¿Qué esconde detrás la producción neoliberal?

Pere Alcántara Carreras

El análisis expuesto a continuación puede entenderse como una apertura hacia algunos de los horizontes útiles para demostrar que la producción neoliberal esconde detrás intereses que nada tienen que ver con el cuidado del ser humano en tanto que armonía y concilio con la naturaleza. Este modelo, como veremos a continuación, no ha tenido la capacidad de restablecer la mutilación causada por la emergencia de una sociedad tecnológica desprendida del compromiso de producir un mundo sostenible y gratificante. Por cuestiones de extensión se tratarán exclusivamente los aspectos que considero claves para dibujar un itinerario centrado en las relaciones entre las formas de conocer y producir el mundo material que ha tenido el ser humano desde la lógica que opera en la actualidad.

Para ello, a lo largo del discurso iré introduciendo fragmentos de obras de autores que considero hitos explicativos y un respaldo intelectual de la idea que a continuación de expone.

En primer lugar tenemos que tomar conciencia de cuales son los valores fundamentales que han entrado en crisis y queremos restablecer en la sociedad en la que vivimos actualmente. En mi opinión no es demasiado agudo pensar que el neoliberalismo es un fenómeno aislado en el presente y que puede ser explicado sin tener en consideración el pasado. El neoliberalismo es la expresión final que culmina un proceso desintegrador de la capacidad de intervención humana en un mundo que originalmente estaba envuelto por la afectividad orgánica del ser humano.

Se demostrará que las consecuencias para incorporarnos en la dimensión social en la que vivimos actualmente tiene un doble filo perverso causante de la asfixia de algunos de los valores fundamentales para cuidar nuestra armonía con nuestro ser natural. Para entender las causas que han permitido el asesinato de estos valores tenemos que comprender la importancia que tiene para el hombre la seducción operatoria de las ciencias positivistas de concepción cartesiana que combinadas con la negligencia sensitiva-emocional han permitido el desprendimiento y sometimiento las relaciones bio-ecológicas a las tecno-capitalistas en sus relaciones de magnitud, velocidad y mutación. Para entender a que nos referimos con estos términos nos servirá de ayuda ponerlos de manifiesto mediante el análisis de las lógicas económicas, productivas y cognitivas del humano para tomar conciencia de los efectos que han producido en nosotros la aplicación del neoliberalismo basado exclusivamente en el incremento incesante del capital a partir de ejercicios mercantilistas, entendiéndose así que no es otra cosa que el nombre puesto al vector del virus mercado-capitalista.

Dentro de la esfera ideológica propongo considerar la mutación en la forma de relacionarse con el mundo a partir de una mentalidad medieval a una mentalidad moderna. Esto supone pasar de considerar el mundo como un entorno intrauterino que nos envuelve y realiza en una relación íntima y afectiva, a pasar de considerar un mundo como un entorno hostil del que tenemos que divorciarnos para realizaros independientemente y fuera de él. El nuevo hombre occidental a partir de esta mutación ideológica emprenderá un programa sapiencial que consistirá en pretender aniquilar la capacidad e inteligencia emocional del cuerpo considerándolo un obstáculo con la convicción de que así conseguirá el liderazgo de la verdad absoluta y el conocimiento total que le permitirá operar en el mundo natural consiguiendo la soberanía por encima de él. Ahora es, como en este proyecto podemos contextualizar mentalidades como Descartes con sus discursos y ejercicios que acabarán por seducir y convencer a quienes el pasado les contenía:

La filosofía de Descartes no sólo tuvo su importancia en el desarrollo de la física clásica, sino que además ejerció una influencia tremenda sobre el modo de pensar occidental, hasta nuestros días. La famosa frase de Descartes “cogito ergo sum” -pienso luego existo- llevó al hombre occidental a considerarse identificado con su mente, en lugar de hacerlo con todo su organismo. […] Cada individuo fue además dividido en un gran número de compartimentos separados, de acuerdo a sus actividades, sus talentos, sus sentimientos, sus creencias y así sucesivamente, generándose de este modo conflictos sin fin, una gran confusión metafísica y una continua frustración (Fritjof Capra, El tao de la física, p.33-34).

