El Estado y el Decrecimiento





Decresita


En el tema de si es el Estado, quien debe llevar a cabo medidas adecuadas para encauzar a esta sociedad hacia el decrecimiento económico, o bien se debe luchar para que el Estado desaparezca y crear organizaciones autónomas locales, existen divergencias entre los diversos colectivos decrecentistas

Personalmente, en principio, veo de forma positiva que el Estado tienda a buscar medidas para la reducción del consumo, aunque soy bastante escéptico sobre que esto así suceda; Las instituciones suelen difundir mensajes para utilizar bombillas de bajo consumo, televisores más eficientes o coches ecológicos, pero el mensaje nunca es ‘No consumas’; digamos que el Estado entra en la lógica del desarrollo sostenible, lo cual consideramos que es un oximorón (el desarrollo nunca será sostenible).

Ya el Estado en su nacimiento hace unos 5.000 años lleva el germen de la violencia tanto hacia el exterior mediante las conquistas para explotar a otros pueblos, como hacia el interior con la creación de una sociedad jerarquizada que permitía el control de los recursos de forma centralizada a través de las elites (soldados, sacerdotes y burócratas)

El Estado en el mundo moderno responde a una ideología que fue construida sin un sentido de los límites del mundo y de los sistemas sociales. Para explicitar la ideología de lo ilimitado es necesario explorar el pensamiento social que imposibilita pensar en los límites de la biosfera (ecológicos y energéticos) y de la sociedad.

Actualmente los Estados (hijos de la Revolución Francesa y su división de poderes) a través de los Tratados Internacionales, subordinan su soberanía a otras organizaciones supraestatales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional o la Organización Mundial de Comercio, o bien se atan a través de tratados de libre comercio a la lógica del mercado.

En estas condiciones las decisiones que rigen la vida de las personas quedan en manos de las grandes compañías multinacionales que tienen la capacidad de manejar los hilos de la economía mundial a su antojo, dejando al Estado la gestión de los ajustes económicos que imponen de manera ‘blanda’ a través de los medios de comunicación, los fármacos…, o bien de manera ‘dura’, a través del represión policial-militar.

La pregunta que se plantea es: ¿Puede la Institución del Estado, transformarse y recoger los valores que impregnan una sociedad del decrecimiento?.

Pienso que el Estado si que puede transformarse en una sociedad ecofascista, es decir, una sociedad jerarquizada que viva del expolio de otros pueblos en un contexto de recursos decrecientes; pero un decrecimiento sereno, amable, convivencial…

1 comentario:

  1. Interesante artículo y para mí uno de los pilares fundamentales del futuro desarrollo del movimiento decrecentista.

    Yo, que veo el decrecimiento como algo global que abarca aspectos de la política, sociedad, economía y cultura, apuesto por la vía más anarquista en el plano político y social.

    La sociedad post-capitalista que quiere conseguir el decrecimiento debe ser por lógica distribuida (en contraposición a centralizada), localista y profundamente democrática (participativa y no representativa). Todos los conceptos son compartidos con las propuestas anarquistas, a mi modo de ver, por lo que se puede aprender mucho en el decrecimiento de un movimiento con tanta experiencia a sus espaldas y que ha generado interesantes experiencias y muchas soluciones éticas a los problemas: derecho anarquista, resolución de problemas, contratos voluntarios, democracia directa, apoyo mutuo, etc ...

    ¿Cómo lo veis el resto?

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