras. Incluye la destrucción de nuestros bosques y la destrucción de la naturaleza. Incluye el Napalm y el costo del confinamiento de los desechos radiactivos. En cambio, el PIB no considera la salud de nuestros niños, la calidad de su educación, la alegría de sus juegos, la belleza de nuestra poesía o la solidez de nuestros matrimonios. No toma en cuenta nuestro coraje, nuestra integridad, nuestra inteligencia, nuestra sabiduría. Mide todo, salvo aquello por lo cual la vida vale la pena de ser vivida” Es demasiado importante lo que no toma en cuenta el PIB y es demasiado lo malo que incluye. Por otra parte, ¿ debemos aceptar otros índices de crecimiento, como el IDH, Índice del Desarrollo Humano o el IPG, Índice de Progreso Genuino o ISS; el Indicador de la Salud Social ? ,o ¿ puede realmente el bienestar humano estar relacionado con la riqueza?, o ¿ es conveniente llevar una contabilidad nacional del bienestar?,o ¿ ayudan realmente los indicadores a mejorar la felicidad general? ,o ¿ cuál es la verdadera riqueza de las naciones? El desarrollo implica el funcionamiento del capitalismo: las fuerzas productivas , especialmente el complejo tecno-científico que es la fuerza principal, impulsan sin cesar un crecimiento sin límites que contribuye a legitimar las relaciones sociales existentes: la tecnología proyecta entonces su cultura en el mundo: ¿qué efectos sociales, ambientales y simbólicos tiene entonces la ciencia y la tecnología?;¿ qué características tiene el desquiciamiento global; el desquiciamiento ambiental, social, político, de la persona humana? , ¿ cómo nos podemos dar una idea de estas devastaciones? ; tenemos que analizar si el descrecimiento es realmente un alternativa; si esto es así: ¿cómo podemos ir más allá del discurso antieconómico? ,o ¿ es un buen término el descrecimiento?; será necesario en este punto hacer la critica de las falsas soluciones como las que proponen los científicos, los privatizadores, el famoso Factor 4 , el uso eficiente de la energía; o las energías renovables, tan de moda, o lo gran farsa del “desarrollo sustentable” o la masoquista “desaceleración económica” propuesta por ATTAC o el falso miedo de la Bomba P ( Demografía) que tanto espanta a los ricos: Todo esto deberá ser debatido en nuestro Ciclo de Coloquios; Además, habrá que aclarar ¿ que es lo que no es el descrecimiento? Por otra parte, es necesario estudiar cómo decrecer, como organizar una sociedad en descrecimiento serena y convivencial en los países empobrecidos como México; cómo acabar con la ideología del progreso: ¿como eliminar el culto que ha hecho de la ciencia y la tecnología?,o ¿cómo rediferenciar lo sacro de lo profano? Y ¿cómo liberarnos de la mega máquina que nos hace a cada uno un engranaje y que nos desvaloriza a todos?. Además, estudiar cómo acabar con la sociedad de consumo: estudiar cómo el consumo difiere del uso normal de las cosas; cómo tiene un doble significado la compra de un bien en esta sociedad; como los jóvenes aceleran la globalización consumiendo marcas , productos y servicios con valor subliminal; cómo se ha ridiculizado y deslegitimado las antiguas formas de vida, para impulsar el consumismo. También, tendremos que estudiar cómo eliminar la sociedad del trabajo; cómo recuperar “el derecho a la pereza” preconizado por Lafargue; cómo la ideología del trabajo culpabiliza al desempleado y genera el llamado “horror económico”; cómo el trabajo productivista esclaviza a los seres humanos y aumenta continuamente los tiempos de trabajo; cómo nos insertamos en el ciclo infernal de trabajar sin limite para consumir sin límite ; cómo el trabajo moderno es alienante y deshumanizador. Tendremos que considerar la relocalización del mundo: cómo lograr una relocalización generalizada ; relocalización de la política; relocalización de las formas de vida; relocalización de la economía ; cómo reaprender la gratuidad y la naturaleza ( la luz del sol, el aire, los amaneceres o las amistades) ; cómo reencontrarse con la Naturaleza( la naturaleza como una compañera); cómo recobrar la autenticidad de la vida: recuperación de los saberes y del saber hacer; como conseguir una vida de actor y no de espectador. Y también, ¿Qué política para la liberación del cuerpo? : cómo liberar al cuerpo de los maltratos de las instituciones, del trabajo , de la competencia, de los roles sociales; como reenfrentar los problemas del nacimiento, de la juventud y de la vejez. Tendremos también que reflexionar sobre la necesidad de revalorizar el tiempo y el espacio; eliminar la idea de que tiempo es dinero o de que todo debe ser rápido y breve; recuperar la calidad de los tiempos: la noche, el día, las fiestas; reconocer cómo la velocidad aniquila el territorio y la vida; reconocer que la velocidad es la cara oculta de la riqueza. No debemos olvidar la reflexión sobre el espacio: La ecología del tiempo es también la ecología del espacio. La sociedad crecientita desarrolla prótesis técnicas para la desnaturalización del espacio: autopistas, vías rápidas; periféricos, distribuidores viales que cortan y destruyen y hacen lejanos todos los sitios. En fin, tendremos que redescubrir el significado de la autonomía, recobrar los valores, los símbolos que nos permitan abandonar esta sociedad suicida amante de la muerte: Será necesario estudiar en estos coloquios la manera de crear en México un movimiento político para el descrecimiento que considere que las únicas leyes que debemos respetar son las leyes políticas y no las económicas. Espero que nos acompañen en esta alegre tarea. Muchas gracias