Vemos como el texto anterior nos sintetiza el trabajo de un personaje que puede perfectamente ilustrar la idea de como está empezando un ejercicio de mutilación y disección en las formas de conocer, operar y producir en el mundo con la finalidad de conseguir una mayor efectividad. Implícito en el hombre está la tendencia de generar un sistema coherente con todo aquello que tiene a su alcance, la diferencia es que al contrario de antes, donde el humano se relacionaba y aprendía el mundo a partir de la vinculación con todas sus expresiones, ahora pasará a comprenderlo en la medida que se totalice en solo una de sus expresiones inconexa y aislada de las demás. De alguna forma ocurre que ahora se inaugura una diversificación de saberes totalizantes e inconexos de los demás, y no de forma inocua si no desarrollándose en la medida que consigue minimizar la parte emocional-sensitiva del cuerpo en todas y cada una de las relaciones con el mundo. Ahora la técnica del artesano que operaba y aprendía en el curso y proceso de la operación instantánea en las necesidades prácticas, estando en ello implicado todo el cuerpo inteligente humano, quedará remplazado por la operación abstracta desde los campos científicos que se aplicarán en estás técnicas para dar lugar a lo que se conoce como ciencias estrictas, y esto, no se hará en comunión con el cuerpo, estando presentes todas las posibilidades sensitivas y cognitivas que nos proporciona para conocer y producir el mundo que más puede cuidarnos. Esto se hará desde el lugar de las ciencias abstractas y estrictas, esa hemorragia desde otra dimensión que acabará por ahogarnos:

Las ciencias físicas o estrictas poseen un formato lógico-constructivo en cierto modo “per-fecto”, esto es, que cada una de ellas constituye, dentro de su campo respectivo, efectivas demostraciones universales y necesarias, […] esto es, teoremas y racimos de teoremas a su vez organizados demostratívamente en teorías, y que por ello alcanza unos conocimientos formalmente teóricos y objetivos. […] No es este el caso ciertamente de las llamadas ciencias humanas. Pues ahora se trata, en efecto, de construcciones cognoscitivas que se abren paso, cada una de ellas, roturando alguna región determinada de conflictos o desajustes sociales, o culturales, cuya resolución de dichos conflictos o desajustes, que es en lo que básicamente consisten, posee más bien un carácter lógico-constructívamente “in-fecto”, esto es, siempre de-pendiente de alguna ulterior resolución de los nuevos desajustes arrojados en el propio curso de sus rosoluciones previas, y por ello siempre inmediatamente práctico, en cuanto que dicha dependencia lo es a su vez de las nuevas demandas prácticas que siempre arrojan y de las que incesantemente se alimentan (Juan Bautista Fuentes, Para una crítica de la idea de “flexibilidad profesional”, p.30)

Explicar como esto combinado con otros ingredientes dará lugar a la crisis de la sociedad actual teniendo como baluarte el modelo neoliberal es lo que intentaré explicar a continuación.

La idea es que este proyecto científico que consiste en totalizar saberes técnicos hasta generar una mutación para convertirse en una nueva herramienta eficientemente operatoria que conocemos como ciencias estrictas. Permitirá al ser humano operar ahora, a una escala mucho más allá de la suya natural. A partir de ahora devendrá un incremento exponencial de las formas de conocer el mundo a partir de la ciencia manifestándose en una aceleración ilimitada de las formas de producir el mundo material: ahora el ser humano empezará su carrera al progreso incorporándose en una nueva dimensión vertiginosa.

No se puede ignorar en este punto las observaciones que Max Weber hace en algunas de las ideologías protestantes, puesto que como apunta Manuel Castells en su ensayo La era de la información dice textualmente en su apartado El espíritu del informacionalismo:

Sigue siendo la piedra angular metodológica a todo intento teórico de captar la esencia de las transformaciones culturales/institucionales que en la historia son el preludio de un nuevo paradigma de organización económica (p.249-250).

