Eduardo Galeano: 'Las venas abiertas de América Latina'



La división internacional del trabajo consiste en que unos países se especializan en ganar y otros en perder. Nuestra comarca del mundo, que hoy llamamos América Latina, fue precoz: se especializó en perder desde los remotos tiempos en que los europeos del Renacimiento se abalanzaron a través del mar y le hundieron los dientes en la garganta. Pasaron los siglos y América Latina perfeccionó sus funciones.

Este ya no es el reino de las maravillas donde la realidad derrota a la fábula y la imaginación era humillada por los trofeos de la conquista, los yacimientos de oro y las montañas de plata. Pero la región sigue trabajando de sirvienta. Continúa existiendo al servicio de las necesidades ajenas, como fuente de reservas del petróleo y el hierro, el cobre y la carne, las frutas y el café, las materias primas y los alimentos con destino a los países ricos que ganan consumiéndolos, mucho más de lo que América Latina gana produciéndolos. Por el camino hasta perdimos el derecho de llamarnos americanos, aunque los haitianos y los cubanos ya habían asomado a la historia, como pueblos nuevos, un siglo antes que los peregrinos del Mayflower se establecieran en las costas de Plymouth. Ahora América es, para el mundo, nada más que los Estados Unidos: nosotros habitamos, a lo sumo, una sub América, una América de segunda clase, de nebulosa identificación.

Es América Latina, la región de las venas abiertas. Desde el descubrimiento hasta nuestros días, todo se ha trasmutado siempre en capital europeo o, más tarde, norteamericano, y como tal se ha acumulado y se acumula en los lejanos centros de poder. Todo: la tierra, sus frutos y sus profundidades ricas en minerales, los hombres y su capacidad de trabajo y de consumo, los recursos naturales y los recursos humanos. El modo de producción y la estructura de clases de cada lugar han sido sucesivamente determinados, desde fuera, por su incorporación al engranaje universal del capitalismo.

A cada cual se le ha asignado una función, siempre en beneficio del desarrollo de la metrópoli extranjera de turno, y se ha hecho infinita la cadena de las dependencias sucesivas, que tiene mucho más de dos eslabones, y que por cierto también comprende, dentro de América Latina, la opresión de los países pequeños por sus vecinos mayores y, fronteras adentro de cada país, la explotación que las grandes ciudades y los puertos ejercen sobre sus fuentes internas de víveres y mano de obra. (Hace cuatro siglos, ya habían nacido dieciséis de las veinte ciudades latinoamericanas más pobladas de la actualidad).

Para quienes conciben la historia como una competencia, el atraso y la miseria de América Latina no son otra cosa que el resultado de su fracaso. Perdimos; otros ganaron. Pero ocurre que quienes ganaron, ganaron gracias a que nosotros perdimos: la historia del subdesarrollo de América Latina integra, como se ha dicho, la historia del desarrollo del capitalismo mundial. Nuestra derrota estuvo siempre implícita en la victoria ajena; nuestra riqueza ha generado siempre nuestra pobreza para alimentar la prosperidad de otros: los imperios y sus caporales nativos. En la alquimia colonial y neocolonial, el oro se transfigura en chatarra, y los alimentos se convirtieron en veneno.

Extracto de la introducción del libro 'Las venas abiertas de América Latina' de Eduardo Galeano. 1971 (corregido en 1979).

13 comentarios:

  1. Anónimo9:45 p. m.

    MAL QUE NOS PESE ESA ES UNA REALIDAD, DE LA CUAL HASTA AHORA NO PODEMOS SACUDIRNOS, Y QUE SEGUIMOS ARRASTRANDO, PORQUE LAS GRANDES POTENCIAS O PAISES DESARROLLADOS SIGUEN EJECUTANDO SUTILMENTE PERO TOSCAMENTE LA MISMA POLÌTICA DE EXPLOTACIN A NUESTRA AMÈRICA.

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  2. Anónimo11:49 a. m.

    Siempre nos ha querido dividir. El verdadero enemigo es USA y los grupo económicos. LAtinoamerica tiene todos los recursos naturales, unida es invensible. Algun dia lo vamos a entender. VELEZ CAMPEON

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  3. Anónimo2:06 a. m.

    Es una gran realidad,la mayoria de explotadores internos de cada pais latinoamericano son de origen Europeo,algunos casos Araves. pero al fin seguimos siendo una sirvienta con arapos,asta cuando sera que terminaremos con la oligarquias mediaticas de nuestros pueblos latinoamericanos...??? saludos I. Galo

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  4. Anónimo8:36 p. m.

    la verdad es la realidad q los argentinos nunca vamos a tener porq al ponerse las pilas para poner medidas no lo hacen

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  5. Anónimo5:42 a. m.