Ponencia de Miguel Valencia Mulkay, en el Primer Coloquio del Ciclo de Coloquios y Conferencias "La Apuesta por el Descrecimiento"

ECOMUNIDADES, Red Ecologista Autónoma de la Cuenca de México

¿Por qué soy decrecentista?

AltermundistaCR - Altermundista

Creo necesario dedicar al menos una entrada a explicar qué es para mí (y para muchos otros que comparten conmigo la objeción al crecimiento) el sistema capitalista. Mucha gente al oír el término anticapitalista se le presentan demonios de otras épocas en forma de rancios comunistas que vienen a quitarle toda su propiedad privada, a violar a las mujeres y colectivizar los hijos. No se rían, hay gente que todavía piensa así.

Para los decrecentistas "el modelo económico capitalista no es otro que ese que conocemos todos y cuyos pilares fundamentales son la deuda y el consumo, ese que no puede existir sin visos de un crecimiento continuado y eterno" (cita extraída de artículo un de Jesus Soto para Decrecimiento.info). Yo sinceramente creo que cualquier persona que tenga sentido común y que esté de acuerdo con esta definición le debería costar mucho, mucho, seguir creyendo en el capitalismo.

A todas luces vivimos en un mundo finito, con recursos finitos y formas de extraer la energía finitos y a eso debemos añadir el problema de la superpoblación. Por todo esto creer en un sistema que para funcionar necesita del crecimiento infinito es creer en un sistema que condena a la humanidad a su autodestrucción en un plazo más o menos corto.

Apoyar el sistema capitalista supone además condenar a millones de personas a una larga agonía hasta la destrucción. Agonía personificada en el yugo de la deuda que supone que unos pocos pueden vivir sin trabajar gracias a lo que prestan a la gran mayoría. Esta es una de las mayores injusticias que son socialmente aceptadas en la actualidad.

Este sistema necesita también al consumismo, que añade al yugo de la deuda la insatisfacción del consumo al alma humana. Podríamos hablar de tres niveles de consumo: necesidad, deseo y capricho. Cuando una sociedad basa la gran parte de su consumo en el capricho es que dicha sociedad esta profundamente enferma. Evalúen ustedes cuanto del dinero que no dedican a pagar la deuda es destinado a caprichos y cuanto a necesidades. Exacto, la televisión de plasma (este objeto se ha convertido en el blanco de todas las críticas), la consola, ese cochazo, los viajes a lugares tan lejanos, un par de vestidos al mes, etc... no responden a la necesidades básicas del ser humano. Y lo mejor de todo es que ninguno de ustedes, ni yo, somos más felices por tener más cosas. Incluso me atrevería a decir todo lo contrario, el deseo de objetos innecesarios puede ser motivo de infelicidad. Esa sensación de no haber triunfado socialmente. Esto es patético y creo que todos lo hemos sentido alguna vez en nuestra vida.

Pero hay motivo para la alegría, hay gente que estamos aprendiendo a ver la vida desde otro punto de vista y estamos experimentando la felicidad de las cosas pequeñas, de la simplicidad voluntaria. Su nombre es DECRECIMIENTO.

Las 10 'erres' del otro mundo posible


Los principios básicos que nos orientan pueden resumirse en la 10 “R”:

* Respeto: Respeto al planeta, respeto a la diversidad de todo tipo de formas de vida, culturas, lenguas, religiones y etnias existentes, respeto a los ancianos, respeto a los niños, respeto al no nacido, respeto a los animales, respeto a las plantas, respeto al planeta.