De esta forma veo pertinente aunque solamente sea para exponer la mayor parte de los aspectos que considero fundamentales en este proceso, el que no en todas las comunidades pudo germinar este proyecto tecno-económico-capitalista. Como apuntó tempranamente Max Weber, ya se encontraba en los textos de Franklin, las formulaciones de una ética que consideraba como un deber moral el ganar dinero, prescindiendo de toda consideración eudemonista, es decir, sin tomar en consideración ningún interés de tipo individual como la felicidad o el placer del individuo. Puesto que no en todas las cosmovisiones encontró el humano una fisura para adentrarse en esta dimensión, si que la vislumbró una clase emergente necesitada de una nueva cosmología que le permitiera cambiar el modelo existente para poner el escenario a su favor:

En el puritanismo, sin embargo, se matiza de otra manera el carácter providencial de la interacción de los intereses de la economía. Según la interpretación “pragmática” del puritanismo, el fin providencial de las profesiones se reconoce en sus obras. […] La conocida apología de la división del trabajo de Adam Smith. La especialización de las profesiones conduce a un incremento cuantitativo y cualitativo del rendimiento, porque hace posible la habilidad (skill) del obrero, sirviendo, por tanto, al bien común (common best) que se identifica con el bien mayor número posible (Max Weber, La ética protestante y el “espíritu” del capitalismo, p.204-205)


Sin duda esta herramienta operatoria encontraría un acomodo en esta nueva clase emergente comerciante que vería la posibilidad de engrandecer sus riquezas así como una mayor incidencia en las decisiones políticas. Así es como los comerciantes ponen en contacto y fusionan para fines lucrativos en la esfera del mercado las formas de producción científica generando una reacción objetual que aun hoy crece en nuestros días.

Legitimándose en un discurso que defendía que la aceleración en las formas de producción, producir insumos en menos tiempo, era igual a mayor cantidad y abaratamiento, todo ellos se traducía en un mayor porcentaje de gente que podría beneficiarse de estos productos, y de esta forma como hemos visto, se identificaba la eficacia productiva como un bien común que daba paso a mayor calidad de vida.

Contrariamente, en análisis de otros autores como el indicado por el economista Max-Neef, piensa que en realidad de lo que se trataba era de incrementar los beneficios que proporcionaba este sistema consiguiendo mantener la misma proporción y asimetría que le otorgaba:

El problema surgió cuando lo “bueno” se convirtió en sinónimo de “más y más”. […] La justicia social se confundió con el crecimiento mismo. No se trata ya de distribuir mejor una torta que ya es lo suficientemente grande, […] se trata de hacer una torta aún más grande, para que todos reciban una porción mayor que antes, pero manteniendo la misma porción que les fuera otorgada por el sistema. [...] Los países del Tercer Mundo, con escasas excepciones, se fascinan con la tentación de seguir el camino trazado por las grandes potencias industriales, olvidando que la única manera de alcanzar y consolidad su identidad y reducir su dependencia, es la de promover un espíritu creador e imaginativo capaz de generar procesos alternativos de desarrollo que aseguren un mayor grado de auto-dependencia regional y local (Manfred Max-Neef, La economía descalza, p.59)

Lo que conllevará con el paso del tiempo la sofisticación en las modernas formas de organización racional en los ejercicios del trabajador industrial es un paso de la forma de producción artesana generadora de una economía bio-ecológica a escala humana, a otro que tendrá su máxima expresión a principios del siglo XX con una producción altamente mecanizada que logrará mancillar totalmente la capacidad de comprensión y enamoramiento del ser humano con el mundo material que produzca.

De esta manera a principios de siglo XX las formas de producción abrirían un nuevo episodio en el momento en que Charles Taylor empezó analizar quirurgicamente los gestos necesarios que tenían lugar para la producción del objeto deseado. La idea era que secuenciando la totalidad del proceso complejo implicado en ejercicios simples distribuidos entre varios obreros, se lograría una mayor rapidez y habilidad en la producción con el consecuente ahorro de tiempo y costes.

Esta forma de producción altamente racional y mecánica sin ninguna duda causó efectos traumáticos en las formas de vida implicadas en este proyecto.

Si por racionalismo económico se entiende ese crecimiento de la productividad del trabajo que elimina la vinculación del proceso de producción a los límites “orgánicos”, naturales, de la persona humana, y lo organiza desde puntos de vista científicos. Este proceso de racionalización en el terreno de la técnica y de la economía condiciona, sin duda, una parte importante de los “ideales de vida” de la sociedad burguesa moderna (Max Weber, La ética protestante y el “espíritu” del capitalismo, p.82).