    LOS UNICOS CULPABLES SOMOS NOSOTROS, HEMOS PERMITIDO QUE UN PEQUEÑO GRUPO DE POLITICOS Y BURGUESES LATINOAMERICANOS NOS ROBEN TODO.ESTAMOPS EMPEBRECIDOS Y SAQUEADOS POR NUESTROS PROPIOS PRESIDENTES QUE SON UNOSA VENDIDOS Y NO SE HAN DEDICADO A CULTURIZAR AL PUEBLO, TODO LO CONTRARIO... SOLO LES INTERESAN OBTENER VOTOS PARA ALCANZAR MAS PODER Y AL PUEBLO LE DICEN QUE ES CULPA DEL IMPERIALISMO.MIENTRAS LOS PUEBLOS LATINOAMERICANOS NO CAMBIEMOS DE ACTITUD Y DEJEMOPS DE CREER EN TANTOS POLITICOS CORRUPTOS SEGUIREMOS SIENDO UNOS MUERTOS DE HAMBRE....

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  6. Anónimo4:09 a. m.

    Es verdad que los unicos culpables somos nosotros,pero tampoco hacemos o hacen algo para remediarlo, solo saltamos cuando te tocan el bolsillo.En la bendita y henorme fuente de riqueza que es la ARGENTINA no tenemos,salud,trenes,la mayoria de las empresas cereales son extranjeras,pueblo despierten no dejen que los roben mas todos juntos podemos.

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  7. Anónimo5:06 a. m.

    Eduardo quisiera que leyeras este comentario puesto que tus escritos los leo cada que puedo, sobre todo de vos como escritor y sociologo celebro la claridad para reconocer las fuentes de miseria y opresion de nuestros pueblos latinoamericanos, un capitalismo salvaje sumado a una masa de arrodillados y vendidos.

    No podemos anteponer mas sumision a lo que ocurre en nuestros pueblos puesto que esta epoca de crisis ya no es de burguesia triunfante, hemos visto como en todas partes se le estan cayendo los velos que ocultaban su irredenta barbarie, quedaron al descubierto hasta para las oligarquias mismas: su interes egoista, su incapacidad para comprender los procesos históricos sociales y hasta naturales felicito lo que esta pasando en américa latina Venezuela, Ecuador, Bolivia etc. Por que es señal de que aún estamos peleando por una verdadera independencia eidentidad latinoamericana.

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  8. Anónimo8:47 p. m.

    anónimo Bolivia:
    que bueno que haya escritores como usted, asi que no tenga miedo de revelar y que quede en memoria de la historia para no olvidar la opresión por muchos años, y como sigue de los oligarcas, porque nuestro pueblo, sectores sociales que habian sido siempre excluídos de la realidad mundial pues estan conociendo o reivindicandose poco a poco, esto es gracias a diferentes proceso de la sociedad minimizada que estubo siempre.

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  9. Anónimo5:40 p. m.

    El libro es uno proclama del idearío marxista, muy bién escrito, eso si, pero pura ideología comunista, como el Mein Kampf, de Hitler, (mucho mejor escrito)pero en el otro extremo, por lo que a veces se coincide¡¡, quien esté cerca de ese pensamiento lo encontrará apasionante.
    Em cuanto a la historía reflejada en el mismo, no es Historía, es una visión sesgada, y tendenciosa de unos acontecimientos que han tenido muchos más colores que " El Negro", reflejado en su libro.

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  10. Anónimo11:08 p. m.

    Los conquistadores explotaron a los indigenas y a los esclavos de una manera inhumna, solo por la feibre de oro y plata.

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  11. Pues si, es una lamentable realidad, que se ejecuta día a día, ¿cuantos siglos ya?, ¿sobre cuantos millones de nuestros hermanos?
    La Obra NOSOTROS LOS CULPABLES de acceso gratuito en UNIVERSAL DE EDICIONES desde www.escuelaabierta.es, nos deletrea la verdad y el amor, al unísono para aquellos que quieren despertar conciencia, y no adormecer en ésta fantasía de descerebrada desigualdad...
    Saludos desde universalproyecto@gmail.com
    Juan Galán

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  12. Anónimo6:19 p. m.

    La culpa la tiene la masonería que impuso los roles que cada país debía cumplir. Estados Unidos de Norteamerica país masón por excelencia

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  13. Nuestra mayor riqueza, se convirtió en nuestra gran pobreza; la explotación tanto de la cultura, como de américa misma.

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