* Reducción: Reducción de nuestras necesidades materiales, reducción de nuestros gastos, reducción de la jornada laboral, reducción de los niveles de contaminación, reducción del gasto energético, reducción de nuestros niveles de consumo.

* Redistribución: Redistribución de la riqueza, redistribución del trabajo remunerado, redistribución de las tareas domésticas, redistribución de las responsabilidades entre clases y sexos, redistribución del tamaño de las empresas, redistribución de las cargas fiscales.

* Reflexión: Reflexión sobre las consecuencias indirectas de nuestros actos cotidianos, reflexión sobre nuestro estilo de vida y sobre nuestras prioridades vitales, reflexión sobre el futuro de nuestros hijos y sobre el futuro de nuestro planeta.

* Reivindicación: Reivindicación de la Justicia y de los derechos básicos (alimentación, vestido, vivienda, sanidad, educación, independencia personal) de todos los seres humanos sin distinción.

* Resistencia: Resistencia contra la desesperanza inherente al materialismo, resistencia contra el paradigma del egoísmo y la acaparación como modo de vida, resistencia contra el ecocidio.

* Reutilización: Reutilización de recursos materiales, de objetos, de ideas, de recursos humanos, reutilización de espacios públicos, de viviendas antiguas, reutilización de usos y costumbres con valor social o ambiental.

* Reinvención: Reinvención de la vida en una nueva filosofía asociada al aprecio por el diferente, a la convivencia, a la comprensión, a la humildad y a la solidaridad, reinvención de las reglas que rigen la economía mundial.

* Reparación: Reparación del daño causado a individuos, grupos sociales o sistemas medioambientales por nuestra acción agresiva o nuestra pasividad ante la acción de otros, reparación a las víctimas de cualquier tipo de terrorismo, incluido el terrorismo de estado, y el terrorismo ecológico mediante el cultivo de memoria histórica.

* Rebelión: Rebelión contra el pensamiento único neoliberal-capitalista que pretende mercantilizar todos los aspectos relacionados con la vida humana

El buen vivir


El buen vivir constituye un paradigma de sociedad sustentable basado en el acoplamiento equilibrado y equitativo entre economía y naturaleza, de tal suerte que la “vida entera” esté garantizada para la especie humana. Y aquí cabe una precisión fundamental: en una relación de reciprocidad entre seres humanos y naturaleza, la especie humana al garantizarse a si misma su continuidad garantiza la supervivencia de todo lo demás facilitando que los encadenamientos tróficos fluyan sin quebrantos y los ecosistemas mantengan su equilibrio y así puedan cumplir su misión ecológica de sustentar toda forma de vida; es digamos un circulo virtuoso de ecología viva.

Implica a su vez deshacernos de visiones aparentemente novedosas sobre sustentabilidad y sostenibilidad, pero que buscan más la sostenibilidad del capital que de la naturaleza, por ello, Escobar señala que “En el Tercer Mundo, el discurso del desarrollo sostenible redefine al medio biofísico como "ambiente", y concibe a éste como una reserva para el capital. Más aún, dentro de este discurso es imposible hablar de naturaleza como construcción socio-cultural. La "naturaleza" desaparece al ser reemplazada por el "ambiente"; se declara así la muerte semiótica de la naturaleza como agente de creación social. Al mismo tiempo, el desarrollo sostenible reduce la ecología a una mayor forma de eficiencia. Se trata ahora de producir más a partir de menos, y con mayor racionalidad.

Por otro lado, la biotecnología se erige como encargada de asegurar el uso eficiente y racional de los recursos. En los últimos años, las comunidades locales y los movimientos sociales están siendo llamados a participar en estos esquemas como "guardianes" del capital social y natural. De esta forma, discursos tales como los de la biotecnología y la biodiversidad asisten al capital en la conquista semiótica del territorio: las comunidades, o sus sobrevivientes, son finalmente reconocidos como dueños legítimos de "sus recursos" ‑o lo que queda de ellos‑ pero sólo en la medida en que acepten ver y tratar estos recursos (y ellos mismos) como "capital" a ser puesto en circulación en beneficio del proceso de acumulación.”