Esta propuesta de Charles Taylor fue puesta en marcha por Ford en su fábrica de automóviles quien aportaría a la idea el transporte mecanizado de las piezas mediante la instalación de cadenas de montaje. Ahora el obrero quedaba totalmente subyugado al tiempo que fijara la maquina puesto que se generaba una total dependencia del obrero al ritmo de producción mecanizado, independientemente de la destreza y ritmo natural de cada individuo, un ritmo enajenado de la forma de producir del ser humano. Así el éxito de la producción del sistema fordista se basaba en el bajo coste de su producto final que presuponía en consecuencia un asegurado éxito en el mercado, el inconveniente es que este sistema no se adaptaba a la flexibilidad de la demanda del mercado. Este sistema se declaraba eficaz en las economías de gran escala pero eran disfuncionales en cuanto a una demanda diversificada. Así el toyotimso aparecerá como un modelo contrapuesto y eficaz que se basa en la comunicación e interacción continuada entre la producción y el consumo. Para ello sería necesaria una permanente y fluida comunicación constante con el mercado para conseguir minimizar el stock de la mercancía puesto que se producirían en el “momento justo” totalmente sincronizado con el apetito existente en los mercados, pudiéndose en el mejor de los casos producir después que el consumidor haya escogido y adquirido el producto.

Esto es posible en la medida en que la tecnología genere herramientas ágiles y flexibles que puedan adaptarse a la flexibilidad del mercado. Aquí es donde los ordenadores encontrarán un acomodo pudiendo controlar en todo momento la cantidades de stocks necesarias para evitar gastos innecesarios además de poder controlar un máximo de trabajos heterogéneos a partir del control de una serie de símbolos y de información:

Sin embargo, en otras épocas, las herramientas en general estaban vinculadas de manera relativamente inflexible a ciertas tareas o a cierto grupo de tareas. Herramientas diferentes correspondían a actividades diferentes: las herramientas del sastre, las herramientas del tejedor o luego la máquina de coser y el telar industrial. En cambio el ordenador se presenta como la herramienta universal, más bien, como la herramienta central, a través de la cual podrían realizarse todas las actividades (Michael Hardt y Antoni Negri, Imperio, p.271-272).

Todo esto sugiere una nueva forma informatizada de producción donde el obrero paulatinamente será remplazado por el robot a la vez que habrá una migración de la industria de los países desarrollados del sector secundario al sector terciario. Estos sectores abarcan las actividades asociadas al cuidado de la salud, educación, finanzas, publicidad y el ocio. Estos empleos se caracterizan exigir una gran flexibilidad y se fundamentan en el conocimiento,

Del mismo modo que el proceso de modernización tendió a industrializar toda la producción, el proceso de posmodernización hace que toda la producción se oriente hacia la producción de servicios, hacia la informatización. […] Los países dominantes tienen economías informáticas de servicios, los primeros países subordinados tienen economías industriales y las regiones aún más subordinadas se basan en una economía agrícola. (Michael Hardt y Antoni Negri, Imperio, p.266 – 267).


PRODUCIR DESDE LA NADA

El humano una vez totalmente mancillado en razón y disposición para funcionar como una eficaz herramienta productiva en la economía capitalista mercantilizada, con la producción informacional experimentará otra mutación para adaptarse como herramienta de la economía capitalista posindustrial, eso quiere decir que, puesto que el humano solo empezó a ser útil para una economía capitalista industrial en el momento en que permitió ser mutilado en razón de una mayor habilidad en el proceso de producción industrial, ahora, el mercado totalmente sujeto a la gestión de la información, conocimientos y afectos para hacer posible su recurrencia y desarrollo del sistema informacional. Explica por ejemplo las actuales políticas de mutilación intelectual y en especial en las áreas de humanidades. Estas áreas hoy, fundamentales para la producción de conocimientos, han de ser totalmente desgarradas para generar una producción intelectual que beneficie al sistema de mercado informacional de masas. En la era de la información, la figura del pensador apartado del “bullicio del mercado”, que dedica su vida en dibujar itinerarios en los que sociedad pueda andar con la mayor calidad de vida posible, queda totalmente marginado por la capacidad de la tecnología al poder prescindir de este personaje dada la convicción ahora de creer que ha de ser el mismo mercado quien a través de una sociedad totalmente mutilada por el tamiz del acontecer histórico encargado de fragmentar y desmenuzar la capacidad de aprehensión. Será como ahora se le permitirá a este sujeto masivo a través de las nuevas extensiones informáticas de usuario a generar esquemas instantáneos y continuados de demanda. Así es como la concepción toyotista se presenta como una herramienta eficaz al poder poner en marcha la producción mediante un liderazgo entre consumidor y productor satisfaciendo los azarosos apetitos de una sociedad que opera desde el nihilismo.

