Un relato holista sobre la vida


Simay estaba sentado con Sunto, el árbol de la tranquilidad; conversaba con él.

- Las fronteras definen los distintos mundos. La línea de la playa separa el mar del suelo, la superficie de mi piel me separa del resto del mundo, y así quedo definido – comentaba Simay

- Puedes verlo de otra forma –contestó Sunto-. Las fronteras son lo que nos une a los otros. La playa es la conversación que mantienen la mar y la tierra; allí se acarician una a la otra, como diría Glauca. Tu piel es lo que te sirve de contacto con el mundo que ves separado de ti. A través de tu piel y de tus otros sentidos, tus fronteras conversan con el mundo, se intercambian con él.

- Y Gaia nos ha hecho prácticamente todo frontera –Continuó Simay-. De esta forma nos desdibujamos como individuos porque es tan grande la línea o superficie de contacto que el intercambio entre Gaia y yo nos hace en la práctica uno solo.

- ¿Qué quieres decir? –preguntó entusiasmado Sunto con la imagen de Simay.

- Fíjate en tus hojas y en mis pulmones, ¿acaso no son lo mismo? Son la pura ansiedad de unirnos con el aire y entre tú y yo. Tus hojas me dan oxígeno y yo te doy dióxido de carbono. Extiende tus hojas sobre el suelo, ¡ocuparían tanto! Mis pulmones, tan pequeños para ti, podrían rodear tu tronco entero. ¿Y no estamos tú yo hechos de billones de células con las membranas que definen mis células y ocuparían un cuadrado de cuatro Suntos de alto. Y si pones mis células en línea te podrían llevar a la mismísima Luna. ¿Te imaginas lo grande que después de todo soy?

Sunto sonreía a su manera y contestó:

- Claro que eres grande, pero frente al mar de fronteras que te rodea, eres bien pequeñito.

Simay miró a la copa de Sunto, luego a la miríada de árboles y plantas que le rodeaban. Metió los dedos en la tierra y al sacarlos húmedos y manchados dijo:

- Sí.

- Es tan grande la superficie de Gaia –continuó Sunto- que necesariamente es ella quien define cómo funciona este planeta; y tal es la magnitud de sus caricias y conversaciones que todo es necesariamente una simbiosis perfecta. Si tus pulmones abarcan mi tronco y mis hojas abarcan a tus pulmones, no nos queda más remedio que colaborar; nuestra relación, no solo por tu necesidad de oxígeno y mi necesidad de dióxido de carbono, se simbiótica por naturaleza. Solidaria por naturaleza.

- De ahí que el amor rija el mundo –intervino sorprendiendo a ambos Glauca.

Extraído de 'El origen de Gaia. Una teoría holista de la evolución'de Carlos de Castro Carranza

1 comentario:

  1. Que precioso...Si asi es el Amor...dar valor al o a los otros...entender que ambos se complementan...que ambos se enriquecen...que ambos SON UNO...pero asi en una medida exacta...en la proporcion justa donde ambas partes se valoran en la misma medida...donde el grado de admiracion es equivalente y mutuo....y donde ambos entienden QUE NO HAY SER PEQUEÑO...por muy inmenso sea EL MAR Y EL CIELO...

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