Pero esta entrada ecológica requiere de cambios fundamentales en el entendimiento del sentido de la vida por parte de la especie humana, ello implica que la economía cobre una dimensión diferente al crecimiento económico y a la acumulación capitalista. El fetiche del consumo que la empresa capitalista nos inyecta en los poros de nuestro imaginario sobre la realización de la felicidad al poseer sus productos es la gran alienación de lo humano sobre los elementos constitutivos del ser: solidaridad, comunidad, respeto, paz, sencillez, etc.

Extraído de El buen vivir, más allá del desarrollo: la nueva perspectiva constitucional. Patricio Carpio Benalcázar

La apuesta por el decrecimiento en tiempos de crisis

Enric Duran - Crisi

Habíamos dicho ya, cuando empezábamos a movernos por el decrecimiento, que la crisis que imaginábamos que iba a venir, seria una oportunidad para el cambio, pero ahora que la tenemos aquí con toda su envergadura, que se prevé larga y que sabemos que no tendremos mejor oportuinidad. ¿Cómo hacemos para que no nos supere?. ¿Qué estrategia debemos coger como movimiento ante estos momentos claves?.

Por otra parte quizá hemos leído también en algun artículo una cita que dice “no hay nada peor que una sociedad de crecimiento sin crecimiento”

Ciertamente la disminución precipitada de la actividad económica que vive nuestro mundo, representa un soplo de aire fresco para nuestro planeta, pero al mismo tiempo, millones de personas estan viviendo sus consecuencias directas en el hambre, la ruina de su economia familiar, y el cierre de númerosos negocios. ¿Cómo podemos responder ante esto?.

Muchos de nosotros estamos ya apostando por cambios en los hábitos personales y por proyectos colectivos que nos permiten apartar cada vez más aspectos de nuestra vida de la dinámica capitalista dominante. A la vez, organizamos actos, charlas, pases de documentales, jornadas, para conscienciar e implicar a más gente en estas respuestas prácticas. Pero, ¿es suficiente con la práctica y la concienciación?. ¿Podemos aspirar a más?.

Cuando la corriente sigue tirando hacia la solución individual y cortoplacista, se hace difícil imaginar como estas pequeñas alternativas pueden llenarse de nuevos pobladores, sin que cambie la corriente. Motivos como la presión social y familiar, los probelmas económicos, u otros relacionados con las dificultades de nadar a contracorriente hace que los participantes sean menos que los que desearíamos y que incluso muchos precursores tengamos serias dificultades para integrar los distintos aspectos de nuestra vida en la construcción de alternativas comunitarias.

Para salir de ese círculo, la crisis puede ser un buen momento, pero sólo si sabemos hacer confluir concienciación y necesidad. Necesitamos crear un plan de acción y organización social que responda a las necesidades de los excluidos en estos tiempos de crisis. ¿Podemos llevarlo a cabo?

Yo estoy convencido de que sí, y creo que es nuestra responsabilidad hacerlo. Para que este movimiento pueda conseguir su objectivo, debe conseguir dos cosas muy claras pero de largo alcance:

– Dar soluciones prácticas a la gente común que está siendo afectada por esta crisis. A la gente que lo más importante que tiene en la cabeza es darle de comer a sus hijos. Estas propuestas sobre el terreno deben demostrar a pequeña escala la solidez de la propuesta de cambio social que estamos proponiendo.

– Construir una oposición social valiente, con un discurso claro que permita que en el imaginario social entre con fuerza la idea que hay otro estilo de organizar la sociedad, que con toda su complejidad y varientes es el único estilo viable para nuestro futuro y que la crisis capitalista supone el mejor momento para hacerlo. Para ello habrá que convencer y crear alianzas con otros movimientos sociales y también sectores afectados.

Para pasar a la acción desde el 'colectivo crisis' hemos organizado un apartado web en donde confluyen las propuestas vertidas en la página en sus primeros meses de funcionamiento. Porque ha llegado el momento, es hora ya de convertir las ideas en hechos. Es momento de desobedecer de este sistema para construir otro, momento de autoorganizarnos los de abajo para rebelar-nos y para cooperar, de parar el capital y para activar la autogestión. Momento de coger el control de nuestra vida, el de liberarnos a la vez a nuestro planeta y a sus gentes.

Podemos dar soluciones prácticas para el problema del paro, podemos recordar que lo que está en crisis es el valor de cambio, pero que el valor de uso lo que está es infrautilizado. Así tenemos miles de hectareas de tierras abandonadas cerca de los pueblos y ciudades y miles de naves, casas y locales abandonados, por citar dos ejemplos sintomáticos. Con todo lo que el sistema actual infrautiliza podemos generar millones de puestos de trabajo para gente que no tiene. Sabemos que el poder no lo va a hacer por nosotros porque estan en una espiral de la que no pueden salir así que tenemos que pasar a la acción, a la acción directa masiva.