A mi entender esto quiere decir que será el mercado inmaterial quien producirá el mundo material a partir de una relación totalmente desgarrada. Quiere decir que serán los vientos pestilentes los que decidirán el mundo material que se produzca. Así se entiende como pueden mover tanto dinero las industrias fármaco-estéticas o de marketing generando cantidades ingentes de dinero a partir de los juicios emanados por una audiencia totalmente enfervorecida por el seguimiento de sus ídolos. Es ahora el momento en que empezará a surgir una ética y estética de mercado, pero atención, no olvidemos que este mercado está totalmente modulado por unos gustos y apetencias de una comunidad íntegramente podrida: una sociedad que opera desde la nada.

En esta era informacional el trabajo intelectual es producir formas más agudas y diversas de percibir lo más rápido y eficazmente posible las oscilaciones azarosas del apetito tanto del sujeto masa como de las multitudes. Entiendo que el ideal sería poner un dispositivo-encuesta durante el tiempo libre de cada individuo con la finalidad de que generará curvas de apetito de consumo que pudieran ser interpretadas y producidas inmediatamente y en su justa medida a partir de una industria totalmente flexible. Programas inteligentes que aprendieses a preguntar a la “nada” por que producto estaría dispuesto a hipotecarse y gastar su dinero. Así las autopistas de la información de las que habla Bill Gates permitirían poner a todo el planeta en red con el intelecto-masa produciendo en cada momento y en su justa medida lo que a la mórbida masa amorfa se le antoja en cada momento.

Entonces se podría decir que el producto final puesto en circulación en el marcado sería el resultado del cálculo entre el apetito de consumo de una masa que demanda desde el nihilismo y la rentabilidad económica que ocasionara su producción. En todo este proceso, mucho más orgánico de lo que puede parecer en un primer momento, obviamente tenemos que tener en cuenta todas las estrategias de seducción y negociación intermedias por parte de las corporaciones.

Eso significaría incluso que la sociedad despediría aquellos personajes responsables en pensar el producto que quieren las masas por medio de la creatividad y la intuición dado que ahora sería relegado por un sistema informático conectado en red capaz de minimizar el riesgo al fracaso por ser el consumidor-masa y las multitudes quienes entrarían en relación instantánea y continuada desde cualquier parte del planeta por vía informática a poner en marcha todo un mecanismo de retroalimentación tecnológico que arraiga en nosotros contra más apetito azaroso tengamos. Resulta ahora que una masa de individuos que han sufrido una hiper-especialización a costa de quedar totalmente inconexos, hasta quedar reducidos al más desencarnado nihilismo son quienes pueden decidir democráticamente el mundo que va a producirse.

A mi entender lo que ocurre en la esfera educativa conocida en España como Plan Bolonia, no es más que la culminación de un proceso puesto en marcha iniciado de la época moderna que ha consistido como hemos visto al principio en el progresivo divorcio entre las formas de materializar el mundo a partir del conocimiento orgánico para esposar al conocimiento con ciencia. Lo más dramático viene ahora, cuando estos conocimientos se han vuelto recurrentes en si mismos y desprendidos de toda envoltura humana comunitaria, es como paradójicamente esto ha tenido el efecto contrario dando lugar a una envoltura económico-técnica que nos envuelve y nos esclaviza a los abstractos intereses mercantiles donde atrás es donde podemos encontrar a esas instituciones cada vez más complejas y eficaces conocidas como empresas corporativas que funcionan como mediadores y vasallos entre la sociedad de consumo y esta nueva entidad abstracta e infinitamente potente que es el mercado-capitalista neoliberal. Este a mi entender es el nuevo biopoder del que hablan Hardt y Negri cuando dicen:

