El cuerpo, la salud y la muerte


El cuerpo es un ecosistema vivo que se articula con otros sistemas más amplios. Pertenecemos a la especie Homo, que pertenece al sistema-Tierra, que pertenece al sistema solar, que pertenece a la Vía Láctea y al sistema cósmico. En el cuerpo funciona un sistema interno de regulación de regulación de frío y de calor, de sueño y de vigilia, de los fenómenos de la digestión, de la respiración y de los latidos del corazón entre otros.

El cuerpo vivo es, además, subjetividad. Se ha dicho que ‘el cuerpo es nuestra memoria más arcaica’, pues, en su conjunto y en cada una de sus partes, guarda información del largo proceso evolutivo. Junto con la vida del cuerpo, se desarrollan los distintos niveles de conciencia (la originaria, la oral, la anal, la social, la autónoma y la trascendental), en los que estas memorias se expresan y se enriquecen interactuando con el medio.

A través del cuerpo se manifiesta la fragilidad humana. La vida corporal es mortal; va perdiendo su capital energético, sus equilibrios, enferma y finalmente muere. La muerte no tiene lugar al final de la vida, sino que está presente desde el primer momento. Vamos muriendo, lentamente, hasta que morimos del todo. Nuestra vida es mortal.

La salud no es un estado, sino un proceso permanente de búsqueda de equilibrio dinámico de todos los factores que componen la vida humana. Todos esos factores están al servicio de la persona para que tenga la fuerza de ser persona autónoma, libre, abierta y creativa en las diferentes situaciones que tenga que afrontar.

La salud es una actitud frente a las diversas situaciones, saber afrontar ‘saludablemente’ la vida, es acoger y amar la vida, es cuidar la vida, es la fuerza de vivir. Alguien puede tener una enfermedad mortal y, a la vez, estar sano porque con esa situación de muerte crece, se humaniza y sabe dar sentido a lo que padece.

Para saber más: El cuidado esencial. Leonardo Boff.

1 comentario:

  1. El tema de la evolución, era algo que la humanidad se venía plateando desde los mismos griegos. Más aún, en este año que ha sido declarado también el de Copérnico y las astronomía, fueron los egipcios con Hypatía de Alejandría - ya hablaremos de ello en otro momento-quiénes habían avanzado en este problema. Sin embargo la dominación, que conllevó a la creación del Poder judeocristianismo en Occidente silenció, por medio de la violencia, el cuestionamiento, creando las hogueras para los científicos: Hypatía fue descuartizada y quemada por bruja y pagana, creando los tribunales de la Inquisición, Copérnico, Galileo y demás fueron silenciados. No muy lejano a Darwin, Spinoza fue apuñalado y expulsado de la Sinagoga por deificar la naturaleza.
    Sin embargo con el Renacimiento, La Luces y la Ilustración se crean ráfagas de aire libertario al permitir ir creando un proceso que dura cerca de 5 siglos, donde el Hombre, las Especies y la Naturaleza tomaron sus asientos con un carácter natural, alejado de las descripciones angelicales y bíblicas. Los artistas desde el renacimiento, comienzan un proceso de desacralización y de humanización de lo divino. Pinta Cristo humanizados, y los mitos bíblicos ya no pasan en los cielos, sino en la tierra. El Cuerpo, los cuerpos de los hombres toman un nuevo valor desde su naturalidad, desde su corporeidad. Los cuerpos pierden su “angelicalidad” y se ven desde sus flujos, sus contorsiones, donde los músculos se acentúan como fuerza natural y social. El belga Vesalio, crea uno obra inmortal que combina el arte y la anatomía humana a la ciencia. Al publicar su portentoso libro con las imágenes del cuerpo, le da al cuerpo humano una gran significación científica y natural ya que lo comparan a una “fábrica”.
    La humanización de lo divino, va a tener grandes consecuencias, como magistralmente lo señala Nietzsche. Y esa consecuencia es la que explota en sus reflexiones filosóficas, bajo el replanteamiento de los valores. Esa desacralización no es solamente la muerte de Cristo, sino sus consecuencias al transmutarse todos los valores, en la medida en que la mirada al mundo ya no se hace desde arriba sino desde abajo. La modernidad, ya no parte del cielo, sino de la tierra. La inversión es clara: antes el hombre se asemejaba a Dios y ahora, se sorprende por encuentra que Dios se asemeja al hombre ¡ Por eso Nietzsche señala este gran salto cuando señala que el hombre a matado a Dios, pero se sorprende con su cuerpo muerto, cayendo en el nihilismo moderno.
    Tomado de "Darwin y los maestros de la sospecha"
    http://luisalejandrorincon.blogspot.com/

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