Debatamos sobre como lo vamos a hacer, pero con la determinación clara de hacerlo, porque ha llegado el momento y además ética y estratégicamente no podemos hacer otra cosa.

Por ello hemos marcado un próximo dia D, el del 17 de marzo, fecha en la que presentaremos una nueva publicación masiva que al menos se imprimirá tanto en castellano como en catalan.

A las propuestas que hemos estado preparando hasta ahora, se añade otra de especial calado. La de una huelga general. Sí, una huelga para parar la economía pero no para que los lobbies capitalistas o el gobierno cedan a nuestra presión y nos hagan caso, que sabemos que no van a cambiar ni van a salir voluntariamente de su pedestal. Una huelga general para que devuelvan al pueblo todo el dinero que le han robado y podamos decidir pueblo por pueblo, barrio por barrio como gestionarlo. En fin para convertir esta crisis en una transición decrecentista hacia una alternativa de sociedad en la cual la ciudadania pueda recuperar la soberania popular.

Carlos Taibo, Iñaki Gabilondo y Arcadi Oliveres nos hablan de decrecimiento


Palabras sabias de un divulgador del decrecimiento. Absolutamente recomendable.

Crisis y decrecimiento. Conferencia de Carlos Taibo. Audio












Afamado periodista español diciendo que el crecimiento económico sostenido es imposible. Vía Alberto Rey






Maestro en economía convencido de que vamos hacia un decrecimiento económico tanto si nos gusta como si no. Canal SubtUtiles


Empleo y crecimiento.

Dany Vargas - Renta Básica

El problema de la crisis económica actual es que nos cuestiona su esencia misma como modelo, esto es lo novedoso. Y más lo es la falta de análisis coherentes y reales. Siempre se está buscando un culpable, una salida espectacular, que no hacen sino agudizar la crisis.

Desde hace ya varios años el libro de Ramiro Pinto sobre la perestroika del capitalismo y la Renta Básica demuestra como el empleo dejó de ser un medio para resolver las necesidades, para pasar a ser un fin en sí mismo. Lo cual ha sido la filosofía de fondo del modelo keynesiano. Intervenir desde el Estado para crear puestos de trabajo, a través del crecimiento económico. Esto ha dado lugar a una crisis medioambiental sin precedentes, de manera que con el cambio climático hacen falta tomar medidas, como cumplir el protocolo de Kyoto, que nadie lo logra, porque supone frenar el crecimiento.

Vivimos una crisis dentro de otra, que nos llevará a otra más profunda y violenta, si no se toman las medidas oportunas. Es por ello que si el empleo se convierte en un medio, lo cual es su esencia, y hay dinero, como en nuestras economías desarrolladas se deberá de dar el dinero a los ciudadanos, no a las empresas y bancos para que distribuyan la riqueza mediante el empleo, sino que se cree un equilibrio económico, en función de la demanda marginal que active el mundo empresarial. Lo cual no es otra cosa que adaptar la economía a la nueva realidad definida por la globalización, la pujanza de la economía financiera, el progreso tecnológico y la necesidad de conseguir un desarrollo sostenible. Por eso la Renta Básica es posible y es necesaria.

Además se requiere un modelo de financiación específico. El modelo tributario de años atrás no es suficiente ni eficiente. Requiere un ajuste con la nueva economía, lo cual n os lleva a plantear una drástica disminución del impuesto de sociedades y el IRPF, para gravar el consumo a través del IVA y hacer que la producción de dinero cotice, a través de una especie de tasa Tobin ara todo movimiento especulativo, bien en operaciones de la Bolsa, recalificaciones de terreno, imagen de famosos, etc. Lo cual va a permitir relacionar la economía productiva con la economía financiera y ambas con la sociedad, contribuyendo al bienestar de la misma y no que sea una parte de ella víctima de una crisis en la que no ha tenido ninguna responsabilidad.

Pienso que el decrecimiento, medioambientalmente necesario, necesita una herramienta que lo propicie, desde la economía, y no sólo desde una voluntad personal o de grupos, sino que ha de establecerse como dinámica social. Lo cual puede ser, como punto de apoyo, la Renta Básica.