El biopoder es otro nombre que se le da a la supeditación real de las sociedad bajo del dominio del capital, y ambos son sinónimos del orden productivo globalizado. La producción cubre las superficies del imperio; es una maquinaria llena de vida, una vida inteligente que, al expresarse en la producción y reproducción, así como en la circulación (de los trabajadores, los afectos,y los lenguajes), imprime una nueva significación a la sociedad y reconoce la virtud y la civilización en la cooperación (Michael Hardt y Antoni Negri, Imperio, 332).

Esto tiene consecuencias tan intensas que puede totalmente inaugurar un nuevo estado de organización social ya no entendido como una sociedad estado si no más bien como una sociedad en donde la decisión última en la vida de comunitaria ya no la tengan los estados si no las grandes corporaciones en la defensa del mercado-capitalista. Si esto es así toda forma de gobierno queda simplemente relegada a mera expresión folclórica carente de ningún poder efectivo. Estas corporaciones pasan a tener la capacidad de apropiarse de todos los instrumentos de poder e intervención que hoy están en manos de los Estados. Estoy totalmente de acuerdo con las sugerencias que Hobsbawm al respecto:

Es un fenómeno nuevo, respecto al siglo XX. Característico de una nueva era. Surge, en parte, de una relativa desintegración del poder de los estados en algunas zonas del mundo. Y resucitan figuras que, de hecho, al menos en Europa, no existían desde los siglos XV y XVI: los “señores de la guerra”. Gentes que consiguieron influir en los asuntos políticos porque disponían de un ejército privado propio. […] Además, este fenómeno se ve reforzado por un nuevo elemento: la extraordinaria riqueza de que hoy disponen los particulares. En efecto, determinados individuos o grandes corporaciones poseen tanto dinero como los estados mismos (Eric J. Hobsbawm, Entrevista sobre el siglo XXI, p.29-30).

Sin embargo, Toni Negri sostiene que a pesar del gran desgaste y dependencia que han generado las grandes compañías transnacionales en los Estados-Nación, estos continúan funcionando en otras esferas de dominio; afirma que “la política no desaparece; lo que desaparece es toda noción de autonomía de lo político”. De está forma concibe una dependencia mutua entre Estado-Nación y compañías transnacionales en donde las Estados-Naciones funcionarían como mediadores y negociantes entre estas grandes corporaciones globales y los intereses de la población.

Sea como se quiera lo que si es evidente es que hoy día la aplicación de un modelo de mercado basado ya no en el intercambio de productos con el fin de generar un enriquecimiento mutuo y una mayor sostenibilidad si no una forma de combustible para el desarrollo capitalista, ha generado un desplazamiento sin igual del ejercicio del poder que cada vez más estará en manos de estos grandes gestores de capital.



BIBLIOGRAFÍA

• CAPRA, F.: El Tao de la Física, Editorial Sirio (7ª edición), Barcelona – 2005.
• CASTELLS, M.: La era de la información. Vol.1 La sociedad red, Alianza Editorial, Madrid – 1997.
• FUENTES, J.: Para una crítica de la idea de “flexibilidad profesional”. La relación entre la historia de la psicología y de las ciencias humanas y los saberes humanísticos, Revista de Historia de la Psicología, 28 (en prensa) – 2007.
• HARDT, M y NEGRI, A.: Imperio, Editorial Paidós, Barcelona – 2000.
• HOBSBAWM, E.: Entrevista sobre el siglo XXI, Crítica, Barcelona – 2004.
• MAX-NEFF, M.: La Economía Descalza, Editorial Nordan, Buenos Aires – 1986.
• VIRNO, P.: Gramática de la multitud, Traficantes de sueños, Madrid – 2003.
• WEBER, M.: La ética protestante y el “espíritu” del capitalismo, Alianza Editorial, Madrid – 2001.

1 comentario:

  1. Anónimo1:01 p. m.

    Buenos días Pere, me gustaría contactar contigo para preguntarte acerca de tus impresiones sobre el Darmasiswa. Mi correo es diegozapatero@hotmail.com

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