Tenemos que frenar la escabechina que provoca el crecimiento económico a nivel ecológico y social, al alienar cada vez más a las personas con los ritmos acelerados de trabajo y de ocio. Y denunciar y evitar el saqueo que suponen las medidas contra la crisis, para mantener el nivel de beneficios de los bancos o con medidas fiscales que merman la capacidad social del estado para apoyar a los más desfavorecidos, a los que se quiere dejar a un lado.

La confianza


En un mundo en el que cada vez se censuran más los gestos de amor o solidaridad hacia el prójimo y se premian y bonifican los codazos, empujones, pisotones y bofetones, que nos permiten imponer nuestro parecer y modo de actuación (Occidente sobre el resto del mundo, los países que disponen del derecho de veto sobre los que proponen con su voto, empresarios y banqueros sobre políticos, trabajadores y ciudadanos y así sucesivamente…), parece cuanto menos simpático que quienes gobiernan nuestros destinos (que tienen rostro, pero lo ocultan a su conveniencia) nos reclamen, a través de sus medios (políticos sumisos a sus intereses o mediante un excepcional manejo de los medios de comunicación de masas), la consabida confianza en sus fines (la presunta solidez del sistema financiero mundial).

Si nos remontamos a la consabida caída del muro de Berlín en noviembre de 1989 y el derrumbamiento de su antítesis socialista (de carácter simbólico dada la pervivencia de la ideología de impronta marxista entre considerables sectores activos de la sociedad), el capitalismo se vio súbitamente arrojado a una situación de hegemonía, en la que tan sólo habría de esforzarse para dotarse, bien de argumentos sólidos, bien de enemigos emergentes (o, mejor aún, de ambos), a fin de garantizarse a sí mismo un camino expedito para expandir sus dominios en una lógica de crecimiento sin acotar y a bajo coste.

Nos quedamos huérfanos de un estado poderoso y burocratizado que administrara la riqueza, los bienes y servicios antaño públicos y unos y otros pasaron a integrarse, en tanto que mercancías, en una economía de comercio global, cuya libertad está amparada por la supremacía de los habitantes del Norte que, para permitirse una vida de lujo y dispendio, expropiando sus recursos y expoliando su patrimonio a sus conciudadanos del Sur. El colonialismo, en sus más evidentes o sofisticadas versiones, es decir vestido de un traje de camuflaje mejor o peor confeccionado, actuando como garante del mantenimiento de un estilo de vida lesivo para la sociedad y dañino para el medio.

El capitalismo, eufemísticamente rebautizado con el apelativo de “economía de libre mercado” y con un núcleo receptivo de los llamados economistas neoclásicos y de políticos neoliberales y socialdemócratas conversos dispuesto a glosar los beneficios y virtudes que supondría para todos, se lanzó, cual Cid Campeador a lomos de Babieca, a la conquista de nuevas gestas. Con un noble discurso, en el que la supervivencia de la economía más apta, con claros tintes de dramatismo darwiniano, estimularía la mejora continua y resultaría provechoso para una mayoría.
Sin embargo, como en los prospectos farmacéuticos, olvidaron leer la letra pequeña, vital si quieren entenderse las adversidades de aplicar una determinada medicina. Esa en la que podía apreciarse que la aplicación del medicamento de crecimiento expansionista quedaba contraindicada para aplicarse en un marco de recursos limitados que recibe el nombre de biosfera, con una capacidad restringida para nutrir a la economía de materias y para absorber los residuos que esta generara en su metabolismo.

A pesar de este inoportuno contratiempo, los apóstoles de la fe en esta economía mantuvieron impune su cruzada, si bien asumiendo algunos costes. Se vieron en la obligación de impartir a las masas un conocimiento o dogma totémico que les permitiera entender y creer en que todo aquello repercutiría en el regocijo colectivo. Y así fue como el crecimiento del sacrosanto producto interior bruto fue ganándose un huequito en el corazón de la gente, que no dudó en creer que el consumo de lo que fuera y cuando fuera redundaría en un aumento del PIB y este a su vez crearía, por arte de magia, empleo y bienestar, con lo que la gente (los privilegiados entiéndase) viviría a sus anchas y podría permitirse seguir consumiendo y retroalimentado un ciclo sin fin que todo lo comprende y que se auto regula solito.

Pero llegó el día en que esos recursos, sobre los que se sustentaba dicha economía, comenzaron a escasear y en especial uno que respondía al nombre de petróleo. Este había alcanzado su máxima cota productiva y difícilmente podría sostener todo aquello sobre su lomo por mucho tiempo.

Entonces, los defensores a ultranza del capitalismo y principales beneficiarios del mismo, se echaron las manos a la cabeza y tras mucho cavilar, pensaron que el mejor conjuro que podrían invocar para perpetuar su situación de excepción, sería solicitar la confianza del populacho en su gestión. Al fin y al cabo, si hasta el momento lo habían realizado con eficiencia, ellos serían los más indicados para asumir la coyuntura futura, fuera esta cual fuera.

Y hasta la fecha actual, la confianza colectiva en los autores materiales del despropósito financiero ha sido uno de los activos más sólidos para la pervivencia de un sistema condenado a sobre exprimirse a sí mismo y a la base de recursos reales sobre los que reposa.

La paradoja de Jevons y la eficiencia energética

Jesús Soto - Técnico Central

Debemos prepararnos para una avalancha de campañas publicitarias con mensajes de una mal entendida o interpretada:

  • sostenibilidad
  • ecología
  • eficiencia energética

cuando en realidad, nos deberían vender fuertes dosis de:

  • mentalización, fuerza y sentido común
  • austeridad
  • iniciativa y autosuficiencia



He localizado en el blog de ecología ecomicrosiervos el vídeo "Earth 2030 (versión española)", producido por BASF - The Chemical Company, que promociona la eficiencia energética.

Una vez más, se trata de una campaña corporativa para mostrar una cara amable y sostenible. No estamos en contra del mensaje, ¡por supuesto que no! ¿Acaso yo soy sostenible? ¿Algún lector conoce a alguien cuyo modo de vida lo sea? Este tipo de campañas al menos nos hacen reflexionar sobre la necesidad de abrir nuevas sendas vitales, y advierten de un riesgo cierto y cada vez más próximo. Aunque debemos ser conscientes de que esta empresa (al igual que tantas con su mensaje ecológico y reflexivo) no va a salvar el mundo, porque no puede, no tiene la solución (o soluciones). Como mucho podrá poner su granito de arena (que no es poco).

Sólo podremos salvar al mundo entre todos. Tomando conciencia, actuando y apretándonos el cinturón TODOS. Y cuando digo mundo me refiero al género humano. El planeta se acabará reponiendo a cualquier catástrofe que nosotros provoquemos, y continuará su historia con o sin nosotros.

¿He dicho que estas campañas advierten de un riesgo cierto? Por favor, tachen eso y pongan "que advierten de unos hechos", que tendrán lugar con total seguridad si no deponemos nuestra actitud consumista. Nuestro modelo económico se basa en el crecimiento ilimitado, y este sistema no puede sobrevivir si los recursos no son también ilimitados (que para quien no se haya dado cuenta, no lo son).


LA PARADOJA DE JEVONS

El mensaje de la campaña predica la eficiencia energética... pero analicemos sus implicaciones. La eficiencia energética se compone de aquellas metodologías capaces de producir los mismos productos de consumo (no más) con menos energía. Aparentemente, el uso de estas metodologías reducirían el impacto ambiental. Cierto que para obtener los mismos resultados consumiríamos menos petróleo, gas, e. nuclear, etc... pero, ¿qué pasa con el resto de los recursos? Si vamos a fabricar el mismo número de coches o de televisores de plasma o TFT, parece lógico pensar que tendremos que usar al menos el mismo número de materias primas ... eso sí, ahora usando menos energía (ya es un paso).

Siguiendo con el argumento, ¿no debería plantearse nuestra sociedad el ser más eficente, no ya energéticamente, sino en todos los aspectos? Si nos detenemos a pensar en aspectos productivos que implican el consumo de agua, probablemente podamos hablar de una "eficiencia hídrica" (que ya se hace), y seguro que también podríamos aprovechar mejor cualquier materia prima, mediante reciclajes y reaprovechamientos.

Sin embargo, está demostrado que “aumentar la eficiencia disminuye el consumo instantáneo pero incrementa el uso del modelo lo que provoca un incremento del consumo global”. Este concepto fue acuñado dentro de la denominada paradoja de Jevons, formulada a mediados del siglo XIX.

Es decir, que si un producto X conlleva una mayor eficiencia del Y%, ya sea en su fase productiva o en su consumo, debido al ahorro económico asociado, el producto X acabará sufriendo un aumento de su producción y demanda, superando a la postre ese margen de ahorro del Y%.

Entonces, ¿debemos prescindir de la eficiencia energética? ¡En absoluto! La palabra EFICIENCIA hay que escribirla con mayúsculas, puesto que es un primer paso hacia el cambio de mentalidad, de malos hábitos y vicios socialmente aceptados y adquiridos paulatinamente en el último siglo. Me refiero, claro está, al lujo, la ostentación y la calidad de vida mal entendida. Hemos dispuesto de varias generaciones para lograr vivir como vivimos ahora, pero ¿de cuanto tiempo disponemos para desandar ese camino? ¿Podemos? ¿Queremos?

La eficiencia es un primer paso, pero debemos tener presente que se trata de un "parche necesario". ¿A qué me refiero? A que podemos puntualmente hacer el esfuerzo de utilizar menos recursos, y si tenemos éxito, también puntualmente veremos cómo nuestra economía mejora. Pero precisamente, nuestro modelo económico capitalista, ese que conocemos todos y cuyos pilares fundamentales son la deuda y el consumo, ese que no puede existir sin visos de un crecimiento continuado y eterno, acabará dando al traste con los beneficios de cualquier esfuerzo en eficiencia. Por si fuese poco, la población crece también de forma continua, y no se aprecian aún garantías de que podamos escapar del planeta en plazos coherentes con dicho crecimiento. Hoy, hablar de recursos extraterrestes, salvo en el caso de la energía solar, es hablar de utopías.

Así pues, la eficiencia en nuestros consumos, ese parche necesario, debemos verlo como un pequeño pulmón, una herramienta que concede a nuestra especie un poco más de tiempo, sin ser la panacea. Pero sin duda, supondrá un primer gran paso para la humanidad hacia un modo de vida sostenible. Si no comenzamos a medir nuestro consumo en todos los sentidos, que todos nuestros pensamientos y actos lleven asociado un filtro de sostenibilidad, que cada uno de nosotros se pregunte instintivamente por la necesidad o no de adquirir un producto concreto, o de su impacto ambiental, o de la carga ecológica de la propia persona, será la naturaleza o nuestra propia mano, apoyada por sencillas matemáticas, la que acabe con nuestra idílica sociedad industrial.


¿EXISTEN ALTERNATIVAS ENERGÉTICAS?

La gran esperanza está puesta en la energía de fusión, energía de las estrellas la llaman, pero cada década que pasa, el anuncio de su explotación se retrasa una década más. Siempre faltan 50 años. También se habla de que las energías renovables acabarán desplazando a los combustibles fósiles, pero ese horizonte es aún muy lejano, y nuestro consumo crece más, y más. Cuando se de este hecho, cosa que probablemente ocurrirá, será porque apenas usemos energía o porque seamos muy pocos a repartir. Otro caso singular está en energías desconocidas, como es el caso de "energía de punto cero". No niego la posible existencia de energías que desconozco, pero sí considero su aprovechamiento en breve plazo como otra utopía.

Bien. ¿Qué sucede si me equivoco y dentro de unos pocos años se puede explotar una fuente de energía ilimitada? Esa es fácil. Se acabó el tener que pensar en eficiencia energética. ¿Y los otros recursos?, agua, minerales, alimentos ... ¿también son ilimitados? Tendríamos que centrarnos en las otras eficiencias no energéticas. En el caso de alimentos o energía de la biomasa (p. ej.), no debemos confundir recursos renovables con recursos ilimitados. Los próximos años comenzará a tener gran relevancia el concepto de "huella ecológica", que no mide de un modo directo el impacto ambiental humano, sino la superficie útil de tierra productiva necesaria para abastecer a cada uno de nosotros. Otro concepto asociado es la "capacidad de carga" de un territorio ... ¿cabemos todos?

El vídeo de BASF dice: ... "La eficiencia energética es nuestra fuente de energía más importante del futuro. Sólo, con la eficiencia energética podemos reducir mundialmente el aumento de necesidad energética a sólo un 16%, y el aumento de emisiones de CO2 a un 11% en el año 2030. ¿Todo claro? Más con menos. Ya tenemos las tecnologías, por lo tanto seamos eficientes energéticamente, conservemos nuestros recursos, protejamos el clima. ...

¿Todo claro? ¿Más con menos? ¿Tenemos las tecnologías? ¿Conservemos nuestros recursos? ¿Podemos reducir el aumento de energía (o aumentar su reducción)?

¿Qué mensaje es este? ¡El planeta no soporta más aumentos de consumo! ¡La producción de petróleo ya no puede aumentar físicamente! ¡No es que no deba crecer, es que no puede! ... Dispongámonos a luchar por cambios importantes. Nuestro modelo económico va a cambiar. Todo va a cambiar, queramos o no ... y en nuestra mano está escoger la adecuada guía de esos cambios.